¡Gracias por estar aquí leyendo la historia! Espero que les guste... como ven, esta historia es *LEMMON* Así que en este capitulo contiene *LEMMON* Y esta un poco fuerte, bueno no tanto pero si es explicito. ¡Espero que les guste!
Era un día normal. Bueno, no tan normal. Draco Malfoy miraba la calle desde un gran ventanal que se situaba en la sala de espera, en el Hospital general de Londres. Necesitaba ver a Luna, su Luna. Él sabía que ella no lo recordaría, pero quería saber como estaba, quería saber si ya se estaba recuperando… necesitaba verla. El Sr. Lovegood se había retirado a buscar un nuevo departamento para su hija, ya que no volvería a vivir más con el rubio.
— Esto es muy estúpido.
— ¿Te encuentras bien Draco? — Harry estaba muy preocupado por su amigo. Él fue testigo de todo lo que tuvieron que pasar Draco y Luna para lograr casarse y estar juntos. Harry en esos momentos sentía una tristeza enorme por todo lo sucedido, quería estar al pendiente de Draco para que no fuera a hacer alguna tontería en contra de su vida o algo relacionado.
— Solo quiero estar solo Harry… perdón.
Harry se dio la media vuelta y se dirigió de nuevo con Ginny, que los miraba desde una esquina angustiada. Draco necesitaba su espacio, quería desaparecer de la faz de la tierra… el rubio ya no quería vivir. Debía tomar conciencia de todo lo malo que le oculto a Luna… pero sin duda, debía reflexionar lo que había hecho al fruto del amor entre él y Luna… su bebe.
— Hermione, llevas callada casi media hora… habla.
La castaña volvió a mirar esos ojos azules. Esto era muy pronto… ¡3 DIAS! Pero sin duda en esos 3 días fueron los mejores de su vida. Ella quería estar con él, pero una gran razón no la dejaba, y tenía nombre y apellido.
— Vas a casarte Ron.
— ¡Ya te dije que la dejaré! — Ron tomo a Hermione del rostro, la miro fijamente. — La dejaré por ti.
— Esto es muy apresurado y lo sabes. Además acabo de terminar una relación que me dejo muy mal… mejor vamos a conocernos poco a poco y… veremos que sucede.
Ron resopló.
— Para conocernos debemos estar juntos, lo sabes. Quiero estar contigo, quiero que estés conmigo.
Hermione iba a contestarle al pelirrojo pero Ginny le hablo. Ginny se disculpó con un molesto Ron y se llevo a Hermione al otro extremo de la sala de espera.
— Hermione, tenemos que hablar… por favor.
— ¿Ocurrió algo? — Contesto la castaña, mortificada.
— No es nada malo… vamos a casa y te contaré. Le dije a Harry que me prestara el coche, después Ron irá por nosotros, tenemos que hablar.
A Hermione no le quedo de otra que aceptar. Ginny se despidió de Harry y este con una mueca de disgusto la despidió.
— ¿A dónde diablos lleva Ginny a Hermione?
— Nunca se sabe amigo, ya sabes cómo son las mujeres, les encanta comentar y el chisme. Tal vez irán de compras o a platicar.
Harry y Ron suspiraron, algo se traían entre manos, aunque, ambos sabían que la pelirroja era la más peligrosa.
— Ginny, necesito que me digas a donde me llevas.
— Tranquila Hermione, primero iremos a comprarte algo sexy para esta noche y después hablaremos sobre que harás esta noche con Ron.
— ¡¿QUÉ? ¡Detén que auto ahora!
— No Hermione, es que no me he explicado bien… primero iremos a comprar eso y después hablaremos ¿Si?
La castaña abrió la boca sorprendida. Quería reír por la situación pero a la vez le daba miedo esa pelirroja. Ella sabía que Ginny quería que Ron y Hermione siguieran juntos y ella trataría de lograr eso… cosa que a la castaña le encantó. Pero… ¿Y Lavender? ¿Qué pasará con ella? Hermione negó con la cabeza y se concentro a mirar el camino hacia el centro comercial.
— Ron, quería preguntarte algo.
Ron miró a su mejor amigo. Ambos estaban sentados en los cómodos sillones que estaban en la salita de espera.
— ¿Qué pasa, Harry?
— No es que me preocupe mucho por Lavender pero… Veo que estas más entusiasmado con Hermione qué tu próxima boda…
— Lo sé Harry, lo sé. — Ron se agarro el cabello, frustrado. — Pero creo que ya sabes que prefiero, ¿No?
— Pues la verdad es que prefiero mil veces que estés con Hermione. Pero… ¿Qué harás con Lavender?
— La dejaré.
— Ron… eso sería algo cruel… ¡Llevas la mitad de tu vida con ella!
— Hace un momento me dijiste que preferías a Hermione… además, sabes que desde hace mucho no siento nada por Lavender… creo que nunca llegue a amarla… no sé que me paso.
— Esto está muy confuso amigo… solo espero que nadie salga lastimado.
— Gracias Harry. — Ron sonrío. Harry también le devolvía esa sonrisa cómplice y sincera que solo ellos sabían hacer. Harry siempre estaba ahí para él, siempre lo apoyaba y aceptaba aunque cometiera el peor de los errores… Harry Potter no era su mejor amigo, Harry Potter era su hermano.
— ¡Por favor Ginny, no me hagas caminar tanto otra vez! — Hermione se quito los zapatos y comenzó a masajearse los pies.
— Teníamos que encontrar algo adecuado para la ocasión… — Ginny levanto las cejas sugestivamente. — Además, noté que te importo un bledo que compráramos ropa intima para ti… ¿Aceptaste andar con Ron?
— ¡¿Cómo sabes eso? ¡Ginny! — Hermione se sonrojo.
— Eso ya era de antemano Hermione… sé cómo piensa mi hermano y está comenzando a enamorarse como un loco de ti. Yo sé que te detienes por Lavender, pero debes saber que él no siente nada por ella.
— Puede sonar extraño pero… yo también creo que no la quiere. Pero eso no le quita que esté a punto de casarse con ella, Ginny.
— Lo hace porque ella es más terca que una mula. Él no quiere casarse y nadie puede obligarlo.
— No sé Gin, no sé. — Hermione se mordió el labio, nerviosa. Ella se moría de ganas por estar con Ron (No por nada acepto gustosa ir a comprar ropa intima) — Pero…
— ¿Pero? ¡Cuál pero! No hay peros aquí Hermione. ¡Daté la oportunidad de olvidar a ese mugroso Viktor y sé feliz con Ron!
Hermione encontró esas palabras las más hermosas del universo. Ser feliz con Ron… quería ser feliz al lado de él. Estaba decidido. A partir de ahora, a Hermione Granger no le importará todos los retos que Lavender o quien sea le pongan, ella y Ron serán felices, cueste lo que cueste.
— ¿Cómo esta Luna, enfermera?
— Mejor. Ya esta consiente y muy curiosa. Tal vez en dos días la den de alta… ¿Dónde está la chica pelirroja? A ella le dije como hace 3 horas que Luna ya se encontraba mejor y que podía retirarse a descansar… Bueno, no se preocupen señores, también ustedes pueden irse a descansar.
— ¿Podemos entrar a verla? – Draco emergió de la nada.
— Lo siento señor Malfoy, pero por ahora no puede recibir emociones fuertes ni nada por el estilo… ¡Que tengan buena noche!
— ¡Porque Diantre Ginny no nos aviso que Luna estaba bien! Tal vez por eso se llevo a Hermione…
— Tranquilo Ron, tal vez tenía ganas de tener una tarde de chicas después de todo. Además, de antemano sabía que si ella quisiera llevarse a Hermione tú hubieras ido. Es mejor que nos vayamos… ¿Draco, vienes con nosotros?
— No chicos, me quedaré. No vemos.
— Bueno entonces ya quedamos. Prendes esas velas y te pones esto. De seguro ya se dieron cuenta que Luna esta mejor y vengan un rato a descansar… ¡Suerte, Hermione!
— Gracias Ginny, gracias por todo. — Hermione abrazó a Ginny y le dio un pequeño beso en la mejilla. La pelirroja, sonriente se fue al departamento de al lado, en donde viva con Harry.
— Deberíamos llevarlo a casa.
— Si, es lo que tenía en mente pero… ¿Cómo?
— No sé… ¡Hey Draco! — Ron lo llamó. — Es mejor que vayas a descansar un poco, Luna necesita también descansar un poco. Ella sabe que aquí estamos… bueno tal vez no tu porque no te conoce pero… — Harry le dio un pequeño golpe a Ron. — Olvídalo, es mejor que vayas a casa.
— Tienes razón… — Ron se arrepintió de decir eso, ya que Draco amenazaba con llorar. — Debo ir a descasar un poco.
Y así, los tres se fueron caminando en silencio hacia el elevador.
Hermione estaba nerviosa. Nunca había hecho eso en su vida pero hoy iba a intentarlo. Se dio un ducha y se puso la ropa intima que Ginny le recomendó, se perfumo y apago todas las luces, dejando velas que iluminaban tenue toda la habitación en donde se supone, pasaría la acción. Hermione se sonrojo. ¡Pero si Hermione Granger no piensa de esa forma! ¡Joder, pero si ese pelirrojo la hace pensar cosas inapropiadas! Pero sin duda… eso le gustaba.
— Bueno, creo que hoy fue un largo día.
— Ni que lo digas… quiero descansar un poco. Espero que Ginny ya esté en casa.
— Si, la enana ya debe estar ahí, también quiero que Hermione esté ahí… o tendré que ir a su departamento.
— Muy bien amigo, solo piensa en lo que te dije… ¡Nos vemos, Ron! — Ron y Harry se abrazaron y se dieron unas palmadas en la espalda. Después, Harry despareció y Ron se quedo afuera de los departamentos. Tomó su celular y marco a Lavender.
— ¡Hola, mi amor! Necesitaba tu voz… te deseo.
— Necesito hablar contigo, mañana iré a tu casa, nos vemos.
— ¡Ro…!
Ron colgó el teléfono y lo apagó. En estos momentos quería hablar con Hermione y estar con ella, solo con ella. Se olvido de Lavender y subió tranquilamente las escaleras hasta llegar a su departamento. Abrió la puerta y noto que las luces estaban apagadas, pero desde el interior de su habitación notó que había luz, pero luz de velas. De pronto, notó que alguien estaba ahí. Al verla, si miembro comenzó a ponerse duro.
— ¡Que hiciste que! — Harry miraba asombrado a su pelirroja novia, quien reía de la actitud del chico.
— No te sorprendas tonto, solo quiero ayudarlos. Ron parece zombie y sabemos que es por Hermione.
— Si pero... bueno, tienes razón. Hable con Ron y está muy entusiasmado con ella… espero que esta vez sí dejé a Lavender. Merece ser feliz.
— Es lo que yo también pienso… espero que esta noche se arregle ese asunto. — Ginny sonrió pervertidamente y Harry se rió. — Además… yo también compré algo de ropa intima…
— ¡Entonces que estamos esperando futura Señora Potter!
Harry y Ginny se comenzaron a besar apasionadamente, esa noche iba a ser inolvidable.
— Her… her… mio…
— Deja de tartamudear y acércate. — Hermione sonrío, logro lo que se esperaba. Ron la miraba con los ojos llenos de lujuria y deseo. Se acerco lentamente, quería observarla bien.
— Her…
— Esta noche no hablaremos Ron… por favor… quiero hacer el amor contigo. — Esa frase tuvo mucho que ver en el cuerpo de Ron. El chico con habilidad la tomo de los muslos y la levanto para colocarla cerca de su entrepierna. Quería que ella sintiera como lograba excitarlo de una forma descomunal. Comenzó a besarla apasionadamente, con deseo, con placer, con pasión, con necesidad, con amor… sus cuerpos pedían a gritos ser unidos de nuevo, nuevamente como aquella noche en donde ambos habían estado juntos por primera vez, en esa misma sala.
Ron camino dificultosamente hacia su habitación, obscura pero con la luz de las velas, cosa que sin entender, lo excito aún más. Acostó cuidadosamente a Hermione en la cama y ella se encargo de quitarle la camisa rápidamente. El chico se quito los pantalones y noto que su parte ya quería salir a flote. De pronto, comenzó a sentir que Hermione se estaba mojando rápidamente, así que le quito las pequeñas braguitas negras con encaje y comenzó a besar peligrosamente sus muslos. Hermione gimió de placer. Ron daba pequeños besitos en cada muslo, cada vez más cerca de la parte intima de Hermione. Ron sonrío para sí mismo, la chica ya estaba muy mojada, no quería hacerla sufrir más así que comenzó a lamber su clítoris. Hermione comenzó a gemir con más furor…
— ¡Oh, mierda! Sigue, ¡Justo ahí!
Sin duda quería más. Ron estaba extasiado y eso que no venia lo mejor. De pronto sintió que las caderas de su chica comenzaban a contraerse un poco, supo lo que venía. Succiono un poco y Hermione llego al orgasmo. Por poco, hasta él mismo llegaba al orgasmo, le encantó ver como temblaba de placer debido a él, solo él. Hermione se levanto, y lo recostó en la cama. Ella se puso a horcadas de él y comenzó a besarle el cuello… ahora tenía que recompensarlo. Hermione notó que Ron aún tenía los bóxers y de un tajo se los quito. Ron tenía su erección muy pronunciada, Hermione comenzó a acariciarlo y comenzó a moverlo de arriba abajo. La habitación se lleno de jadeos, ahora por parte del pelirrojo. Hermione besaba el cuello de Ron y su boca en prolongados momentos, mientras que masturbaba con la otra a Ron.
— Joder… ya… ya me vengo.
Hermione se excito de sobremanera con eso. De pronto se agacho y se lo metió en la boca. Ron comenzó a gritar todo tipo de groserías y palabras altisonantes, aquel orgasmo era brutalmente el mejor de su vida… y eso que no venia lo mejor. Hermione sintió en su boca el semen del pelirrojo, después comenzó a seguir succionando una y otra vez. Ron creía que eso era un sueño, nadie le había hecho sexo oral en su vida. Esa era la primera vez que sentía esa sensación y que mejor que Hermione se la brindará. Para Hermione, también era la primera vez que un hombre le hacía sexo oral. Gracias a Ron ella había visitados los éxtasis que nunca había conocido ni los que su mente pudieran pensar. Sin duda, ese pelirrojo la volvería loca. Hermione no quería dejar de probar el miembro de su amante, pero lo necesitaba y ya. Dispuesta se levanto y lo beso en la boca, ahora con más pasión y descontrol que antes. Ambos estaban en una lucha de leguas y de caricias que muy difícilmente se veía quien podría ganar. Tanto Ron como Hermione, probaban de la boca del otro su propio sabor, cosa que ambos trataban de limpiar la boca de los dos.
— Te… necesito… ahora… — Hermione hablaba de jadeos, Ron sin querer perder el tiempo, la tomo de las caderas y la penetro fácilmente ya que Hermione estaba muy mojada. Ambos gimieron de placer al mismo tiempo. Hermione estaba tan húmeda que Ron sintió que empapo totalmente su entrepierna.
— ¡Joder, Ron! ¡Dame, duro! —Ron con placer, complació a Hermione que en cada embestida que cada vez se hacía con más placer y fuerza, Hermione comenzó a darle pequeños rasguños a Ron en los brazos y en los hombros.
— Estas jodidamente estrecha, Hermione. — Ni siquiera sabe como diantres pudo hablar. Estaba en un grado de excitación nunca visto. Hermione saltaba cada vez más rápido, esto era el cielo.
— ¡Ya, Ron! ¡Yaaaaaaaaaaaaa! — Ron y Hermione se vinieron al mismo tiempo. Hermione se recostó a un lado de un sonriente pelirrojo que trataba de respirar normalmente. Hermione se abrazo de Ron y esté la cubrió con la sabana de la cama, la miró y ambos se sonrieron, no hacían falta las palabras. Se besaron lentamente y se abrazaron el uno al otro. Estaban exhaustos y necesitaban descansar… esa noche, sin duda había sido inolvidable.
