PINK SCANDAL
Capítulo dedicado a Saku_Uchiha96/ sasu_saku96, ¡Feliz cumple!
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CAPITULO VII.
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Con una mirada nerviosa recorrió toda la sala. Minutos antes Kakashi la había dejado ahí sola, tras haberla instruido para la conferencia que estaban a punto de dar. Todo estaba tan bien armado que le causaba repudio. A ellos lo único que les importaba era mantener las apariencias, cosa que ella había dejado pasar toda su vida. Le era difícil en cuestión de minutos cambiar esa característica suya.
Hubiese querido seguir reflexionando sobre la situación, pero en ese momento llegaron el par de estilistas que le ayudarían con el vestuario y peinado. Cuando se presentara frente a los reporteros y fotógrafos, tendría que lucir como una joven elegante y fina. Tan sólo pensar en esas denominaciones le causaba risa. ¿Fina? ¿Una stripper, como ellos la habían llamado?
Accedió de mala gana a lo que aquellas mujeres le mandaron. Una media hora más tarde se encontraba con un lindo vestido que quizás costaba lo que ella ganaría en todo un mes, eso siendo muy optimista. Mientras caminaba por el pasillo, rodeada por dos guardias y por Kakashi, se acomodaba la prenda que sintió algo anticuada. No tenía nada de escote y el largo estaba justamente en la rodilla. Pero era una linda pieza, así que lo dejaría pasar. Con el cabello y maquillaje no se había hecho mucho, pero de alguna forma lucía diferente.
—Te lo recuerdo una vez más, entre menos hables mejor—insistió de nuevo Kakashi, luego abrió un par de grandes puertas de madera y salieron a un lindo jardín donde ya había mucha gente reunida.
Sakura divisó a lo lejos a Karin y a Sasuke. Ambos estaban tomados de la mano y sonriendo mientras los fotografiaban. Podía asegurar que eran la pareja más superficial que conocía. Él era un idiota y ella una bruja. Lo peor de todo era que ella estaba en esos momentos siendo manipulada por ellos.
La rueda de prensa pasó sin ningún problema. Hizo simplemente lo que Kakashi le indicó. La mayor parte del tiempo su primita fue quien se encargó de hablar y relatar la fantasiosa historia de que ambas habían arreglado diferencias y puesto a que eran muy cercanas, ella se encargaría de ayudar en los preparativos de la boda, además de colaborar en sus proyectos de caridad. Karin en verdad se había lucido tratando de parecer un modelo a seguir para la juventud.
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—¿Y se supone que debo seguirla a todos lados? Por Dios, dime que es broma—se quejó con el peligris cuando fue a buscarlo a su oficina.
—Tan sólo no grites, que ahí afuera aún hay reporteros—indicó.
La chica tomó aire. Al parecer ellos harían con ella lo que se les antojara. De alguna forma debía pararlos pues sino terminaría perdiendo mucho más.
Fuertemente golpeó ambos puños en el escritorio, provocando que el tipo por fin le pusiera atención de verdad en vez de seguir firmando papeles, como lo había hecho desde que ella llegó.
—El acuerdo fue que debía vivir aquí, portarme bien y no causar escándalos. ¿Entonces por qué me quieren obligar a seguirla?
Hatake se quitó los lentes de lectura y la miró con fastidio.
—Portarte bien incluye hacer ese tipo de cosas.
—¡Pues no estoy de acuerdo! Se supone que esto sería fácil, ¿por qué agregar ese tipo de actos innecesarios?
El hombre se levantó de su lugar y buscó entre unos cajones hasta sacar una carpeta en especial, luego la tiró sobre el escritorio.
—No tienes nada por qué reclamar. Hemos pagado la factura de lo que debían tu y tu madre hasta el momento en el hospital, junto con lo de la academia.
Sakura no dudó y abrió la carpeta. Cuando leyó su contenido no supo que hacer, si reclamarle por haberse entrometido, por haberla esclavizado más, o simplemente agradecerle. Frustrada y confusa salió del lugar.
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Toda la mañana se la había pasado en reuniones y conferencias de prensa. Era molesto que aún tenía que llegar a su habitación y seguir planeando la presentación para el día siguiente. SI tan solo su primo se hiciera un poco responsable, él tendría más tiempo.
Desde que se había anunciado que el sería el heredero al trono, su poca vida personal había colapsado. Poco a poco, el hecho de pertenecer a la realeza le iba quitando partes de su vida. Ese lado de él, el príncipe Uchiha, parecía ahora dominar por completo su persona. Ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez que había hecho algo sin tener que planearlo, sin tener que verle los pros y contras. Ser sólo Sasuke, el chico de veintiocho años, era algo que ya no era opción. Tenía tantas responsabilidades que ni contarlas podía. Pero no podía hacer nada más, él era el futuro rey.
En esos momentos se dirigía a su habitación y no pudo evitar mirar que en uno de los balcones estaba una joven, ésta estaba parada justamente sobre el barandal, y si consideraba que estaban a tres pisos, si caía podría ser fatal. Sin pensarlo bien corrió hasta alcanzarla, pero apenas estuvo fuera, la luz de la luna le permitió ver de quien se trataba. Se detuvo en seco mientras los ojos jade de la chica lo amenazaban.
—Aléjate, ¿me quieres tirar o qué?— reclamó.
Sasuke retrocedió unos pasos. Aquella imagen frente a sus ojos era extraña. Sakura estaba sobre el delgado barandal, pero aún así no se le veía con miedo a caer. Aún traía el vestido de la conferencia de prensa, sólo se había quitado los tacones los cuales cargaba con una mano. Sus cabellos rosas se movían ligeramente con el viento, mientras su mirada lo rechazaba claramente.
—Niña tonta, ¿acaso te quieres matar?—ella sonrió con frialdad ante su pregunta.
—Tu eres quien se ha acercado de la nada y ha estado a punto de tirarme. ¿Karin te mandó para que lo hicieras?
En un nuevo intento por hacerla bajar, el chico se acercó, ella lo notó al instante y siguió caminando sobre el barandal. Aquello de alguna manera le estaba poniendo los pelos de punta a Sasuke. Comúnmente tenía la cabeza fría para momentos de peligro, pero en esa ocasión Sakura parecía retarlo.
—Hay mejores formas de deshacernos de ti. Lo que hemos hecho de traerte al palacio sólo ha sido la más pacífica. Ahora baja de ahí—exigió.
La pelirosa se permitió girar sobre el barandal, haciendo que la parte inferior de su vestido se moviera grácilmente. Sasuke entonces comprendió el juego, ella siempre le llevaría la contraria.
—Haz lo que quieras entonces—se dio la media vuelta, dispuesto a marcharse.
—Eso será lo que haré. ¿Creías que tan fácilmente cedería a ser su títere? Ha sido realmente una mala jugada lo que hicieron. Ahora me tienen entre la espada y la pared.
Sasuke la miró con clara molestia.
—Es lo más justo para ambas partes. Deberías de estar agradecida de que te hemos sacado de stripper y ahora vivirás dignamente.
Sakura sólo apretó los puños. Era de suponer, él siempre la había etiquetado como una stripper, o probablemente como muchos decían, como una prostituta. El Uchiha al ver que la había hecho enojar, se alejó del lugar. Ella fue tras él dispuesta a reclamar. Cuando lo alcanzó lo jaló del hombro.
Cuando sus ojos negros se clavaron en ella, por un instante titubeó. Quería callarle la boca a ese tipo, explicar ese tema de ser stripper, pero él no se lo merecía escuchar cuan difícil había sido la vida con ella. Tan sólo lo enfrentó con la mirada.
—No deberías prejuzgar a la gente, Sasuke Uchiha. Mírame, soy una stripper, pero no soy hipócrita como tu y los que te rodean. ¿Lo sabes verdad? Todo mundo está a tu alrededor sólo porque eres el heredero al trono, porque si fuera por lo que eres dentro—señaló con el dedo índice a su corazón—ya todo mundo te hubiese abandonado. La única diferencia entre gente como tu y como yo, es que tu naciste en una cama de oro, no hay más. De ahí en aparte, eres peor escoria que yo.
Se alejó de él en sentido contrario. Ni siquiera se puso los zapatos. Sabía que lo había hecho enfadar aún más y no quería estar presente para escuchar su contestación.
El pelinegro se quedó en silencio en medio de las sombras del pasillo. Aquella chica era peligrosa en todos los sentidos. Con su físico podía embelesar a cualquier hombre, pero con sus palabras podía callarlo incluso a él.
De alguna manera aquello se ponía interesante. Ahora Sasuke quería comprobar quien de los dos aguantaba más en esa pequeña guerra que se habían montado. O quizás simplemente quería demostrarle que no estaba tan sólo como ella decía.
En el fondo, ella había dado justo en su punto débil, lo reconociera él o no.
