Mientras miro a Bella trato de descifrar qué es lo que piensa, qué es lo que siente en este momento. Siempre me ha resultado difícil entender todo lo que gira alrededor de ella.

Los dos estamos sentados en el borde de la piscina con las piernas sumergidas en el agua. Ella fuma con calma. Mira al cielo perdida en sus pensamientos y yo solo la observo, esperando que diga algo.

La temperatura es agradable, corre una brisa fresca y la luna brilla en el cielo.

Finalmente habla.

-Me voy

La miro desconcertado.

-¿Cómo?

-Que me voy.

Lo dice con calma y continúa fumando sin inmutarse, como si no me estuviera rompiendo el corazón diciéndome eso. Resoplo.

-¿Dónde te vas?

-Lejos. No lo sé todavía. Pero me voy.

-Bella, no me puedes decir eso.

-¿El qué?

La miro perplejo, a veces me cuesta entenderla… me cuesta entenderla siempre. Bella es todo un misterio para mí.

-¿Cómo que el qué? - grito- De la noche a la mañana me dices que te vas y ni siquiera me dices dónde.

-No te puedo decir algo que ni yo misma sé, Edward.

-Nunca me dices nada, Bella.

Se encoje de hombros y expulsa el humo por la nariz.

-Es mejor así, Edward.

Me levanto sorprendiéndola.

-Bella, no te entiendo, explícame qué está pasando contigo.

-No lo entenderías, Edward. Es complicado.

-Si no entiendo nada es precisamente porque no me cuentas nada en absoluto.

Apaga el cigarrillo y se pone de pie. Me mira a los ojos y pronto aparta la mirada.

-Es mejor así, Edward.

Me acerco a ella.

-Me voy contigo. No importa dónde sea, pero voy contigo.

Me mira sorprendida pero luego niega con la cabeza.

-Eso es una tontería, Edward.

- No lo es. Quiero estar contigo. Nos iremos juntos. Tengo dinero ahorrado y así que...

- Edward no. Me voy sola. Tengo que hacerlo.

Se gira y se dirige a su casa.

La sigo.

- Bella, no hagas esto, por favor. No nos hagas esto. Te quiero.

Bella se detiene en seco.

-Edward, te dejé las cosas claras desde el principio. No hay un "nosotros". Ni lo ha habido ni lo hay.

-Bella pero yo te…

-Ni te atrevas a repetirlo - dice furiosa- haces todo esto porque quieres que esté a tu lado y que no me vaya. No me dices que me quieres porque lo sientas, lo haces para atraparme.

-No tienes ni puta idea de lo que dices, Bella. - respondo furioso.

-Y tú no tienes ni puta idea de quién soy, Edward.

-Pues dímelo tú. He tratado de entenderte desde que nos conocimos y no eres capaz de decirme nada de ti. Dime quién eres. Dime todo lo que me tengas que decir. Venga.

Ella me mira y abre la boca, a punto de decir algo. Finalmente niega con la cabeza y me vuelve a mirar. Creo ver algo de tristeza en sus ojos marrones. Pero con Bella nada es seguro.

-Adiós Edward.

Me quedo ahí mirando como desaparece tras la puerta. Me siento en la piscina y pongo la cabeza entre mis manos, desesperado.

Esa fue la última vez que vi a Bella Swan.