Capítulo 15. Heridas
El mundo podría estar ardiendo afuera y ella sólo pensaba en tapar la herida que seguramente era de bala en el costado del chico. Como pudo rasgó parte de la falda del vestido que llevaba y la amarró fuertemente para evitar que el sangrado siguiese, aunque sólo se detuvo en parte. El guardia que había entrado al coche luego de que descubrieron lo que sucedía, a regañadientes la observaba. La trató de detener cuando ella intentó ver la herida, pero Sakura casi tuvo que mostrarle los dientes para intimidarlo y dejarla hacer lo suyo.
Tal vez la pelirrosa hubiese sabido cómo tratar mejor la herida, o cómo hacerlo volver en sí, pero a causa de su vida problemática o tal vez su mala suerte, sus conocimientos de primeros auxilios se limitaban a lo poco que había aprendido en un semestre de la carrera de medicina. Había demasiadas cosas que le hubiesen gustado hacer de haber podido seguir sus sueños, la principal era haber podido curar a su madre. Pero al haber quedado en la calle tras la muerte de su padre cuando era niña, la horrible enfermedad de su madre y su costoso tratamiento, todo mundo dándoles la espalda, ¿cómo podía ella pensar siquiera en estudiar la universidad? Lo había dado todo durante los meses que pudo estar matriculada, pero ese había sido el tiempo suficiente para darse cuenta que aquello era sólo un sueño, algo irrealizable para alguien como ella. Y no es que no tuviese el talento, sino que tenía que elegir entre su madre y ella misma. Sakura no podía ser egoísta, se dijo, su madre era la única persona que le quedaba, si la perdía, se perdería a ella misma.
El coche se detuvo y un par de camilleros aparecieron. Cuando bajaron el cuerpo y lo llevaron en camilla, mientras corrían por el pasillo del hospital rodeados de los guardias, ella aún seguía tapando con fuerza la herida. Le dolía la mano, así que cuando los doctores de verdad aparecieron y le pidieron que se moviera, sintió como se le acalambraba la extremidad.
Se quedó en lo que parecía ser la sala de espera, igual que un puñado de guardias, mientras Sasuke era atendido en el quirófano. Los suaves asientos y todo el lujo del lugar no eran suficientes para disfrazar lo que realmente era el lugar, incluso los hospitales más lujosos seguían teniendo esa aura que a ella parecía deprimirle. En su caso, a pesar de su amor por la medicina, la estancia en los hospitales había tenido un impacto muy negativo en su persona. Desde pequeña prácticamente había vivido en esos lugares. En los malos días, apenas salía de la escuela y el resto del día lo pasaba en el hospital. En los peores, ni siquiera podía pasar al hospital, tenía que ver la forma de conseguir algo de dinero mientras su madre agonizaba pues no tenía algún carísimo medicamento.
En aquellos días, cuando Sakura era casi una niña y era más difícil encontrar un trabajo-¿Quién querría contratar a una pequeña tan escuálida?- fue cuando peor la pasó. Maduró demasiado rápido y vio lo cruel y egoísta que era el mundo. Aprendió que nadie, absolutamente nadie les tendería la mano con sinceridad. Que sólo estaban ellas dos contra el resto.
Con la sombra de la muerte siempre persiguiendo a su madre, sin nada de plata en la cuenta bancaria y mucho menos en sus bolsillos, habían vivido de la caridad de una que otra asociación benéfica. Había trabajado en todo, desde lavaplatos, mesera, repartidora, hasta limpiando inodoros en un sucio bar. Y cuando la realidad la golpeó la última vez, fue cuando decidió abandonar la universidad, adeudaba tanto a la escuela que incluso la habían borrado de sus listas, tal vez por eso en el palacio siempre pensaron que ella no tenía ningún tipo de estudio. Y ella tampoco hizo nada por negarlo.
Unos años atrás, decidió dejar todo de lado, lo poco que quedaba de ambición y deseos. Ese tipo de cosas no eran para alguien como ella. Y justo un día después de que dimitió de sus estudios, entró a trabajar a aquel centro nocturno. Mientras bailaba y casi se desnudaba, no había sentimiento en ella de culpa. Porque ganaba medianamente bien, y el dinero era lo que mantenía el tratamiento de su madre contra el cáncer que nunca se iba, el que compraba el medicamento para evitar el horrendo dolor, el que abría las puertas del hospital. Así que mientras bailaba, trataba al menos de disfrutar, le gustaba bailar y tenía talento en ello, a pesar de que todos los hombres que la miraban no veían nunca eso.
Estaba perdida en sus pensamientos cuando Kakashi llegó acompañado de un doctor. Platicaban entre casi en susurros, el peligris estaba tenso, la chica nunca lo había visto de esa manera. Dio indicaciones al personal de seguridad y luego fue a sentarse a un costado de ella. La miró de pies a cabeza.
-Deberías cambiarte de ropa, pediré al personal del hospital que te traiga algo-dijo. Fue cuando ella reparó en que se encontraba cubierta de sangre y con la falda desgarrada.
Ciertamente había permanecido ahí por la costumbre más que por la preocupación. Sabía que la bala no había dañado ningún órgano, así que la vida del futuro rey no corría peligro. Pero al no poder regresar al palacio o tener otro lugar a dónde refugiarse durante los ataques, se había quedado ahí a esperar.
-¿Es seguro salir?-preguntó.
-Ya ha pasado todo, se ha reforzado la seguridad en el palacio en cada centímetro, por el momento podemos respirar no tan libremente pero lo peor ha pasado, por ahora.
-¿Qué ha pasado realmente? ¿Estamos en guerra o algo similar?-no descartaba la idea, su país llevaba más de un siglo sin actos bélicos, pero esa paz siempre había sido frágil, incluso alguien como ella lo sabía.
Kakashi negó con la cabeza.
-Terrorismo, no puedo darte detalles, pero si lo que seguramente se escuchará en las noticias, el palacio no ha sido el único donde han puesto bombas y han disparado. Han atacado también una oficina de gobierno, de ahí en aparte todo parece en calma. En el palacio los daños han sido mínimos, de hecho no ha muerto nadie, sólo heridos. Mi problema ahora es enfrentarme a las ordas de reporteros.
Sakura escuchó en silencio, no podía creer que había sido tan tonta como para pensar que la vida en la realeza era sólo lujos. También ahí había dificultades. Tal vez la cara de amargado de Sasuke tenía una razón, el hacerse cargo de los asuntos del país parecía ser peor trabajo del mundo.
Se retiró del lugar, al salir prácticamente la taparon con una manta y la subieron a un coche. El palacio era como decía Kakashi, miraras a donde miraras había algún militar fuertemente armado. Le restringieron el móvil, así que tuvo que rogarle al peligris que le dejaran hacer una llamada a su madre, para esos días ella se encontraba en casa, eran de los pocos días al año en que podía descansar un poco del hospital, tardaría unos días en volver al hospital a continuar con el tratamiento, así que lo más seguro es que se hubiese enterado por las noticias de lo que había pasado.
Cuando escuchó su voz al teléfono, estaba llorando. Tras explicarle todo y jurarle que iría a visitarla cuando comenzara el tratamiento, su madre se tranquilizó un poco. Sakura detestaba estar lejos de ella, así que cuando colgó, una nueva idea se había insertado en su cabeza. Tenía que dejar el palacio.
…
Detestaba tener tantas agujas y aparatos conectados a él. Aún más odiaba cómo cada doctor o enfermera le hablaba, eran muy melosos al hablarle y tratarlo. Era el mismo comportamiento que la mayoría tenía con él. Al ser el futuro rey todos lo trataban con excesivo respeto, tanto que de vez en cuando lo hartaba. Sólo pasaron unos cuantos días cuando pidió-o exigió- que lo dieran de alta, la herida no había sido grave y sin duda el tenía demasiados asuntos de mayor importancia.
Mientras estuvo ausente su abuela tomó las riendas junto con Minato. Mikoto había reinado buena parte de su vida y tenía el carácter para gobernar, de estar ella al mando no hubiese permitido un acto de terrorismo como el sucedido. Su abuela no paraba de notar sus errores y siempre terminaba comparándolo con su padre.
-Si tu padre estuviese aquí, me encontraría en mi casa de verano. A esta edad debería estar descansando después del servicio que he dado, no aquí tratando de que uno de mis nietos aprenda aunque sea la mitad de lo que debe saber sobre gobernar un país, y tratando de que el otro no vuelva a aparecer desnudo mientras corre por el jardín en televisión nacional-era un comentario recurrente de la reina.
El que no la hubiese tenido al lado de la cama del hospital recalcándole que aún no estaba preparado para asumir su cargo había sido realmente un descanso que él agradecía. El hecho de que fuese él quien estuviese ahí y no su padre, era una razón más para odiarlo. Debería ser su progenitor quien ahora fuese el rey, Mikoto estaría descansando como lo deseaba y el país estaría mejor dirigido. Sasuke sólo sería el príncipe y tendría que esperar años a que su padre falleciese para tomar su lugar, no como ahora con un matrimonio inminente que traería consigo la corona. Él podría ocupar su tiempo en cosas más normales en vez de estar dirigiendo asuntos que al parecer se le salían de las manos. Se preguntaba si era así como se sentía su padre antes de acobardarse y dejarlo todo atrás.
Y últimamente parecía que tenía el mundo a sus espaldas. Tenía una vida que no había pedido. Al inicio sin duda era divertido, podía tener todo lo que quisiera. ¿Qué joven no se sentiría en la plenitud de la vida cuando apenas movía un dedo y lo que deseaba llegaba a él? ¿Cómo negarse al hecho de que podía tener en su cama a las mujeres más hermosas? ¿Ser amado por todos?
Pero todo había cambiado, justo después de que su Fugaku se rindió, él no pudo seguir huyendo de su destino. Nadie lo comentaba, era un asunto taboo no sólo en el palacio, sino en el reino entero. La muerte de su padre era algo de lo que sólo Mikoto le recordaba. Sasuke aún podía ver las miradas de lástima de todo mundo en el funeral, lo consideraban el pobre príncipe y huérfano hijo del Rey más cobarde que se hubiese tenido.
Unas semanas atrás había pasado nuevamente por uno de esos episodios donde quería salir huyendo, y donde sentía un poco más de empatía por lo que hizo Fugaku. Gobernar, o al menos aprender a hacerlo antes de tener todo por completo bajo su mando, era terrible en algunas ocasiones. Vivía siempre preguntándose si sus decisiones eran las correctas, porque de no serlo, en el peor de los casos acarrearían a muertes. Tal como casi había sucedió la penúltima vez.
Había tenido informes de amenazas de grupos extremistas, ordenó que se investigara cada el paradero de los mensajes enviados y los responsables. Si hubiese sido un poco más inteligente, hubiese puesto atención a las amenazas y reforzado la seguridad de cada punto que estuviese expuesto a ataques. Todo había desencadenado a un ataque donde sólo hubo heridos, incluyéndolo a él.
Sin embargo unos días antes de ese hecho el resultado no había sido igual de positivo. En una de las tantas protestas que recientemente se venían dando, un grupo de personas había tratado de tomar una oficina de gobierno, Sasuke ordenó que se les detuviera de inmediato, no prestó mucha atención a lo que ocurrió durante el desalojo y después se enteró como la propia policía había disparado contra civiles. Esa ocasión hubieron dos muertes y muchos heridos. No le hubiese afectado a tal magnitud de no haber sido una de las víctimas había sido un niño de ocho años. El pobre había tenido la mala suerte de pasar por el lugar y que una bala perdida terminara con sus vida.
No, el no había presionado los gatillos, pero tenía el poder para detenerlos.
-¡Ustedes, el príncipe, la reina, son los verdaderos asesinos!-había gritado la madre del chico cuando le entregaron el cadáver de su hijo.
Ese día no había podido más, tomó varias botellas de vino y se aisló del resto del mundo. Su primo lo había visto tomar todas esas botellas y había sonreído con sorna.
-Creí que ya ni siquiera tolerabas el alcohol primito, podrías ahogarte con eso-se burló el peliazul.
Envidiaba a Suigetsu, realmente lo hacía, su padre había tenido la suerte de nacer después que Fugaku, evitando así el derecho al trono y los millares de problemas que venían con él incluidos.
Pero lo peor de ese momento no había terminado con una fuerte resaca al día siguiente. Sasuke había creído que refugiándose en la biblioteca evitaría a todo mundo. No contó con que la molesta pelirrosa lo encontraría.
Recientemente la chica se estaba convirtiendo en eso, una molestia. El estrés por el que últimamente pasaba Sasuke lo hacía evitar a Karín, pero cuando vio a la chica de ojos verdes, el deseo por una mujer volvió a él. Aunque en un inicio aceptó que era demasiada tentación para él, había mantenido sus pensamientos a raya. Ella era temperamental, nunca le había hablado con cautela, era de las pocas personas que al dirigirse a él no anteponían toda esa cortesía porque él era el futuro rey. Es más, parecía que a ella eso la animara a ser más ruda en sus comentarios hacía él. Era similar a Suigetsu en su rebeldía, pero un tanto diferente. Aunque la joven se reusara a ir al instituto donde la había enviado, sabía por medio de reportes que al menos en las materias donde necesitaba usar su cerebro había demostrado ser muy lista, sus profesores habían sugerido que dejara de malgastar su tiempo ahí y estudiara una carrera, cosa que no sucedía con lo referente a sus estudios sobre etiqueta y comportamiento, habían simplemente anotado en dicho reporte que nunca conseguirían que fuese una dama.
La deseaba, lo acepto cuando la vio ahí frente a él, cuando trató de arrebatarle la botella de vino. Sus ojos lo miraban con fuerza, con reproche. Pero cuando él la tocó, pudo distinguir ese brillo de sorpresa. Se sintió aventurado y la besó. Y por Dios que había sido lo mejor que le había sucedido en mucho tiempo.
Aún recordaba el sabor de su boca. El ímpetu con el que ella había respondido a ese beso. ¿Acaso ella también lo deseaba? Lo dudaba, después de aquello le había plantado una cachetada. Pero eso no quietaba el hecho de que a él si le hubiese gustado el acto y que al día siguiente y el que le siguió pensara en ella más sanamente permitido.
Y ahora prácticamente le debía la vida a ella, o al menos eso habían dicho los doctores. Recién arribó al palacio tuvo que atender asuntos derivados del último ataque. A pesar de aún estar convaleciente se pasó un día entero en la sala de reuniones del consejo privado, soportando las incesantes quejas de su abuela y tomando cada hora una pastilla para el dolor que aún le producía la herida.
Era cerca de la media noche cuando por fin se liberó y fue a sus habitaciones. Pidió a los guardias que lo dejaran solo, a regañadientes se alejaron pero el supo que lo seguirían cuando ya no los viese. Sus pasos hacían eco por los pasillos, habían pasado los días suficientes para que retiraran a los cientos de guardias de cada recoveco del palacio. Todo se sentía tan solo a esas horas de la noche. Pero tenía que buscarla, todo el día había querido hacerlo. Se maldijo por actuar como un idiota, pero aún así se dirigió al ala donde estaba el dormitorio de Sakura.
Cuando llegó pidió al único guardia que había en su puerta que la llamase. Cuando el tipo salió de la habitación, estaba pálido, la chica no estaba dentro.
Sasuke sabía que eso era algo común de ella, tal vez había prestado demasiada atención en lo que ella hacía a sus espaldas. Se fugaba muy seguido, a pesar de que siempre había alguien siguiéndola o custodiando su puerta, siempre lograba zafarse. Nunca iba tan lejos, usualmente era para visitar a su madre en el hospital. Sasuke le hubiese podido decir que tenía entrada y salida libre en cuanto a los asuntos de su madre se refería, pero tenía tantos asuntos pendientes que no había podido dar la orden. Trato de anotarlo mentalmente para cumplirlo después.
Caminó de regreso. Odiaba que el palacio fuese tan grande, el simple esfuerzo de recorrerlo de un extremo a otro lo había cansado. Sintió una punzada en el abdomen, justo en la herida. Se detuvo a tomar aire y entonces la vio. A su derecha estaba el mismo balcón donde una vez la encontró parada sobre el barandal, mientras el viento mecía sus cabellos y él pensó que podía caer. Había tenido un susto de muerte al verla así y ella lo único que hizo fue burlarse. En esa ocasión no estaba arriesgando su vida y equilibro sobre el barandal, sólo estaba ahí sentada, pero el viento igual mecía sus mechones rosas y la luna la alumbraba de una manera que él podría haber hecho pintar varios lienzos con la imagen que ella ofrecía. Se veía hermosa.
-Deberías estar durmiendo-fue lo único que se le ocurrió decir cuando caminó hacía ella.
Al verlo, los ojos verdes de la chica lo miraron con sorpresa.
-Y tu deberías estar en el hospital-¿acaso era preocupación lo que sentía en su voz?
Había asientos y una mesita para el té cerca, Sasuke se sentó en una de ellas, la herida había comenzado a dolerle puesto que no había tomado ningún medicamento en las últimas dos horas. Sakura notó el esfuerzo que hizo al sentarse y la mueca de dolor, lo miraba atenta.
-Estoy bien, sólo ha sido un rasguño.
-Al menos deberías descansar, no fue algo grave pero te estas forzando-dijo la chica con voz severa.
Desde donde estaba Sasuke, le fue imposible no notar que el viento no sólo movía los cabellos de la chica, no también ligeramente hacía ondear la falda de ella, mostrando de vez en sus muslos y su piel que a pesar de la escasa luz parecía tan deliciosa a la vista.
-¿Eres mi doctora Sakura? Estoy bien-él sólo quería hacerla enojar. De alguna manera le gustaba la mirada intensa que ella le ofrecía cuando estaba molesta.
-Intento ser un poco amable simplemente-ella desvió la mirada hacía los jardines. Sasuke necesitaba su atención.
-Me dijeron que fuiste demasiado amable antes, que debería agradecerte el no morir desangrado camino al hospital.
Ella giró y volvió a mirarlo. Esta vez Sasuke se preguntó si estaba sorprendida.
-Eres un ser humano a fin de cuentas, tenía que hacer algo-dijo la pelirrosa como tratando de restarle importancia.
¿Así lo tenía catalogado? ¿Él era simplemente un ser humano para ella? Eso de alguna manera lo molestó.
-Me estas quitando las ganas de agradecértelo con esa actitud-se quejó el pelinegro.
-No tienes que agradecerme.
-Es lo mismo que he pensado, los doctores han exagerado al hablar de lo que hiciste, ¿qué podría hacer alguien como tú? ¿salvar al rey? Está de burla.
Con esas palabras Sakura agarró el gancho, justo como él quería que lo hiciera.
-Debí dejar que te desangraras. ¿Así piensas ser rey, menospreciando a los demás?-ella estaba enojada, tenía el mentón elevado, enfrentándolo. Sasuke reparó en sus curvas. Se vestía más recatada que cuando llegó ahí, todo para tratar de tapar la imagen que todo mundo tenía de ella al ser una bailarina exótica. Pero aún con tantas capas de ropa, seguía siendo demasiado sensual.
-¿Debería agradecerte entonces?-preguntó él con un tono de burla.
Sakura resopló con enojo y bajó de donde estaba.
-Eres insoportable-dijo al pasar a su lado-buenas noches.
Sasuke la retuvo por la muñeca y la jaló suavemente para detenerla.
-Espera.
-¿Podrías soltarme?-dijo la chica entre dientes.
Él podría, pero al tocarla de nuevo había recordado la suavidad de su piel, por un segundo se sintió torpe. Ni él lo creía posible, Sasuke Uchiha sintiéndose incomodado por una mujer, eso estaba de burla.
-Mírame-exigió el chico.
Ella lo hizo, sus ojos brillaban con enojo. Por un momento ambos estuvieron en silencio. Sasuke se aclaró la garganta y habló.
-Gracias-fue lo único que pudo decir, hubiese sido lo más correcto agradecerle con más palabras, pero él no era de hablar mucho y expresar lo correcto, eso fue lo único que se atrevió a decir.
Sakura bajó la mirada y cambió su expresión.
-Maldición, no te muevas de aquí-dijo con la misma voz autoritaria que él podría haber usado para dar una orden.
Sasuke la vio irse, sus pasos se alcanzaron a escuchar como si corriera. ¿Ella en realidad se había atrevido a darle una orden a él? En vez de enojarse, el chico rió. Así lo encontró Sakura cuando regresó, llevaba una pequeña caja en manos y encendió las luces.
-¿Acaso no te duele, por qué ríes?-ella reclamó.
Sin comprender realmente, Sasuke no esperaba aquello y lo único que pudo hacer fue quedarse quito mientras ella lo manipulaba. Hacía mucho que una mujer no lo ponía así de nervioso o era tan osada para hacer aquello. La pelirrosa se agachó y comenzó a desabotonarle la camisa del inferior. Sasuke casi se sintió perder el aliento cuando los dedos de ella tocaron la piel de su abdomen. Notó como ella hizo una mueca cuando subió la tela de su camisa.
-Se ha abierto la herida-la escuchó decir y entonces por primera vez dejó de observarla a ella y vio como la gasa que tapaba la herida estaba cubierta en sangre.
-No lo he sentido.
-Claro que lo has hecho, es imposible que no lo hayas notado-ella dijo a modo de regaño.
Sakura abrió la pequeña caja que resultó ser un botiquín y comenzó a sacar cosas de ahí, se puso un par de guantes y mientras manipulaba alcohol y quien sabe qué otros líquidos, Sasuke no pudo apartar los ojos de ella.
Lo sabía desde el inicio, ella lo atraía en muchas y diferentes formas, esa era una de ellas que recientemente había descubierto. La chica sabía lo que hacía mientras limpiaba la herida. El reporte que le habían entregado sobre ella la primera vez, antes de conocerla, decía que la habían expulsado de la facultad de medicina. Por eso y por su situación en un inicio la habían tratado como si fuese alguien sin educación, vulgar. Pero ahora él sabía que ella era inteligente en los estudios, y al verla hacer aquello no dudaba que tuviese la vocación.
-¿Por qué te corrieron de medicina?-soltó sin más. Cuando lo dijo pudo sentir como ella lo pinchó. Había sido a propósito.
-¿Cómo sabes tu eso?-pregunto algo sorprendida.
Sasuke trató de formular una respuesta, pero era difícil al sentir sus dedos yendo y viniendo por su dorso.
-Soy el príncipe, no hay cosa que no sepa.
-No sabes el por qué me corrieron, no seas tan brabucón.
Podía jurar que ella echó más alcohol de lo debido a la herida, nuevamente a propósito.
-Es sólo que me entran dudas al verte hacer cosas como esta, cuando por un simple ser humano te preocupas de esta manera.
-Son asuntos que no te incumben.
Observándola a esa distancia, Sasuke pudo notar el verdadero tono de sus ojos, siempre había creído que eran sólo verdes, ahora descubría que su tono variaba al jade.
-¿También ahí te comportabas tan amable con todo mundo? Ya me estoy haciendo a la idea de lo que pasó.
-¿Crees que soy así con todos? Hay simplemente personas que se lo merecen-masculló la chica sin dejar de atender la herida.
-¿O es que eras tan torpe? No cualquiera logra estudiar medicina, sólo personas inteligentes pueden lograrlo. ¿Reprobaste todas tus materias?
Ella dejó de atender la herida y le clavó los ojos.
-Fue por el dinero. Tenía que elegir, como todo el tiempo, en pagar la quimioterapia de mi madre o estudiar. No pude pagar la matrícula y terminé por irme. Creo que aún a la fecha siguen mandándome al correo notificaciones para que pague. ¿Contento?-le respondió con odio y siguió en lo suyo.
Sasuke no pudo contestar más. Sabía que se había pasado de la raya al hacer todas esas preguntas. Por unos minutos más ella siguió haciendo la curación, cambiando vendas y terminando de limpiar su abdomen de la sangre.
En cierto momento él estuvo a nada de soltar un gemido, el cual inteligentemente pudo cubrir fingiendo una tos. Era casi una tortura tenerla tocándolo de esa manera. Se supone que él debía sentir dolor por la herida, pero se había dejado llevar por sus pensamientos de trasfondo y había terminado excitado. Agradeció que ella terminara, unos segundos más y notaría aquello bajo sus pantalones que había decidido despertar a pesar de la incómoda situación.
-No es necesario que digas nada sobre agradecer, lo haces y te golpeo-sentenció la chica.
-Parece que vas por la vida con un muro de frente, siempre a la defensiva-observó Sasuke mientras ella se levantaba. Sakura se quedó en silencio, formulando alguna frase que nunca llegó y se dio la vuelta.
Verla irse provocó en él una enorme ansia por tenerla de vuelta. No quería que se fuese así, aún enojada y tras haberlo ayudado.
-Espera-exigió.
La alcanzó y se paró frente a ella.
-No quieres que diga gracias, ¿puedo agradecerte de otra manera?-ella apenas iba a abrir la boca para quejarse cuando él la calló con un beso.
Sasuke estaba cavando su propia tumba.
…
…
…
N/A: Este capi ha sido un poquitín más largo que los demás de este fic. ¿Qué les ha parecido? Sé que en el capítulo anterior prometí avances, pero los he hecho convivir tan poco que se me ha hecho difícil 'avanzar'
Tenía un día libre y no sabía bien cual de toodos los fics debía actualizar, debo darme tiempo para cada uno y tengo tan poco tiempo libre :c pero espero poco a poco ir actualizando ;o; sé que algún día podré terminarlos TT_TT
Merezco un rw?
PD. Tengo cuenta de facebook, búsquenme como Reishike ;)
