Pink Scandal

Capítulo II.

Ver rabiar a la bruja era algo muy divertido y genial para comenzar el día. Apenas se encontraron el pasillo, la chica desvió la mirada en su falso intento de ignorarlo. A cada paso que los acercaba, Suigetsu planeaba su dialogo para enfurecerla aún más. Karin debía de estarla pasando muy bien con la noticia de su prima perdida, justo lo que él necesitaba para no aburrirse por unos días, teniendo el pretexto perfecto para molestar a Doña Perfecta.

—¿Tan feliz estás con la noticia de que encontraron a tu primita?—preguntó burlón, al mismo tiempo que retiraba uno de sus mechones blancos del rostro.

La pelirroja puso los ojos en blanco. Lo peor que le podía suceder en esos momentos era ser objeto de burlas por parte de ese idiota. Desde que ella había puesto un pie en el palacio había tenido que soportarlo. Aún no podía asimilar cómo alguien tan despreocupado, vago y vulgar como él podía ser parte de la familia real.

—Desaparece de mi vista—lo pasó y siguió su camino. Suigetsu no dejaría todo así, se dio media vuelta y fue tras ella.

—Al parecer tu familia es un poco liberal para la realeza. Dime Karin, ¿tú también guardas algún talento oculto?— se acercó más de lo debido hasta susurrarle al oído— ¿quizás te gusta bailarle en poca ropa a mi primo?

Se dio vuelta, dispuesta a abofetearlo, cuando vislumbró a su prometido al fondo del pasillo. Había prometido ser un poco más tolerante con el peliblanco, pues a fin de cuentas se convertirían en familia.

—Al parecer todas las familias tienen a un integrante detestable, lamento decirte que aquí en el palacio tu ocupas esa posición—susurró antes de caminar hacía Sasuke.

—Te he estado buscando Karin.

—¿Sucede algo?

Suigetsu los miró divertido.

—Kakashi ha pedido hablar con nosotros, acompáñame—dijo el pelinegro. Karin se aferró a su brazo, sonriendo con aires de triunfo al peliazul.

—Es increíble que por primera vez no sea yo a quien esté fastidiando Kakashi—comentó Suigetusu.

Sasuke solamente frunció el seño. Comúnmente su primo era quien tenía todos los reporteros encima, adornaba las portadas de revistas amarillistas y era el gran dolor de cabeza para la Reina y Kakashi. Aunque eran de la misma edad, las diferencias entre ambos eran abismales. Mientras él tenía toda la responsabilidad al ser el heredero al trono, el otro chico se daba tantas libertades como podía, mostrando así su poco interés por mantener la imagen de la familia real. En los años de adolescencia, Suigetsu había entrado a una etapa de rebeldía que aún mantenía. En cambio Sasuke se había preparado en estudios universitarios, entrenamiento militar y relaciones internacionales.

Pero a pesar de que el peliazul fuera un tonto sin remedio, sabía que era de las pocas personas en las que podía confiar.

—No te preocupes, no creo que tardes tanto en volver a ser tema de conversación—aseguró el Uchiha.

Karin prácticamente jaló a su novio y fueron juntos con Kakashi. Las malas noticias los estaban esperando.

El peligris estaba frente a la computadora. Concetrado veía ciertas imágenes que hicieron que Karin pusiera los ojos en blanco. Sasuke no pudo evitar observar las fotografías.

—¿Podrías quitar eso? Cualquiera diría que estás viendo pornografía—chilló la pelirroja. El hombre hizo caso omiso y dio clic en la siguiente imagen.

—Al parecer hemos dado con el lugar donde trabajar. No la hemos podido encontrar porque ayer no se presentó, no suele ir regularmente.

—¿Para eso nos mandaste llamar?—la chica estaba molesta, más aún cuando descubrió a su novio poniendo atención de más en la pantalla.

—Ese antro no es el único donde se le ha visto. Aún tenemos la noche de hoy. Los reporteros de todo el país están detrás de ella, alguien tiene que dar con su paradero. La razón por la que te llamé es otra. Debido a que este tema está sobrepasando los límites a una velocidad incomparable, he estado pensando en dos soluciones. En ambas alguien lleva la de perder.

—Pues no quiero ninguna que me perjudique—sentenció Karin.

—Resolver esto no va a ser fácil. ¿Acaso no te has topado con la reina? Sasuke—miró al chico que estaba de espaldas, mirando a uno de los ventanales— no vas a estar escondiendo a tu novia de tu abuela todo el tiempo. Lo mejor es que…

—Conozco bien a la reina. A no ser porque los últimos días no se ha sentido muy bien, ya habría echado a Karin de una patada del palacio. Está vieja y es algo terca. Por el momento no quiero escuchar sus reclamos.

Kakashi se burló con lo de "vieja y terca". Él más que nadie tenía que aguantar el humor de Mikoto.

—Uno de los caminos que tenemos es, una vez que demos con ella, esconderla, ofrecerle dinero y mandarla fueras del país.

—Me parece lo más adecuado, pero tendríamos que mandarla al otro lado del mundo. ¿Qué les parece África?—propuso la pelirroja con algo de malicia.

Sasuke regresó frente al escritorio. De reojo veía a la pantalla. No era fácil mantenerse serio viendo el cuerpo escultural de aquella chica. Se preguntaba si al tenerla frente a frente se vería igual de sensual que en las fotografías. Si su mirada de fiera al acecho mientras bailaba era igual de penetrante. Y también, tenía curiosidad de saber si sería tan fácil como parecía llevársela a la cama.

¿Cama? Apenas se dio cuenta de que pensaba en eso y se reprimió mentalmente. Hacía tiempo que "había sentado cabeza". Justo desde el momento que se hizo más vivo el hecho de que heredaría el trono. No tenía tiempo para cometer errores. Las noches en que seleccionaba chicas hermosas para acostarse habían terminado. Ahora que tenía la mirada y expectativas de todos encima, no podía fallar. Era esa una de las razones por las que le había pedido matrimonio a Karin. Quizás ella pecaba en querer ser perfecta, pero esa era la única forma de vivir para ambos.

—Me parece lo más correcto. Desaparécela del país. Dale el dinero que pida y después borren cualquier registro de ella—comentó el joven.

…Continuará.