Escupe Hechizos.
Hoy el pasillo parecía ser mas largo de lo normal, pocas son las veces en que uno lo podía ver casi vacío, ya que suele estar lleno de estudiantes y maestros malhumorados, pero claro, para mi ya era algo normal ¡no es mi culpa! Soy el único estudiante no becado de este maldito lugar, y eso implica tener ciertas limitaciones como alumno.
El sonido del crujido de la madera delataba mi rápido andar por el establecimiento, pero no era momento para sentir empatía, hoy había un importante examen practico en la asignatura de "Escritura runica" y el profesor Amadeus había sido bastante claro sobre llegar puntual, ya que si no, el alumno no podría entrar a dar la evaluación y adivinen que, mis notas no dan para andar saltándose exámenes por aquí y por allá, pero bueno por lo menos hay salud ¿no?.
Al doblar un par de esquinas y subir 2 pisos me encuentro de frente con Rufus, un chico del 3er año el cual parecía estar saliendo de clases.
-Hey Rufus- le digo -¿Qué paso colega?-
Este se da media vuelta y me sonríe.
-¿Westley?- dice para atrapar mi cabeza entre sus brazos y empezar a frotar sus nudillos sobre ella -Mi delgaducho amigo ¿otra ves tarde?-
Cabe decir que Rufus es un tipo enorme, alto, fuerte, bueno con las chicas, pero una de sus cualidades mas notables es su cabello largo y lleno de trenzas, el cual quizá cuando había limpiado por ultima vez.
Luche entre movimientos para liberarme de su agarre pero el insistió en no hacerlo.
-¡vamos hombre! Voy tarde a un examen- le digo haciendo que por fin me suelte -Y ya sabes como me fue en el ultimo- Suelta una carcajada irónica.
-En ese caso…- Rufus empieza a abrir su mochila para sacar un par de botas blancas con lo que parecían ser unas pequeñas alitas, si, otro chuche de estos que le gusta comprar -Ten- lo miro levantando una ceja -¿Qué? No te los estoy regalando, devuélvemelos después de clases, si les pasa algo, te transformare en un feo sapo por toda la semana-
Probablemente no estaba bromeando.
Solté una sonrisa, para asentirle agradecido por el gesto.
-Las botas te llevan al lugar que estés pensando, así que… nada de baño de chicas ¿ok?- se burla.
Solo ruedo mis ojos para empezar a ponerme las apretadas botas, las que en un principio parecían no tener nada de especial.
-¿Entonces cuando?...- no alcanzo a preguntar cuando ya estaba literalmente volando a gran velocidad por la academia, atravesando rápidamente los largos espacios de la misma, cosa que me hizo ahorrar varios minutos de tiempo.
Fue cosa de segundos cuando las botas me dejaron justo al frente de mi sala, entonces procedí a quitármelas, guardarlas y rezar por que aun pueda entrar a clases.
Vaya locura de mañana, todo paso tan rápido.
Abro suavemente la puerta y me percato de que el profesor Amadeus esta regañando a otro estudiante por quizá que cosa, pero lo importante es que estaba distraído, por lo que aproveche de escabullirme entre los demás alumnos.
Cabe señalar que la modalidad de estos exámenes se basa en formar parejas y lograr traspasar un hechizo simple al lenguaje de antaño, ya saben, el aburrido y poco original lenguaje rúnico. Así que durante el examen se formaba bastante ruido, parejas discutiendo sobre como deberían hacer el trabajo, otros, los "cerebritos" que ya habían terminado la evaluación se encontraban repasando terminología para las clases de mañana ¿alguna ves descansan esos tipos?.
Entonces alcanzo a ver entre la gente a Sol, una chica de Piltover que llego junto a mi este año, nos conocimos el primer día de clases cuando ella se encontraba regañando a otra chica por que esta llevaba el mismo bolso que ella, lo que hizo que lanzara un golpe al aire cuando iba pasando por detrás ganándome un feo moretón en la cara.
Ella muy avergonzada comenzó a preguntarme si estaba bien y bla, bla bla.
El punto es que en la enfermería comenzamos a hablar y hablar sobre nuestras familias, por que estábamos ahí estudiando, de donde somos, etc.
Y descubrí que ella viene de una respetada familia de Piltover, pero que a ella nunca le intereso el comercio o el progreso, muy a diferencia de sus padres y hermanos los cuales basaban su vida en eso, esperando que algún día Sol fuera como ellos, pero siempre se sintió atraída por la magia de Runaterra y sus secretos así que decidió ignorar los inútiles consejos de sus familiares e ir por lo que le apasionaba, y por eso esta aquí, en la mejor academia de Demacia.
Es otro bicho raro, como yo, quizá por eso nos entendemos tan bien, solo que ella es una cerebrito y yo bueno…
-Lars Erik Westley- dijo ella bajando sus lentes y moviendo su largo pelo castaño -¿Sabes hace cuanto llevo esperándote?- No veas el carácter que puede tener, conmigo ya esta acostumbrada.
-Sol, ya sabes como es la cosa- le digo sentándome en silencio -No puedo usar los portales-
Ella solo suelta un suspiro y comienza a explicarme lo que quiere hacer.
-Como te pudiste dar cuenta- me decía mientras trabajábamos -El profesor esta de bastante buen humor hoy-
-¿Acaso eso es posible?- Sol ríe.
-Pregúntaselo tu mismo- al principio no logro entender a que venia eso.
-Señor Westley- una grave voz hace que se me pongan los pelos de punta.
Al voltearme ahí estaba el, Doctor Amadeus Kned con triple especialidad en reprobar estudiantes.
Es un Yordle un poco mas alto que el promedio que tiene un gran bigote blanco y pelaje café claro, usa unos lentes redondos y ropa bastante formal, y claro, esta mas decir que no tolera muchas fallas a los estudiantes.
-No crea que paso desapercibido el hecho de que llego tarde el día de hoy- preferí ni hablar, o mejor dicho, no podía formular nada inteligente en esos momentos -Y menos su "inapropiado" comentario- Creo que me puse pálido -Sin embargo, se de tu situación, y aunque no este del todo de acuerdo voy a hacer la vista gorda a tus atrasos mientras puedas cumplir con lo académico- mira a Sol -Y usted señorita, por favor no intente hacer todo usted sola otra vez- se retira.
-Creo que me va a dar algo- digo descansando en la silla -Aunque tengo que admitir, eso no me lo venia venir- me refiero al carácter piadoso que tuvo Amadeus.
Sol en cambio se encontraba terminando el trabajo otra vez, yo no había alcanzado ni a pestañear y ya estaba poniendo el nombre de ambos.
-Odio que hagas eso- le digo agradecido.
-¿Acaso ibas a avanzar algo tu?- suelta con una sonrisa.
-Eh… no, pero por lo menos pude leerlo, ¿no? Como para sentirme mejor conmigo mismo- Sol solo me golpea suavemente el hombro como diciendo "no te quejes".
Mas tarde…
La vida suele ser terriblemente dura, y algunas veces, solo algunas, nos da un día en que las cosas están saliendo casi perfectamente bien, y hoy puede entrar en esa categoría.
Increíblemente, o quizá no tanto, sacamos 10 en el examen de esta mañana, mejor dicho Sol saco 10.
El profesor Amadeus estaba de increíble humor y Rufus no me quito media hora hablándome sobre su vida amorosa, así que, ya ves.
La cosa es la siguiente, todo esta saliendo tan bien, que siento que en cualquier momento va a pasar algo malo, wow de verdad soy un desgraciado de talla al pensar así ¿Acaso no podía simplemente, disfrutarlo?.
-¿Estas ahí?- Sol interrumpe mis pensamientos -Parece que los Yordles te dan muchos Hongos- menciona.
-En primer lugar- digo parándome exageradamente recto, ella media unos 20 cm menos que yo -Los hongos no son alucinógenos y segundo ¿quieres ir al techo después de clases? Ya sabes para terminar este día eh… relajados- le digo con tono irónico.
-Odio que seas tan mala influencia- me dice haciéndome para un lado -Tendré que ir para asegurarme que no te caigas o algo ¿no?-
-Si eso quita la culpa de tu nerd corazón, si- le digo tomando una bandeja para almorzar.
-Jodete- me dice.
Vaya picotas que es.
Llevamos nuestras bandejas a el Gran Patio que se encontraba en la academia, era algo espectacular la verdad, siempre estaba lleno de gente y vida, parecía una especie de feria en ese aspecto, pero no solo eso, este tenia unos hermosos pastizales y fuentes que tenían tallados a grandes héroes de antaño y de ahora, como Garen, Galio o Lux, apropósito, esa chica es ardiente.
También estaba lleno de arboles de todo tipo, unos pequeños arbustos decoraban los caminos del lugar, mientras que en profundidad podías apreciar los gigantescos arboles de Edenia, famosos por su gran altura y por el brillante color azul de sus hojas al anochecer.
Por otro lado, la academia había autorizado a ciertos vendedores a comercializar sus productos dentro del patio, lo que brindaba gran comodidad a nosotros los estudiantes preocupados que se quedan hasta tardes horas de la noche estudiando, y necesitan alguna poción de lucidez para no quedarse dormido en el intento.
Obviamente yo pasaba mucho por eso, obviamente.
Nos sentamos a las orillas de una de las fuentes de por ahí y comenzamos a hablar de temas irrelevantes, como cualquier otro día mas hasta que Rufus se apareció por ahí.
-Puaj ¿Cómo pueden comer esa comida de cuarta?- decía dándome el puño.
-Pues, al llegar a casa me espera un raro estofado hecho por Rumble y el pan mágico de Lulu, que quizá que trastorno psicológico permanente me cause esta vez, así que… la como por gusto- digo mirando el desabrido puré.
-Quizá quieras probar mis vegetales- me dice Sol mostrándome su cuchara llena de Zanahorias y espinacas.
-Paso- le digo haciendo a un lado esa cosa.
Rufus entonces se sienta entre los dos apunto de soltar alguna anécdota de las suyas.
-¿A que no adivinan la que se armo hace unos minutos?- suelta Rufus.
Me pongo a pensar un momento.
-Adivino, Valka y sus locas amigas atormentando a algún pobre diablo- Rufus gira su cabeza negando -Entonces… ni idea-
-Pues- comienza a aclarar su voz -Uno de los conserjes del sótano entro temblando y gritando palabras sin sentido a la sala de practicas…- nuestra cara de sorpresa pudo notarse a kilómetros, no esperábamos algo tan… fuera de lo común, o por lo menos de parte de Rufus -El profesor Van Gally's pudo detener sus acciones pero…- se detiene.
-¿Pero que?- pregunta Sol.
Estaba apunto se soltarlo pero…
Suena la campana.
Rufus parece reaccionar un momento.
-¡Me tengo que ir!- dice yéndose apurado.
-¿Qué pasa? ¿Acaso esa muchacha de Jonia te tiene apurado?- le molesto.
-Ooooh tu si sabes, pero es otra chica de Jonia, no la de la semana pasada- Sol pone cara de asco.
-Eres un cerdo- le dice tirándole un vegetal.
-Solo por que tu aun ni das tu primer beso- le grita Rufus antes de desaparecer entre la gente.
Eso era una verdad, 18 años y Sol nunca había besado a alguien, al parecer no le importaba, o por lo menos eso intentaba hacernos creer.
La verdad es que Sol puede ser muy dulce, cuando la conoces, es cosa de tiempo, así como unos ¿Qué? ¿5 años?.
-Idiota…- susurra Sol.
-Es un idiota pero tiene corazón de oro- le digo.
Ella me mira y se apoya en mi hombro.
-Es solo que…- parece pensar lo que va a decir, hasta que sacude la cabeza -Es solo que ¡los vegetales me hicieron mal!- se levanta y comienza a caminar rápidamente.
-Eh okey ¿Te espero para que nos vayamos juntos oh…?- Me interrumpe.
-No te preocupes, de todas maneras tenia que quedarme a hacer unas cosas- se va corriendo pero alcanzo a escuchar un "¡nos vemos mañana Lars!".
Me pareció raro pero lo deje pasar, después de todo Sol ya esta bastante loca.
Luego de eso decidí dirigirme a la salida antes de que se hiciera de noche, ya que, un camino largo sumado con la oscuridad no era del todo seguro, ni si quiera por ser Demacia podía darme ese lujo.
El camino a casa fue como siempre: largo.
Cruzar los mismos senderos dos veces todos los días, mirar los mismos paisajes cada vez que volteo y saludar a la misma gente por el camino cada tanto.
Es una forma bonita de terminar el día he de decir, la belleza entregada naturalmente en forma de cascadas y montañas, hacían que el camino fuera simplemente relajante y de alguna manera terapéutico.
Es un gran espacio para, aunque suene trillado, pensar en uno mismo, ya saben, si las cosas que estamos haciendo estan del todo bien, si deberíamos cambiar algo, lamentarnos por no ser como nuestros sueños dorados o soñar con el futuro perfecto que todos queremos tener a nuestra manera.
Se podría decir que luego de esa larga caminata termino con depresión.
De un momento a otro, el paisaje comienza a cambiar, todo parece ser graciosamente mas pequeño, y no es para mas ya que cuando se asoma el letrero que dice "bienvenido a la cuidad de Bandle" sabes que tu camino esta apunto de ponerse mas curioso.
¿y que tal? Tengo un montón de ideas para esto.
Nuestra historia sobre Lars Erik Westley esta solo comenzando.
