El hombre aterrador no se estrelló contra Sakura, pero ella podía escucharlo respirar. Sonaba cerca, y luego sintió su aliento caliente contra su cuello. Algunos mechones de ese cabello suave y esponjoso de su cabeza le rozaron la mejilla. Ella gimió.

Probablemente estaba escogiendo el lugar correcto donde morderla para poder arrancarle la garganta con la máxima pérdida de sangre.

La olisqueó de nuevo y gruñó más profundo. Fue más un estruendo, en realidad.

Otro gemido se le escapó. No podía gritar. Su cuerpo no funcionaba correctamente a este nivel de terror. Pensó que podría orinarse encima antes de recordar que acababa de usar el baño justo antes de su fallido intento de fuga.

El hombre bajó la cabeza, ese pelo suave le tocó un poco más la mandíbula. Entonces, de repente se fue.

Pasaron unos largos segundos... hasta que sintió algo agarrar la parte delantera de su vestido. Unos cálidos dedos rozaron los costados de sus pechos. Eso la sobresaltó lo suficiente como para abrir los ojos y girar un poco la cabeza.

Deseaba no haberlo hecho. El estaba agachado sobre ella, pero solo la tocaba con sus manos demasiado grandes.

Tenía un agarre a cada lado de su corpiño, donde la V revelaba su escote. No la estaba mirando, sino que le daba a su pecho una mirada que no era nada agradable.

De repente, le rasgó el vestido. Los botones del frente cedieron, y Sakura estuvo a punto de gritar. Su boca incluso se abrió, pero el levanto su cabeza bruscamente y esos ojos negros la silenciaron. Ella dejó de respirar.

Él gruñó y bajó la cabeza. Luego bajó un poco más y continuó abriéndole el vestido.

Los leones desgarraban los vientres de sus presas. Estaba bastante segura de haber leído o visto eso en alguna parte.

El descubrió su estómago y ajustó la posición de su enorme cuerpo, hasta que su rostro se cernió sobre su cintura.

Abrió la boca y Sakura gimió, sabiendo que iba a ser una forma horrible de morir.

Lento.

Tenerle arrancando su garganta habría sido más rápido.

La olisqueó de nuevo y soltó su vestido, con sus manos monstruosamente grandes. Parecían normales, excepto que había suficiente luz saliendo de la cascada detrás de ella para ver que no eran totalmente humanas.

Pelaje. Eso es pelaje. ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!

Él plantó una mano abierta sobre su estómago y Sakura jadeó. No dolió, pero lo hizo con la fuerza suficiente para que no fuera exactamente suave. Sus dedos se curvaron, y ella sintió unas afiladas uñas presionarse contra su piel. Tampoco dolían, pero podía sentir claramente la punta de cada uña.

No iba a morderla. No. Iba a desgarrarle la piel para alcanzar sus órganos internos.

El Nueva Especie bajó la cabeza y olisqueó su estómago. Sakura pensó que probablemente estaba decidiendo cuál sería la parte más sabrosa de ella para empezar. Él se movió más abajo, y ella se dio cuenta de que le había arrancado el vestido por completo. Ahora estaba allí tumbada con su ropa interior expuesta. Él bajó la cabeza y olisqueó sus bragas blancas.

¡No vayas allí! ¡Dios! ¡Mátame antes de morderme o usar tus uñas afiladas para abrirme allí!

Se inclinó más cerca, y todo ese pelo o pelaje salvaje en su cabeza tocó su estómago. Sakura gimió de nuevo cuando él presionó su nariz contra su hueso pélvico. Él gruñó en respuesta. Era un sonido malvado, no agradable. Entonces levantó la barbilla y la fulminó con la mirada cuando se levantó un poco. También ajustó su cuerpo para quedar más alto que el de ella.

Es parte humano.

Intentó desesperadamente pensar más allá de su miedo. Parecía humano, pero más bien... no. Sin embargo, su cuerpo tenía forma humana, a pesar de la melena negra salvaje que le caía sobre los hombros, el parche de pelaje en el torso y los rasgos faciales. Y Sakura estaba desesperada por vivir...

Extendió la mano lentamente. Él se dio cuenta y miró su mano.

Temblaba mucho mientras ella acariciaba suavemente su torso.

Definitivamente, aquel vello era pelaje. Su textura la sorprendió. No había acariciado a muchas de las mascotas de sus amigos, ya que tendían a intentar morderla. Probablemente él también lo haría, pero en este punto, Sakura estaba desesperada.

"Lindo gatito."

Sakura lo habría dicho en voz alta, pero temía que el sonido de su voz pudiera provocarlo, y luego la sangre comenzaría a correr.

La mía.

El pelaje de su torso era súper suave y corto. Sakura se lo acarició de nuevo.

Lindo gatito. Lindo gatito, grande y aterrador.

Se detuvo cuando un fuerte ruido emanó de él. Le tomó un segundo darse cuenta de que estaba ronroneando. Eso le dio esperanza, y comenzó a acariciarlo nuevamente.

Lindo gatito. Por favor no me mates.

No la estaba rompiendo en pedazos ni mordiéndola. Él solo ronroneaba y la miraba con esos ojos oscuros que iban a estar en sus pesadillas para siempre si lograba sobrevivir.

Y Sakura ya estaba elaborando un plan.

Ino había bromeado diciendo que las dos cosas que más amaba Sai eran la comida y el sexo.

Sakura no quería ser comida...

Ella lanzó una mirada por su cuerpo y casi cambió de opinión. Realmente era el hombre más grande que había visto en su vida. Debía pesar más de ciento treinta kilos. Por lo menos. Su mirada se detuvo en las partes de su cuerpo que podía ver. No tenía ni un gramo de grasa. Solo músculo, carne y grandes huesos.

Sakura siguió acariciando su pecho. No es que le costara mucho esfuerzo. Su mano temblaba lo suficiente como para apenas poder sostenerla contra él.

¿Podría hacer que estuviera más interesado en ella como mujer que como su próxima comida? Probablemente era demasiado exigente para verla como mujer. Estaba jodida si ese fuera el caso, y no de una manera sexual. Sin embargo, él también podría matarla de esa manera.

Actualmente, él solo la miraba, aunque aflojando el agarre de sus afiladas uñas contra su piel. Eso le dio una ligera esperanza de que quizás podría vivir.

Sakura tragó saliva e intentó hablar. "Por favor no me lastimes."

El ronroneo se detuvo y él gruñó.

¡Cállate! No hables. se dijo.

Había gente que había sido bautizada como susurradores de perros y gatos. Era posible que ella fuera al revés, y su voz enviase a los animales al modo de ataque. Tenía una tía que tenía la risa más molesta del planeta. Cada vez que esa mujer comenzaba a resoplar y ahogarse (que es como en realidad sonaba) Sakura quería retorcerle el cuello para que se detuviera. Extendió la otra mano y acarició su pecho ahora con ambas manos.

Él la observó y el ronroneo comenzó de nuevo. Sakura pensó que era una buena señal. Tal vez podría seguir acariciándole así hasta que Ino estuviera lista para tirar su ramo. Cuando no contestara su teléfono, Ino enviaría a Sai a buscarla, y él la rescataría. Solo tenía que mantenerse con vida hasta entonces.

Sakura se calmó un poco, ya que él no la estaba matando. Usó sus uñas para rascar ligeramente su pelaje.

El Nueva Especie cerró los ojos y sus duros rasgos parecieron suavizarse un poco, como si disfrutara de su toque.

La esperanza se disparó. Tal vez ella podría hacerlo dormir y luego correr por su vida. Tenía que haber una salida de aquel sótano.

Se volvió más audaz, expandiendo el área pequeña que ahora tocaba. Accidentalmente pasó una uña por su pezón, y se frunció. Los ojos del hombre se abrieron con sorpresa mientras la miraba fijamente, sin dejar de ronronear. Ambos se observaron estrechamente entre sí.

Sakura tuvo la tentación de rogar por su vida otra vez, pero en cambio permaneció en silencio. No parecía gustarle su voz. Ella aprendía rápido. Especialmente cuando su vida estaba en juego. Sin embargo, disfrutaba de ser acariciado. Podía hacer eso tanto tiempo como Ino necesitara hasta enviar a Sai a buscarla.

Solo había un problema con ese plan. El decidió moverse. Con cautela intentó detenerlo presionando sus manos contra su torso, pero él bajó la parte superior de su cuerpo, atrapando sus manos entre ellos. Y luego ya no pudo ver su rostro, porque lo había enterrado justo en el centro de su sostén.

El olfateo comenzó de nuevo.

Sakura cerró los ojos y levantó la barbilla cuando la melena del cabello de su cabeza le rozó la cara. Casi le hizo cosquillas, pero no estaba de humor para reír.

El miedo hizo que decididamente no fuera divertido cuando él abrió la boca y una lengua húmeda, caliente y de textura áspera lamió la piel entre su escote.

Se preguntó si la estaría probando para ver si ella haría una buena cena y rezó para que no fuera el caso. A los Nueva Especies les gustaban sus comidas sangrientas. Ella era carne fresca con seguridad. Habría mucha sangre. Y gritando.

Se ajustó ligeramente, y Sakura contuvo el aliento, cerrando los ojos cuando él cerró sus labios alrededor del material que enganchaba el sujetador unido en el centro. Entonces apretó los dientes y echó la cabeza hacia atrás con una fuerza impresionante.

El material se rompió y lo arrancó.

Sus ojos se abrieron de golpe y miró hacia abajo, pero él había presionado su rostro contra ella una vez más, por lo que era imposible ver nada más que ese salvaje cabello suyo. Luego sacudió la cabeza, apartando las copas para exponer sus pechos.

No ahí. ¡Dios, no me muerdas allí!