ok... volvi... algo corto pero espero les guste...

recuerden que lamentablemente ningun personaje me pertenece... solo la historia... espero la disfruten!

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Era demasiado atractivo la forma en que lo ignoraba, mantuvo sus ojos fijos en el otro, observando como poco a poco los restos de la dona quedaban reducidos a causa de esa boca provocativa, hacía poco más de unos minutos, había ladeado el rostro en la misma posición en la que estaba, admirando al hombre frente a él, mucho mejor que en las fotografías, Anthony sin duda tenía un porte único, elegante y superior a cualquiera, sus ojos vagaron por su rostro y la anatomía del cuerpo que quedaba a su vista, el traje se ajustaba perfecto a su cuerpo, de una forma sutil que resultaba sensual a la vista, una sonrisa se dibujó en sus labios, que tan bien se escucharía su nombre de esos labios, escucharle gemir y suplicar por más?

El moreno intentaba por todos los medios ignorar a su acompañante, pero su mirada era intensa y penetrante, aun bajo esos lentes de mal diseño, termino su dona y tomo un sorbo de su café, sus ojos recorrieron el local, buscando algo interesante que no fuera el cuerpo de modelo frente a él, hasta que un temblor recorrió su espalda a la pregunta

-eres heterosexual? – no…. No fue la pregunta, fue la voz, una voz profunda, cuando le saludo no había sonado así, o el no presto atención, clavo sus ojos en él y respondió a la sonrisa de su acompañante.

-porque? Te intereso acaso? – respondió con sarcasmo y seducción.

-crees que si no, estaría preguntando entonces? – la risa en el hombre contagio al moreno.

-oh… lastima guapo, pero no estoy interesado… y si me disculpas – acabo su café en un solo trago- debo regresar a mis labores – el moreno se levantó con gracia, paso por la barra despidiéndose y salió por la puerta de nuevo tomando su chaqueta del perchero sin mirar atrás.

-pero lo estarás…. – fue la sutil respuesta del rubio mientras lo miraba cruzar la calle.

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El pequeño sofá de un asiento estaba algo gastado ya, aun así era cómodo, permitía que su cuerpo descansara en él, un vaso en su mano izquierda, el líquido ambarino brillando bajo los últimos rayos del sol, su mano derecha sostenía su rostro ligeramente ladeado y sus largos dedos acariciaban el contorno de sus labios, curvados en una sonrisa divertida.

El espectáculo era para él, porque siempre era así, si Steve Rogers pedía, a él se le daba; por tal razón las dos mujeres en su cama se estaban besando con demasiado entusiasmo, acariciando sus cuerpos mutuamente, la ropa hace rato estaba de lado en el piso, mientras sus ojos azules se clavaban en ambos cuerpos desnudos, una sentada frente a la otra, piernas cruzadas, besos húmedos y caricias salvajes, sus oídos se deleitaron con los gemidos que empezaron a salir de la más joven cuando su compañera bajo sus labios y succiono sus pechos.

Un suspiro escapo de él, en serio estaba disfrutando, entonces si era así porque su erección seguía sin despertar?. La mayor de ellas arrojo a la otra sobre el colchón y continuo el recorrido de su lengua por todo su cuerpo, haciendo a la más joven arquear su cuerpo y gemir bajo, podía ver como su lengua dejaba un camino brillante que contrastaba con el sudor en el fino cuerpo bajo ella, mordió su dedo cuando esa traviesa boca encontró un par de labios diferentes y empezaron a juguetear, bajo sus ojos a su entrepierna, nada, seguía allí semi despierta, sin marcarse del todo en el pantalón llevaba, emitió un gruñido bajo, que mierda pasaba con él?, clavo sus ojos en la cama, la mayor era castaña, de pelo corto, la observo concentrada en lo que hacía, haciendo que la chica rubia y más joven gimiera alto y se retorciera, su cerebro hizo click y de un momento a otro se vio a si mismo recostado en el lugar de la chica, imaginando era a el a quien le daban un mamada, sonrió de nuevo cuando su erección palpito, continuo su fantasía, y en otro segundo, la chica castaña ya no fue más una chica, en cambio era el cuerpo de un hombre, uno que conocía bien en vista, los ojos castaños le miraron desde arriba y una sonrisa pícara se dibujó en sus labios, el guiño le hizo gemir, pero no tanto como cuando Anthony volvió a bajar su boca e hizo desaparecer su miembro entre sus finos labios.

Apretó los dientes y abrió sus ojos, la erección dolía como el demonio atrapada entre sus ropas, se levantó furioso consigo mismo y arranco sus ropas, empujo a la castaña en la cama y la penetro con furia, sin piedad, mientras descargaba el deseo en ella.

Escuchándola gemir de sorpresa y dolor, anhelando fuera un gemido mucho más masculino.

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Durante la siguiente semana, el plan estaba sobre la marcha, Cynthia se había infiltrado en la torre como asistente de seguridad, aun no tenía demasiado acceso a las zonas importantes pero le permitía conocer el lugar y ganar confianza de a poco, el equipo de Hydra estaba trabajando en el edificio de al lado, utilizando la excusa de trabajo en las remodelaciones, se mantenían cerca en caso de una oportunidad, o por si algo saliera mal, y Steve…

El cada día iba de nuevo al café olvidando por completo su misión…

La misma rutina era diaria, el rubio llegaba con su porte de siempre, se sentaba en la misma mesa y variaba los pedidos para probar todo, esperaba a que el empresario llegara, se sentara con un gruñido en la mesa, cada vez más divertido al ver su enojo, y desayunaban en silencio, uno ignorando al otro, y el otro admirando y grabando sus facciones, oculto siempre bajo sus lentes oscuros y la gorra.

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Las embestidas eran fuertes y constantes, el sonido de succión, los jadeos, resonaba en el pequeño cuarto, sujeto sus rodillas abriendo más sus piernas, Rumlow gimió alto arqueando su cuerpo al otro, lo tenían sentado en el escritorio, sus pantalones perdidos en el suelo, la parte superior del uniforme subida por su vientre, dejando parte de su estómago a la vista, el sudor corriendo por sus cuerpos, Steve cerro sus ojos concentrado en las sensaciones buscando no pensar en nada más que en el placer necesitaba conseguir, y que el otro estaba dispuesto a darle.

Fue cuando la puerta se abrió de golpe que se detuvo en lo que hacía y miro furioso al intruso.

-aquí estás no? - Pierce lo miro sin emoción alguna, aunque el rubio sí que mostraba las de el - necesitamos hablar, vamos

-estoy ocupado - escupió las palabras y señaló a su acompañante que no hizo más que mirar a otro lado avergonzado y descubierto

-me vale mierda lo que hagas Rogers… Nos vamos ahora - se cruzó de brazos con clara intención de no irse, y a Steve no le quedó más que obedecer

-lo siento cariño- sonrió pícaro y dio una estocada más haciendo su acompañante gimiera de nuevo, más avergonzado, salió de él, limpio su miembro con su mano y subió el pantalón había dejado a la altura de sus rodillas, tomo su camisa y salió con el pecho descubierto siguiendo a su jefe y sus guardias.

Entrecerró sus ojos mientras entraban a la oficina de Pierce y escuchaba la puerta cerrarse, paso calmado y se sentó en el sofá elegante, abriendo sus piernas, y estirando sus brazos.

-podrías al menos ser más discreto? –Pierce se giró a él y señalo la erección- yo no estoy interesado en ver eso…

-no es mi culpa… tú fuiste el que me saco de mi momento… acaso te enoja? O es que ya estás tan viejo que hace mucho no ves una erección? –sonrió malicioso al gruñido del hombre que estiro la mano con furia pasándole un vaso con licor, lo tomo entre sus dedos y lo llevo a sus labios sonriendo a su cara – y bien?... a que debo el placer de tu interrupción?... –enarco una ceja sarcástica mientras vaciaba el vaso

-tenías ordenes Capitán… y tengo entendido que has estado desobedeciendo.. –el más bajo hablo con fuerza mientras caminaba, ignorando la actitud del rubio – que diablos has estado haciendo que no estas donde se te ordena?

-cumplí mis órdenes… siempre lo hago… -su respuesta fue tajante y directa, mientras lo seguía con sus ojos – Salí… no sabía que tenía prohibido moverme por la ciudad?... según recuerdo, tus propias palabras fueron muy claras no?... "mantenerme a cubierto, que nadie sepa quién soy, y que haga lo que quiera, sin explicarte demasiado" no? –sonrió con malicia.

-se cuales fueron mis palabras… y no hablo de saber lo que haces… me vale Rogers… -se paró frente a él mirándolo con furia – pero si me importa cuando no cumples tus obligaciones con el equipo… se supone deberías estar cubriendo tu lugar… tenemos una misión recuerdas? Y mientras te deleitas desayunando todos los días con Anthony Stark no?

Steve sonrió con ironía, se levantó del sofá y camino hasta el bar sirviéndose otro trago –así que si me estaban siguiendo no?

-crees que no voy a vigilarte?... el que tengas libertad o creas tenerla… no te hace libre –le respondió la sonrisa de la misma manera – aún hay cosas que no sabes Capitán Rogers… y una de esas es que yo jamás dejo cabos sueltos… no sé qué diablos planeas con tu juego… pero más te vale que ni Anthony ni nadie sepan tu identidad… -la sonrisa dio paso a una mirada de enojo- vivimos del anonimato… no olvides eso… -camino hasta la puerta como siempre hacia, y la abrió, indicando con eso que la conversación estaba terminada.

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Mientras caminaba por el pasillo sus pensamientos empezaron a maquinar, hace días sospechaba era seguido, pero Pierce se lo confirmo con demasiada naturalidad, lo que quería decir que algo tramaba o algo sabía que él no… y definitivamente Steve Rogers odiaba no saber nada.

Entrecerró sus ojos y sonrió con suspicacia mientras vigilaba sus pasos y que nadie le siguiera al entrar a la sala de almacenamiento de información, se recostó en la puerta y entro con sutileza, cerrando con discreción.

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Dos horas después Steve estaba en su habitación, hace rato la luz del sol se había ido y el no se había molestado en encender alguna luz, después de todo no la necesitaba, sus sentidos eran agudos.

Estaba en su escritorio, donde horas antes follaba a su compañero, la pantalla de su laptop estaba apagada por la inactividad, su rostro estaba apoyado en su mano, recostado en la mesa, un dedo acariciaba su labio inferior en un gesto inconsciente y automático, nada, el sencillamente no había encontrado nada, ni una pista, ni algo sospechoso, sus ojos se entrecerraron más mirando a la nada en la oscuridad del cuarto, definitivamente eso no era normal.

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-debería sentirme ofendido? –El moreno sonrió divertido – es la primera vez que te noto distraído y que no me das la atención merezco…

-entonces si te gusta la atención te brindo? –le devolvió la sonrisa, clavando sus ojos en los chocolate, si, él había acudido a su "cita" como siempre, pero el hombre que estaba en frente tenía razón, él estaba en sus pensamientos hace rato, tanto que ni había notado cuando llego a la mesa.

Anthony elevo una perfecta ceja y mantuvo su sonrisa mientras hacia un gesto indiferente con sus hombros –no voy a negar lo que es obvio… admito me agrada la atención, y que me sentía alagado al darme cuenta que sigues aquí cada día siguiéndome o admirándome… -tomo un trago de su café y continuo – en fin… me decepciona darme cuenta que al parecer pierdes interés…. –lo miro con drama, emitiendo un suspiro suave y haciendo un ligero puchero.

La forma en que su labio se arrugaba e inflaba sus mejillas, era un artista sin duda, cualquiera caería rendido ante ese pequeño berrinche, Steve rio con suavidad, una risa suave y sincera que lo hizo sorprender –eres bastante bueno… me gustaría saber cuántas veces usas ese truco para salirte con la tuya

-una varias veces por semana… -el moreno confeso sin pizca de arrepentimiento, mordiendo su dona y mirando a otro lado.

Entonces fue cuando se dio cuenta, sus ojos, Anthony no estaba usando sus lentes, y un par de ojos color chocolate intenso, oscuros pero brillantes se mostraban ante él, sus labios se entreabrieron con sorpresa y ahogo un pequeño jadeo cuando el hombre giro su mirada y lo miro con curiosidad a su gesto.

Tras esos lentes oscuros pudo ver como los ojos del contrario se abrían con sorpresa, le había llamado la atención el sonido, estaba seguro lo había escuchado jadear, pero era imposible y no había razón –hey… desconocido –sonrió con sarcasmo – que ocurre… recordaste que dejaste la estufa encendida?

El rubio observo al otro, se quedó en silencio un rato mientras su cerebro volvía a trabajar y luego rompió a reír de forma sincera, una risa incontrolable y tan natural como respirar, algo que jamás experimento, llevo una mano a su pecho, como si quisiera sostenerse mientras seguía riendo.

Stark enarco una ceja, apretó sus labios en una sonrisa intentando controlarse –oh vamos… el chiste no fue tan bueno –aunque para ser sincero se sintió alagado y bastante orgulloso de lograr esa reacción en el otro

-tienes razón… no lo fue… -respondió después de respirar varias veces, y controlar la risa, el local estaba vacío ya, y los pocos comensales quedaban los observaron curiosos antes de regresar a sus respectivas conversaciones –para nada divertido… pero admito que es la primera vez que me hacen reír así… siéntete alagado Anthony Stark –su nombre escapo de sus labios como una caricia suave que hizo temblar al aludido, llevo una mano a su rostro y quito sus lentes con elegancia aun sonriendo y le miro – porque es la primera vez que alguien saca algo sincero de mi -apoyo sus codos en la mesa y su rostro en sus manos, justo en el momento que el chocolate y el cielo hicieron contacto; sonrió satisfecho cuando su acompañante jadeo con menos discreción que él, mordió su labio inferior cuando el otro abrió los de el con sorpresa dejando escapar el aire, y entonces lo vio… reconocimiento….

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como vamos? en serio me gustaria saber sus opiniones...

y como lo prometi si encontre el fic... se llama "No Lights" y pertenece a "Mrs. Rogers-Stark" pueden encontrarlo como favoritos en mi perfil... definitivamente cuando lei eso nacio en mi el deseo de escribir tambien a un Steve malvado y cruel... aunque veremos que sale de todo esto, ni yo entiendo mi mente...

ya veremos en el proximo!...

Gracias por leer...