—Estás loca… eso no puede ser posible. —Ron tenso la mandíbula, el ya estaba decidido a terminar todo con Lavender, pero esta situación lo unía con ella nuevamente. La rubia lo miraba intensamente, como esperando a que Ron retirara lo dicho.

—¿Piensas que miento con estas cosas?... No es posible. —Lavender comenzó a sollozar. De la bolsa de su falda saco un papel arrugado, se lo extendió en la cara a Ron. —¡Míralo! Yo no te estoy mintiendo… ¡Seremos padres!

Ron le arrebato el papel, lo miró y no le quedo más que aguantar las ganas de llorar.


Ginny y Hermione seguían conversando, Harry se había marchado a casa a acompañar a su amigo Draco.

—Hermione… estaba pensando… es que…

—¿Qué pasa, Ginny? — Hermione miro a la pelirroja directo a los ojos, dándole a entender que prosiguiera.

—Quería que… bueno, te diré. Sé que tal vez es algo muy tonto, pero… es necesario. Mira, Luna vivía con Draco… pero ahora que todo comienza de nuevo para ella pues, estaba pensando en que si me ayudas a conseguirle un departamento aquí. Había pensado en traerla a vivir conmigo unos días… pero, pero…

—Entiendo. —Hermione sonrió. —Estas con Harry… no sería algo normal que viviera… bueno, creo.

—¡Sí! Eso mismo pensé… quiero que por ahora este alejada de Draco…

—Pero… según, lo que sé, Draco es su esposo… debe…

—No, Hermione… le hizo mucho daño. No quiero que la vea, por un tiempo… ¡No sé! —Ginny se llevo las manos al rostro, desesperada. Hermione se acerco y abrazo a Ginny quien gustosa recibió el abrazo, Ginny necesitaba ayuda… ¿Qué podría hacer con su mejor amiga quien había perdido la memoria y también el bebe que más ansiaba?

—Creo que se me ocurrió algo loco, muy loco…

Ginny levanto la cabeza y miró a la castaña.

—¿Qué piensas? ¡Dime, Hermione!

—Está bien, está bien… Me gustaría tratar a Luna, tal vez podríamos llegar a ser grandes amigas… ¿Qué te parece si Luna y yo compartimos mi departamento?... es un poco pequeño… pero… no sé…

—¿Estas… segura? —Ginny miraba a Hermione atónita.

—¡Claro! Aunque, sé que es un poco loco pero… suena bien. ¿No? —Hermione se asusto un poco al darle su pensamiento a Ginny, ya que la pelirroja seguía con semblante serio. Después de unos segundos, Ginny comenzó a ensanchar su sonrisa, hasta mostrar todos sus dientes.

—¡Pero como no se me había ocurrido antes! Había pensando en decirle a Ron que viviera con Luna unos meses pero… —Hermione hizo una extraña mueca— Pero… ¡Oh, Hermione! ¡Gracias! —Ginny se levanto y levanto a la misma Hermione con una fuerza impactante. La abrazó aún con más ganas y ambas comenzaron a reír.


Luna se había sentado en la cama que había en su habitación de hospital. Miraba la puerta, como si fuera la cosa más interesante del mundo. No sabía qué era lo que había pasado, el porqué estaba en ese hospital… ni porque se sentía de esa forma, el porqué se sentía un gran vacío dentro de ella. Tenía ganas tantas respuestas pero ni ella misma sabia formular las preguntas, se sentía rara… y más rara de lo normal. La puerta de pronto se abrió y entro una enfermera morena, al mirarse ambas sonrieron.

—¿Cómo te sientes, has sentido molestias? —Comento la morena.

—No, todo bien… solo que… necesito que me expliques…

—Tranquila. Por ahora no es necesario que preguntes nada, después podremos hablar tranquilamente. Ahora, necesito que te recuestes para poder mirar como tienes esas puntadas y si es necesario quitarlas de una vez.

—¿Cuál es tu nombre? — Luna se recostó poco a poco, al hacerlo hizo varias muecas ya que sentía un dolor punzante un poco más arriba del vientre.

—Me llamo, Pansy Parkinson. — Pansy le levanto la bata a Luna y comenzó a tocar la herida, Luna había requerido 13 puntadas.

—Mi nombre es Luna. — Pansy sonrió, ya que Luna hacia varias muecas.

—Bueno, creo que eso ya lo sé… señora Malfoy.

—¿Qué? ¿Señora?

Pansy logró percibir la mirada penetrante de la rubia, la morena de pronto quiso que la tragara la tierra.

—Oh, no. Perdón… me confundí. ¿Cuál es tu apellido? —Pansy siguió con su trabajo, aunque un poco más torpe. Sin querer toco un poco brusco la herida y Luna se quejo.

—Love…Lovegood.

—Lo siento… es que trataba de asegurarme de que hubiera sensibilidad en la zona… bueno Luna, iré a checar tus papeles para poder darte de alta. Vendrá otra enfermera a quitarte las puntadas ¿sí? Yo… yo iré a llamar a tus familiares para que puedan venir por ti cuando puedan.

—Ok, no hay problema. Gracias, Pansy.

Pansy salió de la habitación y maldijo en voz alta. Se le había olvidado por completo sobre la amnesia de la paciente. Camino más deprisa y tomo los papeles de Luna, busco algún número telefónico y logró distinguir un número conocido. Leyó el nombre y volvió a maldecir en voz alta, aunque esta vez, todos la miraron.

—¿¡Qué? ¡Ron Weasley!... ¡Mierda!


—¿Acaso estás loco, Draco Malfoy?

—No, no lo estoy. Si tú y Ginny estuvieran atravesando por lo mismo, yo te ayudaría… por cierto, Potter, gracias por traerme.

Harry se golpeo la cabeza con una mano y siguió a su rubio amigo. Harry había ido a la casa de Draco para ver como se encontraba y lo que había encontrado era a un Draco sin dormir y con mis planes en la cabeza para poder re-encontrarse con Luna. Harry solo asentía y sonreía cuando Draco le contaba sus planes, hasta que Draco le pidió de favor que lo llevara al hospital. Harry al principio se negó pero al ver el estado de su amigo, acepto.

—Si le dices algo de esto a Ginny, me matará. Así que…

—Tranquilo, no le diré.

Ambos ingresaron al hospital y Draco se fue directamente a la habitación de Luna. Draco busco a alguna enfermera que tal vez lo reconocería pero no miró a ninguna, así que sin más decidió meterse a la habitación de la rubia. Harry observo lo que su amigo hacia y no le quedo más que sentarse en la sala de espera y lamentarse por lo que había hecho.

—¿Quién eres tú?

Draco sintió que la respiración se le iba. Le puso llave a la puerta y volteo. Vio como unos ojos saltones e inquietos lo miraban, esperando su respuesta. Luna estaba sentada y le sonrió a Draco.

—Soy… Draco.

—Soy Luna. Un gusto, Draco.

Luna estiro una mano y siguió sonriendo. Draco se acerco lentamente, sintió unas inmensas ganas de llorar, ya que Luna no lo reconocía. Tomo la mano de Luna y sintió que necesitaba abrazarla, Luna retiro la mano y lo observo.

—¿Quién eres?

Luna volvió a preguntar, pero esta vez dejo a un lado su sonrisa para levantarse y mirar más de cerca a Draco.

—Yo… yo… yo fui el culpable de que estés aquí.

Luna retrocedió. Ella sintió una carga rara al tocar la mano de aquel chico, que comenzaba a lagrimear un poco. El chico sin dudas tenía las respuestas que ella estaba buscando.

—¿Qué pasó?

—Tu… tuvimos un accidente de auto. Yo… yo soy taxista. Y tu… tu venias de unas compras y subiste al taxi, chocamos contra una camioneta… y tu saliste herida.

—Por lo que veo tu también… ¿Te encuentras bien?... —Luna se acerco a Draco, quien tenía varios golpes en la cara, además por su aspecto.

—Yo estoy bien. ¿Tú, como estas?

—Bien, gracias por preocuparte.

Se produjo un silencio pero ambos seguían mirándose, Draco quería quedarse, más no podía. Luna volvió a sonreír.

—Tengo que irme, un amigo me espera afuera. Nos veremos pronto, Luna. ¿Te parece que pueda visitarte de vez en cuando?

—Claro, sería un placer. Nos vemos… ¿Draco, cierto?

—Si… Draco. —El rubio volvió a sentir esa pequeña decepción en el pecho. — Que estés bien, Luna.

Draco se dirigió a la puerta, no sin antes decirle un 'Te amo' al aire, sin que ella pudiera escucharlo.


Harry seguía observando la puerta en donde Draco se había metido, miró que una enfermera se acercaba a la misma puerta y Harry no le quedo de otra que llamar la atención de la chica.

—¡Auxilio!

Harry se sorprendió de sí mismo. ¿Auxilio?

La enfermera que se dirigía a la puerta corrió hacia Harry, acompañada de otras más y gente que estaba alrededor. En ese instante, Draco salía de la habitación de Luna y notó que toda la gente se acumulaba en la sala de espera, en donde se encontraba Harry.

—¿Se encuentra bien, señor?

—No puedo escuchar… no veo tampoco… ¿Quiénes son ustedes? —Harry trataba de improvisar algo, pero nada se le ocurría. De pronto vio que Draco se acercaba corriendo, y se levanto de inmediato.

—¿Estás bien, Harry? ¿Qué te paso?

—Nada, Draco… creo que… ya me siento mejor.

Toda la gente comenzó a preguntarle a Harry como se sentía y las enfermeras también. Después de decirles a todos que estaba bien, Harry y Draco decidieron que era mejor irse. Pero antes de irse, Harry se encargo de darle un buen regaño a Draco, que aunque estaba un poco triste, sonrió porque Luna no había logrado reconocerlo, en el fondo estaba feliz de saber que ella se encontraba bien, eso era lo único que le importaba.


—Que haremos Ro-Ro… yo tendré a mi bebe y tú vas a casarte conmigo.

Ron seguía mirando el papel.

Positivo. Nunca había odiado con tantas ganas una sola palabra insignificante, que en esta ocasión, esa simple palabra había arruinado toda su vida.

—Ron… en que piensas. —Lavender se había sentado a un lado de Ron, y ella le tomo las manos. Ron quiso quitarlas pero algo le impidió hacerlo… el bebé no tenía la culpa, su hijo no tenía la culpa.

—Cuanto tiempo tienes. —Ron hablo inexpresivamente. Ahora miraba sus manos entrelazadas.

—Un mes. —Ron miró a Lavender a los ojos. Ella tenía una mirada de esperanza, cosa que Ron no pudo seguir observando y quito la suya. Hizo cálculos y se dio cuenta de que eso era antes de conocer a Hermione, antes de poder darse cuenta de todo lo que se sentía enamorarse, antes de poder sentir el amor. Todo quedo hecho trisas.

—Mañana quiero que vayamos con tu ginecólogo, quiero saber cómo esta mi hijo.

—Eso… eso quiere decir que… ¿Nos vamos a casar? —Lavender volvía a llorar.

—Sí.

Lavender soltó las manos de Ron y lo abrazo, el pelirrojo un poco temeroso regreso el abrazo y no pudo evitar pensar en cómo tenía que decirle a Hermione lo que estaba viviendo, lo que estaba pasando. Ron cerró los ojos y no pudo evitar que una lágrima dejara de rodar por su mejilla. Por su parte, Lavender no pudo evitar sonreír, Ron volvía a estar de su lado.


Aló.

Si… con ¿Harry Potter?

Sí, bueno… soy su nova. Ginny Weasley, ¿Pasa algo?

¿Weasley?... Oh, perdón, si. Hablo Del Royal London Hospital, y quería hablarle sobre Luna Lovegood… Malfoy…

Oh si… si. Yo soy su mejor amiga, que bueno que marco aquí primero… ¿Cómo esta Luna?

Ella se encuentra bien… de hecho quería avisarle que sus papeles para darla de alta ya se encuentran en proceso, puede venir el día de hoy por ella. Aunque… tengo la confusión de que si llega a ver su esposo… novio…

No, señorita… si llega a ir Draco Malfoy no deje que vea a Luna, por favor. Están arreglando su divorcio y Luna no quiere verlo. Yo iré por ella, ¿Puedo ir ahora?

Claro, yo por mientras arreglare sus papeles, un gusto señorita Weasley.

El gusto es mío, gracias.

—¿Quién era, Ginny?

—Eran del hospital, ¿Me puedes acompañar a ir por Luna? Por hoy se quedará aquí conmigo, así pueden conocerse aquí… le diré a Harry que se quede con Ron esta noche. Tenemos que hablar sobre cuando y como traeremos las cosas de Luna a tu departamento… será un caos pero… gracias Hermione, sin tu ayuda, estuviera frita.

—No te preocupes, para eso estamos las amigas. —Hermione sonrió aunque por dentro sintió un gran vació. Esa noche quería pasarla con Ron, estar con él nuevamente… ella no lo necesitaba. Sentía una gran necesidad de estar con él, pero sin duda Luna ahora era la prioridad.

—Iré por mis cosas y buscaré algo que quizá le quede a Luna, ¿Me esperas?

—Sí. Por mientras iré a buscar a Ron.

—Te espero abajo en el auto. —Hermione se despidió de Ginny y comenzó a dirigirse a la salida. Paso la puerta y se sorprendió con que Lavender y Ron estaban fuera de la puerta de éste. Los dos hablaban, así que Hermione se metió de nuevo al departamento de Ginny y saco un poco su cabeza, tratando de poder mirar sin ser descubierta.

—Nos vemos mañana, amor… te amo.

—Sí, hasta mañana.

Lavender se levanto de puntillas y beso a Ron. Hermione estuvo a punto de avanzar para quitar a Lavender de su Ron. De repente Hermione se detuvo, Ron comenzó a corresponder el beso. En eso, Ginny se sorprendió por ver la posición de Hermione y observo lo que la castaña miraba.

—¿Ron?Ginny hablo, casi susurrando.

Tanto Lavender como Ron se separaron al instante, solo que Lavender no soltó a Ron y ella quedo colgada de su cuello. El pelirrojo olvido donde estaba, a quien había estado besando y a su hermana que comenzaba a decirle algo que Ron no podía escuchar. Ron solo veía a una pelirroja que lloraba en silencio y que lentamente daba pasos hacia atrás, hasta que ella se dio la vuelta y desapareció.

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