Aparecieron imágenes aterradoras en la mente de Sakura, de él arrancándole un mordisco del pecho. Parecía que iba a suceder justo así cuando abrió mucho la boca y capturó un seno en su boca.

Ella sintió sus colmillos clavarse en su sensible carne... pero no sintió dolor. Solo una sacudida de sensación. Su caliente lengua la lamió, y luego sus labios se sellaron alrededor de su pezón.

Sakura se quedó sin aliento mientras se lo chupaba. Se mordió el labio y volvió a cerrar los ojos. Había tenido hombres jugando con sus pechos antes, pero siempre habían sido amables. Él no lo era. Era agresivo al respecto. Nunca había sentido nada igual.

Se sentía increíblemente bien.

Sus dientes la pellizcaron ligeramente, y eso envió otra sacudida de placer directamente a su cerebro.

La parte inferior de su cuerpo se movió y su pierna se movió entre sus muslos cerrados.

Él presionó con una rodilla, y Sakura separó las piernas, ya que era eso o que se las aplastara. El tipo deslizó su muslo entre los suyos.

Su piel era más cálida que la suya. Él posó más de su peso sobre ella para mantenerla inmovilizada contra la pendiente inclinada de la base de la cascada. Ese movimiento también le dio suficiente espacio para sacar las manos fuera de entre ellos, y se agarró a la parte superior de sus anchos hombros. Tenía la piel cálida y firme.

Le soltó el pecho y giró la cabeza, yendo tras el otro. Esa vez Sakura lo esperaba y sofocó cualquier sonido que pudiera salir de su boca, temerosa de que eso lo enloqueciera y apretara esos afilados dientes sobre su delicada piel. No sintió dolor, pero ella era muy consciente de cada punta de sus colmillos.

Sus labios se sellaron sobre su pecho y lamió su pezón. La textura de su lengua también era algo nuevo. Era un poco áspera, aunque no tanto como el papel de lija. Entonces chupó con fuerza, y el placer recorrió todo su cuerpo.

Sakura se dio cuenta de que estaba amasando sus hombros. Su agarre sobre él se apretaba cuando él la chupaba, se relajaba cuando la lamía. Y siguió haciendo ambas cosas. El calor y la excitación se extendieron por su cuerpo entero.

Él frotó su pierna contra la de ella, subiendo cada vez más la rodilla entre sus muslos, acercándose peligrosamente a sus bragas. Sus piernas eran suaves. La mayoría de los hombres tenían piernas peludas, pero no aquel hombre león. Eso le pareció vagamente extraño, ya que tenía un parche de pelaje en el pecho.

Incluso mientras su pierna se movía, él seguía jugando con sus pechos, alternando entre ellos, hasta que ella ya no pudo contenerse.

Sakura gimió y soltó uno de sus hombros. Sus dedos se hundieron en su cabello, en la parte posterior de su cabeza. Era suave y tenía una textura un poco más gruesa que el cabello humano. A ella le gustó, y él pareció disfrutar de sentirla tocándolo, ya que no la gruñó ni la lastimó... aunque ahora el dolor era lo más alejado de su mente.

Finalmente se apartó de sus senos y bajó por su cuerpo. Sakura le observó mientras deslizaba la cara sobre sus costillas. Sus pezones estaban tensos, mojados por su lengua y completamente desnudos. La brisa de la cascada no ayudaba, enfriándolos después de su boca caliente, manteniendo los picos rígidos.

Continuamente la olisqueaba mientras se movía, rozando sus labios contra su vientre y luego frotando su rostro sobre la zona baja de su estómago. Hizo una pausa cuando llegó a sus bragas... y los ojos de Sakura se abrieron cuando agarró la cinturilla con los dientes.

Sakura comenzó a objetar, pero no tuvo tiempo de decir una palabra. Una vez más, sacudió con fuerza la cabeza, desgarrándolas. La parte delantera se rasgó pero no salieron de su sitio. Eso pareció enfadarlo, porque gruñó. Entonces agarró sus muslos con sus grandes manos y los separó más. Sakura soltó su cabello, extendió la mano y agarró el musgo falso de la ladera para evitar deslizarse y golpear la hierba artificial que cubría el suelo del sótano.

El Especie agarró más del material con los dientes y volvió a sacudir la cabeza. Esa vez, todo el centro de sus bragas cedió. Usó una mano para apartar el fino material sobre sus caderas y simplemente arrojó sobre su hombro los jirones que quedaban.

Eso dejó su coño completamente desnudo.

Se deslizó hacia abajo hasta que estuvo en cuclillas en la base de la pendiente, entonces ajustó su agarre manteniendo sus muslos abiertos, con la mirada fija entre sus piernas.

Sakura jadeó, comenzando a protestar cuando él gruñó. Sakura selló sus labios. Podía examinarla si eso significaba que dejaría de hacer ese sonido, o de hacer que temiera por su vida.

Él la olisqueó, y esos ojos negros se encontraron con su mirada. Ladeó un poco la cabeza y se inclinó aún más cerca. Sakura contuvo el aliento... y luego lo dejó escapar cuando él simplemente se detuvo allí, sin moverse.

Solo duró unos segundos. Bajó la cabeza otra vez.

Su lengua deslizándose ligeramente por la costura de su coño fue una gran sorpresa. Luego gruñó y enterró la cara entre sus piernas.

La cabeza de Sakura se echó hacia atrás, y gimió cuando él comenzó a lamer su coño, pasando su gruesa lengua desde su raja hasta su clítoris.

¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Oh Dios!

Su cuerpo se tensó, y trató de presionar sus muslos cerrados. El placer era demasiado intenso y crudo. Casi dolía, era así de extremo. Sus fuertes manos y brazos la inmovilizaron fácilmente abierta para él. No la dejaba escapar de su boca ni mover sus caderas para nada. La lamió como si fuera un helado, y se hubiera estado muriendo de hambre.

A Sakura le gustaba el sexo oral. Pero nunca había experimentado nada que se sintiera tan bien. Era esa lengua suya, razonó. Fuerte, grande, un poco áspera y despiadada.

Su espalda se arqueó, y perdió el control sobre la pendiente de musgo, sus dedos resbalando de la vegetación sedosa. Sin embargo, no se deslizó cuesta abajo. El tenía un buen agarre en sus muslos.

Su clímax golpeó duro y afilado como una cuchilla, atravesándola. Sakura gritó, preguntándose brevemente si iba a morir. Su cerebro pareció explotar, junto con el resto de ella.

Todavía siguió y siguió. No dejó de lamerla, pero se concentró más en su raja. Sakura jadeó y se arqueó nuevamente cuando su lengua se deslizó dentro de su coño. Él gruñó y la introdujo aun más profundamente. Entonces movió su lengua rápidamente, follándola con ella, tomando cada gota de su orgasmo.

Sakura arañó el sedoso musgo, arrancando trozos del tapete al que estaba adherido. De su boca salieron gemidos hasta que él se detuvo y retiró la lengua. Su caliente aliento avivó su sensible clítoris.

Sakura se obligó a abrir los ojos y miró hacia abajo. Sus ojos dorados estaban fijos en su rostro, y al verle desapareció parte de la euforia de la 'madre de todos los clímax'.

Parecía furioso, como si quisiera matarla.

El miedo regresó, pero fue significativamente silenciado, principalmente porque ella se sentía demasiado agotada y desmadejada como para tensarse. Su agarre sobre sus muslos disminuyó hasta que la soltó. Sakura comenzó a deslizarse hacia abajo, pero él la agarró por las costillas y la levantó. El rápido movimiento la mareó un poco. Pasó de estar acostada en ángulo en la ladera, a tener sus caderas chocando contra su enorme hombro.

Sakura colgó boca abajo cuando él se puso de pie. Él giró y se puso en marcha, moviéndose tan rápido que ella ni siquiera podía decir en qué dirección iban. Uno de sus brazos se enganchó detrás de sus rodillas, luego saltó y Sakura vió que el suelo se alejaba cada vez más.

La sorprendió cuando aterrizó con fuerza, golpeando sus caderas contra su hombro, pero no la dejó caer. Se dio cuenta de que estaban a unos tres metros del suelo, una vez que se orientó y pudo ver lo altos qué estaban.

Dio unos pasos rápidos y saltó de nuevo. La sensación de volar le provocó nauseas, hasta que aterrizó en algo sólido una vez más.

"¡Ugh!" brotó de sus labios.

Sus caderas probablemente iban a tener moretones mañana.

El gruñó, y ella se calló. Dio un salto más pero esa vez aterrizó en algo blando, y él se inclinó hacia adelante, soltándola desde su hombro. Terminó tumbada boca arriba, su cuerpo aterrizando en pura suavidad. Miró a un lado para ver en qué estaba.

Parecía ser una cama. El colchón era enorme y se parecía más a una de las almohadas más grandes y esponjosas que había visto en su vida. Su cuerpo se hundió unos pocos centímetros.

Se movió, atrayendo su atención de su extraña cama. Se puso en cuclillas junto a ella y la agarró del brazo, obligándola a sentarse. Sus dedos engancharon las correas de lo que quedaba de su sostén y vestido, tirando de ambos por sus brazos. La dejó ir y luego agarró el material, tirando con fuerza. La movió a un lado y ella rodó un poco sobre su cama. Entonces aprovechó para tirar del resto del tejido que había quedado debajo de ella.

Sakura se encogió contra sus rodillas.

Él tocó el destrozado vestido que sostenía con su mano libre, parecía sentir curiosidad. Eso le dio la oportunidad de mirar a su alrededor.

Y se arrepintió de inmediato. La cascada todavía estaba cerca, pero ya no la miraba desde abajo. Estaba mirándola desde la parte superior.

Eso significaba que estaban cerca del techo. También quedó claro que había tres lados de la cama, como mini paredes a lo largo de los bordes. Cables gruesos subían hacia arriba desde cada esquina de la inmensa estructura (dos veces el tamaño de una cama king-size) asegurándola al techo, aproximadamente situado a unos tres metros por encima de ellos.

"¿Qué demonios?"

El hombre león gruñó, y ella lo miró. Arrojó el vestido destruido y se arrastró hacia ella a cuatro patas.

Sakura retrocedió, luchando por mantener el espacio entre ellos. Llegó a una de esas paredes y agarró el borde para mirar hacia abajo. Tenían que estar a más de nueve metros del suelo. Estaba muy lejos, y la altura la hizo congelarse en su lugar.

El Nueva Especie la agarró del tobillo y tiró de ella.

Sakura fue sacudida antes de que la soltara, y luego el se arrastró sobre ella, sus cuerpos no se tocaban, pero sus manos estaban plantadas cerca de sus brazos y sus rodillas cerca de sus muslos. Él la miró sin pestañear.

Ella estaba asustada. Solo un tonto no lo estaría.

Sakura dudó, y luego extendió la mano, acariciando su torso. Pareció funcionar la última vez, cuando había estado segura de que él quería matarla.

El hombre parpadeó y comenzó un ronroneo bajo. Sakura pudo respirar mejor cuando escuchó ese sonido.

Acaricia al gatito grande y aterrador. se dijo Lindo gatito. No me mates, gatito.

Abrió la boca para rogar por su vida, pero luego recordó que no parecía gustarle su voz. La cerró rápidamente.

Él bajó la mirada a sus pechos, luego se arrastró hacia atrás hasta que se cernió sobre sus piernas. Se enderezó un poco y agarró sus rodillas. Se las levantó bruscamente y luego las extendió ampliamente. Ella no se resistió. Olfateó su coño y bajó aún más la cara.

María se quedó sin aliento cuando él le lamió otra vez allí, como si fuera su golosina favorita.

Tenía mucho donde agarrarse esta vez. La ropa de cama era casi aterciopelada. Al el obviamente le gustaban las cosas realmente suaves. Ya no parecía querer rasgarla en pedazos. Esas eran las buenas noticias. En cambio, parecía que planeaba lamerla hasta la muerte.

Es un gran camino por recorrer. pensó para sí misma.

Fue el último pensamiento que tuvo antes de gritar, corriéndose tan intensamente que se preguntó si se habría roto algo en la mitad inferior de su cuerpo.

Sakura jadeó, tratando de recordar cómo respirar, abriendo los ojos al mismo tiempo. Su enorme mano se deslizó debajo de su cadera y ella fue volcada rápidamente sobre su estómago. Ni siquiera podía importarle en este momento.

Esa misma mano ahuecó la parte baja de su estómago y levantó su trasero en el aire. Eso todavía no la molestó ni lo más mínimo, ya que en ese momento se sentía demasiado bien para preocuparse por cualquier cosa.

Su mejilla estaba presionada contra la suave ropa de cama, pero levantó el brazo para descansar la cabeza, creando una bolsa de aire para respirar.

La cama se movió un poco, y las piernas del Especie se apoyaron contra la parte exterior de sus muslos. Su piel era muy cálida. Firme.

Sintió como si no tuviera huesos, desmadejada, hasta que algo grueso y duro se frotó contra su abertura vaginal, extendiendo la prueba de lo mucho que se había mojado al correrse tan fuertemente. Se sintió empapada allí abajo.

Le tomó un segundo a su mente darse cuenta de lo que significaba esa sensación dura. Sus ojos se abrieron de golpe cuando el comenzó a empujar su polla dentro de ella.

Se quedó sin aliento porque era grande, pero su coño se extendió lentamente para acomodarlo. La mano sobre su estómago mantuvo sus caderas en su lugar cuando él cayó sobre ella, con su torso presionando a lo largo de su espalda. Su mano libre aterrizó justo al lado de la de ella, tocando sus dedos.

Él se impulsó más profundamente, y Sakura se quejó un poco. Estaba increíblemente duro y se sentía maravillosamente.

Él gruñó y empujó su rostro contra su cabeza. Un ronroneo bajo salió de él cuando sacó su polla casi por completo antes de volver a empujarla. Sakura agarró la mano que había estado tocando la de ella, y se apoyó con su otro brazo, todavía acurrucado debajo de su frente sobre el suave colchón para evitar de ser sofocada.

La folló lenta y suavemente, sin obligar a su cuerpo a tomarlo demasiado rápido. Trabajando su polla dentro y fuera de ella de una manera que ella consideraría tierna. No quería lastimarla. Eso lo sabía, porque podría haberlo hecho fácilmente. Eso no la sorprendió ni la mitad de lo increíble que se sentía dentro de ella.

Siempre había asumido que el sexo con un tipo grande podría ser incómodo, pero él estaba demostrando que estaba equivocada. Cada vez que se hundía en ella, le daba más placer. Sus músculos vaginales se contraían cuando él se retiraba, como tratando de mantenerlo en su lugar. Eso también se sintió sensacional.

"¡Sí!" gimió, olvidando que no le gustaba su voz.

En respuesta, la folló más rápido, empujando su polla más profundamente dentro de su coño. El éxtasis golpeó a través de ella, tan fuertemente como lo hicieron sus caderas contra su culo.

Los dos estaban respirando fuerte y rápido, y los gruñidos y rugidos que comenzó a emitir no la asustaron ni lo más mínimo. Simplemente se habían añadido a la experiencia. A él ya no parecía importarle que Sakura se expresara verbalmente, dado que sus palabras lo instaban a no detenerse.

Y no lo hizo.

Sakura finalmente gritó, un grito débil, cuando llegó al clímax por tercera vez. Se sintió tan bien que casi se desmaya. Podría haberlo hecho, si el no hubiera levantado un poco la parte superior de su cuerpo de su espalda y hubiera soltado un rugido. El sonido casi ensordece el oído de Sakura que estaba más cercano a él.

El Especie los volcó a un lado a ambos, con sus cuerpos aún unidos. Mantuvo un apretón mortal en su cintura mientras doblaba sus piernas alrededor de las de ella, encerrándola en su lugar. Su cuerpo grande y firme se sacudió un par de veces contra ella mientras gruñía.

Podía sentirlo corriéndose. Su semen se sentía caliente, extendiéndose dentro de ella.

Después movió su cuerpo, deslizando una mano por debajo de la cara de Sakura. Ella levantó un poco la cabeza, y él empujó todo su brazo debajo de su mejilla, hasta que descansó sobre sus tríceps. Se acurrucó más fuerte alrededor de ella, acunándola por detrás.

"Mía."