- ¡Hermione!... ¡Hermione!
A la castaña se le paró el corazón. Acaso ese chico no entiende de que ella no quiere estar con alguien y menos aún si está comprometido. Es un idiota redomado. Siguió caminando pero, al mirar despistadamente hacia atrás se dio cuenta de que el chico aun seguía persiguiéndola sin pudor por todo el edificio.
- ¿Desde cuándo me estas siguiendo Ron? – Hermione seguía caminando.
- Desde que bajaste… ¿Qué te pasa? Por qué me dejaste ahí, solo… arriba.
Hermione se detuvo y volteo lentamente hacia un Ron un poco asombrado, ella sintió que ardía en llamas.
- ¡Y qué quieres que haga cuando me vengo a enterar de que tienes novia!
Ron quedo con los ojos muy abiertos. Eso no era más que la verdad ¿Qué pretendía con Hermione sabiendo que tarde o temprano se casaría con alguien que ni siquiera amaba?
- Sabes, creo que… creo que tienes razón, perdón.
Ron sin más se dio la vuelta y emprendió de nuevo hacia el elevador. Hermione no dijo nada, al verlo ir sintió unas ganas enormes de alcanzarlo, de hablarle y decirle… ¿Decirle qué? Ellos solo habían tenido una noche juntos… una noche en donde ambos fueron un solo cuerpo, donde ambos sintieron que sus cuerpos no alcanzarían más placer, una noche en la que Hermione nunca olvidaría a Ron Weasley.
- Esto tiene que terminar Lavender.
- No puedo, me estoy haciendo adicta a ti, adicta a todo lo que me das… - Lavender mordía levemente el cuello de Draco Malfoy.
- Quieres… quieres dejar de morderme – Draco se levanto furioso, se puso su camisa y buscaba su ropa interior – Solo accedo a esto por el maldito video que tienes, aunque agradece que no te demandaré, agradécelo en verdad.
- Todo es por ella verdad… todo es por esa patética lunática. ¡Ella no tiene lo que yo tengo! Ella no tiene esto que tanto te gusta… - Lavender tocaba su entrepierna con mucha ímpetu.
- Lo que pasa es que estas enferma. –Draco salió de la habitación de Lavender, después busco sus llaves, tomó sus cosas del trabajo y salió del departamento de la rubia. Él ya estaba harto de toda esa situación, Lavender solo lo utilizaba sexualmente, iba a buscarlo donde trabajaba solo para proponerle ir a su departamento a tener relaciones sexuales, cosa que el chico no quería hacer, pero ''Por arte de magia'' el primer encuentro intimo que tuvo con la rubia fue grabado, ella amenazaba con mandárselo a Luna Lovegood quien estaba casada con el rubio desde hace ya 2 años y quien, estaba embarazada.
Todo comenzó 5 años atrás, cuando Draco estaba perdidamente enamorado de Lavender Brown. Ella tenía su relación con Ron, pero el Draco aún la veía como la mujer más perfecta para él. Un día, Ron no accedió a tener relaciones con Lavender, cosa que hizo que la rubia estallara, ya que, para ella eso era una cosa sumamente importante, pues con eso le demostraba cuando la amaba. Draco, como buen mejor amigo de la chica, siempre estaba ahí cuando peleaba con el pelirrojo, sin embargo por descuido, por amor, por coincidencia… tuvieron sexo esa noche. Pero Draco no conto que Lavender grabaría ese encuentro. Meses después, la vida sexual entre Ron y Lavender volvió a ser la misma y Lavender no volvió a buscar más al rubio, cosa que lo hizo sufrir demasiado, tanto que llego a tener que ir con un psicólogo, en este caso psicóloga, llamada Luna Lovegood. Luna poco a poco logró que Draco se mantuviera despejado de todo lo que tenía que ver con Lavender y vaya que logró hacerlo ya que el rubio se volvió a enamorar y esta vez fue de su psicóloga.
Draco entro a su auto y miró su celular, en la pantalla tenia notificado que había 4 llamadas perdidas, todas provenían de su casa. Draco sin pensarlo marcó.
- ¿Si? – Una voz dulce y adormilada contestaba del otro lado del auricular.
- ¿Los desperté? ¿Cómo estas tu y el nene?
- Estamos bien descuida… Draco ¿Dónde estás?
- Uhm, es que… estoy en el trabajo, estoy con Ron y Harry, ya sabes cómo son estos tipos… – Draco rió, cosa que Luna no creyó ni una pizca – bueno linda, voy directo para allá, ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo de desayuno?
- Amor, según sé, estas en el trabajo y no puedes salir… ¿Tienes algo que contarme Draco?
Sin dudas Draco había olvidado de que Luna era psicóloga.
- Nada amor, ya deja de ver cosas donde no son ¿Ok?, bueno, me habían dado permiso de salir por un momento pero bueno si no quieres verme…
- ¡Ay amor! Perdóname en serio, siento ser así, tal vez el embarazo me pone muy preocupona… ya sabes cómo soy… bueno amor tengo que irme, mi papá está tocando la puerta y no quiero dejarlo esperar, te amo Draco y te amo mucho.
Luna colgó. Draco sintió un leve ardor en los ojos, sin duda Luna no merecía esto, no merecía ser su mujer. Aventó el teléfono al asiento del co-piloto y golpeo el volante ferozmente. Agacho la cabeza y se dio cuenta de que tarde o temprano Luna se enteraría de toda esa situación.
Hermione aún estaba parada viendo cerrar el elevador con Ron dentro, Hermione sentía una punzada en el pecho, no debía dejarlo ir así, no quería.
- ¿Señorita?
Hermione volteo, el portero de los departamentos la miraba con una sonrisa.
- Uhm, Hola… disculpa, es que tuve un problema con mi puerta y está cerrada, no puedo entrar…
- Descuide, tenemos un repuesto de su llave aquí – El portero se agacho por debajo de su estante – tomé, esta es su llave.
- Gracias – Hermione le sonrió aunque noto que le estaba mirando las piernas, ya que ese vestido estaba roto por un lado, por donde cayeron las llaves. Presiono el botón que haría bajar el elevador que seguramente, había dejado a Ron en el piso donde vivían.
Ron entro a su departamento y cerró la puerta con llave, si Lavender tocará o tratara de abrir estaría cerrado y se iría, no quería ver a nadie y mucho menos a ella. Se dejó caer en su sillón preferido y decidió que sería mejor olvidar todo aquello que había sucedido la noche anterior.
- Todo será mejor así – El pelirrojo hablaba para sí mismo - ¿Qué rayos pudo haber pasado en una noche?, Nadie se enamora con una noche… - Ron quedó mirando el techo como si fuera lo más interesante del mundo. Pedía a gritos al cielo que no estuviera pasando lo que Ron estaba temiendo.
Mientras tanto, el elevador amenazaba con detenerse en cualquier momento y Hermione no quería salir aún. Ella sabía muy bien que al salir pasaría por la puerta de Ron y eso era algo que no quería hacer, el elevador abrió sus puertas y la castaña no le quedo más remedio que salir de ahí.
- Oye… oye.
Hermione se petrifico. Una voz de chica le estaba susurrando, ella volteo despacio y miró que al lado de la puerta de Ron había una pelirroja que la estaba llamando, si más lo recordaba esa chica se llamaba Ginny.
- ¿Ginny? – En vez de afirmación pudo sonar pregunta.
- ¿En donde esta mi hermano?
Hermione guardo silencio y tomo de la mano a Ginny. Ambas chicas se dirigieron al departamento de la castaña.
- ¿Por qué me traes aquí? ¿De quién es esta casa?
- Es mía Ginny. Dio la casualidad de que ayer en la tarde me cambia aquí, este es mi hogar.
- ¿Qué rayos…? – Ginny quedo con la boca abierta.
- Si… lo sé. Y por favor, no quiero que me vuelvas a nombrar a tu hermano… ¿Quieres un té?
- Claro… Hermione, me puedes decir que ocurrió ayer.
Hermione colocó dos tazas, una delante de ella y la otra delante de Ginny. Hecho en tetera agua y la puso en la estufa, donde el agua pronto estaría hirviendo. Le entrego un sobrecito que contenía el té. Hermione trataba de no mirarla directamente a los ojos, sabía muy bien que desde que entraron a la casa, ella la estaba observando.
- Antes de que quieras preguntarme algo, iré a cambiarme, me siento incomoda así.
Hermione se dirigió a su cuarto y se puso su pijama, al regresar Ginny ya había tomado el agua de la estufa y había servido los dos Té.
- ¿Quieres hacer otra cosa ó ya no querrás evadirme? – Ginny la miraba ceñuda.
- Tranquila, tranquila. Ahora sí, vamos, ¿Qué quieres saber? – La castaña hablaba un poco temerosa, aún no conocía muy bien a Ginny, pero d pronto sintió unas ganas enormes de contarle todo lo que había sucedido y toda la batalla que se estaba liberando en su cabeza, sin dudas que confiaba en Ginny.
- Primero que nada, ¿Estás bien? Recuerdo que te sentías mal anoche en el bar, ¿Ahora como te sientes? – La pelirroja miraba directamente a los ojos a Hermione, cosa que provoco que ella estallara en lágrimas.
- ¡No, no estoy bien!
Hermione llevó sus manos a su rostro, Ginny se levantó de un salto y la fue a abrazar. Hermione respondió al abrazo y lloró con más ganas.
- Tranquila, vamos, desembucha ¿Qué te pasa? – Ginny se sentó a un lado de ella y tomó las manos temblorosas de Hermione.
- Es que, todo lo que tengo que contarte es muy largo… tendría que contarte el motivo de porque me vine a vivir aquí y todo lo que ocurrió anoche, no creo terminar. – Hermione hablaba con la voz crispada.
- Aquí estaré Hermione, no me voy a ir hasta que te sientas mejor.
Una vez más las chicas se abrazaron, y ambas se dieron cuenta de que a partir de ese día, las dos estarían más unidas que nunca.
Desde hace más de cinco minutos el teléfono no paraba de sonar, eso estaba preocupando a Harry. Ginny había desaparecido sin decir nada y Harry estaba tratando de localizar a Ron, tal vez el estaría con ella. Harry decidió marcarle al pelirrojo pero no contestaba, sin más, se cambió de ropa y decidió, fue a tocar a su puerta.
- ¡Vamos Ron! ¡Tienes que abrirme!
Ron no quería hablar con nadie, pero sin dudas Harry sería de muy buena ayuda. Se levanto del sofá y arrastrando los pies le abrió la puerta a su cuñado.
- ¿Qué demonios te sucede Ron? ¿En dónde te metiste ayer? ¿Qué pasó con esa chica? ¿Y Ginny?
- Son demasiadas preguntas para mi Harry. – Ron se volvió a sentar en el sofá, Harry se fue directo al refrigerador y saco 2 cervezas heladas, las abrió y se sentó con su amigo.
- Te vez horrible Ron ¿Qué tienes?
Ron miró ceñudo a Harry.
- Pues mira, tú te vez muy guapo Harry, dame tu consejo para mantener mi cara bien hidratada.
- Vamos Ron, me refiero a que te vez mal, ¿Peleaste de nuevo con Lavender?
Ron se llevo las manos a la cabeza, Harry le dio un gran sorbo a su cerveza.
- Sabía que te habías peleado con ella.
- No Harry, ni te imaginas. No es el problema con Lavender, si no con la chica con la que me vine del bar ayer, ¿La recuerdas? – Ron tomó su cerveza y le dio un sorbo, Harry lo imito.
- ¿Hermione? Se llama Hermione, ¿Cierto?
- La misma.
- Ron… ¿Qué hicieron ayer? – Harry miraba fijamente a Ron, Ron en cambio miraba todos lados menos la mirada acusadora de su amigo - ¡Ron!
- ¡Nos acostamos! ¡Y por alguna puta razón no dejo de pensar en ello! – Ron por inercia se llevo nuevamente las manos a la cabeza, Harry bufó.
- Ron, creo que tienes que olvidarlo… te casarás y…
- ¿Cómo lo olvidaré si vive a 5 metros de mi casa?
- ¿QUÉ?
- Si Harry, vive en este mismo sector, en este mismo edificio y en este mismo piso. ¡Como diantre puede ocurrir esto!
- Cielos amigos, ¿Cómo harás para verla ahora a la cara? ¡Te acostaste con ella!
- ¡Cállate Harry!, solo lo sabremos tú y yo ¿De acuerdo? Además, eso no es todo. ¡Conoce a Lavender!
Harry quedó boquiabierto. Sin dudas esta vez Ron si estaba más que perdido.
- Todo comenzó hace como 1 semana, yo estaba decidida a todo por alguien que… no supo valorarme.
Ginny escuchaba atenta la historia de Hermione.
- El se llama Viktor, vivíamos juntos en España, ahí lo conocí – Hermione se sonó ruidosamente la nariz – después de casi 3 años de relación, el me propuso matrimonio. Mis amigas me habían organizado una despedida de soltera… y, nos fuimos a un bar esa noche, Viktor se quedo con unos amigos en nuestra casa, porque ellos también tendrían la despedida de soltero de él. Una amiga estaba embarazada y de repente le vinieron los dolores de parto, yo estaba espantada y no quise llamar al padre del bebé ya que estaba en la despedida de Viktor… - Hermione suspiró -
- ¿Y qué más Herms?
Ya habían pasado 3 horas desde que los habíamos dejado solos y… nos imaginamos que su despedida ya habría terminado. Una amiga y yo fuimos a buscarlos y… al entrar a mi casa, noté que no había ningún hombre, más que Viktor.
- ¿Estaba solo él? ¿Estaba solo?
- No… él, el estaba en nuestra recámara, con 3 tipas – Hermione rompió en llanto nuevamente, Ginny con lagrimas en los ojos, corrió abrazarla. Hermione había pasado por un momento sin dudas muy duro, si a ella le llegara a pasar lo mismo con Harry, ella se moriría. Ginny trataba de decirle palabras que hicieran sentir mejor a Hermione, pero no encontraba las palabras. Poco a poco Hermione se fue recuperando y se tranquilizó.
- Es por eso que te cambiaste de hogar.
- Si, después de eso, le avente en su cara el anillo de compromiso, y me fui. Al día siguiente me comenzó a buscar pero, le dije que me dejara en paz, el me amenazo con que me encontraría, pero, decidí mejor irme del país y venirme a un lugar diferente… por eso escogí Londres. – La castaña sentía un gran alivio en el pecho, dejar que Ginny supiera esa horrible historia le quito un peso de encima.
- Te juro que si llego a ver a ese tal Viktor, lo mató. – Hermione y Ginny rieron – Eso es Hermione, ríe. Tienes que olvidar ese mal momento, tal vez el destino hizo que conocieras a Ron…
Hermione palideció de pronto. Otro tema a tratar era Ronald Weasley.
- ¡Y espera Harry, aún viene la bomba!
- ¡No Ron, ya cállate! – Harry se tapaba los oídos, sin duda, cuando tenga ganas de deprimirse, tenía que escuchar todos los problemas de Ron.
- Lavender me dijo que no invitaría a mis amigos a la boda ¡¿Acaso crees eso posible?
- ¿Qué? - El rostro de Harry se torno triste. – No me digas que…
- ¡Ni lo menciones amigo! – Ron abrazo a su amigo por los hombros – Si no invitan a toda la bola de desquiciados, no habrá boda, y ella tiene que estar de acuerdo conmigo, hombre, ¡Pero si yo soy el novio!
Los chicos comenzaron a reír, sin duda ni una chica, ni millones de chicas harían que la amistad entre estos dos terminara.
- Creo que lo que ocurrió anoche con tu hermano es algo que debo olvidar.
- dices ¿Lo que ocurrió?
- Si Ginny, es que… tu hermano y yo… bueno, ya sabes.
- ¡No me mientas Hermione! – Ginny hecho una carcajada, la verdad es que estaba feliz de saber eso, que Hermione y Ron tuvieran algo más que una amistad sería más que genial, así por fin Ron se daría cuenta de que es el peor error casarse con una vieja chiflada.
- No te miento Ginny – La castaña sonreía – Es la verdad, que vergüenza.
- Tranquila, tranquila. Al contrario eso es ¡La mejor noticia! Y bien… - Ginny alzaba las cejas acosadoramente.
- Ni pienses que te diré mis intimidades.
- ¡Vamos Hermione!
- No Ginny… ¡Es tu hermano!
- ¿Y eso que más da? Tú eres mi amiga y me interesa saber que sentiste.
Hermione sintió algo muy lindo cuando Ginny le dijo eso. Ahora la que se levanto fue ella y la abrazo, Ginny también le devolvió el abrazo.
- Ya Hermione, ¡No quiero llorar ahora! – Ginny se echaba aire con las manos – Dime, cuéntame por favor… solo dime bien, mal o pésimo, que te puedo asegurar que esa será tu respuesta.
- Ni lo creas Ginny, con decirte que no puedo sacarme ese momento de la cabeza. – Hermione jugaba con la tela de su pijama y por alguna razón extraña sonreía bobamente.
- Creo que es mucha información por hoy… - Ginny tenía cara de asco - ¿Quieres salir al cine? Hoy Harry y los chicos irán a jugar fútbol y nos dejara solas, bueno me refiero a mí y a Luna.
- ¿Luna?
- Si, Luna es una amiga, es esposa de Draco, es amigo de Ron, Harry y mío. Te aseguro que Luna y Draco te caerán muy bien. Iremos solo Luna, tú y yo al cine, algo así como una tarde de chicas.
- Gracias Ginny, gracias por hacerme sentir bien en este momento.
- No tienes nada que agradecerme, te aseguro que a partir de hoy, cambiaras tu vida radicalmente.
- Espero que ese cambio sea para bien.
- Ni lo dudes Hermione.
Ginny y Hermione se volvieron a abrazar, Ginny se despido y Hermione entro rápido a darse una ducha, sin duda no imaginaba lo que le esperaba por la tarde, ni los problemas en el que cierto chico pelirrojo la metería.
