PINK SCANDAL

CAPITULO IV.

Ella ya estaba en el palacio. Moría de ganas de tenerla cara a cara y reclamarle el ser tan exhibicionista. Tenía que maldecirla en su cara por todo el desastre que le había ocasionado. Sakura era como una plaga que si dejaba pasar el tiempo, ésta crecería más y más. Tenía que exterminar ese asunto de una buena vez.

Una noche atrás se animó a encender el televisor. No pasó mucho tiempo para que en el noticiero nocturno pasaran un video de su primita. Apenas la vio sintió repulsión. ¿Por qué razón existía un lazo sanguíneo entre ambas? Sentía tanta vergüenza que no se sentía capaz de presentarse frente a la Reina.

Toda su vida había seguido el camino correcto. Había asistido a los mejores colegios del país. Era una hija ejemplar. Siempre había destacado académicamente. Habría sido una profesional exitosa si Sasuke no le hubiese pedido matrimonio. Procuraba hacer obras de caridad continuamente. Además era bella y elegante, todo un ejemplo de la moda.

Sin embargo la pelirosa le parecía una completa andrajosa, vulgar en todos los aspectos. Tenían más o menos la misma edad, ¿entonces por qué había escogido un mundo de perdición? Tan sólo reflexionar en eso la hizo sentirse un poco menos culpable de mandarla fueras del país. Quizás fueras tendría una vida menos vergonzosa.

Dio un sorbo a la taza de té mientras trataba de tranquilizarse. Trató de pensar que en pocas horas todo ese asunto se resolvería y las cosas comenzarían a calmarse. Aún no podía olvidar los mensajes detestables de algunas tipas que algún día dijeron ser sus amigas. Todas la habían telefoneado para quejarse y sentir pena por ella. Pero todo estaba por acabar, esas chicas se tragarían sus palabras al verla casarse con el príncipe.

La puerta se abrió de repente y entraron dos personas. El primero en cruzar el umbral fue Kakashi, detrás de él venía la que parecía ser su prima. La chica aunque traía puesto un abrigo, fácilmente mostraba las ropas que traía debajo. Sus tacones eran enormes, traía medias de red, el maquillaje parecía ser de un día antes, así que supuso que la habían traído directo del antro al palacio.

No era como la recordaba ciertamente. La última vez que se habían visto era cuando tenían doce años, las circunstancias eran muy penosas y creyó que nunca más se volvería a topar con ella.

Sakura apenas la vio no apartó su mirada. Con actitud amenazante se le acercó hasta estar a tan sólo un metro de ella. La observó y se burló sin cuidado.

—Vaya….vaya, tengo frente a mi justamente a la futura reina—hizo una mueca de desprecio que Karin juraría fue un buen intento fallido de escupirle en la cara.

—Señoritas, tomen asiento—Kakashi señaló hacía los sillones. A la pelirroja le pareció absurdo que llamara a ambas "señoritas".

Apenas se habían sentado cuando se volvieron a abrir las puertas. Un Sasuke inexpresivo se acercó hasta quedar al lado de Karin.

—No deberías estar aquí—señaló el peligris.

—El escándalo no afecta sólo a mi novia, sino también a mi. Continúen.

De alguna manera Sakura se sentía valiente al momento que llegó ahí. Podría fácilmente enfrentarse a la idiota de su prima. Pero por alguna extraña razón, le había tomado por sorpresa el que el Uchiha llegara, había logrado ponerla nerviosa con su sola presencia.

Kakashi tomó un sobre y lo extendió a la pelirosa.

—Necesitamos resolver esta situación. Ha sido algo inesperado para todos, y debido a la naturaleza del asunto son pocas las salidas. Lee con cuidado el siguiente documento. Es lo mejor que podemos darte—.La joven sacó un papel que había dentro y comenzó a leerlo con detenimiento.

Sasuke por fin pudo observarla detenidamente. Podía ver el parecido entre ambas chicas. Mientras Karin tenía el cabello rosa oscuro con tonos rojizos, el de su prima era rosa chicle. Ambas eran delgadas, altas y atractivas, aunque claro que cada una con un estilo diferente. Su novia era elegante, mientras Sakura tenía un toque excéntrico. Además, se podía notar fácilmente que las proporciones de la stripper eran mejores.

Tuvo que admitir que, el cuerpo de la chica que tenía enfrente y no la de su lado, era demasiado apetecible. Podía ver algo de su escote que mostraba un poco de lo que parecían ser unos pechos bien formados. Sus piernas eran largas y torneadas. Hubiese podido seguir observándola a no ser porque la chica se levantó sin más y rompió el papel que se le había dado.

—Pueden todos irse al carajo. No me importa si me ofrecen el palacio completo, es absurdo lo que proponen—dijo furiosa.

Karin se levantó de inmediato.

—Para alguien de tu clase es demasiado lo que te proponemos—soltó la pelirroja.

—Es el dinero suficiente para que te vayas del país y comiences tu vida fueras—objetó Kakashi.

Sakura apretó los puños. Era tonto lo que le proponían. Por ninguna razón acetaría.

—Que les quede bien claro, si lo que intentan es hacer que huya no lo conseguirán. No voy a abandonar mi familia y el lugar donde crecí sólo por los caprichitos de una niña rica como tu—lo había dicho tan claro como pudo.

—Entonces tendrás que atenerte a las consecuencias—agregó Sasuke en un tono intimidante. Había clavado sus ojos en la chica, así que cuando se le enfrentó, pudo distinguir algo de titubeo en ella.

—Esto ha sido inútil desde el momento que me obligaron a venir aquí—.Caminó hacía la entrada, sin embargo el Uchiha la detuvo fuertemente del brazo, al punto de hacerle daño.

La joven regresó la ver a su captor y se topó de nuevo con esa mirada intensa. ¿Por qué razón le daba algo de miedo su expresión? Ese hombre sería el futuro rey, la persona más poderosa del país, y ahí estaba ella, enfrentándosele.

—Suélteme—dijo entre dientes. Sasuke hizo caso omiso.

—Tú no puedes irte de aquí. Ya bastante has hecho con manchar la dignidad de la familia, no voy a permitir que sigas deshonrándonos—Karin ahora estaba frente a ella.

La Haruno no podía creer lo que estaba pasando. Se burló ante la situación.

—¿Dignidad? ¿Honor? No me importa eso en lo más mínimo.—al decir eso sintió cómo el pelinegro apretaba de más su brazo, trató de zafarse inútilmente.

—¡Eres una stripper! ¡Es por tu culpa que muchos crean que yo también soy una prostituta!—se acercó aún más a ella, Sasuke pudo notar que ésta temblaba. Conocía perfectamente a Karin, no era de las que podía mantener una pelea de palabras por mucho tiempo, así que ayudó.

—De alguna manera, debes de asumir la responsabilidad por todo esto. El trato que se te propuso era muy beneficioso para ti. Si cruzas esa puerta puedes irte olvidando de tener una vida tranquila. No eres más que un bicho que podemos aplastar fácilmente-el tono de Sasuke no era el más amable.

Sakura estuvo a punto de abofetearlo.

—Ustedes son el uno para el otro—miró a la chica—felicidades Karin, encontraste a alguien tan desagradable como tu—en ese momento jaló su brazo, al verse libre salió de inmediato de la pieza.

Afuera los guardias simplemente la miraron irse. Nadie la detuvo, y de haber alguno tratado de hacerlo, no hubiese dudado en armar un escándalo ahí mismo.

¿Había dicho que era un bicho? ¡Estaba harta de que todo mundo la llamara de tantas formas, ahora era un jodido príncipe el que la menospreciaba!

Caminó por varios pasillos solitarios, iba tan enojada que hasta después de varios minutos se percató que estaba perdida. ¡Sólo eso le faltaba, tratar de largarse de ahí y no poder debido a que desconocía el lugar!

Se sentó por un momento en una esquina. Trató de serenarse y pensar mejor las cosas. De pronto escuchó los pasos de alguien aproximarse. Enseguida encendió sus alarmas.

—No puedo creer que seas prima de la bruja—dijo en tono divertido Suigetsu. La había visto cruzar varios pasillos y la había perseguido.

Sakura lo observó.

—¿Acaso has llamado bruja a Karin?—Suigetsu llevaba una manzana consigo, se la extendió con una sonrisa en el rostro, la chica la tomó algo titubeante.

—Tengo más calificativos para ella, no te preocupes, aunque ese es el que más le queda.

La pelirosa se relajó un poco. Al parecer ella no era la única a quien le molestaba la existencia de su prima. Comenzó a devorar la manzana de inmediato.

—Soy Suigetsu—se presentó el chico y extendió la mano.

—No creo que haya alguien en todo el país que no sepa quién eres—le devolvió el saludo— y por el rumbo que voy, al parecer ya todos también me conocen.

—¿Puedo saber qué haces vagando por los pasillos? Si te llegas a cruzar con mi abuela, será un gran dolor de cabeza.

La joven suspiró.

—Si, al parecer no soy bienvenida aquí.

El peliazul se sentó al igual que ella en el suelo.

—Mírame a mi, me han querido correr por varios años, pero aún no han podido. Que no te moleste que medio mundo te odie. Comúnmente este lugar está lleno de amargados, comenzando por la reina, mi primo y tu prima.

Sakura rió, conocía muy bien a lo que él se refería. Podía que no viera mucho las noticias, pero era bien sabido que Suigetsu era el pariente no deseado de la familia real.

—Eres un príncipe algo peculiar ¿lo sabías?

El chico sonrió.

Estuvieron así por un rato, en silencio mientras la pelirosa terminaba la manzana. Al finalizar le pidió que la llevara a la salida. Cuando cruzó las enormes puertas de roble del palacio, la joven por fin pudo respirar con tranquilidad.