Los dos hernanos malvados estaban solos en su cuarto mientras se estaban besando de manera apasionada, Neal empujó a Eliza contra la pared mientras sus cuerpos se pegaban mutuamente mientras se decían entre susurros las más dulces palabras de amor a pesar de que eran hermanos
-Eliza, te amo- Tocó de manera sutil su mentón- Quiero besarte, quiero tocarte
-Neal…- Su mirada era de reojo tirando a una mirada llena de ternura junto a un sonrojo en su cara que le causaba gracia a su hermano mayor
-¿Mmmmm?- Inquirió el aludido, mientras proseguía con su labor en el los labios de la pelirroja.
-Hermano…- La villana suspiró.- Es que… Aquí no podemos…
-¿Y por qué no?
.
.
.
Flashback
Neal corrió silenciosamente por el pasillo. Cuando alcanzó a su hermana como amante, entrelazó sus dedos con los de Eliza.
-Hermana, llevas una semana evitándome.
-…
-¿Qué te pasa? ¿Ya no me…?- Sakuma le calló con su mano.
-Sígueme-Farfulló.
El castaño caminó rápido hacia uno de los tantos cuartos de la mansión Leagan, trastabillando un par de veces por culpa de las prisas. Cuando llegaron, Neal estaba jadeando y Eliza respirando un poco desacompasada, el segundo habló.
-Voy a ser directa, Neal… Esa pobretona sabe lo nuestro
-¿Te refieres a nuestro plan de inculparla y lograr que la echen de la casa?
-No, no es eso… Se refiere a lo otro nuestro y… Tengo miedo de que se lo diga a nuestros padres.
-¿Q-Qué?- El castaño quedó boquiabierto mientras sus ojos cafés estaban algo aturdidos
-Yo… Es que… Los dos somos hermanos y, temo las reacciones de nuestros padres como de los demás. Además, no es…
-¡No digas que no es normal!... Me vale una enorme verga, y perdón por la expresión, lo que piensen los demás. ¿Acaso no es normal que ame a la persona más maravillosa del mundo, y que quiera estar con ella? ¿Acaso no puedo querer a mi hermanita?
Un intenso rubor se apoderó de las mejillas de Eliza.
-Nos podrían desheredar…-Argumentó la villana, ya menos convencido.
-Para mí tú eres más importante que tengo en mi vida, Eliza- Le dijo, levantándole la barbilla con su mano derecha.
-¡¿Crees que tú para mí no eres importante?! Yo por ti movería montañas, idiota- Dijo, provocándole.- Me ofendes.
Neal sonrió suavemente. Si algo amaba de su hermana menor era esa forma de ser tan singular que tenía, ya saben, tratar como mierda a los que estaban debajo de ella después de todo. Se acercó a la chica frentona de los rizos rojos y le cogió de la cadera, la acercó a sí mismo y le besó la mejilla.
-Te quiero, Eliza.
La villana, sonrojada por lo que iba a hacer, rodeó el cuello del castaño con sus brazos y ladeó su cara a la vez que juntaba sus labios con los de su hermanito.
*Fin del Flash Back*
.
.
.
Esto nos lleva de vuelta al presente, donde Neal aprisionaba a su hermana y amante contra la pared, pegando sus cuerpos al máximo.
-Vamos Eliza… Déjame entrar.-Suplicaba el más alto.
La villana pensó que su hermano era muy pervertido. Cualquiera que los oyera pensaría que estaban en… Pleno acto sexual. Pero no (¿No?), Su secuaz y acompañante sólo se refería a su lengua, que cada vez hacía más estragos en sus labios.
-Es que…- De nuevo, las protestas disminuían de intensidad.
-Lo estás deseando.
-No…
-Mentirosa…
Neal, en movimiento fluido, desabrochó el cinturón de la falda naranja que portaba su hermana menor aunque no le bajó la prenda, la villana obviamente se sorprendió por la osadía. Aprovechando el desconcierto de la chica rizada de ojos carmín, el villano entró por fin en la boca de su hermana. Sometía su lengua a placer, y eso le encantaba. Pero la pelirroja se hartó.
Se alzó y rodeó con las piernas las caderas del castaño, sin separar sus bocas. El beso era hechizante y caliente, por no decir maravilloso. Tenía a los dos chicos enfrascados, tanto que la saliva comenzó a caer de sus bocas.
-Hum… ¿Te rindes?
-Ngh.
Ambos hermanos malvados cayeron al suelo de rodillas, aún juntos, con sus cuerpos acoplados a la perfección. Neal se quitó la chaqueta azul clara y la camiseta blanca lentamente, cruzando sus brazos, dejando que la menor se deleitara con sus abdominales bien formados.
-Mmmm…-Articuló Eliza, y sus dedos se movieron inevitablemente hacia el torso del mayor, delineándolo. Fue cuando el mayor se dio cuenta.
-Eliza… Te estás excitando…-dijo, cantarín.
-Cállate tonto.- Durante el trayecto de su tacto culminando en los abdominales de chocolatina de su secuaz y amante cuando aprovechó para sentir la entrepierna cuando notó un bulto que poco a poco iba cogiendo forma en los jeans del castaño. Aunque Neal no se quedaba atrás cuando con una mano acariciaba uno de los pechos de su hermana.
-Eliza… Te voy a a follar. Y lo vas a disfrutar como nunca en tu puta vida.
El castaño, en un arrebato de pasión al ver el sonrojo de su hermana, la aplastó contra la pared. Le quitó la chaqueta anaranjada y su camiseta a tirones y la besó fogosamente, aún más que antes mientras sus manos jugaban con los pechos de Eliza mientras que ésta sentía los duros pectorales de su secuaz.
-Liza… Estoy…
-¿Muy excitado?
La villana se recostó en la cama con una postura sensual: piernas abiertas y con un gesto que decía "Ven aquí y cómeme". Neal trepó por encima de ella como una bestia salvaje, como si respondiera "Te voy a comer entera y no voy a dejar nada de ti".
Se desvistieron completamente, cada uno quitando la ropa del otro, hasta que sólo les quedaron los interiores, en el caso de Eliza unas sensuales tangas rojas y en el de Neal unos bóxers negros muy ajustados remarcando su potente y duro atributo.
-Hum…
A Eliza se le ocurrió una idea. Una idea muy pervertida.
Comenzó a besar el cuello del castaño, que suspiraba suavemente. Delineó la clavícula con la lengua. Fue bajando poco a poco, demandando cada pedazo de piel a su paso. Llegó a los pezones. Comenzó a lamer uno mientras tiraba del otro. Pero el secuaz ya estaba muy excitado, y con sólo sentir un roce en aquella zona tan sensible…
-Mierda, hermanito. La tienes demasiado dura.
-Cállate tonta y continúa.
La villana siguió bajando, hasta el ombligo. Se detuvo allí, lamiendo, besando y mordiendo esa zona, mientras le acariciaba los brazos muy suavemente a su secuaz. La pelirroja sabía a la perfección las zonas sensibles de hermano mayor.
-Ah, Eliza…-Aquel fue el primer gemido no contenido y perfectamente audible de toda la tarde.
La villana rió con picardía. Y entonces fue cuando la malvada principal como jefe final de la serie comenzó con su travesura. Le quitó los bóxers a Neal, rozando intencionadamente su miembro.
-Ah…
Volvió a ponérselos. El castaño gruñó. Se los quitó de nuevo.
-¡Ah! ¡Ah!
EL castaño hizo ademán de volver a ponérselos, pero su amante no le dejó.
-Eliza, quítalos de una jodida vez.
-Como desees… Qué impaciente eres.
Tiró los bóxers de Neal lejos de allí. Pero su travesura continuaba: Acarició el miembro de su hermano con las yemas de los dedos.
-Nghmmmm…
Lamió la punta. Eliza sabía que a Neal le gustaba el sexo oral, le parecía increíble en como la boca de una mujer le hacía llegar a un éxtasis indescriptible a lo que volvió a su labor, lamiendo nuevamente la punta.
-Oh sí, Eliza… Se siente rico- Acomodó su mano sobre la cabeza de su hermana aferrándola a él- ¡Ah sí!
Ahora la menor lamió toda la longitud del miembro ya muy duro, haciendo que Neal gruñera de placer. Era una tortura, dolía pero le gustaba, su hermanita era de puta madre. Pasó la lengua por el pene del mayor una y otra vez, de mil formas distintas, pero siempre muy, muy despacio. El chico de cabellos castaños quería morirse de gloria ante tales sensaciones.
Siguió lamiendo la espada de su hermano hasta que paró viendo que la extremidad estaba bastante firme, optó por coger el miembro de su secuaz con una mano y lo masajeó tan lentamente que Neal casi se desmaya de la excitación.
Los gritos de Neal eran altísimos, y el chico ya había empezado a llorar de placer. Eliza decidió que ya había jugado suficiente. De un golpe seco se metió todo el miembro de su secuaz en la boca, y comenzó a subir y bajar por él a un ritmo frenético.
El castaño ya casi no tenía garganta de tanto gritar. Se aferró a los cabellos de la menor y empujó todo lo que pudo. Al diablo si aquello estaba bien o mal. Eliza soltó una arcada. Y otra hasta que su se corría en su cara.
Ahora era el turno de Neal que jugaba a ser el dominante ordenando a su hermana que le lamiera dos dedos los cuales los usaría para hurgar en las paredes de su hermana, la cual tampoco no era una santa a pesar de que pregonaba todo lo contrario.
Neal le quitó las tangas mientras Eliza abría su concha, el secuaz estaba completamente asombrado hasta mudo de la impresión, quizás no era la primera vez que lo veía pero el coño de su hermana era lindo sin olvidar que Eliza siempre se depilaba ahí abajo pues no era un secreto que la pelirrosa era bastante preocupada por su cutis.
Era bastante raro que los pliegues de su hermana eran pequeños, bastante distintos desde la última vez que lo hicieron, sin duda alguna ahí dentro era encantador ese rosa carnoso como bonito. A la ojicarmín no le dolió en absoluto. De hecho, le produjo aún más placer gracias al grado de excitación que tenía.
Neal sentía que aparte de la humedad que rodeaba sus paredes también estas lo apretaban aunque él quería excavar un poco para dejar espacio a lo más grande mientras en su rostro esbozaba una sonrisa muy juguetona
-¿Qué pasa hermanita? ¿Ya te corres?
-Ya cállate cabrón y métamela toda
-¿Cómo dices?- Comenzó a jugar dentro del interior pero no conforme con eso optó por probar el sabor de la villana inclinando su rostro para dar rienda suelta a su labor mientras la villana alzaba las piernas dejando que su hermano sostuviera los muslos, Eliza estaba contenta de entregarle todo su cuerpo a su querido hermano mayor y dejando que el fuera capaz de todo para satisfacerse entre ambos
-¡Ah!- Exclamó cuando su hermano devoraba su entrada disfrutando como su hermana mostraba su lado dócil, Eliza estaba saboreando la gloria mientras los estímulos de Neal sobre los suyos la hacían sentirse de maravilla
El secuaz siguió dando besos ahí abajo.
-Ah… Neal… Neal- Los gemidos que soltaba la villana ya eran más lastimeros que de placer. Rogaba para que su chico le dejase venirse ya.
El castaño dio por hecho el trabajo dejando que el chorro que liberaba la menor inundara su rostro mientras que Eliza estaba convulsionando mientras liberaba ese placer contenido.
-Vaya, Eliza… Sí que tenías ganas, ¿Eh?
La aludida gimió bajito pues no podía articular palabra.
-Eh, que no he acabado contigo. Te aseguro que cuando termine no vas a poder sentarte en un mes.
Se oyó un quejido de protesta proveniente del cuerpo de la pelirroja.
-Si no se enteran de los gritos que vas a soltar en unos minutos, es que padecen un nivel alto de sordera.
-Espera hermano…
-¿Qué pasa Liz?
-Sé… Suave… Por favor.
A Neal le conmovieron las palabras de su hermana menor. La quería mucho, muchísimo, pero de vez en cuando una sesión de sexo desenfrenado no venía nada mal, ¿Verdad?
-Claro, hermanita.
El secuaz besó los labios de la villana, que correspondió gustosa. Al cabo de un rato, aún seguían enfrascados en la boca del otro. Era un beso lento y sólo de labios, pero había mucha entrega y dedicación por parte de los dos villanos. Neal, muy suavemente, comenzó a moverse, consiguiendo así rozar su intimidad contra la entrada de su amante, que rompió el beso.
-¡Ah! ¡Neal!
-Dime.
-Hermano… Métela… Ya.-Murmuró Eliza, muy avergonzada.
-Iré… Despacio.- Como si pudiera hacerlo.
Entró poco a poco y conteniéndose con mucha fuerza de voluntad en el cuerpo de la pelirroja. Ambos se sintieron completos en ese instante.
-Hermanito… Te toca "Sufrir" a ti.
-Mmmm.
Eliza salió del chico mayor y se puso a cuatro patas, dándole una vista en primera fila de su perfecto trasero.
-Métela ahora y o si quieres me la puedes meter por el culo.
El secuaz no se hizo de rogar, y con un movimiento fuerte, penetró a la villana esta vez por el trasero ya que si lo metía en la vagina embarazaría a Eliza y no quería causar una deshonra hacia ella ni mucho menos destruir el honor como la reputación de su familia, por lo que tuvo como vía el sexo anal.
-¡AAHH!
-¿Te duele?
-Sigue.
Neal embestía profundo y rápido. En efecto, aquello era una tortura para el chico de cabellos castaños. Era mucho placer, y quería venirse de una buena vez, pero sabía que si lo hacía su hermana se reiría de su poco aguante.
-Cuanto antes alcance su punto, antes nos correremos.
Por su parte, Eliza gemía fuertemente. Sabía que después de esta… Sesión, no podría moverse por algún tiempo. Al menos no muy bien. Pero no podía negarlo: lo necesitaba. Necesitaba a su hermano mayor, su amigo, su secuaz y su otra mitad.
El secuaz agarró a la villana por la cintura y se metió en el todo lo que pudo. Fue en ese momento cuando dio en el punto.
-Ah, hermano…
Lo había conseguido. Ahora sólo tenía que aguantar un poco más. El castaño tragó saliva y empezó a embestir de una forma casi sobrehumana. La pelirroja se estremecía por el placer y por sus propios gritos, llenos de lujuria, de hecho ni siquiera sabía su nombre en ese momento.
No fueron conscientes del tiempo que pasó hasta que los dos se vinieron entre sacudidas de placer, uno dentro de la otra y la otra en el suelo. Eliza cayó rendida, y no daba muestras de volver a moverse en lo que le quedaba de vida, bueno, del día.
Neal sonrió de gusto, se vistió y vistió a su hermana la cual agradeció su gentileza. La cargó en la espalda y se lo llevó a su cuarto aunque se inventó la excusa de que se torció el tobillo, posiblemente su madre estaría preocupada por ambos hermanos, por suerte el par de villanos tenía la cuartada para ello.
Candy lo hizo de nuevo…
Cuando llegaron al cuarto de la menor, Neal recostó a su hermana en su cama y se echó a su lado mientras le acariciaba la cabeza cosa que hizo que la villana sonriera junto a un tierno rubor. El secuaz no conforme con eso, apoyó la cabeza en la almohada y la dejó sucumbida ante Morfeo y cerró la puerta con sigilo.
.
.
.
(Al día siguiente)
Ambos hermanos estaban en la bañera, juntos como si no hubiera una mañana. La villana estaba sentada mientras su amado secuaz estaba detrás de ella abrazándola por la cintura, era como si hubieran retornado a aquellos tiempos de cuando eran niños, de hecho siempre eran apegados entre sí desde tierna edad.
Eliza estaba sonriente como si paseara en una pradera o en un mundo de ensueño quizás por lo caliente que estaba el agua o quizás por el contacto que le proporcionaba los brazos de su hermano mayor el cual notando la sonrisita tonta de su hermana menor le golpeó la cabeza.
-Liz, no te vuelvas a dormir
-Ngh.- La chica abrió los ojos mientras el castaño decidió salir de la bañera lo mismo que la pelirroja la cual casi se resbala a lo cual el buen secuaz la cargó en brazos aunque Eliza justo cuando se sentía como la princesa rescatada volvió a medio dormirs.
Cuando la villana abrió los ojos estaba ahora en su cuarto mientras estaba Neal sentado en la cama cerca de ella mientras que una de las sirvientas de la mansión traía en su bandeja dos tazas de café
-¿Quieren café?
-Por favor.-Ordenó Neal.
La sirvienta le llevó a los dos jovenes sus tazas de café a la cama. Apoyó la taza en la mesita mientras el joven castaño gentilmente ayudó a la pelirroja a incorporarse y luego en menos de unos treinta segundos la sirvienta se dispuso a irse no sin antes cerrar la puerta del aposento dejando a sus dos patrones a solas.
-Auch.
-Lo siento- Dijo avergonzado el secuaz- Quizás me pasé demasiado.
-No lo sientas- Respondió, muy sonrojado, Eliza- Fue una de las mejores.
La pelirroja bebía un poco de café mientras que Neal miraba en su móvil lo que parecía ser una imagen de un popular videojuego con un titulo en rojo llamado Resident Evil
-Logré engañar a Candy
La pelirroja reflejó la sorpresa en su rostro.
-¿Y? ¿Qué hiciste?
-Al parecer esa subnormal nos oyó. Gritaste mucho y bueno, yo también… Pero no te preocupes, la convencí de que no revelara nada a cambio de un Play Station 4 y el remake de Resident Evil, ya sabes lo atontada que es y me ha dicho que no se lo contará a nadie…
Los hermanos se miraron maliciosamente pues si le darían a Candy un Play Station pero no la 4 sino uno de los pocos ejemplares que quedaban de la vieja y recordada PS1 y tampoco no le darían el Remake sino que le darían el primer juego con el que se topaban.
-Uf, menos mal.
El secuaz robó un beso con sabor a café de los labios de la villana. Sin lugar a dudas su hermano mayor era el mejor de todos…
-Mmmm… Me gusta el café.
-Y a mí me gustas tú, hermanito.
Neal rió alegremente.
-Te quiero, Liz.
-Y yo a ti.
Ambos hermanos malvados se abrazaron con amor. Al fin y al cabo, bien está lo que bien acaba, ¿Verdad?. El buen secuaz supo aquel día que una tarde salvaje no venía nada mal para aliviar la tensión en una relación.
Por ahora tendrían el tiempo para ambos mientras seguían preparando el plan perfecto para deshacerse de la pecosa que les agobiaba la vida pero eso sería en un algún momento, por ahora debían pasarla bien quizás como hermanos pero también como amantes.
