-Aquí está un nuevo capítulo, como ya saben la historia es propiedad de Lynne Graham, espero y lo disfruten
Disclaimer: los personajes y la historia son propiedad de su respectivo creador
Advertencia: los personajes contienen Ooc. AU Mundo alternativo
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Capítulo VI
— ¿Si tú te casas conmigo? —Mione repitió con una voz que, hasta para ella, pareció extraña.
— Además, Marion tendrría mi apellido, eso es muy importante para mí. Vivirría en mi casa, eso también es imporrtante para mí. Y tendrría a su madre —Viktor enumeraba todas esas ventajas, fríamente, pero no mencionó que, tener la madre de Marion cerca de él, era importante también.
— Pero... —la castaña comenzó a hablar, y Viktor no la dejó continuar.
— No puedes vivir conmigo sin casarrnos, no con Marion viviendo con nosotrros, sería considerrada una hija ilegítima y no quierro que eso pase—
Mione estaba horrorizada. ¿Cómo podía Viktor proponer un casamiento como negocio, siendo Marion el premio de ese mismo negocio? Conocía a Krum. Se cortaría el cuello antes de ofrecerle casamiento en términos normales, no quería casarse. Pero, si el casamiento era el único medio de obtener a su hija, lo haría.
—Marion merrece lo mejor que yo le pueda darr —él dijo. — mis padres hicierron eso por mí, si yo hiciera menos, tendrré un peso en mi conciencia por el resto de mi vida. Por lo tanto, dime cuando decidas lo que prretendes hacer —
Atónita, la castaña notó que él se preparaba para salir, dando el asunto por terminado. Y lo llamó: — ¿Viktor? ¿No crees que necesitamos discutir esto más profundamente? —
—¿zashto?¿Por qué? ¿Qué más preciso decir? El Tribunal ó la Iglesia, la elección es tuya. —
Abruptamente, él le dio la espalda y entró al coche. Mione se sintió ultrajada y corrió detrás de él.
— ¿Cómo tuviste coraje de esconderrme a mi hija? —Krum la censuró, antes que ella pudiese abrir la boca.— ¿cómo pudiste hacer eso?
— No imaginé que quisieras saber... —
—¿Acaso me conoces? ¿qué sabes sobrre mí? —
— Probablemente sólo lo que me quisiste mostrar —ella respondió. — Pero el asunto del casamiento es importante. —
— Desde el punto de vista de Marion, si —concordó. — estoy colocando las necesidades de ella encima de las mías, tengo que asumirr las responsabilidades en relación a mi hija... ¿Y qué otra decisión podrría tomar? Al fin de cuentas, ¿no te estoy ofrreciendo el estilo de vida que siemprre deseaste? —
— ¡¿Acaso sabes lo que yo quiero?! —la piel cetrina de Mione ahora estaba pálida.
El búlgaro dio una carcajada.
— Si crees que estoy tan ávida de dinero, ¿por qué será que no fui detrás de ti cuando supe que estaba embarazada? —ella protestó, furiosa. — legalmente, tenías obligación de mantener a Marion, y yo podría vivir una vida de reina con mucha facilidad. Ahora respóndeme, ¿por qué no te busqué? —
Hubo segundos de silencio, Viktor no sabía qué decir, murmuró cualquier cosa en búlgaro, que Mione no entendió.
— No consigues responder, ¿no? —lo desafió.
— Dame tiempo — declaró el ojionix con vehemencia, y partió.
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— ¿Qué quería? —Ginny apareció de repente.
— Él... —Mione titubeó —... sugirió que nos casáramos. —
—¡¿Sugirió qué?! —la pelirroja estaba pasmada.
— Por el bien de Marion, claro. —
— Considerando que ese hombre osa hacer el amor contigo en un lugar público, el matrimonio no será por el bien de su hija, sino por el bien de él también —Ginevra hablaba con una mirada fulminante, pero con menos veneno que en general.
Pero aun así Mione no pensaba así, Viktor Krum no quería casarse con ella por amor, jamás habría mencionado una boda, si no fuese por el bien de la niña.
Y, ¿qué tipo de matrimonio sería ese? A fin de cuentas
— Nunca soñé que él quisiese casarse contigo —comentó la menor de los Weasley.
La castaña no se dio el trabajo de mencionarle a amiga las referencias que Viktor hizo sobre abogados, tribunales, y luchas de custodia, los métodos que podría ser usados por él la insultaban. No obstante, tenía que reconocer que el búlgaro era un padre mucho más responsable de lo que esperara y tenía que reconocer que Marion precisaba un padre, un hogar, seguridad. Se sentía culpable por no haber conseguido eso
Con todo, tenía que confesarse a sí misma que, a pesar que Krum la irritaba, prefería vivir con él que sin él. Pero, casarse sólo por causa de Marion, ¡era demasiado! Tal vez... con una relación más íntima, él comenzase a reconocer que la juzgó mal y ella le pediría ver las evidencias que él afirmó tener. No, no le pediría, exigiría esas evidencias a cualquier precio precisaba limpiar su nombre.
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— ¿Mione? —el modo como su amiga la llamó la hizo erguir la cabeza inmediatamente. —Viktor está aquí. —
— ¿Otra vez? —
— Estuve pensando —dijo él, ya dentro de la sala — en invitarte a cenar esta noche.—Ya eran más de las seis.
Sorprendida por la segunda visita en el mismo día, Mione no consiguió decir nada. Viktor esperaba su respuesta sin ni siquiera haberle dado tiempo de reflexionar.
Como los niños estaban jugando cerca, él miró alrededor en busca de su hija, lo primero que vio fue al conejito. La niña corrió al encuentro del padre y sonrió, el azabache sonrió también, demostrando en esa sonrisa el placer que sentía en volver a verla. Hermione sintió envidia.
¡Como le gustaría que Viktor le sonriese así!
La niña de ojos ónix no estaba acostumbrada a ser el blanco de la atención masculina, visitas y parientes en general les daban más atención a sus primos, considerándola casi como una extraña. Por ese motivo pasó el día entero con el oso en sus manos, orgullosa por, al menos una vez en la vida, haber recibido un regalo exclusivamente suyo.
— Erres una niña muy bonita, ¿sabes? —Viktor se agachó para conversar con su hija.
— Prometo no morderlo más —ella dijo, con aire compenetrado.
— Me voy a cambiar —susurró Mione, decidida a dejarlos a solas en vez de rondar como mosca, segura ser mal recibida. En la puerta paró y dijo, sin mirar atrás:— Ya lo decidí. —
— ¿Qué cosa? —Viktor conjeturó.
— La solución del matrimonio será la mejor y sabes mejor para quién, ¿no? —
Hubo un prolongado silencio
Como él no decía nada, la castaña lo llamó: — ¿Viktor? —
— Me encargarré de todo —él murmuró, sin demostrar alegría ó sorpresa.
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Mione subió y Ginny luego apareció en el cuarto. — Hay una limusina en el portón, con chofer ¿Quieres que te preste algún vestido para salir? —
— No, gracias. —
Cuando Hermione descendió, usando un vestido simple de algodón, el azabache ya había comunicado a toda la familia que se casarían, Harry descorchó una botella de vino para celebrar el evento, intentando reparar el mal trato que le habían dado a Krum en su primera visita. Ginny le puso a Marion un vestido de bordado inglés, de su hija Lily.
— Decidí que Marion va a cenar con nosotros también —el búlgaro le comunicó a Mione.
Si a ella se le hubiese pasado por la cabeza la idea de que podrían conversar y discutir sobre el asunto del casamiento, esa esperanza se desvaneció. ¡Deseaba tanto estar sola con Viktor! Su desilusión fue total.
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Hermione lanzó un vistazo a la alianza que tenía en el dedo y volvió a apreciar, por la ventana de la limusina, el paisaje de los campos de Sofía.
Estaban viajando por el interior de la zona, Viktor dijo que se quedarían en su casa, subían ahora una colina en medio de una vegetación cerrada compuesta de pinos y eucaliptos, el sol y la sombra se reflejaban en el parabrisas. El silencio que reinaba en el auto era como una navaja cortando carne tierna, Krum ignoraba su presencia. Y Mione se sorprendía porque él decidiera hacer ese viaje.
Se casaron en una iglesia local, aquella mañana.
El azabache no invitó a nadie de su familia ó amigos a la ceremonia, Hermione se resintió por eso, aunque no lamentase la ausencia de Boris, tres semanas ya habían pasado desde que le propuso casamiento. En ese espacio de tiempo Krum había ido muchas veces a la casa de Sirius, pero su atención se concentraba exclusivamente en su hija. La castaña fue siempre dejada de lado.
En el instante en que armonizó con Viktor, no imaginó ser tratada como una extraña, tolerada cuando su hija se hallaba presente.
— Él ya está realmente enamorado de su hija, ¿no? —Ginny le había comentado a Mione.
Pero dio un suspiro de alivio cuando Krum aceptó la oferta que ella le hizo de quedarse con Marion mientras durase el viaje a Bulgaria, evidentemente Viktor no conseguía perdonarla, Mione reflexionaba, por haber mantenido en secreto la existencia de su hija.
Y, aún decidiendo que el matrimonio sería la única solución aceptable por el bien de su hija, la necesidad de casarse lo perturbaba, hacía apenas seis semanas Viktor volvió a su vida, como un huracán, dispuesto a castigarla por lo que consideraba una deshonestidad cometida hacía cuatro años. Pero Marion surgió entre él y esa venganza tan deseada.
— Llegamos —el azabache anunció.
— Tu casa es... ¡¿un castillo?! —Mione exclamó.
— Durrante trres siglos el Castillo de Krum ha prrotegido este valle de la invasión de forrasteros. Me aparezco por aquí de vez en cuando, en helicóptero, pero creí que encontrarías más interresante el viaje en auto, a pesar de la tarrdanza. —
— La vista es magnífica —declaró la castaña.
—Pero estamos lejos de todo, este valle es muy aislado, en invierno, la carretera es intrransitable. El castillo está a horras de la ciudad más próxima, los del serrvicio viven aquí. —
Sorprendida con la información dada por él gratuitamente, Hermione concluyó que el placer de su marido era inmenso por haber vuelto a su hogar, obviamente Viktor estaba orgulloso del castillo y de la asociación del mismo con la historia de Sofia.
Y se olvidaba que aquellos muros negros y torres escarpadas eran aterradores, la limusina pasó por un inmenso portón y después entró en un patio encantador, ornamentado con urnas llenas de flores.
— ¡Qué lindo! —Mione exclamó, descendiendo del carro.
— Es una pena que el castillo no esté cerrca de lugares con vida nocturrna y tiendas, como las calles de Milán ó Londres. —
— Concuerdo, pero para relajarse este lugar es maravilloso. —
— Espero que te guste. —
La castaña estaba aliviada porque Viktor al fin conversó con ella, orgullosa como era, creía que debería mantenerse fría, pero lo amaba mucho para eso. Reconocía que él tenía razón en estar enojado por haberle negado la existencia de su hija, y rezaba para que hiciesen las paces pronto, tenía la esperanza que, si estaban juntos durante algunos días, podrían reconstruir una firme amistad para el futuro.
— Adoro la vida del campo —ella confesó.
El ojionix sonrió irónicamente. — ¿Aún en invierrno? —
Pero no estaría allí en invierno, casi dijo la castaña.
Una mujer toda vestida de negro apareció, y le fue presentada como el ama de llaves de la casa. Olga no hablaba una palabra de inglés, pero la saludó cortésmente.
— Preciso aprender búlgaro. —Mione sonrió.
— Vas a aprrender fácilmente —Krum le aseguró.
Hermione resolvió creer que él se portaría como un marido dedicado, de cualquier modo, su hija sería infeliz si sintiese que sus padres no se llevaban bien.
— Olga te llevarrá al cuarto. —le comunicó el ojionix. — Cenamos a las nueve —
Una magnífica escalinata de mármol conducía al segundo piso, para donde quisiera que Hermione mirara, había evidencias que el castillo fue modernizado por las generaciones que siguieron, siguió a Olga que abrió la puerta de un enorme cuarto con muebles del siglo XVII. Un baño, igualmente lujoso, se comunicaba con el cuarto. Tan pronto se quedó sola, los ojos caramelos examinaron todo, constatando que el azabache no pretendía compartir el cuarto con ella.
Se sintió desilusionada, varias veces se dijo a si misma que le sería indiferente ser rechazada por Viktor, pero en verdad sufría pues en toda su vida nunca se sintió tan rechazada y tan sin posibilidad de defenderse.
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Un largo baño la relajó, salió del baño y se quedó pasmada al encontrarse con una joven empleada colocando ropa encima de la cama.
— Esa ropa no es mía —ella declaró, tocando con dedos trémulos las piezas caras de blúmer, incluyendo una camisola negra, de seda, llena de encaje. —¿Dónde está mi ropa? —
La empleada, que casi no hablaba inglés, preguntó, ansiosa: — ¿No gussta, dama? —y abrió las puertas de un enorme ropero donde había una infinidad de vestidos.
Atónita, Mione abrió otra puerta y encontró más cajoneras, las gavetas estaban repletas de blúmer, de sweteres y zapatos de todos los tipos y colores. La empleada salió, dejando un vestido negro, strapless, encima de la cama. La castaña rápidamente dedujo que fue elegido por Viktor para que usara aquella noche.
Se vistió, arregló su rizado cabello, y en una acción tonta dio unas vueltas frente al espejo, sus hombros cetrinos contrastaban con el azul rey del tejido. Qué encantador que fue Viktor, pensó, dándole aquella maravillosa sorpresa, de hecho, ella frecuentaría un nuevo mundo donde las personas se vestían elegantemente para cenar, todas las noches. Y, sin hacer mucho alarde, el azabache se encargó de eso. Ni bien estuvo lista, descendió.
Al llegar al hall no sabía para donde ir, pero el mayordomo apareció y, viéndola indecisa, la acompañó al salón.
Viktor estaba allí, de traje y la observó con aire de admiración. El sol se ponía, tiñendo el cielo con una variedad de tonos rojizos.
— Parreces cien por ciento satisfecha, como lo imaginé —dijo él.
— La ropa que me compraste es maravillosa, Viktor, muchas gracias. Te la pagare después —
— No tienes porque pargarme nada, si mi esposa se viste pobrremente, se reflejaría en mí —le respondió fríamente. — Y, claro, hay ocasiones en que recibo amigos aquí, sería verrgonzoso si alguien te confundiese con alguna empleada. —
Hermione se sintió como si hubiese sido abofeteada
Olaff, el mayordomo, les sirvió champagne traído en una hielera de plata.
Ella agarró la copa con manos trémulas.
— ¿Qué celebrramos? —Viktor indagó, con una sonrisa sardónica. — ¿la institución del matrimonio? ¿Ó tú retirada del mundo que amabas tanto? —
— ¿Cómo? —la castaña sentía las piernas flojas, después de algunas frases de Krum destruyó por completo la ilusión que tenía de que él comenzaba a ablandar su actitud agresiva.
— No estás vestida como una monja, pero vas a iniciarr una vida tan recluida como si estuvieses en un convento. —
— ¿Estuviste bebiendo, Viktor? —Hermione no encontraba otra explicación para aquel comportamiento.
Él se rió con ganas y respondió: — Nunca me preguntaste donde vivirías, pues bien, ahora te lo voy a decir: aquí. —
— ¿Aquí? —
— Da, no pretendo llevarte de regrreso a Londres. —
— Pero pensé que íbamos a vivir en Lon... —
— Pensaste mal, puedo dirigir mis compañías desde aquí. La tecnología avanzada vuelve eso posible, necesitare hacer viajes ocasionales, pero me quedaré aquí la mayor parte del tiempo, observándote cuidar a nuestra hija. Un trabajo que ocupará todo tu tiempo. —
Mione lo encaró, aturdida. Sus ojos color caramelo brillaban de sorpresa y desencanto. — Si este lugar es tan aislado como dices, no es bueno para Marion— protestó, fue el primer pensamiento que afloró en su mente.
— Es perrfectamente bueno para Marion, le arreglaré un cuarto, bien equipado, y conseguiré una escuela prrimaria a cinco kilómetros. La nueva generración se vio forzada a mudarrse de este lugar por causa de la poca facilidad educacional para los niños, los padrres quieren ver a sus hijos cerca, nuestrra comunidad es dependiente de otras. Pero para Marion serrá fácil. —
— ¡Ella ni siquiera habla búlgaro, Santo Dios! —Mione exclamó, desilusionada con la rapidez con que Viktor dio respuesta a sus protestas.
Sin duda él reflexionó bastante sobre el tema, y tomó sus decisiones sin consultarla.— ¿Y por qué no habrría de aprrender búlgaro? Este es mi hogarr y, consecuentemente, el de ella —Viktor respondió. — niños de esa edad aprrenden fácilmente otra lengua. Mi hija será bilingüe. —
Arrasada, Mione entendía ahora las insinuaciones que le hiciera antes sobre la vida nocturna y las boutiques, evidentemente el azabache creía que cosas de ese tipo eran de suma importancia en su vida, y se propuso privarla de todas esas frivolidades, por lo visto, no le dio crédito cuando le dijo que le gustaba la vida de campo.
Y ahora… la amenazaba con un aislamiento similar al de una prisión, más que cualquier otra cosa. Hermione estaba aterrada. ¿Habría sido la idea de él alejarla de su familia y de todo lo que le era familiar? ¿Querría Viktor castigarla por haberlo puesto en posición de verse forzado a casarse para tener acceso a su propia hija? ¿Estaría tan determinado a hacer lo posible para que su matrimonio fracasara?
— Vamos a cenarr —dijo él, poniendo la mano en la espalda de Mione y conduciéndola a la puerta. — estás en estado de shock, ¿no? —
— Claro que sí. ¡Y no puedo encontrar una buena razón para que te comportes de este modo! —la castaña exclamó, aplastada. Pero, íntimamente, podía ver docenas de razones que podrían llevar a Viktor a practicar actos de acuerdo a su naturaleza vengativa.
— Si consigues un amante, te matarré. ¡Sólo prruébame! —Viktor se inclinó, susurrando en su oído. — Por eso me parreció mejor negarte la posibilidad de la tentación; ¿concuerrdas conmigo? Aquí no serás tentada a encontrrar un hombre y yo no serré tentado a cometer un crrimen pasional. —
Hermione miró el lindo par de candelabros de plata en el centro de la mesa, y se sentó automáticamente.
«Si consigues un amante, te mataré».
¿Por qué motivo, el día de su boda, pensaría Viktor Krum en admitir que ella encontraría un amante? La amenaza, para el caso de su infidelidad, fue tan absurda que ella, sentada a la mesa en absoluto silencio, imaginaba cual de los dos se estaría volviendo loco.
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Notas finales:
Y bueno, eh aquí el capitulo. ¿Qué opinan..? ¿les gusto?
Lamentablemente me quede sin computadora, así que no sé cuando pueda volver actualizar. Lo siento mucho, espero poder actualizar.
Recuerden que es una adaptación y la historia le pertenece a Lynne Graham, por lo que las personalidades están bastante fuera de lugar. Ok…
H asta la próxima, no se olviden de VOTAR y Comentar, me encanta saber su opinión de la historia.
