Un caso especial.

Creo que el sentimiento que corría en mi en esos momentos era lo mas cercano a la felicidad que ya llevaba mucho sin sentir. Una estúpida sonrisa se formo en mi cara, una la cual no pude controlar ni disimular, pero no me importaba, no había nadie ahí conmigo que se diera cuenta, solo yo y ese espíritu, elemental o lo que sea que estuviese a punto de salir del orbe flotando frente a mi.

Podía sentir su presencia, se sentía calmado, seguro, algo que sin duda era mágico. Pero me di cuenta que mientras mas lograba liberarse de donde estaba cautivo, mas podía percibir maldad en sus intentos de salir.

¿Maldad? Si, maldad, una leve pizca de ella, pero estaba ahí ¿Qué significaba eso? ¿Soy yo paranoico?.

Al final, pude descubrir el por que.

Cuando logro salir, el orbe se ilumino en un color azul y blanco muy brillante, tanto que tuve que apartar la mirada por un momento antes de descubrir de una vez que es lo que me había "tocado", y mas importante, cual serian sus primeras palabras hacia mi.

Al volver la vista pude ver a un pequeño ser frente mio observándome cuidadosamente, como si analizara todo aspecto de mi. Claramente no era un elemental, o por lo menos ninguno que yo conociera hasta la fecha, ya que: Su aspecto era fantasmal (mas de lo que normalmente un espíritu es), de color azul y vestía una pequeña túnica de "cuero" negro junto a un rostro sonriente y que mostraba una especie de expresión agridulce en el. No sabia si me sonreía, o me quería decir algo en plan "piérdete".

-Vaya, vaya…- Dice el espíritu finalmente comenzando a dar vueltas a mi alrededor.

Termina flotando inmóvil frente a mi rostro y pone una expresión arrogante en el de él.

-¡Soy Klyp! ¡Conocido como el Pequeño GRAN Maestro del Mal!- exclama.

Mi expresión es nula, en esos momentos no sabia si lo que tenia era decepción o emoción.

-¡y tu, chico!- dice apuntándome -¡Eres la persona con menos suerte del mundo!- termina su oración riendo.

Creo que ya tenia claro como me sentia…

Una vez mas todo se volvió oscuridad, entonces fue cuando pude por fin darme cuenta de lo que acababa de pasar ¿Acaso dijo algo de "maestro del mal"?, o es un espíritu con serios problemas delirantes de grandeza o es que dice la verdad, lo cual, honestamente, no sabia como interpretar, es decir ¿Qué diablos?.

-¿Qué diablos?- fueron las palabras de Aen al ver quien me acompañaba luego de aparecer en el circulo nuevamente, seguido de las miradas curiosas de los otros ahí presentes, los cuales ignoraron toda ley de orden por parte de Aen para acercarse a mi, o mas bien, a Klyp.

"¡increíble!" "¿Qué tipo de ser será este?" "¿te dolió cuando la chica-monstruo te apuñalo?" fueron algunas de las cosas que alcance a oír de parte del grupo de estudiantes antes de que la hija de la muerte interviniera con una furia ejemplar entre ellos.

-¡SILENCIO!- Gritó -vuelvan… a… la fila…- dijo aguantando el enojo sin mucho éxito -En mi larga vida ¡nunca vi alumnos tan poco adoctrinados!- sus ojos se habían vuelto negros hasta que por fin logro la calma que quería.

Se dio media vuelta hacia mi, y me dice de manera directa.

-¡tu! ¡regresa con Amadeus!- señalando por donde habíamos llegado.

-¡P… pero se supone que…!- intento alegarle, pero vastó con que sacara su navaja para darme entender que había sido una decisión valiente, pero no muy sabia -Entendido- Me aleje algo molesto, no sin antes percatarme de como Sol observaba con cuidado al espíritu flotando a mi lado.

Y Ahora queda saber con que sorpresa me estará esperando Amadeus arriba.

Al mismo momento, afueras de Demacia.

No hay sentido de la vista con la posibilidad de ver las tierras demacianas como si se tratasen de una sola, que todas sean iguales, por que simplemente cada sendero, rio, puente y cascada tenia características que los hacían únicos, mas allá de lo que físicamente uno podía ver, mas bien que estos habían sido, en el buen sentido, alterados por las personas a lo largo de los años, junto a las historias y la belleza que poseía cada uno de ellos por igual. Eran un regalo para todos los tipos de gente que vivía en Demacia, el único requisito que uno necesitaba, era tener la voluntad de levantarse y visitarlos.

Uno de estos lugares era exactamente donde se encontraba una chica estudiando, la cual encontraba una singular comodidad al hacerlo ahí, en esa banca de madera puesta en medio de este pequeño espacio que dejaba la densidad del bosque, rodeada de arboles y con el sonido de un rio a lo lejos. Sobre su cabeza reposaba un poste con una lámpara que producía luz a base de aceite, del cual ya se había quedado vacuo, debido al poco transito de gente que pasaba por ahí para pensar en reponerlo, y ella no lo hacia, ya que por norma se retiraba antes de que la noche cayera, no por miedo, mas bien por respeto a sus horas de sueño. Ella no parecía ser una chica estudiosa y aplicada, ya que su belleza era poco comparable con cualquier otra chica de su edad, y uno pensaría, errónea e ignorantemente, que ella debería ser del tipo pretenciosa, engreída y quizá, irresponsable, pero todo lo contrario, su belleza era solo una de las grandes cualidades que ella poseía, y que increíblemente parecía que lo único que necesitaba para sentirse bien con ella, era tratar de ser uno de los grandes magos de Runaterra ¿Belleza? Solo es algo temporal, y que no marcara ningún espacio en su historia creía ella. Sus ojos cafés, su pelo largo y oscuro con toques purpuras, y sus labios pintados de negro eran quizá lo único que necesitaba arreglar en las mañanas antes de salir de su hogar a la academia.

Su nombre es Paule, estudiante de 4 año en la academia, un nombre no muy ordinario, pero quien es ella para culparla.

Paule ya estaba apunto de terminar sus estudios para comenzar su camino a la academia por algo de comer, luego regresaría a este mismo lugar a estudiar un poco mas, pero por ahora necesitaba tener algo en su estomago. Se levanta, guarda sus libros y se pone a caminar por un sendero bastante estrecho y poco visible, razón por la cual poca gente va a tal sitio, pero, para su sorpresa, escucha el sonido casi inaudible de la respiración de alguien entre los arbustos.

No se asusta, pero obviamente tampoco se siente cómoda con eso, así que alza la voz para que el intruso de digne a salir de donde se escondía.

-Se que estas ahí…- dice con calma, esperando que solo sea alguien que venia de paso u otra persona que suela visitar aquel lugar, y que extrañamente nunca había visto. Escucha como la respiración se detiene y los arbustos se comienzan a mover en dirección a ella. Ella busca a la lejanía con sus ojos hasta que por fin puede distinguir la silueta de una figura masculina saliendo del bosque.

-Paule…- habla aquel chico.

-¿Fred? ¿Qué haces aquí?- ella reconoció a su compañero de clases, algo temerosa, ya que el había adquirido la mala fama de abusador luego de su ultima relación con Rosa, amiga de Paule, relación la cual termino abruptamente luego de que ella ayudara a su amiga a acusarlo por abuso tanto psicológico como físico. Fue una noticia de gran impacto para todos, y el se convirtió en alguien que ni si quiera podía pisar la academia por miedo a lo que podía pasar.

Claro, el nunca supo que Paule la había ayudado, lo sospechaba, pero nunca lo supo realmente, o eso pensaba ella.

-No tienes nada que hacer aquí- le dice Paule, viendo como el se detenía a unos metros de ella.

La cara de Fred se veía tétrica, como si hubieran pasado varios días desde la ultima vez que durmió, y usaba una vestimenta de tela que mas bien parecían harapos sucios, y que alguna vez fueron una fina prenda de vestir de la cual ya no quedan mas que trozos hilachentos.

-¿Qué rayos te…?- quiere decir ella al verlo así, pero el chico suelta un bufido y se pone a correr maniáticamente hacia donde Paule estaba parada, causando que su reacción sea correr asustada al lado contrario, tropezando y arañándose con los arboles y piedras que tapaban el estrecho camino del bosque, el cual se veía mas largo que nunca.

Su corazón latió mas rápido que en toda su vida, sabia que estaba en peligro, pero ella no podía hacer nada para impedirlo, solo el podía detenerse y evitar lo que a ese punto parecía inevitable, pero no lo hizo, y resulto ser mas rápido que ella al final, ya que solo sintió como una de las manos de su ahora perseguidor la sujeta del hombro y la arroja bruscamente al suelo. El se pone sobre ella sujetando sus brazos e impidiendo que esta pudiera moverse o librarse del agarre, intentando con todas sus fuerzas el poder apartarlo.

-¿Por qué lo hiciste Paule?- Dijo el con una voz psicótica y sin razón -¿No podías mantenerte fuera?-

Entre forcejeos ella logra decirle.

-¡Porque es mi mejor amiga idiota! ¡Tardaste bastante en averiguarlo!- Eso no hizo mas que aumentar la fuerza que ejercía el sobre Paule -¿Qué vas a hacer? ¡¿matarme?!-

-¡ja! Algo mucho mejor…- El baja la mirada y comienza a besar su cuello lentamente haciendo que esta sintiera que todo su esfuerzo por contenerse fuera en vano, Fred había perdido toda cordura en el momento, sabia que el era un pervertido desde siempre, pero nunca pensó que llegaría a tal punto.

Y así todo comenzó a tener sentido.

Ella escucho su respiración, la cual para una persona normal habría sido inaudible.

Ella reacciono cuando el salió detrás de ella.

Ella mantiene la calma, porque el no podría lastimarla.

Ella tenia miedo.

Tiene miedo por lo que le podría pasar a él.

No a ella.

Por que sabia que la bestia no aguantaría tal trato de parte de un persona como Fred.

Y así fue como a el le costaba cada vez mas poder sostener sus brazos y su agarre, ya que parecía ser que ella había, de un momento a otro, aumentado su fuerza enormemente, hasta el punto que parecía ilógico seguir sosteniéndola. En ese instante el sintió como unas garras tomaban su cuello y lo apretaban de tal manera que se podía escuchar como los huesos se comprimían en su interior, incluyendo la falta casi instantánea de aire. Unas manos lo levantaron como si fuera un muñeco y al levantar la cabeza, pudo contemplar el horror. La chica bella y frágil que alguna vez existió, había sido reemplazada por un monstruo horrible, sin pelo, con garras y colmillos tan largos que parecían falsos, con ojos apagados y pequeños que denotaban ningún sentido común o sensible por la vida en su interior, y un cuerpo delgado que era la cuna de todas las pesadillas existentes en Runaterra. No hubo gritos, ni mucho tiempo, 5 segundos fueron suficientes para que el pobre chico viera a los ojos a esa criatura, antes de que esta clavara sus garras en su cuerpo una y otra vez salvajemente, tanto como un monstruo de esa calaña podía hacerlo, y cuando ya no habían señales de vida en el chico, esta siguió haciéndolo, una y otra vez, hasta que su ira y sus energías se agotaron, haciendo que al volver todo a la normalidad, ella se quedara exhausta y horrorizada viendo lo que había hecho a su antiguo compañero de clases.

La criatura nunca supuso un problema mayor en su vida, había aprendido a vivir con ella, nunca tuvo que matar a alguien ni nadie salió herido jamás, pero esta noche las posibilidades se alinearon causando lo que mas temía en su interior, perder el control. Aterrorizada y aun confundida por tal choque de situaciones traumáticas, ella toma su mochila y sin mirar atrás, se aleja corriendo con lagrimas en los ojos.

P.V. Lars Westley.

-¡Un caso especial!- recalca Amadeus sentado detrás de su oficina.

No se ve molesto, ni preocupado, al parecer solo es eso "un caso especial", así que me deja con dos opciones: Es muy bueno mintiendo, o de verdad solo es un caso en un millón, el que justo me tenia que tocar a mi.

Nunca había tenido la posibilidad de entrar a la gigantesca oficina de Amadeus, que mas bien parece una biblioteca, ya que las hileras de repisas montadas unas sobre otras parecen ser interminables, con libros sobre todo lo que uno quisiera saber, y con todo lo que no probablemente también.

-¿No cree que debería preocuparme? Es decir… Aen parecía sorprendida cuando me vio-

-Ella solo se encarga de abrir y cerrar la cámara, nada más, aunque lo a hecho durante cientos de años, eso no quita que aun sea ignorante en algunos temas relacionados con espíritus- intento parecer convencido ante sus palabras -Después de todo, lleva ahí abajo desde que tengo memoria…- se levanta de su silla y comienza a ojear las repisas probablemente buscando algún libro suyo -ahora, si me permites, tengo que revisar algunos escritos-

Respondo con un gesto y salgo de su oficina, con mas dudas que antes. No soy ningún tonto, se que oculta algo ya que Aen se veía muy urgida por que viniera a hablar con Amadeus, lo que probablemente haya sido una decisión acelerada de su parte dándome las suficientes razones para desconfiar, pero después de todo ¿acaso este pequeño ser podría ser un gran problema? A estado a mi lado desde que salimos de aquel agujero y se a mantenido sin decir ni una palabra, solo dando vueltas y curioseando por aquí y por allá.

-¿Qué palabra tienes tu en esto?- le pregunto algo irritado.

-Digamos…- dice mientras se posa en mi mano -Todos van por ahí con sus elementales paseando felices de la vida, pero tu te pasas quejando como una niña desde que nos vimos, así que ignorando mi idea de diversión la cual se basa en torturas y muerte, me gustaría estar haciendo algo mas ¿Qué? ¿movido?- mueve sus pequeñas manos en círculos.

-¿Tortura y muerte?- Klyp asiente -¿tu? Asiente otra vez -A mi no me pareces mas peligroso que un yordle, amigo- Suelto.

-Mi historia es larga y confusa, y aun mas mis intenciones, te las contare otro día, pero al fin y al cabo, solo soy un pequeño espíritu errante, no creas que soy la encarnación del mal en persona ¡aunque podría serlo eh!- recalca al final, haciendo que suelte una risa -y hey… lo de que tienes mala suerte que te dije antes allá abajo… puede ser verdad o mentira, la verdad es que nunca había sido elegido como la compañía de algún estudiante y ni si quiera yo conozco mis capacidades-

-Es que aun no entiendo la parte del "Pequeño GRAN maestro del mal"- le digo confundido, ya que no es cualquier cosa a menos que el mismo se haya puesto ese titulo para llamar la atención.

-Uh… veremos, veremos- Dice antes de salir volando.

Lo veo irse hacia quien sabe donde tarareando una canción.

"Supongo que volverá en algún momento" pensé.

Comencé a vagar por la academia sin saber exactamente que hacer de mi día, me di vueltas por aquí y por allá sin detenerme a descansar en ningún momento, sintiendo como mis pies pedían a gritos que dejara de hacerlo y que me detuviera en alguna parte a reposar, pero siendo sincero, no sentía comodidad en ningún lugar, quería estar solo pero ninguno de estos me daba esa posibilidad de estarlo, y me encontraba sin ganas de caminar hasta la ciudad de Bandle, por lo que pase horas sin hacer nada ¡Y Klyp aun no aparecía!.

Llego un momento en que vi a todos mis compañeros saliendo del gran salón donde en un principio habíamos ido a buscar a nuestros respectivos espíritus. Podía sentir la emoción en el aire de cada uno de ellos, entre risas, murmullos y cantos, dándome un poco de animo, aunque lo que mas influyo en eso fue el ver a Sol asomarse entre la multitud mirándome con una cara que mostraba notoriamente alegría contenida, como si de una pequeña niña se tratase, y como culparla, después de todo era un día que llevaba esperando de vamos, desde que entró a la academia y que además tenia muchas expectativas puestas en el, así que cuando llegó a mi lado y pude ver un espíritu de un color azul marino volando a su alrededor, no pude evitar responder por primera vez a uno de sus abrazos, el cual duro unos segundos y cuando nos dimos cuenta de aquello, nos separamos y se creo el silencio mas incomodo y largo de mi vida.

Sabia que ella no me hablaría primero, así que…

-Um… veo que tienes a un nuevo amigo- le digo viendo el elemental que flotaba a su lado, el cual me mira ofendido.

-"amiga" en realidad…- Me dice Sol, haciendo que suelte una risa nerviosa.

-¡Soy Gia!- Me dice la espíritu -¡Elemental de hielo negro!- su voz era muy aguda.

-¿Dónde esta el tuyo?- me pregunta Sol.

-Salió volando hace unas horas y no lo he vuelto ver- digo casi como si de un chiste se tratase.

A mi mente llega la idea de preguntarle a Sol sobre Klyp, sobre su origen y sobre que tipo de espíritu era, pero esta idea me asustaba un poco, ya que por un lado no quería llevarme una decepción, y por otro la curiosidad de saberlo me mataba por dentro.

-Oye sol ¿acaso tu…?-

-¿Qué si se algo sobre tu espíritu? No, nada de nada, jamás había visto algo así- Me lee la mente -Pero me intriga saberlo, lo cual se me haría mas fácil si estuviera aquí con nosotros-

-No me estarás culpando de eso ¿no?- le digo tocando su frente con la punta de mi dedo.

-¡Claro que no! Solo decía-

Se formo otro silencio, solo que este no fue tan incomodo, mas bien fue de disfrutar el momento.

-Me preocupa- le digo mas serio -es decir… me preocupa si al final esto se convertirá en… bueno- no quería decirlo.

-¿una carga?-

Como es que siempre sabe lo que voy a decir.

-¿Cómo haces eso?- pregunto.

-¿Qué?-

-Leer mi mente, asusta-

-No eres muy impredecible que digamos- responde con su tono de cerebrito.

Ambos reímos al mismo tiempo, y el entorno se hizo lo suficiente cálido para hacerme preguntar espontáneamente.

-¿No te gustaría salir por ahí algún día?- ella para en seco.

-¿Algo como, nosotros dos?- me pregunta algo cortado.

-Si… ir por algo se comer o algo, ya sabes, fuera de lo académico-

-¿C… como una cita?-

Esa palabra podía cambiar el sentido de la oración completamente.

-Claro, como una cita- Digo intentando sonar normal, lo cual pareció funcionar.

Creo.

-Si, claro que iré contigo- responde finalmente.

-¿Enserio? Digo ¡Genial!-

-¡si!-

Se vuelve a formar un tercer silencio incomodo ¿Qué diablos pasaba con estas cosas el día de hoy?

-Bueno… ¡me tengo que ir!- suelto intentando desaparecer rapidamente.

-Si yo… eh… creo escuchar a la maestra Fiora llamándome ¡¿Cómo dice maestra?! ¡ya voy!- ambos prácticamente corrimos del uno del otro en direcciones opuestas después de eso.

Caminando a ninguna parte me puse a pensar en como había terminado lo de antes ¿Qué pasaba conmigo? ¿Qué acaso solo la invite y ya? ¿Por qué lo hice? Es decir, no significa nada, solo es una salida entre amigos la cual va a ser como todos los días que nos vemos, solo que claro no será en la academia, y ya no es que le pueda decir "Sol, perdón pero no quise invitarte a una cita, fue un accidente".

No seria ni bonito ni correcto.

Sumergido en mis pensamientos no me di cuenta del conserje pasando frente mío con un gran recipiente en sus manos que dentro llevaba un liquido negro, parecido a la brea, el cual probablemente hubiera servido para alguna poción de cursos mayores, pero nunca lo sabremos ya que al no ir al pendiente choque con él haciendo que todo el liquido que llevaba el recipiente se desparramara por el suelo ensuciándolo completamente y causando que todas las miradas del lugar en ese momento quedaran sobre mí.

Si no tenia nada que hacer durante ese día, ahora si lo tengo: Limpiar todo el desastre que dejé, pero vamos, probablemente termine temprano y tenga tiempo para algo más.

23:00 PM, En la noche.

¡Por fin! Terminé de limpiar y estaba listo para marcharme, pero al ver por la ventana, me sorprendí al ver que ya era de noche, haciéndome imposible si quiera el poder salir de la Academia, ya que cerraban las puertas a estas horas y los que quedaban adentro, en su mayoría, eran alumnos estudiando arduamente para sus exámenes. Solo me quedaba ir al salón 24 horas de la academia, ahí mismo donde los cerebritos van a mostrar su talento innato, así que me quité los guantes de goma que use para limpiar el desastre y comencé a caminar torpemente al salón, esperando sentarme en alguna parte y con suerte dormirme, aunque claro está, no iba a dormir muy cómodo.

Afortunadamente esta no quedaba muy lejos, solo doblar unas esquinas y ya me encontraba ahí, lugar el cual se veía vació ya que al ser las primeras semanas de clases no habían muchos exámenes aparte de los estudiantes atrasados, los pobres que una vez se ponen al día, deben continuar inmediatamente con lo que actualmente están pasando, y así no paran de tener tareas y pruebas jamás estresándose a puntos que llega a ser gracioso, bueno no en verdad, probablemente yo este en su lugar el próximo año.

Lo que se puede decir de este lugar es que es un ambiente completamente "hogareño", ya que se podría decir que es como el salón de una pequeña mansión (no es que yo viva en una mansión ni nada) el cual se arreglo para que hayan mesas en la mayoría de su espacio y a sus costados hubieran algunas mesas de trabajo mas especificas; para hacer pociones u otros, y una pequeña maquina de café la cual pareciera ser el objeto mas tecnológico de ahí (y de Demacia) junto a una tetera con té. Tenia paredes de madera y sobre el techo unas enormes vigas sosteniendo el pesado material de este, el que se veía muy arriba en altura, de unos 40 metros. En el medio el Salón tenia una gran chimenea la cual brindaba calor en noches frías como esta y un enorme candelabro blanco colgando del techo, el cual con mucha seguridad dejaría un agujero en el suelo si se llegara a caer.

Yo pase de esos detalles esta noche, solo quería tomar una taza de té e irme a sentar al lugar mas apartado donde pueda cerrar los ojos y dormir, aunque sea sobre la mesa y que mañana amanezca con la espalda toda adolorida, a esta altura no me importaba.

Hice exactamente eso, ahí estaba yo con mi taza de té a un lado y una cara de malgasto de la cual hasta yo me sentiría asqueado, pero al parecer eso no fue suficiente para que una chica llegara y se sentara frente mío, al otro lado de la mesa, y parecía que ella ni si quiera se había percatado de que yo me encontraba ahí.

Y Una cosa más.

Es la chica mas hermosa que he visto en mi vida, ni si quiera pude disimular el verla ahí sentada, pero no solo por eso, también por el hecho de que su cara se veía pálida, asustada hasta el borde del terror, las manos le temblaban y tenia la mirada perdida en el suelo, no iba a decirle nada hasta que ella también me miró, con unos grandes y rojos ojos, como si hubiera estado llorando hace poco. Eso hizo que se me ablandara el corazón por ella ¿Quién pudo hacerla llorar? Aun no la conozco, pero sin duda mataría al que hizo que una persona tan bella derrame lagrimas por algo.

Nos miramos sin hablarnos y sin esperar nada del otro, como si por hoy el día ya hizo suficiente por ambos, así que solo pude colocar mi taza al medio de la mesa y decir.

-¿Té?-