Noviembre 14, 1916

Querida Éponine,

Me alegra mucho haber recibido tu carta, especialmente este mes. Ha sido un mes difícil, pero tus cartas, igual que siempre, me dan algo a lo qué aspirar. No sufrimos exactamente una derrota en las semanas recientes, pero nuestras barracas recibieron un bombardeo directo y varios de los hombres que recientemente se habían unido al batallón fallecieron. Cada que perdemos un hombre más, no puedo evitar preguntarme cuánto tiempo me queda. He estado desafiando a la suerte durante años y no puede seguir así durante mucho tiempo. ¿Tengo suerte de haber sobrevivido tanto tiempo? A veces no estoy tan seguro.

Me complace mucho escuchar las noticias con respecto a Courfeyrac. Esperábamos que tuviera alguna especie de reacción negativa ante la noticia. Por supuesto que así sería, de lo contrario, sería extraño. Combeferre había sido nuestro amigo desde que éramos niños y generalmente servía de mediador entre Courfeyrac y yo, que siempre estábamos metidos en discusiones, siempre listos para pelear; pero Courfeyrac se calmó un poco más que yo cuando crecimos. A veces, especialmente cuando estábamos en los primeros años de nuestra educación universitaria, parecía que Combeferre era más un padre que un amigo.

Solía aparecer en nuestros departamentos con comida, y constantemente, a recordarnos pagar nuestras cuentas. Cuando por alguna razón faltabamos a clases, siempre era Combeferre quien recordaba reportarse, inventando alguna mentira simple pero creíble para mantener nuestros antecedentes limpios. En esto difería mucho con las mentiras de Courfeyrac, las cuales eran tan elaboradas que para cuando terminaba de contarlas, se había contradicho a sí mismo al menos tres o cuatro veces. Y luego estaba yo, yo solía tener el mal hábito de desaparecer durante días, generalmente absorto en algún trabajo, o en otras ocasiones, libros. El problema con mis desapariciones era que no me molestaba en inventar mentiras, simplemente me desconecta a de todos durante días y días hasta que me encontraba al borde de la expulsión. Combeferre, entre otras cosas, era el hombre que lograba mantenernos a todos en la escuela, era el único hombre entre un montón de niños.

El que sigue es Grantaire, tal vez le podrías decir este mes o el siguiente. Conocimos a Grantaire en la universidad. Él era un tonto, pero tenía un gran corazón, era leal y valiente, incluso aunque la bebida parecía ganarle constantemente la batalla. Ambos eran muy cercanos y por eso no estoy muy seguro de su reacción. Sin embargo, reaccionó relativamente bien a la muerte de Combeferre, por eso tengo motivos para esperar que reaccione de forma similar a la muerte de Grantaire.

Es extraño discutir abiertamente las muertes de mis amigos. Sé que están muertos, me lo he repetido tantas veces y, por alguna extraña razón, siempre parece que solo se fueron de vacaciones o que, cuando llegue a casa, cuando esta guerra termine, la vida volverá a la normalidad, como si nada hubiera pasado. Éponine, cada día deseo eso, cada día, deseo volver a casa, y que todo estará como era antes de esta guerra, pero eso significa que no te conocería del modo en que lo hago, y no puedo imaginar vivir sin tu presencia.

Felicitaciones por tu éxito en el café. Es el primero de una serie de pequeños pasos que no sólo enriquecerán tu negocio, sino que también ayudarán con cualquier cambio político o social que supieras lograr. Tú Éponine, eres una revolucionaria, una trabajadora con su propio negocio y en verdad espero que te escuchen, estoy seguro de que lo harán. También es maravilloso que tu pequeño negocio sea exitoso y cuando vuelva a casa, tengo toda la intención de ayudarte, trabajar en el local junto a ti y Courfeyrac.

Nosotros seguimos esclavizándonos en estos campos y honestamente creo que esta guerra solo terminará cuando ya no haya hombres en la tierra para continuar la batalla. Estas naciones, no, naciones no, las naciones no eligen entrar a la batalla, las naciones no comienzan guerras, los hombres egoístas lo hacen. Estos hombres no se detendrán hasta asegurar la victoria, para proteger su propio orgullo y no a su gente. Esta guerra ha durado tanto que comenzamos a olvidar por qué comenzó. Y así debería de ser, los momentos que esta bomba detonó y los eventos que nos llevaron a ellos son irrelevantes, todo lo que importa ahora son los cientos de miles de personas que están muriendo y eso necesita parar. La muerte está trabajando horas extras aquí y la vida no podrá emparejarse si seguimos así. Si nuestros líderes continúan enviando a hombres hacia su muerte, no me sorprendería si, al término de un año, tú Éponine me acompañarás aquí en el frente.

Nuestro mundo no puede continuar así, cuando era más joven, por parte de la escuela fuimos a una excursión por el norte de Francia, a la zona que hace frontera con Bélgica. El sur recibe todos los aplausos, toda la belleza, pero el norte es una verdadera joya y ahora solo quedan ruinas humeantes. Al mirar al mundo, uno no puede evitar darse cuenta de que este mundo podría existir con casi nada y estos líderes hambrientos de poder continuarían luchando, solo para poder gobernar las ruinas humeantes.

Y tú y yo, estamos atrapados mientras estos hombres luchan y nosotros somos las bajas, sin ser completamente inocentes pero tampoco mereciendo morir. ¿Y desde cuándo votamos por estos hombres para que puedan tener poder sobre la vida y la muerte? Siento como si fuéramos peones en sus juegos, somos insignificantes, no somos importantes, al menos para ellos. Pero tú eres importante para mi y espero ser importante para ti. Estoy harto de estar atrapado aquí cuando solo quiero volver a París contigo.

Me disculpo Éponine, tus cartas siempre están llenas de vitalidad y las mías siempre suenan tan cansadas. Te deseo lo mejor si decides darle las noticias a Courfeyrac, si no, espero hablarte muy pronto.

Hasta la próxima vez,

Enjolras


Noviembre 29, 1916

Querido Enjolras

¡Feliz cumpleaños! ¡Ahora eres un año más viejo! Se que dices que los cumpleaños no tienen sentido, pero siento que tú (y yo) deberíamos celebrarlo, porque con la situación actual del mundo, es un gran logro haber sobrevivido el año. ¿Me escuchaste Enjolras? ¡Un logro! Tienes suerte de haber sobrevivido todo este tiempo, y sí, es difícil. Sin embargo, no actuaré como si comprendiera por lo que estás pasando, no es así, pero lo que sí puedo hacer es animarte a seguir luchando, no, a seguir sobreviviendo porque eso es lo más importante. No necesitas ser un héroe, no necesitas luchar demasiado, solo necesitas sobrevivir, eso es todo.

Es desafortunado que más de tus compañeros sigan pereciendo en esta guerra, pero cada vez que escribes de más muertes, solo agradezco que tú sigas vivo. Agradezco que siempre logras estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Solo recuerda siempre Enjolras que todos nosotros en casa, todos te estamos esperando, todos esperamos con ansias tu retorno, solo necesitas sobrevivir hasta el fin. Es difícil pero necesitas sobrevivir, necesitas hacerlo.

Decidí no discutir la muerte de Grantaire con Courfeyrac este mes. No estoy muy segura del porqué, pero siempre se sentía como el momento incorrecto. Estamos más ocupados en el trabajo ahora que hemos estado ahí por algunos meses. Sobre todo, Courfeyrac es una de esas personas desagradablemente carismáticas y está permanentemente entablando conversaciones con los clientes e invitándolos a tomar café y pastel con él. Honestamente, él ha estado en las calles de París durante sólo un par de meses y ya ha hecho más amigos de los que yo pude hacer en una vida. Es casi extraño lo brillante que es al hacer amigos, simplemente es tan amigable con todo el mundo. Aunque lo encuentro increíblemente extraño, también es hermoso verlo así porque creo que estos días, especialmente en una gran ciudad como París, la gente está muy ocupada y parecen olvidarse de las vidas de los demás a su alrededor. Courfeyrac es diferente, siempre se preocupa y eso es hermoso.

Tal vez se debe a que recibió buenas noticias este mes. Sus padres nos han invitado a viajar al norte y quedarnos en su casa durante las pascuas. Han pasado años desde la última vez que los vio, aunque habla de ellos con mucha frecuencia. Al parecer nos habrían invitado antes, pero han estado remodelando el segundo piso de su casa y por ello no habían podido recibir invitados. Sin embargo, esperan terminar muy, muy pronto y entonces podremos quedarnos en su nuevo hogar por un par de meses, lo que es en extremo emocionante. Tú solías vivir cerca de Courfeyrac, ¿es correcto? ¿Tus padres aún viven ahí? Si es así, me encantaría ir a visitarlos, solo para tomar café y pastel, pero en verdad quiero conocerlos. Siento que sé tanto y a la vez muy poco sobre ti. Siento que te conozco, conozco a tus amigos, en especial me encantó esa pequeña historia tuya sobre Combeferre en tu carta anterior, ¡él era tan dulce!, sin embargo no sé nada de tu vida antes de París, tal vez ellos me puedan iluminar.

Esto me recuerda, ¿has hablado con tus padres desde que estás en la guerra? Courfeyrac mencionó que jamás tenía tiempo para escribir cuando estaba en el frente. Por favor perdoname si sientes que soy muy entrometida, pero no quiero que pases todo el tiempo escribiéndome y no a tus padres. De nuevo, espero no haberte ofendido, pero estoy segura de que tus padres están muy preocupados por ti, tal vez hasta crean que has muerto si no los has contactado en tanto tiempo.

Trabajé en el café un par de veces más esta semana, pero me abstengo de comenzar algún debate político por ahora. Creo que necesito entablar fuertes amistades con las mujeres antes de intentar ganarme su apoyo a mis ideas que, siendo honesta, no están muy bien formadas aún. Estoy segura de que estarás de acuerdo conmigo en que no tiene caso pararse en un podio a protestar por los derechos del voto de las mujeres, o para finalizar la participación de Francia en la guerra si no hay un plan para lograrlo. Las ideas son hermosas, pero solo se quedan en eso si no las acompaña un plan de acción. Primero necesito un plan de acción, entonces podré comenzar a reunir apoyo.

También esta el problema de que, si comienzo a forzar mis ideas políticas ante estas mujeres, podrían creer que mis intenciones al asistir al café no son sinceras y me expulsarían de sus vidas. Esto no sólo sería perjudicial para nuestro intento de crear un cambio en la sociedad francesa, también sería perjudicial para el negocio y, justo ahora, esas mujeres son mi clientela principal, y las necesito más de lo que ellas me necesitan. Por esta razón debo ir con cuidado. Siento que tengo la posibilidad de hacer algo importante aquí, pero no puedo permitirme apresurarlo.

Hablamos pronto,

Éponine


A/N:

Hola chicos!

Aquí les dejo el nuevo capítulo. Pues las cosas siguen empeorando en la guerra pero mejorando para Éponine. Antes de que otra cosa suceda, ¡feliz cumpleaños Enjolras! Ya hemos leído que no le gusta su cumpleaños, ni reconocerlo ni festejarlo, pero aquí, al igual que Éponine, lo festejaremos.

Como siempre, gracias infinitas a todos los que leen, comentan y siguen esta historia. Ustedes son los que me inspiran a seguir traduciendo.

Pues por mi parte es todo, no olviden que los quiero mucho a todos, sí, a ti también; y nos leemos pronto.

Bren