"Harry, no otra tienda." Severus miró alrededor del centro comercial muggle. Tan solo estaba agradecido de que no era Navidad.

"Solo una más. Es una tienda de Halloween." Harry empezó a dirigirse a la tienda a la que en realidad quería ir. Como fuese, él ya sabía que Severus odiaba ir de compras frívolamente. Había animado a Severus a comprar algunos jeans muggle y camisas para cuando tuviesen que salir. No quería admitir ante Severus cuanto amaba verlo en ellos. Lo estaba dejando como última opción para hacer que el hombre comprase más.

"Harry, ya quiero ir a casa." Severus alzó las numerosas bolsas de compras. Deseaba poder reducirlas, pero no había podido encontrar un espacio donde sacar su varita. "Dijiste que no tomaría mucho tiempo, pero ya vamos más de lo que nunca imagine."

"Te recompensaré esta noche. ¿Por favor?"

Severus suspiró, pero asintió con la cabeza. Se dirigieron hacia la tienda de Halloween. "Solo iré a ver los dulces y tomar una nueva bandeja." Harry desapareció mientras dejaba a Severus en el frente de las tiendas.

Severus vio como un pequeño iba hacia donde el estaba y decidido a no oír sus berridos, ingresó a la tienda. Fue al primer pasillo, pero no encontró nada interesante, todo eran decoraciones de papel. Giró para ir al siguiente pasillo, se detuvo conforme vio la variedad de calderos, velas y botellas.

Se sacó la lotería, pensó. Se dirigió al frente de la tienda y tomo un cochecito, fue directo al segundo pasillo. Empezó a mirar los diferentes tipos de velas, todas negras. Nunca podía encontrar velas negras en ninguna de las tiendas de magos para el uso diario. Solo tenían las que eran hechas para ceremonias y rituales, puso unas cuantas en el carrito.

Severus empujó un poco el carro y observó todas las botellas que había con advertencias en ellas, tomó unas cuantas de cada una. Las iba a poner en los estantes de su oficina, seguro sus estudiantes pensarían que eran reales. Agarró unas cuantas de las que lucían como sus botellas de pociones normales, dio un paso atrás para asegurarse que no olvidaba nada mientras le daba una segunda mirada a su carrito y lo que quedaba en los estantes.

Siguió avanzando un poco más pasando a través de distintos tipos de calderos de plástico, iba a poder usarlos para tantas cosas diferentes. Ya hasta estaba imaginado donde acomodarlas en su laboratorio de pociones, así como en su oficina. Se preguntó si a algunas de sus arañas les gustaría una nueva casa. Le gustó la variedad de tamaños, agarró unos cuantos para agregarlos al carro. ¿Tal vez debería tomar unas cuantas para hacerle una broma a Minerva?

No podía esperar para ver de arriba a abajo los otros pasillos conforme doblaba la esquina para ir al siguiente corredor. Se detuvo y pensó que había muerto he ido al cielo. Estaba mirando toda clase de decoraciones de Halloween para casas, una gran variedad de contenedores de plásticos y vidrios. Empezó a imaginar su laboratorio conforme seguía por el corredor, tomando cerca de dos contenedores de cada tipo. Miró su carrito y lo llevó al frente de la tienda.

"¿Puedo dejar este y tomar otro?"

"¿Le gustaría que despeje los productos?" La empleada observó el coche repleto.

"No, quiero comprar todo eso. Es solo que ya no tengo espacio." No espero por una respuesta y tomo otro carro mientras la empleada le miraba algo aturdida y asentía.

Regresó al pasillo de los contenedores. No podía creer la variedad de contenedores negros, siguió tomando sus nuevos depósitos para su laboratorio. Eran todos herméticos y de toda clase de tamaños. Ya no tendría que cortar algunos productos para poder almacenarlos, ahora incluso podría mantener los ingredientes húmedos, todo eso sin preocuparse de que la magia los afectase.

Le iba a deber una gran disculpa a Harry por esto. Sabía que Harry quería ir a comprar jeans nuevos ya que amaba verlo en ellos. Por lo general los usaba cuando no quería hacer algo y quería quedarse en casa. Eso nunca fallaba, al menos no lo había hecho hasta ahora.

Terminó con ese corredor y ya estaba ansioso por ver lo que habría en el siguiente. Cuando doblo la esquina ya estaba listo para bailar. Tenían todo un pasillo lleno con toda clase de prendas. Pudo ver algunas capas, así como una gran variedad de trajes de Halloween. Empezó a mirar entre las diferentes capas. Estaban bastante bien hechas, en definitiva no servirían en medio del invierno, pero estaban bien para las frías noches de verano. Encontró unos cuantos estilos diferentes, unas eran un poco más largas que otras pero todas eran impermeables, algo con lo que las de Madame Malkin no contaban. Tomo unos cuantos sombreros que irían bien en el mundo mágico.

Siguió mirando entre la ropa y encontró unos polos interesantes que sabía le gustarían a Harry. Nunca había usado redecillas, mucho menos las había visto en un polo. Tomo otro par de prendas interesantes que esperó pudiese usar para Harry.

Conforme se acercaba al final del pasillo, ya no podía esperar a ver que encontraría en el siguiente. Su carrito ya estaba casi lleno, pero aún cabía espacio. Miro a la cajera antes de doblar la esquina. Había aperturado otra caja y empezaba a marcar sus productos. Se detuvo al inicio del corredor, podía ver a Harry mirando a través de algunos de los grandes tazones al final del pasillo.

Severus ignoró las tazas de café y otras cosas hasta que sus ojos dieron con un tazón que tenía una botella de pociones en ella, también era negra. Tomo cuatro tazones, el juego de platos y vasos. Vio una ensaladera y la tomo. Miro alrededor y encontró platos de postre. Pudo ver a Harry caminado hacia él.

"Veo que encontraste un par de cosas interesantes."

"Si, tenemos que ir a más de estas tiendas." Severus puso unos interesantes vasos que tenían una pequeña botella de pociones en ellos con vapor saliendo de ellos formando un cráneo. No podía esperar para usarlos en Granger, ahora si tendría algo de lo que lloriquear.

"Ya veo." Harry puso en el coche el gran tazón que había tomado. "Necesito ir por algunos dulces."

Severus arqueo una ceja. "No pasaremos la noche con sus mocosos."

"No lo haremos, lo prometo." Desde que se casó con Severus, Harry raramente veía a Hermione o Ron. Hermione seguía sin aceptar que era gay y Ron insistía en que debía casarse con Ginny. Ni siquiera quería pensar en Molly Weasley. "Será con los niños de Draco."

"Está bien." Severus tomo un gran tazón. "Me gusta este, será perfecto para el ritual de Samhain."

Harry vio el tazón, era profundo, de color rojo sangre y tenía grabados de las diferentes imágenes del festival de la cosecha. "Lo será, entraran las cuatro manzanas, todas las hierbas y el vino." Estuvieron buscando un tazón lo suficientemente grande desde que Severus introdujo a Harry en los rituales mágicos. Harry lo puso en el coche.

Severus continúo mirando y encontró unos candelabros negros de hierro. Los levantó, y comenzó a pensar cómo podría colgarlos en las habitaciones. El precio era razonable así que los metió al carrito.

"¿Todos esos?" Harry miró al ahora repleto carrito.

"Si, podemos usarlos para remplazar esos aburridos apliques. Solo necesitamos transfigurarlos un poco y quedarán perfectos en las habitaciones."

Harry solo sonrió. Sabía que Severus no solía importunarse por la decoración de los cuartos. Usualmente, él prevalecía la función sobre la estética. Así que Harry no iba a desanimar a este nuevo Severus. "Lo que tú quieras."

"Ve y toma otro coche, todavía nos quedan unos cuantos pasillos." Severus empezó a revisar los diferentes artículos en los estantes.

Harry empujó el carrito al frente. La cajera lo miro. "Enseguida estoy contigo."

"No hay prisa, aún no termina de comprar."

"Oh, entonces déjalo de este lado, este es su otro coche."

Harry lo empujó y observó todos los productos empacados. "Creo que cometí un error al traerlo aquí."

"Ciertamente le gusta Halloween."

Harry sonrió sin saber cómo responderle. Empezó a poner algunas cosas en la cinta transportadora.

"Yo puedo hacerlo, esta noche esta lento así que usted puede ir y seguir con su amigo."

"Gracias." Harry tomó otro coche y fue a buscar a su esposo, cuando alcanzoó a Severus este tenía una gran sonrisa en su rostro. "Harry, mira estos vasos."

Harry pudo ver que Severus sostenía unos vasos con calderos en ellos. "Lindos, ¿supongo que también estamos renovando la cristalería?"

"Si." Severus añadió los vasos. Se detuvo a mitad de poner los seis vasos en el coche. "¿Te molesta?"

Harry no quería acabar con la felicidad de su esposo. "No, no me importa, tómalos. Solo me alegra que seamos ricos."

Severus sonrió. El realmente no le daba ningún uso al dinero. Por lo general solo lo ponía en su bóveda y lo dejaba ahí. Tenía prácticamente todo cubierto durante el año mientras trabajase en Hogwarts. "Ciertamente ayuda."

Harry simplemente empujoó el carrito para su esposo mientras Severus continuaba mirándolo todo. Finalmente llegaron al pasillo de los dulces. Severus observó todas las golosinas con diferentes envolturas por Halloween. "No sabía que pudiesen tener este tipo de dulces."

Harry simplemente avanzaba pacientemente conforme Severus se movía por el corredor. Se detuvo a contar el número de bolsas de dulces que echo dentro. Noto como retiraba algunos MM y Snickers. Nunca admitiría a nadie mas que a Harry lo mucho que amaba los MM y Snickers. "Sev, puedes colocar más."

"Lo sé, pero no con esta envoltura".

Harry oculto su sonrisa mientras veía a su usualmente serio y correcto esposo actuando cual niño. Sabía que Severus nunca era el mismo a no ser que estuviese a solas con Harry, y le tomó años llegar a que actúe como tal fuera de su dormitorio. Severus nunca actuaría como si, fuera de sus habitaciones y Harry estaba bien con ello, él mismo también actuaba diferente ante otras personas. Cuando era necesario era el salvador o Harry Potter, pero solo con Severus y sus amigos más cercanos era Harry.

Ya estaban finalizando su recorrido pues los últimos dos pasillos eran de distintos tipos de dulces. Harry y Severus solo habían oído de alguno de ellos cuando Dumbledore estaba vivo y los usaba como contraseñas. Severus leía los empaques y decidía si los quería probar o no. Harry no era un gran fan de lo dulce, pero Severus si tenía una debilidad por ello y de eso se dio cuenta al inicio de su relación. Por lo general Harry escondía chocolates alrededor de la casa para sorprender a Severus cuando tenía un mal día.

Harry llevó el carrito a la cajera. Ella se quedo mirando su tercer coche. "¿Dejaron algo en la tienda?"

"Si, ¿cuándo reponen las cosas?" Severus empezó a desocupar el coche. "¿Tienen un catálogo para ordenar?"

La cajera solo se rio. "Cariño, nosotros solo tendremos productos de Halloween hasta Halloween, luego cambiaremos por cosas de Navidad. ¿Algo en especial que quería ordenar?"

"¿Puedo hacer una lista y enviársela?" Severus miró los otros carritos repletos.

"Por supuesto. Solo pregunta por mí, mi nombre es Sharyn. Soy la dueña." Le devolvió a Severus su tarjeta de crédito.

"Yo soy Severus Potter." Puso la tarjeta en su bolsillo.

Harry saco su billetera. Severus no llevaba una pues no le gustaba el peso en sus bolsillos. Harry se alegraba de que hubiese aceptado sacar una tarjeta de debito de Gringotts. Por su puesto había mencionado lo de las tarjetas a su contador, quien se los pasó a los duendes. Harry y su contador ganaban un pequeño porcentaje de las divisas mensuales.

Harry trató de no retroceder ante la cuenta. Ninguno de los dos gastaba gran cosa, ambos habían crecido sin hacerlo y desde que trabajaban en Hogwarts no gastaban mucho durante el año escolar. Harry había llevado a Severus de compras ya que era su único fin de semana libre juntos por las últimas seis semanas y no tendrían otra por los siguientes tres meses hasta las vacaciones.

Empujaron los tres carritos fuera de la tienda. Severus miró alrededor revisando si había algún muggle, ya estaba oscuro afuera y no había mucha gente. "¿En ese callejón de ahí?" Observó mientras Severus ya se dirigía ahí. Miraba el trasero de su esposo conforme caminaba. "Deja de mirarme el culo y vámonos a casa."

"Claro, claro, quítale toda la diversión." Harry empujó su carrito más rápido impulsándose sobre la barra bajo el coche y sobrepasando a Severus. Severus para no quedarse atrás se unió a Harry en su carrera hacia el callejón.

Sacaron sus bolsas expandibles después de encoger sus paquetes. "¿Podemos volver el año que viene?"

"Si Severus, si podemos. Estoy seguro que Sharyn te verá en tu siguiente día libre." Lo beso. "Tampoco le diré a nadie."

Severus sonrió. "No puedo esperar para mostrarte lo que conseguí." Bajó el tono de su voz. "Conseguí algo de ropa nueva para que veas".

Harry arqueó una ceja. "Oh, ahora si quiero ver que compraste". Él no se había dirigido a ningún pasillo hasta leer las señalizaciones e ir directamente a la que tenía lo que necesitaba, ya que pensaba que Severus lo estaría esperando.

"Tienes que ayudarme a colocar todo en las habitaciones, incluyendo mi laboratorio." Esperó hasta que Harry estuvo a punto de hablar. "Mañana... esta noche te haré un desfile y veré cuantos atuendos logro usar entes de que me lleves a la cama."

"No tienes que usar nada para eso." Acercó a Severus y los desapareció antes de que pudiese responder. Aterrizaron en el Bosque Prohibido. "Más vale que nadie nos detenga camino a nuestras habitaciones."

"No a menos que quieran ganarse unas cuantas detenciones." Susurró Severus cuando comenzaron a caminar.