Capítulo 7.

Pocas veces he sentido miedo en mi vida, pero sin duda jamás había estado en esta situación y, por lo tanto, el desconocimiento me había provocado una reacción inmediata, un sobresalto sinónimo del pánico que sentí inicialmente, después del susto inicial traté de pensar objetivamente, igual que todas, quizás. Estaba por pensar en alguna escusa suficientemente buena para justificar mi presencia en la oficina, cuando se me adelanto…

- ¡Ronald! Pero que gusto verte querido -dijo inmediatamente la arpía de Parkinson, sin duda actuaba y reaccionaba rápido.

- ¿Qué está sucediendo aquí Pansy, Hermione, Fleur? -dijo en el orden en que nos paseaba la mirada.

-bueno, no se ellas querido, pero yo vine a ver a Harry, y no estaba ¿lo has visto? -inmediatamente capte lo que Parkinson estaba tratando de hacer, cambiar el objetivo de su atención con otro tema.

-oh no, yo también lo buscaba, creí que Hermione sabría algo -contesto él, distraído con su tema, dándonos tiempo, personalmente me vi también distraída y no maquine algo a tiempo, solo miraba.

-querido, las grandes mentes piensan igual -y ahí estaba ese tono empalagoso que me crispaba los nervios.

-Ron, Pansy, estaba tratando un asunto financiero con Fleur y ambos nos han interrumpido - ¿eso hacíamos? Cierto, un buen argumento el de Hermione.

- ¿financiero? -pregunto Ronald al instante.

-Ron, trabajo en el banco ¿recuerdas? -le dije con una tenue sonrisa que cuide pareciera convincente.

- ¿es algo muy malo? ¿de nuestro dinero? ¿Qué es? - ¿Por qué hoy especialmente tenía que sentir interés y curiosidad por nuestros trabajos?

-no se trata de nosotros o de alguien de la familia, Ron, no tiene nada que ver, de hecho, estábamos por terminar la entrevista.

- ¿de verdad? -le pregunte yo -creo que aún hay…

-Fleur, creo que todo está muy claro, en los registros no hay… -y antes de que Hermione inventara más información aparentemente convincente…

-ehmmm… -se aclaró la garganta Parkinson -creo que estoy interrumpiendo así que me retiro ¿Ronald?

-yo también estoy estorbando ¿sabes dónde fue Harry, Herms?

-no Ron, no lo sé… -Hermione se notaba cada vez más tensa y ligeramente molesta.

-lamento las molestias señoras, ¿podría acompañarme un hombre fuerte y apuesto? -dijo Parkinson para llevarse a Ronald, con ese odioso tono que parecía convencer a cualquiera.

-si no le molesta a Herm… -decía él con una sonrisa idiota.

- ¡Claro que no le molesta! -y se agarró a uno de sus brazos - ¡Adiós damas! -se despidió con la mano y esa fastidiosa sonrisa suya.

- ¡nos vemos más tarde Hermione! -pronto ambos salieron de la oficina y yo exhale todo el aire retenido en los pulmones con cansancio.

-al menos sirvió para algo esa zorra -por su parte oí un fuerte suspiro y como se sentó en su silla con pesar.

-basta Fleur, basta por favor -dijo mientras se tallaba las sienes.

-Hermione, no vas a negarme que es una zorra, una cualquiera que…

- ¡ya no quiero oír más! -y se levantó de su asiento como si fuera un resorte -antes de que apareciera Parkinson llevábamos media hora discutiendo lo mismo ¿y sabes qué? Ya me cansé, por tu insensatez casi nos descubre Ron -comentaba molesta.

- ¿solo mía? ¿y Parkinson qué? -le respondí sintiendo como actuaba tan injustamente conmigo.

-Fleur, esta discusión se acabó, sal de mi maldita oficina -la mire asombrada, incrédula de sus palabras, de su forma de hablarme.

- ¿y lo de nosotras? -le dije en un tono de voz más bajo de lo que imagine que saldría.

-está acabado Fleur, se acabó el día que fuimos descubiertas -dijo mientras hacia ademanes con las manos.

-todo esto es culpa de esa piruja…

-Fleur, esto debió acabar mucho antes, cada quien tiene marido y tú no piensas dejarlo -me decía mirándome fijo a los ojos, como una acusación… o provocación, tal vez.

- ¿y tú sí? -le pregunte viéndola directamente a los ojos, enojada.

-yo no pienso seguir engañando a Ronald, pienso llevar una vida lo más integra y digna posible, y eso significa no engañar ni jugar con los sentimientos de él, tú no estás dispuesta a eso Fleur, y prefiero a alguien sincera, alguien que no me mienta.

- ¿Cómo Parkinson? Una mujer como ella que… -le dije con la intención de sacar veneno sobre esa mujer horrible.

-al menos ella si ha sido sincera con sus intenciones, quizá con desfachatez, pero…

- ¡no puedo creer que te pongas del lado de esa mujer! -replique sintiéndome herida.

-bien, entonces ya terminamos de hablar, sal de mi oficina -y se sentó una vez más en su silla tras el escritorio.

-pero Hermione… -al ver que todo estaba acabando, quise acudir a cualquier último recurso, pero ella…

-sal Fleur, no lo volveré a repetir.

- ¿y las cartas que te mande? ¿todos mis detalles? ¿no significaron nada para ti? -alegue desesperada.

-tus cartas son el principal motivo, ¡no tenías cuidado alguno!

- ¡lo dices porque Parkinson sabia de ellas! ¡ella tiene toda la culpa aquí! ¡te ha querido robar de…!

-Fleur, sal de la maldita oficina de una vez… -contesto ella con un tono fuerte e impasible.

Me le quede viendo por varios segundos, me sostuvo la mirada, fría y distante, sin atisbo alguno de duda, ya no me quería ahí en su oficina, ya no me quería en su vida. No sabía cómo lo había logrado, pero esa mujer se había robado a Hermione con alguna sucia artimaña, odiaba reconocerlo, pero la mujer había ganado. Siempre que haya alguien que no tenga algo que perder, ganara, y esa mujer no lo tiene, además es soltera y sin compromisos, tiene ventajas con las que no cuento, y aun si las tuviera, no sé con exactitud qué es lo que haría.

Apreté los labios, tomé aire y me erguí con dignidad. Recogí mi bolso y di media vuelta para salir de la oficina. Tuve la intención de al final, cuando estuviera en el marco de la puerta, parar a decir algún comentario hiriente y venenoso, decirle que se arrepentiría, pero la razón llego a mí. No estoy haciendo precisamente lo correcto, no soy una mujer soltera y no tengo pretensión alguna de llegar a estarlo para tener una relación con Hermione, estoy siendo cruel e insensible de los sentimientos de los demás, lo sabía ya antes, sabía que podía llegar a ser de esta manera y por ello me había restringido, nunca había querido ser así y ahora, todo lo que rechazo es lo que estoy personificando. Señalo a Parkinson como una mujer egoísta y pérfida, pero yo misma estoy siendo ruin y esta es mi oportunidad para detenerme, no puedo condenar a Hermione por tratar de hacer mejor las cosas.

Camine hacia la salida, sin prisa, pero tampoco excesivamente lento, al llegar a la salida, gire el pomo de la puerta con agónica lentitud y volví a verla. Aún tenía sus ojos en mí, el ceño fruncido, pero no por molestia, había alguna otra emoción surcando sus ojos, quizás esta decisión le estaba costando, hacer lo correcto cuesta, pero aun cuando sea difícil, se tiene que hacer. Aparte la mirada y salí de su oficina, igual que de su vida.

Cruce los pasillos del ministerio en actitud estoica. Algunos pasillos más llenos que otros, más bulliciosos, algunos prácticamente vacíos. Llegue al vestíbulo con muchos pensamientos rondando mi mente. Entre a la chimenea y mire las llamas verdes rodearme hasta llegar a mi casa. Salí del hogar y me senté en un sillón cercano. No había nadie en la casa, nadie llegaría a esta hora. Avente mi bolso a un sofá cercano y extendí las piernas por la alfombra. Quería tanto esto que lo arruine, pero lo que no quería aceptar es que estaba destinado a la ruina desde que inició. Me lleve una mano a la frente y repase mis dedos por la piel. Tenía una sensación incomoda en el estómago y otra de vacío en el pecho. Hermione Jean Granger… seria la persona inolvidable para mí, la que deja una marca profunda y que tratas de olvidar, pero que no olvidas y que debes aprender a vivir sin ella. Una vida fútil donde a cada momento se busca una razón para seguir.


Gracias por sus comentarios, saludos desde México, también en cuarentena, ojala y sobrevivamos a esta contingencia. Cuidense mucho.