Capítulo 9.

El panorama era, justo ahora y desde mi punto de vista, extraño. Granger se iba a separar de su esposo, no sé si eso involucraba el divorcio, pero si volvería a su apellido de soltera, indicaba que sí, pero personalmente y más por mi experiencia, es un hecho sumamente… extraño.

He visto a muchas personas ser infieles, a veces ocasionales, a veces frecuentes, aparentemente involuntarios, o completamente a propósito, pero nunca dejaban a su pareja y si la llegaban a dejar, era para pasar inmediatamente a otra relación con quien habían sido infieles. Usualmente son personas dependientes, no pueden estar solas, necesitan de alguien que este con ellos y creí, sinceramente, que Granger era así. Tal parece que ella está dejando a su esposo para ser "libre", pero ¿para qué quiere esa libertad? ¿para salir de putas los fines de semana? ¿para explotar su sexualidad? Si deja a su esposo y no por su amante, todo indicaría que aparentemente es una persona madura y está tratando de hacer lo correcto, sin embargo, si es así ¿Qué hace aquí? ¿busca divertirse conmigo solamente? ¿o busca llegar más lejos conmigo? ¿seré yo de quien quiera sujetarse al dejar a su marido? ¿seré yo la siguiente rama a la cual se agarrará?

Me levante lo suficiente para quedar sentada en mi cama, lleve mis ojos a ella, aún tenía las manos atadas y permanecía con los ojos cerrados, descansando o recuperándose en un estado post-orgasmo. Me quede viendo su cuerpo desnudo, estirado por la sujeción de sus manos, largo, delgado, suave, de piel muy blanca… mi mente me dictaba esperar, ver que es lo que hacía Granger, que terminaba por hacer, si separarse, si decirme algo, ver primero que es lo que hace el otro, pero por otra parte, sentía tanta curiosidad por saber que me veía tentada a preguntarle ahora mismo. Quizás fuera porque Granger me atraía en varias formas y sabía que me convenía. Una mujer poderosa, una mujer con prestigio y peso en el ministerio, la amante perfecta o, lo que fuera que ella quisiera. Fácil podría mantenerme, aun teniendo en cuenta sus hijos.

Me lleve una mano a la frente. El dinero no lo era todo, también disfrutaría de acostarme con alguien nada repugnante. No es que quiera ser una puta, digamos que tener algo con Granger sería tanto como conveniente como agradable y me sentía impaciente por saber si tendría la oportunidad a la mano, o de plano, toparme con la realidad y mandar a volar cualquier expectativa.

Moví mi lengua inquieta dentro de mi boca, pero no dije nada de lo que estaba pensando, me limite a esperar, aun en contra de mis deseos, debía imponer mis instintos y por supuesto, mi experiencia. Me levanté por completo y fui a liberarle las manos, enseguida abrió los ojos, dejando su mirada en mí, se froto las muñecas y luego se las miro, no había ningún problema, no había marcas, solo entonces se sentó y busco su blusa para ponérsela, dándome la espalda mientras se colocaba el sostén, hice casi lo mismo, pero con mi vestido. Unos cuantos minutos y volvimos a estar vestidas, cada una sentada en la orilla contraria de mi cama, dándonos la espalda. Me preguntaba si debía insistir con la cena u olvidarla por completo, también quería saber si ahora que habíamos tenido sexo se iría o tenía algo más en mente. Ya comenzaba a pensar en el tono divertido con el que hablaría cuando ella hablo antes que yo.

-Parkinson… -dijo detrás de mí, alce una ceja curiosa.

-Granger… -le respondí casi en el mismo tono.

-voy a ser sincera… -gire levemente la cabeza, con cierta sorpresa y curiosidad.

-sobre que, Granger… -le dije con tal serenidad y seriedad en mi voz, que hasta me sentí impropia de mí.

-me atraes, vi la oportunidad de esto y la tome, aun si me veía ruin -yo sonreí en mi sitio, Granger era muy inocente si cree que esto es ser ruin -pero teniendo en cuenta que ya sabias y aun así accediste… quiero proponerte… -con esas palabras sentí un sobresalto en el pecho -no una relación inmediatamente, pero… tratarnos más, poco a poco e ir viendo que es lo que se llega a dar… -mordí mis labios mientras sonreía -jamás imagine que de todas las personas en el mundo, tu franqueza que a veces cae en la desfachatez seria lo que más apreciaría de ti… me gusta eso Parkinson, me gusta que no mientes, que no escondes la verdad, aun si no tienes las mejores actitudes … prefiero siempre la verdad y… eres guapa Parkinson -enseguida yo comencé a reír -además, es agradable ver que quieres superarte, avanzar por ti misma en medio de las adversidades…

-para Granger, me estás haciendo ver tan bien que casi voy a creérmelo.

- ¿y entonces? ¿Qué respondes? -me pregunto aun a mis espaldas, aun sin girar a vernos.

-bueno Granger, tú también eres guapa… -sentí por el movimiento en la cama que ella se giró a verme, por lo que yo también gire a verla, inmediatamente nuestros ojos se encontraron -siempre he tenido razón Granger, este trato sería muy conveniente, pero ahora, sin duda esto será mucho más conveniente para mí que para ti, ¿Quién no quiere tener una relación, cualquiera que sea, con Hermione Granger? Abusare en todo lo que pueda, querida -le hable finalmente con mi acostumbrado tono de voz y ella rio -ahora ríes, pero cuando te pida firmar el montón de convenios, seguro te molestaras.

-yo jamás mezclo el trabajo con el placer -respondió divertida.

-conmigo lo harás cariño -y le extendí la mano, enseguida estiro su brazo y tomo la mía.

-pruébame -dijo con sensualidad, retándome, yo reí.

-sin duda lo hare, sin duda.

Me puse de pie y ella hizo lo mismo. Me acompaño a la cocina y después de un par de hechizos, la cena volvió a tener la temperatura de deseada, después de todo, no pensaba dormir con el estómago vacío. En el transcurso de ella hablamos un poco sobre la separación. Aun no tenía una fecha exacta, por lo que supongo, será un proceso largo y tedioso. Pensé en ello a fondo luego de que ella se fuera, mientras me bañaba y aun cuando me había acostado ya. ¿Estaba yo dispuesta a acompañarla en ese proceso? ¿necesitaría de mí? Quería ser su amante, si, o lo que me pidiera ser, pero tampoco quería demasiadas obligaciones, no quería una carga tan pesada. Sopese las cosas poco a poco.

El miércoles siguiente recibí una nota de Potter, me informaba que deseaba verme para que el convenio quedara finalmente zanjado. Doble el sencillo papel y lo guarde en uno de los bolcillos de mi túnica. Me encontraba en el mostrador de la tienda, y mientras Gareth contaba y jugaba con sus monedas una y otra vez, yo movía los dedos con cierta inquietud. Bien, el convenio estaba hecho, pero ahora una nueva idea había surgido en mi cabeza, si Granger está en mi mano, puedo tener el negocio por completo para mi… puedo votar a esta estúpida vieja y quedarme con todo el dinero, no importa que la deje fuera, no importa que diga y haga berrinche alguno, no importa porque tengo en la mano a Granger, la pregunta era… ¿habrán puesto mi nombre en el contrato o el de la tienda? Eso estaba matándome.

Si habían puesto mi nombre desde ya podía largarme de este lugar, pero si no… tendría que aguantar un tiempo más, algo que sencillamente sería un verdadero fastidio, porque si me separaba ahora mismo e iniciaba este proyecto enteramente bajo la firma de Pansy Parkinson, todo el ministerio seria mío, me ganaría todo el renombre del ministerio e iniciaría mi negocio, todo para mí, sin apéndices ni viejas que se queden con mi talento. Solo yo.

Pero primero necesitaba saber… mire la hora en el reloj que estaba en la pared. Seria ya la hora de la salida del personal del ministerio. ¿Estaría Granger fuera de oficinas? No me había buscado desde el lunes… ¿debería ir con Potter primero a preguntar? No, el instinto me decía que debía hablar con Granger antes. Tamborilee los dedos con indecisión en el mostrador. Quizás aún este en su oficina, me dije, así que tome un pedazo de pergamino y le mande una nota, preguntándole si podía verla más tarde. Esperar la respuesta fue un poco agónico y molesto, pero luego de un rato llego, me vería a las diez en mi departamento. Sonreí con satisfacción y guarde la nota en mi túnica, sin imaginar que solo unos momentos después entraría a la tienda Ronald Weasley. Instantáneamente me pregunte qué estaba haciendo ahí el aun esposo de mi interés económico. Se veía apesadumbrado, deprimido, con la mirada en el piso, pero, luego de que me volvió a ver, se veía con cierta decisión… ¿sobre qué? Me dije, mientras lo veía caminar al mostrador.

¿Sabría algo? ¿Habría ya hablado con él, Granger y ya sabía que yo tenía que ver con ella de alguna forma? No lo creía, pero podía ser, la mejor estrategia en este tipo de situaciones es esperar a ver qué es lo que él dice y comentar el mínimo de información. Luego de dar dos pasos dentro de la tienda, Gareth se apresuró a atenderlo, pero Weasley lo aparto diciéndole que solo quería hablar conmigo. Exhale lentamente y espere a que llegara hasta el mostrador, solo entonces, y sin algún tipo de sonrisa demasiado enfática, lo recibí.

-buenas tardes Ronald -él se quedó callado un par de minutos.

-buenas, Parkinson… -entonces se hizo el silencio y tuve que esperar, esperar un largo rato, él me veía fijamente a los ojos, pero no decía nada y tanto Gareth como yo no sabíamos muy bien que esperar, hasta que… -sé que no debería preguntar esto… no es de mi incumbencia… pero ya que… todo ocurrió por ti… -espera un segundo ¿Cómo fue que? Estuve a punto de objetar, pero me mantuve callada, fiel a mi instinto - ¿piensas quedarte con ella? -y yo alcé un poco las cejas e hice una sonrisa muy plana y extraña.

-efectivamente Ronald, no deberías preguntar eso -le respondí.

-en su cumpleaños dijiste que querías un marido… solo por eso lo pregunto Pansy… me pregunto si ya abandonaste esa idea… me pregunto si te quedaras con ella… no dejo de preguntarme si… si la vas a hacer feliz… -ahora fui yo quien se quedó en silencio analizando sus palabras y pensado que decir mientras contemplaba sus ojos azules. Por como sonaban las cosas, no sería muy desacertado suponer que Granger no le dijo que le había sido infiel con su cuñada, sino más bien, parecía que en lugar de Fleur, me había puesto a mí y no tenía muy claro la temporalidad que había manejado, sin embargo, ya estaba hecho y, aunque podía contarle todo y exponer la realidad de la situación, no me convenía moverle ni un poco a la historia que ella conto. No es sorprendente que Granger cambiara la historia, de hecho, es comprensible, más bien, debí haberlo supuesto. Lo que en verdad me sorprendía, era la actitud con la que se movía Weasley. Estaba aquí, aun preocupado por ella. En otro momento me habría parecido un simple sentimentalismo, hoy, me parece algo inusualmente admirable.

-aun no lo sé, Ronald -conteste, con la verdad y por qué no sabía que más decir, después de admirar sus sentimientos, no quería mentirle asegurando algo que realmente, no sabía.

-Pansy… por favor… hazla feliz -me dijo con los ojos brillantes por la acuosidad en ellos, me sentí perturbada por los sentimientos que me estaba transmitiendo solo con su mirada. Apreté los dientes y me mantuve firme.

-no es una promesa Ronald… pero lo hare en la medida de lo posible.

Asintió solo un poco en silencio, luego se despidió y salió de la tienda. Gareth lo siguió hasta las puertas e incluso se quedó mirando en la entrada, imagino que viendo cómo se iba. Repace las yemas de los dedos sobre la superficie del mostrador. ¿Hacerla feliz? Es una estupidez encargarme de la felicidad ajena, porque, después de todo, es suya, no mía.

Horas más tarde cerramos la tienda y pude al fin ir a mi departamento. Me hundí en la tina de mi baño por al menos una hora, luego me aplique perezosamente perfume y vestí un camisón. Más tarde, cuando Granger tocó el timbre, ya había cenado y la esperaba impaciente. Al abrir la puerta me encontré con una Hermione bastante relajada que entro a la estancia con bastante confianza. La observe con cierto recelo sentarse en uno de mis sillones, mientras yo hacía exactamente lo mismo.

-bueno Pansy, ¿no piensas decir algo? -dijo luego de mirar uno de mis cuadros. Exhale y me recargue en el respaldo.

-querida, tengo una inquietud -había pasado el resto de la tarde meditando como hilaría todo.

- ¿sobre qué? -pregunto con franco interés.

-el convenio, más bien, el contrato para las capas del ministerio… podrías decirme… ¿a nombre de quién está?

- ¿nombre? ¿te refieres a quien lo va a firmar? -asentí suavemente -la dueña de la tienda, la señora Malkin -maldita sea, pensé al instante. Exhale de forma tosca y descanse la cabeza en el respaldo. - ¿Qué sucede?

-querida, necesitare que se cambie…

- ¿Qué? -contesto de inmediato

-…se lo diré a Potter, pero primero quería consultarlo contigo.

- ¿Por qué Pansy? -para responder a esa pregunta, me debatí seriamente sobre decirle de mis planes, o no.

-con sinceridad, esta es mi oportunidad para dejar de ser una empleada, madame Malkin se ha servido de mí, y bueno, no es algo malo, pero, al final, yo no voy a progresar cariño, seguiré siendo una empleada con un miserable sueldo ¿comprendes? Quiero que deje de explotarme y por fin volverme independiente -ahora fue ella la que se recargo en el respaldo.

-entiendo, pero Pansy, lo hubieras dicho antes, ya está firmado por todos, ¿crees que es fácil que vuelvan a firmarlo, así como así? -me lleve una mano al mentón.

-querida, solo hay que intentarlo ¿bien? Además, seguro ese trabajo lo hará Potter, es tan buen hombre.

-estas abusando demasiado de él, y de mi -yo me encogí de hombros.

-te dije que lo haría tarde o temprano, querida -ella suspiro -por cierto, hoy vino a verme tu marido -inmediatamente volvió a verle con el susto marcado por todo su rostro.

- ¿Ronald?

- ¿acaso hay más? -le respondí con un delicioso sarcasmo imposible de evitar.

-oh vamos, ¿Qué rayos te dijo?

-algo muy interesante… algo que me hace pensar que no sabe nada de lo que ocurrió con Fleur Delacour… y… que solo conmigo lo has engañado -al instante de decir eso se quedó muy quieta -y… por lo que veo, acerté.

-bueno… no me quedaba de otra… ¿sabías que era su sueño húmedo en cuarto año? -alce una ceja -Fleur, Ronald estaba enamorado de ella cuando fue el torneo.

- ¿y? su hermano se casó con su sueño húmedo y tú te acostaste con ella…

- ¡Parkinson!

-pobre Ronald, no ha tenido suerte, como sea, no me importa.

-no le dijiste, ¿verdad? -pregunto auténticamente angustiada.

- ¿Qué si no desmentí lo que dijiste? -asintió -no, no lo hice, porque sé que tomaras eso en cuenta para el favorcito que te acabo de pedir -termine por decir, con un tono dulce y una suave sonrisa.

-serpiente astuta… -termino por decir y yo reí sin poder evitarlo.

-cariño, fui bastante franca cuando dije que me aprovecharía de ti.

-y yo bastante ingenua al creer que no lo lograrías.

Al día siguiente, cuando acudí al llamado de Potter, le pedí de una forma tan gentil y amable que cambiara el contrato que casi habrían escurrido miel mis palabras. Inesperadamente él accedió sin reparo alguno, pregunto el por qué, claro, a lo que yo respondí que había diferencias de opinión entre Madame Malkin y yo, y ahora, seria yo quien se hiciera cargo de este contrato por completo. Lucio muy comprensivo de la situación e incluso dijo que agrandaría los plazos de entrega, todo tan deliciosamente beneficioso que me hacía pensar que él sabía sobre lo que había dicho Granger de mí y quería de algún modo ¿ayudarme por ello? Bueno, otra inesperada ventaja para mí.

Todo estaba saliendo a pedir de boca para mí. Algo, viéndolo en retrospectiva, tan extraño que parecía que por fin los años grises se habían terminado, y por fin llegaría la ansiada paz que perseguía desde hace tanto. Quizás ahora, pueda volver a tener un lugar propio, progresar adecuadamente y olvidar todo el daño que me había hecho el señor tenebroso y las decisiones de mis padres.


Gracias por sus comentarios, Mariana Rosas, E.K.R173 y Kl01, fue un dia muy cansado y no revise con calma el documento, no debería haber errores. Gracias y hasta el siguiente, cuidense.