Resiliencia
-que voy a hacer madre?
-seguir adelante.
-pero que voy a hacer yo con un bebé, ya era bastante complicado, ahora sin ella esto va a ser imposible.
-hablaste con sus padres?
-si, pero su madre no quiere saber nada de la niña, dice que todo ha sido mi culpa y que yo debo hacerme cargo.
-entonces estamos solos?
-creo que si…lo siento tanto mamá, lamento que esto haya ocurrido.
-lo primero que debes hacer es dejar de lamentarte, nadie sabía que eso pasaría, ella era joven y en lo último que pensamos es que moriría.
-la extraño tanto.
-lo sé, hijo, lo sé.
El llanto de mi bebé me hace levantarme de mi sitio, la tomo en mis brazos mientras intento descifrar que es lo que necesita, mi madre va a la cocina y prepara un poco de leche, come muy poco, pero al menos come, el médico dijo que era normal, que la presencia de la madre siempre es necesaria y que debo tener paciencia, los primeros meses siempre son los más difíciles, estando solo se vuelve aun más difícil.
Hace un año no me imaginaba con un bebé en brazos, solo, llorando la muerte de mi novia, ambos éramos muy jóvenes para tener un hijo y era en lo que menos pensábamos, solo nos divertíamos, pasábamos un buen rato juntos y luego cada quien volvía a casa, los padres de ella siempre me vieron mal, yo no tengo nada, conseguí un trabajo de medio tiempo después de la escuela cuando mi madre enfermó hace dos años, kyra era un año menor que yo, me gradué el semestre pasado y estaba intentando entrar a una universidad suficientemente económica para poder seguir adelante con mis planes, pero entonces sucedió, ella llegó un día con la noticia de que estaba embarazada, con 17 y 18 años de edad seríamos padres, pero ese no fue el mayor de nuestros problemas, ni sería el último, los padres de ella le prohibieron verme por un tiempo, aunque al principio creí que estaría bien, que ellos le ayudarían durante el embarazo, una llamada desesperada en mitad de la noche me hizo salir de casa corriendo, los padres de ella planeaban un aborto, tan solo dos semanas después de que nos prohibieran seguir juntos su madre le dijo que de ninguna manera permitiría que esa cosa viviera y en medio de una tormenta en la noche, me vi corriendo por la calle rumbo a su casa, las luces estaban apagadas, pensé que dormían pero no fue así, tan solo unos segundos después el auto de su padre abandonaba la casa con mi novia e hijo dentro, la llevarían a otro estado donde le practicarían aborto, jamás permitiría que eso sucediera, podré ser un niño como ellos lo dicen pero no iba a olvidarme de ella y de mi bebé, al menos no sin dar pelea, la lluvia me impedía ver con facilidad, el auto salió a la calle y de inmediato me arroje a el, recuerdo haber rodado por el suelo un par de metros y luego levantarme con tal agilidad que logré sujetarme de una de las puertas, yo tenía derecho a estar allí, tenía todo el derecho del mundo, y aunque fui arrastrado varios metros no solté mi agarre, mis manos y piernas dolían pero estaba decidido yo no me iría de allí solo, lo haría con ella de la manera que fuera.
Por fin su padre se detuvo, la puerta se abrió y me incorporé al instante, vi sus manos apretadas en puños, sabía que estaba dispuesto a golpearme, así que me preparé y espere el golpe, tan solo unos segundos después llegó, me hizo tambalear un momento.
-que crees que haces niño estúpido?...ella no va a volver contigo.
-es mi hijo y tengo derecho, soy su padre.
-eso no va a suceder.
-es mi hijo y no voy a permitir que le hagan daño, yo me encargaré de ellos, amo a su hija y amo a ese bebé, vine por ellos y no me voy a ir con las manos vacías.
-pruébalo.
De nuevo vi su puño dirigiéndose a mi, me hice atrás y le devolví el golpe haciéndolo caer sentado.
-no se levante, no lo haga, es mi novia, es mi hijo y voy a formar una familia con ellos le guste o no.-me mira furioso, la voz de ella me hace voltear, su madre la sujeta pero ella logra salir del auto.- sé que soy joven aún, pero es mi hijo y no soy un niño, me haré responsable, haré todo lo posible por que ellos tengan todo lo que necesitan.
La mirada de su padre denota furia, su madre nos mira desde dentro del auto pero pasados unos segundos arroja las cosas de ella al suelo, sigue sentada dentro sin mirarnos, su padre sube al auto, baja el vidrio y nos mira unos segundos en silencio.
-no quiero volver a verte, no quiero saber de ti o de eso que llevas en tu vientre, no somos tus padres y tu no eres nuestra hija, arréglense como puedan pero no esperen ayuda de nosotros.
Esas fueron las ultimas palabras que escuchamos de ellos, esas fueron las últimas palabras hacia su hija, los vimos irse en su auto y no los volvería a ver hasta el nacimiento de mi hija, el día que kyra murió y que tuve que ir a decirles lo que había ocurrido, les pedí que fuesen a darle un último adiós ya que no estuvieron con ella cuando murió pero ni asi conseguí que su corazón se ablandara, kyra murió siendo yo única familia.
Pero prefiero recordarla como era, fuimos novios mucho tiempo y ella era la niña mas dulce que había conocido hasta entonces, me enamoré de su forma de ser, de su sonrisa y su gran corazón, los primeros días en casa fueron terribles, ella enfermó después de tener que volver bajo la lluvia, aunque mi madre me ayudó, esos días fueron terribles, el médico y todos los que la veían no paraban de echarme en cara mi irresponsabilidad, tuve que tragarme mi orgullo cuando en frente de una sala llena de gente la enfermera me recriminó el no habernos protegido y que ella estuviese embarazada a nuestra edad, luego que ella hubiese enfermado todo según ellos por mi culpa, recuerdo estar agachado mirando el suelo y ella sosteniendo mi mano, claro que podía con eso y con todo lo que viniera, o eso creí hasta que ella murió.
Yo por supuesto tuve que dejar mis planes de seguir en la escuela y buscar un empleo de tiempo completo que nos diera un seguro médico pues las consultas se hacían costosas cada vez, fue mi madre quien me ayudó a conseguir un trabajo en una imprenta, una empresa donde hacían toda clase de material impreso y publicidad, un amigo suyo le debía un favor y ella trató de ayudarme a mi con eso, en aquel entonces mi trabajo consistía en ser el mil usos del lugar, lo mismo atendía un mostrador, que limpiaba o entregaba correspondencia, me daba lo mismo, todo con tal de que kyra no sufriera por nada, estando a unos meses de graduarse, me contó de su idea de conseguir un empleo para ayudarme con los gastos cuando el bebé naciera, me negué rotundamente, si alguien debía sacrificarse para que ella continuara con sus estudios ese sería yo, mis turnos duraban doce horas y eso no me molestaba pues el día que teníamos cita con el médico mi jefe no ponía objeciones y me daba el día libre, poco a poco fuimos comprando pequeñas cosas para el bebé, algo de ropa, algunos juguetes y al final con la ayuda de mi madre conseguí una cuna, aunque era de segunda mano estaba en perfectas condiciones y eso estuvo muy bien, los domingos los pasábamos juntos, recuerdo ir al parque con ella y estar en el pasto mirando las nubes pasar todo fue mejor cuando se empezaron a sentir los movimientos, era como estar en un sueño.
-quieres casarte conmigo?
-qué?
-que si quieres casarte conmigo?, sé que lo hemos hecho todo al revés, pero de verdad te amo y quiero que seas mi esposa.
-si.
-si?
-eso he dicho.
-nos casaremos después de que nazca el bebé, así será testigo de todo.
-bien.
-bien.
Pero jamás pasaría.
-qué nombre vamos a ponerle?.-pregunto con mi cabeza en sus piernas
-me gustaría que se llamara Erick si es un niño o Emily si es niña.
-como tu abuela?
-si.
-me gusta.
-esta decidido entonces.
El resto de los meses kyra los pasaría en casa, recuerdo haberla acompañado a visitar algunas universidades, ella no lograba decidirse por algo que realmente le gustara, decidió que esperaría un poco más a que la convocatoria para una beca apareciera, ella siempre fue muy buena estudiante, incluso había ganado algunos reconocimientos por eso y tenía la esperanza de que eso le ayudara a obtener una beca.
Yo por mi parte seguía en mi empleo, pronto comencé a hacer trabajo de oficina y la limpieza y atención en la recepción dejaron de ser tareas mías, lo que significó tener un mejor sueldo pero era más cansado pues mis horas de trabajo a veces se extendían y en alguna ocasión regresaba a casa cuando ella ya estaba dormida, me gustaba sentarme en la orilla de la cama y observarla, ponía mi mano sobre su vientre y sentía como mi bebé se movía, todo parecía ser perfecto.
El día del parto mi madre no pudo estar allí, debido a su trabajo ella no estaba en la ciudad aunque todo estaba bien, recuerdo estar en la habitación hablando con ella, haciendo planes, sonriendo ansiosos por ver a nuestro bebé, para entonces yo estaba por cumplir 19 años y ese era el mejor regalo de cumpleaños que alguien me hubiese podido dar, las horas pasaban, entre contracciones y llanto, por un momento ella se quedó quieta, miraba un punto en el espacio, su mirada estaba perdida.
-ey estás bien?
-si, lo estoy.
Fue lo último que ella dijo.
De pronto un monitor comenzó a hacer un ruido extraño, una enfermera apareció de la nada y salió para volver unos segundos después con un médico detrás de ella.
-necesito sacarlo ya.-fue lo poco que entendí.-haremos una cesárea, espera en el pasillo por favor.
Recuerdo estar parado en el pasillo con mis manos juntas, pidiendo a quien estuviera escuchando que todo saliera bien, la camilla paso frente a mi y yo corrí detrás de ella, "te amo", le grité desde afuera cuando la enfermera no me dejó pasar.
Los minutos se hicieron largos, el llanto de un bebé me hizo levantar la cabeza y luego una mujer vestida de blanco salió corriendo de la sala, pude ver movimiento, pude ver al médico ordenando, yendo y viniendo.
Mis manos sudaban, sostenía entre ellas el pequeño bolso que ella había preparado para cuando saliéramos del hospital, no había encontrado un lugar donde dejarlo y luego de mucho pensarlo lo había enredado en mi brazo, pero la espera se había hecho larga, el llanto del bebé había desaparecido y nada más que el silencio se escuchaba, sentí que hacia un hueco en el piso de tanto caminar de un lado a otro.
Aun puedo sentir en el estomago el vacío que sentí cuando el médico seguido de una enfermera salió de la sala, la enfermera sostenía entre sus brazos un pequeño bultito enredado en una sábana color rosa, se acerco a mi, su rostro lucia triste y comenzó con un discurso del cual solo escuche algunas palabras, embolia, muerte, lo siento mucho, es una niña, fue entonces cuando la enfermera la acercó a mi, dormía, era tan pequeña y frágil, mi pequeña Emi.
El médico esperaba mi reacción, pero yo no sabía ni en que planeta estaba, el amor de mi vida había muerto y nos había dejado solos, que iba yo a hacer con una pequeña recién nacida?, no tenía la más mínima idea, todos esos planes que había hecho se vinieron abajo cuando me vi solo en ese pasillo sosteniendo a mi hija.
