Los rayos de sol comenzaban a asomarse por las ventanas del departamento. Hermione aún tenía los ojos cerrados, pero podía percibir una extraña luz naranja proveniente de algún lado. Poco a poco abrió los ojos y sonrío. Eso era tan… perfecto.
—¿Ron?... —Susurro —Amor… levántate.
Su cabello relucía bajo la brillante manta solar. La perfección en persona. Dormía de una forma tan… suya. Hermione volvió a sonreír. Ron estaba dormido boca arriba, sin querer no estaba tapado de ningún lado del cuerpo y su desnudez era muy provocadora… Hermione se sonrojó con solo pensar en eso. Nunca se había sentido tan feliz en su vida. Su anterior relación solo le había traído dolor y sufrimiento, nada de amor como lo estaba recibiendo de Ron. Ron poco a poco se estaba convirtiendo en algo necesario para su vida y eso le daba un poco de miedo, ella aún no quería enamorarse. Pero al parecer Cupido se volvió a meter con ella y ese pelirrojo rebelde se coló en su débil corazón… ¿Pero a quien diantre le importa? ¡Ella estaba enamorada! ¡Lo estaba y no quería cambiarlo! Ron se merecía estar en su corazón, ella lo sabia… ella estaba dispuesta a entregarle todo y claramente estaba segura de que Ron se lo devolvería, tal y como lo hacía hasta ahora.
—Ron —volvió a insistir —Ron…
El chico solo se limitó a soltar un sonoro ronquido. Hermione se agacho y le beso los labios, haciendo que Ron se moviera un poco pero no despertó. De pronto, alguien tocaba la puerta. Era Luna al parecer ya qué si hubiera sido Ginny o Harry estuvieran gritando enloquecidos que abrieran la puerta. La castaña se levanto despacio y se vistió con lo primero que encontró; la camisa de Ron.
—Ya voy… — Seguían insistiendo en la puerta, a Hermione no le quedo más que avisar que iba en camino. Hermione abrió la puerta y efectivamente, la larga cabellera rubia de Luna se ondeaba a su paso dentro del departamento.
—¡En donde diantre se han metido! —Luna hacia ademanes graciosos —¡Se han perdido de la fiesta del siglo!
Luna se sentó y soltó un gran suspiro. Se notaba que no había dormido nada, quizá ahorita todavía estuvieran en la fiesta.
—¿Luna, acaso has dormido algo?
—¡Absolutamente nada! ¿No es genial? —Los grandes ojos de Luna comenzaban a asustarle un poco, aunque fue disminuyendo porque Luna cambio su semblante normal a uno pícaro, mirando a Hermione con una ceja levantada. —Aunque… por lo que veo, tú la pasaste también muy bien…
Hermione se sonrojó.
—¡Luna! Claro… claro que no, ¿De qué hablas? ¿Dónde está Ginny? —La castaña por instinto se sentó en el primer lugar que vio y se abrazo a sí misma, sintiendo el aroma que desprendía la camisa de Ron, provocando que sus sentidos temblaran un poco.
—¿Acaso Ron está dormido aún? —Luna se levantó de la nada y fue hacia la habitación, Hermione se levantó de un salto ya que se le había olvidado tapar a Ron… aunque fue demasiado tarde, Luna ya lo estaba viendo. Mientras tanto, Ron seguía más dormido que nunca y para colmo había adoptado otra posición diferente a la que Hermione había visto minutos antes de que saliera a abrir la puerta quedando exactamente delante de ellas, mostrando toda su perfecta hombría. —Que mal… ¡Tenía que decirle algo importante!, bueno… luego le diré.
Tal como había llegado, Luna se dio la media vuelta dispuesta a irse pero Hermione la detuvo del brazo, un poco extrañada:
—¿Acabas de ver desnudo a uno de tus mejores amigos y… y no dices… nada? —Esto estaba fuera de control. Luna era rara, pero esto era algo muy extraño que ni aunque lo hiciera ella o la persona más rara del mundo no estaría cuerdo… ¿O sí?
—¿Acaso Ron no te lo ha dicho? —Luna se puso pálida.
—¿Decirme qué? —Hermione se asustó un poco, pero al ver la sonrisa de Luna se tranquilizo un poco. —No es nada importante, en verdad. Solo que… —Luna vaciló un momento —no me asusta ver penes, ¿A ti si?
Decidido, Hermione ya no vería más a los ojos a Luna Lovegood. Al parecer la rubia se dio cuenta de la actitud de Hermione y rio a carcajadas, a la vez que salía del departamento.
—¿Hermione, estas ahí?
Ron ya se había despertado. Hermione se exalto al principio pero después se dio cuenta de que no estaba sola y fue corriendo a ver a su amado. Al momento en que Ron vio a Hermione entrar a su habitación con esa sonrisa y además semidesnuda y con su camisa… fue su perdición. Definitivamente no iba a salir de esa habitación en unas cuentas horas.
—¿Cómo dormiste amor? De la forma en que dormías, creí que ya nunca ibas a despertar… —Hermione se sentó a horcadas de Ron, llegando directamente a sus labios sin dejar que le contestará, aunque para ese entonces Ron ya se había perdido en los besos que le estaba dando su novia.
—¿Lo encontraste, Luna?
Luna había entrado de nuevo al departamento y como el ánimo aun estaba, llego directamente junto a una alocada Ginny, sonrojada por todo el alcohol ingerido durante toda esa noche. Ambas estaban en la mini pista de baile situada en la sala. Si. Draco Malfoy había llegado muy puntual a la fiesta. Al haber llegado se esperaba con la mirada penetrante de Harry y Ron, pero al parecer la suerte estaba de su parte porque Harry estaba muy ocupado con Ginny y tal vez Ron estaba haciendo lo mismo con Hermione. Cuando llego al departamento la persona que lo había recibido era Luna, por lo que él pensó que era el momento perfecto y comenzaron a hablar sobre sus vidas, sobre todo. Draco tenía la esperanza de que Luna lo llegara a recordar aunque sea un poco… pero no. Lo único que había recibido de Luna esa noche fue un: Seremos grandes amigos, estoy segura de eso. A Draco no le importaba comenzar nuevamente desde cero, él volvería a estar en el corazón de Luna pese lo que pese, eso ya estaba decidido. Luna seguía bailando en la habitación junto con Ginny. Draco la miraba embelesado, Luna estaba tan alegre, tan feliz… esa era su Luna. La música tenía un ritmo movido, aunque Luna comenzó a mover las manos en el aire un poco extraño, no acorde con el ritmo. Eso no importaba… ¿Acaso eso importaba mientras veía bailar a Luna bailar de esa forma? No lo creo.
—¿A quién iba a encontrar Luna, Draco? —Dijo una voz que provenía del suelo. Harry Potter estaba tirado boca arriba sin camisa y con un aspecto nada favorecedor.
—A Ron… ¿No recuerdas que le marco Lavender?
—Oh… es cierto. Pero recuerda que Ron ya no quiere saber más de ella, él ya está con Hermione. Mejor… ¿Por qué no me ayudas a levantarme y me acompañas al baño?... tengo unas enormes ganas de…
—¡¿PERO QUE DIANTRE SUCEDIÓ AQUÍ?
Todos voltearon asustados, viendo como Ron los miraba acusadoramente mientras que Hermione estaba por reprimir una carcajada.
—Vamos hermanito… aun no se termina la fiesta de Luna, ¡Mira que divertida esta!
—¡Ron, no seas aguafiestas! ¡Ven, vamos a bailar!
Hermione sonrió al ver que Ginny ya le había puesto una cerveza en la mano y Luna seguía moviendo los brazos de forma extraña. ¡Eso si que había sido una fiesta! Aunque, al recordar lo que estaba haciendo la noche anterior y esa misma mañana… Hermione se sonrojó. Últimamente eso era lo que le sucedía a cada instante cerca de Ron.
—¡Hola!
—¿Harry? ¿Te encuentras bien? —Harry se había acercado a Hermione y asintió con la cabeza. Le tendió una cerveza y la castaña la tomó. —¿Tu tampoco has dormido nada, verdad?
—Ni un poco… esta fiesta es genial.
—¡Yo te apoyo, Potter! —Draco y Harry rieron y brindaron chocando ambos sus cervezas.
—¡Lo siento Draco! No te vi… ¿Cómo has estado?
—Muy bien… ¿Hermione, cierto?
—Si… un gusto. —El rubio le tendió la mano a Hermione y ella gustosa la extendió igual.
—Disculpa mis anteriores actitudes, de hecho Ron nunca nos ha presentado de la forma correcta… no quiero que pienses que soy un…
—No, no hay problema en verdad… yo sé que eres buena persona. Y bueno, espero que todos seamos grandes amigos.
—Por mí no hay problema —Draco sonrío — yo creo lo mismo.
—¡Vamos chicos! ¡Ustedes también vengan para acá! —Luna se acerco a los tres y los hizo que se pararan a bailar junto a Ron, Ginny y ella. Al parecer Harry y Draco ya estaban más animados ya que se pararon como resortes, Hermione decidió que tenía merecido divertirse así que sin pensarlo más comenzó a bailar como todos.
Estas hablando al teléfono de Ron Weasley, estoy un poco ocupado así que… deja tu mensaje después del tono y te regreso cuando pueda la llamada, adiós.
—No sé cuantas putas llamadas te he dejado Ronald Weasley, no sé qué diantre estés haciendo pero quiero decirte que me urge que vengas a mi casa, ¿Me escuchaste, idiota? Además, tenemos que ver lo de la boda… así que te espero cuanto antes. Adiós.
Lavender aventó el teléfono. ¿Qué más quería el estúpido? Ya le estaba dando lo que más quería… un hijo. ¿Qué más quiere? Lavender comenzó a pensar… ¿Cómo lo podía retener? Ya se había cansado de siempre hacerse esa pregunta. Ni siquiera haber utilizado a Blaise para bebé había funcionado así que tenía que pensar rápido otra táctica para poder separar a Ron y Hermione… la pregunta era… ¿Cómo?
Pansy Parkinson estaba afuera de los departamentos. Según Ginny la fiesta iba a ser en la noche pero Pansy no reunió las fuerzas suficientes para poder ver a Draco. ¿Qué tenía Draco que la hacía sentir de esa forma? Pansy se mordió los labios. Al parecer Draco le interesaba un poco… pero tal vez Draco tenía novia o algo así… un chico tan guapo como él no podía estar solo. No se había decidido por ir la noche anterior, pero mejor pensó que sería correcto ir al día siguiente, para ver que se le podía ofrecer a Luna y a sus amigas, tal vez ayudarles con el aseo o simplemente platicar un buen rato… lejos de Draco.
—Espero que sigan por ahí.
Más decidida que nunca, comenzó a caminar.
—¡Oye!
Pansy volteó. Una chica con rasgos orientales se acerco a ella, sonriente.
—Perdón… ¿Te asuste?
—No, no hay problema… ¿Puedo ayudarte?
—Cho, Cho Chang, mucho gusto. —La chica tendió la mano y Pansy la extendió también —solo iba a preguntarte que si conoces a Hermione Granger… bueno, es que, estabas por entrar a los departamentos y supongo que vives aquí… ella vive aquí. ¿Todos se conocen, no?
—Soy Pansy, un gusto. Pero, perdón, no, no soy de aquí. Solo venia a una fiesta y… perdón.
—No hay problema… —Pansy logró distinguir la tristeza de la chica oriental — lamentablemente no puedo buscarla, no tengo mucho tiempo… tengo que irme cuanto antes a mi país, por ahora vivo en Paris y voy a casarme… solo era para dejarle una invitación, la tendré que dejar con la recepcionista de aquí… perdón la molestia, nos vemos.
—Lamento no poder ayudarte… en verdad, perdóname.
—No, en verdad no hay problema… nos vemos, un gusto.
Pansy se despidió de Cho y volvió a dirigirse a los departamentos. Al llegar al departamento de Ginny, notó que estaba la música un poco fuerte… ¿Los vecinos acaso no se molestarán por tanto escándalo? ¿Oh quizá no escuchan porque tanto los chicos y los vecinos tienen cerradas las puertas no pueden distinguir el sonido? De inmediato supo que si tocaba no iban a escucharla, así que se atrevió a abrir la puerta. Para su sorpresa, la fiesta aun continuaba y al parecer estaba en su apogeo.
—¡Pansy! —Luna estaba arriba de una mesa junto con Ginny y una castaña. Tres chicos estaban en el piso mirándolas como si fueran unos leones mirando a sus próximas presas. Los chicos tenían sus propias camisas en la cabeza, por lo tanto no sabía distinguir quién era quién. —¡Ven Pansy! ¡Sube, aquí!
—¿Pero…?
—¡Ningún pero! —Luna se bajó de la mesa y fue por la enfermera que la había cuidado —¡Vamos a divertirnos!
Ginny comenzó a subirle más a la música y el ambiente siguió. Para ese entonces, Tanto Ron como Hermione ya estaban igual de ebrios que Harry, Ginny, Luna y Draco. Cuando Luna le había quitado el bolso a Pansy para que subiera a bailar con ellos, pudo sentir que un chico la había ayudado también a subir… era Draco.
—Déjame ayudarte, linda —Pansy se sonrojó — podrás caerte.
Draco le sonrió a una nerviosa Pansy y ella le devolvió su más hermosa sonrisa.
—¿Entonces…?
—Sí, solo quiero que le dejé esta invitación. Lamentablemente tengo que irme… mi novio está ahí afuera y pues no podemos tardarnos tanto —Cho Chang quería ver a su mejor amiga pero la circunstancia no se lo permitió. La administradora le sonrío y Cho, más tranquila salió de los departamentos que ella misma le había rentado a su amiga Hermione.
Cho iba caminando directo al coche de su novio, hasta que sin querer topo con una chica con la cual casi se tropieza y caen al suelo ambas.
—¡Lo siento tanto! ¡Perdón!
—Ya, ya, no es para tanto. Todo bien. —Lavender se acomodo su bolso —Todo bien.
—Muy bien —Cho no estaba nada convencida, pero no le quedo de otra —Perdón.
Cho corrió hacia el coche de su novio que ya la estaba esperando impaciente. Lavender bufó y le rodo los ojos. ¿Por qué la gente no puede fijarse por dónde camina? Lavender llegó a los departamentos de su prometido.
—Disculpe… ¿Srta. Lavender?
La rubia volteo, la recepcionista la miraba.
—¿Qué?
—Supongo que irá a ver a su novio, el Joven Weasley ¿No?
—Claro, ¿A que más vendría? —Lavender sentía un cierto fastidio —Y por favor, no me diga que no está porque no le…
—No, no —La recepcionista negó con la cabeza —No es eso. Me refiero a que si va para allá… pueda hacerme el favor de entregarle esto a Hermione Granger.
Lavender la miró suspicaz. ¿Qué tiene que ver Ron con Hermione?
—Le dije que iré a ver a Ron, no a Hermione. No sé cómo puedes ser tan estúpida y mezclarlos.
Al parecer la recepcionista se encogió. Lavender se había acercado unos pasos y ella solo se limito a balbucear algo que ni ella misma se entendía y a hacerse cada vez más pálida.
—Lo… lo decía porque, porque como son amigos ella y el joven…
—Ya, ya. No sé porque la gente esta tan mal hoy. Deme eso, yo se lo entregaré.
—No, no quisiera molestarla…
—¡Démelo ya y deje de hacer que pierda mi tiempo!
La pobre recepcionista se limitó a darle el sobre y deseó con todas sus fuerzas que Lavender desapareciera.
—¡FONDO, FONDO, FONDO!
Pansy se llevo a la boca 2 litros de vodka. Luna tenía un sostén azul en la cabeza, Hermione estaba en los hombros de Ron que se encontraba sin camisa, Harry y Ginny se besaban apasionadamente en el suelo y Draco de alguna forma tenia puestos los lentes de Harry.
—¡Vamos, Pansy! ¡Una segunda ronda! —Ron se acomodaba a Hermione en los hombros que amenazaba con caerse, pero al parecer ella aún no se había dado cuenta ya que Luna le estaba poniendo un sostén rojo en su cabeza.
—¡Si! ¡Yo lo haré con ella!
Draco se ofreció y corriendo se fue a la cocina por más botellas. Al momento de correr se fue con cuidado de no pisar a Harry o Ginny que rodaban en el suelo con una rapidez extraordinaria. Al parecer, Pansy había escuchado en doble sentido… ¡Yo lo haré con ella! ¿Había dicho eso en verdad? ¿Él quería estar con ella? Sus ojos se iluminaron. Estaba mareada y ebria pero aún así una fuerza extraña le pedía a gritos ir a la cocina. Al entrar, Draco estaba incado bajo la estufa, sacando dos botellas.
—¡Mira! ¡Encontré tequila! —Sin duda, no dejó que hablara más. Pansy se aventó de lleno a sus labios y las botellas fueron directo al suelo. Draco no sabía qué hacer… ¿Qué rayos está pasando? No pensó, solo actuó. Sus sentimientos se hicieron a un lado, ya que le recordaban que en la habitación se encontraba el amor de su vida… dándole el espacio a su deseo, que le incitaba a cargar a Pansy hacerla suya en la mesa de la cocina.
—¿Por qué tardan…? Oh.
Draco y Pansy seguían besándose. Aún no se habían dado cuenta que Luna los estaba mirando fijamente… ¿Qué pasa? Luna negó con la cabeza. ¿Por qué se sentía mal? No, debía estar en un error. Apenas y lo conoce… Pero… no. No, eso no.
—¡Hey, Luna! ¡Ve por Ginny que está corriendo desnuda por toda tu casa! —Hermione llegó corriendo a un lado de Luna —Oh… Vaya… ahora sabemos por qué tardaban… ¿Te sientes bien, Luna?
—Si… perfecto. Am, bueno. ¿Qué decías?
—No, creo que… creo que Harry ya se encargo de eso. —Ambas sonrieron. Harry llevaba a Ginny del hombro y ella reía como loca. Harry iba en bóxers y Ginny efectivamente estaba completamente desnuda. —Hey, ayúdame a mover a Ron, se quedo dormido en medio de la sala. —Luna salió del trance y despacio cerró la puerta de la cocina. Aún confundida de todo lo que estaba pasando.
—¿De dónde demonios se escucha ese ruido? —Al salir del elevador, Lavender puso la mirada directamente al departamento de Ron, pero al parecer no provenía de ahí. —Ah… esa Granger… ¡Perra de mierda! —Lavender a paso firme se dispuso a caminar rápidamente, lo más probable es que Ron estuviera ahí con ella. ¡Eso no lo iba a permitir! ¡No enfrente de ella!
—Disculpe… ¿Señorrita?
—¿¡Acaso hoy es el día molesten a Lavender o qué? —La rubia se dio la vuelta, rabiosa.
—Perrdón. Solo que… la seguí.
Lavender se quedo pasmada. ¿Un tipo enorme, atractivo y con un acento extraño la seguía?
—¿Disculpe?
—Si… bueno, perrdón señorrita, no me malentienda. Solo que… seguí a Cho Chan y vi que hablo dirrectamente con usted y…
—¿Cho… qué?
—Chan… ¿Chang?... no tengo idea —El tipo apuesto vacio un poco —Hablo de una oriental que…
Lavender recordó a la chica que se topo —Oh, si… recuerdo. ¿Y qué con ella?
—Bueno, es que… la seguí a ella porque sé donde prrobablemente tiene a mi novia.
Lavender cada vez no entendía nada. Al parecer la acumulación de hormonas estaba causando efecto.
—Miré… —La rubia lo miró de arriba abajo — señor. Yo no sé de qué habla ni de quien sea s novia. Lo único que me entregó es una invitación…
—¡Si! ¿De boda, no? Parra Herrmione Grranger…
—Sí, para ella es, pero…
—Es que Herrmione es mi novia.
Lavender quería desmayarse. Al parecer su día de locos había desaparecido y ahora una enorme sonrisa se adueñaba de su rostro.
—Ron… despierta. —Hermione comenzó a mover al pelirrojo, pero roncaba como nunca. —Hey Ron… —La castaña se agacho y le dio un corto beso —Despierta… —otro beso —Es tiempo de… —otro beso —Vamos…
—¿Herms? —Ron sonreía dormido.
—Si… soy yo.
—¿Herms? —Ron abrió poco a poco los ojos y sonrío aun más. Se incorporó lentamente y puso a Hermione a horcadas, con una pierna en cada costado rozando deliciosamente sus pelvis.
—Sabes… últimamente cuando estas cerca de mi lo único que pienso y quiero es besarte hasta cansarme… y eso es malo. —La castaña se agacho un poco y lo besó. Ron tomo a Hermione de la cabeza y la atrajo más a él, dispuesto a no separarse. Solamente lo tuvieron que hacer por falta de aire.
—Pues… ¿Qué tal si eres mi chica mala? —Ron torció la sonrisa. Al parecer, sabía que ese era el punto débil de su chica, ya que gustosa lo beso de lleno en los labios. Pasaron segundos, minutos… ambos no sabían y no tenían la intención de saberlo. El tiempo se había detenido y para ellos el único ruido que existía eran sus propios gemidos que a cada instante aumentaban más y más.
—Vamos a… —Ron hizo un enrome esfuerzo por hablar, ya que no quería hacerlo —tu…
—¿Habitación?
Siguieron besándose, ¿De qué diantre estaban hablando?
—Joder, Hermione… te haré el amor aquí mismo… puedo olerte —Luna había estado sentada bebiendo un poco más a un lado de Ron y Hermione, pero al escuchar eso se limito solo a levantarse e irse con todo y botella de ron —No… aguanto más…
—Iba a decirte que… —beso —estaba ocupada… —beso —mi habitación con Gin… — beso —¡Hazme el amor aquí!
La ropa fácilmente fue estorbando. Las prendas volaban por toda la sala… tanto como en la cocina y la habitación de Hermione. Luna había optado por ir a su habitación a seguir bebiendo, riendo y bailando sola.
Estaban en un restaurant y Viktor Krum aún no sabía el porqué. Lavender se lo había llevado inmediatamente para poder 'hablar seriamente con él'. El comenzaba a sospechar que era por Hermione.
—Disculpe señorrita… perro es que no el motivo porr…
—¿Acaso no quieres saber lo que Hermione ha estado haciendo en tus espaldas? —Lavender estaba aguantando las ganas de no reírse como loca en esos momentos. Esta era la oportunidad perfecta, sin duda la suerte estaba de su parte.
