Él ya había despertado desde hace varios minutos, solo que no quería moverse de ahí. Estaba con ella y por primera vez en su vida, había descubierto que se sentía despertar felizmente acompañado. Paso el tiempo y el la miraba respirar a cada tanto, ese momento quería guardarlo en su mente por siempre, era tan… perfecto para sus ojos. Ella se movió, despertó y sonrío al ver a un pelirrojo mirándola directamente.
—¿Cómo amaneciste?
—Genial, de hecho… no quiero levantarme, Hermione. — Ella pudo sentir esa mirada. Lo miró con esa misma chispa de pasión y le sonrío. Ron ensancho más su sonrisa y estampo sus labios con los de ella, que comenzaban a querer tomar el mando de ese apasionado beso.
Eran las ocho de la mañana y Lavender Brown esperaba aún a Blaise. —Pendejo.— Susurró, ya que siempre hacia lo mismo, siempre. Aunque tarde o temprano lo terminaba perdonando, y más ahora que tenía que hacerle ese gran favor que le ayudaría por completo para poder retener a Ron y desaparecer a Hermione. Bufó, Blaise se acercaba lentamente hacia ella, sonriendo.
—¿Crees que estaré esperándote hasta que se te dé la gana?
—Tienes qué, hermosa. Yo no te pedí que me llamaras, tú eres la que me buscas y no lo niegues, bombón.— Blaise se agachó un poco y beso la mejilla de Lavender, ella con pocas ganas devolvió el saludo.
—Bueno, ya sabes lo que tienes que hacer. Solo te pido que seas cauteloso.
—¿Cuándo té he fallado?
—Nunca, y espero que esta no sea la excepción.
—Dónde aparecerás con… ¿Hermione?
—Sí, idiota. Y es mejor que te vayas aprendiendo su nombre, porque si no te lo aprendes…
—Sí, sí. No hay problema… pero antes, necesito que me devuelvas el favor. El sábado en donde siempre, a la hora de siempre. Nos vemos, linda. — Blaise se fue caminando elegantemente hacia donde minutos antes había aparecido por primera vez. Lavender gruño y rodo los ojos.
—Ron, tienes que… parar. — Hermione no quería parar, no quería. Pero esta ya era la tercera vez que Ron comenzaba a querer hacerle el amor. Ron sonrío y dejo a un lado su tarea para poderla mirar a los ojos, por cierto llenos de frustración. —¡¿Por qué paraste?
—Tú me dijiste que parara… —Ron sonreía y se llevo un leve golpe de Hermione en el hombro. A Hermione no le quedo más que sonreír y volver a besar a ese pelirrojo que la tenia loca, desquiciada. Hubo un breve silencio, Ron se había recostado a un lado de Hermione y ambos estaban tomados de la mano. Hermione hablo.
—Termina con Lavender.
Ron percibió tristeza, reproche. El quería terminar a toda costa, pero sabía que Lavender siempre se las arreglaba para poder seguir con esa 'relación'.
—Tú sabes que si por mi fuera, terminaría con ella ahora mismo… creí que ya lo sabías, Hermione. — Ron se levanto, Hermione también.
—Solo quiero que hables con ella. No quiero ser…
—La amante, lo sé.
—No, Ron…
—Hermione, estoy mal. No puedo hacerte esto… tu mereces a alguien que esté libre, a alguien que no te deje el lugar de…
—Pero yo no quiero a otra persona, yo te quiero a ti.
Ron enmudeció. Sentía que le faltaba el aire para poder respirar, esas palabras hicieron que su corazón estuviera a punto del colapso total. Hermione se acerco lentamente, lo beso y se dejo llevar olvidando todo, como si solamente ellos dos estuvieran habitando el planeta.
—Entonces… aún no son nada, de nada… ¿Nada?
Hermione sonrío. Ginny aún seguía preguntando cada cosa que había sucedido con Ron en los últimos días, y lo peor de todo es que Ginny pedía cada detalle, sin importar que hablaran de su hermano.
—¿Sabías que esto llega a incomodarme?
—¡Hermione, somos amigas! Y me vale un cacahuate que Ron sea mi hermano, quiero saber que sientes tu… dime. ¡Dime, Hermione!
—Está bien, está bien. —Hermione rió. —Me dijo que hablará con Lavender, terminará con ella.
Ginny gritó de emoción. Harry quien estaba haciendo la comida, se asomo por la puerta de la cocina y se rió por la cara que tenia la castaña.
—Tranquila, Hermione. Así es Ginny…
—¡Calla, Potter! No vez que esta es la mejor oportunidad de Hermione. ¡Genial!
Harry le sonrió a su esposa y volvió a lo suyo. Ginny tomo de las manos a Hermione, y noto que temblaba un poco.
—¿No estás contenta?... ¿Ó tienes miedo que le cuente a alguien de tu relación con Ron? Sabes que no le diré a nadie, Hermione.
—No, Ginny, no es eso. Tengo miedo a… tengo miedo a desilusionarme nuevamente. No lo soportaría, no una vez más. —Hermione no pudo contener las lágrimas, Ginny sintió que el corazón se le rompía y se le salieron también las lágrimas. —Siento que… me estoy enamorando de tu hermano, Ginny. Y siento que… siento que…
—Conozco bien a Ron, sé que el también está sintiendo lo mismo por ti. Yo lo sé.
—¿Pero qué tal si no?
—¡Pero claro que si, Hermione! ¿Acaso no miras la cara de idiota que hace al mirarte? ¡Se está enamorando también de ti! Ambos son muy tercos para poder notarlo…
—¿Crees que pueda tener futuro con él?
—Pienso que ustedes merecen estar juntos. —Ginny percibió un brillo especial en Hermione. Ambas chicas se abrazaron y siguieron platicando de cosas que les habían sucedido en toda la semana.
—¿Si?
—Necesito que hablemos, hoy.
—Amor, te noto extraño…
—Lavender, necesitamos hablar. Iré a tu casa…
—¡No! Yo iré. Nos vemos.
Ron se quedo extrañado. No le quedo otra y colgó el teléfono. Se acostó en su sofá favorito y recordó lo que hizo todo el fin de semana. Lavender le dijo a Ron que tenía que ir a un retiro el sábado y que regresaba hasta el lunes, por lo que el pelirrojo quiso aprovechar. Desde el Viernes hasta el Domingo, estuvo en el departamento con Hermione, mirando películas, conversando y una que otra cosa en la habitación de la castaña. Ron sonrío. Nunca en su vida había sentido ese cosquilleo de emoción al recordar cada segundo cuando le acariciaba cada porción de piel Hermione, esa sensación era nueva para él. Sin olvidar cada pelea que habían tenido, desde haber pasado sin tocar la puerta o que roncaba mucho. Aunque hubo ocasiones en que no le gustaban las peleas, Ron se acostumbro a pelear con Hermione, era simplemente… necesario para él. Y más cuando Hermione se ponía roja cuando Ron ganaba las discusiones, que tiempo después Ron pedía la paz en la intimidad. Se sentía extraño, se sentía loco y hasta estúpido… en pocas palabras, se estaba enamorando.
—¡Abre la puerta!
Ron se levanto de un salto, era Lavender. Cuando abrió la puerta, la rubia entro sin pedir permiso.
—¡Llevo media hora tocando la puerta! ¿Estabas dormido? —Lavender lo miro un poco adormecido.
—Si… lo siento, debí quedarme dormido.
—¿Qué querías hablar conmigo, Ro-Ro? —Lavender se acerco a Ron, dispuesta a besarlo. El chico la tomo de los brazos y la alejo.
—Siéntate.
—Ron… porque me hablas en ese tono… ¿Ocurre algo? —Comenzó a llorar. Ron rodo los ojos.
—No vas a chantajearme. Sabes muy bien qué es lo que te diré…
—¡NO! ¡No puedes hacerme esto… Ron, no puedes!
—Lo siento Lavender… y lo lamento mucho… en verdad. —La rubia comenzaba a llorar más fuerte, Ron sintió un poco de pena, intento tomarla del brazo pero ella se zafó, enojada.
—¿Quién es? ¿Con quién te has estado revolcando?
—No es eso…
Lavender soltó una carcajada.
—¡No me digas! Si hasta parece que te dieron algo de tomar… ¡Has cambiado, has cambiado conmigo! Creí que me amabas…
—¡Yo también lo creía! —Ron comenzó a alzar la voz. —Pero me di cuenta… me ayudaron a darme cuenta que lo que sentía por ti era solo cariño… no amor.
—¿Quién? ¿Quién te envenenó la mente? ¡Dime quien, Ron! No es justo que antes de hacer por fin nuestra vida juntos…
—Te equivocas…
—¡Claro que no! Tú eres mío. —Lavender se abalanzo sobre Ron y lo beso a la fuerza, en ese momento, Ron la aventó y la chica directo al sofá.
—¡Estás loca! Y si… existe otra mujer en mi vida. Alguien que por fin me está enseñando el verdadero significado de lo que es el amor… alguien con quien yo quiero compartir mi vida. Yo no quiero mi vida contigo. —En ese momento, Ron tomo a Lavender del brazo y la jalo hacia la puerta, ella se retorcía, se negaba a separarse de Ron. Ron nunca la había visto llorar como en ese instante, pero ya estaba cansado, él quería ser feliz, merecía ser feliz. —Vete, Lavender. —Ron la soltó y la rubia lo miro.
—Estoy embarazada. Y si me dejas, me mataré junto con el bebe.
Ron quedo estático. Todas sus ilusiones de estar con Hermione se habían roto de un momento a otro.
