Hola aquí yo con un nuevo capítulo, espero que les guste. Como ya saben esta historia es una adaptación de mi uno de mis libros favoritos de Lynne Graham
Disclaimer: los personajes son propiedad de J.K Rowling
Advertencias: AU, mundo alterno, Ooc
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Capítulo II
— ¿Cómo? —Mione continuaba en estado de shock, atónita, por la acusación que Viktor Krum le hacía años después.
Era demasiado para absorber de una sola vez. Pero, aunque aterrada, pudo entender la verdadera razón por la cual fue despedida. No, definitivamente, por haber ido a la cama con él, su jefe. Sino, por la más loca, por la más absurda acusación, Hermione de repente no tuvo más dudas que Viktor creía que ella cometió un crimen. Eso explicaba aquella actitud extraña. En el presente y en el pasado. El odio y la agresión ahora tenían sentido, cosa que en el pasado se asemejara a la locura mental.
La mente de la castaña caminaba en cámara lenta, un paso por vez.
Y más aún. Él no la culpaba sólo de deshonestidad. Peor que eso, Krum estaba seguro que, si ella fuese obligada a responder un proceso, mentiría, diciendo que actuó así para el bien de él, no para el suyo propio.
— Voy a usarrte, como un día tú me usaste —el azabache insistió.
— ¿Y qué planeas hacer? —
— ¿Qué crrees? —él sonrió irónicamente. — Estoy segurro que nunca más te involucrarás con un búlgaro—
— Quiero, antes que nada, pruebas de lo que me acusas. Voy a buscar un abogado. —soltó la castaña exaltada
— Es necesarrio que prresente prruebas de que no usaste deshonestidad. —
— Y tú, ¿puedes tener pruebas de algo que no hice? —
— Si tuvierras aún algo de aquel dinerro, Herrmione, lo quiero de vuelta. Entonces, cuando haya terrminado contigo... —Viktor hablaba como si estuviera conteniendo la rabia, su acento se marcaba con fuerzas
— ¡Ni vas a comenzar conmigo! —la castaña se preparó para salir del coche, pero quería retirarse con dignidad.
— No me digas que no puedo continuar con lo que comencé. ¿Te parrece que te dejarré ir así? Deberrías haber imaginado que estaba buscándote hace tiempo. Y esa búsqueda empezó cuando vi tu fotogrrafía... —
— ¿Mi fotografía? —
— Si, en la publicación del Daly Prophet Raramente tengo uno de esos folletos en mis manos —dijo el búlgaro secamente. —Perro, allí estabas tú, en pie al lado de Bagman, recaudando fondos para una institución. —
Mione se había olvidado de la fotografía cuando Angelina la mencionó. Creyó que su encuentro con Viktor Krum aquel día había sido ocasional, y que él no sabía que ella trabajaba en Earth Concern.
— ¿Una mentirrosa, deshonesta como tú, ocupando una posición de confianza? —el azabache agregó. — ¿Y junto a personas bien intencionadas, más interresadas en ayudar al prrójimo que en hacer negocios? Y ahí viene Herrmione, pensé, tal cual una serrpiente en un gallinero lleno de pollitos esperando a ser desplumados. La sangre de Ludo se congelarría en las venas si supiese de lo que eres capaz. —
— ¿Cómo te atreves a llamarme serpiente? —Mione protestó. — Debe haber habido algún terrible malentendido... —
— ¿Malentendido? He seguido tus pasos y sé exactamente quién erres. No me vengas con eso de que estás arrepentida. Tú erres tan linda y con esa mascarra de niña impecable, Haces que un hombrre se sienta completo, no condeno al viejo Bagman por enamorrarse de lo que sus ojos ven—
La atmósfera estaba poniéndose explosiva.
Con la boca seca susurro—Viktor, yo... —
El azabache la agarró y dijo: — Cierra la boca. Nunca más caeré ante ti, Mila, sé cómo eres de inteligente. Pero tu vida va a cambiar. Entérrate que trraicionarme fue tu grran error.—
— No existe la menor posibilidad que sea apresada por algo que no hice. No estoy preocupada por eso. —le dijo intentando no sonar alarmada
— ¡Mentirrosa! Te aseguro que estás temblado de la cabeza a esos lindos piecitos. Esta noche, destruí tu imagen junto a Bagman. Y sin remorrdimientos. —
— ¡Lo que hiciste fue imperdonable, Viktor Krum! —
— Le conté toda la verdad, sólo la verrdad. Y quedé tentado de contarle aún más, pero me parreció que no serría educado, de momento. —
— No voy a pedir la dimisión. —
— En tal caso, harré que el techo caiga sobrre tu cabeza. Retiraré mi donación al excelente trabajo de Earth Concern en favor de las clases menos... —
— ¡No harás eso! —exclamó Hermione, con horror interrumpiendolo.
— Lo harré, oh, ¡si lo haré! Y explicarré que no puedo depositar una cantidad tan grrande en manos de una mujerr en quien no confío, de una mujerr deshonesta. Después de eso, dudo que seas recibida en la oficina. —
— Y yo puedo procesarte por difamación. —la castaña estaba furiosa.
— Con las evidencias que prresentarré, el caso será cerrado el prrimer día de juicio. —
Él no podría tener evidencias de un acto que ella no cometió, pensaba Mione. Pero, por cierto alguien en las Industrias Krum se prestaría a crear esas evidencias. ¿Realmente alguien la implicaría en el caso, presentando un falso testimonio?
Viktor estacionó en la esquina y apagó el motor.
— ¿Dónde vas los fines de semana? —él indagó abruptamente. Se acomodó mejor en el asiento, las facciones duras como piedra. — Cada fin de semana, todas las vacaciones. ¿Tienes un marido escondido en algún lugarr? ¿Un cómplice del rrobo? —
— ¡No seas ridículo! —
— ¿Un amante, tal vez? Termina con él, si fuera el caso. No te daré fines de semana libres. —
— ¿De qué estás hablando? —
— Ni tendrrás oportunidad de salir de mi tálamo a escondidas. Aunque dudo que tengas enerrgía parra eso, después de calcinarrnos, después que tu cuerrpo esté totalmente ocupado haciéndome feliz. No soy un hombrre fácil en la cama. Tengo poca paciencia, exijo mucho y...—
Hermione hizo un gesto entre horror y sorpresa— Estas loco, no voy a vivir contigo nunca. —
— No me importa donde vivas. Pero estarás en mi cama todas las noches. —
— Estás completamente desequilibrado. Prefiero tirarme a un precipicio antes dejar que me toques otra vez. —
— No crreo que... —
— ¡Pues puedes creerlo! —
— ¿Y tienes acaso algo más que ofrrecer a cambio de mi silencio? — el búlgaro sonrió sardónicamente.
— Eso es chantaje —Mione protestó, horrorizada.
Ese Viktor no era para nada el nombre que ella recordaba, ¿de verdad su supuesta tracción lo había cambiado tanto?
— Chantaje ó no, es una actitud mucho menos sórrdida de lo que tú me hiciste. Cambiaste sexo por inforrmaciones en tu provecho. Me vendiste por unas monedas ¿Qué tipo de criatura eres, Hermione? Y me usaste... —
— Yo jamás usaría a alguien de esa manera. —
— Vas a pagar ahora por lo que hiciste, Mila. Y no te preocupes dándole explicaciones a Bagman. Todo está acabado entre ustedes dos, te garantizo, y él nunca sabrá de lo que escapó, gracias a mi interfererncia. Bueno, basta de plática, te pasarré a buscar mañana a las ocho de la noche. Precisas descansar un poco ahora. —
Hermione tragó en seco y comenzó a salir del coche. Pero Krum la agarró, como si ella fuese una muñeca, y la hizo sentarse de nuevo.
— Ven acá... —dijo.
— Sácame las manos de encima. —
— Quierro un anticipo ahorra. —la agarró de los cabellos, haciéndola erguir el rostro.
— Déjame... ir — la castaña rumió intentando empujarlo, pero obviamente él era más fuerte que ella
— Precisas algún entrernamiento, Mila. Luego vas a verr como no podrrás vivir sin mí. —
— ¡No! —gritó.
— Nunca me digas que no. Y, si me cierras la puerrta en las narices, yo la tiraré abajo. —
Viktor la sostenía con fuerza. El corazón de ella comenzó a latir descontroladamente y pasmada sintió un violenta ardor la hacía vibrar. Horrorizada noto como sus senos ya estaban rígidos, y aparecían bajo la fina blusa; los pezones dolían.
— Para con esto— ella insistió.
—Pero no estoy haciendo nada... aún... —
Él bajó la cabeza y presionó los labios calientes en el cuello de Hermione. Una sensación devastadora se apoderó de ella. En un acto espontáneo, ella le agarró los hombros.
Del cuello el búlgaro pasó a los labios; con la lengua, la forzó a abrirlos. Y penetró en el interior de su boca, demostrando habilidad profesional. Mione enterró las uñas en la espalda de él con una pasión salvaje como la que sintió antes, y que al mismo tiempo la consumía. Correspondió a los besos con frenesí.
De súbito, Krum se alejó y la empujó para atrás.— ¡Que talento el tuyo! —exclamó. — Tal vez haya elegido un castigo equivocado. Ó tal vez pienses que me vas a convencerr de perdonarrte.—
La castaña limpió sus labios con el dorso de la mano, enojada. Sus ojos color caramelo brillaban de rabia. Salió del auto y se quedó de pie en la calzada; se avergonzó al descubrir que sus piernas casi no podían sustentarla.
— Si no me dejas en paz, vas a ver qué estarás creando aún más problemas. —
— ¿Es una amenaza? —indagó él, lentamente.
— No, Viktor, no es una amenaza. No acostumbro hacerlas. Es apenas un aviso. Destruiste mi vida años atrás, y sólo ahora descubro porqué... — Mione casi no conseguía hablar, su garganta estaba cerrada. Con esfuerzo balbuceó: — Pero no fui yo quien negoció con las informaciones confidenciales. Te equivocaste mucho al... —
— ¡Maldición si erré! Pero fue por haber caído en tu…—Viktor maldijo.
— La verdad es que no voy a permitir que continúes martirizándome. —interrumpió, los ojos de ella ya estaban llenos de lágrimas, y con la voz trémula continuo. — Preciso mi empleo y no pretendo pedir la demisión. Por lo tanto, déjame en paz. —
— Mañana de noche, a las ocho —repitió él, y golpeó la puerta
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Minutos más tarde, Hermione se acostaba en la cama de su minúsculo cuarto, y cubría el rostro con sus manos.
¿Cómo pudo Viktor pensar aquello de ella? ¿Cuántas muchachas de veintidós años, habiendo apenas terminado la universidad, serían capaces de tamaña vileza?
Después de muchos años... sólo ahora descubría de lo que el búlgaro la culpaba.
La acusó de haber desaparecido como el humo. Eso significaba que intentó mantener contacto. Ella recibió la comunicación del término de sus actividades en Industrias Krum por correo, en una carta desde Hong Kong, donde Viktor se encontraba en aquella ocasión. Mione estaba en proceso de mudanza de apartamento, pero, con la pérdida de su empleo, ya no pudo hacerlo. Perdió, también, la considerable cantidad que dio como depósito a la inmobiliaria, una pequeña herencia que le dejaron sus padres. Si Harry y Ginny no hubiesen vuelto de Francia apresuradamente, por causa de la grave enfermedad de Sirius, el padrino de Harry, no hubiera tenido un lugar donde vivir
Y no muchas semanas habían pasado cuando se vio obligada a encarar, no sólo que su carrera estaba arruinada, su corazón partido, sino también otra dura realidad, que estaba embarazada. Un hijo del búlgaro, concebido con amor, en la pasión y en la... irresponsabilidad.
Mione quedó desconsolada.
Después de muchas lágrimas y noches en vela, decidió dar la criatura en adopción.
— Veremos —dijo Ginny, bastante calmada.
Pero, cuando el bebé nació, una niña, la castaña se dio cuenta de que no podría separarse de la criatura. Y los años que siguieron, tres, fueron penosos. A fin de dar a Marion una vida mejor, resolvió dejarla bajo el cuidado de sus mejores amigos, y vivir separada de su hija durante la semana, para verla apenas los fines de semana.
Santo Dios, como odiaba a Viktor. No en tanto, cuando, hacía poco, él la tuvo en sus brazos, cuando la besó...
¡Dios!
Furiosa, Mione refregó sus labios, detestándose. ¿Cómo podía hacerla sentirse de aquel modo una vez más? Su reacción fue completamente destituida de buen juicio. Años atrás estuvo terriblemente enamorada de él, y el deseo que Viktor despertó en ella culminó en una inolvidable noche de pasión, que le pareció una consecuencia tan natural como respirar.
Pero los acontecimientos que se sucedieron la hicieron lamentar su falta de control. Y no podía condenar apenas al azabache. En espacio de minutos, fueron del primer beso a la cama, y ella no pensaba en lo que hacía. E imaginó que lo mismo pasó con Krum.
Ahora, un poco más madura y, esperaba, más juiciosa, pensaba diferente. Fue una estúpida, abandonándose a ser víctima de ideas románticas y creyó, por un momento, que aquella noche significaría para él algo más que un simple deseo de hombre por un cuerpo de mujer.
Y ahora, minutos atrás, Viktor ejerció su poder de macho, sólo para humillarla. Y ella, en vez de repelerlo, lo aceptó con placer, incapaz de resistir al poder de la atracción del hombre que amaba... pero que no la amaba de verdad. Mione se llenó de vergüenza. No se sorprendía que Krum la encontrara promiscua.
Dominada por el resentimiento, se metió bajo las sábanas. Trabajaría al día siguiente. Y, si él apareciese de noche, conforme dijo, llamaría a la policía.
¿Quién se pensaba Viktor Krum que ella era? No contento con acusarla falsamente de un crimen, ¿ahora intentaba negarle el derecho de ganarse la vida?
¡Y la amenazaba!
Conocía el temperamento de Viktor. Era tactiturno, siempre con el seño mas fruncido de lo normal, calculaba todo lo que hacía para que siempre le salieran bien las cosas, estaba acostumbrado a conseguir lo que quería. Y cuando no lo conseguía tendía a taladrar a todos con la mirada a encogerlos de miedo, era un hombre que no decía, si no que hacia.
¡Interesante!
Su hija, Marión, tenía el mismo temperamento del padre, Hermione reflexionó.
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A la mañana siguiente, más ó menos a las once, Mione estaba al teléfono cuando Ludo Bagman llegó a la oficina. Parecía cansado, tenía aire abatido. Pasó cerca de ella sin encararla, y entró en su oficina. Algunos minutos más tarde mandó llamarla.
— Llegué tarde —él dijo — porque tuve un compromiso en Industrias Krum. Después de lo que oí anoche, pensé que precisaba hacer algunas preguntas sobre tu salida del último empleo.
Hermione quedó pálida y retrucó: — Por lo visto, no quedaste satisfecho con mis explicaciones... —
— No se trata de algo personal —respondió seriamente. — Pero quedé intrigado por el hecho que no hubieras mencionado tu empleo anterior con Viktor Krum. —
Mione se sonrojó, y no respondió. La verdad era que, si hubiese presentado un currículum honesto, no habría conseguido el empleo en Earth Concern. Y necesitaba desesperadamente de trabajo
— No deberías haber escondido lo que pasó. —Ludo suspiró, sin poder disfrazar mucho su incomodidad. — Lo siento mucho, pero una persona que comete deshonestidad con dinero no puede trabajar en un emprendimiento como el nuestro. —
La castaña se sonrojó. Krum consiguió que el techo cayera sobre su cabeza, conforme prometió. ¡Le costaba creer que él pudiese exponerla a una situación tan ridícula! — Pero yo...—
Ludo levantó la mano. — No deseo detalles, Hermione. —
— ¿Ya oíste decir que una persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario? —la castaña preguntó.
Sin dar atención al argumento, Bagman dijo: —Me gustaría pedirte que solicitaras tu demisión. Eso nos libraría de situaciones desagradables. Durante el tiempo en que trabajaste con nosotros, fuiste una excelente funcionaria. Y estoy dispuesto a darte buenas referencias. —
— Entiendo que precisas dispensarme porque Viktor Krum no me quiere aquí, y porque tienes miedo que él retire los fondos que prometió a la campaña. Es eso, ¿no? Todo bien, entonces. Saldré ahora mismo. Pero, cuando sea probado que hubo un lamentable engaño, espero que me pidas disculpas, Ludo, pues creo que tú, al menos, ¡me conociste mejor que Viktor! —
No importaba la promoción, ella pensaba mientras salía de la oficina. Lo que importaba era que, en espacio de 24 horas, el búlgaro destruyó su vida una vez más. Casi no podía creerlo. Naturalmente podría continuar en el empleo hasta que fuese encontrada una razón más aceptable para su demisión. Pero su orgullo no le permitiría continuar trabajando al lado de un hombre que la consideraba una ladrona. De cualquier manera, Bagman prácticamente le garantizó que no contaría a nadie porqué salió de la firma.
Lágrimas ácidas quemaban sus ojos. ¿Cuánto tiempo le llevaría ahora encontrar otro empleo? ¿Cuánto tiempo para probar que era inocente? Sus planes de traer a Marion a Londres, luego que pudiese encontrar un apartamento mejor, se fueron agua abajo
Volvía, de repente, al punto en que estuvo tres años atrás; pero mucho menos optimista. Dios, ¿por qué debería siempre estar involucrada con Viktor Krum? Él era la maldición de su vida.
¿Qué hizo para merecer tamaña falta de suerte?
La castaña andaba por la calle donde vivía cuando vio un masseratti. El vehículo brillaba a la luz del sol, una joya en medio de autos comunes. Hermione sabía que era de Viktor. Cuando estaba bien cerca, él descendió y fue a su encuentro.
Mione paró, atónita ante la apariencia elegante de Krum. Él usaba un traje gris, camisa de seda azul que ponía en evidencia su piel nevada. Los zapatos eran hechos a mano. Algunas jóvenes que pasaban por la calle opuesta pararon al verlo pasar. Si, él era un regalo para los ojos, la castaña reconoció a contra gusto, pues lo aborrecía.
— Herrmione... —
— ¿Viniste a vanagloriarte? —dijo la castaña, sorprendida porque él no estuviera sonriendo como una hiena. No en tanto, notó que estaba tenso.
— No hablé con Bagman, no. No me encontraba en la oficina cuando él apareció. —
¿Por qué aquello sonara como un pedido de disculpas?, Mione se preguntó en el primer instante. Pero, ¡que absurdo! ¡Qué idea loca! Viktor sabía hacer enorme cantidad de cosas. Poseía mucha habilidad. Pero pedir disculpas no constaba como parte de su lista de dotes personales. Pero, ¿por qué dijo que no habló con Ludo?
— Bagman converrsó con Boris—él agregó.
Con Boris, ¿con aquel inútil?, Mione reflexionó con un temblor de desagrado. Boris, hermano de Viktor, era un ignorante que, sin la protección de su hermano mayor, jamás conseguiría empleo en una firma de renombre. Y Boris estaba en posición de destruir su honra, en una conversación con Ludo Bagman, era la mayor traición preparada contra ella. Y la máxima humillación.
— No importa quien habló con Ludo, ¿ó si? El resultado sería el mismo—argumentó Mione.
— Urrgimos converrsar —él susurró.
— La única persona con quien necesito conversar ahora es con un abogado. Y tengo mucho placer porque el inútil de tu hermano esté en la misma situación que la tuya. Así, mataré dos pájaros de un tiro. Y, créeme, pretendo ir hasta el final. Ahora, ¡sal de mi camino! —
— No te aconsejarría consultar un abogado. —
— Vamos, por favor, ¡claro que no! Pero, al final, vivimos en un mundo libre, ¿ó no? ¿Tú eres muy bueno en levantar acusaciones falsas contra mí y hacerme perder el empleo; y yo no puedo intentar defenderme? ¿Quién te piensas que eres, Viktor? —Mione preguntó agresivamente, apretando las manos. — ¡Vete! —
El búlgaro la miro, como si estuviese hipnotizado, los ojos tan negros como los onix fijos en los de ella
Irritada por la falta de respuesta, Hermione lo empujó con su pequeña mano para sacarlo del camino.
Krum le agarró la mano y no salió de su lugar.
— ¿Qué pretendes hacer y cómo...? —Mione casi gritó.
Sin la menor ceremonia, y en medio de la calle, él la agarró de la cintura y la irguió, de modo que los labios de ambos se tocaron. Y Viktor la besó con un hambre que provocó en ella olas de calor.
Un gemido ahogado escapó de los labios de Mione. De modo inesperado, el azabache la colocó de vuelta en la calzada, pero bien lentamente ahora, haciendo que el cuerpo de ella se deslizase sobre el suyo, usando toda la sensualidad en ese acto.
La cabeza girando, sintiéndose entorpecida, la mente perturbada, Mione descubrió lo que provocara el súbito asalto. Sus mejillas se prendieron fuego al sentir la inconfundible excitación física de Viktor. Los misterios de la libido masculina la dejaron desconcertada, en medio de la ardiente discusión.
— ¡ Bozhe! —él dijo, en un agitado susurro. — ¡Te deseo tanto! Siento hasta dolorr... —
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Notas finales:
Bueno aquí esta otro capítulo, espero que les haya gustado. Se me hizo mucho muy difícil escribirlo ya que tengo el teclado con barias telas dañadas y eso no es muy útil que digamos…
Hasta la próxima y un besito a todos los que se toman el tiempo de leer esta adaptación.
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