Homicidio en la academia.

-¿Té?- fue la única palabra que necesitaba decir, ya que entre los dos se podía sentir el peso de nuestros propios problemas cayendo sobre la mesa, pero en ese momento no lo sabíamos, yo no lo sabia y ella probablemente tampoco, no sabíamos si quiera por lo que había pasado cada uno pero lo percibimos, no se por qué, pero estaba seguro de ello, seguro que ella sentía lo mismo en ese momento y el ver como sus ojos me miraban de una forma tan directa y profunda hacia que mi corazón lentamente empezara a acelerarse.

Horas antes, PV Paule.

No sabia que hora era, ni cuanto tiempo había pasado, o si alguien se había dado cuenta de mi presencia en aquel sanitario, pero la verdad poco me importaba. Llegue aquí, cubierta con una vieja manta que encontré por ahí en la sala de mantenimiento, la cual por lo menos servía para evitar que la gente viera mi cuerpo manchado de sangre, no mía obviamente, lo cual me hacia mantener el recuerdo en mi cabeza cada vez que bajaba la vista y que olía el pútrido aroma a muerte en mi ropa, pero ni el shock en el que me encontraba pudo impedir que actuara con cabeza y taparme para que los demás no me vieran así, afortunadamente.

Llegue al único lugar en el que tendría algo de privacidad: El baño de chicas, ya que las llaves de mi habitación aquí en la academia las tenia mi compañera de cuarto, y yo nunca fui a sacarles una copia, por lo que me encontraba bastante lejos de poder ir ahí, además del hecho de que ella tampoco puede verme en esta forma. Me senté en uno de los sanitarios, cerré la puerta con pestillo y comencé a llorar sin conocer por cual de todas las cosas lo hacia ¿lo hacia por Fred? ¿Por qué soy una asesina? ¿Un monstruo? ¿o por que no sentía culpa?. Así es, no sentía culpa, es más, era como si lo que acababa de hacer no significaba nada, no importaba, y eso era lo que me disgustaba al punto de que la rabia y la impotencia comenzaron a expresarse como lagrimas cayendo de mis ojos.

Como dije en un inicio: No tengo idea cuanto tiempo llevo aquí, solo se que han sido horas, bastantes viendo como la pequeña ventana del baño se empezó a tornar oscura como la noche afuera, haciendo que cada vez menos gente entrara aquí, lo que se traducía como menos incomodidad y lastima para mí. Pero las malas noticias no terminaban para mí, no sabia adonde ir, no quería ir a ningún lado pero tampoco quería seguir sentada aquí, eso solo me haría sentir peor, por lo que decidí salir, solo para abrir la puerta y encontrarme de frente con el pasillo por el cual había llegado, el cual se encontraba vació hasta no mas poder, y había un particular silencio que provocaba que el sonido de la madera crujiendo en los pisos de arriba se amplificara y causara una sensación bastante aterradora.

No para mí claro.

Estos detalles fueron totalmente ignorados por mi, no tenia la capacidad mental en esos momentos para fijarme en aquello, solo tenia la suficiente voluntad para poder caminar de manera lenta y torpe hacia la sala nocturna de la academia, que con suerte se encontraría vacía a estas horas de la noche, y me brindaría un espacio para dormir, si es que logro hacerlo. Caminando hacia esta, siento como mis oídos comienzan a taparse haciéndome escuchar un pitido que recorre con fuerza mi cabeza, causando un dolor bastante agudo, a tal punto que tengo que tapar mis oídos y apretar mis manos contra mi cráneo, buscando apaciguar el dolor, pero este no solo empeora, también comencé a escuchar la voz de la criatura, riéndose, queriendo tomar el control de mis acciones una vez mas, pero esta vez no era como antes, ahora se sentía con mas fuerza, aprovechándose de mi debilidad y usándola en mi contra.

-¡Ya basta!- grité desesperada tirándome de rodillas al suelo. La desesperación me ganaba, puesto que no sabia detener lo que me estaba haciendo, la criatura parecía estar tomando el control de una vez por todas.

Llegado un momento, ya me proponía a ceder, a dejar que pase lo que tenga que pasar y que si eso apacigua el dolor que siento en este momento por mí bien, no importaba que consecuencias traería ¡Solo haz que pare!

Estaba a punto de desmayarme cuando sin justificación ni lógica alguna, el dolor se detuvo en seco, sin dejar rastro de que alguna vez existió. La criatura lo había hecho a propósito, lo sabía, ya prácticamente me tenia a su merced, podía haber logrado consumirme por completo, pero decidió que este no sería ni el día ni el lugar. Respiraba rápidamente y mi cuerpo sudaba como nunca lo había hecho en mi vida, mi vista estaba algo borrosa, mas que nada por la fuerza a la que sometí mis pupilas por consecuencia del dolor que sentía y a las lagrimas que se formaron después de tal suplicio.

Pude levantarme, con las pocas fuerzas y el poco animo que tenía, apoyada a la pared y con la mirada perdida en el suelo, y con el profundo temor de que eso volviera a pasar en cualquier momento, no se por qué pero sentía que dormir iba a ser una especie de puerta a la salvación, que mañana cuando amanezca todo estaría bien, lo que probablemente sea yo intentando ser positiva de una manera que me haga sentir mejor, y en parte lo hizo, ya que con esa mentalidad fue con la que pude llegar a la sala 24 horas de la academia, la que para mi alivio, se encontraba casi vacía. Miré a mi alrededor, buscando el lugar mas apartado en el cual dormir sin que nadie me moleste, y lo encontré por supuesto, pero un chico se me había adelantado y se sentó a uno de los lados de la mesa. No se veía mal tipo ¿Pero quien no en estos días? No importaba, cualquier cosa el día no podía empeorar y ese chico que parecía casi igual de perdido que yo no sería un problema para mis "planes" de esta noche. Caminé hasta la mesa y me senté al lado opuesto de él. Me puse algo nerviosa, ya que sentí su mirada sobre mi al llegar de esa manera tan inesperada, habiendo tantos otros puestos por utilizar tenia que ser justo ese, su confusión estaba justificada. Levanto la vista, lo que no fue suficiente para que el desviara la suya, es más, eso pareció llamarle mas la atención, ya que parecía estudiarme lentamente, recorriendo con sus ojos mi rostro el cual probablemente daba lastima de ver. El se veía menor, no demasiado, pero si había una diferencia de edad entre nosotros y además se mostraba como alguien delgado, pero que sabia usar la ropa para verse bien pese a esto. Su rostro se veía cansado, probablemente por temas relacionados con la academia, lo típico.

Nos miramos por unos segundos, con calma, no había necesidad de hablar, ambos queríamos lo mismo y eso íbamos a obtener, o eso creía hasta que puso frente a mí una taza con té, la cual desprendía un suave olor a hiervas e irradiaba un tranquilizante calor que me hizo desear esa taza con mezquino interés.

-¿Té?- me dijo con una voz grave y casi como un susurro.

Creo que el notó la sonrisa que se formó en mi rostro al oír esas palabras, algo de amabilidad era justo lo que necesitaba sentir en momentos así. Acepté con algo mas de emoción la bebida, soltando un pequeño "gracias" el cual sonó lo suficientemente fuerte para que el lo escuchara.

-¿Mal día?- me pregunta tomándome por sorpresa.

-¿Cómo lo sabes?- le digo antes de tomar un sorbo.

-Pude sentirlo- me explica.

-Oh… eres uno de esos magos- le digo sabiendo su poco común habilidad sensitiva -Si… un mal día, no quiero hablar de eso, ya sabes como es- respondo intentando sonar amable ante mis urgentes ganas de cerrar los ojos -¿tu día igual?-

-Más que el tuyo probablemente- me dice tranquilo.

Rio por dentro, pocas eran las posibilidades de que eso fuera cierto.

Vuelvo a dejar la taza sobre la mesa, esta se encontraba vacía, lo que hizo que me sintiera algo culpable por tomármelo todo yo sola.

-Lo lamento, yo…- intenté pedir disculpas adecuadamente, pero el té había servido de increíble manera para relajar mi cuerpo, el ríe, al parecer había notado esto y pareció no importarle -¿Te… te molesta si… cierro los ojos un momento…?-Le digo antes de acostar mi cabeza sobre la mesa y quedarme profundamente dormida.

Mañana quizá… ansío el mañana.

Al otro día.

Está amaneciendo y la tranquilidad abunda en cada rincón de Demacia, los pájaros se escuchan cantar sobre los arboles y los rayos de sol entran lentamente por las ventanas de la academia, dando un color anaranjado al interior de sus instalaciones, como la sala 24 horas, la cual ya tenia su chimenea encendida por el frio que solía hacer a esas horas de la madrugada, y un pequeño grupo de gente que en su mayoría eran profesores buscando alguna taza rápida de café para llevar a su oficina. Las mesas se encontraban vacías, ya que siendo recién la hora en que se abrían las puertas de la academia, nadie iba a estar ahí, mas que nada por que todos tienen sus horas presenciales, pero dos personas se encontraban durmiendo sobre una de estas, ganándose la mirada extrañada de las pocas personas que pasaban por ahí.

En un momento, podemos ver un pequeño destello viajando rápidamente por la sala, aterrizando sobre la mesa en la que ellos estaban dormidos.

PV Lars.

-Hey, chico- escucho decir interrumpiendo mis sueños, a la vez que sentía unos leves golpes en mi cara y algunos tirones de pelo -¡despierta!- El grito fue lo suficientemente fuerte para que me levantara inmediatamente, sintiendo el peso del sueño en mis ojos, como si la vida me pidiese que me los sacara a la fuerza. Luego de la sorpresa inicial, y de bostezar profundamente comencé a ver a mi alrededor y me di cuenta que la chica aun se encontraba ahí, dormida, en una posición que se notaba incomoda para cualquier persona. Quería despertarla , o por lo menos acomodarla de mejor manera, pero Klyp floto frente a mi cara y me detuvo en seco.

-¿Klyp? ¿Dónde estuviste toda la noche?- le pregunto con voz ronca producto del sueño.

-Primero que nada buenos días- me corrige ¿acaso esa cosa tenia tantos modales? -Y segundo; de nada por despertarte, mocoso- esto ultimo lo dice de forma bastante despectiva -Están empezando a llegar personas a la academia, y verte dormir no es que sea la imagen mas placentera del mundo, a diferencia de tu amiga, que por cierto, no sabía que tenias tan buen ojo con las chicas ¿eh?-

-eh…- iba a responder, cuando vi a la chica despertar de manera torpe, quejándose probablemente por dormir de tal manera -hey…- le digo.

Ella se demora un momento en espabilar y mirarme, sobando sus ojos con la torpeza característica de alguien somnoliento.

-Hey- dice ella mirándome.

-¿Cómo te sientes?- le pregunto estirándome.

-Bien, gracias a tu té- me sonríe, dios lo que una sonrisa puede hacer -Aunque no esperaba mucho mas de esta mañana, la espalda me duele un montón- al escuchar esto me pongo de pie y me dirijo donde ella pasando sobre la mesa, buscando el lugar donde sentía el malestar. Comienzo a concentrarme y mover mis manos de manera que un pequeño tono verde comenzara a brillar de estas, para luego dirigir el hechizo a espaldas de ella, la cual me miraba curiosa ante tal acto inesperado.

-Deberías sentirte mejor en un rato, aunque no te aseguro nada, soy bastante malo en esto- dije de manera pesimista.

-Pues…- veo como mueve levemente su torso -parece que funcionó perfectamente, gracias otra vez- dice respirando profundamente -Que caballero-

Sonrío ¿Qué pasaba conmigo? ¿Desde cuando soy tan atento?.

-¡ja! Bien jugado chico-

Ambos volteamos a ver a Klyp por su inapropiado comentario, yo con cara de cansancio y ella con cara de sorpresa.

-¿Qué rayos es eso?- pregunta ella.

-¿q…que dijiste mugrosa?- exclama el pequeño espíritu molesto.

-aún estoy intentando averiguarlo- le digo poniendo mi mano para que Klyp se apoye.

Ella se levanta a inspeccionarlo, tuvo una reacción parecida a la de Sol, curiosa y deseando averiguar que es.

-Nunca había visto un espíritu así- dice mirándolo de cerca -No es de ninguna especie local, y menos de Jonia y los colores son difíciles de identificar, me recuerda a algunas apariciones de las islas de la sombra- menciona.

-Vaya parece que no solo eres bonita- de un movimiento alejo a Klyp para que dejara de hablar barbaridades -ignóralo- ella ríe.

-Descuida, estoy acostumbrada a tratar con idiotas- menciona arreglando un mechón de su pelo.

-Sabes bastante, asumiré que este no es tu primer año- le digo.

-Tienes razón, cuarto año ya en esta cárcel- bromea -Pero hey, todo por amor a la magia-

"Ja, habla por ti" pienso.

Veo como ella voltea a la mesa donde tenia su mochila apoyada, tomándola y preparándose para salir, debía sentirse cansada por decir menos, al igual que yo, pero algo que me llamaba la atención fue el hecho de que en ningún momento se saco de encima una sucia manta que llevaba puesta, la cual había estado usando desde que llegó anoche y ni siquiera para mirar a Klyp se la quitó, era bastante raro, o quizá solo tenia frio, que se yo.

-bueno…- dice estirando uno de sus brazos hacia mí -Gracias por todo, de verdad, pero creo que debo irme y darme una ducha antes de entrar a clases- le sonrío.

-Te acompaño hasta la salida, no tengo mucho que hacer- ella asiente.

Caminamos juntos hasta que debimos tomar caminos separados y supe que debía preguntarle su nombre ahora, si no probablemente nunca lo sabría, ya que la academia es un lugar increíblemente grande y el volver a encontraste podía llegar a ser algo bastante difícil.

-Oye ¿y…?- iba a hacerlo, cuando dos profesores pasaron corriendo entre nosotros, empujándonos bruscamente a lados contrarios. Nos miramos extrañados, ya que de un momento a otro el ambiente empezó a enturbiarse en la academia, y veíamos como algunas personas murmuraban cosas entre ellos como si algo malo hubiese pasado y como todos caminaban a la salida de manera apresurada. Alcanzamos a detener a un auxiliar para peguntarle que estaba pasando, el cual a regañadientes nos respondió.

-Encontraron a un estudiante de la academia muerto en el bosque- explicó para mi sorpresa -Al parecer se esta haciendo un escandalo con la dirección allá afuera, ahora si me permiten- el siguió caminando rápidamente hacia el exterior dejándonos con la mente en blanco.

Nunca había escuchado de algo así pasando en la academia, digo es mi primer año y todo, pero si algo hubiera pasado antes supongo que los rumores se divulgarían, y que pase en una ciudad como Demacia parecía ser aun mas increíble, convirtiendo a la noticia en algo bastante chocante y aterrador ¿Por qué alguien atacaría a un simple estudiante de magia?. Cuando voltee a ver a la chica esta se encontraba pálida, quizá esos temas le lleguen aun mas fuerte que a mi, ya que se encontraba al borde del terror y con su mirada perdida en el pasillo donde todos se dirigían.

-¿Oye te encuentras bien?- le pregunto moviendo levemente su hombro. Ella pareció despabilar, para luego literalmente, querer salir corriendo de ahí, pero da un mal pisotón sobre la manta que llevaba puesta haciéndola caer y soltando la misma en el acto, dejándola solo con su uniforme en el suelo, el cual para mi sorpresa, se encontraba casi completamente manchado de alguna sustancia roja que bien parecía ser sangre, la cual no logre identificar ya que ella en un movimiento rápido toma nuevamente la manta y sale corriendo aceleradamente a la zona de hospedajes, quedando solo yo ahí parado en medio del pasillo con la boca abierta, sin saber precisamente que acababa de pasar.

Minutos después.

Desgraciadamente tuve que ir a clases poco después de haber despertado, lo que no fue ninguna gracia para mí, aunque por lo menos llegue a la hora por primera vez. Al entrar a la sala, alcanzo a ver unos pocos estudiantes ya sentados en sus puestos, probablemente por que aun era algo temprano. Al ver a mi derecha puedo ver a Sol sentada leyendo un libro, la cual no parecía haberse dado cuenta de mi presencia aún, así que tomarla por sorpresa fue fácil, Como llegar y sentarme rápidamente a su lado como todos los días y al voltear ver su cara de sorpresa al verme ahí.

-¿Qué lees?- le digo intentando husmear en su libro.

-¡Nada, aléjate!- me grita apartándolo de mi vista -¡Es-es algo de chicas!- me empuja -¿Qué haces aquí tan temprano?- yo comienzo a sacar mis cosas del bolso -woah, y hueles fatal-

-Es una larga historia- respondo mirándola -Pero básicamente tuve que dormir en la sala nocturna- ella abre los ojos de par en par.

-¿Sabes que ese lugar no está hecho para irse a dormir, no? Es más, me sorprende que lo hayas logrado, dime ¿Cómo…?-

-Me senté y apoye mi cuerpo en la mesa, igual que cuando me duermo en clases- le explico -Supongo que el cansancio ayudo a lograrlo, y… esta chica-

-¿uh?- suelta ella -¿chica, como…?- dice notoriamente diferente.

-Una chica que llego y se sentó frente mío- le explico -¿No estarás celosa, no? Sabes que siempre serás mi mejor amiga- digo esto ultimo para molestarla.

-¿Celosa? Pfff no… que va, no me importa en realidad- voltea para no verme a la cara.

Se escucha sonar el timbre en el pasillo, para luego ver como mi salón comienza a llenarse poco a poco de estudiantes para dar comienzo a la clase.

-¡Buenos días!- exclama el profesor Farewell -Me alegro que todos llegaran a la hora hoy, ya que es una clase bastante importante la que los espera el día de hoy- comienza a moverse entre nuestros puestos poniendo especial atención a nuestros elementales y espíritus -Ya que aprenderán conjuros básicos para el manejo de sus elementales y también para mejorar la conexión entre ambos- comienza a sacar de su escritorio un libro bastante grande, el cual en su portada alcancé a divisar el símbolo de una flama con dos pequeños ojos, el símbolo que representaba a todas las criaturas provenientes de la magia. Ahora yo era el que puso mayor atención, ese libro podría servirme para saber que clase de ser era Klyp, además de saber que cualidades posee. Claro que no voy a robarlo, simplemente le pediré al profesor que me lo preste, probablemente se emocione al verme tan interesado en su clase de una vez por todas -¡el primero que deben aprender! Ehem… es uno muy sencillo, les permitirá tele transportar sus espíritu a su lado en caso de que se separen o se alejen, ya que por mágicos que sean, estos pueden perder fácilmente el sentido de la orientación-

Al escuchar eso, mi primera acción fue mirar a Klyp que se encontraba sentado en mi hombro.

-¿Oíste eso? Eso significa que no volverás a perderte como anoche- le dije confiado.

-Pf… si quiero que lo intentes- responde él.

-Para ello deben emitir un leve destello arcano en sus manos y recitar las palabras "Simul route", es más, pídanle a sus espíritus que se alejen lo mas que puedan de ustedes- lo pensamos un poco pero eso hicimos, para luego ver como todos ellos salieron volando, algunos por la puerta, otros por la ventana, etc. Llegado el momento, el profesor nos pidió que todos recitásemos el conjuro en unísono, poniéndonos de pie y siguiendo los pasos para que funcionara. Antes de decir las palabras, él se aseguro de que todos fuéramos bien hasta ahí y una vez confirmado esto nos dio la orden de hablar.

"Simul route" dijimos todos.

Inmediatamente todos los espíritus comenzaron a aparecer flotando al lado de su respectivo estudiante, emitiendo un fuerte pero muy breve destello cuando lo hacían, lo que nos obligó a cerrar los ojos debido a la intensidad que se creo al hacerlo todos al mismo tiempo.

Pero… Klyp no había aparecido a mi lado, lo que me preocupo bastante, y me hizo ser el centro de atención de la clase por unos interminables minutos al ser el único al que, aparentemente, no le había funcionado el conjuro.

-Señor Westley ¿Usted…?- me quiso decir Farewell.

-Señor yo… ¡no se que hice mal! Yo… yo hice todo como usted dijo ¡y lo vio!- intenté justificarme, la verdad es que me había frustrado bastante por eso.

-Me habían informado de su "caso"- dijo para mi sorpresa -Pero nunca esperé que los hechizos tradicionales no funcionarían con el- dijo rascándose el cuello.

-Usted ¿Qué…?- antes de preguntarle lo que sea, puedo ver a Klyp entrando tranquilamente por la ventana y posándose en mi hombro.

-Te dije, podías intentarlo si querías- me dice Klyp -Tenía que volver para sacártelo en cara- intento ignorarlo y continuar.

-Profesor ¿Usted sabe que es?- le digo casi como un reclamo. El me mira por unos instantes con una cara algo apagada.

-No tengo idea…- dice seco.

Eso me desalienta un montón, tomé asiento con la vista perdida en el suelo, pensando en que rayos había echo yo para que la vida dejara lo peor para mí. Siento la mano de Sol en mi brazo, intentando reconfortarme, lo cual ayudo perfectamente haciéndome tomar su mano de vuelta, sonriéndole en forma de decir "gracias".

Mi estado de animo había cambiado completamente ya que esto me recordó como es realmente mi vida aquí, y que la noche anterior solo fue un descanso de lo que realmente me espera ahí fuera, como es la realidad y de que no debo dejarme guiar por falsas esperanzas.

No pude hacer mas nada durante toda la clase, ningún hechizo parecía hacer efecto en Klyp, el cual se reía cada vez que fallaba uno, haciéndome perder las esperanzas hasta que finalmente mandé todo al carajo y me quedé viendo a Sol practicando con su elemental. Al termino de la jornada, me reuní con Rufus y Sol afuera de la academia, donde un árbol daba una agradable sombra en la cual sentarse, junto a un paisaje que reflejaba unas nevadas montañas y verdes bosques a lo lejos. Yo estaba callado, cosa rara, intentando armar el bendito tabaco que por primera vez se me estaba haciendo tan difícil de hacer, por lo que Rufus tuvo que terminármelo.

-No te sientas mal- me dijo Sol posando su cabeza en mi hombro -Probablemente tu espíritu sea el mas especial de todos ¡deberías alegrarte!-

-Quizás tengas razón, pero ¿acaso no podía venir con un manual o algo?- dije mirándolo interactuar con Gia, la elemental de Sol -Días como este solo quiero llegar a casa-

-Lamento no poder ser de ayuda- suelta Rufus fumando -La verdad es que probablemente nadie sepa que es esa cosa realmente-

-¿A quien le dices cosa? Baboso- exclama Klyp.

-Hablando de cosas raras ¿supieron del estudiante que encontraron muerto?- yo y Sol asentimos al unísono –Pues se a sabido mas información, por ejemplo: Estaba en cuarto año, su nombre era Fred y al parecer el cadáver estaba así… ¡bang! Despedazado totalmente-

-Ugh Rufus, ten algo de sensibilidad- le dice Sol molesta.

-¡Es verdad!- alega -¿Y saben que más?-

-Solo dilo, sabes que no sabemos- respondo impaciente.

-El caso va a ser tomado por nada menos que la Sheriff de Piltover y su compañera- Puedo sentir la emoción de Sol a mi lado.

-¡De ninguna forma!- grita emocionada levantándose de un salto -Las he visto cuantas veces en persona y en el diario manteniendo la ciudad segura ¿Y ahora vienen a la academia? ¡Esto es asombroso!- daba vueltitas olvidándose por completo de que había un asesinato de por medio. Cabe decir que Sol al ser de Piltover este tipo de noticia se le hacia muy emocionante, es decir ya llevaba casi un año sin visitar su ciudad, así que era casi como traer la ciudad a ella.

-Probablemente se suspendan algunas clases- menciona Rufus.

-¡Esas si son buena noticias al fin!- Suelto haciendo que todos riamos.

En la cámara sin ojos, muy bajo tierra.

Vemos el mismo lugar que condujo aquél túnel a los estudiantes, la famosa cámara sin ojos, la cual ahora se veía mas apagada y con otros colores, ya que los cristales del techo de aquella vieja cueva ya no brillaban de color morado, mas bien ahora eran azules y hasta negros se podían ver en su infinidad, lo cual era normal conociendo la naturaleza mágica de ellos al reaccionar con otros seres vivos. En medio de esta se encontraba Aen y Jahov's, el último estaba parado al centro mientras que la hija de la muerte giraba a su alrededor.

-¿Viste al muchacho no?- pregunta ella al anciano. El parece tomarse un segundo en responder.

-Así es, y pude sentirlo- responde con voz ronca -Ambos sabemos lo que significa- Aen se detiene.

-Su alma está perdida, de una manera u otra- dice mirándolo -No hay nada que hacer- El viejo parece no concordar con esto.

-Le prometí a sus padres que se convertiría en un gran mago como ellos- responde mas severo -No puedo dejar que algo le pase, Avara nunca me lo perdonaría-

-¿Y como crees que él…?- Jahov's la detiene.

-Tú- interrumpe -Conoces al espíritu mejor que nadie, ya que fue en tu tierra donde se creó- se acerca a Aen -Conozco los riesgos y ya tomé mi decisión, le enseñaras a controlarlo- Da media vuelta para marcharse, sabiendo que esa decisión no fue del todo placentera para ella. Voltea una ultima vez para decir.

-No dejes que se corrompa-

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Y Quédense en casa.