Gravity Falls: Un Verano de Placer 6

Bosque de Gravity Falls. Claro en el Bosque.

En lo profundo de la insipiente e indómita arbolada que rodeaba los alrededores del pueblo de Gravity Falls, una conversación estaba tomando lugar. En la cual, una figura alta, imponente y fácilmente reconocible por su silueta como una voluptuosa y bien dotada mujer, discutía con una figura mucho más pequeña, débil y que uno, debido a la altura de esta, difícilmente podría visualizar como algo ajeno a una persona que apenas estaba entrando en la etapa de la adolescencia.

En dicha discusión además se podía apreciar otra cosa conforme uno se acercaba. Mientras que la figura más pequeña e indefensa permanecía amarrada e inmóvil contra el tronco de un grueso árbol, la otra figura por su parte permanecía de pie frente a él, enfrascada en lo que seguramente debía de ser un apasionado, revelador y extenso discurso.

-…A sí que, como te habrás dado cuenta, mocoso, mi plan ya está en marcha y ahora que te tengo no habrá nada ni nadie que me pueda parar. ¡MUAJAJAJA!- Declaró entre carcajadas la primera de las figuras, justo al momento de acercarnos lo suficiente como para reconocerla finalmente como la Reina Hada causante de todos los cambios y males habidos dentro del pueblo luego de la partida de los gemelos Pines.

Ante dicha afirmación, la segunda figura, todavía envuelta en sombras, forcejeo ligeramente, estirando y agitando las gruesas y resistentes lianas verdes que lo retenían, en un inútil y patético intento de desprenderse de ellas.

Siendo testigo de ello, la Reina esbozó una ligera sonrisa que reforzó todavía más su imagen de superioridad y la prepotencia que sentía al contemplar los infructíferos intentos de resistencia de su escucha, poco antes de recortar la distancia entre ambos he inclinarse ligeramente antes de hablar.

-Dime, ¿En serio pensaste que un chico tonto e inútil como tú podría hacer algo?- Preguntó ella, al momento de sujetar tranquilamente la visera de la icónica gorra de colores azules y blancos de su pequeño prisionero, momentos antes de retirarla de forma rápida para así revelar su rostro.

-¡Schmebulock!- Fue lo que exclamó en respuesta y de forma sumamente estúpida el Gnomo que se encontraba disfrazado como uno de los chicos Pines y restringido contra el árbol de la manera antes mencionada, provocando así que su captora arrugase el entrecejo y sufriera de un ligero tic en el ojo antes de gritar, primero con fastidio y luego a todo pulmón…

-¡Ugh! ¡COOOOOORTEN!-

Inmediatamente luego de ello, el oscuro y tenebroso claro en el bosque donde se estaba llevando a cabo la escena, enseguida fue despojado de su oscuridad e iluminado por toda clase de hongos de colores brillantes sujetados por un gran número de Gnomos que emergieron de detrás de los árboles y de dentro de los arbustos cercanos luego de escuchar que la señal que marcaba el fin del ensayo.

Tras eso, un grupo de las criaturas comenzó a recoger los elementos aterradores del lugar; como los arbustos con hojas revueltas de los que habían salido, las flores muertas que los rodeaban o las luciérnagas que habían estado volando por el lugar y que servían como única iluminación aparte del único haz de luz lunar que había estado iluminando a la Reina; a modo de reflector; durante su monologo. Una vez desmantelado el lugar, un joven Gnomo de barba marrón se paró encima del tocón de un árbol para así colocar una toalla sobre los hombros de la Reina.

-Excelente interpretación, su majestad. Estoy seguro que ese chico temblará de miedo ante sus palabras una vez que lo atrapemos.- Comentó el Gnomo mientras observaba como la gigantesca Hada a la que ellos había proclamado como su reina se limpiaba el sudor de la frente con la toalla que él le había dado.

-Querrás decir "SI" es que lo atrapan.- Aclaró con un notorio enojo ella, tras haber acabado de asearse tras el ensayo, solo para luego arrojar la toalla a la cara de su súbdito y provocar que este se callera del tocón. -¡Ugh! Si me necesitan, estaré en mis aposentos pensando en una forma de remediar su incompetencia.- Dijo la pelirroja al llevarse una mano a la cara y comenzar a masajear sus ojos con frustración antes de abandonar el lugar.

Al momento de salir del lugar, en el mismo pudieron apreciarse dos cosas destacables. La primera de ellas era que el Gnomo que acababa de ser derribado por la toalla de la reina había alzado una de sus manos en el aire y levantado el pulgar en esta para así comentar un pequeño "¡Estoy bien!", que no estaba dirigido a nadie en particular. La segunda de ellas sería el hecho de que, aun luego de haber acabado el desmontaje de la escena y de que todos los presentes en el lugar se hubieran marchado, el Gnomo que había llevado a cabo el papel de Dipper todavía yacía colgado e inmóvil en el árbol, razón por la cual emitió un pequeño "¿Schmebulock?" con la esperanza de que alguien le prestase atención y lo liberase de sus ataduras, cosa que, por desgracia para él, no sucedió.

Bosque de Gravity Falls. Aposentos de la Reina.

Al llegar a una región aún más profunda del bosque que estaba rodeada por árboles y ubicada junto a una cascada, la Reina se paró en un lugar junto a un pequeño hongo de color rojo y una gran piedra cubierta de musgo mientras todavía mantenía una expresión de molestia en el rostro. Al llegar ahí, ella bajo la mirada en la dirección del pequeño objeto de forma fálica, poco antes de espolvorearlo con una pequeña cantidad de polvo de naturaleza mágica, los cuales provocaron que el objeto rápidamente creciera hasta la altura de las rodillas de la chica. Esto a su vez género que el sombrero del hongo expandiese significativamente su diámetro y que junto con la gran roca que yacía detrás a un lado de este, se formase una especie de trono sobre el cual la autoproclamada y malhumorada gobernante del bosque se sentó antes de expulsar un suspiro.

-Joder. Que montón de inútiles.- Comentó para sí misma y con fastidio la Reina, poco antes de continuar sus quejas en voz alta, sin importarle si alguien estuviese oyéndola o no. -¡Todo lo que les pedí es que atraparan a un jodido chico! ¡Y ni siquiera eso pudieron hacer! ¡GRR!- Declaró ella, para así poder recuperar su calma y volver a retomar su pequeño monologo interno. –Por culpa de su ineptitud me vi obligada a exponerme a mí misma y presentarme de frente ante esa niña. Por suerte y gracias al cielo la chica es lo bastante ingenua para creer que realmente tiene una "Hada Madrina", pero…- Dijo en su mente la mujer, antes de chasquear la lengua y morder ligeramente una de sus uñas. -¡No habría habido necesidad de hacer eso AHORA si ellos me hubieran traído al mocoso tal y como se los pedí! ¡Tch! ¡ODIO que las cosas no salgan como quiero!- Se quejó ella por última vez, al momento de entrecruzar sus brazos debajo de sus pechos, cerrar los ojos y acomodarse en el musgo sobre la roca detrás suyo; el cual, debido a su magia, resultaba tan cómodo y reconfortante como lo sería un trono digno de la realeza.

Ella entonces permaneció en dicha posición por espacio de varios segundos, en los cuales meditaba cual sería el mejor accionar con el cual darle una solución a su problema, a la vez que pronunciaba un largo "Mmmmmm…" que solo se vio interrumpido al momento de abrir sus ojos tras haber llegado finalmente a una conclusión.

-Supongo que no me queda de otra.- Musito ella, poco antes de ponerse de pie y empezar a caminar alrededor de la piedra, hasta finalmente llegar a la cara opuesta de la misma. –No puedo confiar en que los Gnomos hagan lo que les pedí. Y no quiero que ese mocoso me descubra, así que…- Comentó, a la vez que utilizaba sus uñas para así apartar el musgo de la superficie, dibujando así una especie de pentagrama sobre la roca. –Voy a tener que pedir algo de "Ayuda externa".- Termino de decir ella, tras haber acabado su dibujo, para inmediatamente después extender la palma de su mano frente a su rostro y soplar algo de polvo mágico sobre la inscripción recién elaborada.

Al hacer esto, el peculiar pentagrama hecho por la Reina quedo dotado de magia, por lo cual comenzó a brillar con una luz rosa y blancuzca sumamente deslumbrante y segadora, que, al cabo de unos pocos segundos, desapareció completamente para así dejar tras de sí lo que pareció ser una especie de ente o espíritu incorpóreo, cuya principal característica era poseer un único ojo, el cual no tardo en fijarse en la dirección de su invocadora.

La Reina y el ente intercambiaron una intensa mirada por espacio de unos segundos, hasta que la atmosfera tensa del lugar fue rota al momento en que la pelirroja comenzó a hablar.

-He traído parte de tu esencia a este plano porque tengo un problema que necesita una rápida y eficaz solución. Sí logras cumplirla, prometo recompensarte una vez que mis planes se pongan en marcha y logre hacerme con el control total de este lugar.- Declaró la Reina, sin inmutarse demasiado y todavía conservando gran parte de su porte mientras dirigía la charla con el ente, el cual no pareció verse del todo convencido. No obstante, la Reina había anticipado ese escenario, por lo cual no tardo en recalcar un cierto detalle que estaba segura, sería del interés de la aparición frente a ella. –Quiero que te deshagas de "El Pino".- Comentó de manera sonriente ella, segundos antes de ver cómo una gran parte del cuerpo etéreo de su invitado se crispaba y enloquecía con una emoción que quedó más que evidenciada al formársele una boca que luego se deformó en una gigantesca sonrisa. Tomando eso como una buena señal, la propia Reina rápidamente devolvió el gesto y descruzó sus dos brazos para así estirar su mano hacia el ente y decir… -Entonces…¿Trato hecho?-

Cabaña del Misterio. Cuarto de Dipper y Mabel. Interior.

A la mañana siguiente de estos hechos, y ajenos a aquellos sucesos que habían tenido lugar en el bosque durante la noche, toca ahora hablar solo lo que sucedía dentro de la cabaña que los gemelos Pines consideraban como su hogar lejos de casa.

A avanzadas horas de la mañana; a una hora en la cual el sol ya yacía lo suficientemente alto en el cielo como para ingresar dentro de la única ventana del cuarto; el primero de los dos hermanos de cabellera castaña que ahí dormía de manera placida y sin darle importancia a la hora comenzaría a mostrar los primeros signos de su despertar, iniciando por un ligero abrir de ojos, seguido de un perezoso bostezo y una imperativa necesidad de frotarse parte del rostro para así eliminar algo de la sensación de cansancio que poseía.

-Dios. Que cansancio que tengo. ¿Me pregunto qué hora es?- Preguntó internamente Dipper, poco antes de hacer que sus adormilados ojos giraran en la dirección de su reloj de mesa para así comprobar la hora, pensando que su fatiga mental y física se debía al haberse levantado muy temprano y de forma esporádica. -¿Eh? ¿Qué ra…? ¿¡Tanto tiempo dormí!? No lo entiendo. De ser así…¿Entonces por qué siento como si no hubiera pegado el ojo en toda la…?- Se cuestionó el chico; ligeramente más avispado y atento; mientras contemplaba su reloj y hacía un esfuerzo por recordar o imaginar un motivo al cual atribuirle el cansancio que sentía, irónicamente, poco antes de que este último literalmente se hiciese notar ante el chico al momento de dar una vuelta sobre la cama y colocar uno de sus brazos alrededor de este último. -¿…no…?- Fue la reacción inicial de Dipper al sentir como una mano de características femeninas acababa de posarse sobre su pecho, más sin embargo, dicho sensación no tardó mucho en ser olvidada y palidecer en comparación con el escalofrío y el nerviosismo que cruzo por su espalda de manera instintiva a la hora de comenzar a girar su cabeza para así ver a la dueña de dicha extremidad. -¿¡…che…!?- Terminó de decir él, luego de haber girado completamente su cabeza y ver, con un horror casi absoluto, que la persona con la cual estaba compartiendo la cama no era otra más que Mabel, o más precisamente hablando, la versión más desarrollada y sensual de ella misma en la que la chica se había convertido.

Sobra decir que al ver y esto, y más aún notar el más que evidente hecho de que tanto él como la chica se encontraban desnudos, la primera reacción de Dipper fue la de ponerse de pie de inmediato, adoptar una pose de sorpresa y expulsar un pequeño jadeo de incredulidad que rápidamente silencio con su propia mano para así no despertar a la muchacha, cosa que haría la situación aún más incómoda de lo que ya de por sí era.

-¡I-imposible! ¡E-eso no puede haber ocurrido! O…¿¡SI!?- Se preguntó a sí mismo el ahora aterrado y extremadamente despabilado muchacho, al mismo tiempo que este era abordado por breves recuerdos sobre lo que él y su hermana habían hecho la noche anterior, cosa que solo lo hizo empalidecer más y más con forme pasaban los segundos. -¡AHHH! ¡NO PUEDE SER! ¡ESTO TIENE QUE SER UNA PESADILLA!- Exclamó internamente el chico, mientras comenzaba a sujetarse de los pelos y a revolver compulsivamente su cabeza en un intento de desembarazarse de la vergüenza y el conflicto que sentía. No obstante y para empeorar aún más su nerviosismo, Dipper vio como ese desmedido exabrupto por parte suya provocó que una todavía dormida Mabel le dijera entre sueños…

-Dippeeeer, guarda silencio. Algunos tratamos de dormir.- Poco antes de tomar el borde de la sabana que la cubría, darse la vuelta sobre el colchón y terminar con la vista mirando hacia la pared, poco antes de reanudar nuevamente la caterva de suspiros y ligeros ronquidos que la castaña hacía al dormir.

Por su parte, su hermano, quién se había quedado duro como una piedra al oír su voz, se limitó a presionar con fuerza su boca para así evitar el escape de cualquier clase de sonido de esta hasta que finalmente tuvo la certeza de que la muchacha había vuelto a dormirse.

-Eso estuvo muy…¡MUY CERCA!- Acotó en su cabeza el chico, mientras todavía permanecía en la pose antes descrita. –¡Q-quedarme aquí es un peligro! Tomaré mis cosas y iré a…PENSAR…a otro lado. ¡Si! ¡E-eso es lo que haré!- Comentó de manera sumamente agitada él, a la vez que se dedicaba a recoger su ropa con la mayor rapidez y silencio posible, todo mientras no dejaba de mirar de reojo a Mabel, solo en caso de que ella volviese a despertar.

Una vez tuvo todo lo necesario, el chico se puso sus shorts y salió rápidamente por la puerta del cuarto, acabando de vestirse completamente mientras bajaba las escaleras, puesto que su mayor prioridad en ese momento era el de alejarse lo más posible del lugar.

Cabaña del Misterio. Planta baja. Corredor junto a las escaleras.

Ya estando abajo, en lo que sería el corredor central de la planta baja, el chico recargó el peso de su cuerpo sobre una de las paredes del lugar y dejó finalmente que el pánico y la intranquilidad se apoderarán completamente de él.

-¡No puede ser! ¡Mabel y yo…n-nosotros…! ¡TUVIMOS SEXO! ¡Yo y mi hermana…! ¡E-ella me…! ¡Y-y yo luego…! ¡Y-y entonces…! ¡Y ESTUVIMOS ASÍ TODA LA NOCHE!- Exclamó para sí mismo el chico, mientras una serie de recuerdos de la noche anterior lo invadían, recordándole todo lo que él y su gemela habían hecho entre sí, incluyendo las cosas que cada uno lamió, saboreó, frotó, penetró, montó y masajeó con el objetivo de hacer sentir un placer cada vez mayor a su respectiva pareja. -¡Gulp! M-me siento…asqueado. Necesito algo con que calmar mi estómago.- Comentó Dipper, al llevarse una mano a la boca para así amortiguar las arcadas que sentía, poco antes de dirigirse al baño de la cabaña para así tomar algo del botiquín y asearse un poco antes de su salida.

Cabaña del Misterio. Planta baja. Corredor hacia el baño.

El chico, todavía sujetándose el vientre debido al malestar que sentía, caminó entonces por los pasillos de la cabaña hasta finalmente acabar en frente de la puerta del baño, el cual, muy para su desgracia, parecía estar siendo usado por alguien más en ese momento.

-Tienes que estar bromeando.- Musitó él con enfado, poco antes de golpear la puerta. -¡Tío Stan! ¿¡Podrías darte prisa!? ¡Necesito tomar algo de ahí adentro!-

-¿Oh? ¿Eres tú, Dipper?- Dijo a modo de respuesta la voz perteneciente a la persona dentro del cuarto, siendo reconocida de inmediato por el chico tras la puerta como la voz de su "Otro" tío Stan. –Puedes pasar a buscar lo que necesites. Yo solo estoy ocupando la tina para algo.- Esclareció la voz del hombre mayor de edad, para así permitirle la entrada a su querido sobrino.

Cabaña del Misterio. Planta baja. Baño.

Teniendo ya el permiso de su tío, Dipper no tardó en abrir la puerta y encontrarse con su tío sentado en frente de la tina del cuarto, junto a un pequeño acuario lleno de peces de una apariencia sumamente extraña.

-Buenos días, pequeño. Sí que te levantaste tarde hoy, ¿Eh?- Saludó de forma amigable el hombre, a la vez que disfrutaba al ver el marcado interés en el rostro del chico que acababa de ingresar.

-Emm, si. T-tal vez un poco. A-algo de lo que comí anoche me hizo daño, por eso vine a buscar alguna medicina.- Contestó con algo de pena el muchacho, quién sintió como si su corazón se hubiese aplastado ligeramente luego de aquella pregunta de su tío. –C-cómo sea, ¿Dime, qué estás haciendo aquí?- Preguntó él, buscando alejarse del tema, y de paso averiguar lo que sea que su tío estuviese haciendo en ese momento con aquellos peculiares peces que tenía.

-Para explicarte eso, primero debería mostrarte lo que me encontré al visitar la cueva donde halle la profecía de Bill el otro día.- Comentó el anciano, al momento de sacar una hoja de papel de su chaqueta, la cual rápidamente entrego a Dipper.

-¿Y esto?- Se preguntó el chico al momento de ver el dibujo hecho en la misma, el cual de inmediato le hizo recordar una imagen que él ya tenía muy bien conocida. –Es…similar al dibujo que había en los diarios. ¿Esto es algo así como…? ¿¡Una NUEVA profecía!?- Sugirió entonces el muchacho, a quién aquella idea pareció haber sido más efectiva que cualquier otra medicina para hacerle olvidar el malestar que había estado sintiendo hasta ahora. –Mmm…algunos de los dibujos en ella coinciden con algunos de los presentes en la anterior, pero también hay otros nuevos que nunca antes había visto. Eso significa que, sea lo que sea esto, tendrá lugar aquí y de alguna forma nos incluirá a todos en algún suceso paranormal.- Balbuceó Dipper, mientras no dejaba de recorrer el dibujo de la hoja, en búsqueda de cualquier tipo de pista que le sirviese para revelar el misterio detrás de ella.

Viendo la emoción en el rostro del chico, Ford no pudo hacer otra cosa más que sonreír y decirle con un ánimo similar…

-¡Esa fue exactamente la misma teoría a la que yo llegué! Es por eso que estaba a punto de llevar acabo un experimento usando a estos pequeños con los que Stanley y yo nos encontramos durante nuestro viaje.- Comentó Ford, al momento de darle una ligera palmada a la tapa de la gran pecera llena de unos peces que Dipper nunca antes había visto. –Veras, según los registros arqueológicos presentes en una de las islas que encontramos, los antiguos habitantes de las mismas usaban a estos pequeños para así interpretar o dar mayor sentido a las distintas profecías que les llegaban a sus videntes.-

-Wow. Eso suena interesante, tío Ford. ¿Pero exactamente cómo es que lo hacían? No veo nada particularmente extraño con estos peces.- Comentó Dipper, quien, luego de haberle dado un segundo vistazo a los especímenes del tanque, no notó nada particularmente anormal en los peces más allá de ciertas similitudes con un "Pez plano", o su color gris similar al de la piedra.

-Eso es solo de momento, pero presta atención a esto.- Respondió el hombre, al momento de buscar algo dentro del bolsillo de su chaqueta, el cual resultaría ser una roca que él enseguida soltó dentro del acuario.

La pequeña piedra, casi del tamaño de un guijarro, se hundió en el agua hasta finalmente ser tragada por uno de los peces, poco antes de llegar a tocar el fondo de la pecera. Dipper estuvo a punto de hacer una nueva pregunta a su tío respecto de lo que hacía, pero se detuvo luego de ver como algunas de las escamas presentes en los costados del pez acababan de caerse para así revelar un notorio brillo celeste proveniente del interior de la piel del animal, el cual curiosamente tomó la forma de la silueta de un objeto que el chico no tardo en reconocer.

-Tío Ford, ¿Acaso ese es un…?- Intentó preguntar el muchacho, poco antes de ser interrumpido por su tío, quien rápidamente atrapo al pez con una red y le dijo…

-Impresionante ¿O no? En uno de sus costados acaba de dibujársele uno de los símbolos que descubrí. Y ahora mira, si lo aparto de los especímenes "Limpios" y lo pongo en la bañera con el resto de los peces que ya he preparado…- Continuó diciendo el hombre, al dirigir la red a la bañera y liberar al pez en el agua, dentro de la cual se encontraban otros 4 más que, aparte de poseer otros símbolos distintos al de él recién llegado, todos ellos parecían nadar y moverse al unísono, manteniendo una formación que coincidía exactamente con la manera en la cual cada uno de sus respectivos símbolos estaban ubicados en el dibujo de la profecía.

-¡Wow! ¡Todos ellos siguen el mismo orden del dibujo! ¡Es asombroso, tío Ford!-

-¿Verdad que si? Y eso que todavía no acabo de preparar al resto. Pero una vez que estén listos, en teoría, todos los peces "Marcados" deberían de moverse y actuar de la forma en que lo harían sus contrapartes humanas con el fin de cumplir la profecía a la que pertenecen.- Afirmó con gran confianza el hombre, mientras le dedicaba a su sobrino una ligera sonrisa. –Pero bueno, eso todavía me llevará un tiempo. Estos peces son algo problemáticos y tienen la mala costumbre de solo comer las "Runas" que uno les da únicamente cuando necesitan comer con desesperación. Y si uno les pierde el ojo a los "Marcados" por demasiado tiempo, estos perderán el grabado que ya tienen. Así que todavía tengo un par de horas de trabajo aquí. Y la verdad, me vendría bien algo de compañía mientras estoy en eso.- Explicó entonces él, notándose ahora más cabizbajo y frustrado de lo que su anterior sonrisa podría haber indicado.

-Entiendo. Q-quisiera poder ayudarte con eso tío, pero…- Comentó Dipper, mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza y desviaba la mirada por la vergüenza que le causaba el recordar la razón por la cual debía salir de la casa lo antes posible. –C-creo que vendría bien que uno de los dos haga trabajo de campo. Ya sabes, para reunir pistas sobre los posibles dueños de los símbolos y todo eso.- -Realmente lo siento. Pero tengo que salir de aquí antes de que Mabel despierte, de otra forma…- Pensó entonces el muchacho, quien de ninguna forma deseaba quedarse a confrontar a su hermana en caso de que esta despertara y lo buscase para responder por sus actos de la noche anterior, una idea que hizo volver brevemente su malestar estomacal.

-Oh, está bien, pequeño. Eso también es algo importante y estoy seguro que tú podrás identificar a los involucrados mucho más rápido que yo gracias a tu cercanía con todos en el pueblo.- Afirmó Ford, dándole la razón a su sobrino, a la vez que posaba su mano sobre su cabeza y la revolvía ligeramente para así despeinar el cabello debajo de ella. –Solo ten cuidado mientras investigas, y avísame si llegas a averiguar algo ¿De acuerdo?-

-D-de acuerdo, tío Ford. Te avisaré si llego a encontrarme con algo.- Respondió el muchacho, al momento de despedirse y posteriormente salir por la puerta del baño, dejando nuevamente a su tío a solas con su labor.

Pueblo. Calle principal. Frente a la estatua del "Fundador" del pueblo.

Luego de haber salido de la cabaña y haber caminado todo el trayecto hasta el pueblo, Dipper acabo por llegar al centro de la ciudad. Lugar donde el chico se sintió lo suficientemente lejos de su gemela como para relajarse y pensar con mayor claridad. Fue así que, permaneciendo sentado en uno de los bordes de la calle, el muchacho se decidió a concentrarse en su labor de investigación, en parte por su deseo de resolver el misterio que rondaba a todos tras su regreso, pero más que nada como una manera de distraerse de la situación que tanto lo trastornaba.

-Muy bien, Dip, es hora de trabajar. Así que tranquilízate, examina cuidadosamente estos dibujos en búsqueda de pistas y…evita pensar en cualquier otra cosa.- Se dijo a sí mismo, a la vez que observaba de manera compulsiva la hoja de papel y sonreía de forma sumamente forzada para así aparentar normalidad. –Veamos…obviamente debería empezar con los símbolos que ya conozco, los cuales serían el mío, de Pacifica, de Wendy y…Mabel.- Comentó el muchacho, haciendo una breve pausa tras posar la vista y nombrar el símbolo correspondiente a su hermana, obligándose a sacudir la cabeza y palmearse ligeramente las mejillas antes de proseguir. -¡Y-ya deja eso! ¡Concéntrate! En cuanto a los nuevos dibujos tenemos…un par de cuernos, un caramelo de menta, una nota musical, un ¿Punto? tal vez, un celular, un micrófono y, obviamente, esas extrañas alas de insecto en el medio de todo.- Declaró él, repasando todo lo que veía, segundos antes de sacar un lápiz de su chaleco y comenzar a anotar nombres, tanto de los dueños conocidos como de los más viables poseedores de los nuevos símbolos. –Ok…el celular definitivamente tiene que pertenecer a Tambry. El caramelo de menta podría ser alguien aficionado a los dulces, relacionado con los dulces o fan del Súper-Halloween tal vez. La nota musical es…ambigua…podría ser de cualquiera que estudie o practique con algún instrumento. Y en cuanto a los cuernos, el punto y las alas del medio no se me ocurre nada de momento.- Comentó en su mente Dipper, despachando y teorizando respecto a la pertenencia de cada uno de los diferentes dibujos que veía, llenando así la hoja en sus manos con una lista de nombres y un par de "¿?", correspondientes a los garabatos de los cuales no pudo identificar.

Ya para finalizar su labor, el chico se encontraba escribiendo dos nombres correspondientes al símbolo del micrófono, ambos pertenecientes a dos miembros del noticiero local, poco antes de que, ya sea por suerte o azares del destino, este pudiese captar una nota perteneciente a dicho noticiero proveniente de una tienda de televisores cercana al lugar de donde él estaba.

-¿Oh? Por ahí parecen estar pasando las noticias del mediodía. Vaya suerte.- Afirmó el muchacho, poco antes de ponerse de pie y caminar directamente hacia la vidriera de la tienda. –Puedo aprovechar la ocasión para chequear a quién corresponde el micrófono del dibujo, a Toby o…- Estaba comentando, ya casi llegando al frente de su destino, solo para detenerse en seco y observar con una efusiva expresión de sorpresa al momento en el cual vio y escuchó a la reportera principal del noticiero dando su saludo de apertura. -¿¡Pero qué…!?- Fue lo que exclamó Dipper, mientras su boca y ojos se abrían para corroborar lo que veía, a la vez que la persona al otro lado de la pantalla decía "Saludos, Gravity Falls. Aquí Shandra Jiménez con las noticias del mediodía."

Pueblo. Estación de cable local. Puerta principal.

Disponiéndose a investigar el extraño hecho que había notado al ver el noticiero, Dipper acabo por llegar al lugar donde este último se realizaba, esperando la oportunidad de tener una charla con la reportera principal del mismo. Sin embargo, al llegar ahí, el chico fue detenido en la puerta por uno de los efectivos de seguridad del edificio, el cual no parecía dispuesto a escuchar nada de lo que este le dijese.

-¡Déjeme pasar, por favor! ¡Debo hablar con la Srta. Jiménez! ¡Es urgente!- Insistía Dipper, mientras se movía de un lado a otro buscando una manera de rodear al obstinado guardia apostado en la puerta de entrada.

-¡Ya te lo dije antes, chico! ¡La Srta. Jiménez no está disponible para hablar! ¡Para autógrafos o preguntas personales puedes contactarla a través de sus redes sociales!- Explicó el fornido y malhumorado hombre vestido de negro, a la vez que estiraba sus brazos hacia abajo y a ambos lados de su cuerpo, para así bloquear lo más posible el paso del insistente muchacho que tenía en frente.

-¡Y yo ya le dije que no es por nada de eso! ¡Ella podría tener información clave para determinar el destino del pueblo! ¡Necesito hablarle ahora!-

La discusión entre ambos prosiguió de modo similar por espacio de unos minutos, dentro de los cuales ninguna de las dos partes parecía dispuesta a ceder a las demandas o insistencias del otro. De hecho, poco tiempo había faltado para que el guardia finalmente perdiera los estribos y acabase por deshacerse del chico por medio de métodos violentos, sin embargo, antes de que eso pasase, alguien de dentro del edificio salió de manera casual y oportuna para poner un alto al conflicto entre ambos.

Esa persona claramente no se trataba de otra sino de la propia Shandra Jiménez, la cual, mientras se arreglaba el cabello y se despedía de los miembros de su staff televisivo diciéndoles que saldría a almorzar, cruzó al mismo tiempo por la entrada del edificio, encontrándose así con una acalorada discusión en la cual no tardó mucho en intervenir.

-¡Ejem! ¿Quiere alguno de los dos decirme que sucede aquí?- Interrumpió la mujer de piel morena, captando así la atención de los dos protagonistas de la escena, destacando principalmente al guardia, el cual dio una media vuelta y se puso firme antes de responderle.

-¡Srta. Jiménez! Yo…¡N-nada! Solo estaba explicándole a este pequeño las formas en las que podría contactarse con usted sin llegar a molestarla, pero él…- Se aventuró a explicar el guardia, mostrándose visiblemente nervioso a la hora de hablar, perdiendo todo rastro de su anterior animosidad e ignorando completamente al chico con el que había estado debatiendo hasta hace apenas unos segundos, todo mientras este último, por su parte, se encontraba reclinando su cuerpo hacia un costado para así ver a la reportera y decir con sorpresa…

-Lo sabía. ¡Sabía que no me lo había imaginado! Ella se ve…¡EXACTAMENTE IGUAL QUE EL AÑO PASADO!- Afirmó el muchacho luego de corroborar que, en efecto y a diferencia de todas las anteriores mujeres y chicas con las que se había topado, Shandra Jiménez; la reportera real; aún conservaba el mismo rostro y las mismas proporciones que poseía el año anterior, las cuales si bien, uno podría catalogar como hermosas o sensuales, no quitaba la rareza al hecho de ser la única sin ser afectada por todo lo que estaba pasando actualmente en el pueblo.

Por su parte, mientras la mujer todavía estaba escuchando la explicación del guardia, esta última alcanzó a ver y reconocer el rostro del muchacho en cuestión, causando que una pequeña expresión de sorpresa se hiciera presente en su rostro antes de volver a apuntar sus ojos y fulminar con la mirada al hombre frente a ella.

-¿Q-qué sucede, Srta…?- Intentó preguntar este último, solo para ser interrumpida abruptamente por la mujer.

-¡Idiota! ¿¡Qué acaso no te das cuenta que ese es uno de los gemelos Pines!? Ya sabes, ¡Los que salvaron el pueblo hace cosa de UN AÑO!- Reclamó Shandra, visiblemente molesta por la actitud del custodio, quién, si bien intentó escudarse diciendo que apenas llevaba unos meses en el pueblo, lo cierto era que él ya había dejado de tener la atención de la morena, quién rápidamente lo hizo a un lado para así hablar directamente con el muchacho parado detrás suyo. -Hola, mi pequeño cazador de lo paranormal favorito. ¿Qué te trae aquí el día de hoy? ¿Hay algún nuevo suceso extraño que investigues y que quieras hacer del conocimiento público?- Dijo entonces de forma tranquila y sumamente gentil la mujer, cambiando drásticamente su forma de hablar con respecto a la usada anteriormente con el pobre sujeto frente a la entrada, todo mientras se ponía de cuclillas para hablar cara a cara con Dipper y sacaba una grabadora del interior de su camisa.

-Mmm…n-no…por ahora.- Respondió el muchacho, extrañado por el desmedido nivel de atención mostrado por la reportera, quién prácticamente acababa de pegar la grabadora a su cara para así registrar todo lo que saliera de su boca. –Ja. Y pensar que el año pasado ella me evitaba cada vez que trataba de informar sobre ese tipo de cosas. Solo se necesitó un "Casi-Fin-del-Mundo" para convencerla de que decía la verdad.- Meditó brevemente él, antes de continuar hablando. -De hecho, había venido a tener más bien una charla a solas con usted. ¿Cree poder darme algunos minutos de su tiempo?-

Al oír eso, Shandra se le quedó mirando al chico por cosa de uno o dos segundos, antes de finalmente haber procesado del todo sus palabras y analizado brevemente los pros y contras del cumplir el pedido de este, luego de lo cual, procedió a poner en pausa su grabadora para así responderle.

-Por supuesto. Precisamente ahora estaba saliendo a almorzar, así que tengo algo de tiempo libre. Si no te importa, podemos ir a un lugar y charlar de lo que gustes.- Sugirió la mujer, poco antes de enderezar su postura y arreglarse ligeramente el cabello.

-Estupendo. Por mí no hay problema. Solo dime a dónde quieres ir.- Comentó Dipper con una alegría y un entusiasmo sumamente notable.

Al ver eso, la bella de piel morena, esbelta figura y pómulos pronunciados esbozó una ligera y peculiar sonrisa, acompañada de una más que breve entrecerrada de ojos, poco antes de darse la vuelta y responder la duda del chico.

-En ese caso, vayamos a mi escritorio. Ahí podremos charlar con calma y "En privado" tal y cómo tú querías. Luego puedo mandar a Toby para que me consiga algo de comida, así que no necesitaríamos preocuparnos por nada.- Declaró entonces ella, quién, luego de asegurarse de haber quedado fuera de la mirada de Dipper, no pudo evitar el deseo de reclinar su cabeza hacia el frente; cubriendo así una de las mitades de su rostro con su cabellos y dejando a oscuras la parte superior de este último; mientras esperaba la respuesta del muchacho.

-Claro. Suena bien. Yo te sigo.-

Inmediatamente luego de oír eso, Shandra levantó súbitamente la mirada, revelando su rostro; todavía cubierto por el pelo; ante la vista de cualquiera que la tuviese de frente, dejando ver así una exagerada y maquiavélica sonrisa, acompañada por un ojo cuya pupila brilló con un intenso color rosa. Sin embargo, ambos detalles desaparecieron tan pronto como la mujer se arregló nuevamente el cabello, luego de lo cual, volvió a recuperar su porte anterior y reducir su sonrisa de triunfo a una pequeña y simple mueca antes de finalmente decir y pensar…

-Ok, acompáñame entonces.- -¡IDIOTA!-

Pueblo. Estación de cable local. Escritorio de Shandra Jiménez.

Luego de ingresar al edificio, tanto Dipper como Shandra avanzaron por los pasillos dentro del mismo, pasando por el estudio de grabación, la sala de control, encontrándose con el equipo técnico e incluso con el actual presentador de los deportes y mano derecha de Shandra, Toby Decidido, antes de finalmente llegar a un cuarto que tenía el nombre de la reportera estrella del canal grabado en una placa en el frente.

-Muy bien, hemos llegado.- Anunció la mujer, luego de abrir la puerta y revelar así un espacioso despacho, digno de alguien que llevaba ejerciendo el puesto de única reportera del pueblo desde hacía ya varios años.

Mientras Dipper se dedicaba a darle un rápido vistazo al lugar, observando cosas como el escritorio de enfrente, los recortes de prensa enmarcados en la pared, la falta de ventanas y los tres juegos de grandes archiveros a un lado de una de las paredes, este quedó perdido por un momento y ni siquiera advirtió el momento en el que la mujer había entrado y se había sentado sobre la silla detrás de la mesa de trabajo.

-Jeje. No seas tímido. Yo no muerdo. Por favor, cierra con llave para que no nos molesten, ven y siéntate aquí.- Comentó con una sonrisa Shandra, a la vez que realizaba pequeños gestos de "Ven aquí" con la mano para así incitar al muchacho a ingresar y sentarse en la silla ubicada al frente de ella.

-¿Ah? S-si, en seguida.- Respondió Dipper, tras finalmente reaccionar.

Luego de ello, el chico se aventuró a entrar, cerrar la puerta y posicionarse tal y cómo se lo habían pedido, pudiendo así iniciar finalmente la charla con la única mujer "Sana" con la que se había topado desde su regreso.

-Bueno, ya estamos a solas tal y cómo querías. Así que, ¿En qué puedo ayudarte?- Preguntó la mujer, al momento de reclinarse ligeramente sobre su escritorio, posando sus dos hombros sobre este, juntando sus dos dedos índices y colocando estos últimos sobre su mentón, adoptando así una pose de concentración e interés absoluto ante lo que sea que el chico frente a ella estuviera a punto de decirle.

-Bien. Primero que nada, quiero agradecerte nuevamente por tu tiempo. Para ser honestos, te mentí cuando dije que no había notado nada extraño. Lo cierto es que, desde que volví aquí, he estado notando toda clase de cambios en todas las chicas del lugar. Cambios SUMAMENTE NOTABLES.- Comenzó a explicar él, resaltando especialmente esta última parte y provocando que Shandra levantase una ceja en señal de interés. –Pero lo curioso aquí es que, dentro de todas las personas con las que he hablado hasta ahora, tú pareces ser la única que está exactamente igual a cómo eras el año pasado.- Terminó de decir él, asegurándose de no revelar nada demasiado comprometedor, cómo lo que había descubierto al hablar con sus copias o con su tío.

-Oh, gracias por decirlo. Es bueno que alguien note lo mucho que me preocupó por mantener mi apariencia.- Comentó a modo de broma la mujer, acomodándose ligeramente el cabello antes de continuar. –Pero ya en serio, ¿Cambios notables en los habitantes de la ciudad?, ¿¡De qué clase!?, ¿¡Son peligrosos o contagiosos!?, ¿¡Cómo es que nadie más los ha notado!? ¡RESPÓNDEME!- Se aventuró a preguntar a modo de seguidilla la mujer, a medida que con cada nueva pregunta se iba reposando cada vez más sobre su escritorio y acercándose progresivamente más al rostro de Dipper, quien empezó a perder su tranquilidad conforme la mujer continuaba lanzándole preguntas.

Si ambos hubiesen permanecido frente a frente por cosa de unos segundos más, muy probablemente a Dipper se le hubiese parecido extraño que el ojo que el cabello de Shandra no estaba cubriendo en ese momento había comenzado a brillar con un color rosado. No obstante, eso no fue posible ya que, luego de que el muchacho y la mujer estuviesen cara a cara, está última repentinamente se alejó de él, dejándose caer contra la silla del escritorio.

-¿Mmm? Srta. Jiménez, ¿Se encuentra bien?- Preguntó el chico, cada vez más sospechoso respecto a la actitud tan frenética y bipolar que estaba exhibiendo la mujer.

-¿¡Yo!? ¡Pfft! ¡Pero qué cosas dices!- Respondió ella, sacudiendo la mano, como queriendo decir "Tonterías" o "Oh, ya cállate" con un ademán. –Me siento ¡Genial! Es más, con toda esta charla me estoy olvidando de hacerte una pregunta verdaderamente importante.- Declaró la morena al momento de abrir de improviso el cajón de su escritorio, sacando así unos papeles que rápidamente acomodó golpeando el dorso con el escritorio, recuperando así algo de la calma y la seriedad con la cual solía presentarse en cámara. –Dime, ¿Algunos de esos cambios que mencionas han influido de alguna forma en la formalización de una relación con la joven Pacifica Northwest?-

-¿¡Mi relación con…!? ¿¡Y AHORA DE QUÉ RAYOS ESTÁS HABLANDO!?- Preguntó de forma muy angustiada Dipper.

-¿Oh? ¿Así que lo niegas? Entonces…me veo en la obligación de enseñarte ¡Estas!- Declaró la reportera, al momento de colocar los papeles que tenía en sus manos sobre el escritorio, para luego desperdigarlos sobre la misma como si de una mano de Póker se tratase, revelándole así al chico que las mismas se trataban de una serie de fotos de él y Pacifica saliendo del campo de Mini-Golf con la ropa claramente desalineada y en una actitud visiblemente romántica.

-¿D-de dónde…? ¿Cómo…?- Fue lo que alcanzó a preguntar el muchacho, mientras observaba atónito la pequeña colección de fotos dispuestas sobre la mesa, las cuales parecían ser obras de Paparazis amarillistas profesionales.

-Jeje. ¡Unos pajaritos me han dicho que has sido muuuuuy travieso últimamente, pequeño Pines!- Comentó Shandra, visiblemente divertida por la expresión del castaño y por toda la situación en general. –Estoy segura de que todo el pueblo estaría más que interesado en una noticia como esta. Ambos se ven muy lindos juntos. Hasta me atrevería a decir que aún más de lo que fueron tu hermana y el pequeño Gideon en su momento. ¡Joder! Ambos podrían llegar a ser la próxima pareja estrella de este verano…claro, suponiendo claro que papi Northwest no acabe matándote por lo que le haces a su hijita. ¡Jajajajaja!- Acabo por decir ella, antes de estallar en una psicótica carcajada que incluso la llevó a sujetarse el estómago.

Al observar eso, a Dipper se le vinieron a la cabeza los recuerdos de una desagradable experiencia con cierto demonio del sueño que se las había arreglado para apoderarse de su cuerpo, destacando principalmente el comportamiento alocado y errático que este último tenía.

-¿Quién eres?- Preguntó entonces de manera seca y seria, a tal punto que logró detener de inmediato el ataque de risa de su misteriosa acompañante. -¡Sé que no eres Shandra Jiménez! ¡Así que ya puedes dejar de fingir!- Afirmó él, esta vez mientras señalaba con un dedo acusatorio a la mujer de piel morena.

Ante eso, "Shandra" abrió ampliamente los ojos y se quedó viendo al muchacho sin parpadear o moverse siquiera, solo para luego decirle…

-Ok. Creo que me atrapaste.- E inmediatamente después sonreír de forma exagerada y enseñando la mayor cantidad de dientes posible, algo que le dio algo de repelús al chico. –Oh, bueno. Tenía pensado seguir divirtiéndome un poco más con esta muñeca de carne, pero creo que viene siendo hora de ir al meollo del asunto.- Afirmó ella, al acomodar nuevamente sus codos sobre el escritorio, adoptando la misma pose usada cuando hablo "De manera seria" antes. –Para resumir un poco, alguien con un GRAN poder mágico y creciente influencia sobre este lado del charco al que llamas "Realidad" me contrató para liquidarte. Muy posiblemente esperando que quisiera vengarme por lo que le pasó a Bill hace un año.- Declaró entonces, soltando una pequeña pieza de información que Dipper de no iba a pasar por alto.

-¡Espera! ¿¡Tú conocías a Bill!?-

-¡Grosero! No todos los demonios que poseen cuerpos se conocen entre sí, ¿Sabes?- Se aventuró a decir ella, mostrándose sumamente mortificada por la pregunta del chico, cosa que la llevó a entrecruzar los brazos y fruncir el entrecejo ante el supuesto comentario peyorativo. –Pero sí. Ese cerebro de triangulo y yo éramos algo así como amigos.- Afirmó un segundo después, haciendo que su anterior berrinche no sirviese de nada más que para hacer enojar al muchacho. -¡Cielos! Qué poco sentido del humor. Pues bien, cómo iba diciendo, esta persona quería que te liquidara. Y, si bien me encantaría saltar sobre ti y estrujarte el cuello hasta que este suene o dejes de respirar, tengo una propuesta que te podría interesar.- Comentó ella de forma sumamente casual.

-¡Rayos! Aquí dentro no hay ventanas ni lugar donde esconderse. Y la única puerta está cerrada con llave. No tengo de otra más que escucharla, porque de lo contrario…- Se dijo mentalmente el chico, tragando un poco de saliva e imaginándose el desenlace del peor de los escenarios posible mientras trataba de ocurrírsele un modo de salir. –O-ok. Te escuchó.-

-¡Buena elección, chico! Ahora, volviendo a los negocios, siéndote muy, pero muy sincera, ha pasado un LAAAAAAARGO tiempo desde la última ocasión en la cual poseí un cuerpo físico, así que…- Comenzó a explicar, a la vez que, por debajo del escritorio, ella se encontraba quitándose los zapatos de sus pies, a modo de preparación para lo que tenía en mente. –En esta ocasión, yo preferiría tomarme las cosas con calma, ¿Sabes? Explorar, probar comidas, conocer gente…- Continuó la mujer, poco antes de presionar intencionalmente su pie por encima de la entrepierna de Dipper y, para todavía más sorpresa de este, comenzar a frotar su miembro por encima del pantalón mientras continuaba. -…disfrutar de una ¡BUENA! cogida. Tú sabes, lo típico.- Terminó de decir ella, luego de haber acomodado sus codos sobre el escritorio, usar sus manos para sujetar su barbilla, y hacer una expresión traviesa sacando la lengua hacia un costado y entrecerrando los ojos, todo eso sin dejar de masajear con saña y habilidad al pene del chico, quién ya tenía bien en claro hacia dónde iba el asunto.

-A-a ver si entendí…básicamente me estás diciendo que, para que tú no quieras matarme, voy a tener que…¿T-tener sexo contigo?- Intentó decir el chico, visiblemente sonrojado y culposamente excitado por la situación mientras sentía como la mujer usaba el espacio entre el dedo gordo y los demás dedos de su pie para así sujetar el tallo de su pene mientras él todavía trataba de hablar.

-Básicamente.- Respondió de manera despreocupada "Shandra", todo mientras pensaba… -Vaya, la reinita esa no mentía. El chico realmente tiene algo "Peligroso" ahí abajo.-

-Y…¿Si me…*Jadeo*…n-niego?- Alcanzó a preguntar entre jadeos el muchacho, encontrándose ya completamente erecto.

-Oh, yo no te lo recomendaría para nada. Y no lo digo solo por tu bien, sino también por el de esta mujer. ¿Quién sabe qué tipo de locuras decida hacer con su cuerpo en caso de que tú encontrases una manera de irte ahora?- Amenazó el ente que poseía el cuerpo de la morena, a la vez que, haciendo una muestra del gran control que tenía de sus pies, se las había arreglado para sujetar con los dedos de estos el elástico de los shorts y la ropa interior del chico, para acto seguido bajarlos de improviso y hacer que la polla aprisionada dentro de estos diese un par de ligeras sacudidas en el aire, quedando así expuesta del todo.

-E-eres una…¡Ah!…p-puta tramposa…- Se quejó el muchacho, al mismo tiempo que sentía como su ahora indefensa polla era sujetada y frotada de manera similar pero también más brusca que la de antes, a la vez que la morena, todavía sonriente y despreocupada de todo, había comenzado a usar la parte de arriba de su pie restante para así frotar el saco de sus bolas, a las cuales luego fastidiaría haciéndole cosquillas con los dedos o masajearlas ligeramente con estos mismos.

-¡Ja! ¡No pudiste decirlo de una mejor forma!- Afirmó ella, divirtiéndose tanto por su manera de estimular el miembro del chico, como de la expresión de frustración que este tenía en el rostro en ese momento. –Entonces…tú dirás ¿Vas a entretenerme por un rato, si o no?- Preguntó finalmente la mujer, quién, además de inclinar la cabeza hacia un lado y ofrecerle a Dipper una sonrisa engatusadora y condescendiente luego de hacerle saber que lo tenía acorralado, también procedió a envolver con sus dedos y presionar con la planta de sus pies toda la zona alrededor del tallo del muchacho, para así poder masturbarlo con una serie de ligeros y a la vez coordinados movimientos de arriba abajo, esperando así poder convencerlo de aceptar.

-¡Tch! Francamente, no me estás dejando muchas opciones.- Se quejó dentro de su cabeza Dipper, sin poder evitar que su mirada se dividiese con el fin de observar tanto el agradable trato que recibía su miembro por debajo de la mesa, como la molesta mirada que le dedicaba la morena en ese preciso momento.

Poco después…

Habiendo llegado entonces a un acuerdo fue cómo se dio inicio al momento sexual entre el chico y la mujer, la cual ya tenía una clara idea de qué harían para comenzar.

Es así que, en esta primera instancia, veríamos a "Shandra" sentada todavía en su silla; ya sin su suéter encima y con su camisa ligeramente abierta en la parte de arriba; sonriendo animadamente y mordisqueándose una que otra vez los labios, mientras mantenía sus piernas abiertas de par en par y parecía sujetar lo que sea que le estuviese brindando placer por debajo del escritorio.

-¡Mmm-hmm~! Muy bien, pequeño. Puedo ver que no es la primera vez que haces esto.- Comentó ella, al momento de dirigir su vista hacia abajo, intercambiando así miradas con el chico que, en este momento, se encontraba de rodillas frente a ella, lamiendo toda el área perteneciente a sus labios inferiores, aunque no necesariamente con el mismo disfrute y entusiasmo de la morena. –¿Oh? ¿Y esa cara? Si no te conociera, me atrevería a decir que no pareces estar muy feliz por esto.- Acotó de forma irónica la mujer, levantando además una ceja en alto y adivinando, gracias a la expresión en el rostro de Dipper, que este parecía estar pensando "¡Porque no lo estoy!", algo que solo hizo su propia experiencia mucho más satisfactoria. –Oh, bueno. Debe ser cosa mía, ya que no he escuchado NINGUNA clase de queja saliendo de esa linda boquita tuya. Aunque bueno, eso puede deberse a lo "Ocupada" que está. Jejeje.- Dijo ella, siguiendo con el mismo tono burlón de antes.

-Jaja. Que graciosa.- Acotó dentro de su cabeza el muchacho, quien, más allá de sentirse frustrado, en ningún momento detuvo su labor.

Él empezaba por deslizar su lengua por uno de los dos labios del coño de "Shandra"; lentamente iba subiendo hasta llegar a la cima, lugar donde procedería a internar su húmedo músculo bucal en el orificio, pudiendo así hacer ingresar este último la cantidad de centímetros necesaria para frotarse con la entrada a la uretra; jugando con esta y estimulándola una cantidad de tiempo necesaria para dejarla relativamente sensible; cosa de que, al momento de retirar su lengua y asegurarse de darle una ligera lameteada al clítoris en el proceso, la mujer quedase extasiada y feliz al sentir como la lengua iniciaba su camino de bajada por el labio opuesto al que había usado al inicio, estimulando así, de forma sumamente efectiva, toda el área circundante a la entrada al aparato sexual.

-¡Mmmm~! Eso que haces está mucho mejor, chico. Sigue así.- Le elogió la morena, visiblemente complacida por la habilidad y el desempeño del muchacho, pero aun así decidida a tomarle el pelo y fastidiarlo siempre que le fuera posible. –¿Pero sabes de qué tengo ganas ahora?- Preguntó entonces, captando así la atención de un Dipper que nuevamente acababa de volver al inicio del pequeño recorrido que había establecido para su "Labor oral", el cual ubicaba su lengua en la parte baja del coño. -¡De un húmedo y agradable beso en los "Labios"!- Exclamó a la hora de sujetar y jalar la nuca del chico hacia ella, provocando así que la boca de este chocará contra sus labios inferiores, sorprendiendo y negándole la oportunidad de tomar siquiera un respiro hasta que ella decidiese liberarlo, cosa que no sería pronto.

Pasaron unos segundos, en los cuales "Shandra" se había dedicado a guiar, desde la parte de atrás, la cabeza del chico a fin de hacer más disfrutable su propia experiencia. Sin embargo, y si bien estaba gozando de los desesperados intentos de boca y lengua del muchacho al tratar de zafarse de su agarre, la dificultad para respirar de este; atribuida también a la brillante idea de la chica de usar la nariz del joven para darle un "Beso esquimal" a su clítoris mientras lo retenía; le había hecho pensar que ya venía siendo hora de liberarlo, ya que de otra forma acabaría por romper su juguete antes de siquiera empezar a jugar seriamente.

-Juju. Ok. Creo que eso será suficiente por ahora. Puedes respirar.- Fue lo que dijo la morena, al momento de liberar la nuca de Dipper de su agarre y observar, con una expresión sumamente divertida en su rostro, la forma exagerada en que este abrió su boca y tomó profundas bocanadas de aire antes de finalmente hablar.

-¿¡Q-qué rayos te pasa!? ¡El trato era que tú NO tratarías de matarme! ¿¡RECUERDAS!?- Se quejó el muchacho, usando el poco aliento que había recuperado para así recriminar a la mujer por la forma egoísta y "Agresiva" con la cual lo acababa de tratar.

-¡Oopsiiie! Te pido disculpas por eso, chico. Creo que simplemente me deje llevar un poco.- Argumentó ella, a la vez que se rascaba ligeramente la cabeza y miraba a Dipper con un ojo cerrado y con una pequeña parte de su lengua hacia afuera, logrando así mostrar un rostro infantil a la hora de disculparse, la cual no fue necesariamente bien recibida por Dipper.

-¿Y se supone que solo por eso debo dejarte pasar el intento de homicidio?- Preguntó el todavía enfadado muchacho, mientras todavía permanecía de rodillas y con la cabeza a la altura del coño de la morena.

-No.- Respondió "Shandra", poco antes de llevar sus dos manos hacia el cuello de su camisa y decir… -Eso se supone que lo hagas luego de dejarte jugar con…- Continuó diciendo, mientras progresivamente iba desabotonando los botones que le quedaban a su prenda, y posteriormente abrirla exclamando… -¡ESTAS!- Revelando así un más que voluptuoso y tentador busto, conformado por un par de firmes melones color marrón, que, para destacarse todavía más, tenían la fortuna de contar con un distintivo tono mucho más oscuro alrededor de las grandes aureolas y los erectos pezones que coronaban el centro de sus pechos.

Siendo testigo de ellas, el chico no pudo hacer otra cosa más que quedarse genuinamente impresionado por cosa de unos segundos, ya que si bien, esta no era la primera vez que él veía senos de aquellas dimensiones, lo cierto era que había algo en ellos; ya sea por el tamaño y forma de sus pezones o los rasgos de "Madurez" en ellos; que le hacía pensar que dicho par sería algo especial.

-Wow…debo admitir que no están nada mal. Siempre me imagine que Shandra tendría algo como eso bajo su ropa, pero el tenerlas frente a mí es tan…¡W-wow!- Se dijo para sí mismo el chico, a la vez que sus manos instintivamente eran dirigidas hacia los senos de la morena, quién, por su parte, estaba deleitándose al ver la expresión perdida en el rostro de este luego de la "Revelación". Faltándole poco para hacer contacto con los pechos, el muchacho preguntó… -¿E-en verdad está bien que…?- Solo para ser sorprendido al momento en que la mujer lo tomó de las muñecas, y, acto seguido, lo guio para así hundir sus dos manos en sus pechos, procurando que las mismas se presionarán contra estos y que los pezones de ella quedasen entremedio de sus dedos índice y medio.

-¡No pierdas el tiempo haciendo preguntas estúpidas! ¡Solo has lo qué te diga cuando yo te lo diga! ¡Y ahora te digo…! ¡QUE TE ASEGURES DE JUGAR CON "MIS NIÑAS" Y VOLVER A DARME ALGO DE "LENGUA" AHÍ ABAJO!- Declaró "Shandra", logrando así que el chico, quién hasta ese momento había permanecido casi estático a pesar de estar a escasos centímetros de su coño, finalmente reaccionase, comenzando así a amasar y masajear los pechos de la morena, a la vez que reanudaba la tarea de complacer el coño de esta última. -¡Oh! ¡Si! ¡Eso! ¡De eso mismo estaba hablando!- Gritó ella entre jadeos luego de percatarse que el muchacho había optado por ser más agresivo que la vez anterior.

Fue así entonces cómo Dipper comenzó a internar su lengua dentro del chorreante receptáculo femenino de "Shandra", empezando así a explorar, frotar y lametear con saña todas las paredes y pliegues que estuviesen a su alcance. Más precisamente, lo que él hacía era estirar lo más posible la lengua, recorrer el coño en sentido de las manecillas del reloj, y, al llegar a la parte superior, comenzar a hacer retroceder el músculo bucal, asegurándose de usar la fuerza suficiente para arrastrar ligeramente uno de los pliegues dentro del palpitante órgano sexual, haciendo temblar de placer a la mujer con cada una de esas voraces lamidas. Otro de sus métodos era el de avanzar por el coño dando pequeños pero numerosos lengüetazos, avanzando poco a poco alrededor de toda el área vaginal, averiguando así cuales eran las áreas más sensibles en esta, y comprobando y determinando la eficacia de cada una de ellas al fijar la vista en el rostro de la mujer y observar a detalle todas las expresiones de goce que salían a la luz con cada nuevo "Ataque" de su parte. Y ahora; en cuanto a lo que el uso de sus manos respecta; el chico tomaba este más que nada cómo una forma de entretenimiento personal, ya que si bien, había comprobado que "Shandra" parecía ser especialmente sensible si uno centraba su atención en la punta de sus pezones, lo cierto era que eso solo podría ser considerado como un complemento para "Aderezar" el resto de la situación, razón por la cual, durante el rato que duró su labor de complacer a la mujer, Dipper se dedicó a presionar, apretujar, sacudir, rodear con sus manos y recorrer de principio a fin todo la extensión y el diámetro de aquellas bellas tetas morenas única y exclusivamente por el disfrute que estos les causaban.

Y, cómo era de esperarse, toda esta clase de tratos y atenciones detalladas dadas por el muchacho lentamente fueron abrumando los sentidos de la mujer, quién ya para este punto se sacudía, sudaba y no paraba de emanar toda clase de líquido translucidos y viscosos de su feminidad, ante cada nuevo roce o toque por parte de cualquier miembro perteneciente al joven que tan habilidosamente se haya atendiéndola. Fue por esto mismo que, pasados ya un par de minutos de jugueteo, "Shandra" había sido obligada por sus cada vez más crecientes contracciones y sus espasmos vaginales a posicionar la parte trasera de sus pies encima del borde de su escritorio, entrecruzando un poco las piernas y rodeando ligeramente con sus muslos la cabeza del muchacho; en la cual además tenía reposada una de sus manos; todo mientras se mordía ligeramente uno de los dedos de su mano libre y esperaba a la llegada de su orgasmo desde esa posición.

-¡Ah! ¡Chicoooo! ¡Joder! ¡JODER! ¡Eres estupendo! ¡No pares! ¡Sigue así! ¡Ya casi…! ¡C-casi estoy…! ¡Voy a…!- Vociferó ella a lo largo de toda su experiencia oral, la cual, ya para este punto, estaba llegando finalmente a su conclusión, echo que se evidenció al momento de pronunciar esas últimas palabras, las cuales dieron luz verde de salida al pequeño volumen de jugo vaginal que la morena había estado reteniendo y acumulando hasta el momento de exclamar a todo pulmón… -¡ME CORROOOOOOO!- Liberando de una vez su orgasmo y llenando y cubriendo por una ligera capa de líquido toda la extensión de la boca y una buena parte del rostro de Dipper, quién únicamente se limitó a cerrar sus ojos para protección, antes de disfrutar de la "Lluvia" espesa y translucida con la cual estaba siendo premiado luego de todos sus muchos esfuerzos.

Luego de ello, la mujer que apenas acababa de pasar por su clímax, simplemente se limitó a relajar todos los músculos de su cuerpo y centrar todos sus esfuerzos inmediatos en tratar de recobrar su aliento luego de aquel estremecedor orgasmo, cosa que le dio vía libre a Dipper para separársele de la entrepierna y hacer lo que él deseará hasta que ella reaccionase.

-¡Joder! Sí que dejo salir mucho. Tengo cubierta toda la cara.- Mencionó el muchacho; todavía con su fatigada lengua fuera de su boca; al momento de tocar el dorso de su cara y notar enseguida la peculiar mascarilla de jugo que era fácilmente palpable alrededor de esta. No obstante, sin mostrarse asqueado o cosa similar ante esta, él se aventuró a usar su lengua para "Limpiar" sus labios y toda el área circundante a estos, llenando así su boca del líquido, al cual degustó y tragó de manera tranquila mientras decía… -Mmm…aunque debo admitir que eso no me molesta.-

-¡Chico…!- Exclamó de improviso la mujer, alejando así de sus pensamientos a Dipper, a la vez que le indicaba a este mismo que había llegado la hora de proseguir. –Quiero que te levantes y…te me acerques…¡A…hora!- Dijo ella, mientras todavía se hallaba jadeando y recuperándose de las secuelas propias del clímax.

-Emm. Si. D-de inmediato.- Respondió el muchacho, poco antes de ponerse de pie y acercar su rostro al de la morena, tal y cómo esta se lo había pedido.

Esto a su vez causó, de manera indirecta, que la punta de su erecta polla se frotase ligeramente con los ahora empapados y babeantes labios del coño de "Shandra", quién, lejos de reclamarle por esto, simplemente se limitó a decirle "Más cerca…" conforme Dipper más fuese acercándosele, cosa que acabo al momento de que ambos literalmente quedasen frente a frente.

-¿A-así está bien, no?- Preguntó el muchacho, luego de haber pegado prácticamente todo su cuerpo contra el de la mujer, cosa que, en igualdad de proporciones, le generaba desconfianza y excitación.

-Siiiiiii…- Musitó "Shandra" en un tono de voz apenas audible.

-D-dime entonces, ¿Qué otra cosa puedo hacer por…?- Intentó preguntar el chico, únicamente para ser detenido a medio camino por un sorpresivo y descarado beso realizado por la morena, el cual, además de haber servido para cerrarle la boca, también había sido aprovechado cómo una distracción por esta mientras sus piernas y brazos se cerraban alrededor de la espalda del muchacho, bloqueándole así la oportunidad de apartarse de su lado. -¿¡EH!? ¿¡Qué cara…!?- Musitó en su cabeza Dipper, a la vez que sentía cómo la lengua de "Shandra" había comenzado a envolverse alrededor de la suya o zigzaguear a lo largo de toda su boca mientras que sus brazos y piernas ajustaban ligeramente más su agarre o se deslizaban por la espalda y el cuello del chico para así acariciarlo y hacer más "Especial" la experiencia.

Tras unos pocos segundos más de besos, la mujer se mostró finalmente satisfecha con estos, razón por la cual finalmente aflojó un poco la fuerza de sus miembros y le permitió al chico alejarse unos pocos centímetros de ella. Ambos intercambiaron entonces una mirada en la cual cada uno pudo apreciar un evidente sonrojo y deseo de continuar escritos en el rostro de sus respectivas parejas, siendo, en el caso de "Shandra" como algo genuino, y el de Dipper más que nada cómo una respuesta instintiva ante la situación. Fuera como fuera, esto solo fue motivo suficiente para que la encargada de dirigir y comandar el desarrollo de la situación no perdiera el tiempo y, sin dejar de apartar su vista de la del chico, se apresurará a sujetar la punta de su miembro con una mano y comenzar a guiarlo hacia su feminidad.

Ante ese hecho, Dipper apartó de inmediato su mirada de los ojos de la chica y dio un rápido vistazo hacia abajo para comprobar lo que esta hacía, luego de lo cual, él volvió a subir la mirada para encontrarse con la ahora sonriente mueca de la morena, quién, en un tono sumamente sensual y provocativo le susurro…

-Creo que ya sabes lo que quiero…- Haciendo una pausa en el medio y esperando unos dos segundos antes de volver a mover sus gruesos y maquillados labios y decir entre silabas… -FÓ-LLA-ME…-

No hace falta decir que al tener esa escena frente a él y el oír esa clase de palabras por parte de la belleza madura, el cerebro de Dipper pasó directamente al "Pilotó automático", ignorando el trasfondo de la situación y olvidándose completamente del hecho de que la persona detrás de esas palabras y acciones no era realmente la reportera Shandra Jiménez, sino un demonio del sueño usando su cuerpo.

Pero en fin, fuera cual fuera el caso, eso no cambiaría el hecho de que Dipper, obedeciendo ciegamente al pedido de la morena que todavía se encontraba guiando y masturbando ligeramente su polla con su mano, diese finalmente una respuesta al pedido de esta al momento de cargar hacia el frente con sus caderas e internar, con una única estocada, hasta el último centímetro de su pene dentro del apretado y ultra-lubricado interior de "Shandra", quién de inmediato correspondió al acto soltando un agudo y fuerte grito de placer, marcando así el inicio del tan esperado momento sexual.

Al inicio del encuentro, Dipper comenzó propiciando unas rápidas y profundas arremetidas, las cuales fácilmente se deslizaban y alcanzaban una gran profundidad gracias a la excesiva cantidad de jugo que se había secretado luego del primer orgasmo de la muchacha. Sin embargo, dándose cuenta de que eso podría traerle problemas a la hora de aguantar; y que cosas como la increíble sensación de estrechez y la gran succión al vacío que el orificio generaba con cada una de sus estocadas no le ayudaban mucho en ese mismo aspecto; el chico optó entonces por tomar otro enfoque más "Tranquilo", por decirle de algún modo. En este, el castaño había aprovechado que las piernas de la muchacha poco a poco fueron perdiendo su fuerza de agarre inicial para así poder tomar a estas de los muslos y colocarlas en una pose que, desde su perspectiva y experiencia, resultase de mayor practicidad para él, haciendo que estas; junto con las caderas de la morena; se elevasen ligeramente y quedasen sujetas por sus brazos, dándole así la posibilidad de imponer su propio ritmo y variar; aunque sea ligeramente; el ángulo de ingreso entre cada penetrada, acto que hizo posible que, aun luego de reducir su velocidad y frecuencia de estocadas, él fuese capaz de mantener enormemente satisfecha y complacida a la mujer a la vez que alargaba la llegada de su cada vez más próximo orgasmo.

No obstante, "Shandra" no se quedaría atrás, por lo cual ella; firme todavía a su idea de molestar o hacer una que otra travesura que frustrase al chico; había decidido desprender sus manos del cuello de este y bajarlas progresivamente a medida en que iba siendo penetrada hasta la altura del torso de Dipper, posición desde la cual ella procedería a acariciar sus pectorales con sus manos y conseguir así que, de forma sumamente discreta, sus dedos quedasen posicionados alrededor de los pezones de este, cosa que finalmente le permitió aprisionar a los mismo entre sus dedos índice y medio, tal y cómo lo había planeado. Por obvias razones, esto no fue pasado por alto por el muchacho, quién de inmediato intentó preguntar qué era lo que la morena pretendía, y sin embargo, antes de llegar a articular la pregunta, este se encontró con la respuesta luego de ver cómo, de una manera delicada y experta propia de alguien sumamente experimentada, la mujer había comenzado a frotar, pellizcar y hundir sus dedos y uñas alrededor y en la punta de los pequeños puntos rosados que coronaban sus pechos, los cuales, aun cuando este simplemente no lo quisiese admitir, habían hecho que sus niveles de placer aumentarán otro poco y que él apunto estuviese de llegar al orgasmo luego de que la chica, divertida por las caras y comentarios a modo de queja que él hacía, decidiese retorcer una de sus tetillas.

Ese último acto causó que un jadeo sumamente extraño surgiese de lo más profundo de la garganta de Dipper, haciendo que este se detuviese en seco por la vergüenza, mientras que "Shandra" era víctima de un ataque de risa incontrolable. No obstante, cuando el chico hubo recuperado la compostura, este agudizó los ojos y se abalanzó sobre la morena, con la firme idea de tomar represarías contra esta, haciendo que soltase una voz aún más penosa que la de él.

Fue por esto que, indiferente ahora ante la idea de hacer durar el momento o causar el enojo de su pareja, Dipper ciñó sus brazos alrededor del cuello de la mujer y comenzó a arremeter sin piedad y sin descanso, haciendo que los sexos y las caderas de ambos se chocasen, envolviesen o penetrasen mutuamente de manera consecutiva, causando que las risas y carcajadas que antes habían inundado el cuarto cesasen y fuesen reemplazadas por una serie de jadeos y gemidos interminables por parte suya y de la chica.

Manteniendo esa misma posición fue que ambos finalmente alcanzaron un orgasmo mutuo, el cual estallo al momento en el que el muchacho, incapaz de seguir soportando luego de los varios tipos de estimulaciones a los que había sido expuesto, acabó por soltar la máxima expresión de su masculinidad en forma de un poderoso y voluminoso disparo que, al sincronizarse con el preciso instante en el que él arremetía, fácilmente se las arregló para invadir el útero de la morena, soltando así una segunda y luego una tercera ráfaga que, además de haber sido suficiente para ocupar todo el volumen disponible en la cavidad, también provocó que "Shandra" experimentase una serie de espasmos y calosfríos de goce que solo crecían con cada nueva inyección de líquido derramado en sus entrañas.

Y debido precisamente a esto fue que la mujer también terminó por llegar a su límite, haciendo que, con tan solo unos cuantos minutos de diferencia, su entrepierna y adentros experimentasen por vez segunda la abrumadora e intoxicante sensación que suponía la llegada al clímax, el cual provocó que tantos sus brazos como sus piernas volviesen a cerrarse detrás de la espalda del muchacho; a la vez que su cabeza se reposaba sobre el hombro de este último; todo mientras su coño se ceñía y convulsionaba alrededor del miembro viril con el fin de extraer la mayor cantidad de semen posible de él, rellanando todavía más su ya repleto útero y haciendo que toda la descarga sobrante comenzase a escurrírsele hacia afuera, quemándola de placer tanto en el interior como exterior de su vagina.

Finalmente, el momento de liberación sexual simultaneo vivido por ambas partes terminó, dando pie a que, en los segundos e incluso el minuto siguiente luego de este, tanto Dipper como "Shandra" se limitasen a aferrarse al cálido cuerpo de su respectivo amante, todo mientras este último sudaba ligeramente y se esforzaba por minimizar sus jadeos y resoplos post-orgásmicos para así calmar nuevamente su cabeza y poder intercambiar nuevamente palabras entre sí.

-Fiiiiiiu. ¡Vaya! ESO SÍ fue algo muy intenso. E incluso me atrevería a decir que realmente lo disfrute bastante, pero…- Estaba comentando Dipper mientras una tonta sonrisa de oreja a oreja; que dejaba bien en claro el grado de satisfacción que sentía en ese momento; se hacía presente en su rostro. O al menos así fue hasta un segundo previo a la llegada de ese "Pero…" del final, luego del cual, tanto su regocijo como su despreocupación actual desaparecieron a fin de recuperar nuevamente sus sentidos y seriedad perdidos durante aquella pasajera excitación. –Ya fue suficiente de seguirle el juego a este demonio. Mi deber cómo investigador paranormal me obliga a encontrar la manera de expulsarlo de este cuerpo a como dé lugar. Así que desde ahora…¡No más tonterías!, ¡No más distracciones!, y, sobre todo, ¡Basta de sorpresas y sobresaltos innecesarios!- Se dijo a sí mismo a modo de monologo y discurso motivacional, inyectando tanto valor como determinación en su rostro y espíritu, cosas que finalmente lo llevaron a finalizar el agarre de cuello en el que él estaba, para así mirar a su enemiga a la cara y enfrentarla frente a frente.

Sin embargo, al momento de volverla a ver, el castaño, aun luego de su anterior preparación mental, se llevó la sorpresa de su vida al ver cómo la apariencia de la mujer con la que había estado hasta ese momento había cambiado tan radicalmente que uno ya difícilmente podría decir que dicha cosa era tan si quiera algo de este mundo.

-¿¡P-PERO QUÉ-!?- Vociferó él, al tener ante sus impactados ojos a una criatura humanoide de bellas curvas y piel color rosa chillón, la cual además poseía una cabeza de tamaño descomunal, dotada de un total de cinco cuernos; dos de ellos siendo laterales y de grandes dimensiones, y los otros tres pequeños y ubicados a lo largo de la línea media de su cabeza; una boca de labios exagerados y dientes muy afilados, un cabello color rosa más oscuro, y, lo que tal vez sería más fácil de percibir a simple vista, un enorme ojo central incrustado en la parte superior de su rostro carente de nariz. Todas estas características, sumadas al detalle de que tanto los brazos como las piernas de la entidad parecían estar cubiertas de un fuego blanco que llameaba sin producir quemaduras o calor alguno, hicieron que el chico inmediatamente la identificase y procediese a gritar su nombre en alto. -¡TÚ ERAS…! ¡A-AHORA TE RECUERDO! ¡ERAS UNA DE LAS "COSAS" QUE BILL TRAJO CONSIGO DURANTE EL RAROMAGGEDON! ¡ERES PYRONICA!-

-¿¡Ah!? E-espera…¿Cómo fue que supiste eso? No se supone que tú puedas…- Fue lo que declaró ella luego de ver que su verdadera identidad acababa de ser expuesta, cosa que, a su vez, la hizo capaz de notar que su voz nuevamente era SU voz y no la de la reportera a la cual había poseído. –Oh. Ooooooh…- Continuó diciendo, esta vez mientras se palpaba la cabeza, o más precisamente, los cuernos, para así comprobar que también su cuerpo era visible ahora. –Ok. Entiendo. Puedes verme ahora. Creo que eso lo explica. La pregunta del millón aquí es ¿Por qué? ¿O no, chico?- Comentó ella entonces, al momento de llevarse una mano a la barbilla y dirigir sus dudas hacia Dipper, quién por su parte, se encontraba demasiado nervioso y atemorizado por la repentina aparición de la demonio cómo para ponerse a pensar sobre la razón por la cual la veía ahora.

Sin embargo, tras recobrar brevemente la calma y observar un poco a su alrededor, el chico fue capaz de dar al menos con el inicio de una respuesta.

-N-no estoy seguro, pero…todo a nuestro alrededor parece haberse "Distorsionado" o "Descolorido". Algo similar sucedía cada vez que Bill entraba en la mente de alguien para así forzar un "Trato" con él. Eso debe estar pasando con nosotros ahora.-

-Ya veo. Así que es eso.- Acotó brevemente Pyronica, a la vez que se observaba la mano y comprobaba algo al abrirla y cerrarla un par de veces. –Aunque por lo que veo solo nuestra percepción actual ha cambiado. Yo todavía controló y percibo los movimientos de esta mujer en la realidad. Así que, parece que nuestros espíritus se sincronizaron lo suficiente como para ver las cosas de la misma forma que se ven en esta especie de "Limbo".-

-De hecho, eso tiene…sentido, creo.- No pudo evitar admitir el muchacho, intrigado por lo que este fenómeno suponía y las posibles hipótesis y conjeturas sinfín que él podría idear y desarrollar una vez que saliera de esta situación y tuviese algo de tiempo libre.

-¡Pfft! Había oído que ustedes los humanos dicen que "Un buen polvo hace que hasta el espíritu se libere", ¡Pero esto es ridículo! Jajaja.- Acotó Pyronica entre carcajadas, a la vez que recuperaba su actitud despreocupada de antes y comenzaba a molestar nuevamente al chico golpeándolo ligeramente con el codo para que este reaccionase ante su chiste, sin mucho éxito, cabe aclarar.

-Solo ignórala, Dipper. Aprovecha este momento para pensar con claridad y buscar una forma de deshacerte de ella antes de que se vuelva un problema para todos.- Comentó en su cabeza el muchacho, quién, con el fin de no perder su concentración, había optado por mantener los ojos forzosamente cerrados para así esclarecer sus ideas.

-Tch. El sentido del humor no es lo tuyo, ¿Verdad, chico?- Declaró Pyronica, visiblemente molesta por la manera en que estaba siendo ignorada. -Bien, me da igual. Seguramente has de estar perdiendo el tiempo pensando en cómo enviar a la vieja Py a casa, ¿¡CiEr-To!?- Vociferó ella, asegurándose que para la pregunta final su boca se hallase al lado de la oreja del chico, para así poder gritarle de un modo extraño y algo perturbador, cosa que hizo que este último se sacudiera y sudase ligeramente, pero no alterase su postura. Ante eso, ella le dio una lamida al costado de la cabeza del chico, recolectando con su lengua un par de gotas de sudor que, luego de degustar un brevemente, la llevaron a decir. –Meh. Justo lo que pensé. Tienes el sabor de alguien con pensamientos adversos hacia mí. Normalmente, al darme cuenta de ello, me aseguraría de destruirte sin más.- Acotó entonces, al momento de sujetar por detrás y de los hombros a Dipper, para así sacudirlo con fuerza por cosa de unos segundos y lograr que este volviese a abrir sus ojos. –Pero sabes, eso no parece algo divertido justo ahora. Así que, por esta vez, dejaré que te salgas con la tuya siempre y abandonaré el morenazo y bello cuerpo de tu amiga reportera, siempre y cuando tú hagas algo por mí. Así todo mundo gana ¿No crees?-

-S-suponiendo que confiará en lo que dices…¿Exactamente qué me vas a pedir?- Preguntó Dipper, teniendo más que presente la casi segura posibilidad de que todo fuese una simple mentira, pero concluyendo que, en su posición, realmente no tenía nada que hacer contra Pyronica.

-Oh. No mucho, no mucho en realidad.- Respondió ella, momentos antes de cazar con sus manos la polla del chico y agacharse lo suficiente como para así introducir su lengua dentro de la oreja de este antes de decir… -Simplemente me gustaría terminar lo que ya habíamos empezado. Sería una pena volver a mi plano nuevamente sin haber disfrutado hasta el último momento de las ventajas que ofrece el mundo real. He de admitir que la idea de follar con uno de los responsables de la muerte de Bill me enciende como no tienes una I-De-A~.- Continuó la muchacha, al momento soplar algo de aire dentro de la oreja de Dipper y darle una pequeña mordida juguetona en la parte superior de esta misma, todo mientras el fuego de sus brazos y piernas parecía acrecentarse para así dar Fe a su afirmación de "Encenderse" ante la idea, algo que más allá de que fuera verdad o no, realmente acabo por excitar también a Dipper. -¿Entonces? ¿Qué opinas, pequeño "Pino"? ¿Le darás a mami Py lo que quiere? ¿Hmm~?- Preguntó ella, esta vez luego de posar sus pechos y cabeza encima de la del chico, para así observar atentamente la manera en que ella lo masturbaba, mientras se mordía el labio a la espera de su respuesta.

Por su parte, el ahora sonrojado y nuevamente lujurioso Dipper dio un paso al frente para así alejarse de Pyronica, luego dejó salir un fuerte suspiro de aire caliente por los orificios de su nariz y se dio media vuelta para así verla directamente a la cara para responder…

-Ok…que conste que no confió en ti todavía. Pero si vamos a hacer esto, tengo solo UNA condición…-

Luego de que ambos llegarán a un acuerdo, la pareja finalmente decidió reanudar sus indecorosas actividades, adoptando así una nueva posición en la cual la muchacha de piel rosa se hallaba con la parte superior de su cuerpo recostada sobre el escritorio, con sus pechos habiendo quedado postrados sobre la superficie de este, mientras que, por el contrario, la otra mitad de su cuerpo se encontraba de pie, flexionando ligeramente las rodillas para así nivelar la altura de sus caderas con la entrepierna del chico, quién, por su parte, se hallaba de pie detrás de ella, tomándose la libertad y el atrevimiento de ubicar su pene entre las nalgas firmes y perfectas de Pyronica, la cual no mostró queja alguna ni cuando él había empezado a envolver su miembro con estas ni cuando se las había comenzado a follar; de un forma similar a la que se usaría con un par de pechos; a modo de preámbulo para el evento principal.

-Te digo algo, yo todavía no puedo creer el descaró que tuviste con esa petición, chico.- Acotó la muchacha de manera tranquila y sin sombra alguna de molestia o resentimiento en su voz o rostro, el cual, por alguna extraña razón, había sido modificado; junto con el tamaño de su cabeza; para así adquirir una apariencia más "Humana"; en la que, sus mayores cambios a destacar serían, la nueva forma de su cabeza, la reducción y mejor definición de sus labios y dientes, la aparición de una nariz remilgada y recta en el centro de su rostro y la reubicación hacia la izquierda de su único ojo, la cual, si se la sumaba junto con el hecho de que gran parte del lado derecho de su rostro se hallaba cubierto ahora por su cabello, fácilmente haría que uno pensara que la mujer poseía una cara "Normal" e inclusive sumamente bella. –Pero bueno, esa pequeña "Modificación" a mi cara fue lo que me tú querías, así que, quién soy yo para negártela, ¿No? Ahora queda a tu cargo el cumplir TU parte y hacerme pasar un buen rato. Porque de otra forma…- Terminó de decir ella, al momento de echar ligeramente hacia atrás la vista para así dedicarle al chico una ligera sonrisa mientras observaba como la cabeza del miembro de este sobresalía por entre sus nalgas cada vez que él arremetía hacia adelante, cosa que le gustaba mucho.

-Lo sé, lo sé. "De otra forma…" te desharás de mí, apoderándote del cuerpo de Shandra para siempre, matando luego a la que te invocó aquí y luego pasando el resto de tu vida haciendo lo que te plazca sin consecuencia alguna. Ya estoy en eso, así que no necesitas repetírmelo para meterme presión, ¿Ok?- Declaró Dipper, citando así el listado de consecuencias que tendría el no acatar el deseo de la demonio de tez rosada, al mismo tiempo que él, ya con su polla completamente erecta y dura, separaba esta última de las suaves y más que apetecibles mejillas traseras de la chica. –Tú déjamelo a mí. Te aseguró que no te decepcionaré.- Comentó entonces él, a la hora de sujetar y separar los glúteos de la demonio con sus manos, pudiendo así guiar la punta de su miembro al agujero ubicado al medio de estas y ejercer una presión suficiente para penetrarlo en seco, ganándose así un comentario aprobatorio por parte de su pareja.

-¡Mm-hmm~! Ok, creo que te daré el beneficio de la duda. Pero solo porque elegiste una buena forma de comenzar. Jeje.- Afirmó Pyronica, momentos antes de gozar de la embriagadora sensación que le produjo la manera en que el chico acababa de enterrar su polla en lo profundo de su ano.

Y con eso dicho, el despliegue de erotismo y sensualidad que había sido tan bruscamente interrumpido hace unos minutos se reanudó nuevamente, y, muy a diferencia de la vez anterior, este no se hubo detenido sino hasta que ambas partes terminaron física y mentalmente exhaustas.

Retomando entonces lo antes mencionado, esta segunda mitad del encuentro fue abierta con una acalorada e intensa ronda de sexo anal, en la que, en un principio, Dipper rápidamente se las había apañado para establecer y mantener un ritmo constante lleno de poderosas y profundas arremetidas, las cuales, conforme iban repitiéndose, fueron capaz no solo de hacer que la fuerza en las piernas de Pyronica se perdiese hasta el punto de hacer que esta acabase de rodillas en el piso, sino también de hacer que la entrada a su esfínter, otro hora apretada y firme, se dilatase y abriese lo suficiente como para todavía ofrecer una agradable sensación de presión, que, si bien era excelente, francamente palidecían en comparación con el nivel de compresión y succión que estaba ahora aplicándose en el interior de las voraces y cada vez más cálidas entrañas de la demonio.

Llegado a cierto punto, la marejada ininterrumpida de gratificantes e intoxicantes sensaciones de goce absoluto; aderezadas y, en cierta forma, celebradas con cada nuevo jadeo proveniente por parte de su compañera; habían motivado a que el chico instintivamente variase la posición en la que se encontraban, aventurándose así a recoger una de las piernas de la mujer, alzarla en el aire y aferrarse a ella mientras todavía continuaba embistiendo sin parar contra el interior de esta última, quién, sin reprochar o decir tan siquiera una palabra en contra de la nueva postura que había sido obligada a adoptar, simple y llanamente había decidido enfocarse en apreciar a detalle la forma en que las actuales estocadas del chico hacían que la punta de su miembro ingresase con un ángulo tal que la misma acababa por chocar con una pared de su intestino; indirectamente haciendo que su polla también picase parte de la zona externa del útero de la muchacha. Cabe aclarar que, conforme este último acto fue repitiéndose, el mismo había provocado que una ahora frenética y extasiada Pyronica comenzase también a calar dos de los dedos de su mano en su coño, a fin no solo de atender esa parte de su sexualidad, sino también de complementar las jugosas y consecuentes puñaladas dadas a su matriz con cada nuevo movimiento de Dipper, haciendo que todo en ella temblase y que poco a poco su orgasmo y el del muchacho aproximasen su llegada cada vez más.

Finalmente, y como era más que esperado, esta ronda encontró su fin al momento en que, en medio de un orgasmo por parte de la chica lo suficientemente fuerte como para hacer que se doblase la estrechez de sus dos agujeros, Dipper también alcanzó su límite y procedió a expulsar una descarga de esperma tan feroz y abundante que de inmediato bañó el esfínter de Pyronica, llevándola así a extender la duración de su propio clímax hasta el momento en que el castaño hubo acabado y luego retirase su polla de su interior, dejando tras de si un trasero ligeramente abierto, del cual, a los pocos segundos, comenzó a brotar una fracción del jugo masculino recientemente vertido en su interior.

Tras un leve periodo de descanso luego del encuentro antes descrito, nuestra peculiar pareja se halló nuevamente lista para una continuación que sirviese como acto de cierre para todo su encuentro sexual en general.

Fue por ello que, a modo de preparación para el gran desenlace, Pyronica le había dicho a Dipper que se sentase en el borde del escritorio y le presentase su semi-erecta polla, para de esa forma poder rodear con sus pechos, masajearla, apachurrarla y también mamarla con el objetivo de que esta recobrase nuevamente su vigor antes de "El gran final". Así mismo, esto también le servía como excusa para "Recompensar" al muchacho por los esfuerzos que puso en la magnífica y satisfactoria sesión de sexo anal de hace rato, la cual, con tan solo rememorarla, hacía que el agujero del ano de la mujer se contrajese y abriese ligeramente, casi como si estuviese exigiendo una repetición del mismo.

En fin, el caso aquí era que, luego de haber estado un rato ejerciendo presión alrededor del tallo del miembro, usado sus pezones para jugar con la punta de este, tragarse la cabeza y atenderla con su lengua mientras no dejaba de constreñir el resto del cuerpo de la polla, Pyronica consideró que la misma finalmente estaba lo suficientemente "Animada" y lista para así dar el primer paso que marcaría el final de todo.

Razón por la cual, sin decirle al chico que se moviese de su actual posición, ella se subió por su cuenta al escritorio y pasó a posicionarse; parada de cuclillas; encima de la polla de Dipper, sujetándola y guiándola para así hacerla ingresar en su acalorado y llameante coño con una única arremetida que de inmediato la hizo jadear y adoptar una pervertida mueca de satisfacción, momentos antes de comenzar a subir y bajar sus caderas sin hacer uso de otra cosa más que de sus piernas. Sin embargo, algo que no tuvo en cuenta la chica, a la hora de elegir concentrarse en dirigir y disfrutar lo más posible de las sentadillas que procuraba sobre el miembro, fue que el portador de este último; teniendo frente a sí un par de pechos de grandes y tentadoras proporciones balanceándose y agitándose sin descanso con cada subida y bajada; difícilmente podría quedarse de brazos cruzados y elegir no aportar nada de su parte en el momento. Fue por esto mismo que, sin consultar o dar siquiera un aviso previo, Dipper atinó a abrazarse al cuerpo de la mujer; haciendo que sus manos y dedos fuesen a parar a las nalgas y el ano de esta; dándole así la ocasión de hundir su cabeza entre sus pechos e inclusive alcanzar a cazar el pezón presente en uno de ellos con su boca y, sin perder siquiera un segundo de su tiempo, comenzar a chuparlo, mordisquearlo y jalarlo con una saña y malicia tal que incluso la propia mujer se vio obligada a detener sus movimientos por culpa del desmedido placer que este acto le producía.

No obstante, y si bien los actos del chico habían sido los responsables de acabar con el ritmo que ella había impuesto, Pyronica, excitada y sobrecogida por todo, no tuvo ni la fortaleza necesaria ni las ganas suficientes para desprender al muchacho de sus pechos; y menos aun cuando este último además había calado un par de dedos dentro de su ano y, posteriormente, comenzado a masajear con estos las sensibles y todavía deseosas arrugas de su interior, haciendo que sus pocas ganas de resistirse o detenerlo se extinguiesen todavía más. Hecho que Dipper aprovecharía para así dar los toques finales, acabar de invertir sus papeles y tomar definitivamente las riendas de la situación.

Siguiendo justamente esa idea, el chico en un momento se las arregló para modificar la postura en la que se encontraban, haciendo que una complaciente y voluble Pyronica acabase recostándose de espaldas contra la superficie del mueble que ungía a modo de cama, haciendo que una parte de su cabeza terminase quedando suspendida en el aire, mientras que el chico, quién ahora se encontraba de pie sobre el borde del escritorio, se encargaba de sujetarla de la cintura, haciendo así que toda la zona baja de la muchacha quedase en el aire y que las únicas partes de su cuerpo que hiciesen contacto con el mueble fuesen únicamente su espalda y sus pies; y esto solo si ella siguiese flexionando sus piernas; haciendo así que Dipper y solamente Dipper fuese el único capaz de proseguir con el acto, cosa que sin duda no representaba ninguna clase de problema para este último.

Fue así que, manteniendo dicha posición, el chico comenzó a estocar y embestir con habilidad, fuerza y cada vez más velocidad las acogedoras y apretadas entrañas de la muchacha, alcanzando poco a poco una mayor profundidad y logrando que; debido al placer que estaba sintiendo; esta última solo fuese capaz de jadear, hacer vergonzosas expresiones de éxtasis y soltar hilillo tras hilillo de saliva de su lengua mientras esta permanecía fuera de su boca, a la vez que ella perdía la cuenta de cuantos orgasmos le había propiciado el chico desde el momento en el que adoptaron esta nueva postura.

Finalmente, Dipper ya no fue capaz de seguir sopesando el esfuerzo ni las numerosas sensaciones de placer generadas por la cada vez más húmeda, prieta y caliente entrepierna de Pyronica, razón por la cual, haciendo uso de la poca fuerza y conciencia que le quedaba, comenzó a soltar por tercera y última vez un aluvión de blanco y espeso semen, que, además de haber llenado el interior del útero de la demonio, no tardó en rebalsarse de este y ser rápidamente expulsado del mismo a medida que, en su afán de gozar hasta el último segundo, el muchacho continuaba machacando y estocando sin descanso el coño de la chica, quién, por su parte se hallaba simplemente absorta al caer víctima de uno de los más grandes orgasmos que había tenido en mucho tiempo, sin poder hacer nada aparte de soltar un largo y tendido "¡ME CORROOOOOOOOOOO!", el cual duró hasta el final definitivo del orgasmo de ambos.

Y tras ello, los cuerpos de ambos involucrados acabaron por caer de manera laxa y repentina contra la superficie del escritorio, pudiendo así reposar en paz, suspirar a gusto y recobrar las fuerzas pérdidas durante la recién finalizada y extremadamente satisfactoria sesión, haciendo así que todo el cuarto se llenase de suspiros y gemidos ininterrumpidos por casi dos minutos, luego de los cuales, la anteriormente clara y tangible apariencia de la demonio, poco a poco fue desvaneciéndose y convirtiéndose progresivamente en una especie de humo rosa que, tras tomar brevemente la forma original de la cabeza de Pyronica para darle un pequeño beso de despedida en la frente al chico, rápidamente se esfumó del sitio en el que estaban, dejando tras de sí y debajo del muchacho antes mencionado, el cuerpo desnudo, sudado y fatigado de una Shandra Jiménez que, solo por su expresión, podía decirse con certeza que se hallaba experimentando el cenit del placer absoluto.

-Oh cielos…Me acabo de dar cuenta que es poco probable que esto acabe bien para mí…- Musitó Dipper en su cabeza, cayendo en cuenta de que, ahora que Pyronica había sido exorcizada del cuerpo de Shandra, esta última tendría que ser la que experimentase las secuelas propias del encuentro, muy probablemente sin tener ni la menor idea del contexto en el que se dieron. Dicho de otra forma, el miedo del chico era que, al momento en que reaccionara, la mujer no supiese interpretar correctamente el hecho de despertarse completamente fatigada, repleta de semen, con él encima y con su polla dentro de ella, cosa que haría que un escenario en el cual la morena lo acusase de abuso o violación no fuese solamente algo probable, sino casi seguro. –Mmm…Srta. Jiménez…¿S-se encuentra…? ¿Bien?- Preguntó entonces él, palideciendo de miedo ante lo que sea que la mujer fuese a decirle una vez que dejará de cubrir su rostro con su brazo y de suspirar y jadear de manera incontrolable. –¡E-escuche, sé que todo esto se ve MUY MAL! ¡P-pero si me da un minuto yo…!- Acabó por decir él, cayendo finalmente presa del pánico, producto de haber estado ya varios segundos sin recibir alguna reacción por parte de la mujer.

-Oh, h-hola, pequeño Pines…aquí Shandra Jiménez reportando…no tengo idea de qué me pasó…o porque tú estás…desnudo y encima mío justo ahora…pero…- Comenzó diciendo la morena, haciendo que un fuerte escalofrió subiese por la espalda de Dipper, momentos antes de que esta fuese rodeada y jalada por los brazos de la mujer, segundos antes de que ella terminase su declaración. –Mi instinto de reportera me dice que…lo hiciste por algo…así que, ¿Por qué no te relajas y me explicas bien todo? Seguro que lo qué digas como mínimo será una buena historia…- Terminó por decir la mujer, a la vez que, apañaba al chico contra su pequeño de una manera amable e incluso maternal.

-Oh. B-bueno. Muchas gracias por su comprensión.- Musitó el muchacho, deshaciéndose finalmente de aquel mal presentimiento y limitándose a disfrutar el abrazo de la sorprendentemente comprensiva morena antes de empezar a explicarle el trasfondo de la situación.

Cabaña del Misterio. Planta baja. Baño.

Apartándonos ahora de lo que respecta a Dipper, toca ahora volver a la cabaña del misterio y observar lo que hacía en estos momentos su queridísimo y excéntrico tío Ford, quién, luego de haber pasado ya por varias horas de espera, observación y preparación minuciosa, logró contar con un total de 11 "Peces Runa" ya marcados, listos y dispuestos dentro de la bañera, cosa que finalmente le permitió observar el comportamiento conjunto de estos y así poder interpretar qué debía hacerse con respecto a la nueva profecía que había hallado.

Es así que, con un blog de notas en la mano, el hombre de seis dedos y avanzada edad se encontraba anotando y dictando mentalmente todos los movimientos de los peces y las relaciones que estos tuvieron unos con otros.

-Fascinante. Esto es en verdad fascinante. Sea lo que sea esta profecía, todo parece indicar que la participación de Dipper en ella será algo fundamental, por no decir INDISPENSABLE, con el fin de cumplirla tal y cómo se halla escrita.- Declaró en su mente Ford, escribiendo sin mirar varias de sus conjeturas en papel, mientras todavía clavaba su vista en dos de los peces que actualmente se encontraban "Interactuando". –Aunque, por lo que he podido ver hasta ahora, el orden de "Interacción" también será una pieza clave en ella. Por lo cual él deberá hallar a "La Llama", "La Menta", "El Punto", "La Bolsa de Hielo", "El Teléfono", "La Estrella Fugaz", "El Micrófono" y "Los cuernos" en ese respectivo orden a fin de cumplir la profecía.- Continuó él, dejando entrever una hoja en la cual, un número había sido escrito al lado de todos los símbolos antes mencionados. –Ahora, la única pregunta aquí sería…¿Qué vendría a representar exactamente esta "Interacción" que estoy observando?- Terminó de decir, al momento de volver a centrar su vista en los dos peces de antes, poseedores de los símbolos de "El Pino" y "Los Cuernos", mientras ambos se hallaba nadando en círculos por la bañera de forma sumamente sincronizada, con la única diferencia que, mientras el primero nadaba de forma relativamente normal, con la excepción de unos ocasionales, extraños y exagerados movimientos en su "Parte inferior"; el segundo nadaba bocabajo, presentándole su vientre al primero y ocasionalmente soltando un ruido ahogado por debajo del agua, muy similar a lo que sería un "Grito", según la interpretación de Ford. –Por más que esta sea ya la séptima vez que lo vea…sigo sin hallar todavía el sentido.- Acotó a modo de cierre, mientras se sujetaba la barbilla y trataba de darle algún sentido a la combinación de movimientos realizada por ambos peces.

Continuará…