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¡Hola! He aquí el último capítulo de esta historia tan dramática, muchas gracias por seguirme hasta aquí. Recuerden que esta historia es propiedad de Lynne Graham y que yo solo la estaba adaptando.
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Disclaimer: Los personajes y la historia son propiedad de su respectivo creador
Advertencias: AU Mundo alternativo. Ooc Cambio de personalidad
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CAPÍTULO X
— Esperro no arrepentirme después de lo que estamos haciendo ahora — dijo Krum, cuando el avión aterrizó. — Pienso que no es una buena idea que vengas a Londres justamente ahorra. —
Mione no emitió opinión.
No durmió un minuto anoche, pues el búlgaro la redujo a un estado de mudo terror. Estar convencida de su propia inocencia era una cosa, pero con un marido totalmente convencido de su culpabilidad, era algo bien diferente. Después de varias opiniones contradictorias, el azabache llegara a la conclusión que ella nunca más debería poner los pies en Inglaterra. No dejaba de ser un consuelo, aunque pequeño, el hecho que ese marido estuviera preparado para pasar el resto de su vida ayudándola a escapar de las garras de la policía.
Antes Viktor encontró interesante que ella confesara detalladamente todo, pero después decidió que no había probabilidad de conseguir un juicio justo, estando ella casada con un millonario
¿Qué jurado sería condescendiente con una mujer rica?
Mione no sabía qué hacer.
Justamente ahora que su vida comenzaba a mejorar, estallaba esa bomba: su supuesto fraude. Pero, si el azabache, ni por un segundo, creía en su inocencia,
¿Cómo lo haría la policía? Pero, ¿quién la acusó? ¿Y por qué?
La castaña estaba tan cansada que, al entrar en el coche, recostó la cabeza y cerró sus ojos.
— No voy a dejar que pases por todo esto —dijo Viktor, sosteniéndole la mano.
— ¿Y qué vas...? —
— No podemos vivir con una espada sobre la cabeza. Prefiero encarrar el peligro de frente que quedarme con esa expectativa terrible. Diré a las autorridades que yo planeé el frraude y que tú actuaste bajo mis instrrucciones. —
— ¡Nadie va... a creer eso! —
—¿Por qué no? Ser rico no quiere decir que no se sea ambicioso. Y, una empleada enamorada de su jefe, harría lo que él le mandase. Más aún, tú declarrarías que no sabías que estabas haciendo algo equivocado. No puedes, por lo tanto, ser forzada a deponer en mi contrra. —
—No es justo que asumas la culpa de algo que no hiciste —Mione protestó enérgicamente.
Ella sintió un nudo en la garganta.
Viktor no era del tipo de hacer sacrificios; jamás sería el mártir de causas ajenas. Y, la mayor ironía de todo, era que él nunca cometería un crimen de aquella naturaleza.
Mione quedó conmovida por el modo como su marido quería actuar en su favor. Y eso sin creer que ella era inocente.
— Marion puede vivir sin mí durrante algún tiempo, pero no sin su madrre —agregó. — En ese medio tiempo... hasta el juicio, puedes quedar embarrazada... —
— ¿Embarazada? — la castaña repitió, incrédula.
— Pero, embarrazada ó no, no permitiré que hagas eso. —
— Eres mi mujer y... —
—¿Qué tiene que ver una cosa con la otrra? —
— ¡Todo! —Viktor la encaró con mirada enamorada.
¿Sería aquello amor?, la castaña se preguntaba. ¿Ó quería protegerla por causa de Marion?
— No, definitivamente no puede hacer eso —Mione insistió. — krasiva, moya krasiva reflexiona un poco. —con el pulgar el búlgaro contorneó sus labios. Sin prevenirla, dijo algo al chofer.
— ¿Qué estás tramando ahora? —ella preguntó.
— Nos llevarrá más de una hora llegar a mi casa... Entonces... —
Minutos después estacionaban en la puerta de un lujoso y conocido hotel.
…
Diez minutos más tarde entraban en un cuarto ricamente amueblado.
— ¡Pero esto es una locura! —ella protestó.
— ¡Todo lo que hago contigo es una locurra! —susurró, abrazándola.
Enseguida la besó, se desnudó apresuradamente.
Con un rezongo de frustración, dijo: — ¡Algún día espero hacer esto con contrrol y fineza! —
— ¡Pero no hoy! —
— No, no hoy —concordó, empujando con impaciencia el cierre del vestido elegante de Mione.
El vestido cayó al piso y Viktor admiró la lencería de satín y encaje que ella usaba. — ¡Bozhe moĭ!... ¡Qué buen gusto tengo! —exclamó.
Estaba segura que toda la gama de rojos paso por rostro— ¿Hiciste las compras personalmente? —
— Da... No tenía otrra cosa que hacer en los días que precedieron a nuestrro casamiento.
El búlgaro la besó de nuevo y la condujo a la cama.
Una llama abrasadora fuera de control no podría ser más peligrosa que la repentina y ardiente conexión íntima que explotó entre ellos.
El cuerpo de Mione se contorneó bajo el de él, en desesperación para alcanzar la satisfacción que solamente él le podría dar. Le agarró el cabello, arqueó el cuerpo, y gimió cuando la penetró con brío.
— ¡Nadie te va a arrancar de mi lado! —Krum susurró con voz ronca. — ¡Nadie! —
Y, después de eso, no hubo nada más a no ser el intenso calor que la condujo a las alturas, para enseguida transportarla de regreso al valle de los gemidos de placer, resultado de la satisfacción completa.
— Somos locos por hacer esto en medio de una crrisis —Viktor comentó mucho tiempo después, con Mione aún en sus brazos, saciada, deseando nunca, nunca más salir de allí.
— Pero, aunque sea sólo por algunas horas, no quiero que nada ni nadie interfiera. —
Mione volvió al coche como una mujer renovada. Se sentía mejor, más fuerte, liberada de sus pavores. Era una sensación maravillosa. Pero tenía menos miedo de la policía que de perder a Viktor. Claro que no lo dejaría tomar su lugar, pero, sólo el hecho de constatar que su marido se preocupaba por ella, la dejaba muy feliz. Ni sería necesario que fuesen pronunciadas palabras de amor.
Toda la emoción, que el azabache luchara por esconder, fue expresada en el acto de amor. Esta vez no había sido sólo sexo. Las barreras desaparecieron. El azabache era suyo, exactamente como siempre deseó.
Y, con esa certeza, podría enfrentar cualquier cosa, se decía a sí misma.
…
Llegaron a la casa.
— Necesito hacer algunas llamados —Viktor dijo ni bien bajaron del coche. — Enseguida irremos a buscar a Marion. Ustedes dos volverán a Sofía mañana de mañana y yo me presentaré ante las autorridades para... —
—¡De ninguna manera! —Mione protestó.
— Es importante que yo vaya antes que ellos vengan por ti. Segurro que Crouch está siendo investigado hace meses. —
— No voy a volver a Sofía —Mione declaró. — Iré a la policía. No quiero verte involucrado... —
La protesta de la castaña fue interrumpida cuando el chofer abrió la puerta del coche. Cuando entraron al hall se toparon con una señora de cierta edad, de cabello marrón oscuro, elegantemente vestida.
— ¿Dónde estuviste hasta ahora? —ella le preguntó a Viktor, pareciendo muy irritada. — Sé que llegaste a Londres hace cinco horas ya. —
— ¿Qué pasa? — el búlgaro preguntó.
— Tu hermano está preso —la mujer respondió, sollozando.
—Kakvi neshta kazvash?—Krum indagó.
—Inglés, Viktor —la mujer lo reprendió, hablando un inglés perfecto.
— Da maĭka... inglés —respondió. —
— Pero dime, ¿qué hizo Boris ahora? ¿Otrro accidente de coche? Espero que no haya herridos... —
— La cosa es mucho más grave. —
— Mione... permíteme que te presente a mi madre, Nevena Zhekova. Ella es búlgara, pero se crio aquí en Inglaterra — dijo Viktor.
— ¿Oíste lo que dije? —la señora le gritó a su hijo, sin interés alguno por la nueva nuera.
Mione no sabía qué hacer, si dejar a madre e hijo solos, ó continuar presente. Pero se preguntó porqué motivo Viktor nunca mencionó que su madre una doble nacionalidad inglesa
— Boris está preso por fraude. —
— ¿Frraude? —Viktor repitió, no pudiendo creer lo que oía.
— Él tenía un socio que está preso desde anoche por fraude. Boris fue aprresado esta mañana bien temprano, en el aeropuerto. —
La castaña quedó paralizada como una estatua. Su mente trabajó a una velocidad supersónica.
— ¿Quieres decir que Boris está involucrrado con Barty Crouch. Jr, maĭka? —
— Terriblemente involucrado. —la señora se sentó en un sillón, exhausta. — Me fue a ver antes de ir al aeropuerto. Estaba aterrado. Me contó todo. —
— ¿Y todo incluye... negocios internos? —el búlgaro interrogó prontamente.
Mione lo miró, pero no consiguió leer nada en su expresión.
— Eso sería lo de menos —Nevena continuó, con voz llorosa. —Tuvo que ver en varias transacciones deshonestas en lo referente a compañías de seguro. Crouch era el principal agente de negocios, y Boris actuaba en segundo plano, encargándose de las finanzas, haciendo contactos... Pero no precisas preocuparte... —
— ¿Cómo no me preocupo? ¡Maĭka, si supierras...! —
—¡Boris no involucró a Industrias Krum! —la mujer mayor se apresuró en aclarar.
— Yo lo saqué de la dirrectiva hace trres años... Slava bozhe! Pero, ¿cómo pudo Boris hacer eso? —
— Tú lo humillaste —Nevena condenaba a su hijo mayor, como si la culpa fuese de él. — Boris ya estaba involucrado hasta el cuello en negocios ilícitos, ¿no? —
— Si. Pero eso no importa ahora, Viktor. Mejor que llegaste a Londres. Tu abogado está en la policía con Boris, me encargaré del encuentro. Trata de poner a tu hermano en libertad bajo fianza... —
— El sistema legal es muy diferrente aquí, maĭka. Y, si la policía lo encontrró en el aerropuerto, estará bajo custodia. Boris huiría si tuviese la oportunidad... —
— Viktor... ¿qué te pasa? Estamos hablando de tu hermano. Él precisa ayuda. —
Mione sentía las piernas debilitarse.
En estado de shock, se sentó y se quedó mirando la alfombra. Sólo podía haber sido Boris el causante de todo, años atrás.
Pero, ¿por qué? ¿Por qué le haría? ¿Para esconder sus faltas? ¿Por miedo de que Viktor sospechase algo? Ó tal vez el motivo fuese más personal. Repetidas veces rechazó cualquier aproximación.
Ella cubrió su rostro con sus manos.
— Boris jamás desobedeció las leyes del país —Nevena dijo, intentando defender a su hijo.
— Pero mintió toda su vida. —
— ¡Precisa tu ayuda y comprensión! No puedes darle la espalda, ¡es tu hermano! —
—Mine handlinger, konsekvensene mine…—
—Vamos, no comiences con el búlgaro otra vez, Viktor. —
— Es un refrán noruego... —
—Lo que sea, ¡te comportas siempre como extranjero en este país! Pareces tu padre. Tú y yo nunca nos entendimos bien... y ahora, mi querido Boris... —Nevena cayó en llanto.
Mione resolvió intervenir, y dijo a su marido: — Viktor, creo que deberías ir a la jefatura de policía. —
— ¿Cómo me puedo disculpar contigo ahora, mila? ¿Por todo lo que pasó años atrás? —los ónix ojos de él estaban vidriosos con lágrimas contenidas.
Mione percibió que Viktor, como ella, encontró al fin una explicación al drama del pasado.
— La evidencia existente en los documentos que Boris me presentó para incrriminarte, no tiene ya valor alguno para mí —agregó. — Tu firrma, tu voz a través de conversaciones telefónicas, todo fue armado. Y las cintas con certeza montadas por prrofesionales en el asunto. Y los extractos bancarios... Bozhe! —
—Basta, Viktor, ahora no, más tarde. Eso no es importante. —
—¿No es imporrtante? —repitió, furioso. —
— Haz antes lo que tu madre te pidió. —
— Marion nos espera. —
—Yo iré a buscarla y la traeré, pero después de conversar un poco con tu madre. No puedo dejarla en este estado. —
— Pero... —
Mione lo empujó suavemente en dirección a la puerta, y dijo: — Ve antes a ver lo que está pasando en la jefatura de policía. —
— Tú no hiciste nada, mila. Y pensar que todo el tiempo yo... — murmuró, inconsolable.
— Ahora haz lo que tu madre te pidió —Mione insistía.
— Si... — Tan sin emoción, tan rigurosamente dentro de la ley... —Nevena se quejó, ahora dirigiéndose a Mione. — ¿Cómo pude poner en el mundo un hijo así? ¡Boris es tan diferente! —
Inconforme con la preferencia de la madre por un hijo como Boris, Mione fue a buscar un café. La tarde se arrastró hasta que Nevena se quejó de dolor de cabeza, decidiendo acostarse.
Mione resolvió ir a buscar a Marion.
El trayecto hasta la casa de Sirius fue la primera oportunidad que tuvo para asimilar el devastador cambio de su matrimonio.
Sonrió. Era como si un enorme peso cayese de su espalda. Viktor sabía la verdad ahora, finalmente sabía la verdad. Pero ella no lo culpaba por haberle creído a Boris. Familia era familia, en especial en el caso de Viktor. Protegió a su hermano durante toda su vida. ¿Qué motivos tendría para no confiar en Boris?
…
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Cuando Mione llegó a Grimmaould Place, la casa de Sirius, Marion se tiró a sus brazos y preguntó: — ¿Dónde está mi papá? —
— Vas a verlo luego. Iremos a Londres dentro de poco. —
—¡Genial! —Ginny exclamó. Ella leía ávidamente en el periódico los detalles sobre el encarcelamiento de Boris. — Espero que todos reconozcan tu inocencia, Mione. ¿Qué piensa Viktor de todo esto? —
— Está en estado de shock. —
—Apuesto que sí. —la pelirroja suspiró. —
— La verdad siempre sale a la luz. Krum debe estarse sintiendo como si el techo se hubiese caído sobre su cabeza. —
…
...
Mione y Marion llegaron muy tarde a Londres.
Marion durmió en el coche y la castaña la cargó hacia el cuarto.
Descendió y se encontró a Nevena hablando por teléfono, enojada. Al ver a su nuera, dijo, colgando el aparato.
— No me quedaré aquí ni un segundo más. Voy al apartamento de Boris. —
— ¿Por qué? —indagó Mione. —
—Viktor no está haciendo nada para ayudar a su hermano. —Nevena declaró, bastante irritada.
La castaña intentó hacerla razonar, pero sin éxito.
Eran más de las once cuando Viktor llegó, estaba exhausto.
— Tu madre se fue —Mione le informó enseguida.
— Mejor así —Krum sacudió los hombros. — No voy a hacer milagros en favor de Boris. Tendrrá que enfrentar una situación muy difícil, y dudo que se librre de la cárcel. —
— ¿Lo viste? —
—No. Con todo, Boris confesó a mi abogado lo que hizo años atrrás y le pidió que me pasara la noticia. Al saber que nos habíamos casado, entró en pánico, creyendo que yo ya sabía de la falsificación de la evidencia. Confesó, creo, con la esperranza que sintiera pena de su prroblema. —
Mione sonrió, una sonrisa nerviosa.
— En espacio de 48 horas —Krum prosiguió — él pagó a un especialista en falsificaciones para recrear tu firma, y contrrató otro para montar la cinta. El diálogo entre tú y Crouch. Jr fue perfecto. Era tu voz. No es difícil hacer eso, hay imitadores de prrimera calidad. Después de haber conseguido todo, voló a Hong Kong para presentarme las prruebas. —
— Yo no tenía idea que... —
—Me prregunté muchas veces si yo había actuado de la manera correcta. Boris me informó que habías salido de vacaciones y yo no sabía cómo comunicarme. —
— No tenía teléfono en casa, entiendo el problema. Pero estaba en la oficina... No salí de vacaciones ni nada parecido. —
— Sé eso ahorra, pero no lo sabía en aquel momento. —
— ¿Por eso no me llamaste? —dijo Mione, como si estuviese hablando consigo misma, afirmando más que preguntando.
Ella recordó como sufría a la espera de aquel llamado.
El silencio del búlgaro la atormentó, haciéndola sospechar que él lamentaba la breve intimidad compartida.
— Boris se arriesgó mucho. Si hubieras entrrado en contacto conmigo, y contado... —
—Jamás acusaría a tu hermano, sin... —
— En Hong Kong, Boris me dijo que oyó una conversación telefónica tuya algunos días atrás, y concluyó que habías pasado información confidencial. Y me prresentó las prruebas, como te dije. Te tenía en un pedestal, mila, te creía perfecta. Eras inteligente, sexy, en fin, poseías todas las cualidades que siemprre deseé encontrrar en una mujer. Quedé terriblemente enamorado. Era escéptico acerca de amor y el matrimonio. Mi madrre se casó con mi padre por dinero. Él trrabajó como un esclavo toda su vida para darle una existencia lujosa. De cuando en cuando ella tenía un amante. Por eso, cuando Boris me prresentó los documentos, crreí que yo era tan idiota y ciego como mi padrre fue. —
— Viktor, yo no... —
— Hey, lo primero que hice, fui volver a Londres y buscarte. No te encontrré. —
— Lo que me hizo, a tus ojos, aún más culpable, ¿no? —
— Me sentí culpable por haber odiado a Boris. Él y yo nunca nos llevamos muy buen, no teníamos nada en común, a pesar de la pequeña diferencia de edad. Pero, en aquellas circunstancias, creí que me estaba ayudando. — Eso de no querer al hermano pasa en muchas familias —susurró Mione.
— Boris fue un bebé enfermo, mimado por mi madre. Siemprre lo protegí cuando érramos niños. Pero, cuando creció, sólo dio problemas a Industrrias. Y sé que Boris me odiaba y me envidiaba. —
—Espero que ahora no sea más parte de la directiva de las Industrias. —
— Lo saqué seis meses después de despedirte. Le creé una firma para que me dejase en paz. En cuanto a tu, cuando te encontrré de nuevo, me porté como un animal. Tenía tanto miedo que me hicieras pasar por idiota una vez más, que perdí los estrribos. Mi comportamiento fue tan condenable como el de Boris, y... —
— Por favor, no digas eso. Nada de lo que hagas puede ser comparado al comportamiento del irresponsable de tu hermano. —
El búlgaro muy lentamente fue derrumbándose sobre sus rodillas frente a su estomago, su boca al igual que sus ojos caramelos se abrieron.
—Actué como un maníaco. Te quería de regrreso a cualquier prrecio. ¡Como siento haber destrrozado tu vida! —
—Fue Boris quién destrozó mi vida, no tú. Entiendo que las evidencias que tuviste en tus manos contra mí eran bastante convincentes... —
—Eso no es disculpa. Todo lo que hice estuvo mal. ¡Imagino como debes haberte sentido al ser echada de Industrrias Krum inmediatamente después de la noche que pasamos juntos! —
— Más ó menos de la misma manera que te sentiste cuando Boris te mostrró los documentos. Me sentí destrozada. —
— ¿Y cuándo descubriste que estabas embarazada? ¿Cómo te sentiste? — pregunto pegando su rostro de abdomen
—Multiplica eso por diez. — ella le acaricio el cabello
—¿Cómo puedes bromear con un asunto tan serio, mila? —
— ¡Ya hace tanto tiempo! Y ahora sé que intentaste encontrarme, aún creyendo que te había traicionado. —
Él alzo los ojos ónix—Pero cuéntame, mila, ¿cómo manejaste lo del embarazo? —
Ella le contó los detalles, pero sin involucrarse mucho emocionalmente. Preferiría que Viktor no le hubiese preguntado sobre eso, pues él ya estaba sufriendo mucho.
Cuando Mione terminó, Viktor susurró: — La cicatriz... ¿fue... en el parto de Marion? —
— Si. —
— Cuéntame cómo pasó todo. —
—¿Por qué, Viktor? —
—Yo debía estar a tu lado. Podrías haber muerto. —
—Qué tontería. Es un procedimiento muy común. Ni siquiera precisé anestesia general. —
— ¿Cómo? —
—Estaba consciente cuando Marion nació. —
— ¿Consciente? Bozhe moĭ... pero eso… eso es medieval. —Perturbado, Krum se desmayó, cayendo sobre la alfombra persa.
Mione deshizo el nudo de su corbata, desabotonó su saco. Reía y lloraba al mismo tiempo. Concluyó que Viktor no hubiera sido de mucha ayuda si estuviese presente en el nacimiento de Marion.
Él se recuperó pronto. — Vamos a la cama, Viktor —dijo Mione.
— Estoy bien. —
— Pero no lo parece. —
—Ya te dije, mila, estoy bien, y aún tenemos mucho que conversar. —
—Mañana. —
— No puedo esperar tanto —declaró.
— ¿Dónde pusiste a Marion? —
Mione lo llevó al cuarto de su hija.
En puntas de pie, Viktor fue junto a la cama y murmuró: — ¿Preguntó por mí? —
— Claro. —
— Marion me da mucha alegría. —
—Pero no será así, Viktor, si la despiertas. Se pone de mal humor cuando la despiertan. —
Salieron del cuarto y Viktor comentó: — Transformé nuestro matrrimonio en una verdadera confusión... —
— Lo intentaste... Y llegaste al ridículo máximo con Crookshanks. —
— ¿Crookshanks? —él repitió.
— La cereza de la torta fue el gato. Quería ver hasta donde llegaba tu propósito de ser amable conmigo. —
— ¿Tú...? —
—Sí. ¿Cómo osaste pensar que yo tenía tan mal gusto? Otra locura fue llevarme a casa de Nadja. —
— Estaba poniéndome desesperrado... —
— Pero nunca te vi tan desesperado como cuando leíste en el periódico que Barthy Crouch. Jr había sido apresado. Ahí, en mi opinión, fue cuando perdiste todo el control. — Mione se dirigió al cuarto que eligió y preguntó: — Bueno, ¿vienes ó no? —
Krum titubeaba. No entendía por qué cuartos separados, ahora que ya se habían entendido. Pero resolvió ignorarlo y explicó: — Si, quedé un tanto descontrrolado cuando vi la noticia en el periódico. —
— ¿Descontrolado? Viktor cuando aterrizamos en Londres, estabas aterrado, a punto de querer entregarte a la policía en mi lugar. —
— Bozhe moĭ, no podría aceptar que fueras prresa. —
— ¡Fue una actitud tan maravillosa! ¡Tan tierna! —
— ¿Tierna? —
—Quedé emocionada. —Mione sonrió. —
—Solamente un hombre... —
— ¡Solamente un hombrre enamorado haría un papel tan idiota! Tienes motivo para burlarrte. —
— No me estoy burlándome, Viktor—Mione susurró, enojada porque malinterpretara el sentido de sus palabras. No quería de forma alguna lastimarlo.
— Siemprre te amé, mila. Pero, creyendo que fuiste deshonesta, sólo querías mi dinerro, y sabiendo que te interesabas por mí sexualmente, resolví quedarme con lo que podía. Pero me sentía insegurro muchas veces. Y, cuando eso pasaba, me desesperaba y hacía locuras. —
— ¿Como escenas de celos? —
— Si. —
—No había necesidad de eso, pues tampoco dejé de amarte. —
— Pero... —
— ¿Pero qué? —
—Weasley... Pensé... —
— Ya te dije semanas atrás que nunca amé a Ronald. —
— Crreí que no hablabas con sinceridad. —
—¿Quieres que escriba mi juramento con sangre y lo mande encuadrar? —
—¿Cómo puedes amarrme después de todo lo que te hice? Pensé que Weasley... —
— ¿Quieres, por favor, dejar de hablar de Ron? —Mione lo interrumpió, irritada. — Nunca amé a Ronald. Rompimos nuestra relación antes incluso de conocerte. —
—¿Estás segura que no te gusta? Creí que me había colocado entrre los dos. Por eso insistí en que te casarras conmigo, y volver el mismo día para saber tu respuesta; ¡no pude aguantar el suspenso! Pero después concluí que habías dicho "sólo por causa de Marion". —
—¿No fue esa la misma disculpa que me diste al pedirme casamiento? —
— Creí que me habías aceptado porrque era rico. —
—De ninguna manera. Te acepté porque te amaba. Viktor la abrazó con tanta fuerza que llegó a dolerle. —
— Yo también te amo, mila —confesó. —No podía aceptar la idea de perrderte de nuevo. —
—No me voy a separar más de ti, Viktor. —
—Pero elegiste un cuarto separado y bien lejos del mío... —
—Pero cerca de Marion, por si ella despierta durrante la noche. Marion no conoce la casa. Voy a dejar la puerta entrreabierta y la luz del corredor encendida. —
—¿Y qué hace ella cuando despierta? —
—Va a mi cama. Un de las misiones de una madre... Tienes mucho que aprender sobre los hijos. Marion frecuentemente despierta de madrugada, va a mi cama y habla sin parar. Cuando finjo que estoy durmiendo, se sube arriba mío y me hace cosquillas. —
—Prrecisamos una niñera. —
—¡Calma, no te precipites, Viktor! —
Él la besó con ternura y susurró: — Te amo... te amo. —
…
…
Horas más tarde, aún en los brazos del búlgaro, ella dijo, sonriendo: — Creo que Crookshanks precisa una novia... —
— ¿Una qué? —
— Podemos bautizar a su compañera Floonky y colocarlos lado a lado — Mione sugirió. — Así, podrán procrear... —
De repente Krum palideció, horrorizado.
— ¿Qué pasó? —ella indagó.
— Me olvidé de tomar prrecauciones esta tarrde. —
— ¿Entonces? —ella no sabía a qué se refería.
— Bozhe moĭ... ¿y si estuvierras... —
—¿Embarazada? Bueno, te quedarás en la sala de espera del hospital. Es más seguro. —
— ¡No! Me quedarré contigo. —
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Y sí lo hizo. Un poco nervioso, pero controlado.
Mione se sintió aliviada cuando su hijo vino al mundo rápidamente, y a través de parto natural. Viktor parecía aún más aliviado que ella.
¿Y... Crookshanks?
Crookshanks tenía una enorme familia para cuidar, en su tálamo en un rincón de la sala.
...FIN...
…
…
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Notas finales:
bozhe moĭ: ¡Dios mio!
Mine handlinger, konsekvensene mine: mis acciones, mis consecuencias
Slava bozhe!: ¡Gracias a Dios!
Kakvi neshta kazvash?: ¿Qué cosas dices?
Maĭka: madre
krasiva, moya krasiva: bella, bella mía
¡¿Y bien?! ¡¿Les gusto?!
Recuerden que esta historia es propiedad de Lynne Graham y solo la adapte, en lo particular a mi me encanto.
La relación fue algo tóxica-- jamás dejen que su relación caiga en este mismo contexto-- pero traten de ver la historia desde el punto de vista de Viktor, con todas esas pruebas ¿cómo podía negar que fue 'Mione?
No se olviden de darme su opinión
Hasta la próxima.
Un besito a todos :3
