CAPITUL0 16.

Una fuerte cachetada, de nuevo.

La mano de Sakura ardía después de aquello, pero no más que el resto de su cuerpo. Había reaccionado de una forma que ahora le avergonzaba. Mientras los labios de Sasuke jugueteaban con los de ella y sus lenguas se reconocían, lo había disfrutado tanto que apenas aspiró, la lógica pareció regresar y darse cuenta de lo horrorosa que era la situación. Ella no podía besar a un hombre como él. No, no era eso. Él no debería besar a ninguna mujer que no fuese su insoportable prima.

Y lo estaba haciendo otra vez, se le estaba volviendo costumbre robarle los besos. ¿Qué se creía? Aunque si, la hacía temblar, ella no iba a negarse a sí misma lo placentero que eran las sensaciones que él despertaba en ella. Pero todo aquello era incorrecto en una y mil formas. Cuando la mano de él se deslizó desde su nuca a su espalda, hasta llegar al comienzo de su trasero, ella recobró el control suficiente sobre su propio cuerpo y cuando menos se dio cuenta, le había plantado una bofetada.

Él la miraba con los ojos desorbitados, mientras sus labios aún parecían llamarla al beso inconcluso.

—¿Qué harás esta vez? ¿Harás que me vuelvan a encarcelar?—preguntó pelirrosa, había levantado el mentón y lo miraba desde su altura en forma desafiante.

Sasuke pareció recuperar la compostura, se llevó una mano a la mejilla que ahora lucía roja y se sobó ligeramente.

—Mejor explícame como una mano tan pequeña puede causar esto, tu fuerza no es normal—en vez de estar furioso, parecía que había algo en ello que le satisfacía.

—Eres un imbécil, esta es la segunda vez que ocurre, ¿piensas que por ser el futuro rey puedes ir por la vida besando a cuanta mujer se te antoje? ¿Eso es lo que haces, tomar ventaja de tu posición para lograr lo que quieres y humillar a otros?—su respiración sonaba agitada hasta para ella misma.

Entonces la expresión de él cambió radicalmente, se acercó lentamente a ella, acorralándola contra el barandal. Sakura se sintió estúpida al no poderse hacer a un lado y escapar de él.

—Necesito que algo te quede claro, tal vez cuando era joven y estúpido hacía esas cosas, pero desde hace años maduré como todo mundo hace. Si decido tocarte—rozó delicadamente su brazo, como una ligera caricia—no lo hago por un simple capricho, sé cuan bastardo estoy siendo al estar de esta forma contigo, detesto ser tan débil por dejarme llevar y besarte. ¿Pero Sabes?—levantó su barbilla para que ella lo mirara directo a los ojos— Muy en el fondo no me siento culpable de hacerlo—su pulgar se deslizó sobre el labio inferior de la chica—Ni un poco—finalizó, sus ojos fijos en los labios de ella, aún hinchados.

Sakura pareció haber estado conteniendo la respiración, pues de pronto se dio cuenta que le faltaba aire y aspiró con fuerza.

—No sé qué cual parte de lo que acabas de decir es lo más tonto. Pero por si no lo recuerdas, estas comprometido con mi prima, y por más que la deteste, no le haría esto—el valor perdido volvió a ella y trató de calmar sus nervios, lo empujó por el pecho, haciéndolo retroceder, él la miraba confundido. Sakura ahora avanzó hacía él, poniendo su dedo índice acusadoramente en el pecho de él—Necesito que tengas algo bien claro Uchiha, el hecho de que haya trabajado medio desnuda en un club nocturno no te da el derecho de usarme de tu puta personal. Tengo más dignidad de la que un creído como tu pueda tener, no me voy besando por ahí con todo mundo, y menos con aquellos que prácticamente ya están casados.

Él tomó la mano de ella por la muñeca, cuando empujó para bajarla, ella clavó aún más su uña en él. Sakura creyó escuchar un pequeño gruñido de parte del chico.

—Nunca he pensado que seas una puta, tal vez al inicio tenía un mal concepto de ti—reconoció— pero eso cambió poco a poco desde que arribaste al palacio. Admito que eres demasiado tentadora, todo en ti lo es, incluso tu excesivo uso de la violencia—ella lo empujó aún más, él hizo una gran mueca—Pero eres la única mujer que he besado después de—

—No lo creo ni un poco. Y eso no borra el hecho de que estas engañando a mi prima—a juzgar por la reacción de él, Sakura supo que el Uchiha no podría debatir ese punto.

—Lo sé—dijo después de un largo minuto, ella había dejado de clavarle la uña, sin embargo ambos se habían quedado ahí el uno frente al otro.

—Tal vez a tus antepasados el ser mujeriegos no les trajo ningún problema, a través de la historia se ha sabido que los reyes y príncipes nunca se conforman con una sola mujer—entonces Sakura puso la cara más dura que pudo—Pero yo no estoy dispuesta a ser una puta de la realeza, porque eso sería si acepto que me sigas tocando, por mucho que ahora mismo quiera que me vuelvas a besar.

Listo, ahí estaba, lo había dicho por fin, en una sola frase había admitido sus dos puntos demasiado claro, debería avergonzarse al aceptar que aquel beso le había gustado. Él se quedó observando sus labios, pero mientras lo hacía, tenía el ceño fruncido, para Sakura, él parecía debatirse entre lo que tenía que hacer.

—Lo siento—fue lo único que salió de su boca, dio un paso atrás y se fue del lugar, dejando ahí sola a la pelirrosa.

Sakura tenía ganas de ir tras él y tirarle una tercera bofetada, darle de golpes en ese asombroso pecho suyo…simplemente hacer algo para que él reaccionara de nuevo y fijara su atención en ella, pero retuvo ese sentimiento y se quedó quieta. El sonido de los pasos del chico hacía eco por el pasillo, cuando ya no lo escuchó, ella pudo respirar con tranquilidad.

Los días siguientes ambos se dedicaron a evitarse. Sakura había dejado de asistir al instituto, un día simplemente Kakashi se presentó y le dijo que ya no era necesario que fuera, en cambio, le había llevado incontables folletos y solicitudes para universidades.

—Básicamente podrías simplemente elegir la que más te guste, no tienes que preocuparte por ser admitida, a pesar de que tienes una mala imagen para el resto del mundo, no se negaran a tenerte estudiando con ellos—había dicho el peligris.

La pelirrosa se sentía incomoda con toda esa situación en general, más aun sabiendo que la idea seguramente venía de Sasuke, rememorando su última conversación. ¿Qué pretendía el príncipe con eso? ¿Disculparse por lo que dijo de ella y sus estudios? ¿Sentía lástima de ella porque no tuvo la oportunidad de seguir sus sueños? Se sentía demasiado abrumada con todo eso simplemente al posar la mirada en los folletos. Kakashi le dijo que le daría su tiempo, pero tenía que decidir pues no faltaba mucho para que comenzara la época de aceptación de solicitudes.

Pero no fue sólo eso lo que cambió. Ahora se le permitía salir del palacio cuando lo quisiera, siempre y cuando llevase al menos un guardia con ella, el cual también la fungía como su chofer. Y no es que ella tuviera muchos lugares a donde fugarse, siempre que salía a hurtadillas era sólo para ir a visitar a su madre. Dos semanas después de la noche donde se sinceraron, estaba comenzando a anochecer cuando ella había llegado al hospital.

—Eso es maravilloso, aún eres joven y podrías fácilmente comenzar la universidad de nuevo—dijo su madre con esa voz dulce pero algo apagada. Por la mañana le habían administrado un medicamento que la había dejado en cama todo el día, según le había dicho la enfermera, sólo era cuestión de que descansara.

—Lo sé, sé muy bien que debería aprovechar la oportunidad, por más ganas que tenga de estrangular a todos en ese lugar, no soy tan estúpida como para negarme—aceptó ella. Se encontraba sentada al borde de la cama, y como ésta era tan alta, balanceaba sus pies.

—Tienes que ser fuerte, Sakura—esa era la frase más recurrente de su madre, desde que tenía memoria, pareciera que su madre la había estado preparando para el día en que tal vez ella ya no estuviese a su lado, lo cual había sido desde que ella era una niña.

—Lo soy, no deberías preocuparte de eso.

—¿Lo sabes verdad? ¿Sabes que estoy más tranquila desde que tu estas en ese lugar? No acepto que haya personas ahí a las que no les gustes, pero eso es mucho mejor al lugar donde estabas antes.

—Estaba bien en el club, extraño mucho a la jefa y mis compañeras.

Su madre la miró con tanta dulzura mientras ella hablaba.

—Lo entiendo, pero ahora necesitas cimentar tu futuro, y si seguías en ese lugar no ibas a lograr hacer mucho, sé cuanto te has esforzado trabajando, y lo has hecho de forma decente a pesar de lo que los demás creen. Quiero que te quede eso claro, estoy orgullosa de ti—su madre tomó una de sus manos entre las de ella, y la acunó con calidez— pero necesitas seguir esforzándote más, no por mi, sino por ti, lograr algo para tu futuro. Sé que quieres irte del palacio cuanto antes, pero si haces un balance general, verás que lo mejor es seguir soportándolos, llegará un momento en que se aburrirán de ti y te dejarán estar aparte, y si logras hacer una carrera, harás que la imagen que tienen de ti cambie, podrás tener un trabajo estable y hacer tu vida. Sé más inteligente que ellos, toma ventaja de lo que trataron una vez de que fuese tu prisión.

Sakura retuvo las lágrimas. Amaba demasiado a su madre, quien había sido la mejor con ella todo el tiempo. Ella nunca la había juzgado, comprendía que su trabajo como bailarina era simplemente uno más para poder generar dinero, ella nunca hizo nada inmoral, a pesar de las mil historias que circulaban sobre ella. Se inclinó y abrazó a su madre, lo hizo con delicadeza, ella aún se veía fatigada cuando se levantó solo un poco para estrecharla en sus brazos.

—Te amo Sakura, nunca olvides eso.

El clima era horroroso. Desde que Kakashi le informó—ni siquiera le preguntó si quería— ella había estado odiando la idea. Detestaba como se hundían sus pies en la nieve, odiaba que las prendas de invierno la hicieran ver tan gorda, sentía que bajo esas capas de ropa su piel sudaba, caso contrario a su rostro y manos que parecían congelados.

—Karin, deja de hacer esas muecas—pidió Sasuke por segunda vez. Ella nunca iba en contra de las etiquetas, pero el frio era una de las pocas cosas que la sacaban de sus casillas.

—Amor, deberías saber cuanto odio la nieve, ¿por qué dejaste que Kakashi me obligara a venir? Ni siquiera me gustan los deportes de invierno.

—Mi abuela no podía estar presente en la inauguración, como ya viene siendo su costumbre, tengo que ser yo quien aparezca en cada evento público. Sólo serán un par de días, nos acomodaremos en una de las cabañas del hotel alejado del bullicio del evento y los turistas.

Karin miró a su alrededor, habían viajado en avión hasta la ciudad más cercana, se festejaban los juegos deportivos de invierno. Nunca había sido gran aficionada del deporte, así que eventos como aquel le aburrían, pero al menos durante la inauguración actuó como siempre lo hacía, mostrándose como la perfecta futura esposa del rey. Una reina.

Una reina...el pensar en aquello la hizo sonreír. Sin embargo un par de segundos más tarde ese sentimiento se fue por la borda. Detrás de ellos caminaba Suigetsu, quien reía de forma ruidosa al lado de su molesta prima. Ambos parecían disfrutar de aquel paseo forzado, siempre eran ellos quien ponían malas caras cuando se trataba de ir a eventos públicos, pero parecía que era cierto que siempre le querían llevar la contraria. Sasuke iba a su lado, había parecido demasiado serio, más de lo normal, y también algo impaciente. Sabía que en las últimas semanas la situación en general del país había estado demasiado tensa, pero poco a poco las aguas se iban calmando, así que ella había tratado de no reclamar nada al chico, incluso cuando lo encontraba demasiado distante, apenas y lo había visto en una que otra comida en el palacio, por lo que tenía que aprovechar esos dos días de relativa paz.

En ese momento caminaban por un sendero que conducía a una de las edificaciones del lujoso hotel invernal donde tomarían el desayuno. Los guardias los seguían tanto adelante como atrás, pero se mantenían muy lejos, dando algo de privacidad al grupo.

De pronto sintió un fuerte golpe en su nuca y el frio que parecía quemar inmediato a aquello. Se llevó la mano atrás y notó la nieve, luego una carcajada a su espalda la hizo entender todo. Se giró y pudo ver a Suigetsu de lo más divertido, se reía tanto que tenía ambas manos en el estómago.

—¡Vamos, ni siquiera lo notaste, eres tan fría como la nieve!

De nuevo la llamaba así. Fría, rígida, eran los insultos preferidos de Suigetsu hacía ella, y los que Karin más detestaba.

Su prima parecía querer reír también, pero se contenía, de una manera poco obvia.

—¡Eres un imbécil y niñato! Recuérdame algo, ¿por qué Kakashi te trajo?

—Porque al parecer debo mejorar mi imagen y más tonterías de ese tipo si me muestro en espectáculos como este—se volvió y miró a Sakura, guiñando el ojo –ambos supongo. Somos la parte divertida de este asunto, tenemos que equilibrar un poco tu amargura.

Ahí estaba.

—Yo no soy amargada, tú eres un tonto.

—Karin…—escuchó a Sasuke llamarla unos metros más adelante.

—Haces que este ambiente sea aún más frio con tu presencia—de pronto Suigetsu no pudo seguir hablando, una bola de nieve se le había metido justo entre los dientes.

Cuando el chico abrió los ojos, la miró muy sorprendido. Él definitivamente no se esperaba que ella reaccionara de esa forma. Porque ella no lo hacía.

Entonces Karin volvió a agacharse y tomó más nieve, aplastándola y dándole forma mientras Suigetsu seguía ahí de pie, parecía estar un poco en shock.

La segunda bola de nieve le dio en un ojo, justo cuando él dio un paso hacía ella.

—¡Espera!—gritó Sakura mientras se interponía entre ambos.

Suigetsu trató de zafarse.

—¡Y yo soy el infantil aquí!—chilló el chico.

—Ambos lo son, paren de una vez—dijo Sasuke a lo lejos.

Karin se acercó a donde Sakura retenía a Suigetsu, aventó una nueva bola de nieve, pero esta vez no dio en el chico.

El blanco de la nieve hizo contraste con el rosa del cabello de Sakura, quien de inmediato se giró y corrió hacía ella. Karin no se esperaba aquello, ¡ella no solía ser así! El peliazul siempre la hacía salir llevar su enfado a su máximo nivel. Con la poca cordura que aún le quedaba después de aquel episodio, su cerebro sólo pudo mandarle la más rápida instrucción: Corre.

Fue en dirección de Sasuke, quien la miraba el espectáculo con el ceño fruncido.

—¡Ustedes dos están dementes!—alcanzó a gritarles por encima del hombro a Sakura y Suigetsu, mientras los dos la perseguían, cada uno con una bola de nieve en las manos.

—¡Eres—respiración pesada—una perra!—gritó Sakura a su espalda—¡Te defendía y me haces eso!

Karin ignoró la parte donde ella decía que la había defendido, obviamente se llevaban tan mal como para que su prima la defendiera de Suigetsu.

Entonces una fuerte colisión se dio. Primero Karin chocó contra Sasuke, luego sintió el golpe en su espalda el cual los llevó al suelo, luego rodó un poco sobre la nieve y sintió como si aventaran un bulto encima de ella. Algo pesado estaba en su espalda mientras su rostro se hundía en la nieve.

Quejidos de todo tipo se escucharon, incluso los suyos. Escuchó a Sakura maldecir, y lo que estuviese a sus espaldas se estaba moviendo.

Apenas logró sacar la cara de la nieve, escuchó un sonido que hacía años pensó que se había extinguido.

Sasuke reía, y no era esa risa de siempre, la que fingía. Era una de verdad, y lo hacía a carcajadas. Se giró y los miró, a medio metro Sakura estaba aprisionada entre la nieve y el cuerpo de Sasuke, daba pataletas y agarraba nieve a puños y se la restregaba en el rostro, mientras seguía maldiciendo con palabras que ni siquiera Karin conocía.

Entonces la pelirroja sintió una pesada respiración en la nuca, se giró un poco más y notó el rostro de Suigetsu. Él no reía, había dejado de moverse y en cambio la observaba. Karin de inmediato trató de levantarse, pero el cuerpo del chico la mandó abajo. Y entonces notó…no, no podía ser aquello. Trató de ponerse de rodillas de nuevo, pero le fue igual de imposible, a cambio, pudo sentir algo que no debería estar presionando contra su trasero.

Lo iba a matar en cuanto recuperarla la cordura. E hizo lo que mejor se le daba, comenzó a chillar lo más histérica posible.

—¡Imbécil, quítate de encima!

Prácticamente él la cargó en el aire y la puso de pie, la sonrisa burlona, la vengativa, cualquiera que tuviera antes de que cayeran a la nieve, había desaparecido. Se veía increíblemente serio. Obviamente el muy desgraciado sabía lo que había hecho.

—¡En tu vida te me vuelvas a acercar!—gritó ella antes de darse media vuelta y avanzar casi corriendo a la construcción que estaba metros más adelante.

En esos momentos su cabeza era un lío. Ella que siempre tenía todo bajo control, se había dejado desestabilizar por un momento por aquel par. ¿Y qué pasaba con Suigetsu? Sabía que era un mujeriego empedernido, se metía bajo cualquier cosa con faldas y un par de tetas, un momento la llamaba fría y rígida y al otro estaba restregándole su erección en su trasero.

Sentía sus mejillas arder, no se detuvo en ningún momento a mirar a los que había dejado atrás.

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N/A: Siento mucho haber tardado tanto para esta continuación. La última vez que actualicé uno de mis fanfics fue hace como dos meses! :c Entre semana trabajo casi todo el día, así que sólo puedo sentarme a escribir los fines de semana, pero en días pasados incluso trabajé fines de semana, y cuando estaba –los pocos días que tuve de descanso- me dediqué a no hacer nada y darme tiempo. Ayer por fin tuve un día de no-hacer-nada y me dispuse por fin a escribir, me debatía entre Imaginando a Mr. Perfecto (si no han leído ese fic, deberían hacerlo!) o Pink Scandal, terminé por leer el capi 15 de este y me entraron ganas de continuarlo, ahora mismo incluso tengo ganas de escribir lo siguiente….

Qué les pareció?