LO SABÍAS - CAPÍTULO 2

Sansa

—Lo sabías. —Arya paso sus ojos por el bordado de su hermana. Su boca se entreabrió en medio de la confusión. —Yo simplemente no puedo creerlo, en que momento… ¿en que momento ocurrió todo esto?, ¿tu y el perro? —frunció el ceño. —El perro es la última persona con la que yo te imaginaria. Todos ellos te maltrataban, yo…

—Cállate. —Susurró Sansa mientras desviaba la mirada. Ella sabía que era difícil que la gente pensara que Sandor Clegane tenía algo en su corazón o que al menos merecía algo bueno en su vida. Pero, por más de que ella creyera lo que creyera, no era fácil y punto. Solo pensaba que tenía que convencer a Jon y a Daenerys, sobre todo a la reina. Algo duro, pues Sandor había servido para los Lannister. —Arya. —respiró profundo—No pretendo que me entiendas, al menos no por el momento. Simplemente no tengo palabra alguna por decirte, ¡FUE MI MALDITA IDEA Y AHORA LO QUIEREN MUERTO!

Su hermana la miro con los ojos muy abiertos. Sansa estaba segura de que había muy pocas veces, casi cero, en las que Arya la había escuchado siendo grosera.

—El quería que yo me fuera con él, yo solo… -rápidamente se limpió una lágrima que caía con el dorso de su mano. —Solo no quiero que las cosas sean así, no después de todo lo que me ha costado sobrevivir. Quiero estar con él, sin que tenga que huir, realmente por primera vez quiero ser yo la escoge con quien estar.

—¿Desde cuando te ves con el? ¿y en donde? —los ojos de su hermana solo eran amenazantes.

—Dos semanas.

—¿DOS SEMANAS? —gritó sorprendida. —¿has tenido a el maldito perro escondido durante dos semanas? Estas loca Sansa.

—Pertenecía a la guardia real. —Apretó sus labios. —¿Qué esperabas? ¿Que entrara por la puerta más grande para que no le dieran ni la oportunidad de hablar? —"pues no, idiota", pensó. —¡Todo fue planeado Arya!, el enfrentamiento afuera, que lo capturaron, que lo llevaran hasta Jon sin que Daenerys estuviera ahí. Solo había dos opciones, que terminara muerto al instante o que pasara lo que justamente está pasando.

Sansa agarró de su mesilla una gran jarra de vino, sirvió una copa y bebió un largo trago. Se podría decir que la menor de las Stark seguía en un estado de confusión, no podía entender como todo aquello había pasado por sus ojos, como el perro, un hombre tan gigantesco, había entrado y salido de la fortaleza roja como si fuera su casa. Sansa lo sabía, su hermana se estaba tomando el tiempo de procesar toda esa información. Pero, hasta para ella era muy obvio. Sandor había pertenecido a la guardia real de Joffrey, probablemente se sabía todos los pasadizos del castillo, cuando moverse y cuando no. Lo tenía todo calculado, la había estado observando desde lejos antes de tener contacto con ella y cuando lo hizo, se aseguró de sorprenderla como la última vez que se vieron en la batalla del Aguasnegras.

—Si gritas, te mato. —De golpe, Sansa había sentido una mano de hierro sobre su boca y una carrasposa voz en su oído. Su cuerpo se paralizó y tenía miedo de girar para ver quien era. No tanto por el hecho de que podía morir, sino porque no fuera la persona que ella esperaba.

El hombre se carcajeo.

Con un ágil movimiento, Sandor le dio la vuelta y la acorraló contra la pared. Ahora, estaban cara a cara y ella no lo podía creer. Después de tantos años de sufrimiento, estaba allí, como se lo había prometido. Su mano pasó sobre el rostro de Sansa, seguido por la curva de sus pechos hasta agarrar fuertemente su cintura y atraerla hacia él. Sandor era un hombre violento y brusco, pero para ella, solo había una extraña dulzura de su parte.

—Respira pajarito. —Le dijo al oído. —Solo soy yo.

Claro que era él, no cabía ni la menor duda. Para Sansa era imposible no reconocer a un hombre de esas características, su rostro era inconfundible, su olor, estatura, tamaño y, sobre todo, sus ojos. Esa última parte, era la que había sido más difícil de dirigir cuando estaba pequeña, pero ahora, se habían vuelto atractivos y embriagantes para su perspectiva. El pecho de Sansa subía y bajaba con rapidez. Le lanzó los brazos a su cuello y él solo pudo apretarla más por la cintura. Sandor Clegane la besó con urgencia, la levantó del suelo agarrándole los muslos, y ella, solo pudo responder envolviendo las piernas en sus caderas. El beso se profundizó cada vez más con los remolinos provocados por la lengua de Sandor dentro de la boca de Sansa.

—También te extrañé pajarito. —le dijo con una carcajada, mientras la ponía en el suelo. La chica no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de un fuerte carmesí. Mirando hacia abajo, pasó las manos sobre las arrugas de su vestido, tratando de aplanarlas. Se sentía expuesta y excitada ante sus ojos.

—Ha pasado tanto tiempo… han pasado tantas cosas. —murmuró.

—lo se, he escuchado historias terribles sobre ti Sansa, desee estar ahí para matarlos a todos. Deberías haberte ido conmigo y lo sabes. —la señaló con su dedo. —No puedo perdonarte eso.

—¡Si me hubiera ido contigo, no sería la persona que soy hoy en día! Seguiría siendo un "pajarito". Lo que verdaderamente importa es lo que está pasando ahora mismo. —Cerró la puerta con candado. —Eres de los hombres más buscados por la corona, ¡por todos los dioses Sandor! —Lo miró desconcertada.

—Por esta noche lo único que quiero hacer es dormir a tu lado—comenzó a quitarse la armadura. —¿Tu no?, el que trate de entrar por esta puerta o la otra, es hombre muerto.

—¿Cuál otra puerta? —Sansa chilló.

—Justo ahí. —Señaló hacia al lado de la chimenea. —Mira ese ladrillo que a simple vista parece ser igual a los otros, ahí está la puerta que conecta al pasadizo. La persona que te asignó este cuarto te quiere vigilada o que tengas opciones para huir. —Sansa seguía en un estado de shock. —No te preocupes, esa fue mi entrada y ahora esta cerrada. —Se carcajeo al ver que no reaccionaba.

Sandor se había quitado toda su armadura y puso su espada al lado de la cama. Se había quedado solo con un camisón de lana y sus pantalones. La estaba observando, cada movimiento. Se quitó las trenzas de su cabello y se cambió el vestido por una bata, todo mientras la miraba. No pudo evitar sonrojarse de nuevo, Sandor la había visto en ciertas ocasiones semi-desnuda. En otrora, cuando Joffrey mandaba a su perro por ella muy temprano en la mañana, la había encontrado varias veces vistiéndose o, cuando la golpeaban y desgarraban sus vestidos, Sandor estaba ahí. Pero esta vez, era diferente, era intimo.

—Ven aquí. —la jalo hacia la cama. —Tenemos que descansar, mañana será un día largo como un infierno.


holaaa, estoy de vuelta y con mucho más tiempo por cuarentena. Espero que no haya pasado tanto como para que hayan olvidado la historia. ¿Alguna Beta que me quieran recomendar?, quiero hacer las cosas bien, así que me gustaría ver la perspectiva de alguien antes de publicar cada capítulo para que quede más pulido. No tengo excusa de nada, espero actualizar en unos días, ya tengo parte del otro capítulo. Espero que entiendan la forma en como va la historia, el presente, pasado dentro de una línea de 2 semanas y el verdadero pasado de Sansa. ¡Los quiero y deseo leerlos a ustedes también! Nos vemos dentro de poco :)