Los ojos de Sakura se abrieron al escuchar esa palabra. "¿Hablas?"
Él gruñó, un sonido irritado. "Lo hago."
Las emociones la abrumaron. Alivio de que pudiera, ira por la misma razón, y luego confusión. No sabía qué decir.
Él frotó su barbilla sobre la parte superior de su cabeza. "Duerme."
Ella trató de alejarse de él y de su polla, que todavía estaba enterrada dentro de ella. El brazo alrededor de su cintura se tensó, y su mano abierta sobre su estómago se hundió un poco más. Sakura sintió las afiladas puntas de sus uñas y se congeló.
"Creí que necesitarías descansar antes de tener más sexo, pero...¿me equivoqué? Puedo dártelo."
La enfureció escuchar lo bien que podía hablar. La había engañado por completo.
"¡Déjame ir!"
"Nunca. Ahora eres mía."
Sakura giró la cabeza, pero él la abrazó de tal manera que era difícil ver su rostro. Era tan grande que estaba atrapada con su cuerpo envuelto alrededor del de ella.
Se aferró a la mano sobre su estómago e intentó quitársela. Él no la soltó. Parecía no tener elasticidad como para doblar esa extremidad.
"Sigue moviéndote y te volveré a follar." gruñó.
Se detuvo, porque era consciente del hecho de que todavía lo sentía duro dentro de ella, y cada movimiento que hacía tenía su coño moliendo contra su regazo.
"Tú hablas. No pensé que pudieras. ¡Estaba aterrorizada de que me mataras! Pensé que eras una de esos Nueva Especie de la Zona Salvaje. He escuchado que algunos de ellos no hablan, o solo saben algunas palabras. Sin embargo, no eres uno de ellos, ¿verdad? Eso fue una cosa de mierda que fingieras serlo."
"Soy residente de la Zona Salvaje. Lo era." Él le acarició la cabeza con la barbilla. "Ahora vivo aquí."
"¿Donde es aquí?"
No podía ver mucho en la oscura habitación, tan alta cerca del techo. "Mi dominio."
Ella se quedó perpleja sobre qué decir a eso.
"Duerme."
"No. Tienes que dejarme ir."
"Eres mía."
"¡Deja de decir eso! No soy tuya."
Eso le valió un gruñido cruel, y él retiró su polla un poco pero luego regresó a su cuerpo. Sakura jadeó ante la sacudida de placer que eso le causó. Él permaneció allí, profundamente dentro de ella.
"Te sientes como mía. Estoy dentro de ti. Mía."
El brazo que la dejó usar como almohada se cruzó sobre su pecho, y la sostuvo con más fuerza.
"Viniste a mí. Te estoy reteniendo."
"Me caí del respiradero. No vine aquí a propósito."
"Lo vi. ¿Qué estabas haciendo allí dentro? Esos son los respiraderos para traerme aire y calor."
"Me estaba escondiendo."
Su cuerpo se tensó y su agarre se apretó aún más.
"Lo sabía. Los humanos nos atacaron de nuevo. Ya no llevamos cadenas ni estamos en jaulas. Mi gente matará a los que nos atacan... pero no a ti. Eres mía. No dejaré que te castiguen."
Sakura fue insultada.
"No estaba atacando a nadie. Estaba siendo atacada."
"¿Por quién?"
"No lo sé. Dos Nueva Especies me estaban buscando."
"Eso es lo que sucede cuando traspasas el limite." Relajó su cuerpo pero no su agarre sobre ella.
"No estaba invadiendo. Vine aquí para una boda. Luego vinieron detrás de mí, así que me escondí."
"¿Quién lo hizo?"
"No lo sé. Dos hombres. Me metí en el armario de limpieza y vi el respiradero. Era lo suficientemente grande como para caber, pero luego me caí."
"Te pasaré por alto, aunque seas una humana estúpida. Eres linda y sigues siendo mía."
Ahora realmente la estaba cabreando.
"No soy estúpida. ¡Estaba asustada y escondida porque no quería morir!"
"Los Especies no querrían matarte sin razón. Eres una mujer ¿Qué les hiciste?"
"Yo no les hice nada." Él resopló.
"Los humanos siempre hacen cosas. Es su naturaleza." Ella resopló.
"¿Qué hay de lo que tú hiciste? Pensé que me ibas a comer."
El se rió entre dientes.
"¿No fue así? Dos veces. Quería asegurarme de que estabas preparada para tomarme."
Sakura quería golpearlo, en este punto estaba completamente por encima de su miedo hacia él.
"Sabes a lo que me refiero. Eres aterrador."
"Lo soy."
Eso mató algo de su ira. Al menos no lo estaba negando.
"No quería que hablaras hasta después de habernos apareado. Es posible que me hubieras dicho que no o que empezaras a gritar pidiendo ayuda. No iba a dejar que te fueras. Caíste en mi dominio y te quería. Ahora eres mía."
"No soy tuya."
"Lo eres."
Ella apretó los dientes, debatiendo cómo responder.
"No me gustas."
Él se rió entre dientes.
"Te gusto mucho. ¿Me estás desafiando a demostrarlo? Te daré la vuelta, te lameré hasta que no puedas resistirte y luego te volveré a montar. Y tú me dejarás hacerlo."
Él acarició su barbilla contra su cabeza otra vez.
"No me gritaste ni me abofeteaste. Hubiera retrocedido si hubieras peleado. Querías ser mía."
"Estaba demasiado asustada como para hacer cualquiera de esas cosas. Pensé que me ibas a matar."
Él se rió entre dientes. "Lo usé para mi ventaja."
"¡No puedo creer que lo admitas!"
"Los humanos mienten. Los Especies no. Acomódate y duerme. Estoy listo para una siesta. Te alimentaré cuando despertemos. Tu barriga no está gruñendo, o lo haría ahora."
"Quiero irme."
"No. Eres mía. Me aseguraré de que se satisfagan tus necesidades y de que estés bien atendida."
"No soy tuya. ¡Deja de decir eso! No soy una mascota que puedas adoptar si entra a tu casa, o algo así."
Él gruñó en tono bajo. "Puedo. Y lo hago."
Sakura trató de salir de sus brazos, pero él era demasiado fuerte. Retorció su cuerpo, intentando desenredarlos. Él alivió su agarre, y ella finalmente se liberó de su rígida polla. Él la dejó ir, y ella se alejó.
"Cuidado." advirtió.
Alcanzó el lado abierto de la cama y se quedó mirando el suelo del sótano. Era una larga caída, y no había escalera o peldaños para bajar. Vió una plataforma hacia abajo a un metro ochenta, tal vez un par de metros desde su altura. Ni siquiera era grande. Había una segunda zona más lejos, algo más baja, probablemente a tres metros del suelo. Sin embargo, era difícil de juzgar, mirando hacia abajo.
Tendría que ponerse de pie y saltar a la primera, rezando para no romperse una pierna o fallar al chocar contra uno de los cuatro cables que mantenían el cuadrado suspendido. Entonces intentar con la segunda. La caída desde la plataforma más baja hasta al suelo probablemente le rompería los tobillos.
"¿Está demostrado mi punto?"
De repente estaba justo detrás de ella, y no lo había sentido ni escuchado moverse. La agarró por la cintura y la apartó del borde. Sakura cayó de espaldas y se hundió en su acolchada cama. Se inclinó cerca, apoyando sus manos a cada lado de sus caderas.
"No puedes dejarme."
Ahora sabía por qué había estado saltando. La había estado llevando hasta su cama. Estaba medio horrorizada, medio impresionada. Ninguna persona debería poder saltar esas distancias, pero él era Nueva Especie.
¡Y lo había hecho con ella sobre su hombro!
"Podrías habernos matado a los dos, loco bastardo. ¿Qué pasa si nos hubiéramos caído? ¿Y si hubieras fallado cuando saltaste conmigo para subir hasta aquí?"
"No lo hubiera hecho. Aprenderás a confiar en mí."
"No, no lo haré. No puedes retenerme aquí. Mi mejor amiga Ino enviará a Sai a buscarme. Él me rescatará."
"¿Sai?" preguntó sonriendo. "Eres Sakura. He oído hablar acerca de ti."
No estaba segura de sí debería sentirse insultada o no por la mirada divertida en sus rasgos.
"¿Qué significa eso? ¿Qué dijo Sai? Tenía que ser él, porque es la única Nueva Especie que ha pasado algún tiempo conmigo."
Él se inclinó más cerca.
"Dijo que temías a los Especies sin una buena razón, y que tuvieron dificultades para que aceptaras venir aquí. Olvidé que su boda era hoy. No iba a ir de todos modos. No me gusta dejar mi dominio durante el día a menos que tenga ganas de tomar una siesta al sol." De repente se sentó sobre sus talones y gruñó. "Sai te buscará. Esto es un problema."
"Me sacará de aquí."
El enorme hombre resopló.
"Podría intentarlo. Pero no querrá pelear conmigo. Nadie lo hace, excepto Madara. Por eso me pidieron que me mudara aquí."
"¿Madara?"
"Es como yo."
Mierda. ¿Hay dos de ellos?
Ese era un concepto aterrador.
"Tendré que casarme contigo. Ese es el problema."
De repente se inclinó hacia delante y la fulminó con la mirada, apoyando nuevamente las manos en sus costados.
"No usaré ropa. Y nada de parientes. Odio a los humanos. Voy a tolerar algunos Especies, y tu Ino puede estar allí, ya que es una compañera, pero eso es todo."
La boca de Sakura se abrió en estado de shock. Le tomó unos segundos recuperarse de lo que dijo, y cuando lo hizo, se enfureció.
"¡No me casaré contigo!"
"No me gusta tu tono."
"¡No me gustas, loco bastardo!"
Él gruñó en voz alta y se inclinó cerca de su cara. Sus ojos captaron la luz de la cascada y eso le recordó que tenían un tono dorado inhumano. Era un depredador peligroso, y ella se sentía como un pequeño conejo.
Él agarró su rostro, capturándolo en sus manos monstruosamente grandes. Sus colmillos asomaron. Eso le hizo darse cuenta de que él podría destrozarla si quisiera, romperle los huesos como si fueran ramitas y usar esos afilados dientes para morder profundamente su carne. El terror la atravesó y gimió.
El Nueva Especie la estudió y sus fosas nasales se dilataron. "No." gruñó.
Ella entendió el mensaje. Fue mala idea insultarlo y ponerle 'nombres'.
"Lo siento." soltó ella.
"No, no lo sientes. Querías decirlo así, querías que tus palabras fueran duras. No me temas."
Su mano acarició su mejilla.
"Eres mía, Sakura. Podrías hacer que me vuelva loco hasta matar, pero nunca te sacaré sangre ni te causaré dolor. ¿Lo entiendes?"
Ella no le creyó. Todavía parecía preparado para atacarla.
Se inclinó más cerca, hasta que sus narices casi se tocaron, su mirada se encontró con la de ella.
"Eres mi compañera. Significa que puedes golpearme, morderme y decir cosas crueles... pero lo sufriré porque eres mía. No puedes dañarme físicamente, así que nunca te golpearía para protegerme. No significa que disfrutaré si sigues usando tus palabras y tu mala actitud para herir mis sentimientos. No lo haré. Pero el único castigo que jamás te daré es del tipo que ambos disfrutaremos."
Sakura no se sorprendió de que hubiera usado la palabra compañero, puesto que ya había anunciado que iba a casarse con ella. Pero su versión del castigo era un misterio.
"¿Qué significa eso?"
Él miró hacia abajo por su cuerpo antes de encontrar su mirada de nuevo.
"Te lameré hasta que estés lista para correrte, luego retrocederé." Hizo una pausa. "Seguiré haciéndolo hasta que me ruegues que te monte. Eso va a ser una agonía para los dos, porque tu sabor me hará querer estar dentro de ti. Tendré que resistir, pero lo haré, hasta que dejes de ser cruel conmigo."
Su tono se suavizó.
"No me temas, Sakura. La única forma en que me verás matar o mutilar a alguien es si intentan alejarte de mí."
Él acarició su mejilla, su mandíbula, e incluso jugó con su cabello. Luego acomodó su cuerpo contra su costado. No podía dejar de notar la erección que aun tenía, ya que descansaba contra su cadera.
Eso no la sorprendió, pero la forma en que comenzó a ronronear nuevamente sí lo hizo. Él se frotó contra ella, recordándole un gato doméstico.
"¿Qué estás haciendo?"
"Calmando tu miedo. ¿Soy menos amenazante ahora? No quiero que me tengas miedo, Sakura. No tienes ninguna razón para temerme."
Eso era casi dulce. Él dejó de jugar con su cabello y su mano bajó hasta su estómago. La rozó suavemente desde las costillas hasta la cadera, acariciándola.
Casi esperaba que él bajara esa mano para seducirla de nuevo, pero no lo hizo. Solo la miraba con esos ojos oscuros y seguía ronroneando, frotando suavemente su cuerpo contra su costado y acariciando su piel.
Tenía que admitir que funcionó. Su miedo a él se desvaneció. "Los animales tienden a atacarme."
Él le sonrió.
"He oído eso. Pero yo no soy completamente un animal." Tenía razón. Él era un hombre medio animal.
"Tengo una larga historia de ser atacada por mascotas normalmente amigables."
"También escuché eso. Ino compartió tu historia con Sai, y él me lo contó. Me preguntaba si odiabas a los Especies y por qué Sai se aparearía con una humana que tuviera una asociación tan cercana con nuestro enemigo. Ahora entiendo por qué."
"Es por mi voz, ¿no? ¿Te hace querer lastimarme?"
"No. Me gusta tu voz. Pero te comportas como una presa."
"¿Qué?"
Él dejó de mover su cuerpo contra su costado pero continuó acariciando su estómago.
"No puedes ocultar tu miedo. Está en tu expresión, tu lenguaje corporal e incluso en tu aroma. Cualquier animal con instinto de cazar te ve como algo a lo que atacar. Actúas como una presa por la forma tímida en que te mueves, por cómo saltas al menor movimiento o sonido. ¿Entiendes?"
Estaba empezando... y no era reconfortante saberlo. "¿Tuviste ese instinto?"
"Al principio, pero quería atraparte para hacer exactamente lo que hice. Quitar ese vestido de mi camino y reclamarte."
"Ni siquiera sé tu nombre."
"Es Sasuke."
Era un nombre extraño, pero la mayoría de los Nueva Especies los tenía. No iba a preguntar por qué.
Parecía que les gustaba elegir nombres algo unicos para ellos o representaran cosas que les gustaban. Le inquietaba por qué aquel hombre elegiría ese nombre. Pero le queda bien.
Sakura suspiró.
"No puedes quedarte conmigo, Sasuke."
"Puedo."
"Ni siquiera me conoces." Sasuke sonrió.
"Lo haré."
"No pretendo insultarte, pero no puedes simplemente conocer a alguien y planear pasar el resto de tu vida con ellos de inmediato. Eso es una locura."
"Es algo típico de los Especies. Soy Especie. Te vi y te deseé. Me gusta cómo hueles y como sabes. Montarte me lo aseguró."
"No creo en esa cosa de 'coño mágico'."
Echó la cabeza hacia atrás un poco y frunció el ceño. "¿Es eso un insulto para mí? No entiendo."
"No. No te estaba llamando 'gatito' porque seas una mitad de león. Quise decir que algunas personas creen que conocerán a esa persona especial y sabrán que es la correcta porque el sexo será realmente bueno. Coño mágico, ¿entiendes? Como sientes que el mío es mejor que el de cualquier otra mujer que hayas conocido o algo así. Creo que eso es una patraña, y no es motivo para emparejarse conmigo."
Sus rasgos se suavizaron.
"El sexo que compartimos carecía de algunas cosas. Nada de 'coño mágico', como tú lo llamas. Solo quiero mantenerte."
Sus palabras hirieron sus sentimientos, a pesar de que odiaba admitirlo. Sakura apartó la vista de él.
"Tal vez deberías pedirle a otra que sea tu compañera."
Sasuke ocultó su sonrisa. La pequeña hembra estaba celosa. Eso tenía que significar que le importaba.
