El siguiente sábado salí decidido a comprar un anillo, mis recursos eran pocos pero mis intenciones las mejores y así me encamine a la universidad temprano, tendría que hacer la presentación que tanto había esperado, la que por fin me daría el pase directo al último semestre y en el cual ya no tendría que asistir a clase, sino solo reportar desde mi trabajo para obtener los últimos créditos para graduarme, aunque no estoy preocupado, ya no, pues estoy seguro de que no tendré ningún problema.
Salí de la universidad sintiéndome orgulloso de lo que había hecho y no había otra opción más que esperar a que haya una resolución.
Caminé por las calles con mis manos en los bolsillos, buscando un anillo, esperando encontrar algo que se ajustara a mi presupuesto y cerca de dos horas después de dar vueltas lo encontré, era lindo pero no hermoso, no tenía una enorme piedra como la que ella merecía, era sencillo, tan sencillo que casi estuve a punto de arrepentirme, casi lo dejo sobre el mostrador, lo miré por tanto tiempo que el hombre que me atendía fue y vino atendiendo clientes un par de ocasiones antes de preguntarme si realmente lo iba a querer y es que sentí vergüenza cuando una pareja entró y el hombre que acompañaba a una chica pelirroja no tuvo reparos en comprar el anillo más caro que había en la tienda, así que solo mirar semejante cosa me había convertido en una pequeña rata cobarde, avergonzada de su pobreza.
Mis manos temblaban cuando el hombre por fin me entregó la pequeña caja y mi nota de compra, mis pies me llevaron hasta la calle y luego hasta un pequeño jardín a unos metros del lugar donde me senté unos segundos pensando en si había hecho lo correcto.
El sonido del teléfono y el nombre de Kate en la pantalla me obligaron a levantarme y volver a casa, me obligue a encontrar mi valor por el camino mientras pensaba como era posible estar tan nervioso después de todo este tiempo juntos.
Emi salió corriendo en cuanto me vio, se abrazó a mis piernas y sus pequeñas manos me llenaron de saliva y migajas de galleta.
- papá … mami quemó las galletas.
-qué?
-mami quemó las galletas.
-oh vaya, dónde está mami?
-allá.- señaló con el dedo y entonces pude ver a Kate mirándome apenada, intentando quitar los restos de galleta quemada de la charola.
-qué pasó?.-dije divertido.
-que se me han quemado las galletas, te juro que me distraje solo unos minutos y estuve a punto de encender la alarma de incendios.
-no pudo ser tan terrible.
-yo tampoco lo creía hasta que vi humo saliendo del horno.
-solté una carcajada para disgusto de ella.-lo siento, pero es gracioso, no pudiste solo comprar un paquete.
-queríamos darte una sorpresa, fue idea de Emi hacer galletas y ponerles letras formando un felicidades pero ahora estoy convencida que no fue buena idea.
-bueno la intención es lo que cuenta, gracias bebé.-dije besando la mejilla de mi hija.-gracias amor.-me acerqué para besar los labios de Kate mientras Emi sonreía.- y donde está mi otro pedacito de amor?
-duerme la siesta, le di un baño por que Emi creyó que era divertido llenarle la cabeza de harina, por eso me distraje.
-no te enojes.
-no estoy enojada es solo que… por que tardaste tanto, me hubiese servido que estuvieras aquí ayudándome con los niños.
-lo siento.
-me miró con curiosidad.-y bien? A donde fuiste, que hiciste todo este tiempo?.- cruzó sus brazos dándome a entender que eso si le molestaba.
-mmm…yo… pues tuve algo que atender, pero ya estoy aquí.
-y que fue, no puedo saber?, creí que vendrías de la universidad, estuvimos esperándote.
-no, ahora no puedo decírtelo.
-mi respuesta no fue la mejor.-y como te fue en la universidad?.-dijo quitándome a Emi de los brazos y caminando con ella rumbo al baño, dejando abandonada su labor de seguir limpiando el desastre.
-bien, la próxima semana debo ir por mis resultados.
-bien.-fue lo único que dijo antes de seguir caminando.
-Kate, no te enojes, tenía algo importante que hacer.
-entiendo.
-pues no lo parece.
-voy a limpiar a Emi.
-Kate…-la vi cerrar la puerta sin darme oportunidad de seguir, mientras metía la mano en mi bolsillo y sentía la caja dentro de el.
Entonces supe que iría para largo, me encargué de terminar de limpiar y luego hice una llamada para ordenar algo de comida, acomode la mesa y esperé a que ella apareciera con la excusa de la cena para los niños.
El timbre sonó justo cuando la escuché salir al pasillo con Emily en sus brazos, me apresure a abrir la puerta y a pagarle al repartidor.
En mi mente lo vi diferente pero dadas las circunstancias tendría que hacer algunos cambios, por ejemplo el lugar y el momento en el que se lo diría, realmente no creí que le molestaría que llegara tarde pero tampoco tomé la iniciativa de llamarle aunque no podía decirle que caminaría por la ciudad por casi 4 horas deliberando si el anillo era lo mejor que podía comprar, de cualquier manera lo había hecho ya y ahora tendría que hacerlo así, de manera improvisada y habiendo olvidado el discurso que había planeado, pues si de algo estoy seguro es que soy un idiota.
Por fin la primera en salir fue Emi, corrió por el pasillo hasta donde me encontraba y me abrazó, la subí a la silla y esperé a que Kate apareciera con el bebé y así fue después de 5 minutos, Emi sostenía un pedazo pan en su mano mientras parecía esperar pacientemente que su madre apareciera, me miraba curiosa, aun no se que significan esas miradas pero tiene una forma de hacerlo bastante inquisidora a decir verdad, Kate me miró pero no dijo absolutamente nada, se sentó en la silla frente a mi y una de sus cejas se curvo esperando no sé que, entonces empecé.
-lamento mucho no haberte llamado, pero tengo una muy buena razón para haber llegado tarde aunque se que no tengo perdón, fui muy desconsiderado contigo.-entonces vi algo que me pareció una ligera sonrisa pero que pronto volvió a ser un gesto serio.-bien, yo... llegué tarde por que…-justo en ese momento Ricky se removió en sus brazos cortando mi discurso o el intento de uno.
-sujétalo un momento.-dijo ella poniéndolo en mis brazos y luego caminando hacia la cocina buscando algo.
-hijo, me cortas la inspiración.-dije en voz baja muy baja para que ella no me escuchara pues algo me decía que se enojaría más.
Kate daba vueltas en la cocina lo que comenzaba a desesperarme, cuando ella dio la vuelta, sujete a mi hijo con un brazo y con el otro sostuve la caja abierta en dirección a ella, puse una rodilla en el suelo imitando lo que por años había visto en las películas y luego suspire, conté hasta 3 y tras una breve pausa en la que ella me miró sin comprender pero con una expresión de sorpresa en su cara, lo dije.
-cásate conmigo, quiero que seas mi esposa, quiero vivir el resto de mi vida contigo, si se puede quiero tener más hijos contigo todos igualitos a ti.-pero ella solo me miraba.- sé que no es bonito, que no es lo que mereces, quizá me apresure, debí esperar para tener más dinero pero es que quería llevarte a un lugar lindo, una cena y todo eso, creo que me apresure.-dije más para mi que para ella en un acto de recriminación, bajé la vista al suelo sintiéndome avergonzado mientras mi bebé me miraba fijamente, ella se acercó y puso su mano en mi mejilla, la acarició suavemente y luego tomó la pequeña caja, la observó unos segundos, sacó el anillo poniendo la caja en la mesa al mismo tiempo, jamás creí que mis hijos pudieran guardar silencio por más de un minuto, pero estaba pasando, ambos nos miraban a la expectativa.-Kate no… lo siento, en verdad lo…-sentí su mano de nuevo en mi cara y el anillo frente a mi.
-deberías ponerlo en su lugar.-dijo mientras extendía su mano frente a mi.-no lo hará solo.
-eso es un si?.- dije estúpidamente al levantarme del suelo con su ayuda, claro que era un si.
-si, es un si.
-pero antes de que pudiera continuar comencé a hablar de nuevo movido por los nervios.-de verdad lo siento, sé que debí comprarte algo más bonito y grande, había muchos, si los hubieses visto, yo…-su mano se posó sobre mi boca y luego me besó haciéndome olvidar mi patético discurso.
-es perfecto Rick, es hermoso y sabes muy bien lo que pienso al respecto, sabes que no necesito nada más, incluso si no hubiese un anillo te habría dicho que si por que te amo y por que tenemos dos hermosos hijos que son la prueba del amor que nos tenemos, no necesito un anillo para sentirme comprometida con esto que tenemos juntos pero sé que era importante para ti y eso le da aun más valor, te amo y creo que nunca dejaré de amarte.-entonces volvió a besarme, volvió a despejar todas mis dudas con solo un beso, miró el anillo durante algunos segundos y luego me abrazó para poner la cabeza en mi pecho.
-la cena se enfriará.-dije después de besar su frente.
Le ayudé a levantar los platos antes de llevar a los niños a la cama que prácticamente se habían dormido sentados, fue al secar el último plato que vi los restos de las galletas quemadas en el cesto de la basura.
-y que clase de galletas eran?.- pregunté examinando un trozo carbonizado.
-chispas de chocolate, Emi sugirió las chispas y mi madre me dio una receta.
-debió ser bueno.
-lo intentaré otro día.
-y será fabuloso, lo sé.-dije hablando en voz baja y sujetando al bebé mientras ella llevaba a Emi en sus brazos.
La noche no podía terminar así, no después de tener que cambiar mis planes, besé cada parte de su cuerpo y le susurre al oído cuanto deseaba que fuese mi esposa.
El domingo decidimos pasarlo juntos, no salimos, solo nos quedamos en casa todo el día jugando con los niños y aprovechando los momentos que teníamos para abrazarnos y besarnos.
El lunes muy temprano mi jefe me llamó, me hizo varias preguntas que me desconcertaban bastante a medida que avanzaba, me pregunté una y otra vez a donde me llevaría tanta pregunta y por un momento sentí miedo de ser despedido.
-y como va la universidad?
-bien, yo estoy por terminar el semestre, el proximo fin de semana tendré mis notas y sabré si puedo seguir adelante.
-pero vas bien, no?
-si, bien muy bien.
-hace cuanto que trabajas aquí Richard?
-poco más de tres años señor.
-empezaste limpiando y entregando correspondencia verdad?
-si señor.
-te gusta trabajar aquí?.- levantó la vista y me observó.
-si así es, me gusta mucho.
-el jefe del taller me ha dicho que has aprendido a operar algunas máquinas y que eres bueno en lo que haces, has pensado que quieres hacer cuando termines la universidad?
-seguir trabajando aquí señor.
-eso sería bueno, pero... no tienes otras aspiraciones?
-bueno me gustaría conseguir un puesto como editor, ahora solo soy el asistente del diseñador.
-entiendo, sabes que aquí no podrías conseguirlo al menos no en un corto plazo, pasarías años en el mismo puesto.
-no lo había pensado.
-tengo una propuesta para ti y me gustaría que la aceptaras.-lo vi anotar un nombre y un número de teléfono en un papel y luego sujetarlo con fuerza mientras volvía a mirarme fijamente.
-has aprendido mucho Richard y nosotros somos una empresa pequeña, te he visto crecer en este tiempo no solo profesionalmente sino como persona, ahora tienes dos pequeños y pronto este trabajo no será suficiente para ti, así que hablé con un amigo el fin de semana, nos encontramos por casualidad, busca un nuevo asistente, alguien responsable que acepte un sueldo bajo con la promesa de aumentar sus ingresos si hace el trabajo como él lo desea y yo pensé en ti.- le miré dudoso sobretodo por que dijo sueldo bajo.-no te asustes el sueldo es una formalidad, entrarías como becario pero esta empresa paga muy bien a sus becarios y si cubres sus expectativas en 4 meses habrás obtenido el empleo y tu sueldo podría triplicarse, creo que es una oferta muy atractiva y tu eres un buen candidato.
-señor, yo…no sé que decir.
-di que aceptas, llámale, dile que vas de parte mía, él sabrá quien eres y no te olvides de nosotros.
-jamás lo olvidaría, aquí me han dado más de lo que podría soñar tener alguna vez, estoy muy agradecido con usted, con todos.
-bueno deberías agradecerle a tu madre también si no hubiese sido por ella.
-lo se, en verdad gracias.
-espera que te comuniques con él en un par de días así que si quieres terminar el día puedes hacerlo.
-gracias señor.
Salí de la oficina con una serie de sentimientos encontrados, caminé por el pasillo hasta la pequeña oficina que solía ocupar, tomé una caja y guardé en ella solo los objetos personales que se habían ido acumulando con el paso de los años, algunas fotografías y recuerdos que había guardado y puesto sobre el pequeño escritorio para recordarme cada vez que los mirara por que era que estaba allí, pero ahora verlos todos juntos me hacia sentir extraño, era el fin de un momento en mi vida pero también era el inicio de una etapa que quizá me traería nuevas experiencias, salí de nuevo rumbo al taller e hice lo que había dejado pendiente la semana anterior y mientras trabajaba me di cuenta de extrañaría ese lugar más de lo que se pensaría, al medio día durante el almuerzo le llamé a Kate pero no quise decirle lo que había pasado, solo le adelanté que tenía algo muy importante que decirle y que esperaba que a ella también le gustara la noticia.
Cerca de las 4 de la tarde, cuando estaba recogiendo los últimos artículos de mi escritorio un par de amigos aparecieron, me felicitaron por la buena noticia y me desearon lo mejor, me aseguraron que el lugar al que iría era una de las mejores empresas y que debía esforzarme mucho, al final, me abrazaron para después retirarse con un cierto gesto de tristeza.
Caminé directo a recursos humanos donde me entregaron mi último pago y luego caminé decidido hacia la salida, esto era algo bueno, lo sabía, pero era difícil dejar el lugar donde había empezado, donde me había convertido en adulto y tantas cosas habían pasado desde entonces que sentir tristeza de irme era inevitable.
En casa, Kate y los niños me esperaban, creo que realmente estaba interesada en saber que era lo que le diría pues siempre era yo el primero llegar pero esta vez ella ya estaba allí mirándome con ansiedad y luego con sorpresa cuando me di la vuelta para recoger la caja del suelo, la vi cubrirse la boca con la mano.
-cielos Rick, no me digas que…-no pudo terminar la frase.
-no es lo que piensas, bueno… si, un poco.
-a que te refieres.
Tomé su mano después de dejar mi caja en el sillón y me senté con ella a mi lado, le expliqué lo que había sucedido y que esa era la razón por la que había vuelto con esa caja, le dije que estaba triste por haberlo dejado pero que también estaba emocionado de saber como sería de ahora en adelante, le expliqué como sería al principio pero también le aseguré que haría mi mejor esfuerzo, Kate me abrazó, besó mis labios y me felicitó, me hizo ver que todo estaría bien y que estaba orgullosa de mi y de todo lo que había hecho hasta ahora.
Un par de días después como lo había dicho mi jefe, hice la llamada y la entrevista había quedado agendada para el viernes siguiente pero esa no fue la única sorpresa, ese mismo viernes iniciaba el juicio del sr. Blaine y debía estar presente.
todo sigue mejorando, parece que tendremos nuestro final feliz , gracias por sus comentarios me agrada saber que aún les gusta, nos leemos en el próximo.
