Nada me pertenece, espero que les guste es como una secuela de Cuidar un bebé ¿es fácil? Todos los horrores ortográficos son míos por ello me disculpo de manera adelantada. Gracias por leer.
La pequeña Lizzie se encontraba jugando con su dragón cuando su prima Katie llegó a su habitación, la otra niña era hija de sus tías Trina y Cat aunque a veces se le hacia un poco rara, le gustaba jugar con ella porque daba de los mejores abrazos, luego de sus mamis claro.
Cuando se encontraban jugando la Liz noto que Tris se encontraba muy callada lo que era raro para su amiga que hablaba sin parar.
-¿Qué pasa Katie? ¿Por qué estas triste? ¿Te esta molestando Rick de nuevo? Si es así mami me dijo que me prestara una de sus tijeras para cortarle el pelo- hablo la pequeña algo molesta al pensar en el niño que siempre trataba de empujar a su prima en el recreo.
-No, no es nada de eso- murmuro ella volteando a verla con ojos llorosos -Estoy triste porque ya nadie me quiere- para luego dejar caer unas lágrimas.
-¡No es verdad!, ¡Yo te quiero mucho! Eres la mi mejor amiga- contestó Lizzie para darle un abrazo.
- Sólo tú me quieres, Mis mamis ya no me quiere- comenzando a llorar más fuerte.
-¿Por qué dices eso? Las mamis siempre quieres a sus bebés- le dijo la ojiazul con una mirada determinada en su rostro.
- No es verdad, desde que nació el nuevo bebe, a mí ya no me hacen caso, mamá ya no juega conmigo y el Sr. Purple, ni siquiera me dice cuentos en la noche, nada más andan diciendo "Katie deja de hacer ruido, no queremos que el bebé se despierte".
Luego de escuchar eso la Lizzie se quedo sorprendida por todo lo que escuchaba. Ella quería mucho a sus mamis y no podría soportar que no le contasen cuentos, vieran películas o peor aun le diesen besitos.
- Nadie me quiere, los abuelitos solamente fueron a la casa a ver al bebe, el tío Beck fue a la casa y en lugar de llevarme regalos como siempre se los dio todo a él. Siempre me dejan sola como si fuese un fantasma". -hablo la niña cada vez más desconsolada. Por lo que Lizzie se acerco le limpio una lágrima y le dijo:
-No tienes porque llorar, te prometo que, si tus mamis ya no te quieren, yo convenceré a mis mamás para que puedas vivir conmigo, será como una pijamada todos los días- hablo segura pensando en cómo convencer a sus madres. Cuando ambas se encontraban hablando Tori entro a la habitación con un plato de galletas.
- ¿Están bien niñas?- cuestionó la latina preocupada al ver a su sobrina llorando.
- No mamá, mis tías ya no quieren a Katie por eso se va a venir a vivir con nosotras.- hablo la niña segura de sí misma.
- ¿Por qué crees eso Katie? Estoy segura que Trina y Cat te quieren mucho- dijo arrodillándose a un lado de las pequeñas y acariciándoles el cabello.
-Eso es una mentira, ellas nada más quiere al bebé -murmuro enojada cruzándose los brazos.
-Claro que te quieren Katie. Lo que pasa es que tu hermanita es pequeña y necesita que la ayuden a hacer las cosas, ella aún no puede hacer nada solita lo único que puede para decir que algo está mal es llorar- dijo la morena tratando de convencer a la niña.
-¡Pero ellas ya no me hacen caso! -grito enojada lo que le recordó a su hermana cuando se enojaba.
-Si te hacen caso, lo que pasa es su tiempo lo tienen que dividir entre las dos. Estoy segura que estaría muy tristes si te vienes a vivir con nosotras.
- Entonces ¿por qué solo le compran cosas al bebé? -murmuro algo más calmada.
- Bueno eso es porque el bebé es pequeño y ocupa muchas cosas, estoy segura que si les dices que quieres algo tus mamás te lo compraran.
-No es verdad. Me gustaba más cuando éramos solamente mis mamis y yo. Le mandare una carta a la cigüeña para que se la lleve de regreso. -hablo de manera decidida la pequeña pelirroja.
Antes de que pudiera decir Tori otra cosa, Trina llegó por la pequeña para llevarla de vuelta a su casa.
La pequeña Lizzie tomo la mano de su madre y cuando iba a hablar su madre ojiazul entro a la habitación.
- ¿Por qué tan callada mi pequeño terror? -dijo la pelinegra tomándola en sus brazos.
-Mami ¿para qué sirven los hermanos? -cuestiono la niña confundida.
- ¿Los hermanos? Pues depende, si son como Trina son un castigo para los papás, si son como tu tío Alex para molestarlos y jugar con ellos- contesto un tanto extrañada la ojiazul.
-No le creas a tu mami Liz, los hermanos son personas con quieres jugar y pueden ayudarte cuando lo ocupes-Antes de que pudiera decir algo más se vio interrumpida por la niña.
-Eso lo puede hacer otra persona mamá, Katie puede hacer eso por mi- hablo de manera segura.
-Puede ser verdad, pero solo hasta que tengas un hermano puedes ver lo bonito que es- hablo la ojimarrón con una suave sonrisa.
- Sí terror, tener hermanos no es tan malo a menos que seas tu mamá con la horrible Trina- dijo Jade con una mirada burlona causando que Tori entrecerrara los ojos.
-Pues yo no quiero. No voy a tener ningún hermano. -hablo la niña con el ceño fruncido.
Desde su punto de vista su vida era perfecta, Katie es su mejor amiga, sus abuelos la consienten mucho y no ocupaba que un niño llorón la arruinara, ella es la princesa de mamá y el terror de su mami, no iba a permitir que un bebé arruinara todo.
Al escuchar eso su madre morena solamente movió la cabeza, mientras que su mami le hacia cosquillas.
Luego de que sus mamás fueran abajo a preparar la cena se puso a busca el número de la cigüeña que su mamá le había dado, cuando le hablaron de que la tía Cat iba a tener otro bebe, en aquel momento con la curiosidad que tenía pensó en llamarla o mejor mandarle una carta pidiendo un hermanito para ella también, pero que bueno que no lo hizo, luego de lo que le dijo Katie no quería ningún riesgo.
Fue hasta el teléfono y marco el número, sin embargo, una señora dijo que ese número no existía, "Que lista es la cigüeña solamente las mamis pueden hablar con ella, de seguro por eso no me contesta el teléfono"
Pero esa no era su única opción después de todo en el papel junto con el número se encontraba la dirección así que mandaría una carta para dejar arreglado este asunto de una vez por todas.
Sra. Cigüeña que trae bebés.
Soy Elizabeth West-Vega, hace algunos años me trajo a vivir con mis mamis y se lo agradezco, por eso quiero que nunca traiga otro bebé a esta familia aquí no hace falta no necesitamos a hermanos que lloran y se roban a las mamis.
Por si no lo sabe, mi mami es súper ruda y tiene una gran colección de tijeras así que si veo una cigüeña cerca de mi casa, no dudare en usar unas.
Le mando un abrazo.
Tras leerla otra vez se sintió feliz y rápido fue a poner la carta en su buzón.
"Eso será suficiente, la habrá ningún bebé que le quite a sus mamis. Eran suyas y de nadie más" Al entrar a la casa rompió el papel con la dirección de la cigüeña. Solo por las dudas le pediría el papel otra vez a su mami para comprobar que no tuvieran otro.
