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¡Hola! Aquí estoy con un nuevo capítulo, espero y les guste recuerden que esta historia es propiedad de Lynne Graham, y que yo solo la estoy adaptando a la versión Krumione.


Advertencias: AU (Mundo Alternativo) y OC (Alteración de carácter)

Disclaimer: los personajes y la historia son propiedad de su respectivo creador

CAPÍTULO IX

Mione apreciaba el valle, sentada en un banco de hierro a la sombra de una enorme haya.

Cerca del castillo, el paisaje era lindo. Había árboles frondosos, olivos, naranjos, limoneros. Dos cabras, del otro lado de la carretera, quebraron el silencio del lugar algunos minutos.

La castaña suspiró, maravillada con la belleza del tranquilo escenario, pero más perturbada que nunca con sus enmarañados pensamientos. No vio más a Krum desde la víspera.

La dejó sola.

Ella pidió la cena en el cuarto, y se quedó despierta hasta después de medianoche, reflexionando en su humillante realidad que, aún luchando contra Viktor, prefería estar con él que sin él y se avergonzaba de esa dura realidad.

Un ruido suave de pasos la hizo girar la cabeza. Era Viktor, a algunos metros de distancia. Sus cabellos negros brillaban a la luz del sol. Mione se puso tensa, sorprendida por que la encontrara.

— Ese era el lugar favorrito de mi bisabuela —el azabache comentó. — Ella murrió cuando yo tenía 13 años. Durrante mucho tiempo, después de su muerte, venía aquí para sentirme más cerca de ella. Y tenía la imprresión que la veía sentada en ese mismo banco, vestida de negrro de la cabeza a los pies. Era una mujer inteligente, muy perspicaz. —

—Nunca me hablas sobre tu familia... —la castaña susurró.

— Mi bisabuela era la persona más imporrtante de toda la familia — el ojiónix prosiguió. — Después que mis abuelos murieron en un accidente de trren, ella crrió a mi padrre. Él se casó con una joven de 21 años. Fui el primero en nacer, después vino Boris. Mis padrres vivieron siempre juntos, pero fue un matrrimonio infeliz. —

Mione lo miró, pasmada.

Recordó que Viktor le dijo que Marion merecía lo mejor que él le pudiese dar, como sus padres habían hecho con sus hijos.

Krum dio un suspiro y agregó: — Créeme ó no, pero no deseo un matrrimonio infeliz, por el bien de Marion. No se puede engañar a una criatura. Ella sentirría la falta de calor humano entre nosotrros, percibiría la incompatibilidad, estaría consiente del silencio... —

Mione inclinó la cabeza tensa, pensaba adonde aquella conversación los llevaría.

¿Creería Viktor que el matrimonio fue una mala idea? ¿Demasiado precipitado?

— ¿Piensas que nos equivocamos en casarnos? —preguntó.

— No... —

El silencio que reinó fue preocupante.

— Si alguien se equivocó, ese fui yo —insistió. — Tal vez esto no sea consuelo, mila, pero nunca fui con ninguna otrra mujer como soy contigo. Años atrrás me enamoré como un adolescente. Tal vez ahora esté intentando volver a escrribir esa misma página de la historia... —

— Creo que si —Mione concordó, sorprendida con la confesión espontánea del azabache. Cualesquiera que fuesen las sospechas de él, y aunque no la amase de verdad, sufrió y fue humillado en el pasado. Y no había nada que ella pudiese hacer para librarlo de esos recuerdos desagradables. Esos mismos recuerdos estarían para siempre entre ambos.

— Con todo, cuando hicimos el amor ayer, mila, mirándonos directamente a los ojos, constaté que reaccionas a mis caricias como años atrás, aún siendo yo un no deseado y peligrroso eco del pasado. —

— Yo... —

— Si hubieses confesado lo que hiciste, me habrría comportado de manerra diferente —Viktor enfatizó. Pero, viendo que Mione se preparaba para protestar, dijo: — No quiero hablar sobrre el asunto una vez más. —

—Pero... —

—Deja el pasado en paz. ¿Quién soy yo para crriticar ese tipo de cosas? Nací en cuna de oro, tuve dinerro toda mi vida. Siemprre hice lo que quise, encontrrándolo natural. Puedo entender que hayas sido tentada... —

—Pero yo... —

bozhe moĭ, ¿serrá que no hay cosas más importantes para converrsar? — Krum la interrumpió. — ¿No ves que ese asunto nos separa más y más? Para mí, descubrrir la existencia de Marion fue emocionante... —

—Debería habértelo contado todo cuando nació. —Mione reconoció que se equivocó.

— Me gustarría haberlo sabido desde el principio. Pero ahora que me recuperré de la sorprresa, estoy muy contento y agradecido de que ella exista. Y te pido disculpas por las acusaciones que hice, mila. Quise ofenderte por haber guardado ese secrreto. Y ahora me arrepiento. —

— Actué de la manera que creí más prudente —la castaña explicó.

— Entiendo. Pero esperro también que entiendas porqué me irrité tanto. Prrimero fue Weasley intentando ajustar cuentas conmigo, después tu amiga portándose como si yo fuese un maníaco, y, enseguida... venida no sé de donde... ¡Marion surgió! Quedé furioso contigo. Encontrré mejor ignorarte y concentrrarme en Marion, que intentar sacar adelante nuestro matrimonio por causa de tu actitud inconsecuente. —

Mione reconoció el esfuerzo que Krum hizo para controlarse, debía haber estado furioso, tanto como ella en la víspera. ¡Y ella no se controló! Con todo, su explosión pareció haber surtido efecto, pues el azabache resolvió entrar en razones. Pero... ¿no estaría pensando sólo en Marion? Al recordar su propia infancia, concluyó que tal vez estuvo criando una idéntica situación para su hija.

— No teníamos ninguna prrivacidad en casa de Black —él agregó.

A pesar que Viktor dijo eso, Mione sabía que ambos siempre habían evitado estar solos. Por orgullo y venganza ella huyó de una confrontación directa, quiso que el azabache sufriese. No en tanto, se dio cuenta que sufrió también, y sufría aún, más que él.

bozhe, lo que está pasando entre nosotrros ahora, no tiene nada que ver con el castillo. No somos recién casados comunes. —Krum sonrió irónicamente. — Pero tampoco necesitamos quedarnos aquí. Tengo una casa en Varna, en la playa, por si quieres ir a otro lugar. —

Concesiones, pensó ella. Sin razón plausible, él resolvió poner de lado el deseo de castigarla. Al final concluyó que no podría castigarla sin lastimar a Marion. Así sería siempre un matrimonio de conveniencia, ese matrimonio que ella creyó era fácil de aceptar, Mione se dijo a sí misma, con una sensación de agonía.

— ¿Hermione...? ¿Qué te parrece la idea de la casa en la playa? —

— Como quieras —respondió con indiferencia visible.

— Es... una bonita casa, está en un pequeño peñasco. —

La castaña miraba la alianza llena de brillantes. Pero la veía más como una cuerda con la cual le gustaría apretar el cuello de Viktor. Sus recuerdos fueron tan enervantes que la colocó de nuevo dentro del estuche. Joya de Cartier, notó, sin sorpresa ni placer. Nada de poco valor, esta vez... pero aún un símbolo vacío, pensó.

— Póntela en el dedo — sugirió Viktor.

—Más tarde — tiró el estuche en su cartera, ya lo pondría luego en la gaveta, junto con los otros regalos.

No quería usar nada que él le diera, el azabache con certeza creía que la haría feliz si la llenase de joyas.

Ya le había comprado un fabuloso reloj de oro y una pulsera de esmeraldas y brillantes... ¡eso sin hablar del antipático y peludo gato anaranjado en la tarima!

Crookshanks, el nombre con que bautizo al gato, fue el resultado de una prueba de Mione para testear si su marido de hecho compraría cualquier cosa que ella admirase. En la víspera, fingió apreciar gato en una tienda, sólo para ver hasta dónde iba la política actual de Krum, en aprovecharse de todas las oportunidades para satisfacerla.

Él palideció, pero compró el gato, por un precio ridículamente alto y, para agradarla aún más, dijo que Crookshanks era lindo, una rareza. Hacía diez días ya que el azabache le dijo, sin mucho tacto, que no eran recién casados comunes. De hecho, no lo eran, la castaña pensaba con tristeza.

Y lejos de ser un viaje pintoresco, el que hicieron por toda Varna, de mañana a la noche, con un marido incansable a su lado, ella visitó ruinas, castillos y catedrales.

Habían pasado ya varios días en la lujosa casa de la playa, estaba en un peñasco con una hermosa vista al mar negro.

De noche, generalmente salían a cenar, la conversación era siempre sobre Marion. Volvían de madrugada y... dormían en camas separadas.

— «Me gustarría mucho que usarras la alianza»—le dijo cierta vez.

Comenzaba a irritarse con la obstinación de Hermione, había días que ya no se enojaba con su mujer. Pero se veía que hacía un inmenso esfuerzo en mostrarse civilizado y encantador. La trataba con consideración, con todo, parecía un león enjaulado debajo de aquella capa de dulzura.

Y, a pesar del trato, Mione se sentía cada día más deprimida. Se convenció que Viktor se aburría con su compañía, no se podía negar que hacía de todo para que fueran un matrimonio feliz, por el bien de Marion.

—Hermione... —

— No quiero usar la alianza. —

Krum no respondió.

Llamó al mesero y pidió la cuenta, se levantó y salió del restaurante.

La castaña lo siguió.

— ¿Algo mal? —él preguntó.

— ¡Nada! —

— Creo que es hora de que conozcas algunos de mis amigos, son noruegos. Sería extrraño no visitarlos cuando estamos tan cerca de su casa, te garrantizo que tendremos una tarde agrradable con Nadja y su hermano. Nadja es una actrriz, y Asen un director de prroducción. —

La casa de los Poliakov, también estaba en la playa, era cinematográfica. Tenía aspecto palaciego, con muebles dorados y pilares de mármol. Apenas entraron en el enorme pórtico, una linda rubia, alta, con lacios cabellos hasta la cintura apareció. Usaba un minivestido imitando piel de onza.

Ella fue al encuentro de ambos y cayó en los brazos de Krum, besándolo en la boca, y con efusión.

—¡Nadja...! —protesto.

Pero no hizo mucho esfuerzo para librarse de la mujer semi desnuda, su vecina, según dijo.

La mujer inició una conversación en noruego, pasó el brazo alrededor de él y lo llevó al interior de la casa. Krum miró para atrás, llamando la atención de la rubia hacia la presencia de Mione.

— Anna necesita antes refrrescarse en el vestuarrio, crreo —Nadja dijo en un inglés perfecto, con la mirada fija en la vestimenta modesta de la castaña, como si mirase una empleada.

— Mi nombre es Hermione, no Anna—Mione la corrigió, con las mejillas prendiéndose fuego.

Pero Nadja ya le dio la espalda, siguiendo con Viktor y diciendo, en un susurro que podría ser oído a leguas de distancia: «¡Como las inglesas se visten mal! ¿De dónde desenterraste esa?»

La castaña temblaba de rabia y humillación cuando una empleada le indicó donde quedaba el vestuario, casi no podía creer que el azabache la dejara allí sola, sin si quiera presentarla como su esposa.

Se miró al espejo; su viejo vestido de lino estaba arrugado, parecía un trapo. Se convenció que, no usar la ropa que su marido le compro, fue una actitud infantil. Tal vez él sintiera tanta vergüenza de ella que prefirió no presentarla como su esposa.

Ella le hacía falta ahora encontrar el camino al lugar donde todos se encontraban. Siguiendo el sonido de las voces, fue a parar a un jardín donde había una inmensa piscina y una vista sensacional. Tres mujeres jóvenes, de topless, estaban al borde de la piscina.

Viktor estaba sentado en una mesa, al lado de la noruega, y con muchos otros hombres.

Viéndola Nadja la llamó, yendo a su encuentro. —Anna... déjame mostrrarrte donde puedes encontrrar un bañadorr. —

— Mi nombre es Hermione. —

— Cualquierra que sea tu nombrre, ¿erres la secretarria de Vitya ó algo parrecido? —

Ella negó con la cabeza—No, te equivocas —

—¿Una parriente? —

— No, nosotros somos... —

— ¿Él es tu...? —la interrumpió antes de que siguiera

—¿Cómo? —Mione quedó horrorizada con la deducción de Nadja.

— Voy a llamarr un auto inmediatamente parra que te vayas de aquí ya — dijo la rubia, con una sonrisa de odio reprimido. —él es mío. —

Los labios de la inglesa se alzaron en una sonrisa—Te equivocas de nuevo —

Nadja la llamó algo en noruego, que Mione no entendió. Se rió enseguida y dijo: — En ese caso quédate, parra verrme en acción. —la desafió.

—El sueño de toda mi vida, casi no puedo esperar. —

— Viktor es una leyenda viva debajo de las sábanas. Oí decirr que tiene la enerrgía de un volcán en la cama. Y no voy a permitirr competiciones. — Con esas palabras, Nadja se fue.

Una retirada teatral, Mione pensó, aliviada por constatar que aparentemente la rubia aún no experimentaba los legendarios atributos de Krum en la cama. A pesar de estar furiosa, Mione fue al vestuario y salió con un biquini blanco, desesperada como estaba por librarse del viejo vestido de lino arrugado.

Vakkert! Vakkert!fue una voz masculina su acento era un poco mas agudo. Un hombre de ojos aguamarina y cabellos trigo, la tomó de la muñeca cuando ella pasó cerca de una de las mesas. — Soy tu anfitrrión, Asen Poliakov... y, al contrario que mi hermana, adoro a las mujerres inglesas. —le besó el dorso.

Sin saber qué actitud tomar, Mione sonrió.

Asen la hizo sentarse en una silla, a su lado. — ¿Cómo te llamas? —

—Hermione Granger —

—¿Estás enamorada de Vitya? —preguntó.

—Disculpa la brusquedad; pero ese no es tu asunto—la inglesa respondió, mirando al azabache que estaba cerca de Nadja, en una conversación animada.

— Apuesto que estás loca por él —Asen declaró. —Que pérdida de tiempo, hermosa. Viktor no es un hombrre confiable en el campo del amor. Es muy desconfiado y cerrado, incluso cuando escoge a sus amantes es… herrmético para al final igualmente botarlas —

— ¿Por qué lo conoces tan bien? —Mione estaba tensa.

— Fuimos juntos a la escuela. Una infinidad de mujeres lloró en mis hombros por su causa. —

— Yo no estoy llorando. —

— Pero vas a llorar. Nadja, mi hermana, anda detrás de Vitya hace tiempo, y no acepta mis consejos. Va a sufrrir mucho, te lo garantizo. —

— Probablemente. —creyó que Nadja había mandado a su hermano a entretenerla, a fin que estuviese lejos del azabache. ¡No es que él estuviese haciendo un esfuerzo para alejarse de la linda rubia!

—Viktor no es hombre de casarse —Asen insistía.

— Si lo es, pues se casó conmigo. Nos casamos hace diez días. Pregúntale a tu amigo, si no me crees. —

— Entonces, ¿por qué se divierte él ahora con mi hermana, si están casados? —

— Tal vez sea más interesante preguntarle a tu hermana. —

Asen le tomó la mano de nuevo, dio una carcajada, dijo: — Es un placer conocerte, señora Grangereva… —

Las delgadas cejas de Mione se fruncieron con desconcierto

—En Bulgaria las mujeres no toman el apellido del marrido, solo lo modifican un poco—le explico con una sonrisa

—Entonces ¿no hay ese tipo de patriarcado? —

—¡Enserio tú debes estar jugando conmigo! Pero, de cualquier modo, no le digas a Nadja. Puede tener una crisis de histerria. — Diciendo eso, el rubio comenzó a besarle los dedos, uno a uno.

Largando abruptamente las manos de Nadja, Krum fue cerca de Asen, empujando las mesas que encontraba por el camino.

Todos dejaron de hablar, esperando ver lo que pasaría.

Poliakov levantó la cabeza con aire divertido. — ¡Entonces! —exclamó. — ¡Un marrido terriblemente celoso aparrece ahora! Min Gud! Viktor Krum, ¿es posible que sientas tantos celos al punto de hacer una escena de esas en público? No me vas a golpear, ¿ó si? Soy tu mejor amigo. —

Y Asen tuvo razón, Viktor no lo golpeó, pero lo tiró a la piscina

Alguien dio un grito.

Paralizada, Mione miró a Asen Poliakov en el agua, ella en verdadero estado de shock.

— Vamos a casa —el azabache rumió, agarrando el brazo de su mujer y haciéndola levantarse de la silla.

—Necesito recoger... mi ropa... —

Pero no la escuchaba. La cargó en brazos y atravesó el recinto de la piscina, dejando tras de sí un silencio cargado.

— ¡Viktor! —Mione gritó, golpeándolo en la espalda. Con el movimiento, los breteles del biquini se soltaron y ella intentó cubrir sus senos.

El masseratti siguió por la carretera como un rayo, los neumáticos chillando en cada curva.

«Celos» la castaña se decía a sí misma.

Su marido no admitía que cualquier otro hombre le coqueteara.

Puros celos.

Si, él sintió celos de Ron.

Sintió celos de Ludo Bagman...

Y la solución que encontró para resolver el problema fue enterrarla viva en una región remota en un valle de Sofia, e impedirle volver a Inglaterra. Sintió pena de él. Fue tan ciega, ¡tan aferrada a la certeza que ella no era importante para Viktor! En realidad no quería perderla... Tenía miedo de perderla, y la castaña sabía ahora, que las emociones que él intentaba controlar en ese momento, no tenían nada que ver con Marion.

Pero, en ese caso, ¿cuáles serían sus planes al visitar a Nadja Poliakov? Eso no tenía sentido. Ella sonrió. Bueno, de allí en adelante estaría segura que el ojiónix nunca más la ignoraría en presencia de amigos, ni permitiría que otras mujeres coquetearan con él. Estaría ocupado cuidando de la mujer que consideraba ahora atractiva a los ojos de otros hombres.

Llegando a casa, aún cargándola, Krum subió al cuarto de ella, dejando a los empleados atónitos.

La tiró en la cama con los ojos despidiendo llamaradas, la previno con voz oscura: — ¡Nunca más hagas eso! El teléfono sonó. Él lo atendió y dio una carcajada forzada: — sbogom Asen—dijo colocando el aparato.

La castaña se sentó en la cama.

— Ojo por ojo —el azabache susurró entre dientes. —Días atrrás me mandaste a buscar otra mujer. ¿Te acuerdas? —

— ¿Que yo te mandé a qué? —Mione se puso pálida.

— Hoy quise hacer eso, para ver tu reacción. —

Atónita, la inglesa recordó haberle dicho un día que procurase divertimento en otra parte.

¿Estaría entonces Viktor intentando provocar sus celos, coqueteando con hermana de su amigo?

— Y sé que no te gustó, mila, no te gustó nada. Y las cosas iban bien hasta que Asen estropeó todo. —

— Claro que él tenía que tomar una providencia. Al final, Nadja es su hermana. —

—Asen sabía que no le pondrría un dedo encima a Nadja. ¡Ella me persigue hace años! Nosotrros hasta bromeamos con eso. —

— ¿Bromeamos? —Mione repitió, no entendiendo más nada.

—Nadja es una adolescente con pretensiones de vampirresa de treinta años ó más. —

— ¿Una adolescente? —la castaña no conseguía creerlo. — ¿Nadja es una adolescente? —

— Ella sólo tiene dieciocho años, acaba de cumplirrlos. —

Dieciocho años...

Mione no estuvo en condiciones de hablar durante algunos segundos. — Pero tú estabas seguro que no imaginaría que Nadja tenía esa edad. Me llevaste a propósito, Viktor Krum. ¡Ahora me arrepiento de no haber tirado a aquella creída a la piscina! —

— Ella es más alta, y mucho más pesada. Y yo tendría que tirarme a la piscina a salvarte, bella mía. Pero, si no tengo libertad para buscar otras mujeres, ¿por qué motivo me dijiste que lo hiciera? —

— Creí que no me habías creído... ¡te reíste! —

— Tal vez... pero no tuve deseos de reír cuando comenzaste a llorar en el instante en que intenté besarrte... Te acuerdas, ¿no? —

— ¿En serio...? —

— Y sentí recelos de tocarrte desde entonces, dejaste bastante clarro que no me querías. —

La mujer de ojos caramelos tuvo deseos de llorar, la verdad era que ambos estaban tan preocupados en esconderse detrás del orgullo, que rechazaban ceder un sólo milímetro. Pero, el azabache últimamente cedió tanto... ella reconoció por primera vez.

Entonces, ¿amar significaba dejar el orgullo de lado...?

— Durante diez larrgos y frustrados días fuiste indiferente a mis intentos de hacerrte feliz —Viktor se quejó.

Y era verdad, Mione reconocía que como una criatura terca, levantó una barrera entre los dos, rehusando aceptar toda y cualquier aproximación.

—No sé más que hacer para agradarte —agregó.

Los ojos caramelos de la castaña se llenaron de lágrimas. — Siempre te amé —susurró. — Pero no sabía cómo acabar con mi rabia y... —

— Dilo de nuevo —Krum pidió. —

— Fue lo que oíste. Siempre te amé. —

Él se inclinó y le tomó las manos.

Mione mantuvo los ojos cerrados, controlando las lágrimas. ¡Era tan bueno tener las manos de Viktor entre las suyas! Ella tragó en seco. Sólo ahora reconocía que no se escondió exactamente detrás del orgullo. Se escondió detrás del pavor de ser lastimada de nuevo. Y, cuando se tiene miedo, no es posible ser generosa.

— Pero tú no crees nada de lo que te digo—le recordó ella—suéltame por favor—pidió quitando sus manos

— Estoy aprrendiendo a creer, mila. —

— ¿Crees que Asen te va a perdonar? —

— Si, él tiene espíritu deporrtivo. Pero le debo un biquini Armani. —

— Él estaba apenas... bromeando conmigo —la castaña intentaba disculpar la actitud del rubio.

— Sí, lo sé. Pero después de estos últimos días... de la tensión por la que pasé... —el azabache suspiró. — Exploté. — le tomo las manos de nuevo

Mione miró las manos que la sostenían, y una intensa ola de amor la invadió. Creyó que no importaba que Viktor no la amase.

No importaba que lo único que los unía fuera el sexo y la hija de ambos. Había muchas tonalidades entre el blanco y el negro; ella podría aceptar el gris, y sacar el mejor provecho de eso.

Sin Viktor, su vida sería vacía.

— Déjame contarte sobre Ron —la castaña sugirió, intentando alejar los fantasmas para siempre.

— No, no quiero hablar del pasado. —

— Pero... —

El ojiónix colocó un dedo en sus labios. — ¡No! —repitió con firmeza.

— Quédate esta noche conmigo. —

— Pero son sólo las cuatro de la tarde. —

— Estoy haciendo mi reserva con anticipación. —él rió.

— Tenemos que telefonear a Marion, Viktor. —

— Estarremos con ella mañana —declaró, levantándola parcialmente de la cama y abrazándola con fuerza.

Rozó su boca muy suavemente en los labios entreabiertos de ella, la castaña dejó de respirar y su corazón palpitó con violencia. Acarició la espalda de músculos duros de su marido.

Con los movimientos de ambos, el periódico que estaba sobre la cama cayó al piso. Viktor lo recogió y se puso tenso de repente.

— ¿Qué pasó? —Mione indagó.

Con el periódico aún en las manos, manifestó: — Maĭka Bozhiya ...

—¿Qué pasó?—insistió la castaña.

— ¿Viste esto? —preguntó, apuntando una noticia.

— ¿Si vi qué? —

— Mira la foto de Crouch Jr. —

—¿Pero quién es Crouch Jr —

La mujer no entendía nada.

— Es el corredor que usaste años atrrás. ¡Está prreso por fraude! —

—¿ Crouch Jr…es el corredor que yo... qué? —Mione intentaba juntar las palabras.

— ¡¿Qué te pasa?! —Viktor la miró aterrado. — ¿No te das cuenta de lo que eso significa? ¡Crouch está siendo investigado! La policía investigará todos los documentos que él tenga y lo procesará, ¡como también procesará a las personas con quien hizo negocios ilícitos! —

— Pero... pero... yo no... —ella tartamudeó.

— Hermione —Krum le apretó la mano — precisas enfrentar la realidad tarde ó temprano. Sugiero que lo hagas ahora... Aunque, por primera vez en mi vida, no estoy seguro si la honestidad es la mejor salida. —

Notas finales:

Bueno aquí este capítulo. ¿Qué les pareció?

Vakkert! Vakkert!: ¡Hermosa! ¡Hermosísima!

Creo que ya solo falta un capitulo y fin.

No se olviden de Comentar y Votar.

Hasta la próxima, un besito a todos :3