Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, todo nuestro amor para el maestro pues los hizo canon 3 ...
CAPITULO 11.
Justo cuando había tenido el impulso de salir corriendo, y olvidarse del circo en el que últimamente ella había dejado que se convirtiera su vida, la situación cambió súbitamente para tornarse en algo que en esos momentos no sabia ni quería poner nombre.
El mismo tipo que solo le dirigía la palabra para darle órdenes, que detestaba su pura existencia por manchar su impecable imagen, ahora mismo la rodeaba con un brazo y la miraba fijamente a escasos centímetros. Nunca había podido apreciar el negro de sus ojos, se sintió estúpida al encontrar cierta belleza en algo como eso. En su espalda a pesar de la tela de sus ropas podía percibir el calor de su mano, provocándole un ligero cosquilleo.
Esa situación era tan incoherente al igual de incómoda, así que no tardó en reaccionar. Si alguien quería humillarla no lo conseguiría. Con toda la calma del mundo se apartó de Sasuke, se quitó el suéter que llevaba, con el cual se limpió el rostro. Comenzaron a replegar a los observadores a su alrededor, Suigetsu llegó e hizo a un lado a su primo para sacarla de ahí. Mas tarde habría conseguido lavarse en un baño, así que a pesar del percance aún podían continuar con la actividad de ese día.
—Por lo menos han sido huevos y no piedras, recuerdo que hace algunos años una viejecita logro mandarme a urgencias—comentó suigetsu dejando de lado la pala que sostenía para señalar una cicatriz cercana a la oreja derecha. La pelirosa tomó aquello con gracia. Unos metros mas allá descubrió que Sasuke la observaba. Iba a dedicarle una mueca de desprecio pero recordó lo que había hecho por ella y sólo desvío la mirada, aunque no por mucho tiempo. El chico en esos momentos con una habilidad increíble cavaba una pequeña fosa para plantar su quinto árbol, con apenas algo de lodo en los zapatos, mientras ella y Suigetsu apenas estaban terminando el primero y con tierra hasta en las cejas.
—¿Como lo hace?- preguntó a su compañero sin quitarle la mirada al pelinegro.
—¿Qué cosa? —Ser tan...así—Suigetsu fruncio el ceño al no entender.
—¿Plantar arbolitos?
Sakura resopló, el pensamiento que había cruzado por su cabeza era una locura.
—Querer ser tan perfecto—susurró y esperó que su compañero no la hubiese escuchado.
Un día después Karín fue despertada por el sonido de un mensaje en su móvil. Ni siquiera lo revisó al ver el nombre del remitente, Temari tenía mucho tiempo libre últimamente como para estarla molestando a esas horas de la mañana. Tomó una ducha y al salir tardó una buena hora en el closet, el cual parecía mas un salón por su tamaño. Había buscado en sus vestidos de noche y según como consideró no tenía nada nuevo que ponerse para la fiesta del siguiente fin de semana, tal vez terminaría contactando a Temari para ir de compras, o mejor aún, llamar al diseñador para que fuera directo al palacio. Cuando por fin se vistió, llamó a una de las sirvientas y le pidió el desayuno a su habitación. Sabía que Sasuke no tenía tiempo debido a la situación tan tensa en que se encontraba últimamente el país, así que no se le antojaba en lo mas mínimo acercarse al comedor, donde seguramente estaría el fastidioso de Suigetsu o peor aún, la Reina. No podía comenzar el día con un intento mas de simpatizarle.
Así que mientras tomaba su café por fin leyó el mensaje de su amiga, en él iba anexo un artículo de un períodico en linea. Al ver la imagen no pudo evitar dejar caer la taza, logrando también quemarse la pierna a causa del líquido caliente.
Pero el dolor en la piel fue ignorado debido al furia que sentía en esos momentos. Rodeados de fotógrafos se encontraban Sasuke y su primita, él la abrazaba y la sostenía a una distancia en definitiva cuestionable, teniendo sus rostros a escasos centímetros. ¿Qué demonios era eso? ...
Esa misma mañana Sasuke salió muy temprano del palacio rumbo a la torre del departamento de seguridad y justicia, la cual quedaba a escasos diez minutos. Últimamente Minato lo involucraba más en resolver los asuntos relacionados con la seguridad del país que a su abuela quién aún era la Reina, parecía que el tiempo para pasar la batuta estaba llegando. Tuvo que salir del coche rodeado de guardias en trescientos sesenta grados en los veinte metros que lo separaban de la puerta principal. Realmente odiaba cosas como esas, pero tarde o temprano debería acostumbrarse. En su primer reunión del día se le dio el informe sobre los problemas de posible espionaje por parte de los países del norte, si no lograban llegar a un acuerdo diplomatico los problemas que llevaban acarreando de décadas atrás podrían resultar en una guerra. Por otro lado estaban las manifestaciones que llevaban a cabo sindicatos inconformes, asi como grupos en contra del reinado. entre sus tantos reclamos figuraba la misma razon de siempre, que la familia real no hacía su trabajo y se la pasaban viviendo del dinero del pueblo. Por la tarde tuvo una serie de reuniones con representantes de los departamentos de economía y mas tarde de salud. Probó el primer bocado en el día hasta pasadas las cinco de la tarde. Después de eso asistió a una cita que tenía con un alto empresario extranjero. Su agenda terminó pasadas las nueve de la noche. Desde que la salud de su padre había empeorado y su madre no tenía tiempo mas que para estar preocupada por él, Sasuke había tenido que comenzar a inmiscuirse en el trabajo que tendría de por vida.
Nunca siquiera pensó en tener una vida diferente, había nacido para ser parte de la realeza, el tiempo y las circunstancias habían decidido que él sería el siguiente en el trono. Tampoco se quejaba. Con todo el mundo a sus espaldas no podía siquiera tener tiempo para hacer algo así. Ese era su destino como Uchiha.
Cuando regresó al palacio pidió le llevaran la cena a su recamara. Desde temprano había estado evitando a Karín por el móvil, así que dio ordenes a su asistente para que la mantuvieran alejada, bastantes problemas había tenido ese día como para aguantar alguno de sus dramas. Caminaba por el pasillo que conducía a su habitación cuando cruzó por la biblioteca. Era raro que a esa hora estuviesen las luces encendidas. Seguido por la curiosidad entró. El lugar era inmenso y resguardaba cientos o quisas miles de libros muchos de ellos de bastante antigüedad. en el centro de la pieza habían varias mesas y sofás. en uno de ellos se encontraba la chica de pelo rosa chicle, parecía estar concentrada mientras anotaba algo de un libro a su libreta.
Tenía que admitir que un día atrás ella lo había sorprendido. En el percance donde ambos terminaron cubiertos de huevos, de haber sido Karin quien lo acompañaba seguramente habría terminado furiosa y se habría largado de ahí antes de que comenzara el evento. Y no es que a la pelirroja no le gustara hacer labor social, sino que el hecho de sentirse humillada y con ese aspecto sucio la habría puesto de malas. Sin embargo su prima había reaccionado de una manera inesperada. Y es que no podía evitar compararlas cuando eran tan diferentes. Sakura en vez de sentirse intimidada por lo que había sucedido simplemente lo había tomado con toda calma. Debió suponerlo, ella no se dejaba siquiera manejar por él, había que admitir que tenía carácter.
—¿Cuanto tiempo mas vas a seguir ahí observándome?—le escuchó decir a la chica. No se había dado cuenta que había estado ahí de pie a unos metros de ella, sumido en sus pensamientos.
Su mente entonces le hizo una mala jugada, debía tener su defensa baja debido al estrés del día, pues cuando la chica se cruzó de piernas y brazos no pudo evitar reparar en sus largas y torneadas extremidades, así como la forma en que se apretaban sus pechos al tener los brazos en esa posición.
Se había olvidado que él llevaba un tiempo sin actividad, a fin de cuentas era un hombre joven con hormonas. Y ella con sus antecedentes no cooperaba mucho.
—Me admira que puedas leer un libro—respondió el chico mordazmente.
Ella resopló. Por un momento podría haber jurado que Sasuke la había recorrido con la mirada.
—Hay tantas cosas de mi que de saberlas te sorprenderías más—sin quererlo había dicho aquello, tampoco había sido su intención decirlo con aquel tono de voz sugerente. ¿Qué rayos estaba diciendo?
La expresión del pelinegro era indescifrable, y justo cuando pensó que lo había noqueado con su respuesta, mostró una sonrisa de lado.
Sasuke se acercó lentamente hasta estar frente a ella. Sakura se pegó al sofá mientras el se inclinaba más y más.
—He de suponer que tus clientes lo conocen todo...—solo eso bastó para que Sakura se burlara de los guardias que estuvieron cuidando todo el día que alguien lo tocara. Le propinó una sonora cachetada que el nunca vio venir. Ni sus perfectos reflejos ganados a base de la practica de artes marciales le ayudaron a evitar ese golpe. Ella, una simple plebeya, una chica sin educación, una bailarina de poca ropa, lo había abofeteado a él, el príncipe y futuro rey de ese país.
—Estúpido—susurró la pelirosa, a la distancia que estaban seguramente él la escuchó. Lo empujó y se puso de pie.
Entonces Sasuke arremetió contra ella, acorralandola contra el estante a sus espaldas. No la tocaba, pero nada faltaba para que lo hiciera. Sakura pensó que estaría furioso, pero cuando levantó el rostro para mirarlo descubrió que la forma en que la miraba era mas parecida a su reacción del día anterior. transcurrieron unos segundos sumidos en una lucha de miradas.
Justo cuando él iba a responder, se escuchó una voz desde la entrada de la biblioteca.
—Sasuke, por fin te encontré...¿Qué...?
Karin se quedó perpleja ante lo que miraba.
