Hermione seguía con la mirada fija en algún lugar del suelo. Poco a poco fue llegando justamente al mismo sillón de donde se había levantado hace unos momentos, al llegar se sentó tranquilamente. Suspiró.
—¿Un hijo? —La chica clavó la mirada a la celeste de su novio, Ron sentía que iba a morir en cualquier instante. Quiso acercarse, más sus piernas no reaccionaban, estaban pegadas al suelo como si una especie de imán lo tuviera así.
—Puedo explicarlo…
—¿Explicarlo? —Hermione se levantó del sillón y camino directamente hacia él, tal vez la chica no se había dado cuenta que su rostro ya estaba escurriendo de lagrimas. Ron quiso limpiarlas pero al sentir su mano al instante se hizo a un lado —¿Explicarme como te acostabas con ella? Sé la forma en cómo se lleva a cabo un embarazo Ronald, no soy idiota.
—No, amor…
—¡Cállate!
—¡Hermione! ¡Por el amor…!
—¡No hables! —La chica seguía llorando, había puesto sus manos en ambos oídos tratando de no escucharlo —¡De una u otra forma siempre me decepcionas!
Ron hubiera preferido mil veces que un piano enorme lo aplastara en ese instante. La chica se levanto y aún llorando se fue a la puerta, Ron la detuvo.
—¡Necesito que me escuches!
—Ya basta… —Ron iba a hablar pero Hermione le tapo la boca con un dedo —No quiero… Ron, yo no puedo…
—Por favor —Hermione quería salir corriendo de ahí. No podía soportar nuevamente otra mentira de Ron… no podía. El pelirrojo sujetaba sus manos levemente, evitando que su chica se fuera. Él no iba a perderla, el no quería perderla —. Dame una oportunidad… escúchame.
Ron guió a Hermione de nuevo a la sala, la chica se sentó sin mirarlo a los ojos. No había otra cosa más dolorosa que estar cerca de Hermione sin poder tenerla… él la amaba, gracias a ella había podido conocer el verdadero significado del amor. Él creía que el amor estaba en Lavender, más la cosa no era así. Hermione había aparecido en su vida para poder brindarle el sentimiento que cada vez se hacía más grande en el corazón de Ron… si Ron llegaba a perderla, su corazón se iría con ella. De algún modo u otro, Ron comenzaba a entender a Harry en sus momentos hacia Ginny.
—Quiero irme.
—Nunca. —Hermione asustada, miró a Ron.
—Sabía que con eso me mirarías.
—¡Esto no es un juego! —La chica quiso levantarse pero Ron volvió a impedirlo, Ron tomó las manos de Hermione y ambos se miraron fijamente.
—Lavender traía con ella una prueba de clínica, decía que estaba… embarazada. Tiene aproximadamente dos meses.
—¿Dos meses?
—Sí.
Hermione pudo pensar más claro ahora. El poco sol que había iluminado un poco de su destrozado corazón.
—¿Dos meses? —Ron soltó las manos de la castaña para poder tomar su rostro, ambos juntaron sus cabezas —Eso quiere decir…
—Si —Ron hablaba con su frente pegada a la de Hermione, ambos podían sentir el aliento del otro peligrosamente cerca.
En realidad, Ron no había engañado del todo a Hermione. Lavender tenía aproximadamente dos meses de embarazo… mientras que Ron y Hermione tenía una relación que había comenzado en casi apenas un mes. Hermione seguía con los ojos cerrados, pero en su mente se estaba debatiendo a mil contra ella misma… no sabía qué hacer.
—No lo sé, Ron —Hermione se separo de Ron y lo miro de frente—. Tengo miedo.
—¿Miedo? —Ron volvió a acercarse un poco más —No tiene ni debes sentir miedo… yo me hare a cargo del bebe… tener un hijo era mi anhelo… —Ron bajo la mirada, pero Hermione logró distinguir que los celestes ojos del pelirrojo estaban llenos de lagrimas. —Solo qué… yo quería tener hijos con la mujer de mi vida… y definitivamente Lavender no lo es, eres tú.
Hermione Granger había olvidado completamente como se llamaba, en que día estaba y el por qué de estar sentada cerca de un pelirrojo que la miraba expectante. Ron podía llegar a ser un completo idiota, desvergonzado, tonto… pero cuando llegaba a decir algo verdaderamente lindo, se convertía en el hombre que todas las mujeres deseaban tener. Ron hablaba desde lo más fondo de su corazón, el amaba a Hermione y deseaba que ella fuera quien le brindará el milagro de ser padre. Desde que la conoció, Lavender había quedado completamente fuera de su pensamiento, ni es sus peores pesadillas se encontraba Lavender. Ron debía admitir que al saber que iba a ser padre, sintió una alegría indescriptible aunque esa alegría se fue apagando al darse cuenta de Hermione no era la persona quien le brindaba esa alegría. Ron seguía mirando a Hermione, esperando cualquier palabra o sonido, ella seguía encismada en sus pensamientos.
—Yo… —Hermione balbuceo —Yo… es que…
—Hermione… yo solo quiero que sepas que te amo, te amo como a nadie he amado y… yo no quiero perderte… tú eres para mí lo mejor que me ha pasado… yo, yo… —Ron no pudo soportar más la opresión que había en su pecho, si poder contra el mismo, comenzó a llorar —eres mi vida. No quiero perderte.
Hermione comenzó a llorar junto a él. Ella también lo amaba, joder, ¡LO AMABA! Una vieja bruja no iba a arrebatarle su felicidad.
—¡Yo también te amo! —La castaña se abalanzó a Ron, quien suspirando de alivio la recibió gustoso. Ambos se estaban abrazando como si no se hubieran visto en años, ambos lloraban y se repetían uno al otro lo mucho que se amaban.
Las amigas se seguían abrazando bajo la mirada de Pansy, quien se había quedado ahí mirando lo mucho que se querían la rubia y la pelirroja. Sintió una sana envidia hacia la rubia, ya que ella no tenía una amiga tan cercana que se preocupara por ella o que fueran casi como hermanas.
—Muy bien Luna, ahora… prepara tus cosas… —Ginny se limpiaba las lagrimas disimuladamente.
Pansy quiso ayudar a Luna, pero Ginny le habló.
—Hola ¿Pansy? Verdad…
—Si —La morena sonrío —Pansy.
—Te quiero dar las gracias por cuidar mucho de Luna, la enfermera encargada de ella me dijo que tu quisiste hacerte cargo de ella y…
—No te preocupes, quise hacerlo porque Luna se me hace una chica única y agradable, además… amo mi trabajo, no tienes que agradecer… en verdad.
Ginny se emociono de nuevo y sin pensarlo abrazó a Pansy. Al principio Pansy estaba plasmada, no sabía qué hacer hasta que Luna a través de varios gestos hizo que la morena correspondiera al abrazo. Ginny miró a Luna y le ayudo con su maleta y ambas se dirigieron a la puerta.
—Gracias Pansy… fue un gusto conocerte.
—El placer fue mío, Luna.
Luna le quitó la maleta y salió de la habitación. Ginny quiso aprovechar el momento y de nuevo se fue hacia Pansy.
—Hey, hoy en mi departamento le haremos una fiesta de bienvenida a Luna… me gustaría que asistieras. Es en la noche… ¿Podrías?
—¿Enserio? ¿Yo? —Pansy la miraba incrédula —¿De verdad?
—Claro ¿Por qué no?
—No pues…. Nunca… bueno, está bien.
—Esta es la dirección —La pelirroja le dio un papel doblado— Mi novio y yo sabíamos que estabas aquí… así que me tome la molestia de hacerte una invitación.
—¡No es ninguna molestia! ¡Al contrario! Muchas gracias.
—¿Ginny? —Pansy y Ginny voltearon hacia la puerta, Harry se había percatado de la ausencia de su novia y decidió ir a buscarla —¿Todo bien?
—Todo bien amor. Nos vemos ahí Pansy, no falles.
Ginny fue a rencontrarse con su novio, y con un último saludo la puerta se cerró detrás de ellos. Pansy seguía con el papel en las manos, tratando de no gritar de emoción.
El celular sonaba y sonaba. Lavender ya estaba harta de la situación, sabía perfectamente con quien se encontraba Ron… ¡Esa perra! ¿Qué demonios le daba Hermione para tenerlo como idiota? Volvió a marcarle a su novio, más nuevamente el teléfono la mandaba directamente al buzón.
—¡Maldita sea!
Lavender aventó el celular a la cama. Se suponía que Ron debía estar a sus pies después de enterarse que estaba embarazada… ¿Qué pasó? Ron ansiaba un bebe, ella se lo estaba dando ¡¿Por qué diantre Ron no estaba con ella? Se sentó de nuevo en la cama y se miró en el espejo que había enfrente. Ella era hermosa, tenía buen cuerpo… ¿Por qué Ron la dejaba ir de esa forma? Se levantó de la cama y camino hacia el espejo, se levanto un poco la blusa y se comenzó a acariciar el vientre. Poco a poco su escultural figura iba a desbordarse y a convertirse en una enorme bola… Se bajó con enojo la blusa y fue de nuevo hacia donde estaba su teléfono. Comenzó a marcar un número conocido.
—¿Qué se te ofrece, perra?
—Que son esos modales cariño… antes no me decías eso ¿Oh si?
Draco estaba ebrio, de hecho llevaba días así. El seguía viviendo en la casa que compartía con Luna, pero poco a poco durante el tiempo que estuvo hospitalizada la rubia se fueron llevando sus cosas al departamento de Hermione.
—No quiero saber nada de ti, creo que hace días eso te quedo claro.
—Te necesito.
—¡Tu lo que necesitas es ayuda! ¡Estas enferma!
—Draco, el único que está mal eres tú, así que síguete pudriendo en tu propio vacio… eres un maldito cobarde.
Lavender colgó y al mismo tiempo rio con amargura. Draco simplemente ya no le funcionaba. Por su parte el moreno aún seguía con el teléfono pegado al oído… de alguna forma todo lo que le había dicho Lavender era verdad, era un cobarde. Le dio otro largo sorbo a la botella que últimamente se estaba convirtiendo en su mejor amiga y aventó el teléfono hasta la pared que estaba más cerca de él. Si vida ya no tenía sentido, su vida había perdido totalmente todo sentido. Draco comenzó a llorar amargamente, mientras que en sus débiles pensamientos recordaba todo lo que Luna le había podido brindar, todo lo que había logrado juntos a ella, el momento cuando se dio cuenta que estaba embarazada… Lavender era una completa desgraciada. Ron definitivamente no la merecía, según sus amigos, Ron ya había encontrado por fin el amor y no era con Lavender. Draco no había conocido muy bien a Hermione, pero estaba feliz por su amigo. Draco de volvió a dar otro sorbo a la botella y se recostó en el sofá en donde estaba. Suspiro pesadamente y poco a poco se fue dejando llevar por esa sensación de paz y tranquilidad.
Lavender seguía riendo. Era tan sorprendente como un hombre puede llegar a ser tan cobarde —pensaba— ¿Cómo era posible que el gran Draco Malfoy, quien se había peleado con sus padres por Luna estuviera totalmente perdido y en su propia miseria… Lavender dejo de reír. Comenzó a marcar el teléfono desesperadamente.
—Buenos Días, está hablando al consultorio del Doctor…
—Sí, sí, buenos. Necesito hablar urgentemente con el Doctor.
—¿Tiene cita previa?
—¡Esto es urgente! El ya me conoce… así que, no tengo su tiempo señorita.
—Espere por favor —La voz de la secretaria sonaba áspera —En unos momentos el Doctor contestará.
Sin dar las gracias, Lavender se paró de la cama nerviosa y comenzó a dar vueltas por toda su habitación. Tamborileaba sus dedos en una parte y lo hacía en otra.
—¿Si?
—Doctor… habla Lavender Brown. Me comunique con usted hace dos días…
El Doctor vació un momento —¡Oh si! Disculpe, si recuerdo.
—Bueno Doctor, lo que sucede es que mi novio y yo iremos mañana a una cita con usted.
—Muy bien, aquí la espero señorita Brown.
—Miré Doctor —Ahora la voz de Lavender sonaba autoritaria —Antes, tengo que darle a entender un asunto.
—Creo que no la entiendo señ…
—Quiero que le diga a mi novio que tengo 2 meses de embarazo.
—¿Qué? ¡No! Disculpe, pero yo tengo una ética profesional…
—Señor —Lavender rio —Sabia perfectamente que iba a suceder algo así. Por eso, mañana mismo después de la cita, dejaré en su escritorio un cheque sin cantidad, usted le puede poner todos los ceros que disponga… mi padre ya está enterado de esto.
—¿Acaso usted me está sobornando?
—Tómelo como una ayuda. Lo que pasa… es que mi novio desde hace meses que se moría por un hijo. Hace dos meses le dije que estaba embarazada pero no fue así… —Mintió fácilmente —Hace unos días me acabo de enterar sobre la maravillosa noticia de que seremos padres. De hecho, lo único que usted hará es decirle a mi novio que tengo dos meses… no le veo la dificultad. Le recuerdo Doctor, mi padre está enterado de esto.
El Doctor trago saliva. El padre de Lavender era un excelente abogado, ya iban dos veces que lo salvaba de situaciones legales y él propio Doctor le había prometido ayudarlo con cualquier favor que necesitara. Ya eran muchos años de amistad y nunca le había pedido favores… hasta ahora.
—¿Qué? ¿Aun no sabe qué hacer?
—Miré, señorita. Su padre y yo tendremos que consultarlo primero. Usted puede venir con su novio a la hora que desee, pero por favor… déjeme comunicarme con su padre.
—Perfecto. Llamaré a mi padre y le diré que se comunique con usted. Gracias, en verdad… por cierto, este asunto es totalmente confidencial. Solamente mi padre, usted y yo sabremos esto.
—Muy bien —contestó dudoso —hasta luego.
—Nos vemos.
Lavender colgó el teléfono más contenta que nunca, nada le podría salir más perfecto.
—Es momento en que dejes a Luna tranquila, amor —Harry, Ginny y Luna ya iban camino a casa. Harry iba al control del volante, pero al mismo tiempo se había encargado de llamar 100 veces a su amigo testarudo. Ginny no había parado de hablar desde hace mucho. Luna la miraba maravillada, le encantaba oír hablar a su amiga. Ginny hablaba de cosas sin importancia, como el clima, o sobre el peinado que debían hacerle a Luna para esa noche por la cual supuestamente había fiesta.
—Ginny —De pronto, la rubia interrumpió a su amiga, quien comenzaba a hablar sobre sus zapatos —Quiero que me hables más sobre… la chica que conociste, la que me dijiste que sería mi nueva compañera de departamento…
Harry y Ginny se dieron una mirada cómplice, Luna lo noto.
—Bueno… —comenzó Ginny —Se llama Hermione.
—¿Hermione? Qué lindo nombre —Luna sonrió —¿Cómo es?
La pareja de novios sonrieron esta vez. Luna definitivamente no cambiaba.
—Eres muy curiosa ¿sabes? —Ginny le agarro una mano —Ya la conocerás hoy. Por cierto… a Ron le gusta Hermione —Ginny no pudo evitar sonreír maliciosamente.
—¿Enserio? —Luna abrió los ojos desmesuradamente —¿Ron? ¿Acaso dejo a Lavender?
Harry gruño.
—Em, pues… no del todo… pero, bueno. Creo que será mejor que cambies esos zapatos Luna.
—No cambies de tema, por favor. —Luna se acerco a Ginny —¡Dime, que me perdí! ¡Lo quiero saber todo!
—No te perdiste de nada, tonta —Ginny sonrió divertida —Todo está igual… bueno, solo que lo de Ron y Hermione es un secreto… no debes decírselo a nadie.
—Ok, no lo diré a nadie.
Ginny se giró y se sentó correctamente en su asiento, solo faltaban unas cuadras para llegar.
—¿No contesta Ron?
—No amor, según lo que me contaste… Hermione de seguro ya lo degolló.
—Estoy un poco nerviosa —Ginny jugaba con sus manos —Ron llega a ser tan idiota que en verdad hay veces que su grado de estupidez llega a sorprenderme.
—No debes juzgarlo así… es tu hermano —Regaño severamente Harry —Lo que hizo… —Harry miró nervioso el retrovisor, mirando si Luna estaba al pendiente de la conversación. Ella seguía encismada en lo que ocurría afuera—. Lo que hizo no es culpa de él, ni de Hermione, ni siquiera de Lavender… recuerda que… —susurró— recuerda lo que Ron y Lavender habían estado planeando antes de conocer a Hermione.
—¡Lo sé! Pero…
—Sin peros, Ginevra. Ahora, solo queda esperar para saber qué decisión van a tomar. Bueno, en este caso Hermione, ya que Ron…
—Lo sé —Dijo Ginny amargamente —No quiero ni imaginarme lo que dirá mamá cuando se enteré. No sé si feliz o…
—¿Saben? —Harry y Ginny miraron a Luna desde el retrovisor —De alguna forma, siento que algo cambio.
—¿Cambio? —Harry intervino nervioso — ¿Qué?
—No sé… siento que algo cambió en mi… además tengo sueños extraños… sueño con un chico qué…
—No es momento de sentirte así Luna, mejor relájate. Ahorita te tomaras una buena siesta, te darás una ducha y podrás conocer a Hermione, ¿sí?
—Me parece bien —Luna siguió admirando el paisaje. Ginny le hecho un último vistazo y después miró a Harry. Luna no tardaría en hacer preguntas. Ella no recordaba nada, solo 19 años de su vida. Según Pansy, Luna había tomado eso como una gran desgracia, pero en el fondo, sospechaba que se sentía muy deprimida. Ginny por tratar de animarla un poco y hacer olvidar por lo que estaba pasando, decidió hacerle una fiesta. Así ella tendría su mente tranquila y ocupada en otras cosas. Luna miraba por la ventanilla, aunque miraba sin ver. Ella observaba las casas, el parque y varios niños jugando, un padre castaño jugando con su pequeño… sintió de pronto un gran vació. Ella sabía que 5 años de su vida habían sido borrados de su memoria, pero ella tenía la necesidad de saber que habían pasado en esos 5 años. Ella lo necesitaba, sin eso ella llegaba a sentirse incomoda… vacía. Ella conocía a Ginny y sabía que haría lo posible por mantenerla fuera totalmente de ese pequeño problema, pero ella definitivamente no quitaría el dedo del renglón. Siguió mirando por la ventanilla y logró distinguir los departamentos en donde vivían sus amigos. Estaba un poco nerviosa, ya que vería a todos sus amigos y por fin podría conocer a esa chica tan misteriosa que había robado el corazón de uno de sus mejores amigos.
Ron comenzó a querer estirarse, pero se dio cuenta que un bulto se lo impedía. Se dio la vuelta y miró que una gran cabellera castaña se esparcía por todo su brazo, dándole un poco de picazón. El bulto con esa gran cabellera comenzó a moverse en los brazos del pelirrojo y se puso frente a frente con él. Hermione seguía durmiendo, mientras que Ron seguía admirando cada poro del rostro de la chica. El teléfono celular comenzó a vibrar por tercera vez. Ron no quería dejar de mirar a Hermione, pero alguien muy terco —Harry— Pensó inmediatamente, quería localizarlo a toda costa por cielo, mar y tierra. Agarró su teléfono y miró que tenia 16 llamadas perdidas. Checo las llamadas y las 12 primeras eran desde el teléfono de Lavender. Ron no pudo evitar hacer una mueca. Lavender lo había llamado hace 2 horas, mientras que Hermione y él, después de haber discutido se habían quedado profundamente dormidos. Miró que tenia 4 llamadas perdidas de Harry, así que decidió llamarlo.
—¿En dónde demonios te has metido Ron?
—Hey, ese vocabulario no es tuyo Potter —Ron hablaba bajo, evitando despertar a Hermione que comenzaba a moverse un poco —aléjate de mi hermana.
—¿Por qué susurras? ¿Hermione está contigo? —Ron podía asegurar que Harry estaba sonriendo en ese instante. Se podía escuchar que Ginny le gritaba '¡Dile que me la pase ahora!'
—Dile a mi hermana que no esté molestando.
—Mándale un saludo —Una voz diferente a la de Ginny y Harry sonó por el auricular.
—¿Luna esta con ustedes? ¿Salió del hospital? —Sin querer, Ron había hablado un poco más fuerte. Sin poder evitarlo, Hermione se fue desemperezando poco a poco y Ron la miraba con una sonrisa.
—Estamos bajando las cosas del auto, de hecho ya estamos aquí. Te llamaba porque Ginny estaba preocupada… pero como Hermione está contigo… creo que ahora está un poco más tranquila.
—Bueno, después hablamos ¿Si? Necesito hablar contigo.
—Me lo imagine. Todo saldrá bien amigo, nos vemos.
—Adiós.
Ron colgó a su amigo y apagó su celular. No quería que Lavender lo molestará.
—¿Quién era? —Hermione aun seguía medio dormida. Ron le dio un pequeño beso rápido en los labios.
—Harry. Fueron por Luna y ya está aquí.
—¿Enserio? —Hermione le dio otro beso a Ron, pero un poco más duradero —Quiero conocerla.
—Bueno, vamos a buscarlos, tal vez ya estén subiendo por el elevador.
Ambos se levantaron del sofá y caminaron juntos hacia la puerta. Hermione fue la primera en salir y fue hacia su departamento, para tratar de poderlo arreglar un poco antes de la llegada de Luna. Ron fue a alcanzarla pero al momento de salir de su departamento, pudo encontrarlos en el pasillo.
—¡Ron! —Luna miró a Ron cerrando la puerta y corrió a abrazarlo. Ron le devolvió el abrazo a su amiga con una gran sonrisa. Harry y Ginny los miraban contentos, aunque la pelirroja estaba ansiosa por ver a Hermione.
—¿Cómo estas looney? —Luna era una amiga muy especial para Ron. Ron tenía una gran conexión con Luna, ya que ella además de Ginny, era como una hermana para él.
—Perfectamente.
—¡Eso quería escuchar!
Hermione escuchó el murmullo y salió inmediatamente. Antes de salir se arreglo un poco su indomable cabello y asomo su castaña cabeza. Miró a Harry y Ginny tomados de la mano y a Luna y Ron hablando animadamente. Ginny logró verla.
—Luna… ella es Hermione.
Hermione se fue acercando poco a poco, no pudo evitar sentirse un poco avergonzada ya que la rubia tenía una mirada muy penetrante y curiosa.
—Hola, soy Luna Lovegood.
—Un placer, mi nombre es Hermione Granger… espero que seamos buenas amigas.
—¡Pero claro que lo seremos! —Luna se abalanzo sobre Hermione y le dio un tremendo abrazo. Hermione al principio no sabía qué hacer pero después comenzó a responderle el abrazo.
—¿Luna?
Todos voltearon al ascensor. En él, estaba un hombre rubio y con la barba levemente crecida. Definitivamente estaba en un grado de alcoholismo espeluznante. Todos quedaron petrificados, sin decir una sola palabra, Luna lo miraba curiosa, ella lo conocía. Ella había hablado con él en el hospital. Era Draco.
