· Pink Scandal ·

Capítulo 13.

Una de las cosas que más detestaba de vivir entre la realiza era sin duda tener que asistir a cada evento público que a Kakashi se le ocurría. La orden siempre era la misma: debía quedarse callada y actuar como los demás lo hacían. Lo mejor a sugerencia de Suigetsu era fingir una sonrisa, reproducir una canción en la mente e ignorar al resto del mundo. Ese día era el mejor ejemplo.

Para ser sábado tenía una agenda muy movida. En algún punto de su estancia en el palacio su vida había comenzado a regirse también por una agenda como el resto del mundo en ese lugar. Pero nada se comparaba a la vida de Sasuke. Recientemente un sentimiento parecido a la lástima la había rondado cuando pensaba en él. Se la vivía trabajando día y noche, no todo era simplemente sentarse y ser adulado.

Sakura poco a poco se había dado cuenta de que la vida del futuro rey no era miel sobre hojuelas. De adolescente siempre le había parecido que Suigetsu y Sasuke eran simplemente dos chicos que vivirían toda su vida teniendo todo al alcance de la mano. Y en parte así era. Habían tenido los mejores colegios, incluso el rebelde chico peligris podía presumir que tenía un posgrado. Se la pasaban de viaje por el mundo en supuestas actividades de labor social. Era sabido por todos que ese par de chicos cuando eran más jóvenes se la pasaban en fiestas rodeados de personas de su nivel social, o más bien inferiores, puesto que a ellos los respaldaba la herencia de la familia real, la cual se calculaba como la más extensa en el país.

Sin embargo en la actualidad las cosas parecían ser diferentes, o por lo menos para Sasuke. Por las mañanas ni siquiera desayunaba con ellos, si no estaba en su oficina tal vez se encontraba en alguna reunión fuera. El resto del día era igual. Cuando por fin llegaba al palacio era ya de noche, donde apenas cenaba y proseguía con reuniones con demás encargados de área.

Ahí de pie en el estrado, Sakura tenía unas ganas inmensas de deshacerse de los tacones que llevaba. Además tenía que soportar el calor a esas horas del día. Llevaba un sombrero anticuado, sus ropas era como ella había denominado "de chica buena", una blusa de botones y falda por debajo de la rodilla. Con pesar se secó el sudor de la frente. A unos metros de Suigetsu y ella, su prima Karin lucía intacta. La pelirroja sonreía tanto que tal vez lo hacía todo el tiempo, siempre y cuando estuviera frente a más personas.

Cuando Sasuke terminó de dar su discurso en la ceremonia de ese día regresó y se quedó de pie al lado de su prometida mientras el público lo ovacionaba. La forma en que su prima lo tomaba de la mano hacía que la pelirrosa tuviera nauseas. No sabía qué faceta de Karin detestaba más.

—Si por ella fuera se cocería con una aguja a mi primo—mencionó el peligris a su lado en tono de burla.

—Serían entonces una creación algo monstruosa, simplemente imaginalo, el ogro del Uchiha y la histérica de Karin.

El chico hizo muecas de desagrado.

—Entonces espero que nunca se reproduzcan, no quiero sobrinitos que reúnan las mejores cualidades de ellos.

Ambos no pudieron evitarlo y soltaron una carcajada. Sakura de inmediato se tapó la boca para evitar hacer más escándalo. Como si fueran un par de imanes, sus ojos encontraron a los del futuro rey, se dio cuenta que la miraba fijamente y con reproche pues al parecer estaban llamando mucho la atención.

Unos cuantos flashes se escucharon como lluvia al caer. La pelirrosa trató de fingir calma y enderezó su postura, mientras Suigetsu a su lado no podía deshacerse del todo de la risa.

Cuando el evento terminó los cuatro subieron a un mismo coche. Dentro los asientos estaban acomodados de tal forma que un par veía de frente a los otros. Apenas las puertas se cerraron dentro reinó un ambiente incómodo. Por varios minutos todo se mantuvo en silencio, hasta que Sasuke revisó su móvil, al parecer había recibido un video del evento. Sakura trató de no ponerle mucha atención a lo que él hacía, pero cuando el aparato se estrelló contra la pared a su espalda no pudo seguirlo evitando.

—¿Se puede saber por qué rayos hicieron ese teatrito allá afuera?¡Lo único que tienen que hacer es quedarse ahí de pie y sonreír!—se quejó Sasuke a gritos. Sus palabras eran casi como escupir ácido dada la forma en que lo dijo.

El peligris se cruzó de manos con una tranquilidad que exasperó a su primo.

—Puedo atreverme a jurar que desde hace ocho años no has sonreído ni una sola vez. Agradezco cada vez más no estar en tu lugar—respondió el chico a su lado en tono desafiante.

—Estas exagerándolo todo Uchiha—agregó Sakura— eres estricto e inflexible que no puedes vivir ni un poco la vida—ella también estaba molesta por el regaño del pelinegro.

—Ustedes dos son una vergüenza—comentó Karin un poco nerviosa.

—¿Acaso necesito vivir una vida como la tuya?—Sasuke se dirigió a su primo—¡Eres un maldito irresponsable! ¿Sabes por qué diablos no sonrío? ¿Eres tan estúpido como para no saberlo?

La discusión había pasado a un nivel donde incluso la pelirrosa quería que todo se calmara. Suigetsu como respuesta se sentó sobre el filo de su asiento para encararlo más de cerca.

—Cada día la abuela se encarga de recordarme que soy la peor desgracia en su vida y que estaría mejor muerto. ¿Eres un idiota? De ambos tú eres quien ha quedado mejor parado, ¿y te atreves a joderme con todo eso?

—Vamos chicos, sólo ha sido una carcajada—Sakura quiso calmar las cosas, movió al peligris del hombro para que reaccionara.

—Tal vez si tu padre estuviera aquí haría las cosas mejor que tú ahora y sería más responsable—respondió Sasuke a su primo.

—¿Cómo el desquiciado de tu padre?

En el momento en que el coche se detuvo el Uchiha salió de inmediato del auto. Al bajar se quedó de espaldas al auto, con los brazos en la cintura. Sakura creía que estaba tratando de tomar aire y calmarse.

Las cosas entre esos dos estaban peor de lo que ella las imaginaba, rencores que desconocía y que por alguna razón el pelinegro en ese momento los estaba trayendo de vuelta. Suigetsu salió detrás de él y siguió hablando.

—¿Sabes que creo Sasuke? Estás tratando de pudrirte en el trabajo para remendar los problemas que causó Fugaku.

—Eres un imbécil—el Uchiha se regresó y le dio directo con el puño al rostro. El peligris se estrelló contra el auto, pero en un movimiento rápido se giró y alcanzó a tomar a Sasuke de la corbata, para luego regresarle el golpe en el mismo sitio.

Llegaron varios guardias y los separaron. La pelirrosa salió por el otro extremo del coche junto con su prima. Desde ahí pudo ver la peor versión de Sasuke, mallugado, con el labio sangrando y con una mirada llena de odio no sólo contra el otro joven, sino con todo el mundo.

¿Cómo podía alguien como él, quien siempre controlaba sus emociones llegar a tal punto? Y por primera vez en su vida Sakura se sintió realmente preocupada por él. Tuvo unas ganas absurdas de ir a su lado y abrazarlo, tratar de reconfortarlo y borrar esa expresión. Quería que volviese a la normalidad, que la regañase como siempre si fuese posible, porque no estudiaba lo suficiente o porque nuevamente no quería ir al instituto, quería que su enojo fuese por cosas triviales y no por el sentimiento que en ese momento parecía consumirlo.

Algo serio le pasaba al Uchiha, obviamente la risa no había sido lo que originó todo aquello. Entonces Karin fue quien se acercó a él, trató de limpiar la sangre de su barbilla pero éste se rehusó. Caminó rumbo a ningún lado y dejó ahí a ambas junto con los guardias. Ninguno lo siguió.

Suigetsu estaba recargado en uno de los coches que los acompañaban, se daba toquecitos en el ojo que comenzaba a hincharse. Karin se le acercó y de la nada le soltó una fuerte cachetada. Él la miró boquiabierto.

—¡Eres un imbécil e inmaduro!—respiró hondo—¿En realidad actuarás así el resto de tu vida? ¡Deberías saber lo mucho que Sasuke se está esforzando!—ahora lloraba, y pareció la reacción más sincera que Sakura le había visto en la vida—¡Apenas duerme y el resto de las horas las dedica a la responsabilidad que alguien como él nunca debería llevar! Gracias a él este país funciona, ¿y te atreves a decir lo que dijiste?

La pelirrosa no se movió ni un paso. Debía defender de alguna manera al peligris, pero en cierta forma también le molestaba la situación del Uchiha y cómo se había marchado de ahí.

Al final un par de guardias la forzaron a ir a su habitación. Esa noche se le avisó que la cena se serviría en sus recamaras. Incluso volvía a tener a alguien vigilando su puerta para evitar que deambulara por el palacio. Un par de veces llamó a Suigetsu al móvil, pero este parecía apagado.

El siguiente día fue igual, apenas se le permitió salir al instituto y regresando volvieron a recluirla en la habitación. Al tercer día ya no tuvo ningún guardia. Moría de ganas de salir a buscar a su amigo. Pero inconscientemente, mientras caminaba por los pasillos de aquel lugar inmenso, sus pies terminaron llevándola a un lugar que quería evitar, el ala donde se encontraba las habitaciones de la Reina y Sasuke.

Apenas vio la hilera de guardias que resguardaban el arco de entrada reaccionó y se maldijo por lo bajo, dio media vuelta y regresó por donde llegó. Cuando tocó a la puerta del peligris nadie salió a abrir. Estuvo tentada a gritarle que le abriera, pero el guardia que estaba al costado parecía dispuesto a echarla de ahí a patadas si armaba un escándalo.

No tuvo más remedio que regresar a su recamara. En el camino recordó que tenía algunos deberes pendientes. Dedicar un poco más de tiempo a la escuela la ayudaría a olvidarse de todo ese asunto reciente.

Extrañamente la biblioteca se encontraba a oscuras. Desconocía en qué lugar estaban los interruptores. Sacó el móvil y con la lámpara del mismo revisó cerca de la entrada. Aún no había encontrado nada cuando vio que algo se movió en los estantes del segundo piso, justo unos metros a un lado de la escalera. Nunca había tenido miedo a los fantasmas o algo parecido, tampoco creía que ahí pudiese entrar un ladrón. Lentamente volvió a iluminar la zona a través del barandal en el piso de arriba. Había alguien ahí sentado, recargado contra los barrotes y de espaldas a ella.

Lentamente subió escalón tras escalón. Un sonido parecido al cristal se escuchaba continuamente. Cuando estuvo en la cima pudo ver de quien se trataba.

El chico traía la camisa blanca desabotonada, entre sus manos tenía una botella de vino y una copa llena en la otra. Su mirada estaba perdida en la nada mientras tomaba. Sakura tenía la lámpara directo a él y el chico ni se inmutó. Era como si no fuese consciente de que ella estaba ahí.

La pelirrosa estaba acostumbrada a encontrarse con un Sasuke que parecía una barrera de hielo irrompible. Aquello que estaba frente a ella parecía deprimente. ¿Cuánto tiempo llevaba así?

Se acercó con cautela, cuando lo tuvo a unos centímetros tomó la botella que él sostenía.

—Necesito esto—susurró y el chico cedió el agarre.

Sakura sintió que hubiese sido mejor que respondiera algo enojado, que la corriera de la biblioteca, o que al menos la mirara directamente a la cara. Pero parecía estar en estado de shock.

¿Qué había sucedido para que llegara a ese estado? Quería de vuelta al tipo fuerte, que tenía el mundo a sus pies y todo controlado.

Una vez más hizo algo inconscientemente. Ella siempre se sentía vulnerable cuando se trataba de alguien que necesitaba ayuda. Acomodó uno de sus rebeldes mechones negros detrás de la oreja. Simplemente al tocarlo pudo sentir que ardía en fiebre. Luego pasó algo que casi la deja noqueada. El chico levantó la mirada y la observó. Parecía enfermo, pero hubo algo más que hizo que ella tampoco dejara de observarlo. Era como si pudiese ver al verdadero Sasuke, un chico cuya vida no era para nada perfecta, con problemas, miedos, se encontraba ahí frente a ella sin ningún tipo de escudo.

—Largo—alcanzó a decirle el pelinegro. ¿Además de enfermo también estaba borracho?

—Debes ir a tu cama, ahora mismo llamo a los guardias—como estaba agachada se estiró para levantarse, pero al hacerlo él la jaló del brazo.

—No se te ocurra hacerlo—su típica frialdad en la voz había regresado.

—¿Entonces planeas quedarte aquí en ese estado?—el chico soltó una risa seca ante su pregunta.

—¿Así que Sakura Haruno en realidad puede ser amable?

—Estás borracho y febril sin duda—la chica soltó un suspiro.

—Déjame en paz, yo llegué aquí primero—se estiró para quitarle la botella. Ella se levantó y se alejó, no dejaría que siguiera ahogándose en alcohol en ese estado.

—No sé qué tipo de problemas tengas, pero tienes que parar por el día de hoy.

Lentamente el joven se puso también de pie, sosteniéndose del barandal. Los ojos de Sakura se habían acostumbrado a la poca luz, así que pudo reparar en algo que no había notado desde el inicio. El bien formado torso de Sasuke podía vislumbrarse gracias a su camisa desabotonada. El tipo vaya que tenía buen cuerpo. La pelirrosa quiso darse una cachetada ahí mismo, no era el momento para dejarse llevar por sus hormonas.

Sasuke caminó hacia ella, ahora cualquier rastro de vulnerabilidad se había esfumado, en su lugar volvía a ser intimidante. Tomó a la chica en desventaja, pues ella lo único que hizo fue retroceder, hasta que su espalda chocó con el librero.

Se acercó tanto a ella que pudo sentir su aliento a alcohol. A través de la oscuridad pudo notar el brillo de sus ojos negros que la observaban de cerca. El chico puso una mano por arriba del hombro de ella, y la otra la deslizó a su costado con lentitud hasta que tocó la botella que ella ocultaba en la espalda. Continuó en esa incómoda posición más de lo debido. Sakura se percató que su propia respiración era agitada. Al tener el pecho del chico tan cerca se maldijo por las inesperadas ganas de tocar su piel.

Sasuke logró quitarle la botella con facilidad y retrocedió unos pasos. La chica soltó aire cuando él se movió.

Estaba a punto de decirle algo con respecto al vino cuando lo vio dejar caer la botella, la cual hizo un sonido sordo sobre la alfombra al no lograr romperse y de pronto tenía al Uchiha con las manos sobre su rostro, y sus labios moviéndose sobre sus labios exigiendo de su atención.

Sakura se desconectó del mundo. No tuvo tiempo siquiera de pensar en cuan incorrecto era todo aquello.

Metió sus manos debajo de la camisa para poder acariciar la piel de su espalda. Algo se encendió en ella cuando sus lenguas hicieron contacto. Era como si quisieran devorarse.

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Notas:

¡Hola de nuevo! Sé que prometí la última vez actualizar pronto, pero la inspiración es caprichosa y el tiempo para escribir fics reducido :c Una gran disculpa!

¿Qué les pareció el capítulo? No me gusta un Sasuke deprimente pero el tipo tiene muchos problemas que de alguna forma tiene que mostrar que se está saturando :c

Agradezco enormemente a quienes me leen, y más aún a quienes dedican de su tiempo a dejar un comentario, son un amor

Ciertamente me acordé de este fic por dos razones, ultimamente mi inspiración ha estado activa, tengo dos nuevos fics!

Cupid's Wedding agency (Sasusaku en fanfiction net y exo fanfic en fanfic es)

Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos

In time with the future you (Exo fanfic,disponible en fanfic es)

Luhan era para Sora un gusto culposo. Era ese vecino lindo, sexy y joven. No perdía nada con sólo mirarlo y deleitarse la pupila, pues al ser siete años mayor que él no podía aspirar a mucho.

Y la segunda razón es que a alguien se le ocurrió nominarme en algún concurso en FB :v caray, gracias ! (Aunque ciertamente no voy a ganar xD)

Comentario si quieren proximo capítulo!