ok lo admito... no se que diablos paso por mi cabeza, estoy segura lei algun dia una version de un Steve malvado, y admitamos todas, desde que el "Hail Hydra" salio de los labios de Steve Rogers en el comic y en la pelicula, nos volvimos locas... o solo fui yo?

bien la cosa es que este pequeño demonio empezo a crecer en mi cabeza y aqui esta, realmente me gustaria mucho leer sus opiniones al respecto, este capitulo estuvo casi un mes en mi computador, sufriendo modificaciones, frustraciones de mi parte y bloqueos de inspiracion por no poder traerlo a la vida, realmente agradeceria saber que les parece.

en esta trama todo seguira igual tan cual lo conocemos, salvo el hecho de que nuestro Steve no sera ningun niño bueno, ya leeran; mejor lean y nos vemos al final!

Marvel no me pertenece y es una lastima!...

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Hail… you?

Steve Roger fue despertado por HYDRA, lo convirtieron en un arma, en una despiadada máquina de matar, un hombre que no recuerda su pasado, no recuerda quien es, solo sabe que es apuesto, que es fuerte, que es letal, que nadie puede derrotarlo, y que sin duda alguna nadie puede resistirse a él.

Entrenado no solo en batalla, no solo en espionaje, Steven Grand Rogers, aprendió a ser un arma de seducción de la que incluso HYDRA temía, porque no existía Hombre o Mujer que lograra resistir el encanto del bastardo.

Manipulador, letal y perfecto, HYDRA estaba complacida.

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-Capitán… tiene sus órdenes… -el agente Rumlow le paso la carpeta, mientras que el líder terminaba los detalles, Steve era capaz de todo, era hábil, por lo que mientras escuchaba a su jefe hablar, sus ojos recorrían la anatomía del hombre a su lado, le dedico una sonrisa traviesa y observo con orgullo como el hombre se tensaba y se sonrojaba desviando sus ojos. Oh… seguro justo ahora él estaba recordando cómo sus hábiles manos lo habían dominado, porque si… Capitán dominaba, nadie lo hacía con él, muchos lo intentaron y terminaron destruidos de muchas formas, su favorita sin duda, su orgullo, solía tomar a esos soldados y humillarlos de la peor forma sexual, matarlos? No, eso sería muy fácil, prefería ver como sus pantalones se mojaban cuando el caminaba por los pasillos y solo les miraba. Prefería verles suplicar que los tocara de nuevo, destruir sus orgullos y su heterosexualidad era mejor que cualquier cosa. –Capitán? Me escucho? –el hombre enarco una ceja.

-si señor… -se levantó con la carpeta en mano y salió del lugar, la misión era clara, existía un grupo de peleadores que estaban causando problemas a HYDRA, los vengadores, el plan era que él les hiciera una declaración de guerra de forma que los alertara, para luego esconderse, una misión fácil, ponerlos en alerta para jugar con sus debilidades como "héroes" y por supuesto, secreta, porque nadie además de HYDRA sabía que el existía.

Existir? Una cosa tan efímera y sin sentido, el no recordaba nada más que sus misiones, ni como llego a ellos ni nada, solo entrenamiento, misiones, sexo, entrenamiento y misiones de nuevo, una rutina constante, a veces incluso olvidaba fragmentos, su historia era sencilla y fácil de contar, sus padres sufrieron un accidente en el que murieron, y el salió mal herido, para salvarlo HYDRA había tomado su cuerpo como experimento, inyectando un suero que lo hacía sanar con rapidez, o eso era lo que el sabia.

De cualquier manera Steve no sentía curiosidad por esas cosas, no había tiempo para sentimientos innecesarios que pudieran arriesgar su vida en el campo de batalla, y él tenía un record de misiones exitosas que cuidar, el arma perfecta.

En cuanto entro a su habitación, su perfecta dentadura mostro una sonrisa maliciosa – no deberías estar aquí

-quizás… pero imagine que estarías algo estresado… después de la última misión – la mujer se levantó de la cama donde estaba sentada; alta, firme, preciosa, portaba el uniforme ajustado de HYDRA, negro, ceñido y con el cráneo y pulpo rojo en los costados.

-Cinthya… -sonrió divertido mirando sus intenciones – según recuerdo la última vez me dijiste que no importara que… jamás me harías "un favor" – lo último lo dijo con sarcasmo, observando las mejillas sonrojadas y como tragaba grueso.

-se lo que dije… - se paró frente a él, lo observo deslizar las carpetas en la pequeña mesa que ocupaba cada habitación y rozar su mejilla con sus dedos, hasta apartar un mechón rubio que había escapado de su moño, el simple contacto la hizo temblar como nunca nadie lo había hecho, ella jamás pudo comprender que era el, y que hacía con la mente y cuerpo de todos, y hablaba de todos porque conocía las historias, hombres y mujeres caían en sus redes, eran seducidos, tomados y siempre buscaban un poco más de él, no importara lo que el hiciera, lo rudo que se portara o lo humillante que fuera, cada amante siempre regresaba por más, porque nadie satisfacía un cuerpo como Steve Rogers, y ella lo sabía, por eso lo había esperado en su cama – pero estoy aquí… así que de que te quejas.

-no me estoy quejando – se quitó la parte superior de su uniforme, dejando ver esa perfecta musculatura, blanca y firme, tan tentadora, sonrió con maldad al ver como sus ojos eran desviados a él, acostumbrado a ser irresistible para cualquier que lo viera, sin necesidad de aplicar mucho esfuerzo, camino por su costado y se recostó en la cama, paso sus brazos tras su nuca y se apoyó en ellos observándola de pie frente a el – desnúdate… - siempre una orden, no una petición, y le complacía tanto observar como nadie se resistía, ni siquiera ella, la mujer más temible de su escuadrón, la única que estuvo cerca de escapar de el en un entrenamiento, la que ahora deslizaba su ropa de su cuerpo tratando de complacerlo, no pudo evitar dejar escapar una risita, que ella simplemente ignoro mientras dejaba caer su ropa interior, y respondía al dedo que ahora la llamaba y la incitaba a subir sobre él.

Cada ser humano insignificante le pertenecía, no existía nadie que pudiera resistirlo, todo en él había sido fabricado para obtener la victoria, y su mente ahora trabajaba a increíble velocidad, había aprendido a manipular las mentes de sus enemigos y compañeros, a usar su propio cuerpo como arma de seducción para conseguir o aniquilar, y la mujer que ahora gemía sobre el mientras su pecho saltaba al ritmo que sus caderas, no hacia otra cosa que confirmar lo que ya de por si, su ego gigante sabia.

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Reporte de Misión:…

Nathasha Romanoff: agente rusa entrenada como espía, artista marcial y francotiradora, equipada con un arsenal de armas de alta tecnología: básicamente espía, rusa, pelirroja, hermosa, perfectas curvas, pechos, caderas, piernas y labios…

Arrojo el expediente a un lado y se quedó con la foto, hace 30 minutos que había despachado a su compañera, simplemente pidiendo se fuera, la mujer había mostrado su furia, una bastante divertida al estar acompañada del sonrojo post orgasmo, sonrió divertido, había evaluado los expedientes, estudiando a sus enemigos, básicamente memorizando solo lo que le seria de utilidad, demasiadas palabras inútiles, a quien le importaba el semi dios Thor Odison? Lo único que importaba era su fuerza, nada más, no era su tipo; el otro agente Clint Barton, bastante atractivo, buen porte para ser solo un espía, puntería refinada, mal apodo; una sonrisa se dibujo sus labios, tendría igual de buena puntería de espaldas?; evaluó de nuevo la foto apuesto si, quizás sería divertido jugar con él; Bruce Baner: al fin algo interesante: un monstruo contenido en un pequeño humano, definitivamente necesitaba ver esos videos; sonrió divertido, y se inclinó a la pequeña laptop, no era amante del equipo pero lo habían entrenado bien para usarlo, y efectivamente era muy útil como le habían explicado, olvidando los reportes restantes se sumió en varios videos que mostraban al gigante verde y parte de lo que enfrentaría.

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Casi dos horas después su sonrisa era más acentuada, no había salido a comer, estaba perdido en su "investigación" evaluando a sus futuros contrincantes, la mujer era letal, fuerte y atrevida, sería sin duda una buena adversaria, el gigante verde sin duda alguna era agua de otro costal, prefería mantenerse alejado de ese, la armadura era extraña sin duda pero nada que no pudiera averiar con sus puños, según los reportes el semi dios no estaba en la tierra, aburrido, así que evaluaba a los que sí, fue entonces cuando en los videos esa armadura se abrió.

La sorpresa fue primero, era elegante, apuesto y extrañamente familiar, se inclinó en la mesa, barajeo las carpetas y abrió la que no había visto hasta ese entonces, Anthony Edward Stark: empresario, inteligente; basura, era solo alguien común según ese reporte, sin habilidades salvo la inteligencia, observo la pantalla en pausa y la foto en su mano, Stark. Repito el apellido, porque ese apellido le sonaba, no era común, y no conocía a nadie con él, y aun así sentía que algo se removía en su interior, la curiosidad se encendió en el, y se vio asombrado de sí mismo; nadie, nada, despertaba sentimientos en él, mucho menos ese de confusión, quien diablos era ese tal Anthony?

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Sus manos estaban cubiertas de sangre, las sacudió en un movimiento rápido y preciso que salpico el sueldo a su alrededor, el idiota creyó que podría contra él, se lo advirtió, claro que lo hizo, y aun así ahora el hombre era un extraño e irreconocible cuerpo cubierto de sangre, sus ojos antes azules tenían un tinte rojizo, observo sin inmutarse, hasta que la voz a su lado lo hizo salir de su trance.

-estas bien? – el capitán giro su cuerpo y observo a al hombre a su costado, Rumlow lo observaba a través de sus ojos oscuros con un tinte de preocupación, claro, debería estarlo no, según los informes él era un hombre inestable al asesinar, un hombre que perdía el control, y entraba en un trance donde su cerebro hacia un reinicio que lo sacaba de combate durante varios días, era obvio ver esa preocupación.

La sonrisa se dibujó en su rostro al tiempo que ladeaba ligeramente a la izquierda – lo estoy – el rubio se dio la vuelta y salió de la habitación, podía sentir la mirada de su compañero en su espalda, un movimiento en falso y Pierce lo sabría, y si ese hombre insoportable lo sabía, de seguro lo tendrían bajo cuidado unos días, y él no podía permitirse eso, estar bajo cuidado equivalía a choques eléctricos, y definitivamente no era algo que él quisiera repetir.

Mantuvo su cuerpo firme y sereno, se recostó fuera de ese edificio abandonado, la misión había empezado tranquila, un grupo de SHIELD descubierto en el lugar, un grupo pequeño, entrar, acabarlos y borrar sus huellas, la razón, el grupo estaba demasiado cerca de dar con la ubicación de la base, cuando lo asignaron a su equipo, se enfundo en su uniforme, cargo sus armas y cubrió su cabello con su gorro negro, siempre de encubierto, subieron al edificio, arremetieron contra todos según lo planeado, y el estúpido hombre en su piso tuvo la brillante idea de desafiarlo, el disparo en su brazo había salido limpio, no le dolía, la adrenalina en su cuerpo no permitía el dolor en ese momento, pero su mente se había cegado, lo último recordaba era la sangre salpicar en su rostro, hasta que nuevamente un par de ojos castaños lo hicieron detenerse, ojos suaves, expresivos y penetrantes, los que siempre aparecían en su mente cuando estaba a punto de hacer algo peor.

Llevo una mano a su rostro, limpiando los restos de sudor y sangre, y las deslizo por su cabello, llevando el gorro consigo, dejo escapar un suspiro, normalmente el jamás haría preguntas, solo cumplía y obedecía, pero desde los informes, desde la familiaridad que Anthony Stark había despertado en él, su mente era un completo desastre, un desastre de imágenes en las que portaba un uniforme azul, en los que luchaba de lado con personas le sonreían, en las que esos malditos ojos castaños se veían con más regularidad.

Sus sentidos se alertaron, saco el arma de su funda y apunto, quedaba uno, antes que el disparo saliera observo un par de ojos verdes abrirse con sorpresa, y algo más, como si lo conociera, y luego se apagaron, el hombre cayo de espalda y el charco de sangre no tardó mucho en abrirse camino por su cuerpo. Se giró a su nueva compañía y la miro con el ceño fruncido, él no había apretado el gatillo, se le habían adelantado

-creí no dispararías – Cinthya le sonrió divertida, con un brillo extraño en sus ojos marrones – tardabas mucho, acaso se te olvido como apretar el gatillo – señalo con su dedo fino el arma que ahora el guardaba de nuevo.

-acaso crees son idiota – le escupió las palabras, desvió sus ojos de nuevo al cadáver, esa mirada, entrecerró sus ojos con un dejo de desconfianza ahora – que haces aquí? No tienes nada más que hacer?

-pero que mal genio – la chica giro sus ojos y se cruzó de brazos – tu novio Rumlow estaba preocupado y me envió por ti – clavo sus ojos en el – no debiste quitarte el gorro, sabes que tus ordenes son mantenerte bajo perfil durante las misiones o cuando estés fuera…

-se cuáles son mis órdenes – se giró hasta quedar frente a ella, interrumpiendo sus palabras, su cuerpo firme y su mirada clavada en ella, el claro porte que intimidaba a cualquiera, sumado a que estaba usando su voz de mando, no podía reprochar el hecho que la mujer frente a él se pusiera tensa en el instante – creí no quedaba nadie más, y lo tenía en la mira, que te quede claro que después de ti soy el mejor tirador del equipo – desvió sus ojos de la mujer y regreso su vista al cadáver – y detesto que me envíen niñeras y lo sabes, no soy ningún niño perdido que deben estar vigilando

-lo se… - estaba seguro ella diría algo más, pero en ese momento el equipo salió del edificio, el transporte llego por ellos, y el personal que se encargaría de hacer la "limpieza" quedo en el lugar.

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Negó divertido, Pierce hablaba, después de que ellos presentaran el informe, y aunque hablaba Steve podía notar como sus ojos se desviaban a él, esperando alguna clase de reacción a lo sucedido, realmente patético si lo piensan, Steve Rogers es un profesional, en sus 5 años trabajando con HYDRA aprendió que no debía mostrar sus emociones reales, realmente eran tan estúpidos que pensaban él les daría materia para encerrarlo? Oh no, él tenía sus propios planes personales, y que lo descubrieran los arruinaría.

Mientras caminaba de vuelta a su habitación uno de los soldados se cruzó en su camino, sonrió con picardía y lo llamo con un dedo, quizás era eso lo que le hacía falta, un poco de sexo para él, y demostrarle a los demás que seguía siendo el mismo.

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Siete días después de los sucesos y después de despistar a todos tomo su gabardina, una gorra y lentes oscuros y marrones; diseñados para él, le daba vista perfecta y cubrían el color de sus ojos; salió de la nueva base, porque ya habían sido trasladados a New York, dando inicio a su nueva misión, iba caminando por las calles concurridas, lejos de donde se supone debería estar, definitivamente él iba a disfrutar su día de paseo, sonrió con malicia, su rostro a resguardo, manteniendo un perfil bajo, no le convenía su equipo lo descubriera.

Se supone en 2 horas se encontrarían a 3 cuadras de donde él se encontraba, un lugar céntrico, que daba justo al frente de su lugar de estudio, la torre Stark, ese horrible y luminoso edificio donde residían sus futuras víctimas, el plan era sencillo, Cinthya se infiltraría en el lugar, tenían un currículo preparado para ella, buscando conocer el edificio y como trabajaba, y luego elaborarían un plan en base a eso, y ellos simplemente merodearían alrededor del lugar por si algo salía mal.

Y si era así, entonces porque él estaba en otro lugar?

Sencillo, Anthony Edward Stark tenía la costumbre de bajar a media mañana a una pequeña cafetería frente a su trabajo, Industrias Stark, un edificio mucho más discreto que la torre y aun así bastante llamativo en comparación con los que la rodeaban; la Sra. Nancy, una mujer mayor, amable y simpática, le tenía cada día un café cargado, extra grande y bien caliente, y dos donas glaseadas recién salidas del horno.

El tintineo del lugar repico en sus oídos, el aroma a dulce, a café y pan recién horneado inundo sus fosas nasales, agradable y de forma apetecible, se quitó la larga gabardina y la colgó en un gancho, el frio no le afectaba demasiado, pero sería demasiado llamativo ver a un hombre corpulento caminar por las calles descubierto con el frio hacía en la ciudad.

Se acercó a la barra y sonrió a una chica pelirroja de ojos claros que se sonrojo al ver su porte – buenos días – saludo de forma educada con voz suave – me gustaría un café, no tan cargado y con un toque de leche, y también uno de esos – señalo un pequeño pastel cubierto de crema.

-Con gusto – la chica sonrió y se movió a preparar su pedido, camino a una pequeña mesa desocupada y se recostó en su silla observando el lugar, mas por curiosidad que por otra cosa, Steve tenia habilidad para saber si lo seguían, sabia lo observaban, podía sentir la vista de muchos clavada en su espalda, y quien no lo haría? Era atractivo, cuidaba su físico, y usaba una camisa ajustada que marcaba su musculatura.

Era un lugar agradable sin duda, madera en las mesas, en las sillas y en el piso, cortinas agradables que marcaban el marco de las dos grandes ventanas que daban al frente, baños a la izquierda, manteles sencillos y bordados, 3 personas trabajando, la chica de la barra y dos chicos apuestos y sencillos entregando pedidos y cuidando de las mesas.

La joven salió de la barra con su pedido en una bandeja, el sonrió de nuevo alzando sus ojos a ella, aun cubierto por sus lentes, los bajo con sutileza mostrando el azul de sus ojos, la pelirroja se quedó estática y sin aire por un segundo, el sonrojo cubrió sus mejillas, reacciono y acomodo las cosas frente a él. Contuvo la risita que quería escapar de sus labios y volvió a ajustar sus lentes, no le convenía llamar demasiado la atención, aun su mente maquinaba la mirada que le dio el joven de SHIELD antes de caer sin vida en el pavimento, estaba seguro era de reconocimiento, pero de donde podría el conocerle, según sus informes después de morir sus padres él estuvo en coma y muy enfermo, HYDRA salvo su vida, educándolo y entrenando sus habilidades, y ahora que lo pensaba el no recordaba nada de eso, fragmentos borrosos de una vida que le parecía lejana y a la vez reciente, cosa que no tenía sentido en absoluto, quizás le habían fundido el cerebro demasiado que su infancia fue borrada con demasiada eficacia.

-algo está mal? – la chica le observaba con ojos admirados y curiosos, se maldijo internamente por perderse en sus pensamientos, desde ese muchacho y lo que vio le pasaba seguido, y él no era de cavilar demasiado un asunto.

-no… disculpa, estoy un poco distraído –le regalo otra sonrisa que ella respondió maravillada – esto está bien muchas gracias… estoy seguro debes regresar a tu lugar… no debiste molestarte – su voz bajo un poco y tomo lugar a un tono seductor, la chica trabajaba en barra, estaba seguro, y aun así salió a entregarle su pedido ignorando a sus compañeros que ahora la observaban indignados – no quiero causar molestias…

-no lo es… - ella suspiro, sonrió de nuevo y regreso a su lugar nerviosa – pero si, debo regresar, si necesitas algo, solo llámame. – claro la llamaría, pero para hacerla gritar y suplicar por más de él, la observo de reojo mientras regresaba a su sitio, delgada, sí, pero excelente trasero.

Una vez que estuvo solo dio un sorbo a su café, una pequeña mordida a su pastel, y entendió el fanatismo del otro hombre por venir cada día, seguro tendría alguna rutina de ejercicios porque si no sería una gran bola de grasa.

Diez minutos después mientras leía el periódico del día, escucho una puerta interna abrirse, la Sra. Nancy con su cabello negro salpicado de mechones plateados, recogido en un alto y ajustado moño, ataviada de un vestido suelto y cubierto de flores, salió con un plato que contenía dos donas glaseada de un color rojizo, y un café humeante en otra, la campanilla del lugar tintineo de nuevo, y el objeto de su curiosidad esos días entro por ella.

Dejo una chaqueta negra y elegante colgada justo al lado de la de él, camino directo a la barra, un caminar elegante y suave mientras su mano aflojaba el nudo de la corbata azul marino que llevaba sobre la camisa crema, lentes polarizados de un color azulado y de marco cuadrado ocultaban sus ojos, tal cual como en las fotos había obtenido de sus investigaciones, el hombre, más bajo que el por solo tres centímetros, sonrió a la chica de antes y beso en ambas mejillas a la mayor que lo miraba entre enamorada y admirada, mantuvieron una conversación corta un par de sonrisas por parte de ambos, la mujer entrego su pedido y él se giró a su mesa de siempre, mesa que ahora mismo él estaba ocupando, una gruesa pero elegante ceja se elevó en una silenciosa pregunta al observarlo a través de las gafas aun portaba, y sintió la intensa mirada clavada en las suyas propias.

Respondió con una sonrisa, sutil y divertida, mientras doblaba su periódico, el más bajo camino hasta el con un caminar un poco más fuerte que antes, uno que denotaba poder, furia y territorio, el sonido del plato al chocar un poco más fuerte de lo que debería al ser colocado en la mesa casi lo hizo reír, pero se mantuvo tranquilo sin apartar su rostro del otro.

Coloco ambos codos en la mesa y apoyo su mentón en sus manos unidas sin mostrarse intimidado, porque a decir verdad, aun tras los lentes podía ver un brillo de malcriadez muy divertido en los ojos de su nuevo acompañante, mantuvo la sonrisa suave aunque con un deje retador, el aura que el emanaba el otro le parecía de los más cautivante y lo impulsaba a molestarlo un poco más.

-Buenos días

El castaño entrecerró sus ojos y lo miro con más furia que antes, preguntándose internamente como es que el idiota no había captado ya que tenía que largarse de SU mesa personal, todos en la zona sabían que ese era su lugar, y aun así, observándolo con furia el hombre no se intimidaba y solo le sonreía con esos dientes perfectos, labios carnosos pero finos, suaves a la vista y quizás al tacto.

El cabello se le paraba en puntas rebeldes, y se preguntó a si mismo si se lo peinaba así o era natural en él, admitía era realmente atractivo, un rostro fuerte y maduro, una barba perfecta y fina que adornaba una barbilla y cubría unos labios gruesos y apetecibles, frunció el ceño a los lentes que no le permitían detallar sus ojos, pero se mantuvo sereno esperando una reacción del otro.

Atractivo? No lo sabía por completo, no mientras estuviera cubierto por esa gorra horrible y esos lentes de mal gusto, pero sí que era llamativo, la camisa azul se ajustaba demasiado perfecta a un par de brazos musculosos y a un pecho grande y bien trabajado, un rostro suave, blanco y cincelado, y de nuevo esos lentes asquerosos que no dejaban ver más que una barbilla libre de cañones, demasiado perfecta y bien afeitada, suspiro para él, aparto la silla frente al hombre y se sentó con calma, no tenía ánimos de pelear tan temprano, así que murmuro un – Buenos días – con calma bajando la vista a sus donas, dio un trago a su café y se propuso a ignorar al hombre invadía su espacio mientras mordía su bocadillo diario.

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y bien? en serio me gustaria saber que opinan

estoy buscando ese fic lei una vez que se clavo en mi, en cuanto lo tenga esten seguros les avisare.

alguien vio Lucifer? (no? deberian) porque veran cierto parecido entre ese hombre y este Steve Rogers...

gracias por leer, nos leemos en el proximo!