No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Half Of My Soul. Yo solo me divierto y traduzco.

I do not own the copyright. The characters belongs to the amazing S. M. and the story is from Half Of My Soul. Y just translate and have fun.

.

.

.

2 meses antes (Charlie está expuesto al mundo de los vampiros)

Peter se sentó en la camioneta de Bella, dándole espacio a Charlie.

- ¿Es verdad? – Bella le preguntó.

Peter se giró para mirarla.

- ¿Qué es verdad, delicia? – Preguntó mirándola.

- ¿Que soy tu ... compañera? – Ella susurró en voz baja.

Peter la miró casi insultado.

- No miento, no te mentiría. Eres mía. No suelo meterme en situaciones como esta a menudo y cuando lo hago, es por una muy buena causa. – Peter se inclinó hacia ella, su nariz casi tocando la de ella. – Y eres una maldita buena causa, Bella. – Sus ojos resplandecieron de un rojo brillante, posándose en sus labios.

Bella tragó despacio.

- Espera. – Ella dijo, sus labios apenas rozando los de él.

- ¿Hmmm? – Él tarareó, su mano helada, sintiéndose como fuego sobre ella mientras deslizaba un dedo sobre su cuello, acariciando su pulso.

- ¿Qué implica esto? Tampoco sé nada de ti, ni de cómo conoces a Jasper. O cómo conoces a Victoria y Laurent. – Ella dijo, haciendo un punto válido.

Peter solo sonrió, sabiendo que su pequeña humana no pierde el ritmo.

- El emparejamiento es para toda la vida. Te he encontrado, lo que significa que nunca te dejaré ir. Ahora, no te obligaría a estar conmigo, esa es tu decisión. Pero conmigo, nunca habrá nadie más para ti, y viceversa. Ser rechazado no es el mejor sentimiento, pero incluso si no quisieras estar conmigo, nunca dejaré que otro hombre te toque. Lo mataré donde esté parado. Más aún, yo siempre te protegeré. Mientras estés conmigo, nada ni nadie hará nada para lastimarte. Haré pedazos a cualquier hijo de puta por ti. No soy una buena persona, Bella, nunca lo fui. Soy una máquina de matar. Para eso fue hecho. No puedes verlo, pero tengo cicatrices que ensucian cada centímetro de mi cuerpo… cicatrices de vampiros que he asesinado. No juego bien, y nunca lo haré. No me importa nada, y nadie. Excepto tú. Eres lo único que me importa, y moriré protegiéndote. Eres humana, así que no sientes lo que yo siento a esta magnitud. Pero sé que sientes el hormigueo. Es natural. – Él explicó.

Bella asintió lentamente. Sus ojos se llenaron de lágrimas, su mente recorrió todo lo que él acababa de decirle. Ella no sabía si sentía algo por Peter, solo habían pasado algunas horas, pero no podía negar la sensación que transmitía. Se sentía segura en un espacio pequeño y sabía que él quería decir todo lo que decía.

Mataría por ella. Una cosa que admiraba era su franqueza. Su disposición a decirle la verdad y no a las cosas endulzadas. Puso toda su información e intenciones al descubierto para que ella la viera y tomara sus propias decisiones al respecto. No podía negar el hecho de que quería acercarlo y besarlo como si fuera su último día en la tierra.

Ella lo miró y esa fue su señal para continuar.

- Jasper, por otro lado, es algo muy diferente. Solía ser como yo. Un asesino. Un guerrero. Una fuerza a tener en cuenta. ¿Pero ahora? Nada más que un coño. Esa pequeña demonio lo tiene por las jodidas bolas. Verás, Jasper conoce la ley como cualquier otro vampiro en este planeta. Sabía de tu existencia y dejó que ese cabrón marica se divirtiera contigo. Te dejó con vida para lidiar con su jodido error. Tengo un don. Es una mierda. Algo así como la intuición, multiplicado por 1000. Cualquier cosa que pueda afectarme de cualquier manera, lo sé. Es como un radar, y cuando conociste a los Cullen ... oh, mi radar estaba enloqueciendo. Me dijo que, en algún momento cercano, lo que necesitaba estaba al alcance de Jasper. Mi regalo no es muy específico e incluso no sabía lo que necesitaba en ese momento. Quería saber qué era lo que necesitaba desesperadamente, pero si hacía cualquier movimiento demasiado pronto, lo perdería para siempre. Entonces esperé y esperé. Hasta que un día Jasper llamó, escuchándose como la mierda acerca de cómo casi se comió al humano de Edward y todo el drama. Cómo la dejaron sola con un pequeño vampiro tras ella, a pesar de que Edward y su otro hermano jodido dijeron que no era un problema. Fue entonces cuando mi don se volvió loco. Como dije, mi don puede ser un dolor en el trasero y esta vez, fue un dolor bastante inconsistente. Me dio dos palabras: compañero, y matar. Aunque todavía no entendía exactamente lo que estaba sucediendo, sabía que iban a matar a mi pareja, y aunque no la conocía personalmente, no estaba dispuesto a dejar que lo único que tengo en esta existencia sea arrancado de mis manos. Tan pronto como me di cuenta que estaba entrando en los estados de Norteamérica, supe que eras mi compañero. Y por esa razón, me enojé aún más con mi padre. Eras la humana que dejó atrás y si algo te sucediera, encendería este mundo en llamas antes de unirme a ti. Tuve esta conversación con Jasper cuando estaba haciendo mi camino hasta aquí. Le entregué un indicio de que sabía que la batalla estaba lejos de terminar. Él mintió. Él sabía. Sabía que Victoria regresaría… Ahora sobre ella. Conocimos a ese desagradable trío hace décadas. Jasper los dejó vivir por alguna jodida razón. Sabía que volverían a mordernos el culo y lo hicieron. Victoria sabe exactamente dónde están los Cullen. ¿Cómo podría no saberlo? ¿Pero, ella irá a ellos? No. Ella te quiere y no se detendrá hasta que la mate. Luego los Cullen. ¿Hay algo que te gustaría saber con respecto a ellos? – Preguntó.

Los ojos marrones de Bella se encontraron con los suyos.

- ¿Pensaron todos que Victoria se iba a ir? – Ella preguntó.

Peter sacudió la cabeza.

- No. Todos sabían que no había terminado. Solo Edward, mi hermano y esa esposa suya sabían que esto sería un problema. Carlisle también sabía en cierta medida que conduciría a tu muerte y ellos le dejaron. Emmett y Rose no querían nada más que contactarte. Conociendo el peligro de dejarte. Y realmente no puedo culpar a Esme porque estaba siguiendo las órdenes de su compañero. – Peter declaró.

Bella tarareó.

- ¿Peter? – Ella preguntó, mirándolo. Todavía estaba bastante aterrorizada ante la perspectiva de tener un alma gemela. Su primera carrera obviamente no es prometedora. – Si te acepto, ¿nunca me dejarás? ¿Seré feliz? – Ella preguntó.

Como ya estaba cerca de ella, Peter acercó a Bella hasta su regazo y le colocó un mechón de cabello castaño detrás de las orejas.

- Es por lo que vivo y respiro. Sería un montón de cenizas antes de dejar tu lado cariño.

Él solo la miró, sus ojos rojos nadaban con promesas. Ella pasó sus manos vacilantes sobre sus brazos, sintiendo los pequeños bultos elevados. Ella curiosamente exploró a Peter, mirándolo, si elegía estar con él por el resto de la eternidad…

Ella tocó suavemente su rostro, y él la dejó, simplemente observando cada detalle. Después de que su exploración de la mitad superior estuvo terminada, Bella solo pudo dejar caer su cabeza sobre su hombro y respirar su aroma. Ella se estremeció ligeramente, mientras su labio se tambaleaba.

Por una vez, sintió como si pudiera dejarlo salir. Peter podía oler sus lágrimas tan bien como ya podía sentir su nivel emocional. Él la abrazó, oliendo la lluvia segundos antes de que golpeara, observando la casita blanca. Juró que con cada lágrima que ella derramara, aplastaría los huesos de Los Cullen.

Sus ojos se deslizaron hacia los árboles y encontraron su objetivo. Empujó a Bella de su regazo. Sin mirarla, Peter le apretó el muslo.

- Hagas lo que hagas, no dejes este camión hasta que yo venga a buscarte. ¿Entiendes? – Preguntó.

Bella lo miró con preocupación.

- Peter... – comenzó ella. Ella jadeó cuando él giró su cabeza hacia ella, sus ojos negros como la noche. – Bueno. – Ella susurró.

Peter solo asintió con la cabeza antes de salir del camión y cerrar la puerta del camión con tanta fuerza que tembló.

Ella le observó hasta que Peter desapareció de su vista. La lluvia estaba cayendo con fuerza, haciendo que todo sea difícil de ver. Se mordió las uñas, saltando al retumbar del trueno. Ella se acurrucó en el asiento, observando cómo se iba, hasta que sus párpados comenzaron a caer.

Pasó el tiempo, Bella llamó a la casa para decirle a Charlie que se quedara adentro. No la cuestionó, pero sí la escuchó.

Bella saltó de nuevo, gritando por el fuerte golpe en su ventana. Se giró para ver a Jacob temblando violentamente, como un perro salvaje. Algo hizo clic en su lugar cuando recordó las leyendas.

La puerta del lado del conductor se abrió, una mano caliente agarró la suya y la sacó del camión. El agua helada golpeó a Bella rápidamente haciéndola temblar. Jacob la miraba con ira y preocupación. Sus ojos se entrecerraron ante el aroma de vampiro que se desvanecía rápidamente en su camioneta.

- Necesitamos llevarte a algún lado. Hay dos vampiros por ahí. Uno quiere matarte. – Él espetó, y comenzó a arrastrar a Bella. Bella plantó sus pies y sacudió la cabeza.

- No. ¡Estoy bien! ¡Peter está allá afuera! – Ella gritó sobre la lluvia.

Los ojos de Jacob parecieron estrecharse mientras la miraba, acercándose.

- ¡¿Te estás involucrando con otro?! ¡¿No has aprendido nada?! Él te matará. – Jacob dijo tirando de ella hacia su auto, y Bella usó su otra mano, golpeando su brazo tan fuerte como pudo, gruñendo por el dolor que la hizo sentir. Bella sacudió la cabeza, tratando de liberarse de su agarre.

- ¡Suéltame! – Ella gritó.

Su corazón ya le decía que Peter Whitlock estaba donde debía estar. Bella no lo sabía, pero su ligero miedo a Jacob se derivaba del odio de Peter. Automáticamente. El enemigo de un vampiro, y la compañera humana de un vampiro no entendería el miedo, ya que ella solo debe temer al enemigo.

De repente, todo se detuvo. La lluvia, el trueno, todo.

Bella incluso dejó de gritar, cuando un fuerte rugido llegó a sus oídos. Bella de repente se vio empujada al suelo con fuerza, el agua salpicando a su alrededor. Ella miró con los ojos muy abiertos al enorme lobo que estaba gruñendo. Ella dejó escapar un gemido propio, retrocediendo usando sus manos.

Jacob era aterrador, su pequeño cuerpo temblando de miedo. La poca aceptación de Peter en el corazón de Bella la hizo desear su presencia cuando se le presentó lo desconocido. El nombre de Peter dejó sus labios en un susurro cuando Jacob la acechó.

Él le enseñó los dientes y su enorme cabeza giró hacia el auto. Su indicación de que la asustaría hasta la muerte si fuera necesario. Bella sacudió la cabeza y Jacob descubrió los dientes, haciendo que Bella chillara de miedo. Bella podía sentirlo debajo de las puntas de sus dedos cuando el suelo comenzó a temblar, y su cuerpo se llenó con una carga que encontró bastanterelajante.

Al igual que su primera reunión unas horas antes, Peter se dejó caer frente a ella, agachándose.

- ¿Quieres morir también? No tengo tiempo para lidiar contigo. Pero lo haré si debo hacerlo. Retrocede a la mierda o te arrancaré el corazón. – El gruñó.

Jacob gruñó de regreso, desafiándolo. Peter sonrió de lado. – Que así sea.

En un segundo, Peter empujó su mano a través del pelaje y la carne, desgarrando el corazón de Jacob como lo prometió. Él sonrió malvadamente, apretándolo.

Bella vio por el rabillo del ojo a Sam Uley y otros dos niños que no conocía, dirigiéndose hacia ellos con las manos en alto. Era como si ya supieran que Jacob iba a morir. Peter los dejó pasar, arrojando el corazón a las patas de Jacob.

Peter ignoró por completo a Sam cuando se volvió hacia Bella, atrayéndola suavemente hacia él. Él la miró y vio que su mano ya tenía moretones. Él acarició su cabello, sin decir nada. Fue entonces cuando Bella se dio cuenta de que tenía la cabeza de Victoria en la mano.

Ella tragó saliva y se acercó a él.

- Peter. – Ella suspiró.

Su mano suavemente levantó su barbilla, sus ojos la miraron buscando cualquier otro daño. Bella vio como Sam se llevó el cuerpo de su amigo de la infancia, sin lastimarse por su pérdida. Él era un monstruo en su mundo peligroso.

Lloviznaba lentamente, y Peter cerró la puerta de su camioneta, llevándola dentro de la casa. Charlie los miró con botellas de cerveza a su alrededor. Miró con los ojos muy abiertos la cabeza que Peter tenía en la mano.

- ¿Q-quién es esa? – Preguntó. Las cosas eran diferentes para Charlie ahora, su mente ya no podía poner lo racional en una carpeta mental.

Peter lo sostuvo con una sonrisa.

- Solo un vampiro de mierda que quería a Bella muerta. – Dijo simplemente. Bella abrazó a su padre que se inclinó para besar su cabello mojado.

- ¿Estás bien? Escuché gritos. – Sostuvo a Bella al alcance de la mano y la examinó.

- Estoy bien. Iré a darme una ducha para no resfriarme. – Ella se deslizó lejos de los dos, subiendo las escaleras.

Peter miró las escaleras por el momento, antes de mirar a Charlie. Sentó la cabeza a sus pies y se dirigió hacia Charlie.

- ¿Entonces qué quieres? – Le pregunto.

Charlie frunció el ceño. Miró a las escaleras pensativo.

- No quiero que me deje. Acabo de recuperarla. – Declaró, sentándose con un suspiro.

- Seré honesto. Si el vampirismo no es lo que quiere, no la cambiaré, pero lo más probable es que lo haga, y no planeo vivir sin ella. Puedes darte la vuelta si quieres. Ahora, no es un juego de niños y los neófitos... vampiros recién convertidos, son una fuerza a considerar. Tienes sed de sangre incontrolable, tu fuerza superará cualquier cosa que hayas conocido y tu estado de ánimo cambiará. Tienen una capacidad de atención de un pez, y cambiará de emociones más rápido que una mujer embarazada. Se enojará la mayor parte del tiempo y seguirá sus instintos. Esto durará unos dos años, sus primeros meses serán un infierno. – Peter explicó.

Charlie escuchó lo que dijo, pensando en su vida ahora.

- ¿Qué pasa con mi vida aquí? ¿Qué le pasa? Van a notar si desaparezco junto con mi hija. – Peter caminó lentamente hacia la ventana y miró hacia afuera.

- No se darán cuenta si estás muerto. Tendrías que morir para el mundo, así como lo tendrá que hacer Bella. – Charlie solo asintió. – ¿Y? ¿Qué será Charlie? ¿Listo para unirte a los muertos? – Peter preguntó.

Charlie volvió a mirar las escaleras. Miró a Peter con determinación.

- Si. – Él afirmó.

Peter sonrió de lado.

- Perfecto. Haré algunos arreglos.

.

.

.

Al final de la semana

Bella y Charlie observaron desde la pequeña cabaña en Montana como la noticia de su muerte había explotado en la cara de los habitantes del pueblo.

- Charlie Swan y su hija, Isabella Swan, sufrieron un fatal accidente automovilístico anoche. El fuego abrasador quemó sus cuerpos haciendo imposible su identificación, pero existe una certeza del 100% de que estos son los restos del Jefe y su amada hija. Vamos a celebrar un servicio conmemorativo la próxima semana…

Charlie apagó la televisión.

- Wow, Peter tenía razón. ¿A dónde fue, por cierto? – Le preguntó a Bella, quien miró hacia afuera.

- Fue a enviarle la cabeza de Victoria a los Cullen. Estás tomando esto mejor de lo que hubiera pensado papá. – Ella sonrió.

Charlie se encogió de hombros y se recostó en el sofá.

- No quiero perderte, Bells. Así que creeré cualquier cosa mientras estés en mi vida, cariño. – Bella sonrió, inclinándose a su lado.

- Sé que no lo digo a menudo, pero te quiero papá. – Bella susurró.

Charlie no dijo nada, pero se acercó a besar su sien. Se puso de pie con un ligero gemido.

- Suficiente por esta noche. Iré a descansar. Te veo en la mañana. – Charlie se quedó mientras caminaba hacia su ala de la casa.

Bella solo se sentó allí, su mente reflexionando sobre su vampiro. Sus ojos resplandecieron mientras pensaba en él. Además de casi besarse el día en su camioneta, ella no había intentado hacer ningún movimiento, y Peter le ha dado espacio para que ella descubriera lo que quiere. Sin embargo, una cosa que sabía es que Peter la protegería con su vida. Él arrancó el corazón de Jacob por su seguridad.

Era honesto en su palabra y Bella sabía que sin importar qué, su verdad era su palabra y Bella confía en eso. Se puso de pie, sabiendo que Peter estaba afuera por teléfono, haciendo más arreglos para su cambio. Ella salió a la terraza, entoncrándolo de espaldas a ella.

- Sí. Bien, necesito dos nuevos conjuntos de identificación. Uno para un Charlie Whitlock, 5'9 y otro para una Isabella Whitlock, 5'3. Te enviaré fotos y su fecha de nacimiento. Gracias Garrett. – Terminó su llamada y se volvió hacia Bella.

Ella le dirigió una sonrisa, a lo que él regresó, tendiéndole la mano para que ella la tomara. Bella no dudó cuando lo tomó, riéndose ligeramente cuando Peter la hizo girar. Estaba metida en su pecho, mirando hacia los árboles, el cielo se oscurecía.

- ¿Qué puedo hacer por ti, cariño? – Preguntó.

Bella se giró en su abrazo, recostándose un poco para mirarlo.

- Besame. – Ella dijo, agarrándose de sus brazos. Una mano se deslizó hacia su camisa y la apretó.

- Tus deseos son mis órdenes. – Peter gruñó suavemente, inclinándose para finalmente capturar los dulces labios de su compañero.

Sus manos alcanzaron su cabello, tirándolo suavemente cuando Peter mordisqueó su labio inferior, haciéndola gemir suavemente. Peter la besó hasta que estuvo sin aliento y dejándola jadeante y desesperada. Sus dientes rozaron su cuello, haciendo que la respiración de Bella se atascara.

- ¿Qué deseas? – Peter preguntó en su oído, lamiendo el lóbulo de su oído. Bella se estremeció, tragando.

- Quiero... – Bella se detuvo, cerrando los ojos cuando Peter comenzó a chupar su cuello, sus dedos acariciando sus caderas.

- ¿Hmmm? ¿Qué necesitas, pequeña? – Peter preguntó, oliendo su deseo por él.

Bella dejó escapar un suspiro, empujándose más cerca de él.

- Te deseo. – Ella dijo.

Peter la levantó en sus brazos, acariciando su cuello.

- Y aquí me tienes.

Peter se dirigió a su habitación y cerró suavemente la puerta, sus labios encontraron los de Bella. Se dio cuenta de que no quería hacer mucho ruido, por lo que corrigió bastante rápido.

La empujó contra la puerta, desabotonando su camisa lentamente. La miró a los ojos mientras sonreía.

- Estas paredes están insonorizadas. Puedes hacer todo el ruido que quieras. – Ronroneó en su cuello, haciendo que Bella gimiera.

Peter se apresuró a deshacerse de su camisa, rasgando su sujetador por completo. Bella jadeó con un sorprendido "oh" cayendo de sus labios mientras la lengua de Peter corría lentamente por su pezón. Su otra mano comenzó a amasar su otro seno, apretando el pezón entre sus dedos.

Sus manos agarraron sus hombros mientras ella rodó sus caderas contra él.

- Peter... – Ella gimió cuando él cambió su atención hacia el otro seno, mordisqueando suavemente su pezón, provocando un profundo gemido de ella mientras se empujaba más fuerte contra él, encontrando esa fricción que necesitaba.

Peter tomó a Bella por las caderas, sus labios unidos a su pezón duro como una roca, y la tumbó en la cama. Él comenzó a desabotonar sus jeans, lentamente besando su cuerpo, mapeando cada centímetro de su estómago. Ella estaba respirando con dificultad, retorciéndose entre sus manos con urgencia, levantando las caderas, una vez que Peter comenzó a tirar hacia abajo.

Él gruñó suavemente mientras se los quitaba, junto con su ropa interior dejándola completamente desnuda. Ella brillaba de humedad, Peter no perdió el tiempo mientras comenzaba a lamer sus jugos. De abajo hacia arriba, apenas rozando su clítoris, haciendo que Bella temblara.

- Peter ... por favor. – Bella rogó, y Peter levantó la vista de su nueva comida favorita, observó a Bella, con los ojos cerrados y el cabello alrededor.

Él abrió los labios lentamente, y se inclinó para saborearla de nuevo, esta vez su lengua moviéndose contra su clítoris.

Bella jadeó ante la sensación, gimiendo suavemente. Sus piernas tensándose.

- Relájate. – Ronroneó.

Él le otorgaba continuas lamidas suaves su clítoris, deslizando un dedo en su interior apretado, su polla ya dura, tensándose contra sus jeans. Lentamente entró y salió, usando su otra mano para hacer rodar su clítoris con el pulgar de manera lenta, haciendo que Bella se retorciera y gimiera. Peter agregó un segundo dedo, sus jugos lo cubrieron de inmediato. Comenzó a acelerar el ritmo, presionando bruscamente ese botón con un ritmo frenético, observando atentamente mientras ella gemía y agarraba las sábanas.

- Oh... Dios mío. P-Peter.

Ella jadeó, cuando él se inclinó hacia abajo, tirando de su clítoris entre sus dientes, chupándolo como si fuera el más grande manjar del universo. Sus dientes rozaron contra él, haciendo que Bella temblara, apretando los dedos de Peter en su interior cuando se tensó, gimiendo su nombre.

Peter sonrió en su muslo, besando su cuerpo tembloroso, sacando sus dedos y desabrochando sus jeans.

Sus labios se encontraron con los de ella una vez más, Bella gimió ante el sabor de sí misma en sus labios. Ella tiró de su camisa y se la quitó mientras lo exploraba una vez más.

Tentativamente agarró su polla, Peter sintiendo el contacto suave, siseó de manera depredadora. Enterró su rostro en su cuello con un gruñido ronroneante. Bella deslizó su miembro hacia su abertura, y Peter se deslizó lentamente dentro, centímetro a centímetro, su calor lo rodeaba. Bella cerró los ojos gimiendo al sentirlo.

Peter gimió suavemente mientras se deslizaba hacia adentro, y lentamente se retiraba, manteniendo un ritmo constante mientras lamía el cuello de Bella. Él ronroneó y la besó suavemente, mirándola a los ojos medio cerrados. Él acarició su nariz mientras se inclinaba hacia adelante, sus movimientos un poco más agudos, empujando a Bella hacia la cama, mientras ella soltaba un fuerte gemido.

Peter los cambió las posiciones rápidamente cuando Bella lo agarró por los brazos.

Ahora ella estaba situada en la parte superior, Peter agarrándose a uno de sus senos. Bella rodó las caderas mientras echaba la cabeza hacia atrás. Peter agarró sus caderas, levantándola suavemente, y luego bajándola, hasta que Bella encontró un ritmo que le gustaba, a lo que Peter descubrió que le gustaba áspero y duro, que es exactamente lo que le dio, golpeando en su interior nuevo cada vez, provocando un grito emocionado de Bella.

Ella se sacudió de nuevo mientras apretaba la polla de Peter, corriéndose tan fuerte que una cascada los rodeó. Peter gimió cuando sus movimientos se volvieron más erráticos, frotando su clítoris con el pulgar, deseando que se corriera una vez más antes de seguirla.

Bella estaba hecha un desastre, gimiendo y gimiendo mientras temblaba, su cuerpo ordeñaba a Peter por todo lo que tenía, mientras Peter la llenaba hasta el borde.

Bella se recostó sobre su pecho exhausta, sus ojos se cerraron rápidamente. Peter solo pasó su mano por su cabello mientras ella se dormía, su mente la repetía una y otra vez.

Su demonio rogaba morderle el cuello y hacerla suya para siempre.

Aún no. Se dijo a sí mismo. Tenemos una cosa más que hacer.

.

.

.

Un mes despues

Bella Swan y Charlie Swan estuvieron muertos para el mundo durante aproximadamente un mes, Peter quería tiempo para sus nuevas identidades y para poner su lugar en Texas en buenas condiciones. Dejó que los dos humanos entraran a su hogar en Texas, sabiendo que tenía un límite de tiempo. Los Cullen no se moverían hasta dentro de un mes a partir de ahora, dándole tiempo a Peter para convencer a Bella y Charlie de la vida de los vampiros.

Peter jaló a Bella a su lado y la besó en la cabeza.

- Es bonito. – Ella susurró mirando la casa, Charlie silbó.

Peter le dio a Bella su tarjeta y les dijo a ella y a Charlie que ordenaran lo que quisieran.

- ¿Alguna última comida? Consíguelo. Necesitarás mucha ropa, derrochalo que quieras. No temas romper mi cuenta.

Bella le dedicó una sonrisa y un besito en los labios mientras él se alejaba para poner las cosas en marcha. Ya tenían sus nuevas identidades y era cuestión de cuándo estarían listos. Charlie y Bella decidieron que el viernes por la noche pasarían su último momento humano juntos como padre e hija.

Peter no les permitía usar sus propios dispositivos mientras preparaba las cosas, como bolsas de sangre, cosas para mantener sus cortos períodos de atención. Había trabajo qué hacer.

.

.

.

Viernes por la noche, 11:50 pm

Peter miró a Charlie y a Bella, que estaban acostados en dos sofás separados.

- ¿Quién va primero? – Preguntó.

- Quiero que papá vea en qué se estará metiendo, así que voy primero, Peter. – Bella dijo, apretando su mano.

Él le dedicó una sonrisa cegadora.

- Muy bien cariño. – Se inclinó, besando los labios de Bella, saboreando su piel humana por última vez.

Bella gimió suavemente, tratando de recordar para siempre el sabor de los labios de Peter. Este se echó hacia atrás con una sonrisa, sabiendo que su futuro suegro/hijo se estaba incomodando.

- Tendremos todo el tiempo en el mundo, lindura. Te amo. – Peter susurró en su oído, hundiendo sus dientes en su cuello, los instintos de Bella empujándola a luchar contra Peter, sus instintos humanos intentaron lo último para preservar su humanidad.

Ella agarró los brazos de Peter con un chillido, hasta que se calmó, jadeando. Peter mordió sus brazos y piernas, bombeando tanto veneno como pudo sin matarla. Esto haría el proceso mucho más rápido, reduciendo su transformación por un día.

La boca de Bella estaba cerrada con fuerza mientras cerraba los ojos con fuerza, apretando fuertemente la ropa de cama. Peter la miró por un momento antes de volverse hacia un curioso, pero vacilante Charlie.

- ¿Estás listo? – Preguntó.

Charlie miró a Bella y luego a Peter.

Él asintió, cerrando los ojos.

Peter mordió el cuello de Charlie, notando brevemente que su sangre era muy potente para la de un humano. Hizo lo mismo que le hizo a Bella, acelerando el proceso de Charlie. Se lamió los labios mientras retrocedía, mirando su trabajo.

Su demonio estaba sentado pacientemente, muy contento con la pequeña familia que pronto tendría.

.

.

.

Dos días y medio después

Peter se apoyó contra la pared, esperando. Los dos latidos de sus corazones se estaban acelerando a un ritmo apresurado. Bella se retorcía, gimiendo de dolor. Charlie por otro lado estaba quieto como siempre. Silencioso. Lo encontró interesante.

Aún más intrigante fue que Charlie fue el primero que estuvo despierto, tan pronto como su corazón se detuvo. Se sentó rápidamente, parpadeando. Miró en dirección a Peter, gruñendo levemente al ver las cicatrices del Capitán.

- Tranquilo, jovencito. – Él advirtió.

Charlie sacudió la cabeza por un momento.

- Lo siento Peter. – La voz de Charlie seguía siendo la misma, solo ligera y aireada.

- Está bien. ¿Cómo te sientes? – Preguntó, mirando a Charlie.

Charlie se encogió de hombros y se detuvo. Miró a Bella, su cuerpo casi borroso a los ojos de Peter, mientras se acercaba a su lado. Él la miró con sus nuevos ojos sonriendo.

- Estoy bien. Me arde un poco la garganta. – Peter ladeó la cabeza para examinar a Charlie.

- Tienes sed. ¿Recuerdas dónde guardaba la sangre? – Preguntó, probando al recién nacido.

Charlie asintió con la cabeza.

- Vamos. – Dijo Peter, observando mientras Charlie pasaba a toda velocidad por la habitación y abría la puerta de la habitación, la cosa volando por las bisagras.

Peter tarareó. Eso era algo con lo que podía lidiar. No es muy normal que un neófito tenga una conversación racional durante casi un minuto. Su atención se volvió hacia su bella compañera.

Antes era deslumbrante, pero ahora era como una diosa y Peter sabía que tan pronto como se alimentara, la estaría follando hasta el olvido.

- Charlie. – Llamó, el hombre apareció a su lado en segundos.

Era un pequeño cabrón rápido. Charlie ladeó la cabeza hacia un lado, escuchando atentamente mientras el corazón de Bella daba un último intento de latir antes de detenerse a medio latir.

Peter esperó, preguntándose cómo sería su compañera.

Bella respiró hondo y abrió los ojos. Su enfoque fue de una partícula de polvo a los patrones en el techo. Su nariz percibió dos aromas muy diferentes. Ambos familiares para ella. Uno olía a pólvora y lluvia, mientras que el otro olía a madera y pino.

Sus ojos se posaron en los dos hombres en su vida, el reconocimiento se instaló. Ella no gruñó como Charlie, sino que lo acogió vacilante. Sus brillantes ojos rojos miraron a Charlie, dándole una amplia sonrisa dentada. Ella no sabía a quién ir primero, la necesidad de su compañero le golpeó más fuerte. Peter apenas la atrapó cuando ella se pegó a su cuerpo, ronroneando al instante.

- Mío. – Ella susurró, su voz tintineando como campanas.

Peter solo se rió entre dientes, mirando sus creaciones.

- Ustedes dos son unos tipos raros.

Bella miró a su padre, respiró hondo y sus ojos se oscurecieron al instante. Peter podía sentir su cuerpo temblar mientras podía oler la sangre humana abajo.

Ella salió disparada de los brazos de Peter y bajó las escaleras. Peter y Charlie la siguieron, ambos curiosos. Bella rasga la primera bolsa de sangre con hambre, tragándola rápidamente. Mientras iba por el otro, su frustración crecía mientras seguía rasgando las bolsas. Peter avanzó, evitando que Bella destruyera su quinta bolsa.

- Déjame ayudar. – Él afirmó. Bella solo lo miró, sus ojos transmitían que él le conseguiría lo que ella quería.

Ella sonrió alegremente cuando Peter abrió otra bolsa, esta vez tomándose su tiempo para apreciarla, sus recuerdos volvieron a ella. Una vez que estuvo saciada, pareció calmarse, para sorpresa de Peter, se comportaban casi como de un año en lugar de recién nacidos.

Aprendió que Charlie tenía un control un poco mejor que Bella. Su frustración sacando lo peor de ella a veces. Era típica pero reservada, solo su ira la empujaba al límite. Después de unas pocas semanas, pudieron concentrarse mejor, su capacidad de atención duró 5 minutos sólidos antes de quedar cautivados con algo más.

Les enseñó cómo cazar, cómo defenderse y los principios básicos de la supervivencia. Los quería aptos para cualquier cosa. Fue interesante que los dos lucharon muy bien, casi capaces de defenderse contra Peter. Cuando Charlie cazaba, Peter usaba ese tiempo para reclamar a Bella donde podía, sin tener que contenerse.

Eso fue suficiente, y Peter estaba satisfecho con eso. Actualmente se encontró frente a Charlie y Bella, explicando la llegada de los Cullen. Bella gruñó ante la mención de su nombre, el veneno se acumuló en su boca. Charlie gruñó bajo en su garganta.

- Mañana es un día importante, Edward es talentoso y Carlisle puede ser un bastardo astuto. No quiero que estén solo con ellos. ¿Ambos entienden? – Peter preguntó, mirándolos a ambos a los ojos. Ellos asintieron en silencio. – No quiero que nos tiren mierda. ¿Vamos a pasar una noche en la ciudad? – Peter preguntó, girando a Bella alrededor. Charlie se rio. – Suena bien para mí.

.

.

.

Al día siguiente

- Cariño, tranquila. – Peter le calmó, lamiendo la marca en su cuello, sus ojos mirando al chico de cabello bronce. – Hmm, Cullen, me alegra que pudieras unirte a nosotros. Veo que recibiste mi pequeño regalo. – Él se rió, mirando a la cabeza que Carlisle llevaba.

- ¿De qué se trata esto? – Preguntó Carlisle, aun sabiendo de qué se trataba.

- Uno de tus pequeños hijos ha sido travieso. No estoy muy feliz. – Él arrastró las palabras.

Todos miraron a Edward, quien miraba fijamente a Bella.

Peter gruñó bajo en su tiro, lanzándole una mirada a Edward.

- Entonces, ¿qué va a ser? – Peter preguntó, viendo que su hermano y su pequeña demonio demente no se encontraban en ninguna parte.

Edward tragó saliva.

- ¿Bien? – Charlie preguntó, mirando entre Edward y Carlisle.

Sus ojos se posaron en Esme, por alguna razón sintiendo una ira incontrolable dentro de él. El radar de Peter se encendió y su atención se dirigió rápidamente a Charlie.

- Bueno, que me condenen, Cullen. Has sido un médico muy travieso. Esme querida. Ven hacia adelante. – Peter declaró.

Esme miró a Peter confundido y luego miró a Carlisle.

- No muerdo. – Peter la tranquilizó, sus ojos rojos la miraron.

Esme comenzó a avanzar, hasta que la mano de Carlisle la agarró del brazo.

- No lo hagas. – Siseo.

La nariz de Bella se torció, sus ojos se dirigieron a su padre y luego a Esme. Sus ojos se entrecerraron.

- Puede que mi compañero no muerda, pero yo sí. Déjala ir. – Ella espetó, inclinándose un poco hacia adelante.

Peter mantuvo a Bella en un agarre firme, riéndose ligeramente.

- Será mejor que escuches a mi pequeña dulzura aquí. La dejaré ir. Es una luchadora. – Él sonríe malvado.

- Peter, por favor, deja de usar a mi hija. Sabes cómo se pone. – Charlie se rió entre dientes, haciendo que Bella le gruñe juguetonamente.

Él le guiñó un ojo. Carlisle dejó ir a Esme, la pequeña mujer huyó al lado de Charlie en segundos.

- Sabes que tener un compañero que sabes que no te pertenece está prohibido. Aunque no está mal tener un compañero. Esme, ¿te obligaron a estar con Carlisle de alguna manera? – Peter cuestionó. Esme mira a Carlisle y Edward. Ella simplemente asiente. Peter tarareó, viendo como extrañaba la llamada "conexión" entre Esme y Carlisle. – Bueno, eso ya terminó. Así que como dije. ¿Qué va a ser? – Peter preguntó, su pequeña compañera temblando ligeramente.

Estaba lista para saltar. Edward miró a Bella otra vez, tanto Charlie como Peter gruñeron ante la evidente erección de Edward.

Peter miró a Rose y Emmett, los dos mirando con curiosidad.

- Iremos a los Volturi si es necesario. – Carlisle gruñó.

Peter dejó escapar una risa estruendosa, que hizo que Esme se acercara a Charlie.

- Está bien. Solo sé que morirás. – Peter sonrió de lado.

Edward gruñó, mirándolos a todos.

- ¿Por qué no puedo leerte? Ni siquiera puedo leer a Esme. – Edward dijo.

- Creo que todos deberían irse ahora. – Peter declaró, despidiéndolos.

Bella vio como los cuatro desaparecían, Emmett y Rose estaban bastante en conflicto. Bella se dio la vuelta después de un momento mirando a Peter confundido.

- Van a ir a los Volturi. Carlisle solía estar con ellos. ¿Por qué es eso algo bueno? – Ella preguntó. Peter acaricia su rostro, divertido con su agudeza.

Se inclinó hacia adelante, su nariz acariciando la de ella.

- Los Volturi son mis perras, querida. – Él sonrió de lado.

.

.

.

Aquí les dejo el segundo cap jeje este está más largo y más intenso… espero poder leer sus opiniones, si me decepcioné un poco porque solo recibí 2 comentarios jajaja pero al final las historias son para mí xD y las disfruto mucho, el que les guste a ustedes también solo lo hace aún mejor :3

Solo nos queda un cap más n.n kemosion

No olviden dejar un comentario.

¡Nos leemos pronto!