Hermione supo que ese no era el mejor momento para que Draco estuviera justo ahí. Todos miraban horrorizados que Draco amenazaba con llorar y amenazaba con acercarse más a Luna. Harry, con cara de poco amigos se dirigió bruscamente a Draco, lo tomo del brazo y lo llevo al elevador. Con un rápido movimiento de cabeza, Ron notó que Harry lo necesitaba. Le hecho un último vistazo a Hermione y corrió al elevador. Luna no sabía qué hacer, estaba a punto de decirles a los chicos que dejaran en paz a ese pobre hombre, que al parecer quería unirse a ellos.
—¿Quién era él? —Luna miró a Ginny —¿Lo conocen?
—Creo que… será mejor que veas tu nuevo departamento… ¿Qué te parece la idea? —Luna iba a volver a replicar, pero Ginny volvió a hablar —Hermione quiere mostrarte el departamento.
La castaña salió de su trance y le sonrió a Luna. A Luna no le quedo de otra más que seguir a Ginny y Hermione.
—¿ACASO QUE HAS VUELTO LOCO? ¡LUNA ESTABA AHÍ!
Harry estaba muy exaltado. Y no era para más ya que no era para nada oportuno que Draco fuera a recibir de esa forma a Luna. Podría ser muy peligroso, incluso arriesgado. Draco seguía callado, ¡Eso se suponía! ¡Quería ver a Luna! El ya había tomado el valor suficiente para poder hablarle y decirle todo lo que su corazón estaba guardando… y sin hablar de la verdad sobre Lavender. Harry y Ron lo seguían mirando severamente, él podía sentir como sus miradas se clavaban como cuchillos en su cabeza.
—¿Por qué no dejas de pensar solo en ti y piensas en la salud de Luna? —Ron estaba enfadado. Luna era una de sus mejores amigas y le dolía lo que le ocurría. —Tú también eres mi amigo pero… creo que aquí la que tiene más prioridad ahora es Luna.
—Estás ebrio. —Harry ahora miraba a su amigo con reproche —¿Por qué estas desperdiciando tu vida de esta forma?
—A ustedes no les incumbe mi vida.
Draco los miró directamente a los ojos. La mirada severa y dura se borro de los ojos de Ron y Harry ya que Draco estaba llorando.
—Claro que no incumbe —Interrumpió Ron —Eres nuestro amigo.
—Y queremos ayudarte… pero debes dejarnos hacerlo.
—¿Cómo? ¿Alejándome de Luna? ¡No! —Draco hipeaba fuerte. Estaban en la pequeña sala de bienvenida de la recepción, no había tanta gente, pero la que estaba ahí los miraba discretamente.
—Draco, creo que debes tranquilizarte un poco… te diremos lo que vas a hacer…
—¡Deben ayudarme! ¡Por favor!...
—Sí, sí. Te vamos a ayudar. Pero tienes que escucharnos a mí y a Ron.
Draco enmudeció por completo. Trato de tranquilizarse un poco y miro a sus amigos. Harry se sentía muy preocupado por él, en tan solo un mes la vida de dos de sus mejores amigos había cambiado drásticamente y eso le dolía. Tanto como Draco y Luna, los conocía desde hace varios años y su cariño hacia ellos era mucho… además de que Harry y Ginny iban a ser los padrinos de su hijo. Ron por su parte, al igual que Harry le dolía toda la situación por la cual estaban pasando. El había sido testigo del amor de ambos… y también había sido testigo de su desenlace. Por un tiempo, Ron estaba casi convencido de que Draco se sentía atraído por Lavender… pero tiempo después, supo que el en realidad estaba enamorado de Luna.
—Iras a casa… debes hacerlo. —Dijo Harry antes de que Draco intentara persuadirlo —Debes irte… descansa. Antes de darte una buena ducha con agua caliente… tomate un café cargado, duerme un poco y te esperamos en la noche.
—¿Qué? —Draco y Ron hablaron al unísono. Draco no sabía para que lo quería en la noche, pero Ron lo sabia… y estaba preocupado.
—¿Estás seguro, Harry?
—Completamente, Ron. Solo si Draco me hace caso y se le baja esa borrachera, aunque creo que más bien esta crudo… solo si haces lo que te digo, veras a Luna esta noche… pero solo como amigos, ¿De acuerdo?
Como un resorte, Draco se levanto del sillón. Al principio se tambaleo un poco, pero Ron alcanzo a detenerlo. Harry y Ron sonrieron al ver a Draco un poco más animado y los tres se fueron al auto del moreno.
—Bueno… y eso es todo, Luna. Ya te mostré nuestra habitación, la cocina, el baño… espero que estés cómoda viviendo conmigo —Hermione estaba un poco nerviosa, Luna no había hablado en todo el recorrido, solo sonreía y miraba todo lo que podía.
—Todo está bien. ¡Todo es perfecto! ¿Por qué te sientes nerviosa?
Hermione tartamudeo un poco, pero al final no dijo nada. Solo se limito a devolverle la sonrisa a Luna.
—No te sientas tan nerviosa, en verdad. Ginny no tarda en venir… ¿Dijo que solo iba por mis maletas, no?
—Si… aunque, con lo que llevo conociéndola, puedo asegurar que quiso dejarnos solas para poder conocernos —Ambas chicas comenzaron a reír, ya que era más que obvio que era cierto.
—Creo que fue un gesto lindo de su parte. —Luna se sentó en una silla que estaba cerca, Hermione se sentó delante de ella —Quiero conocerte más Hermione… ¿Es cierto que amas a Ron?
Hermione estaba a punto de sufrir un paro respiratorio. Ginny ya le había advertido de la intensa sinceridad de Luna, pero nunca pensó que comenzaran tan rápido con el tema Weasley.
—¿Qué? —La chica trato de sonar lo más dulce posible, aunque al parecer no lo logró ya que Luna la miró divertida.
—Vamos… seremos compañeras de habitación y quiero saber todo de ti… además, te aseguro que no diré nada, puedes confiar plenamente en mi. —Luna acerco su mano a la de Hermione y la tomó. De alguna forma extraña, Hermione sintió una calidez al apretarle la mano a Luna, quien la miraba con dulzura.
—No es que no te tenga confianza… pero es qué… —Hermione sentía que sus mejillas explotarían en cualquier momento —Está bien. Te diré… aunque, tal vez Ginny ya te debió dar una perspectiva del asunto.
—Solo me dijo que ambos se gustaban… créeme que eso me pone muy contenta, Ron merece una chica especial, no una chica como Lavender —Luna hizo una mueca de asco, Hermione rió —ella siempre fue una chica muy… falsa. En la secundaria me humillaba enfrente de todos y me decía 'Lunática' —Hermione sintió un poco de pena, pero al parecer a Luna no le afectaba en lo absoluto lo que Lavender le hizo —no te preocupes… nunca le hice caso, soy más importante que ella. Yo si conozco el valor de la amistad y el amor.
—Eso sin duda, Luna. Pero eso no justifica que tenga una relación con Ron estando con ella… está embarazada.
—¿QUÉ? —Luna se levanto de un salto, Hermione pensó que al parecer la chica no estaba enterada de lo que sucedía.
—Perdóname… creí que ya sabias, perdón es que…
—No, no… no te preocupes… —Luna se volvió a sentar. —Solo es que… bueno, era de esperarse. De una forma u otra quería retener a Ron a como dé lugar.
—Eso es cierto. No me siento muy cómoda estando entre dos personas que…
—Creo que la que está enfrente de dos personas que se aman es ella, no tú. Es cierto que viene en camino un bebé y eso no justifica nada… pero debes darte cuenta que si Ron está contigo es por algo, y obviamente es porque te ama… por lo que veo en tus ojos, tu le correspondes ese sentimiento, ¿No? —Hermione asintió —Debes darte la oportunidad de amar… me encantaría poder enamorarme algún día. —De pronto, la castaña sintió una pena que la embriagaba. Luna se levantó para darle un cálido abrazo y Hermione lo recibió con gusto, aunque no pudo evitar unas cuantas lágrimas.
—Vaya, creo que si funciono mi táctica. —La puerta del departamento de Hermione se abrió y entró Ginny. Las dos chicas se separaron y recibieron a Ginny quien traía todo el equipaje de Luna —Espero que hayan hablado bien, es bueno que comiencen a conocerse, apuesto que serán grandes amigas. —Ginny no pudo evitar abrazarlas a ambas al mismo tiempo. Hermione se dio cuenta que, además de haber encontrado al amor de su vida, estaba segura que también había encontrado a sus dos mejores amigas.
—Creo que tú me debes una explicación, ¿No?
Hace varios minutos que Harry y Ron habían dejado a Draco en su casa. Harry había esperado el momento en que Ron comenzara a explicarle lo que había ocurrido con Hermione en la tarde, además de lo que había comentado con Lavender.
—Si, Harry. Perdón por no decirte nada antes pero… no tuve el momento adecuado.
—¿Y bien? Desembucha.
—Tiene dos meses de embarazo —Harry casi choca el auto contra un poste, frenó de golpe y miró rápidamente a Ron —Si, yo también me sorprendí…
—¿Dos meses?... veamos. —Harry se volteo completamente mirando a su amigo —¿Desde cuándo que estas junto a Hermione?
—Menos de dos meses, eso si te lo aseguro. Aproximadamente, un mes.
—¿Por qué no te cuidaste, Ron? Creo que si no sentías nada por ella…
—Amigo, prácticamente cuando llegaba a mi casa comenzaba a violarme —Ron lo miraba aterrado —No me daba tiempo ni de decirle…
—Diantre —Harry se enderezo y volvió a poner el auto en marcha.
—¡Es cierto! Nunca me atreví a rechazarla… no soy quien para hacerlo. Además… en ese tiempo pensaba que la amaba, estaba equivocado.
—¿Nunca llegaste a amar a Lavender? —Harry volvió a mirar a Ron —¡Ibas a casarte con ella!
—Aunque me digas tonto… no estaba completamente seguro de lo que era amor. He estado con Lavender prácticamente toda mi vida… era algo rutinario.
—Te recuerdo que Ginny y yo también hemos estado juntos mucho tiempo y no lo veo como algo rutinario…
—Por que la amas. Yo en cambio solo tenía miedo… a la soledad —Era la primera vez que Ron se atrevía a decir lo que pensaba — creo que en Lavender nunca pude encontrar lo que Hermione me enseño… con Hermione quiero estar, quiero estar con ella.
—Y te apoyo, Ron. Siempre te apoyaré porque eres mi hermano. —Ron sonrío — Aunque, viene tu hijo en camino.
—Te confesaré algo, pero por favor Potter, ni se te ocurra decirle esto a mi hermana.
—Lo juro —Harry volteo con Ron y ambos levantaron la mano. Ya eran adultos, pero desde la infancia cuando se prometían algo, hacían eso.
—Creo que… me siento un poco emocionado. Admito que cuando Lavender me dijo que estaba embarazada, me sentí… pero después —Ron comenzó a subir un poco más la voz, exaltado — comencé a pensarlo claramente y siento que quiero tener ya en mis brazos a mi hijo… es algo, muy extraño… creo que amo a un ser que ni siquiera está conmigo… es, algo extraño.
—No es extraño Ron, es tu hijo. Es tu sangre y claro que debes sentirte así, es completamente natural.
—¿Crees que Hermione acepte a mi hijo? —Harry contesto la pregunta porque notó que Ron lo miraba expectante. Pensó que Ron estaba hablando solo porque en vez de parecer pregunta, parecía un susurro.
—Claro, ¿Qué te hace pensar que no lo haga?
—No sé… creo que eso es mi mayor temor ahora.
Harry iba a hablar pero el sonido de su celular retumbo por todo el coche. Harry sacó rápidamente el móvil y notó que era Ginny quien lo llamaba.
—Hola linda, ¿Todo bien?
—Perfecto, está todo listo. Aunque solo me falta que traigas el postre amor, olvide decírtelo antes de que… bueno, te fueras.
—No hay problema, ahorita pasaré por una pastelería y llevo un pastel, ¿Te parece?
—Perfecto.
—Muy bien, entonces en un momento nos vemos… te amo —Harry no pudo evitar sonreír. Ron puso los ojos en blanco, por mucho que admirara el amor de su amigo y su hermana, le parecía totalmente boba la situación.
—Yo también te amo, nos vemos amor.
—Adiós.
Harry guardo el celular y volvió con su amigo, que al parecer había tenido un ligero ataque de celos ya que llevaba los brazos cruzados.
—Ron, creí que ya habías superado la etapa del hermano celoso.
—Pues ya ves que no. ¿Dónde hay una pastelería? Creo que por ahí adelante se ve una
Harry sonrió y fue hacia donde Ron le había indicado.
—Oye, Harry…
—¿Qué pasa?
—Mientras tú compras el pastel y regresas a la casa de Draco… iré con Lavender al ginecólogo.
—¿Irás con ella?
—Ella me lo pidió… además quiero saber cómo va todo. Quiero saber si mi hijo está sano y esas cosas.
—Qué tal si nos vemos de nuevo aquí y así nos vamos juntos a la casa. De seguro que Draco en estos momentos debe estar afeitándose y preparándose para hoy en la noche. Te aseguro que cuando termines de ir con Lavender, estará listo.
—Muy bien, nos vemos aquí.
—No estés nervioso, amigo. Todo estará bien… y también todo estará perfecto con Hermione.
El coche se estaciono en la pastelería y ambos amigos bajaron, se dieron un corto abrazo y ambos se fueron a sus respectivos destinos.
—Bien, Harry traerá el postre. —Ginny se dirigió a sus amigas quien desde hace mucho llevaban hablando animadamente de cosas tribales — Me dijo que traería un pastel.
—¿No sabes si iba con Ron? —Hermione supo que no era el momento de preguntar, pero necesitaba hacerlo —¿Por qué me miran así? ¿Qué es divertido?
—Nada, nada. —Ginny sonreía mirando a Luna —¿Qué tal si tu y Luna van de compras? Asi, Luna puede comprarse un lindo vestido nuevo para la fiesta… recuerda que Pansy vendrá a verte. Y además, que tal si tú —Ginny señalo a Hermione —te compras algo lindo para recibir a tu hombre.
—¡Ginny! —Hermione se puso roja —Por favor… qué pensará Luna de mi.
—¿Qué pensaré de ti? ¡Que debes comprarte ropa de encaje sexy! ¡Claro que Ron es tu hombre, si señor!
Ginny y Luna comenzaron a reír al ver que Hermione se cubría la cara con ambas manos.
—Ya, es suficiente. Si estaría bien que fuéramos de compras… ¡Pero! Solo a comprar algo para Luna.
—Está bien, solo iré por mi bolso y nos vamos, ¿Si?
Hermione le asintió y Luna se levanto corriendo hacia su nueva habitación. Ginny aún seguía riendo disimuladamente y recibió un leve tierno de Hermione, quien también comenzó a reír.
—Listo. ¿Ginny, segura que no necesitas otra cosa? Podremos traerte todo lo que más necesites…
—No te preocupes más, anda váyanse las dos. Cuando estés aquí, te arreglaras y recibiremos a los chicos y a Pansy.
—Ok. —Antes de irse, Luna le dio un sonoro beso a Ginny —Nos vemos.
Ron iba caminando con las manos en los bolsillos. El clima de Londres comenzaba a notarse y él pelirrojo comenzó a sentir frio. Notó que había llegado a la casa de Lavender y no dudó en tocar la puerta, desde hace mucho tiempo que no estaba por ahí.
—¿Quién es?
—Soy yo.
Como si fuera un rayo, Lavender abrió la puerta al instante. Al verlo, Lavender se le abalanzo como pulpo y comenzó a darle muchos besos. Ron como pudo la alejo de él.
—Ya te dije que no Lavender… no hagas esto más complicado para ti, por favor.
—¡No es posible! ¡Vamos a casarnos! Estaremos juntos por siempre —Lavender se iba acercando más y más a Ron, este se alejaba — debes se estar conmigo… seré la madre de tu hijo.
—Sabes muy bien que no te amo… Lavender.
La rubia lo miró desafiante.
—Pues no me llevaras con el ginecólogo.
—Tenemos que ir, ¿Hiciste la cita para hoy, no?
—Si, pero no iras tú. A ti no te importa nuestro hijo… ¿A qué rayos iras entonces? —Lavender escupía las palabras como fuego —¿No crees que es demasiado decepcionante que prefieras tus cosas antes de tu propia sangre?
Ron se detuvo. Estaba a punto de pegarle a la mujer que estaba protegiéndose con las manos la cabeza. ¿Qué le estaba pasando?
—¿Cómo te atreves a decir eso? ¡Mi hijo es una de las cosas más importantes para mí! Jamás quiero que vuelvas a repetir eso, ¿Me escuchaste?
Lavender quiso remediar lo que había provocado, se acerco a Ron pero recibió la misma respuesta siendo alejada rápidamente de él.
—Ron…
—Mañana vendré por ti, mañana iremos al doctor quieras o no.
Ron se dio la media vuelta, sin decir nada más.
Hermione y Luna ya iban saliendo del departamento, Luna tomo el brazo de Hermione y lo cruzo con el suyo, Hermione al principio se sobresalto pero después ambas chicas siguieron caminando así. Después de haber tomado un taxi, llegaron al centro comercial. Luna miraba embelesada todos los estantes de ropa, mirando y preguntando precios. Hermione estaba preocupada, no por Luna, si no porque en su cabeza había una revolución. ¿Dónde estaba Ron? ¿Por qué no le había marcado? ¿Acaso quería estar solo? Hermione suspiro.
—¿Entonces no es buena idea? —Al parecer, Luna se veía decepcionada.
—¿Qué?... perdón, es que no estaba prestando atención, perdón.
—No te preocupes —Luna sonrió —Solo te preguntaba si me compraba ese vestido azul que esta por allá y me los pongo con los zapatos que están por aquí —Luna le mostro unos oxfords blancos que estaban enfrente de ellas.
—No sería mala idea, creo que es genial.
Luna sonrío y tomo a Hermione de la mano, ambas chicas entraron corriendo a la tienda y compraron el vestido y los zapatos. Luna estaba completamente sumergida mirando los demás vestidos que había en la tienda, por lo que no había notado las miradas que el chico que las atendía le echaba de vez en cuando. Hermione si lo notó, por lo que no pudo evitar mirar con desaprobación al chico.
—¿Algún problema, señorita? —El chico al parecer notó el semblante de su clienta, tal vez no le gustaron los zapatos de su amiga por lo que decidió preguntar.
—Si no es muy inconveniente… ¿Por qué mira de esa forma a mi amiga?
El chico se puso de mil colores, ya que en ese mismo instante Luna se había acercado.
—¿Me estabas mirando a mi? Creí que mirabas a Hermione… es muy lindo de tu parte —Luna tomo las bolsas de sus compras y volteo para dirigirse a la salida, pero antes agregó —Pero debo recalcar que por el momento no me interesan las citas… Rolf. —Luna se había inclinado para mirar el nombre que estaba grabado en la camiseta del chico tímido que ahora estaba de color morado. Hermione se sintió un poco incomoda por lo que tomo del brazo a Luna y la llevo directo a la salida.
—¿Cómo puede haber gente tan loca, verdad? —Luna al parecer estaba disgustada —¡No era tan disimulado que digamos!
—Luna, pero fui yo quien dijo que te estaba mirando… creo que fuiste muy dura con él, se puso rojito… me dio pena.
—Oh, vamos Hermione… tal vez solo fue algo de vista, apuesto que se le pasará. Ahora veamos que compraremos para ti… ¡Mira esa tienda de allá!
—No… ¿Qué tal si mejor vamos a casa? Así tienes tiempo de arreglarte para estar lista en la fiesta.
—¡Claro que no! Ambas estrenaremos hoy… Hermione, por favor…
—Ok… bueno, vamos a la tienda que dijiste. Se ve que tiene buena ropa. —Ambas chicas sonrieron y se dirigieron a la tienda.
Ron estaba intranquilo. Necesitaba hablar con Hermione, quería estar con ella. ¡Por Merlín! ¡En toda la tarde no habían estado juntos! Desde hace varias horas Harry y él habían llegado y corriendo, Ron fue a buscar a Hermione pero su hermana le aviso que se había ido con Luna de compras. Toda la tarde le había estado marcando, pero se dio cuenta que había dejado olvidado su celular en el departamento de él. Así que tuvo que esperar hasta que llegaran de las benditas compras. Tiempo después, notó que ambas chicas ya habían llegado, pero al parecer se les hizo un poco tarde porque corrieron rápidamente antes de que Ron abriera la puerta de su apartamento para buscar a Hermione. A Ron no le quedo más que meterse a bañar y esperar hasta que la fiesta comenzará. Después de darse una ducha rápida comenzó a recordar todo lo que habían vivido con Lavender. Se agarró la cabeza con impotencia y suspiró. Por un lado, no quería tener más contacto con ella, pero por otro tenia la necesidad de estarlo. Deseaba con todo el corazón que ya pasaran 9 meses para poder estar con su hijo y hacer todo lo posible por quitarlo de la garras de Lavender. Aunque, por otro lado se dio cuenta que ella es su madre y no tenía el derecho de hacerlo… Ron volvió a suspirar.
—¿Todo bien, Ron? —Harry entraba a la habitación de Ron —Dejaste la puerta abierta y decidí pasar.
—No hay problema, en verdad. ¿Draco está listo?
—Sí, ya está. Aún sigue medio dormido, pero está listo. Vamos ¿Tú, estás listo?
—Si, en un momento iré. Cuando llegues ¿Puedes hablarle a Hermione? Necesito hablar con ella… a solas.
—Perfecto, llegando le digo.
Harry se fue del departamento y Ron siguió sentado en su cama. A los pocos minutos, una castaña cabeza se asomaba por su puerta. Hermione se había alaciado un poco el cabello, logrando que se le viera un poco más debajo de los hombros. Se veía hermosa. Traía un vestido rosa, que combinaba perfecto con su tono de piel, un moreno perfecto que lo desquiciaba. Al parecer estuvo mirándola mucho tiempo, ya que Hermione lo miraba con una sonrisa.
—¿Estás bien?
—Estás hermosa.
Hermione rió. Sintió que sus mejillas ardían. Miró el suelo nerviosa, ¿Por qué Ron la ponía así?
—Pero… —Ron volvió a hablar —esta chica hermosa, ya tiene dueño… —Ron se acerco a Hermione y la abrazó por la cintura.
—¿Ah sí? ¿Según tú quien es mi dueño? —Hermione sonrío y puso sus brazos alrededor del cuello de Ron. Ambos se dieron primero un beso corto, que poco a poco iban siendo más, uno más largo y mejor que el otro.
—Mi corazón es tu dueño. —Ron aferro más el frágil cuerpo de Hermione a él. Hermione suspiro fuertemente mientras lo besaba, feliz de poder estar junto a la persona que tanto adoraba. —Hermione… eres el amor de mi vida y quiero que estés conmigo.
Ella se separo bruscamente. ¿Qué había dicho?
—¿Qué dijiste?
—Qué quiero que siempre estemos juntos… siempre. —Ron volvió a buscar la boca que tanto lo volvía loco. Hermione, gustosa comenzó a devolverle el beso con la misma necesidad que Ron. Hermione no podía ser más feliz, no podía. De pronto, sintió que en esas cuatro paredes comenzaba a sentir un calor indomable. Ron comenzó a masajearle constantemente la espalda, deseando que ese hermoso vestido fuera a dar de lleno al piso. La chica sintió cosquillas en su estomago, la entrepierna de Ron ya se hacía notar esperando ansioso ser liberado. La camisa del pelirrojo comenzaba a estorbar. Con un rápido movimiento y con la ayuda de Hermione, la camisa fue a dar a la pared para caer limpiamente en el suelo. Los besos comenzaban a ser con más pasión, más fuertes. Hermione fue la primera en comenzar a jugar con sus lenguas quienes se encontraban fácilmente, para placer de ambos. Fácilmente Ron pudo cargar a Hermione y llevarla a su cama, que estaba a un lado de ellos. Ron tenía sentada a Hermione a ahorcadas y comenzó a masajearle los muslos, la chica jugaba con los cabellos pelirrojos de la nuca de su amado.
—Te… necesito ahora.
—Te amo… sin medida.
Poco a poco las prendas fueron desapareciendo de sus cuerpos. La noche era perfecta para ellos dos. Ron y Hermione comenzaron a hacer el amor de una forma muy especial, mirándose todo el tiempo a los ojos y con las manos entrelazadas. Ambos sentían que su amor cada segundo se fortalecía más, que cada segundo su amor se hacía más fuerte. Incluso, en ese preciso instante su amor era tan fuerte y poderoso que el fruto se estaba sembrando en Hermione.
