- ¿Hermione, estas lista?

Ginny asomo su roja cabellera por el umbral de la puerta del cuarto de la castaña. Cuando Hermione entro al baño, Ginny pensaba irse a su departamento, pero en ese instante Harry le llamó al móvil y se sentó en un sillón para mandarse besos durante 20 minutos, después se dio cuenta de la hora que era y decidió verificar si Hermione ya estaba lista.

- ¿Hermione?

Después, Ginny comenzó a escuchar el agua de la regadera en el baño, Hermione aun seguía duchándose. Sin más, la pelirroja se dio la vuelta, dispuesta a salir del cuatro pero se topo con una gran repisa llena de fotos. Ginny se mordió el labio tratando de contenerse, pero no pudo. Se acerco sigilosamente y comenzó a observar las fotos. Había a lo menos unas 8 fotos en el estante. Todas mostraban a Hermione con una sonrisa radiante al lado de sus padres, atrás se veía como estaba la torre Eiffel, tal vez ese día habían salido de día de campo. En otras fotos, eran de Hermione en sus graduaciones escolares, cargando sus diplomas y sus reconocimientos. La última foto fue la que acaparo toda la atención de la curiosa pelirroja. Hermione lucia sonriendo y era abrazada por un gran hombre corpulento, debía ser Viktor Krum. Ginny sintió cierto sentimiento de indignación. ¿Cómo Hermione puede tenerlo aun en una maldita foto?

- ¿Ginny?

La pelirroja se asusto y dejo caer la foto que estaba en sus manos, de pronto Ginny miro hacia el suelo y vio el marco de la foto roto en mil pedazos.

- ¡Oh por Dios! Hermione…. Lo siento, déjame levantarlo…

Ginny se agacho a recoger la foto y Hermione la tomo del brazo.

- Ginny… no pasa nada. Esa foto… de hecho no sé que hace aquí, quería un recuerdo y… creo que esa es la única foto donde sonrió. – Hermione noto que Ginny aun seguía roja de la vergüenza, asi que decidió levantarla y ambas se sentaron en la cama.

- En serio Hermione, soy una torpe, perdóname.

- No tengo nada que perdonarte Ginny, en verdad. Además, estaba pensando en hacer justamente lo mismo. –Hermione le sonrió a Ginny y esta se levanto de la cama, ya que Hermione llevaba puesta su bata de baño.

- Te esperaré en la sala, le llamaré a las chicas para que también estén listas. – Después de salir, Ginny cerró la puerta detrás de sí, se sentó en el mismo sillón donde había estado sentada, y comenzó a marcar los números de su móvil.

- Puedes dejar de hacer esa cara de tonto cuando estás hablando con mi hermana, creo que a veces me asustas.

- No pongo cara de tonto Ron – Harry sonreía a la nada – Lo que pasa es que nunca entenderás esto. Bueno, hasta que nos des la sorpresa y te enamores.

Ron levanto las cejas, desafiante.

- ¡Pero si yo si estoy enamorado! – Ron se cruzo los brazos sobre el pecho. – Que no quiera decírselos no es mi problema.

- No me digas, estas enamorado de Lavender, y yo amo a Cormac Mclaggen.

- ¡Le diré a Ginny que hablas de sus ex novios! Además… tú bien sabes que ya no puedo hacer nada para detener esa maldita boda. – Ron ahora fruncía los labios.

Harry lo miraba horrorizado.

- ¿¡Acaso no piensas decirle lo que ocurrió contigo y con…?

- ¡Claro que no! Quieres que me mate acaso. Si le llego a decir eso, no solo me mata, si no que querrá casarse conmigo ¡1000 veces más! Tu bien sabes que ella ya se ha enterado de que me acosté varias veces con Pansy y le valió. ¿Qué te hace pensar que eso cambia las cosas?

Harry miraba pensativo a Ron. Pobre Ron, sin duda. Ron abatido, se recostó en el sillón y cerró los ojos. Desde que Hermione cruzo la puerta para irse a su habitación, no pudo sacar las imágenes de su cuerpo desnudo, de cómo gemía su nombre de esa manera, de cómo le gritaba por más…

- ¡RON!

Ron se levanto exaltado, Harry lo miraba con el seño fruncido.

-¡Te hable más de tres veces amigo!... ¿Qué rayos piensas?

- Na- nada Harry, lo que pasa es que… no tengo ganas de ir a jugar hoy. –Mintió descaradamente.

- Ron, después de lo que me contaste y como lo contaste – Harry sintió un escalofrió - creo que Hermione te está empezando…

Ron levanto la cabeza y abrió los ojos al instante.

- Me está… ¿Qué?

De pronto la puerta del departamento de Ron se abrió de par en par. Ginny entro con el móvil en mano.

- Si, ok, nos vemos ahí. Te queremos temprano Luna… Si, Harry me dijo que tal vez irían a jugar Futbol, tal vez Draco se anime… nos vemos, adiós.

- Donde estabas cariño – Harry tomo de la mano a Ginny y esta se le abalanzo al cuello, Ron por otro lado, dejo caer su cabeza nuevamente al sillón.

- ¿Hace un momento no estaban hablando por teléfono? ¿Pues entonces de que rayos hablaban?

Harry y Ginny se miraron un instante y sonrieron. Después, ambos se besaron como si nadie – Ni siquiera un Ron con cara de asco – los estuviera mirando.

Hermione ya estaba lista. Se miraba cada 2 segundos en el espejo y se acomodaba el vestido, trataba de arreglar su indomable cabello o trataba de maquillarse un poquito más. Estaba muy nerviosa, no había visto a Ron y sentía, que de algún modo, ese día – precisamente ese día – terminaría cerca de él, y así, tendrían que hablar. Hermione volvió a mirarse en el espejo y ahora se puso un poco de perfume. Sonrió satisfecha y miró como su reflejo también sonreía.

- Hermione, ¿Ya estas lista? – Una voz familiar resonó en la puerta, Hermione tomo su bolso y fue directo a abrirla.

- Listo Ginny… - Hermione se quedo pálida al ver que Harry estaba con Ginny - No sabía que…

- Oh, por mi no te preocupes Hermione – Harry le sonreía – Solo las llevaré al centro comercial, después harán sus cosas de chicas. Los chicos y yo iremos a otra parte.

Hermione trato de contener un profundo suspiro de alegría, no quería hacer sentir mal a nadie, mucho menos a Harry. Hermione quería estar por lo pronto lo más lejos de cierto pelirrojo.

- Me lo prometiste Draco, me prometiste que irías a jugar con los chicos. – Luna Lovegood tenía las manos en la cintura, miraba a Draco con el seño fruncido, el trataba de esquivar su profunda y penetrante mirada.

- Amor lo siento, pero tengo mucho trabajo pendiente aún y…

Draco miró como la mirada de Luna dejaba de ser penetrante y ahora se convertía en una mirada triste y apagada. Draco se moría de ganas por volver a estar con sus amigos, pero el muy bien sabía que no duraría ni 3 segundos mirando a Ron. Los últimos meses se había estado acostando con su futura esposa y eso le dolía a Draco. Quería desasearse completamente de Lavender y poder ser feliz con Luna y con su próximo hijo, pero algo lo impedía.

- Luna no te pongas así…

Sin más, Luna sonrió.

- Tranquilo cariño no ocurre nada… además, no tenía muchas ganas de ir, así que, me iré a acostar un rato. Si tienes hambre o quieres algo de beber, me dices y yo te lo traeré.

Luna salió cuidadosamente del despacho que Draco tenía en casa de ambos. Draco sintió arder sus ojos, el sabia que Luna necesitaba salir, necesitaba a sus amigas… pero por la culpa de sus errores, Luna tenía que pagar las consecuencias. El rubio se sentó en su silla, y trato de despejar un poco su mente, no tenía trabajo que hacer, solo lo había dicho para tratar de evadir cualquier tema relacionado salidas con sus amigos y también con Ron.

Luna se recostó en su cama y limpio una lagrima rebelde que escurría por su mejilla. Tenía que contarles a sus amigas como iba su embarazo y que nombres había decidido ya. Ella sin dudas nunca lloraba, ella era fuerte, pero sin duda, estaba sentimental. Comenzó a sonar una melodía, Luna reconoció que era el teléfono de Draco. Sonó 2 veces más y Draco no salía. Pensó que tal vez era urgente y sin más, corrió a contestar el teléfono móvil. Se acerco a la sala y busco el saco de Draco, ahí estaba el móvil.

- ¿Número desconocido?

Luna trato de identificar el número, pero apareció en la pantalla 'Número desconocido'. – Luna decidió contestar.

- ¿Por qué tardas tanto Draco? Te necesito ahora. O tu lunática esposa también quiere que le hagas el amor todos los días…

Luna colgó el teléfono y sintió que sus ojos no resistirían más. Aventó el teléfono móvil a la pared y este se rompió casi al instante. Draco, al escuchar el ruido, salió asustado, buscando a su esposa, pero lo que encontró fueron los puños de la pequeña rubia.

- Como… rayos… te atreves… maldito… cobarde… - Cada palabra, era cada golpe que trataba de dar Luna, Draco asombrado por la actitud de Luna la tomo de las muñecas

- ¿Qué carajo te pasa? ¿Qué tienes?

- ¡Ya sé porque no quieres salir a ningún lado! ¡Ya sé porque llegas tan tarde! ¡Ya sé porque no te atreves a mirar a Ron!...

Draco trago saliva dificultosamente, esto no puede estar pasando.

- ¡¿Cómo te atreves a engañarme de esa forma? ¡Engañarme a mí! ¡Y también a tu propio amigo!... ¡ERES UN BASTARDO! – Luna corrió hacia su recamara, Draco trato de tomarla del brazo pero Luna se zafo exitosamente.

- Luna… ¿Pero, porque dices eso?... ¡Luna!

- ¡Ya deja de engañarme! Tu teléfono sonó… y era esa maldita… ¡Esa maldita Lavender! – Luna lloraba como nunca. Draco trataba de no hacerlo también, ¿Cómo es que estaba pasando esto? - ¡Porque Draco! ¡¿Por qué!

- Luna, déjame explicarte, las cosas no son como las piensas…

- ¿Ah no? Pues déjame decirte que ya no me importa Draco, ya no me importa con quien te revuelques o ¡Hagas el amor como dice esa maldita infeliz!

Luna comenzó a tambalearse, sintió como sus lágrimas empañaban su vista. Draco trató de sostenerla pero no pudo. De pronto, Luna quedo tirada en el suelo, inmóvil.

- ¿Todo listo?

- Si

- Bueno, es hora de irnos.

Harry, Ginny y Hermione iban caminando por el pasillo. La castaña sintió desfallecer cuando vio que el pelirrojo cerraba con llave su departamento.

- ¿Listo Ron?

- Si, ya estoy Harry, solo falta que…

Ron volteo y su mirada quedo justamente donde estaba la de Hermione. Ron trato de esquivarla pero algo le impidió dejar de mirar a esa castaña que le provocaba cosas realmente extrañas. Hermione se preguntó si la mirada de Ron podía ser más perfecta. Ron tenía algo que hacía que Hermione olvidara todo lo que estaba a su alrededor, algo inusual que solo el pelirrojo poseía. Algo inexplicable, algo que ni siquiera ella sabía que era.

- ¿Qué es lo que te falta tarado? No vez que nos estas retrasando. – Ginny había notado el intercambio de miradas de los dos. Hermione giro un poco y se le quedo mirando a la pared, como si fuera lo más interesante del mundo.

- Anda, ya vámonos si quieres. Y deja de decirme tarado, que aquí el único tarado es Harry.

Hermione no evito reír, ella sabía que él quería mucho a Harry, pero sin dudas, el pelirrojo tenía un sentido del humor muy sarcástico. Era tan único. Ron sonrió al verla, él pensaba que se veía tan adorable sonriendo de esa forma.

- Perdón, solo que…

- Tranquila Hermione, todos sabemos que eso es cierto, ¿Verdad amor? – Ginny tomo del cuello a Harry y este le devolvió el beso con el mismo entusiasmo. Ron decidió caminar más rápido y Hermione lo siguió, aunque no mucho, ya no soportaría volver a mirar los hermosos ojos de Ron.

- Porque estas tan callada.

Hermione se sobresalto en exceso. Volteo disimuladamente y vio que Ron jugaba con una pequeña piedra que estaba en el suelo.

- No, solo que… nada olvídalo.

Ron levanto la cabeza y miro a Hermione que estaba sonrojándose. - Hermione…. Perdón por ocultarte que tenia novia pero…

No supo cómo ni de donde llegaron las fuerzas para hacer lo que hizo. Hermione le tapo la boca con un dedo y le pidió silencio. Se acerco poco a poco y dejo que la tortura terminara. Ella sabía que la noche que había vivido con Ron iba a ser inolvidable y que sin dudas quería volver a repetirla. En una sola noche, se dio cuenta de que Viktor Krum no merecía estar más en sus pensamientos. Ella tenía el derecho de re-hacer su vida nuevamente, y poco le importaba si ese pelirrojo que aumentaba su ritmo cardiaco tenia novia. Lo beso como nunca había besado a nadie y Ron se aferro de su pequeña cintura y juro en su mente se repetían una y otra vez las imágenes de cómo unían sus cuerpos a la mitad de la noche. Ron sentía como poco a poco el sabor de Hermione se quedaba en sus labios y eso lo excitaba de sobremanera. Gracias a Merlín, Harry y Ginny siempre tardaban a la hora de darse besos, así que Ron no dudo más y aferro más su cuerpo con el de la chica. Hermione sintió desfallecer cuando sintió la húmeda y enloquecedora lengua del pelirrojo.

- ¡¿QUE DEMONIOS SIGNIFICA ESTO RO-RO?