Capítulo 14.

Lo disfrutaba, y más de lo que ella hubiese deseado. Su boca sabía a vino y en vez de sentirlo repulsivo, lo saboreó. La cercanía era otra cosa, Sakura no había pensado ni un poco que sería tan cómodo estar de pronto entre sus brazos. Todo ese tiempo había estado negando lo que antes no le era incómodo mostrar, que el futuro rey era insoportablemente sexy. Desde la primera vez que lo tuvo frente a frente sintió ese sobresalto, estar frente al imponente Uchiha realmente podía sacarla de concentración, era tan apuesto como las revistas y la tv decían. Pero cuando él le dirigió la palabra parte de esa imagen se derrumbó. Él era pésimo en muchos aspectos, de eso se había dado cuenta después de conocerlo. Entonces ocultó para sí misma el hecho de que a pesar de que fuera un tanto bastardo, muy en el fondo algo en ella seguía pensando que era demasiado sensual.

Y ahora, mientras él la besaba, medio cuerdo, medio borracho, ella asimilaba que todo ese tiempo él le había llamado la atención. Y se maldijo.

Sasuke se separó para tomar aire, dejando su frente pegada a la de ella. Tenía los ojos cerrados y respiraba agitado. Entonces las luces de lugar se encendieron. Se escucharon pasos en el piso inferior.

Sakura se quedó como boba observándolo. ¿Qué se supone debía hacer en esa situación? Era tan disparatada que no sabía ni como ordenar sus pensamientos sobre ello, y menos cuando él aún la sujetaba de la cintura. Cuando el pelinegro abrió los ojos y la miró, ella fue víctima de su intensa mirada. Y aunque él no lo dijera, la joven sabía que la deseaba.

Nunca le había dado razones siquiera para que la tocara. Es más, pensaba que realmente le producía asco debido a lo que ella era, o había sido. Cada palabra que él le decía parecía estar llena de repulsión. ¿Entonces que carajos había sido aquello?

Cuando los pasos se escucharon en las escaleras Sakura volvió a la realidad. Uno de los guardias personales de Sasuke estaba ahí y los veía. El tipo no mostró asombro alguno ante la escena que tenía en frente. El pelinegro siguió sin inmutarse, lentamente se separó de ella.

—Pedí que me dejaran solo por hoy—debido a su forma de hablar además de notarse que estaba borracho, también se distinguía su enojo.

—Una disculpa, pero la reina Mikoto solicita su presencia con urgencia.

—Tan sólo dile a la anciana que no me han podido despertar—el chico recogió una de las botellas que seguían en el piso, mostrando decepción al notar que estaba vacía.

—Lo siento mucho, pero ha dicho que aunque esté inconsciente lo llevemos ante ella.

Sasuke gruñó, y con pesadez se dirigió a la escalera, no sin antes mirar momentáneamente a la pelirrosa. Ella entonces reaccionó. Él no podía irse así, tan fácil después de lo que había hecho. ¿Se estaba burlando de ella?

—Espera Uchiha—lo llamó mientras se acercaba a él. El joven giró y al hacerlo, su mejilla se encontró con la mano de la chica. El golpe fue tan fuerte que lo hizo tambalear, su guardia tuvo que sostenerlo.

Furiosa ella bajó dispuesta a patear al primero que se interpusiera en su camino. Apenas tocó el último escalón y un par de guardias se le acercaron intimidantes.

El resto del día y esa noche no las pasó en su habitación. Como si de una delincuente se tratase fue llevada a una habitación sin ventanas, tan pequeña que parecía más un cuarto para interrogatorios. La única razón que habían dado los guardias era que ella representaba un peligro. Parecía que los había alborotado mucho el hecho de que ella hubiese cacheteado al pelinegro. ¿Sería porque él era el próximo rey de ese país? Bastantes horas después ella sintió un poco de arrepentimiento, tal vez hubiese sido mejor no haber hecho aquello frente a los guardias. Se olvidaba de los cientos de personas que rondaban por el palacio, cuyo único objetivo era resguardar la integridad de la familia real. Y ella había osado en ponerle la mano encima al más importante de ellos. Sakura pensó que eran unos exagerados.

Cuando su móvil murió a causa de la poca batería, ella dejó de contar las horas. Nadie había cruzado la puerta de ese cuarto, que comenzaba a pensar que tal vez habían olvidado que la habían encerrado ahí.

Se quedó dormida, y cuando despertó fue por el ruido que generó la entrada de alguien al lugar. Súbitamente se puso de pié, pensó que el primero que entraría sería Sasuke, pero no fue así. Se sintió tan tonta por haber pensado que él iría. Y a todo eso, ¿por qué pensó específicamente en él?

—Siento mucho que no te hayan venido a sacar antes de este hoyo, pero hemos estado algo ocupados, reconsiderando el momento por el que estamos pasando tus eres el menos peor de nuestros criminales.

Un Kakashi ojeroso estaba a un costado de la puerta, la cual estaba completamente abierta.

—Son un montón de idiotas, estoy segura que esto que me han hecho está considerado como delito en alguna ley de este país.

—Pues mientras averiguas cual ley es exactamente, yo puedo citarte el artículo ciento cuatro, el cual menciona que será merecedor de la pena de muerte quien atente contra el rey, la reina o sus herederos.

—¡Sólo ha sido una cachetada!—gritó exaltada.

—Y sospecho que antes de eso fue sólo un inocente beso—el peligrís parecía a punto de soltar la carcajada— pero como dije, estamos ocupados en otras cosas y me parece que no eres tan peligrosa como cuentan esos guardias.

—Los detesto infinitamente ¿sabes?

—¿A nosotros los de seguridad? Porque en lo referente a Sasuke creo que en nuestro intento de que te integraras, al parecer lo hiciste muy bien con él…

Odiaba lo que él trataba de insinuar. Y antes de también descubrir si estaba penado en la ley atentar contra uno de los secretarios de la reina, decidió mejor tomar todo el odio que sentía en ese momento con ella a su habitación en una de las alas del castillo.

Había cruzado la puerta cuando Kakashi la detuvo.

—Espera—llamó el tipo en tono serio.

—¿Algo más con lo que piensen castigarme?—se quejó.

—Dejando las bromas, no sé en qué rayos estaba pensando Sasuke, pero por lo que sé él estaba borracho y tú estabas consiente.

—Lo dices como si me hubiera propasado con él—alegó la pelirrosa.

—Conozco bien a Uchiha, o al menos mejor que los demás. Si se sintió atraído por ti, ten por seguro que sólo ha sido algo meramente físico. Él es así, como la mayoría de los hombres. Además tiene un destino que cumplir. El día de mañana se cansará de ti.

Sakura se quedó con la boca abierta. No podía creer que Kakashi viera tan lejos.

—¡Pero sólo ha sido un beso! Hablas como si yo fuera a permitir algo más.

—Te advierto antes de que llegue a más.

—Eso no pasará. Antes le pateo las bolas.

Kakashi negó con la cabeza.

—Ese vocabulario tuyo jovencita.

La chica levantó la frente y se largó del lugar. Estaba furiosa, necesitaba dar con el pelinegro para dejar claras las cosas. Aquella situación por ninguna forma se volvería a repetir.

Afuera aún era de día. Al primer contacto de sus ojos con la luz solar sintió que le quemaban las retinas. Tardó varios minutos en acostumbrarse. Necesitaba un baño urgente y una buena comida, pero antes tenía que dar con Sasuke. Después de un rato notó que el ambiente en todo el lugar era algo pesado. Había guardias de más en algunos sitios, en otros faltaban, y se veía personal caminado o corriendo por los pasillos. Algo debía haber ocurrido para que se soltara todo ese alboroto. Recordó la última vez que por poco un grupo de manifestantes derriba la entrada principal y sintió una pizca de preocupación. Ese palacio no era suyo, las personas alrededor no eran su familia, pero definitivamente si algo fuerte sucedía, nadie la iba a proteger a ella.

Aprovechó que tenía mayor libertad, sin un par de guardas a sus espaldas y merodeó hasta los lugares que le permitieron el paso. Pero no, desde el inicio sospechó que no lograría dar con él, seguramente debía estar muy ocupado tratando de resolver lo que fuese que hubiese pasado.

Subió a su habitación y consiguió poner a cargar la batería del móvil. Revisó la fecha enseguida que el aparato encendió. Sólo había pasado un día, pero ella podría jurar que fue mucho más. Maldijo a Kakashi y las estúpidas normas de la realeza.

Hizo una llamada a su madre, un día antes había quedado en visitarla en el hospital, cosa que obviamente no había podido cumplir. La llamada ni siquiera entraba. Marcó de nuevo un par de veces más pero no logró nada. Con fastidio marcó entonces al hospital. Cuando se produjo el mismo sonido, como si la línea estuviese cortada, fue que se preocupó. Un súbito miedo que quiso ignorar se asomó en su cabeza.

Aprovechó que el móvil se estaba cargando para darse una ducha rápida. Tomó su bolso y salió casi corriendo. Cuando bajó las incontables escaleras del lobby, se topó con una imagen que no esperaba. Decenas de guardias armados custodiaban las puertas. Nunca los había visto en esa posición, tan a la defensiva. Iba a ser realmente difícil pasar por ahí. Dio media vuelta y se dirigió a la cocina, ahí había una salida que podía usar. Sin embargo al llegar ahí se encontró con el lugar semivacío, apenas habían dos cocineras. Eso era demasiado loco. Caminó entre las mesas y estufas, encontrando en el camino una bandeja de pan, por lo que aprovechó para quedarse con un par, uno se lo embutió a la boca y el otro lo guardó en su bolso.

Le sorprendió encontrar también guardias en esa salida, quienes al mirarla de inmediato le taparon el camino.

—Está prohibido por el momento que cualquier civil entre o salga del palacio por las salidas directas—mencionó el mayor de los uniformados con voz fuerte.

—Primero me encierran en una habitación, luego hacen esto. ¿Se puede saber que está pasando?

—No tengo permitido dar ese tipo de información. Regrese a su habitación, no hay nada más que hacer por el momento.

Entonces sucedió. Pareciendo venir de la parte más recóndita del palacio, primero se escuchó un ligero estallido, segundos después la onda expansiva hizo que todo temblara.

Sakura pudo ver la reacción de los guardias. De inmediato acomodaron sus armas y apuntaron tanto en dirección de la puerta como a espaldas de la ella.

Algo realmente iba mal.

Lentamente al inicio, la chica retrocedió, percatándose de cómo sus piernas no le respondían como hubiese deseado. Trató de concentrarse, tenía miedo pero no podía ceder ante ese sentimiento en momentos como ese. Aceleró el paso hasta llegar a correr. ¿Qué era lo más prudente? ¿Tratar de salir de ahí? ¿Resguardarse en su habitación?

Corría por uno de los pasillos del tercer piso, en cada ventanal había un francotirador. Casi temblando se acercó a uno de ellos, pensó que la echarían de ahí, pero nada sucedió. Entonces pudo ver parte del jardín principal. Muchos soldados se movían en todas direcciones. Una nube de polvo parecía provenir del algún lugar, pero desde ese punto no lograba distinguir de dónde.

—¿Han atacado el palacio?—preguntó y sintió vergüenza al escuchar su propia voz temblando.

El francotirador a su lado parecía que por primera vez se percataba de la presencia de la chica a juzgar por su cara.

—Eso de hace unos momentos ha sido una bomba. Seguramente en el ala de la reina—el tipo de pronto calló, pareció poner atención a lo que sea que le estuviesen diciendo por el auricular que llevaba.

Sakura se quedó sin aliento. En esa ala también se encontraba la habitación de Sasuke. ¿Qué tan mal estaba la situación como para que, en el lugar más seguro del país, hubiese explotado una bomba?

—Será mejor que se retire de aquí ahora mismo, vaya rumbo al salón principal, por ahí están evacuando a todo mundo.

Por un par de segundos la chica dudó. Luego se concentró en las palabras del hombre y corrió al lugar indicado. Consiguió bajar al primer piso, justo cuando divisó al Uchiha. Estaba rodeado de guardias fuertemente armados, pero en medio de ellos pudo distinguir su característico cabello azabache. Se le veía peor que la última vez que estaba borracho, sólo que ahora parecía estar furioso.

Sakura sintió muy en el fondo algo de alivio. Por un momento se había preocupado por él. Se maldijo cuando se dio cuenta de ello. Minutos atrás quería patearle las bolas y ahora le tranquilizaba verlo ahí sano y salvo.

Pero verlo así nuevamente le hacía pensar que parecía vulnerable, a pesar de que estuviese rodeado de veinte hombres armados. Sea lo que fuese que estuviera pasando, el tipo llevaba en las espaldas una responsabilidad tan grande como el país entero.

Sintió pena por él. La diferencia de edades entre ambos no era mucha, y tenía que enfrentarse a cosas que ella hasta ahora se detenía a pensar, las cuales excedían la capacidad de cualquiera. ¿Cómo lograba dormir sabiendo que miles de personas dependían de sus decisiones?

Fue cuando sus miradas se alinearon que el chico paró en seco. Sus penetrantes ojos negros se clavaron como dagas en Sakura. Ella dejó de respirar. Por primera vez se sintió intimidada por él, ya fuese por su recién descubierta admiración o simplemente por el enojo en su mirada.

—¿Qué haces aún aquí?—sonaba muy enfadado. Los guardias que se interponían entre ambos se hicieron a un lado.

—¿Te encuentras bien?—preguntó ella con una voz débil. Se maldijo nuevamente por comportarse de esa manera.

Sasuke frunció el ceño. Ella pensó en cuan mayor se veía en esos momentos. ¿Cuántas veces había pensado que él era simplemente un mujeriego que se la pasaba gastándose la fortuna de la familia, haciendo lo que le venía en gana y abusando de su poder mandando a todo mundo?

—¡Les he dicho que desalojaran a todo el mundo! ¿Por qué diablos sigue ella aquí?—ahora gritaba al tipo a su derecha que parecía ser un soldado de alto rango.

—Los invitados han sido en su mayoría llevados a...

El Uchiha no lo dejó continuar—La necesito en ese coche ahora mismo—dijo con tono autoritario, por un segundo el uniformado no reaccionó, luego dio instrucciones a un par de soldados que casi llevaron cargada a Sakura.

Lo que sucedió en el camino ella no puso mucha atención, en todo momento se quejó de que la arrastraran con ellos. Terminaron en un estacionamiento subterráneo. Un coche negro de punta a punta esperaba con las puertas abiertas. Casi la aventaron dentro, y justo cuando abrió la boca para quejarse, Sasuke entró también y las puertas se cerraron de inmediato.

Después de buscarlo tanto ahora lo tenía ahí a su disposición, pero no se le ocurría qué decir.

—Ahora nos movemos a un lugar más seguro—señaló mientras fijaba toda su atención al móvil en sus manos.

—¿Qué es todo eso Sasuke?

El chico despegó la mirada del aparato para mirarla a ella.

—Así que Sakura Haruno siente miedo. Creí que sólo mis besos podían hacerte temblar.

Y así, de la nada, de un segundo a otro él había conseguido cambiar completamente el ambiente y sentido de la conversación. Un fugaz recuerdo de lo sucedido en la biblioteca cruzó por la mente de Sakura. La joven tragó saliva, acto que no pasó desadvertido para el Uchiha.

—Eres tan jodidamente idiota como para pensar en esa estupidez en estos momentos.

—Tal vez no me encuentre muy bien de mis sentidos recientemente. Menos cuando casi me estalla una bomba en la espalda—se acercó a ella como si de un animal en busca de su presa se tratase—.

—En efecto, estás desvariando.

—¿Puedo confiarte algo Sakura?—su voz incluso sonaba más grave, atrayente…

Estaba a nada de que sus cuerpos se rozaran, ella podía sentir su aliento mentolado. Ese era el momento justo si lo deseaba, de propinarle un mejor golpe que la anterior cachetada.

—Apártate—ella susurró.

Y él dijo entonces lo que ella menos esperaba oír.

—Creo que me estoy desangrando—fue lo último que dijo antes de caer sobre su regazo.

Atónita, Sakura pudo ver la mancha de sangre, indistinguible a primera vista sobre el traje negro.

N/A: Lo sé, ha sido ETERNA la espera. Merezco varios regaños. Este capítulo me ha costado realmente, en algún punto perdí la inspiración y a pesar de que sabía cómo debía seguir la trama, no sabía como redactarla. Dejé inconcluso varias veces el escrito, y he borrado tanto texto como para hacer otro capítulo.

Alguna vez dije que no abandonría los fics que no he completado, tener fe hijas mías (?)

La historia, a pesar de que prometí que se iría más rápido, este capi fue algo leento. Prometo que el siguiente desarrollará más la relacion entre ambos :3

Mientras esperan, las invito a leer mis dos nuevos fics (los cuales AMO), casualmente (de esto me di cuenta mucho tiempo después que los comencé a publicar) tienen varias similitudes, fantasía, el prota esta muerto...así.

After Paradise ( El Sasusaku busquenlo en fanfiction . net )

La nueva casa era casi perfecta, excepto por el fantasma pegado a la ventana frontal. A pesar de su rostro pálido y ojos tristes, era increíblemente guapo. ¿Qué estaba pensando? ¿Un fantasma apuesto?

Cupid's Wedding Agency (igual, el sasusaku está en fanfiction . net)

Sasuke tiene el peor trabajo de todos. Tan sólo es un alma tratando de redimirse para obtener la entrada al paraíso. Los clientes suelen ser casos difíciles, tontos enamorados del amor sin remedio. Pero esa chica Sakura es el peor de todos los casos.