Pink Scandal

CAPITULO VI.

Tenía frente a ella la maleta. A un lado estaban las facturas del hospital. Ya antes había tenido un momento así. Tenía que elegir entre dos caminos, y sabía muy bien que ninguno era bueno. Un par de años atrás, cuando el estado de su madre empeoró, tuvo que elegir entre sus únicas dos opciones, trabajar por su cuenta en un bar o poco a poco quedar en la ruina. En aquel entonces había sido el destino el que la había llevado a ese extremo, ahora eran personas externas.

Una hora antes, Kakashi y su séquito de guardias habían ido a buscarla. Fue divertido ver sus caras al ver el lugar donde ella vivía. Sakura sólo podía permitirse un lugar barato como ese, que no era para nada fino ni elegante, pero le permitía vivir dignamente junto a su madre. Aún así, aquel tipo de personas no estaban acostumbradas a un lugar tan pequeño.

La pelirosa se dejó caer a un lado de la cama. Cerró los ojos y suspiró mientras recordaba aquella conversación...

—Perdona que no te haya avisado de mi visita—dijo Kakashi mientras veía con detenimiento la única foto familiar que había en la sala.

—De haberme avisado, no abro la puerta—alcanzó la fotografía y la volteó enseguida, sentía que al mirarla invadía aún más su privacidad.

—¿Qué edad tenías ahí? ¿Doce?—preguntó con una curiosidad que a la chica le molestaba.

—Eso no le incumbe, ahora dígame rápido a qué rayos vino.

Kakashi se sentó en el único sillón libre, después de verificar que éste no tuviera polvo. Sakura simplemente rodó los ojos al verlo inspeccionar el lugar.

—Veo que te gusta ir directo al punto, he de mencionar que es una grandiosa cualidad.

—La cual creo usted no tiene—completó ella, el tipo sonrió.

—He de reconocer que fue una gran jugada el hablar con los reporteros. Con tus declaraciones, hiciste temblar a toda la familia real.

—Ustedes me obligaron al meterse conmigo—dijo la chica en tono desafiante.

—¿Pero sabes en verdad la magnitud de lo que has logrado con eso? Supongo que no. Sakura—la miró directamente a los ojos de forma amenazante—ahora tu también nos has orillado a tomar medidas extremas.

La pelirrosa se puso nerviosa. La hora de las repercusiones había llegado. Sabía bien que ellos no tardarían en responder al ataque.

—¿Qué rayos piensan hacer?—preguntó con voz firme, en un intento de sacarse los nervios.

—Te has encargado de hacer quedar a tu prima como una interesada, mujer sin corazón, arrogante y alguien sin corazón. Lo que vas a hacer ahora, es encargarte tu misma de cambiar esa imagen a lo contrario. Para esto, vendrás conmigo a vivir al palacio.

No podía creer lo que Kakashi estaba proponiéndole. Lo repasó dos veces en su mente, por donde lo viera era algo disparatado.

—¿Y ese es tu magnifico plan para limpiar la imagen de Karin? No me hagas reír. De ninguna manera entraría de nuevo a ese lugar de fieras—se levantó y cruzó el pasillo, empujando a uno que otro guardia hasta alcanzar la puerta y abrirla— Ahora mismo se largan de aquí.

El peligris fue hasta donde ella estaba, sacó una tarjeta y la dejó sobre una pequeña mesa al lado de la entrada.

—Te doy hasta mañana a las 8 am para que llegues por tu cuenta al palacio, de no ser así, créeme que el otro camino que te espera será lo más difícil que te haya tocado vivir. Eres inteligente, sé que sabrás elegir bien.

De nuevo a su realidad, Sakura se llevó las manos al rostro. En los últimos días el estrés que había vivido había sido demasiado. Se sentía cansada y sin ganas de lograr nada. Al parecer todo mundo trataba de hundirla más y más en el lodo sin importarles lo que ella sentía o quería. Siempre había sido así, había soñado, pero al momento de querer cumplir sus sueños, siempre había alguien que se interponía y hacía que éste fuera inalcanzable.

Se levantó y miró de nuevo su maleta. Fuera o no al palacio, le esperaba un verdadero infierno. Además, ¿cómo podía ella arreglar la imagen de Karin? Desde que conocía a su prima no era la mejor persona de este mundo, su familia les había volteado la mirada cuando su padre falleció y las había dejado a su suerte. Ellos eran los principales culpables de que su madre estuviera tan enferma en la actualidad.

Ni siquiera sacó sus ropas. Estaba hastiada de la vida. Se dejó caer en la cama y al poco tiempo se quedó profundamente dormida.

—No creí que nos desafiara a tal punto. Ya ha pasado la hora acordada y aún no se aparece—dijo Kakashi algo nervioso.

—Tenemos ahí afuera a la prensa esperando. ¿Dónde quedó tu eficiencia? ¡Dijiste que la traerías!—gritó Karin ya muy histérica por el hecho de que Sakura aún no se aparecía.

—No es como si pudiéramos raptarla, la chica es inteligente y debemos de pensar bien cada paso que damos, si la traemos aquí a la fuerza, le daremos armas para atacarnos—explicó el peligris.

Sasuke se encontraba pegado a un ventanal. Desde hacía una hora estaba esperando ahí, viendo como llegaban cada vez más reporteros y se arremolinaban en las entradas del palacio. Nunca, en sus años de vida, había conocido a alguien que le importara tan poco lo que la familia real pudiera hacer o no hacer. ¿Qué la chica no tenía miedo? Sin duda tenía una gran decisión, la cual ahora los estaba mandando a ellos al pozo. Hizo a un lado el hecho de que Sakura lo había puesto nervioso cuando la había visto, tenía que enfrentarla cara a cara.

—Dame su dirección—exigió a Kakashi, quien lo miró serio unos instantes.

—¿Qué estás planeando hacer? ¡Ni se te ocurra ir a buscarla!—chilló Karin.

—Llévate a mi chofer, el conoce el lugar.

—¡Es increíble! ¡No puedes ir ahí Sasuke!—gritó la pelirroja escandalizada.

El chico ignoró los lamentos de su novia y salió del palacio.

Abrió los ojos de golpe y al mismo tiempo brincó en la cama. Un golpe fuerte en la puerta había provocado que despertara al instante. Miró de inmediato el reloj y se asustó de la hora. Era demasiado tarde como para pensar ir al palacio. Se maldijo por lo bajo por el hecho de dormir tanto y corrió a abrir. Antes de girar el pomo dudó un segundo y pensó en no hacerlo, ¿quién tocaría de esa forma la puerta? Sin embargo su mano actuó más rápido. Al abrir alguien entró con fuerza, haciendo que ella retrocediera al instante.

Enseguida lo miró su mente se quedó en blanco. Para enfrentarse a Kakashi y a su prima, siempre había tenido un plan…pero sin embargo no había pensado en nada cuando se encontrara con Sasuke Uchiha, justamente el futuro rey.

—¿Qué rayos hace usted aquí?—preguntó con odio.

El tipo caminó lentamente hacía ella, sin decir una sola palabra. Su mirada estaba fija en ella, era oscura e intimidante, mezclada con algo que ella no lograba identificar, pero que sin duda le daba miedo. Se acercó de más…tanto que cuando Sakura sintió el frio de la pared en su espalda, encendió sus alarmas interiores. Tenía que huir de ese lugar, pero la posición de Sasuke lo hacía imposible.

El rostro del chico se inclinó hasta tenerla frente a frente.

—Me estaba preguntando, ¿qué tipo de poder cree tener la persona que se atreve a desafiar a la familia real? Tu, Sakura Haruno, no eres nadie…¿entonces de dónde sacas esas agallas?—al Uchiha le hubiese gustado no utilizar la parte de "nadie", pero no conocía otra forma más de tratarla.

—Justamente con anterioridad me has llamado "basura" y ahora me dices que no soy nadie. Pues quizás tienes razón, y por esa misma causa me atrevo a llevarles la contraria…no tengo a nadie a quien rendirle cuentas o darle explicaciones de lo que hago o no, de lo que soy o no soy. Me importa poco si eres el príncipe, no tienes derecho a venir a mi casa de esta manera, ahora lárgate de aquí.

Mientras ella hablaba, Sasuke se percató de que se había acercado quizás mucho a la chica. La tenía tan cerca que podía observar claramente sus ojos jade, llenos de convicción, lo cual contrastaba con su labio inferior que temblaba ligeramente. De inmediato se separó, pero apenas lo había hecho, recordó su objetivo y la jaló del brazo.

—Vendrás conmigo, ya me harté de tus jueguitos—se inclinó y pasó una de sus manos por sus muslos, tratando de ignorar el hecho de que llevaba puesta una pijama tan corta que fácilmente podría tocar su ropa interior si se lo propusiese. La levantó del piso y la sacó de la habitación.

Sakura no se esperaba aquello, por unos momentos quedó en shock. Cuando por fin gritó fue en el momento que él la dejó caer en el asiento trasero del auto, metiéndose después de ella.

En la posición que había quedado, quedaba totalmente al descubierto sus piernas y tal vez un poco más, así que no tardó en tratar de taparse.

—¡Eres una bestia!—gritó con enojo.

La ignoró e hizo una llamada a Kakashi mientras ella trataba en vano de escapar. Cuando terminó, se quedó observándola. Se veía más pequeña en ese lugar, un poco indefensa quizás. La pijama con grabado de nubes azules la hacía parecer un poco inocente, sin embargo la forma de la prenda la hacía lucir más sexy que cualquier vestuario con el que se le había retratado antes bailando como stripper. Sus cabellos rosas caían en sus hombros y espalda, moviéndose grácilmente mientras ella empujaba la puerta. Sus ojos de inmediato pasaron a sus piernas, conforme la chica se movía de un extremo a otro, él se deleitaba al verla.

Y así, sin quererlo, se puso duro. Al darse cuenta, trató de calmar sus pensamientos. ¿Dónde rayos había dejado la cordura? Ella no era más que basura, eso debía recordarse. Se movió para evitar que ella lo viera y trató de ignorarla todo el camino, pero los gritos de la pelirrosa le taladraban el cerebro. ¿Por qué era tan condenadamente sexy y tan jodidamente fastidiosa?

Apenas llegaron al estacionamiento, Kakashi los estaba esperando. Sasuke la bajó del auto y prácticamente la empujó hacía el peligris.

—Aquí está—dijo sin más.

Sakura giró y abrió de más los ojos. Sin duda él se estaba ganando a pulso que lo odiara mucho más que a Karin. ¿Cómo una persona tan insolente cómo él llegaría a convertirse en rey? El pelinegro dio la vuelta, sin embargo la voz de Sakura lo detuvo y lo hizo voltear a verla.

—¡Eh! ¡Uchiha!—alcanzó a escuchar antes de que ella le diera una patada en la ingle.

Alcanzó a inclinarse y sostenerse en vez de caer a causa del dolor. Entre la fuerte punzada que sentía, la vista se le nubló un poco. Cuando alzó la mirada ahí estaba ella, siendo llevada casi a la fuerza por un guardia y Kakashi, y mirándolo con una cara de burla que él se encargaría de nunca olvidar.

Eso era la guerra.