Capítulo extra.

Las gotas de agua cayeron sobre mi cara haciéndome volver a la realidad, hacía ya varios minutos que fantaseaba con una serie de ideas que iban y venían en mi mente, me incorporé pasando mi mano por la cara y secando ésta a su vez en la tela de mis pantalones, escuché pasos detrás de mi pero mis ojos permanecían fijos en un punto, sobre el pecho tenía pequeños granos de arena que sacudí con mis dedos y luego suspire mientras la veía avanzar lentamente hacia el lado contrario, sostenía en su mano izquierda una libreta y en la derecha un lápiz, hacía anotaciones mientras caminaba de un lado a otro y sostenía entre su hombro y su oreja el teléfono, le había visto hacerlo en varias ocasiones, era normal en ella hacerlo, con los dedos de sus pies dibujó garabato en la arena haciendo una pausa en sus anotaciones y tomando el teléfono con su mano, su cabello recogido en una liga, dejaba caer algunos mechones del mismo sobre sus hombros, producto de su desesperación por sentir el aire fresco en su espalda, a mi aquello me volvía loco, me excitaba al punto de sentir el principio de una erección que traté de ocultar con mi mano, recorrí con la mirada sus largas piernas en aquellos pantalones cortos, muy cortos, moje mis labios con la lengua imaginando el sabor de su piel y mis dedos enredándose en su cabello, la mujer de mis sueños estaba a unos metros de distancia atendiendo una llamada del trabajo sin hacerse una idea de lo que estaba provocando en mi.

Esperé pacientemente que dejara lo que hacia y volviera a mi lado, que retomáramos nuestro inspirador momento romántico, ese en el que mis manos se colaban bajo su ropa y jugaban con la piel de su vientre, subiendo y bajando, provocándole toda clase de sensaciones, quería, ansiaba volver a pegar mis labios a su cuello mientras le decía al oído por enésima vez que la amo y que la amaría hasta el último de mis días, pero el sonido del teléfono interrumpió mis intenciones de llevarla a nuestra habitación y hacer el amor una y otra vez.

De nuevo gotas de agua cayeron sobre mi mojando esta vez mi espalda obligándome a mirar de donde provenían, sonreí cuando vi a mis hijos intentando esconderse detrás de los arbustos, caminé lentamente hacia ellos fingiendo no haberlos visto y seguí caminando buscando mas allá de donde estaban, ellos intentaban callar sus carcajadas cubriéndose con ambas manos, di la vuelta dándoles la espalda, avancé dos pasos y volví a dar la vuelta asustándolos haciendo que salieran corriendo.

-no.-dije intentando cubrirme de los chorros de agua que lanzaban contra mi.

De nuevo escuche sus carcajadas y el sonido de sus pies golpeando el suelo mientras corrían hacia la cocina.

-abuelo!.- gritaron ambos y al momento el padre de Kate aparecía por el pasillo.-abuelo, papá nos persigue.

-los vi ponerse detrás de él mientras intentaba limpiar mis ojos con ambas manos.-vengan aquí traviesos.

-no corran dentro de la casa, están mojados y se caerán.-la voz de Johana se escuchó y al instante ambos dejaron de correr.

-papi nos persigue.-dijo Emi soltando la pistola de juguete y abrazándola.

-que bueno que han venido.-me acerqué para saludarlos.

-estas empapado.-Jim reía a carcajadas con Rick en sus brazos.

-jugábamos un poco, verdad niños?

-si.-dijeron al mismo tiempo.

-tu madre?

-vendrá más tarde.

-y Kate?

-afuera.

-como está?

-bien, todo bien.

-perfecto, iré a saludarla.-dijo su madre.

-le llamaron del trabajo.- dije antes de que saliera y ella solo movió la cabeza.

-seguro que todo está bien?

-si.

-abuelo vamos a jugar.

Jim camino con Rick de la mano mientras yo me quedé ahí parado mirándolos jugar en el patio, tomé una manzana y un cuchillo y comencé a cortarla en delgadas rebanadas que fui acomodando en un plato, mientras lo hacia, pensaba en la última vez que había cortado una manzana para ella, me gustaba hacerlo, me gustaba provocarle un poco, me gustaba acariciar sus labios con los míos y sentir el sabor de la manzana en su boca, de nuevo a pesar de estar mojado, la sensación de una ligera erección se hacia presente, sonreí por todas las imágenes que se iban formando en mi cabeza, todas ellas implicaban húmedas rebanadas de la fruta siendo arrastradas sobre la piel desnuda de Kate.

Cerré los ojos y moví la cabeza negando, que pasaba conmigo que todo me hacia desear llevarla a la cama, lo sabía, sabía la respuesta, no había dudas, soy adicto a mi esposa, tomé el plato y salí al jardín, mis hijos jugaban con sus abuelos, que habían venido para celebrar varios cumpleaños en uno, por que si, este año las cosas se habían puesto difíciles y nuestro plan era pasar todo el fin de semana festejando en la casa de playa de los padres de Kate y a los niños les había parecido fabulosa la idea sobre todo por que sería un fin de semana bastante largo, sin escuela y sin trabajo, bueno, sin trabajo a medias pues ya en el primer día tratando de estar lejos de todo, Kate había recibido dos llamadas del trabajo.

En verdad lo necesitábamos y allí estábamos, ella contestando llamadas y yo tratando de mantener a raya mis deseos.

Por fin Kate nos miró, se acercó primero a sus padres y luego dejó el teléfono en la mesa.

-no deberías estar descansando?.- dijo su madre.

-estoy descansando.-dijo ella sonriendo y pasó a su lado para arrebatarme el plato de la mano.-gracias cariño, me has leído la mente.-dijo eso ultimo rozándome a propósito y dedicándome una sonrisa.

-hemos traído todo lo que nos pidieron.

-lamento no haber ayudado.-dije apenado.

-esta bien Richard, nos gusta ayudar.

Las carcajadas de los niños me hicieron mirarlos, Emily tenía 9 años y Rick 6, suspirando recordé el día que Emi nació, cada año vamos y dejamos un ramo de flores en la tumba de su madre, después de un tiempo decidimos contarle la historia de su madre, recuerdo la expresión de su rostro y como pareció asimilarlo muy bien aunque con cierta tristeza, luego miro la expresión de felicidad de Richard que ahora está enorme, recuerdo el día de su nacimiento y lo pequeño que era cuando lo vi, aun no puedo creer que estuve a punto de perderlos.

Me apoyo en la mesa y suspiro mientras doy un trago a mi bebida y sigo pensando, todo son recuerdos, sus primeros pasos, sus primeras palabras, el primer día en el colegio y las llamadas para decirles buenas noches cuando tengo que irme por cuestiones de trabajo.

Todo es diferente desde aquel primer día y se que seguirá cambiando, justo ahora estamos teniendo cambios que no pensé que tendríamos, no por falta de esfuerzo sino por que parecía que no sucedería, estos últimos 6 años dedicamos nuestro tiempo a vivir en familia, a trabajar y a educar a nuestros pequeños y aunque no nos lo hemos propuesto ha vuelto a suceder, me sobresalto cuando una mano toca mi espalda sacándome de mis pensamientos, cuando volteo Kate está allí mirándome, sonriendo como siempre.

-piensas demasiado.-dice después de besar mi mejilla.-te podría doler la cabeza.

-conozco un remedio para el dolor de cabeza.-rodeo su cintura con mis brazos y beso sus labios.

-lastima que la casa esté llena.

-debimos hacerlo hace un par de horas.

-justo cuando esa llamada nos interrumpió?

-si, justo en ese momento.

-eres el amor de mi vida.

-no tengo dudas.

-te amo.

-y yo a ti.

-podríamos subir y… no sé … jugar un poco mientras mis padres juegan con los niños y antes de que tu madre aparezca.-mira a los niños mientras distraídamente recorre mi pecho con su dedo.

Entonces no lo pienso, tomo su mano y camino con ella hacia la escalera, me detengo y beso sus labios mientras bajo mis manos lentamente.

-tal vez deberíamos irnos.-dice mi madre detrás de nosotros, con una sonrisa, lo que me hace dar un salto atrás y escuchar las carcajadas de Kate.

-rayos, eso no se hace.

-parece que no se conforman con los que tienen, quieren más.

-pues…

-déjalo, vayan a hacer lo que iban a hacer, yo vigilare que nadie suba.

-me has cortado toda la inspiración.-digo acercándome a ella y abrazándola.- podemos esperar.

Mientras Kate y yo preparamos todo en la mesa, mi madre y sus padres entretienen a los niños en el jardín, coloco platos y vasos, algunas cucharas y servilletas mientras Kate saca la comida, dentro del refrigerador hay una cubeta enorme de helado que Kate mira con ansiedad mientras se relame los labios.

-aun no.-digo cerrando a puerta.

-es mi favorito, eso no es justo Rick el médico dijo que…-beso sus labios antes de que continúe.

-el médico está en mi contra.

-pero…-vuelvo a besarla.

-mas tarde le daremos un mejor uso, mi madre llevará a los niños al cine, quizá tus padres quieran ir.

-lo has pensado todo.

-hace mucho que no jugamos… juegos de adultos.

Sonrío maliciosamente mientras mi mano se pasea por su espalda.

Después de apagar las velas y pedir una serie de deseos todos se preparan para salir, claro todos los demás, nosotros lavamos platos y nos miramos esperando que la casa sea solo para nosotros.

-estas cansada?.- digo mientras masajeo sus pies.

-bastante… me estoy haciendo vieja.-dice cubriendo su cara mientras hace la cabeza hacia atrás.-no debimos.

-sabes que era necesario y por supuesto que no te estás haciendo vieja, acaso no viste como te miraban esos sujetos en la estación de servicio.

-cuales sujetos?

-los que tenían ese jeep estacionado del otro lado, te juro que si hubiese pasado un minuto más no me habría contenido, les hubiese pateado el trasero.

-no se de que me hablas.-dijo una vez mas.

-en verdad Kate, jamás vi a alguien mirar a una mujer con tanto… mmm… detenimiento, como si quisieran comerte con la mirada.

-si claro, seguro estaban viendo mi enorme…

-lo que sea que estuviesen viendo solo yo puedo verlo.

Mis manos cambiaron de posición y subieron lentamente sin darle oportunidad de seguir hablando, yo sé que ella no ve lo que yo veo, para mi ella es hermosa, es perfecta y es la única, mujeres bonitas las hay por todo el mundo pero ninguna es como ella, ninguna es ella.

Seguí acariciando sus piernas mientras mis labios dejaban pequeños besos por aquí y por allá, me incorporé lentamente, la miré a los ojos y susurre en su oído cuanto la amaba, sus manos recorrían mi espalda provocándome escalofríos.

-vamos, estaremos mas cómodos en la cama.-dije poniéndome de pie y tomando su mano para ayudarle a levantarse del sillón, subimos las escaleras, entramos a la habitación y caminamos hasta la cama deshaciéndonos de la ropa, dejándola esparcida por el suelo, le ayudé a subir a la cama y me coloqué a su lado mientras acariciaba su espalda, la vi sonreír antes de besarme.

-de verdad estás listo para esto?.-dijo mirándome fijamente.

-que te hace pensar que no lo estoy?

-no lo sé, ha pasado bastante tiempo.

-no tienes idea de cuanto lo deseaba pero eras tu quien tenía la última palabra.

-te asustaste?

-si, mis manos no dejaban de temblar.

-lo siento, no quise.

-oye, fue algo inesperado pero ahora estás bien, el médico dijo que todo estaba bien, que solo había sido un pequeño susto.

-parece mentira que aun nos tomen por sorpresa estas cosas.

-dejemos de pensar en eso, no eres tu quien dice que pienso demasiado.

-tienes razón, aprovechemos mejor el tiempo.

Con la firme intención de continuar, besé su mejilla y fui bajando lentamente haciendo un recorrido hasta su pecho, mordí suavemente sus pezones y la escuché gemir mientras sus dedos se enredaban en mi cabello, no tuve dudas de que ella lo disfrutaba cuando su cuerpo se tensó y luego de unos segundos se relajó mientras repetía mi nombre, empecé a sentir el sudor en mi frente y sus labios en los míos, mi vientre se pego al suyo y entonces lo sentí, un leve movimiento y luego otro más fuerte provocando una enorme sonrisa en ambos.

-parece que alguien despertó.-dije pasando mis dedos por el lugar donde lo había sentido, pegué mis labios en ese punto y le hable como tantas otras veces lo había hecho.-estoy ansioso por verte, por tenerte en mis brazos pero ahora estoy muy ocupado haciéndole el amor a mami.-Kate dio un jalón a mi oreja cuando escuchó lo que le decía al bebé en su vientre.

-eso no es gracioso.

-pero es la verdad.-y volví al punto para seguir hablándole.-tu madre es hermosa y estoy profundamente enamorado de ella, es muy inteligente y endemoniadamente sexy.- de nuevo me jaló la oreja.

-no le digas eso.

-pero es la verdad, estoy enamorado, muy enamorado y me encanta tu cuerpo, solo pienso en hacer el amor contigo, quiero besarte… tocarte… decirte al oído que te amo… escucharte suspirar y sentir tus piernas rodeándome.- de nuevo acaricie sus piernas y besé sus labios, de nuevo la escuché gemir producto de un orgasmo al cual seguí sintiéndome completamente extasiado.

10 minutos mas tarde aun abrazados hablábamos en voz baja, casi en un susurro compartiendo nuestras expectativas del futuro.

-un tanto adormilada había hecho la pregunta que de nuevo nos mantenía ocupados, su cabeza en mi pecho y mis manos acariciando su espalda.-ya escogiste el nombre?.- preguntó ella después de un breve silencio.

-aun no… lanzaremos una moneda, si es cara se llamará cosmo, si es cruz igual se llamará cosmo.

-y si es una niña.

-será una niña con un nombre muy original.

Su mano pellizco mi trasero y luego la escuché dormir, besé su frente y la observé un par de minutos, de nuevo nuestro bebé se movió, si, sería un nombre muy original, pensé antes dormir yo también.

espero que les haya gustado, ha sido divertido escribir esta historia, espero que lo haya sido para ustedes, nos leemos en otra historia, gracias por haber llegado al final conmigo, a quienes me dieron su opinion sus comentarios, numayoss usted nunca falla le agradezco, minf, invitado, alba y todos los que alguna vez me escribieron gracias por haberlo hecho y por haber leído saben que sus comentarios son muy importantes , los leo y los tomo en cuenta, recuerden no es un adios sino hasta pronto cuidense mucho.