El reencuentro poco esperado
Es un día jueves por la noche y en la ciudad de Bandle hay bastante actividad por las calles, cosa rara debido a la costumbre de los Yordles de irse temprano a la cama, pero este día era utilizado por ellos como forma de distracción y de recompensa por las horas de trabajo a las que se exponen cada día, para que mañana continúen felizmente con sus actividades y que tengan algo que desear cada semana. Es una tradición que tiene cientos de años de trayectoria y es querida por cada uno de los Yordles, incluso el mas introvertido consigue ver el lado bueno en esta noche.
Se festeja como cualquier celebración debería: Mucha comida, mucha bebida y la música más alegre tocada por los músicos mas capaces de Bandle. La iluminación cuelga alrededor de los techos de las casas y se junta al centro de una gran hoguera en la que se cocinan algunos de los cortes mas populares de Runaterra. Sobre un improvisado escenario toca un grupo de 4 Yordles mientras que algunos bailan alrededor de la ya mencionada hoguera, otros están sentados comiendo en una gran mesa de madera, conversando y riendo, sin pensar en ningún momento en el día de mañana, por que si algo saben hacer bien los Yordles es vivir el momento.
Lulu y Rumble veían dicha celebración desde la ventana de la casa, ya que ninguno era muy participe de esta y preferían pasarla observando desde lejos, cada uno con su bebida y unas cartas puestas sobre la mesa para pasar la noche, sabiendo pasarla bien a su manera. Al resto de los Yordles no les importa la verdad, Lulu solo comenzaba a integrarse a la ciudad y aunque Rumble era conocido por un espíritu acelerado y alegre, el prefería hacer de compañía para ella esa noche.
-¿No sientes que hace frio?- dice Rumble agregando unas cartas a su baraja.
-para nada- responde la hechicera tranquilamente -¿No te estarás enfermando tanto andar por ahí fuera, no?- pregunta.
-Quien sabe, tal vez- ella lo mira con los ojos entrecerrados -¿Acaso estas preocupada por mi?- la molesta.
-Me preocupa mas el hecho de que podrías contagiarme a mí ¡o a Pix!- eso hace que el pequeño ser exagere la situación igual que Lulu.
-Descuida, estoy mas que seguro que se trata de otra cosa- las dos parecen creerle -¿Y Lars? ¿hoy tampoco llegó?-
-No- responde ella -No ha dado señales de vida, pero supondré que estará bien, lo mas probable es que se haya quedado en la academia estos días-
-Es bueno que se vaya acostumbrando a valerse por el solo- dice Rumble algo áspero.
-¿Y eso a que viene?- pregunta Lulu.
-bueno…- comienza a adular -¿No siempre se va a quedar contigo ¿no?- a ella parece no gustarle mucho el tema.
-Bueno siempre que decida quedarse va a ser bienvenido a hacerlo- responde fría -¿tienes algún problema con eso?-
-Solo digo… Puede ser una carga para ti, los recursos escasean y…- un golpe en la mesa detiene sus palabras. Ella se levanta para quedar mas cerca de Rumble, con obvio enfado hacia él.
-¿carga? ¿Por qué no me paga por ello? ¿O por que no te agrada?- Responde enfadada.
-Eso no es lo que…-
-¡te recuerdo! Aquí tu también te estas quedando gratis y sin obligación de aportar con nada- ella ve como el baja sus orejas ente eso.
-Sabes que es diferente, no tengo adonde ir y además soy un Yordle igual que tú- responde intentando calmar las aguas -El me agrada, nos reímos y sinceramente la pasamos muy bien, es solo que- pone su mano sobre la de Lulu -Me preocupo por ti, haces tanto por el resto y no recibes nada a cambio, viendo como realmente te afecta e intentas ocultarlo- ella abre sus ojos de par en par.
-¿Qué? No tengo idea de lo que estas hablando- intenta escabullir el tema.
-¡ay por favor! Los tres sabemos lo difícil que fue el mes pasado y como va a empeorar ahora que llega el invierno- ella se quedó callada, sabia perfectamente que eso era verdad -intento ayudar como sea posible, pero siempre es poco para 3 personas viviendo en la misma casa…- el suspira -Escucha, puedo irme si es necesario, sabes que me las puedo arreglar de alguna manera, pero no quiero que creas que tengo algo en contra de Lars-
-Yo…- intenta responder agotada -Le prometí a su madre, o mejor dicho, mi madre le prometió que cuidaría de él hasta que se haga mayor- dice segura.
-¿Su madre? ¿Conocías a su padres?- pregunta algo sorprendido.
-¿No has escuchado de ellos?- él niega con la cabeza -Bueno pues… Avara, su madre fue una de las magas mas prestigiosas de todo el continente… un "ser" tan antiguo que incluso había participado en las guerras rúnicas, pero que siempre intentó unir a las regiones para que convivieran en paz y se apoyaran mutuamente, sobre todo Jonia y Demacia- Rumble casi pierde la cabeza con esta información -Ella conoció a mi madre y prácticamente fuimos muy cercanos desde siempre, hasta que un día llegó una nota, la cual nunca supe que decía claramente pero al parecer era algo que involucraba la muerte de su esposo Lars Westley, de ahí el nombre de su hijo- ella parecía no recordar con claridad -Ese día Avara entró llorando a nuestra casa, con el corazón destrozado y una rabia la cual nunca había visto en ella, pidiéndole a mi madre que por favor cuidara de su hijo hasta que ella volviera de las islas bendecidas donde su esposo había sido encontrado muerto, momento en el que Lars solo tenia unos años de vida. Mi madre aceptó para luego despedirse de manera rápida de ella, ya que Avara prácticamente corrió fuera de la casa para perderse en el bosque-
-¿Qué pasó después?- pregunta Rumble metido.
-Nunca mas se supo de Avara, dos años después, mi madre falleció dejándome con Lars y una yo que recién había cumplido 20 años, así que prácticamente él se quedó solo durante mucho tiempo, debido a que no me sentí lista mentalmente para cuidar de él, y fue en ese entonces que conocí a Pix y tuve toda mi aventura relacionada a El Claro- su semblante se notó triste, por lo que Rumble intentó apoyarla con una sonrisa -Luego… volví a Bandle y me encontré con la historia del único humano que podía entrar a la ciudad sin perderse en el espacio tiempo como los demás y fue cuando el peso de la responsabilidad me cayó de golpe, sabiendo perfectamente que solo alguien con la capacidad mágica de tener el apellido Westley podía hacer eso- vuelve a sentarse -Y así prácticamente creció aquí conmigo en Bandle casi como un Yordle más-
-¿Y su padre?- pregunta él para no quedarse a medias.
-Lars Westley, a diferencia de Avara era un guerrero demaciano de alto rango, el cual en una de sus incursiones a Jonia conoció a una apuesta mujer meditando en el bosque- Lulu ríe entremedio de la historia -Lo siento, es solo que Avara contaba siempre la historia de como sorprendió a un comandante demaciano espiándola mientras meditaba, algo súper poco profesional-
-Supongo que no fue el mejor comienzo de una relación- comenta.
-Bueno… a ella no le importó mucho ya que, básicamente, luego de eso terminaron conociéndose mejor y encontrándose cada vez que el o ella iban de paso por sus ciudades, manteniéndolo siempre en secreto.- Lulu guarda las cartas -En resumen, los dos fueron unas de las figuras mas importantes de sus tiempos, logrando numerosos logros y haciendo que el mundo sea un poco mas seguro, casi suena a ficción cuando lo cuento así, pero esa es la verdad-
Rumble sonríe.
-Lo siento, si hubiera sabido la historia nunca habria dicho eso- se disculpa de manera honesta.
Ella iba a responder pero un golpe en la puerta los distrae. Cuando Rumble va a abrir se sorprende al ver a Tristana al otro lado, intuyendo por inercia que venía a por Lulu.
-¡Triss! Digo… tris ¿vienes a ver a Lulu? ¡Enseguida le dig…!- Ella lo interrumpe.
-La verdad…- dice algo nerviosa- venia a verte a ti- él se queda estático sin saber que decir, por lo que la hechicera tuvo que intervenir golpeando levemente su brazo.
-¿a mi…?- pregunta sin creerlo.
-Me preguntaba si… querías bailar- La mente del Yordle se fue en blanco.
"Dile que si idiota" pensó en su cabeza.
-Eh… yo… esto Tris…-
-¡A el le encantaría!- interrumpe Lulu tomando a su amigo y empujándolo para afuera.
-¿Enserio? ¡Genial!- Suelta Tristana llevándose a Rumble de la mano el cual aún no reaccionaba del todo -¡Eres la mejor! ¡nos vemos!- Lulu cierra la puerta sintiendo un peso profundo en su pecho, sabiendo que a Tris le gustaba Rumble y peor aun, que a él también le gusta ella.
-Como que de un rato a otro me dieron ganas de entrar en mi cuarto y no salir más- le habla a Pix claramente decaída.
La Yordle apaga las velas y deja la puerta con llave sabiendo que él probablemente no duerma aquí esta noche.
…
*inserte música policiaca*
Podemos ver como un carro es empujado por un grupo de caballos mecánicos que se mueven a gran velocidad con destino a Demacia y que dentro de dicho carro llevan a nadie mas que a la pareja de detectives mas intachables de toda Piltover. Ellas iban sentadas cada una a un lado del carro, el cual gozaba de cierta elegancia para tratarse de un medio de transporte tan tradicional adaptado para la ciudad. Ellas parecían no mirarse mucho ni interactuar, y sus movimientos corporales daban a conocer que el ambiente no era el mas optimo entre las dos en ese momento, lo que se reflejaba en pequeños encuentros con la mirada entre ellas que parecían querer decir "Jodete". La peli rosa iba sentada lo mas al borde posible pegada a la ventana, con unos audífonos puestos en las orejas que soltaban un sonido particularmente fuerte, lo que no hacía ninguna gracia a su compañera de pelo azul a su lado, la cual intentaba leer un libro entre ese ruido, el ruido de los caballos y el olor a humo que soltaban estos. Ella movía su pie con fastidio cada vez mas rápido hasta que llegó el momento en que colapso su paciencia y de un brusco movimiento arrebató los audífonos de su compañera para luego tirarlos por la ventana, para inmediatamente retomar su posición de lectura como si nada hubiese pasado, lo que fue como intentar apagar fuego con gasolina para la otra chica, que en señal de desacuerdo, tomó el libro de su compañera y sin mucha dificultad, lo arrojó a la caldera que mantenía a los caballos en marcha, causando mas que una mala reacción en la sheriff, que se arrojó sobre su compañera intentando quizá que acción sin sentido debido a la rabia que sentía en el momento, sin lograr mucho claro, ya que la peli rosa tenia notoriamente mas fuerza que ella, pudiendo detener su ataque con solo una mano.
-Actúas como una niña- dice Vi empujándola al otro lado.
-¡Eres una bruta! Por eso no le agradas a Mario- le regaña molesta.
-¡Que se joda Mario!-
-¡A Mario le agrada todo el mundo! ¡menos tú!-
-¡¿Por qué me interesaría agradarle al idiota que limpia los baños en la oficina?!- lo siguiente que se ve es a Caitlyn abriendo los ojos de par en par como si hubiera dicho la atrocidad mas grande de todas.
-¡Arrepiéntete!- le grita intentando asfixiarla con sus pequeñas manos.
-¡Ya, suéltame!- Vi forcejea con ella hasta que por fin logra liberarse del agarre de su compañera, separándose y volviendo cada una a su lado, para luego quedar en un silencio incomodo entre las dos, bueno solo queda el incesante sonido de los caballos mecánicos funcionando que se hacia cada vez mas insoportable para la peli rosa, que nunca había gozado de mucha paciencia y menos en ese momento.
Repentinamente Vi se levanta totalmente desesperada y exclama -¡Ya no lo soporto! ¡¿Por qué los hacen con forma de caballo?! ¡tanta tecnología y mierdas! ¡¿para caballos mecánicos?! ¿Enserio?-
Así es como iba yendo el viaje a Demacia, con problemas bastante fuera de lo profesional, que arrastraban su origen desde el inicio de este y que parecían no tener un final cercano.
Realmente ambas eran muy orgullosas para pedir disculpas o admitir sus errores, así que mientras esos problemas no traigan dificultades a su trabajo, podían vivir con ellos, e incluso fingir que no significaban nada o que de plano no existían.
PV Lars.
-¿Entonces me vas a explicar por que no te has vuelto a casa estos días?- me pregunta Sol mientras la acompañaba a la salida.
-Simplemente estos días no me siento con muchas ganas de caminar hasta allá- le respondo intentando robar una papa de la bolsa que llevaba en la mano, haciendo que esta se aleje riendo.
-¡Eres un flojo!- me molesta -Pero uno con bastante apetito, es decir ¿Todo lo que comiste y además me robas?-
Eso hace que suelte una risa, al parecer nuestra "cita" había salido de lo mas normal y agradable, compartimos risas, historias, secretos, entre otras cosas, por lo que la posible incomoda situación se convirtió en un lindo día con ella.
-¡Vamos! No es mi culpa que te hayas pedido una ensalada aburrida y quedaras con hambre- consigo quitarle una papa.
Caminamos derecho hasta que ante nosotros se encontró el portal de dos vías de la Academia, el que por si no sabían, es el que podía tanto teletransportar a los estudiantes a la academia, como devolverlos a sus casas, un aparato muy practico que ayudaba a aquellos estudiantes que vivían lejos a no tener que atravesar el bosque en la noche, ya que claro, tenia una distancia limitada a Demacia y sus tierras, no a Bandle ni nada por el estilo ¿Genial, no?.
-Bueno, te dejo aquí antes de que tu padre nos vea juntos- le digo ganándome su mirada más extrañada.
-¿De que rayos hablas?- me dice soltando una pequeña carcajada, yo solo levanto los hombros haciéndome cargo de las estupideces que soltaba -Bueno… gracias por hoy- dice finalmente -Fue divertido-
-No hay de que… sabes que para eso están los amigos- le respondo rascando mi nuca -bueno será hora ya de que me…-
Iba a despedirme, pero Sol me dejo congelado cuando se acerca a mí rápidamente y me besa la mejilla, para luego desaparecer como un fantasma en el portal, dejándome parado y con una mano puesta en el lugar donde me había dado el beso, completamente sorprendido, y quien lo diría, también sonrojado.
Me quedé un minuto analizando eso, no es que un simple beso en la mejilla pueda hacer que Lars Westley se sonroje, es más, había tenido algunas novias en mi vida que quizá nunca habían logrado eso en mi, es solo que nunca me lo esperé de ella, o peor, que me gustara tanto. Cuando por fin espabilé, me di cuenta de que Klyp se encontraba sentado en mi hombro mirándome con una sonrisa difícil de explicar.
-Ya te vi pubertín…- suelta, causando que intente atraparlo con mis manos bastante fastidiado, fallando en el intento ya que prácticamente mis manos atraviesan su cuerpo fantasmal como si nada -oh… vamos, es normal que eso le pase a un chico de tu edad-
-Deja de hablar por favor…- digo tocando mi frente -¿No tienes algún botón de apagado?-
-Ts… ya quisieras-
Lo ignoré, y por suerte se quedó callado durante el resto del camino a… bueno a algún lugar donde pueda dormir, y la verdad, no es que me diera pereza caminar hasta Bandle, la verdad es que temía que Klyp pudiera causar algún "holocausto Yordle" o algo por el estilo en la ciudad, quizá sonaba a tontería, pero no quiero poner a nadie en riesgo hasta estar seguro de que era este ser, y como la ciudad ignora nuestro tiempo y espacio, tal vez que catástrofe cause llevando a un ser como él allá.
Por otro lado, quizá Lulu podía tener éxito donde los demás fallaron, ya que por increíble que parezca, dentro de esa cabecita había una cantidad casi ilimitada de información sobre magia y todo tipo de cosas, desde cambiar la forma y tamaño de las cosas, hasta crear ilusiones bastante confusas, y créanme, yo lo viví. Pero no soy tan egoísta para que mi curiosidad y mis problemas afecten un lugar tan pacifico como la ciudad de Bandle, y menos si resulta que hago daño a algún Yordle por ello.
Que dolor de cabeza… tantas cosas que podría y no hacer, puede provocar que termine tomando la decisión equivocada. Tengo que ordenarme, y peor aún, empezar a tomarme enserio lo de la Academia, ya que si estoy pegado con este bicho de por vida, por lo menos quiero poder hacerle frente a todo lo que el traiga consigo, y no quedarme parado esperando por ayuda, la cual nunca pediría por el orgullo de ser hijo de una de las magas mas poderosas de Runaterra, y por alguna razón quiero hacer merito de mi apellido y sangre a unos padres que nunca estuvieron conmigo ¿Acaso existe alguien mas desdichado?.
Caminé y caminé durante un considerable periodo de tiempo, sumergido en mis pensamientos, lo cuales no dejaban de aparecer como imágenes en mi mente, haciéndome ir con poco cuidado por la Academia y chocando con algunos estudiantes e incluso maestros por el camino, así que tengo suerte de que nadie me haya propinado un golpe por ello hasta el momento. Llegado cierto punto, levanto la mirada para darme cuenta de que literalmente estaba al otro extremo de la Academia, lugar en el que podemos encontrar los edificios donde los estudiantes se hospedan, ya que les queda conveniente hacerlo, y claro, que pueden pagar las mensualidades, que suelen ser mas altas que algún hospedaje común en Demacia, así que solo los mas privilegiados o los alumnos con beneficios podía permitirse quedarse aquí ¿Por qué tan caros? Bueno, entré a uno con Sol una vez y, la verdad, tengo que admitir que están bastante bien por decir poco, ya que el lugar es súper amplio e incluye todas las necesidades que un estudiante de magia podría pedir, y más.
No me sentía muy cómodo estando aquí, ya que estas personas solían ser bastante reprochables, Valka es un ejemplo, y prefiero evitar roces con esta gente que armar una situación incomoda, por lo que rápidamente se me vino a la cabeza dar media vuelta e irme.
Pasa que al querer hacerlo, escucho el sonido del seguro de una puerta abriéndose, lo que provoca que por instinto y curiosidad me quede viendo quien iba a salir por ella, lo que no me esperaba, es que de ahí saliera la chica esa que conocí hace dos días atrás, la misma que tenía esos ojos que atrapaban como una red, y esa voz tan suave, la misma a la que no alcancé a preguntar su nombre ni saber de donde era. Ella me miró, y puso los ojos como platos para luego cerrar fuertemente la puerta, casi parecía que se asustó al verme, lo que no explico el por qu…
¡Pero claro! ¿Cómo pude olvidarlo? El hecho de que ella se fue corriendo cuando pude ver su ropa manchada de rojo, quizá de verdad significaba que algo no andaba bien con esta chica, y que quizá me estaba metiendo donde no quería hacerlo, intentando negar el hecho de lo que tenía en su ropa era sangre solo por que era linda y amable y que era prácticamente imposible que se tratase de una asesina con lo que estoy lidiando en este momento, pero… tal vez ahora lo estaba reconsiderando… y es más, preferí hacerme el ciego por conveniencia y dar la vuelta como si no la hubiera visto.
Claro que fue muy obvio que la había visto, la chica se había dado cuenta probablemente, pero si es inteligente, ella captará la indirecta de que prefiero no entrometerme en sea lo que sea que está metida y evitar el contacto con ella si es necesario.
Pero otra vez, lo inesperado pasó, ya que sentí sus pasos detrás mío como si me estuviera siguiendo por la zona de hospedajes, la cual parecía no terminar nunca, y el hecho de que estuviera casi vacía tampoco ayudaba, lo que provocó que mi corazón de a poco comenzara a acelerarse, haciéndome caminar mas rápido y ¿adivinen? Los pasos de ella también comenzaron a ir mas deprisa.
"Joder, joder" pensaba mientras cada vez se me hacia mas claro lo que de verdad estaba pasando ¿Acaso iba a matarme? ¿O simplemente fue a mis espaldas por exactamente los mismo pasillos y exactamente a la misma velocidad que yo por mera coincidencia?. Cuando menos me lo esperé ya me encontraba corriendo de ella como si de una bestia se tratase, y al mirar para atrás, me di cuenta que ella también corría tras de mi, haciéndome tropezar al no mirar el camino. En el suelo, pude sentir sus manos agarrándome de la chaqueta y levantándome con torpeza para dejarme contra la pared, acercando su cabeza de tal manera que meros centímetros separaban nuestras bocas. Podía sentir su respiración cansada en mi pecho y su expresión de enfado en sus ojos. Al estar así de cerca pude notar mejor su vestimenta, la cual era bastante normal para una estudiante de la academia, bastante formal, se basaba en una falda azul, medias largas, un a camisa blanca con botones grises y una chaqueta del mismo color de su falda, lo que me hizo ponerme a pensar en que ni si quiera mí presentación personal era ejemplar para la Academia, viniendo con lo primero que encontrase en la repisa, o lo que oliera más o menos mejor que el resto de la ropa, aunque tampoco es que tuviera mucha. Me miraba directamente sin decir nada, y yo tampoco podía formular palabras, más bien, esperaba que ella hablara primero para evitar que su enfado aumentase por algo que podría o no decir. La verdad es que pasaron varios minutos sin que ninguno soltara alguna frase, hasta el punto en que ella apoyaba su cabeza en mi hombro y yo rodeaba tímidamente su espalda con mis brazos, la verdad era que se sentía bastante bien, no sabía lo que ella quería, pero en ese punto era capaz de perdonar lo que sea, y admitir cualquier error si eso permitía quedarme un minuto mas de esa manera con su cercanía.
-No lo puedo creer…- suelta repentinamente, poniendo todos mis sentidos en alerta.
Ella se mantiene a la misma distancia, si es que se le puede llamar así, pero ahora me encara una vez más, pidiendo respuestas.
-Quiero escuchar lo que sabes- me dice pensando que yo entendía a que se refería -Dímelo…- si supiera que con su cara, tan cercana a la mía, era casi imposible responder algo coherente.
-Yo…- balbuceo -No tengo idea que…- la chica golpea la pared a mi lado, creo que no le agrado la respuesta.
-Si la tienes…- susurra con la cabeza agachada. Yo trago saliva antes de responder algo.
-¿Hablas de la sangre…?- eso fue como un interruptor de ansiedad en ella, que pareció ahogarse antes de apretar mis brazos, tan fuerte con sus uñas, que probablemente había causado heridas en ellos, pero debí fingir que no había dolor en una situación delicada como esa.
Pero fuera de todo, eso me hizo darme cuenta de la verdad, quizá ella no lo había dicho, pero diablos, estaba seguro de lo que pasaba aquí, estaba seguro que alguien no actuaría de esa manera si no se tratase de un tema que le afecta ya que sabe que es verdad.
Para mi desgracia, no pude esconder mi cara de horror y sorpresa, y ella lo notó definitivamente, haciéndome temer por mi vida.
Antes de que algo pasara, los dos escuchamos el sonido de una persona aclarándose la garganta, y al mirar a la izquierda pudimos ver a Valka, la cual se sorprendió al reconocerme, y aún más por el gran malentendido que estaba ocurriendo aquí.
-Espera… ¿Ustedes dos…?- pregunta Valka muy extrañada.
-Oh no ¡Claro que no! La verdad es que…- nuevamente soy interrumpido, pero esta vez por un codazo en el costado de mi abdomen, dejándome sin aire por un momento.
-¡Nos descubriste! Ambos somos pareja ¿Verdad amor?- Sabia que esas palabras sínicas escondían malicia por todas partes, pero por mi bien, intenté seguirle el juego ya que eso era mas fácil que explicar la realidad -¿Algún problema Valka?- al parecer las dos se conocían.
-No… no pasa nada- siento algo extraño en el tono de Valka, ella suele actuar de otra forma, sobre todo si tiene la oportunidad de humillarme como hace siempre, y esta era la oportunidad perfecta, la cual simplemente no aprovechó -Solo venia a decirte que… el director te buscaba en su oficina-
-¿Ah si? Enseguida voy, gracias Valka- el tono de esta chica volvió a ser tan dulce como solía recordarlo, solo que ahora sabía la verdad detrás de toda esta palabrería.
-N… no hay de qué Paule- responde mi compañera, para luego dar la media vuelta e irse del lugar, dejándonos desgraciadamente, a los dos solos nuevamente.
Ella regresa su mirada a mí.
-¿Y que opinas "mi amor"? ¿Me acompañarías donde el director para luego seguir nuestra pequeña charla?- pregunta perversamente.
Yo sabia que esa pregunta era en realidad una orden, la que debía acatar o quizá que seria de mi.
¿Qué le había pasado a la amable chica que conocí hace dos días atrás? La chica que había estado buscando por la Academia ya no existía, por que ahora, lo único que quiero es alejarme de ella.
Por lo menos se tu nombre, Paule.
Perdón la demora, empezaron las clases virtuales y me dejan con poco tiempo para escribir.
¡Gracias por leer!
