Capítulo 10.
Era insoportable todo aquello. Repetía la misma rutina día con día en ese ambiente incómodo. Por las mañanas era escoltada hasta el instituto. Sus maestros parecían tener el mismo concepto que Sasuke tenía de ella; el de una chica ignorante que solía llevar una vida de libertinaje. Soportaba horas por la mañana hasta la tarde estudiando, aburrida y planeando como zafarse de todo aquello. Sin embargo al volver al palacio se daba cuenta de las fallas de su plan y volvía a estar en ceros.
Por la tarde debía estar en su habitación, a donde se le llevaba la cena. Podía deambular por el ala del palacio donde se ubicaba su dormitorio, sin embargo no podía pasar de ahí. Ni siquiera había podido toparse con Suigetsu, quien parecía ser la única persona simpática en todo el lugar.
Después de un mes aguantando aquello, llegó un sábado en que su paciencia se agotó. Apenas desayunó, salió a buscar a Kakashi. Aprovechó que había cambio de guardia para librarse del hombre que resguardaba la entrada de su dormitorio. Como si de espía se tratara deambuló por los pasillos que extrañamente ese día parecían vacíos. Era extraño el hecho de que apenas hubiesen un par de guardias más en su camino.
Con sigilo se dirigió a la oficina de Kakashi. En una ocasión cuando recién la habían llevado al palacio había estado en esa oficina, así que sabía dónde buscar. Al dar con el recinto el cual estaba en un edificio más allá del laberinto en el jardín trasero, se sorprendió toparse varias personas entrando y saliendo de la oficina. Justo cuando llegó a la puerta dos guardias le bloquearon el paso.
—Necesito hablar con él—exigió. El tipo ni siquiera se inmutó.
—¡Kakashi, sé que estás ahí dentro—gritó.
Sakura resopló y se cruzó de brazos mientras pensaba en una estrategia.
—Usted no debería estar aquí. Regrese al palacio—rugió uno de los hombres.
Una chica apareció con una pila de papeles y consiguió pasar como si nada, al abrirse las puertas pudo ver al fondo de la oficina al peligris.
—¡Kakashi!—le gritó de nuevo mientras las puertas se volvían a cerrar.
Cinco minutos más tarde dos tipos de la guardia real salieron. Todo mundo se veía muy tenso. Desde que la chica llegó al palacio era la primera vez que se encontraba en ese tipo de ambiente. Sin duda estar al frente de un país debía ser una tarea ardua y llena de presiones.
Mas tarde uno de los tipos recibió una llamada, miró a su compañero y salieron de inmediato del lugar sin tomarle importancia al hecho de que ella podría pasar libremente. Sakura aprovechó, dentro de la oficina había al menos diez personas, todas haciendo llamadas, revisando periódicos y los televisores regados por el lugar. Junto con el ruido de los aparatos aquello parecía estar en caos.
Kakashi estaba en silencio observando una de las pantallas. En ella se veía la transmisión de una reportera que parecía estar dentro de una multitud a las afueras del palacio.
— ...los reclamos del grupo de ciudadanos no han querido ser escuchados hasta el momento, la audiencia que se había planeado para el día de ayer fue pospuesta de último momento, lo que genera la inconformidad de los manifestantes...—una de las personas por las que se veía rodeada la reportera le quitó el micrófono súbitamente —¡Estamos cansados de que sólo se nos evada, mientras que personas como el príncipe viven como parásitos de los impuestos del pueblo!— gritó el tipo lleno de rabia.
Al fondo se escuchaban varios gritos de protesta, uno llamó la atención de Sakura por encima de los demás.
—¡Bastante teníamos ya con soportar tener como príncipe a Suigetsu, para colmo ahora tienen dentro a una puta!—gritó un hombre mayor sosteniendo un gran cartel alusivo a sus palabras.
Al no tener el control del micrófono y verse casi asfixiada entre tantas personas la transmisión se cortó, mostrando después a un conductor de noticias.
El mismo mes que llevaba ahí había estado alejada de las opiniones de la gente. Ahora sabía que ese tiempo no había sido suficiente para que se calmaran las cosas. Y aunque no le importaba mucho lo que opinaran los demás, el ser repudiada a nivel nacional tenía, lo quisiera o no, cierto efecto.
Cuando Kakashi por fin se dio cuenta que ella estaba en la oficina, Sakura se estaba marchando.
Caminó despacio de vuelta a su habitación mientras su mente divagaba. Al inicio cuando se soltó la noticia tuvo que soportar que medio mundo la mirara como si tuviese una enfermedad contagiosa. Recibía mensajes de odio en su móvil. Pero nada de eso la dañaba. Sin embargo recordar la cara de esas personas que ahora estaban justo en la puerta principal del palacio, llenas de furia no sólo hacía la familia real, sino también hacía ella, la hacía sentirse más sola aún. Todo el tiempo tenía que recordarse que ella era fuerte, sin embargo de vez en cuando la realidad tenía demasiado filo.
Esa noche no cenó en su habitación como era comúnmente. La llevaron a un lujoso comedor. En la mesa podrían reunirse fácilmente unas veinte personas. En un extremo se encontraba ya cenando Sasuke, a su izquierda Suigetsu quien parecía querer matar su comida a juzgar por como cortaba con furia un trozo de carne, y a la derecha estaba Kakashi con esa cara de tranquilidad que lo caracterizaba.
Se sentó al lado del peliazul. Enseguida llegó tuvo la atención de todos. Por un segundo estuvo tentada a preguntar sobre los sucesos de esa mañana, sin embargo se detuvo a tiempo, recordándose que no debía importarle.
—Detesto los teatros que se arman, hacía un tiempo que pensé que habían parado— soltó Suigetsu de la nada.
Kakashi resopló y le clavó la mirada a la recién llegada.
—¿Cómo van tus clases?— la pregunta le pareció muy aleatoria a la chica.
—Aburridas— contestó con desgana.
El peliazul la volteó a ver —Ni te imaginas cuan divertidos serán los siguientes días—dijo con enfado. La chica frunció el ceño, ¿qué estaba sucediendo? Desde que la llamaron para cenar ahí sabía había algo raro.
Entonces Sasuke se aclaró la garganta y tomó la palabra. Al fijarse en él la chica no pudo evitar darle una repasada. El chico era detestable, sin embargo esa mezcla de facciones perfectas y carácter fuerte le llamaban tanto la atención que se odiaba a si misma cuando se detenía inconscientemente a mirarlo. Antes de conocerlo no le llamaba la atención. No podía reconocerlo pero al tenerlo en persona su percepción sobre su atractivo había cambiado un poco.
— Al parecer ustedes dos tienen demasiado tiempo libre. Kakashi ha planeado una estrategia la cual deberemos seguir al pie de la letra—dijo con voz autoritaria. A Sakura le sorprendió el "Deberemos".
— Me tienen todo el día estudiando, ¿de dónde rayos sacas ese tiempo libre?—reclamó ella.
— Pues estudiaras de noche si es necesario—sentencio el pelinegro.
Se quedo con la boca abierta, él estaba hablando en serio.
— Haz lo que quieras Sasuke, pero definitivamente no cuentes conmigo. No estoy hecho para tales tonterías. Mejor lleva a la bruja de Karín contigo, ella es experta en fingir y ama las apariencias— dijo Suigetsu al mismo tiempo que apuntaba con el tenedor hacia a su primo.
Si existían personas que podían matar con la mirada tal vez el Uchiha era uno de ellos —Quieres una reprimenda como la ultima vez Suigetsu?—preguntó el pelinegro.
En ese momento el peliazul saltó de su silla, haciendo que un cubierto saliera volando de la mesa -definitivamente seras tan buen rey como tu padre- gritó con repudio.
Sakura no entendía nada de la situación y mucho menos cuando Sasuke se levantó de su lugar y tomo por el cuello a su primo.
Ambos se mantuvieron en silencio con miradas de odio. solo se escuchaban sus respiraciones pesadas y el sonido que emitía el choque de los cubiertos con el plato mientras Kakashi seguía cenando, sin haberse inmutado un poco.
al final Suigetsu se separó y salió del comedor sin decir mas. cuando Sasuke se dejó caer en su asiento tenia una expresión de cansancio qué lo hacia parecer mayor a los ojos de la pelirosa.
— ¿De que va todo esto? Exactamente que tienen planeado?—preguntó molesta.
Kakashi sacó un móvil y revisó su agenda— De vez en cuando es bueno para la imagen de la familia real que los principes lleven a cabo trabajo social, mostrar que son humildes y bondadosos con su pueblo-Sakura estuvo a punto de reir con esto—tengo programadas varias actividades, ¿debo menciona que es obligatorio?
La chica lo pensó por un momento, tal vez sería bueno salir de ese lugar, aunque no le daba buena espina todo eso si en ello estaba involucrado el Uchiha.
En ese momento sonó el móvil del pelinegro, parecía ser un mensaje, el cual leyó con el ceño fruncido.
—Tengo que retirarme, Minato ha convocado a una reunión-mencionó. Sakura lo observó, parecía demasiado cansado.
—Al menos termina tu ce...na—el príncipe se había ido antes de que el peligris terminara su frase.
Muy temprano al día siguiente se encontraba al lado de Suigetsu en el jardín frontal, esperando que el coche que los llevaría a su primer actividad llegara. Ambos estaban en silencio, al parecer ninguno de los dos estaba ahí por su cuenta.
—A este paso me convertiré en la madre Teresa de Calcuta—mencionó a modo de queja el chico, haciendo sonreír a Sakura.
—Ciertamente allá afuera todo mundo piensa que eres un descarrilado.
—¿Y lo soy?—la empujó suavemente con el hombro.
—Eres peor— ahora el que sonreía era el joven.
Después de varios minutos ella se atrevió a preguntar—¿Siempre se llevan así? Anoche pensé que se agarrarían a golpes. El peliazul pareció un poco incomodo con aquello.
—Sólo una vez hemos peleado así, todo lo demás sólo son caricias fraternales.
En ese momento se aproximó el coche que los llevaría, dentro ya se encontraba Kakashi y Sasuke. Durante el trayecto estuvieron todos callados, el percance de un día anterior aún se recordaba.
Llegaron a lo que parecía ser un parque, Kakashi había comentado que se dedicarían a plantar arboles. Un grupo de personas y periodistas ya estaba en el lugar al parecer esperándolos. Fueron saliendo del coche uno a uno, fuera se escuchaban algunos aplausos. Cuando Sakura salió se sintió algo cohibida por tantas personas que sonreían y aplaudían ante los recién llegados.
Y de pronto sucedió.
Algo impactó en su frente y un líquido viscoso recorrió sus mejillas. Luego llegó un segundo. Un tercero dio en su párpado, imposibilitando su vista.
Los flashes de las cámaras no se hicieron esperar. Ella no supo como reaccionar, se quedó completamente inmóvil. Con el ojo libre pudo ver cómo los guardias trataba de apartar a los reporteros y la multitud, a lo lejos Suigetsu se abría paso hacía ella.
—¡Puta!—gritaron algunos a coro.
Un par de huevos más impactaron contra su cabeza antes de sentirse rodeada por alguien, quien al parecer la cubrió recibiendo también algunos impactos.
El sonido de las cámaras se duplicó mientras Sakura tenía frente a frente el par de ojos negros más bellos que había visto jamás.
Continuará.
¡Hola! Aqui Reishike. Hace un tiempo hice una encuesta, explicando sobre cómo es que no puedo actualizar recientemente. Una disculpa para aquellos a quienes les ha gustado la historia y han esperado con paciencia. En dicha encuesta sobre cual fanfic debería actualizar ha ganado esta historia por mayoría. Y con los recientes hechos que han hecho que mi inspiración vuelva.
¿YA LEYERON EL FINAL DEL MANGA?
*O* SPOILERS:
¡Somos canon! ^o^
Mis sentimientos sobre ello son muchos, primero el hecho de que todo ha salido como quería, Naruto terminó como Hokage, todo mundo emparejado con quien debería...Sasuke recapacitó...¿podía ser mejor? Como fan y fanficker tengo tanto que agradecer a Kishimoto.
Los fanfics Sasusaku no terminan con ello, es más, ¡reviven! :3
¿Merezo un rw? Prometo tener la conti rápido -esta vez hablo en serio- ^^!
