-Hola disculpen la tardanza. He aquí está un nuevo capítulo, como ya saben la historia es propiedad de Lynne Graham, espero y lo disfruten
Disclaimer: los personajes y la historia son propiedad de su respectivo creador
Advertencia: los personajes contienen Ooc. AU Mundo alternativo
…
…
…
CAPÍTULO VII
Olaff sacudió la servilleta y la colocó en el regazo de Mione.
Enseguida abrió una botella de champagne, llenó dos copas e hizo un pequeño discurso en búlgaro.
— En caso estés interresada en saber lo que dice — Viktor declaró, preparándose para traducir, —Olaff nos deseó felicidad y bendiciones en nombre de todas los criados. Y espera que nuestra unión traiga frrutos y llene esta casa de hijos. Pero él sin duda quedarrá encantado cuando sepa que ya nos adelantamos en ese tema, antes mismo de casarnos. —
— ¡Que amable! —Mione comentó.
— Sólo esperro ser el único en tu vida, de aquí en adelante, en producir frrutos por tu intermedio. —
La castaña se sonrojó. — Viktor... no sé de dónde sacaste la idea que yo pueda... —
—¿Entrar en otra cama a menos que te amarre a la mía? —comentó, mirando atentamente el rostro ruborizado de Mione. — Te vi en acción, mila. Te observé con Ludo Bagman y con Weasley. Puedes ser pequeña, ¡pero eres letal! Si fuese árrabe, te trancaría en un harén y tiraría la llave. —
La castaña irguió la cabeza con dignidad— Nunca dormí con otro hombre no mereces que te lo diga... —
— No... Merrezco la verdad. ¿Weasley fue tu amante?. —
— ¡¿Ron nunca fue mi amante?! —Mione protestó con vehemencia.
— Fue bastante darrte la espalda por 48 horas, —el azabache murmuró en un tono de voz que congeló la sangre de Mione en sus venas — ¿y qué pasó? Te encuentrro con ese tipo con cabellos jengibrres, permitiendo que te toque... —
Mione recordó inmediatamente la escena en el jardín.
Aquel día no dijo una palabra ni lo comentó más tarde, y creyó que él había considerado inocente el hecho. Tal vez estaba, en aquella ocasión, interesado solamente en Marion. Fue lo que ella pensó. Pero, para su sorpresa, el búlgaro no se olvidó de lo ocurrido.
— Alegas —comentó Krum— que Weasley fue tu amigo de la infancia. Perro estuviste de novia con él durrante años, y siento que él besa el piso por donde caminas. —
— ¿Quién te contó que Ron y yo éramos amigos de infancia? —
— Tú amiga y estoy segurro que ella no mintió. —
— No estoy negando que Ron y yo salimos en nuestra adolescencia, pero eso no quiere decir que pasó algo entre nosotros en los años siguientes... —
— Él te ama — Viktor la interrumpió secamente.
— Él no me ama. Me amó. Ya no más. En cuanto a Ginny, siempre quiso que me casara con su hermano para que pudiésemos ser una gran y única familia. Y mi ella es muy persistente. ¿Pero no crees que me habría casado con Ronald si lo amase? —
— Él no tenía lo suficiente para ofrrecerte. Y nunca será rico. Pero crree que eres inocente. Crreo que piensa que te embelesé y te seduje la noche en que Marion fue concebida. Y te garrantizo que te casarrías con él si yo no hubiese vuelto a tu vida.—
Mione se levantó y tiró la servilleta. — ¡Me gustaría haberme casado con él! —exclamó con arrebato. —Ron puede no ser rico pero me conoce mejor de lo que tú jamás me conocerás. —
— ¡Siéntate y termina de cenar! —Krum ordenó con mirada amenazante.
— ¡No consigo compartir una mesa contigo! —Mione protestó. — No sólo sospechas de todos mis motivos y actos como... —
— ¡Siéntate! —el búlgaro repitió.
La castaña oyó el ruido de la puerta que se abría y no quiso hacer una escena delante de los criados.
Se sentó.
Mientras el primer plato era retirado y el segundo servido, temblaba de rabia. Fue una tonta al imaginar que Viktor decidió dejar el pasado atrás.
— Entré en este matrimonio de buena fe —ella dijo, cuando quedaron a solas de nuevo.
— Por el bien de Marion —Krum le recordó. — El campo es bueno para los niños. El aire es frresco, hay espacio para jugar, sin hablar de la segurridad tendrá con su madre junto a ella todo el día. —
— Marion siempre vivió con mucha seguridad —Mione protestó. Pálida como una hoja de papel, tomó el cuchillo y el tenedor. Su apetito desapareció. — Veo ahora todo bastante claro, Viktor. No importa lo que haga, nunca vas a confiar en mí. —
—La confianza es algo que prrecisa ser conquistado, míla. Y eso aún no lo conseguiste —el azabache le informó con una sonrisa irónica. — Cuando me confieses lo que hiciste con mi dinerro... —
— Nunca tuve en mis manos tu maldito dinero, Viktor. —
— Y, si vives por lo menos ocho meses sin el efecto poderroso de otrro hombre golpeando tu puerta... entonces podrrás ir a Londres, escoltada, y tendrrás un poco de mi dinerro para gastar... —
— ¡Quédate con tu miserable dinero! —
— ¿Sabes que prretendo hacer? Voy a ser el hombrre más mezquino del mundo. No te daré un tarjeta de crrédito, ni joyas para que no las vendas. La alianza que tienes en el dedo puede parrecer platino, pero es plata... —
Con la mano trémula y una fría tempestuosa, Mione se arrancó la alianza del dedo y la arrojó a la mesa.
La alianza rodó y cayó al piso. Pero ninguno de los dos lo notó.
— ¡Quédate con eso también! —ella gritó.
— En resumen, no crreo que puedas salir de este valle por ti sola, durrante mucho tiempo — Viktor susurró, satisfecho— Así, podrás dedicar todos tus talentos siendo mi esposa, y tendré la certeza que, cuando vuelva de mis viajes, te encontrraré exactamente como te dejé. Cosa que, además, la mayor parte de los marridos tienen, sin la menor preocupación. —
Olaff entró con el postre.
Mione tuvo ganas sacarle el plato de sus manos y arrojárselo a la cara de Krum. Tuvo una inmensa dificultad en controlarse. Ni bien el mayordomo se retiró, dijo: — Todo lo que tengo que hacer es llamar a Ginny y... —
—Tu amiga se encoge de miedo, cada vez que me ve...—
—Ginny no permitirá que Marion salga con otra persona además de mí. Así, no tendrás la posibilidad que venga. —
—Ella no dudarrá en mandar a mi hija con su propio padrre... Y Potter se encargará que eso pase. —
Fue una amenaza ridícula la de ella, la castaña reconoció. En especial porque no quería involucrar a sus amigos en aquel asunto. Tenía su orgullo, claro. Y también detestaba incomodar a Marion, pues la niña ya estaba muy apegada a su padre. Como cualquier criatura, se alegraba por saber que, como sus primos, tenía a alguien que podía llamar "papá".
— Tu familia, mila, ahorra está de mi lado. Por lo tanto, acaba con esa angustia. —
— Lo que siento en este momento no es angustia, es furia. ¡Un deseo incontrolable de tirarte de lo alto de un peñasco! Calculaste mal las consecuencias de tus actos, Viktor Krum. —
—¿Y pensaste que serría tan tonto al punto de casarme contigo y dejarte en Londres para hacer lo que quisierras? ¿En serio crees que te casaste con un idiota, mila? —el ojíónix dio una sonrisa sarcástica.
— ¡No mencionaste a Ron, ni a tu maldito dinero, en las últimas semanas! — la castaña apretaba sus dientes.
— Claro que no. Y confieso que fue difícil, un constante desafío para mí. Pero conseguí llevarrte al altar, ¿no? Ahora tengo exactamente lo que deseé. A mi hija, derrechos legales sobre ella. Y algo importante también te tengo a ti... —
— No me tienes. —la mujer de ojos caramelos saltó como un gato, furiosa, pronta para atacar.
Viktor la recorrió con la mirada, de la cabeza a los pies, demorándose a la altura de los senos. — Te tengo —repitió. — Y en el lugar donde siemprre te quise. Total y absolutamente dependiente... —
— ¿Cómo te atreves? —
—Tal vez aún no descalza, embarazada y en la cocina. Pero dame tiempo. —él tenía un aire divertido como si estuviera disfrutando de verla furiosa.
— ¡Intenta ponerme un dedo encima y te arrepentirás de haber nacido! —
— Apuesto mil librras que vas a dormir conmigo esta noche. —
—Ni por un millón. Vas a perder—
Mione salió de la sala, pasando al lado de un sorprendido Olaff, que llevaba a la mesa la bandeja con el café. Ella nunca estuvo tan furiosa en su vida. Algunos minutos más en compañía del azabache y comenzaría a arrojar platos contra la pared.
Viktor Krum era imprevisible.
Mientras subía las escaleras, encontraba una infinidad de otros defectos en él. En el hombre que un día amó.
Viktor era disimulado, tenaz y obstinado como un cuadrúpedo. Nunca imaginaba que pudiese estar equivocado en lo que quiera que fuese. Tramaba y planeaba como si la sangre de los Bórgia corriese en sus malditas venas.
La castaña comenzaba a remover gaveta por gaveta de la cómoda cuando una empleada entró en el cuarto, después de haber golpeado la puerta sin obtener respuesta.
Con mirar lleno de curiosidad, Olga preguntó: — ¿Prrecissa ayuda, dama? —
— No, gracias. —
Irritada con la interrupción, Mione retiró la última gaveta y enseguida empujó la pesada cómoda contra la puerta, furiosa por haberle dado un cuarto sin llave. Creyendo que sin las gavetas el mueble no consistía en una barrera eficiente, recolocó las gavetas y empujó también un sofá junto con la cómoda.
Ahora sí, estaba satisfecha a pesar de exhausta por el esfuerzo.
Se acostó en la cama. Después de un minuto ó dos, se levantó y se fue a dar un baño. Volvió varios minutos después y se quito la toalla y se acostó desnuda en la cama, era una forma de sentirse sosegada. De aquel día en adelante, se juró a sí misma, nunca más se pondría la ropa que Krum le compró, con certeza para su placer, no el de ella. Y esperaba avergonzarlo delante de sus amigos con los vestidos que trajo de Londres. Había pensado que se olvidó del pasado. ¡Qué ilusión! Sus esperanzas desaparecieron. Él se portaba como un tirano medieval, preso, por fuerza de las circunstancias, a una esposa indeseada. Al final, ¿por qué habría ella de querer el dinero de búlgaro? Durante años luchó para alimentarse y vestirse a ella sola.
En los tres últimos años hizo lo mismo con Marion. No tenía cuentas que pagar, no debía nada a nadie. En cuanto a Ronald, el pobre muchacho se alejo desde el instante en que supo que se iba a casar con el azabache. En un momento de debilidad, la castaña de ojos caramelos preguntó a su amiga como Ron estaba reaccionando.
— ¿Cómo crees? —Ginny respondió. — Está destruido. Pensó que odiabas a Krum. —
Al final, ¿qué hizo ella de malo? A los 20 años dijo a Ron que no lo amaba lo suficiente para casarse con él. Y, en años recientes, honestamente creyó que el pelirrojo la aceptaba como amiga, nada más. Con todo, cuando Viktor apareció, él lo tomó como el rival que un día lo suplantara. Y ella no conocía al búlgaro a los 20.
¡Hombres! ¿Quién los entiende?
Ella pensó, desanimada. Pero, lo que más la lastimaba que cualquier otra cosa era el hecho de que el azabache creía que sería capaz de traicionarlo, yendo a la cama con Ron. Eso era una ironía cruel, pues nunca amó al pelirrojo. Le gustaba, se divertía con él, apreciaba su compañía. Mas todo no pasaba de una amistad.
«Encara los hechos » Mione se decía a sí misma.
«A los ojos de Krum no pasas de una prostituta. ¿Por qué? Porque te llevó a la cama la primera vez que te besó. Volvió a tu vida cuatro años más tarde y, en el espacio de 24 horas, a pesar de los insultos, de las amenazas, de las acusaciones, sucumbiste a sus brazos por segunda vez. No es de extrañar que piense que eres una especie de ninfómana. ¿No te comportas como tal?» Una voz interior susurraba. Y pensar que Viktor fue el único hombre que despertaba en ella ese lado de su naturaleza, el sexo.
La castaña miró la barricada que puso en la puerta. ¿Sería suficiente para impedir que ella cediese a las tentaciones?
El ruido de una puerta que se abría la sorprendió.
Se sentó en la cama, el corazón a los saltos. Un panel oscuro, en el fondo del cuarto, se comenzó a mover. En una fracción de segundo Mione se congeló, dándose cuenta de su desnudez. Horrorizada, agarró la colcha y se cubrió.
— Santo Dios... —gimió.
Viktor apareció en la puerta que ella no sabía que existía. Inmóvil, con una bata negra, allá estaba él, parecía fascinado por la imagen de su mujer, los abundantes rizos café-dorados húmedos alrededor del rostro sonrojado, los ojos color caramelos brillando como si estuviera fundido, el cuerpo esbelto mal cubierto por la frazada.
Rígida, la mujer de ojos caramelos explotó: — ¡Traidor! Ignoraba que hubiese una puerta secreta. —
— ¿Una qué secrreta? —el ojiónix indagó. — ¿De qué estás hablando? ¿Una puerta secreta? ¿Qué hay de secrreto en eso? Es una puerta de comunicación entrre nuestrros cuartos. —
— No quiero saber de ninguna comunicación entre nuestros cuartos — Mione protestó. — ¡Vete! —
Pero la atención de Krum estaba concentrada en la barricada hecha por la castaña. Además, muy comprensible él cayó en una carcajada y dijo: — ¿Hiciste esa barricada? —
Nunca en la vida Mione se sintió tan ridícula.
— ¡Y qué barricada! —él agregó. — Imagino el esfuerzo que te insumió. ¡Me gustaría que no te hubieses desgastado tanto! —
— ¡Sal de aquí, Viktor! —
—¡Pero esta es nuestra noche de bodas, míla! —
La castaña tuvo deseos de levantarse de la cama y agredirlo a golpes, a puntapiés. Pero tuvo miedo que la colcha cayera.
— ¡Mi respuesta es no! No quiero saber de noche de bodas. —
— ¿Yo te hice una prregunta? —
—OK, no estoy preparada para compartir mi cama con un hombre que me considera deshonesta, ¡que me considera una prostituta! —
— ¿Por qué no? Estoy prreparado para sacrrificar mis principios... —
— ¿Tus principios?—ella se inflamó, sin creerlo.
— ¿De quién más? Si consiguiera no tocarte, ¿crees que lo harría? ¿Crees que puede ser el ideal de un hombrre tener una esposa que puede ser considerada prrostituta y deshonesta? —
— ¿Cómo te atreves? —Mione gritó.
—Tú comenzaste el asunto. Acepta la cama y te garrantizo que todo va a cambiar, mila. Tarde ó temprrano te cansarás de esconderte atrás de tus mentirras y contarás la verdad sobre lo que hiciste hace cuatrro años... —
—¡No hice nada! Y si crees que me voy a arrepentir de algo que no hice... —
—¿No? En ese caso, nada de remordimientos, nada de perdón. Y no digas que no te prrevine. —
— Estás loco, Viktor. No hice nada... —
— Traicionaste mi confianza. Me trraicionaste. ¡E hiciste todo con tanta desvergüenza! Dijiste que me amabas... —
La cetrina piel de ella quedó pálida, no quería acordarse de cuan ingenua fue.
— Y yo te crreí —Krum agregó. — Pero ahorra te tengo aquí para mi placer... exclusivamente—
En un movimiento rápido el azabache se sacó la bata. Mione miró su físico, nevado, y se mordió los labios.
Él se acostó en la cama. Y dijo: — ¿Sabes por qué te di aquel empleo? Fuiste la mejor candidata e hiciste un esfuerzo para no actuar del corrazón. Me dije a mí mismo que la atracción que sentía por ti no deberría interferir en el juicio de tus habilidades. Era un prroblema mío pero, dentro de pocos días, fue un prroblema nuestro. Percibí que me deseabas también... —
— No así tan... ¡deprisa! —ella protestó.
El búlgaro le contorneó los labios con un dedo. — No me puedes esconder eso —señaló.— a esta alturra de nuestrra vida en común, puedo leer tu mente como un libro abierto. —
— No... —
— Pero, con esfuerzo conseguí refrrenarme en tu favor. Fui un verdaderro caballero. Y concluí que no había una posibilidad de llevarte en mis viajes. Muchas noches sin dormir... mucha intimidad... Tú alejarrías mi mente del trrabajo. — Viktor rozó el dedo gentilmente por el labio inferior de ella. — Tuve incrreíbles fantasías sobre ti. Mucho antes de tocarte por prrimera vez, te tuve en mi cama mil veces, en sueños. Esos deseos se estaban poniendo insoportables. Al principio, cuando te inclinabas en la mesa de trrabajo, mostrando un centímetrro de muslo, me quemaba por dentro, como un adolescente con su primera novia. Y eso a cualquier horra, en cualquier lugar. Aún después de estar alejados, tu imagen continuaba persiguiéndome. Cuanto más tiempo perrmanecías en mis pensamientos, más prrofundamente inyectabas en ellos, hasta el punto en que erras lo único en que conseguía pensar. En fin, la última semana, resolví que ese martirio tenía que terminar. —
— Yo no sabía... —
— ¿No sabías qué? ¿No sabías que desear así era muy raro? ¿Que la mayorría de las personas pasa la vida sin tener un sentimiento de esos? Es un hambrre tan grande que precisa ser saciada... No hay contrrol. —
Un profundo estupor recorrió los miembros de la castaña
El silencio que siguió fue absoluto.
Sin saber ni como eso pasó, sintió el placer de la anticipación, tal cual una corriente eléctrica. Sus senos crecieron y los pezones se pusieron duros como piedras. Dedos ágiles removieron la barrera de la colcha, desnudándola. Con las manos bajo los brazos de Mione, Krum la levantó, y la hizo acostarse sobre su cuerpo.
Casi simultáneamente la tomo por los humedecidos cabellos y le beso el cuello.
Mione gimió.
Sin reflexionar en lo que hacía, apretó con sus dedos los hombros de él y, subiendo, le acarició las mejillas raposas por los vellos de su barba. De súbito recordó que no debía estar actuando de aquella manera. Pero, por increíble que pudiese parecer, nunca en su vida deseó tanto cualquier cosa como lo deseaba ahora. Tocándolo libremente expresó, sin palabras, la necesidad y el amor que jamás osaría expresar en palabras.
El búlgaro la hizo mirarlo y declaró: — Hace cuatrro años me dije a mí mismo que todo no pasaba de una combinación química, de una explosión accidental. Pero ahora confieso que ninguna otrra mujer hizo que me sintiese así. —
— Pero tú no... —lo que la castaña quiso decir, no lo consiguió. Quiso decir que no la amaba, que no la respetaba. Y que eso la torturaba.
— Hay más, mucho más entre un hombrre y una mujer, mucho más que apenas sexo. —Con manos hábiles él le tomó uno de los senos, haciéndola gemir de placer. Y dijo:— Tienes que contentarrte con lo que puedo darte. Olvida el resto. —
— Pero yo quiero... —
— Esto... Esto es lo que tú quieres. —
La besó con voracidad.
Ella abrió los labios y con la lengua el azabache exploró el interior caliente de su boca. La agarró firmemente y, forzándola a abrir los muslos, la hizo montarse sobre él. Sobrecogida con la intimidad de la posición, Mione intentó alejarse, pero Viktor se lo impidió, agarrándola de las caderas, y besándola con una intensidad que destruyó lo que restaba de su control. El beso la quemaba como fierro ardiente, el calor la consumía. La castaña sentía que cada centímetro de su cuerpo estaba siendo calentado por el calor del cuerpo del azabache.
Y, cuando él se movió, dejándola sentir que estaba pronto para completar el acto de amor, Mione gimió de placer, absolutamente sin control ahora, siendo Viktor el único ser estable en el cual ella podía se agarrar.
— Eso es lo que tendremos siempre — Viktor informó, forzándola a mirarlo. — No me digas que no es suficiente.Bozhe moĭ, ¡tres semanas sin tocarte! Castigándote, me castigué. ¿Estás contenta? —
— No... —
Krum se inclinó y rozó con la lengua su labio inferior, mordió su mentón y bajo con besos y mordiscos por su cuello hasta llegar al espacio entre sus senos. Paso su lengua sobre el pedúnculo derecho, y Mione gritó. Comenzó a succionarlo mientras le acariciaba apretaba y el otro haciendo círculos con su pulgar.
—¡Santo Dios! Sa..santoo Dio..ohos!—La sensación violenta fue casi una mezcla de placer y tormento.
— No puedo esperrar más. —diciendo eso, Viktor la penetró lentamente, y todo fue tan excitante que ella casi se desmayó de placer.
—Ahhhhgg s..si —Gimió y cerró los ojos.
— ¡Mírame! —él ordenó.
— ¡No p..pares ahora! —Mione suplicó.
— ¡Abrre los ojos! —él repitió. — Quierro obsservarrte. Quiero tener la cerrteza que sabess que quien está contigo soy yo. —
Mione tenía dificultad de razonar. Lo miró y balbuceó, casi en un gemido: — ¿ V…viktor...? —
— Si... Viktor... Nadie más... nunca más —él insistió, apretando los dientes.
Y la penetró de nuevo, ahora con furia, y sin la gentileza de la primera vez.
Más tarde ella recordaría aquello, como el choque más erótico que tuvo en su vida. Quedó aturdida por la ola de violento placer. Se sentía verdaderamente poseída, conducida, inflamada, percibiendo que el azabache también perdiera por completo el control emocional. Cada fibra de su cuerpo vibraba, y la mujer se entregó al amor sin restricciones. Él la abrazó de nuevo mordiendo y besando su cuello expuesto escalando por su mandíbula hasta su boca que no paraba de gimotear, la condujo al paraíso con un acto más de amor.
Mione entonces se sumergió en un mundo multicolor su espalda dolí los dientes apretados susurró, en un estremecimiento, en el auge de una ola increíble de placer: — Te amo... ¡Te amo! —
Poco después, indolente, se dio cuenta del silencio del cuarto.
El aire parecía vibrar. Viktor se deslizó para un lado, liberándola de su peso.
El aire fresco recorrió el cuerpo caliente de la castaña.
— No me alimentes con esas palabrras falsas, mila —murmuró con estudiado escarnio. — Nunca más hagas eso. —
Con mano nerviosa Mione alcanzó la colcha, pero estaba tan shockeada que no tuvo posibilidad de cubrirse deprisa. Oyéndolo hablar en aquel tono, después de la pasión que demostró, fue como ser apuñalada en el corazón. Deseó encogerse en la cama y morir. La actitud de Krum destruyó su placer y, peor aún, hizo que el placer que sintiera se asemejara a una autotraición vergonzosa y nada interesante.
— ¿Qué quieres decir con eso? —indagó la castaña, pues tuvo una sombra de esperanza de que no había interpretado bien las palabras de Viktor
— Oírrte decir que me amas fue el mayor absurrdo que he escuchado —el búlgaro apuntó con frío énfasis.
Mione se alejó de él, aterrada por la explicación, sufriendo por el rechazo. Sólo en aquel instante recordó lo que dijo en el auge del clímax, cuando su cuerpo y mente estaban presos a las garras de la pasión.
— Tal vez lo hayas dicho por puro hábito —Krum sugirió con desprecio.
— ¿Hábito? —protestó con vehemencia, desconociendo su propia voz.
— Tal vez a Weasley le guste vivir en una ilusión... Pero yo no. No tengo ilusiones sobre ti. Y, sin ilusiones, no sufrirré decepciones —el ojiónix declaró con una estridente carcajada. —¡Y Weasley quedará desilusionado cuando finalmente sepa que tu "amor" interresado aceptó un lazo más alto! —
Mione entendió todo, y sintió un frío recorrerle la espina. Apretó las manos al punto que sus uñas penetraron la carne tierna de las palmas. Después, cuando menos lo esperaba, sintió odio, un odio inmenso, proveniente del dolor devastador de sus emociones...
…
…
…
Notas finales:
Y bueno después de mucho tempo, he aquí el capitulo. ¿Qué opinan..? ¿Les gusto?
Me robaron mí celular nuevo. Recordar eso me pone realmente triste. Y creo que recupere my compu tal vez pueda actualizar mis otras historias.
Recuerden que esta historia una adaptación y la historia le pertenece a Lynne Graham, por lo que las personalidades están bastante fuera de lugar. Ok…
H asta la próxima, no se olviden de VOTAR y Comentar, me encanta saber su opinión de la historia.
