— Patética. Exacto. Patética es la palabra correcta para poder describir mi vida.

Después de haber estado la mitad de la madrugada en el parque, decidió ir a casa. Para su suerte, ninguno de los chicos se encontraba cerca. ¿Qué estaba pasando? ¿La vida se empeño en ponerlo en el cielo y después tirarlo sin piedad contra el suelo? Sintió nuevamente ese vacío en su interior. Quería arrancarse por completo esa cosa que latía, y al parecer latía solo por monotonía. ¿De qué le sirve ese órgano si la única persona que creyó que lo amaba de verdad le había pagado así? Una lágrima volvió a rodar. El silencio volvió a reinar y la soledad lo comenzó a abrazar. Hermione le quemaba en el alma.

El tintineo de las llaves lo saco de su delirio. Ron volteo a la puerta y vio como lentamente se abría. Esperando ver la cabellera azabache de Harry, se topó con la pelirroja de su hermana.

— Harry dijo que estarías aquí. — Dijo Ginny mirando a Ron con ternura pero dureza a la vez.

Hubo silencio. Ginny estaba esperando la reacción de Ron, pero al parecer ese cruce de miradas nunca terminaría. La pelirroja dio un paso, expectante. Para la sorpresa de Ginny, Ron se levanto en forma lenta y casi asfixiante. Al momento en que Ron desvió la mirada sus lágrimas comenzaron a caer. Ron sollozo tan fuerte que Ginny no pudo contenerse, corrió hacia Ron y lo abrigo con sus brazos.


— ¿Crees que lo haya encontrado? — Luna se acerco a Draco preocupada por Ginny. Desde hacía mucho tiempo Draco no había sentido ese escalofrío en la piel que solo Luna le provocaba al hablarle, como en ese instante.

— ¿Me preguntas… a mi? — Draco miro en ambos lados, comprobando que se habían quedado solos en la sala de espera.

— No, que va — Dijo Luna levantando una ceja — le digo a la mosca que tienes en la oreja.

Draco sonrío. ¿Hace cuanto que no lo hacía? Para su sorpresa vio que Luna también sonreía. Al ver esta hermosa escena para sus ojos quito la mirada rápidamente.

— No sé… tal vez si estaba y… tenía hambre — Tenia que alejarse lo más posible de Luna, ese cosquilleo en su estomago no auguraba nada bueno.

— Claro — Rio Luna — y más conociendo el apetito Weasley, ¿Verdad? — Luna volvió a sonreír, para colmo de Draco.

— ¿Rolf se fue? — Al parecer Luna quería iniciar una conversación con él. Y no es porque no quisiera hablar con ella (¡Claro que me muero por hablar con ella!) pero si seguía sonriendo de esa forma la besaría… si, la besaría.

— Tenía que irse — La rubia lo dijo un poco triste — Pero bueno… tenía que hacerlo. Aunque, necesito que me hagas un favor.

— ¿Un… fa- a- vor? — Draco tartamudeo.

— Claro, es que necesito buscar a Ron… hablar con él y tratar de convencerlo de que venga cuanto antes.

— ¿Qué? ¡Acaso enloqueciste! — Draco estaba regañándola pero para su sorpresa Luna sonrío como si le estuviera diciendo un cumplido — ¡No lo traerás! Y menos como esta Hermione… y menos con… ¡Con ese búlgaro cerca!

— ¿Me harás el favor sí o no? Puedo pedir un taxi.

Es el colmo. ¿Cómo va a traer a Ron después de todo lo sucedido el día anterior? Pero aunque quisiera contradecirla no iba a dejar que se subiera al un taxi sola. No, señor.

— Está bien. Pero te recomiendo que mejor…

— ¡Me parece maravilloso! — Luna dio un saltito de alegría — Pero primero iré al tocador de damas y vuelvo en un segundo… ¡Mil gracias, Draco! — Y sin más, Luna se acerco y le beso la mejilla a Draco. Él chico se quedo pasmado, Luna sintió como sus labios quemaban y se quito rápidamente. Cómo si una corriente eléctrica los repelara. Ambos se miraron un instante, pero Draco se retiro caminando hacia el elevador. Luna se dio la media vuelta y se alejo lo más rápido posible.

Antes de que llegara a las puertas del elevador, Draco giro sobre sus talones y grito:

— ¡Nos vemos en el coche!

Luna asintió sin voltear. ¿Por qué Draco actuó así por un simple beso en la mejilla? Se supone que son amigos… ¿Tendría cierto resentimiento con ella?


—Tienes que pensar en lo que harás.

Ginny le seguía acariciando el cabello a Ron, quien tenía su cabeza en las piernas de ella. Ambos miraban el techo.

—No me jodas, Ginny.

—No, claro que no trato de joderte… ¡Quiero ayudarte!

Ron se levanto.

—Ginny… yo lo sé. —La miró expectante. —Pero… es que nunca entenderás lo que estoy sintiendo.

—Ya lo sé hermanito… pero… aún así quiero hacer todo lo que sea posible para ayudarte.

Antes de que Ron le agradeciera a la pelirroja, la puerta del departamento se abrió de golpe. Tanto Ginny como Ron voltearon asustados, y mucho más se asustaron al ver quién era.

— ¿Pero qué demonios haces aquí?

— ¿Cómo que qué hago aquí? —Lavender caminaba amenazadoramente hacia Ron. —Ayer me colgaste como si fuera una… una…

— ¿Zorra?

— ¡Tú no te metas Ginebra!

— ¡Hey, basta las dos! — Ron miró a Lavender. —Y tú… bueno, creo que te ha quedado claro cuando colgué.

Las frías palabras de Ron retumbaron por toda la habitación.

— ¿Qué es lo que te ocurre Ro-Ro?... — Lavender trato de acercarse a Ron, el retrocedió. — Recuerda que en mi vientre esta tu hijo.

Ron tenía unas ganas inexplicables de golpear a Lavender. Al momento de poder darse cuenta de eso se asusto. Ron tenía la mirada fija en los ojos de Lavender, preguntándose porque se había vuelto una persona tan vacía y hueca. Poco a poco fue dándose cuenta que la chica que antes habitaba en ella había desaparecido como por arte de magia. ¿Alguna vez se había enamorado de ella? Al parecer no. ¿Entonces, porque compartió con ella momentos de su vida ya ahora está esperando un bebe con ella? Sin duda, los momentos compartidos habían sido basura, pero su hijo… para él no era un error, para él su hijo era… SU HIJO.

— Ginny… déjame a solas con ella.

— Pero…

—Por favor. — Ron le dio una mirada significativa a su hermana, ella entendió. Antes de retirarse le dio un beso en la mejilla a él no sin antes matar con la mirada a la rubia.

Hubo un silencio muy incomodo. Lavender comenzó:

— No sé porque tienes esta actitud…

— Primero que nada, escucha. —Lavender enmudeció. — No sé porque te acepte en mi vida. Creí haberte amado, pero en realidad eras solo… nada. — Los ojos de Lavender se estaban empezando a enrojecer — No sé porque tuve la estúpida idea de casarme contigo, no sé en qué demonios estaba pensando… creo que fue algo por instinto… en realidad no sé en qué demonios pensaba. Sé que esto es doloroso para ti, pero como no entiendes por las buenas te lo diré por las malas. Desde hace mucho tiempo no te amo, de hecho nunca lo hice… en realidad jugué al hombre enamorado contigo. Me enamore de Hermione, me enamoré por primera vez y fue de ella.

— Ron… no tienes que…

— Y el bebe… es de la única cosa que no me arrepiento. Ese bebe es parte de mí, no tiene la culpa de los errores de sus padres. Sin conocerlo se ha convertido en algo importante… es algo increíble… lo único malo es que me hubiera encantado que la madre de mis hijos fuera la mujer que amo.

— Cállate.

— No te amo a ti Lavender, estoy enamorado como un idiota de Hermione…

— Quiero que cierres la boca…

— Nunca te ame, Hermione es y será el amor de mi vida.

— ¡Que te calles! — Lavender se fue directo hacia Ron. Ella comenzó a llorar como histérica pero eso no le impidió irse a golpes con Ron. El pelirrojo trataba de quitársela de encima, pero ella rasguñaba y manoteaba todo lo que tenía a su paso. Ron trato de esquivarla varias veces, incluso trataba de que no se lastimara ella misma en el vientre.

— ¡Estas… loca! — Ron logro retenerla de ambos brazos. — ¡Tranquilízate!

— ¡Tú piensas que te vas a librar tan fácil de mi y de tu hijo! ¡Pero estás loco!

— ¿En qué momento dije que quería deshacerme de mi hijo? ¡Al contrario! Tratare de quitártelo y llevármelo conmigo… ¿Escuchaste? ¡Te lo voy a quitar!

Ron tuvo miedo de que Lavender tratar de hacer otra tontería, pero lo único que paso es que sollozo fuerte y salió corriendo del departamento. Ron de pronto sintió un vacio enorme en el pecho. De pronto sentía que su mundo de derrumbaba en cámara lenta. Primero Hermione… ahora Lavender haría todo lo posible y todo lo que estuviera a su alcance para alejarlo del bebe. Ron sintió de nuevo esa amarga sensación en la garganta.

— Todo esto… apesta. — Ron se sentó en el sillón. Cerró los ojos y se recostó, deseando con todas sus fuerzas desaparecer.


— ¿Hola?

— Si, si, adelante. ¿Vienes sola?

Ginny apareció de repente. Hermione sonrió al verla.

— ¿Cómo estás?

— Muy bien, todo está normal. ¿Estás sola?

La pelirroja sonrío, pudo sentir en la voz de Hermione una pregunta interminable. 'Ron'.

— Ron esta en el departamento… es mejor que las cosas sean así.

— Claro que no tienen que ser así… Ginny. — La castaña la silencio con una mano — El tiene que escucharme, tiene que entender que Viktor es pasado… el tiene que saber que seremos papas… el tiene que saber que… tiene que saber que lo amo.

— El también te ama mucho, Hermione. Pero… al parecer Viktor también siente algo por ti. No se ha ido de ahí afuera.

Hermione ya no tenía lágrimas disponibles. Ron se las había robado todas, cada lágrima ya había sido derramada. ¿Por qué de momento tenía que aparecer Viktor en sus vidas?

— Sabes que Viktor no tiene nada que hacer aquí... Es punto y aparte para mí ahora. Yo… Yo necesito ver a Ron, ahora.

— Lo sé, Hermione. — Ginny le acaricio la mejilla a la castaña — Pero el esta… muy lastimado. Incluso… un poco más que tú.

— No quiero que este así — Hermione sintió sus mejillas húmedas, comprobó que estaba llorando al sentir en sus manos pequeñas gotitas — Yo…

— Mira, Luna fue a buscarlo, Alomejor y más tarde se anima… yo más que nadie quiero que arreglen este problema. No merecen estar así… y menos ahora que estas embarazada.

— ¿Viktor piensa que es de él, cierto?

— Si — dijo Ginny, triste.

— Si Ron me pide que… que me aleje de él… lo haré.

— ¿Pero qué demonios estas insinuando? ¡Claro que no dejará que te alejes de él! Te has convertido en todo…

— ¡Le mentí! ¡No le conté sobre Viktor!

— ¡Porque eso es pasado! Cuando conociste a Ron ya no tenias nada que ver con él… ¡No te lastimes tu sola!

— No se… que… hacer… — Hermione se llevo las manos al rostro, Ginny la abrazo ligeramente — Creo que… oh, Ginny…

— Tranquila… todo se mejorara, te verdad.

Antes de que Hermione hablara, la puerta volvió a escucharse.

— Adelante — La voz crispada de Hermione sonó apagada, casi como un susurro sin embargo la puerta se abrió.

— ¿Me perrmitirrias pasarr, Herrmione?

A pesar de todas las circunstancias que todos pasaban, el día comenzaba a salir el sol en ese día tan típico de Londres. Luna y Draco trataban de evitarse a toda costa, incluso cuando Luna quería entrar al auto y Draco estaba dispuesto a ayudarla a subir, ella literalmente corrió solo para no tener que agradecerle al rubio.

— Necesitas un cambio de aceite, Draco. Puedo escuchar como retumba el motor, al parecer tiene hambre.

Luna había decidido (De hecho, tuvo una batalla en su cabeza) sacar un tema de conversación. Era algo tonto no hablar si iban en el mismo auto.

— ¿Hambre?... ¿Acaso los motores tienen hambre?

— A veces te falta un poco de…

Luna se calló de pronto. Como el auto se había detenido en un semáforo en rojo, una pareja había cruzado la calle. La pareja iba tomada de la mano y peculiarmente eran un rubio y una rubia. La rubia era algo esbelta y el rubio era delgado… tenia cierto parecido a Draco.

Draco y la rubia… la rubia voluptuosa… Draco… Pareja…

— ¿Luna?...

Draco… ¡Nuestro bebe!... ¿Por qué lo hiciste?... la rubia… Draco… ¡Suéltame!

— ¡Contéstame! ¡Luna!

La rubia… me destruiste… Draco… ¡MI BEBE!... te odio… Draco… Me engañaste…

— ¡POR FAVOR, LINDA! ¡LUNA!

— Me engañaste con ella… — Luna hablo con un hilo de voz. Apuntaba a la pareja que ya había desaparecido hace unos momentos. La chica sentía un taladro en la cabeza, en cualquier momento le iba a explotar — Tú… — Luna miro con los ojos desorbitados a Draco quien la miraba espantado — Tú… ¿Cómo… pudiste?

— ¡Luna! — Draco se quedo inmóvil. Luna de pronto puso los ojos en blanco y se desmayo.

— Bueno… creo que, me iré.

Ginny se levanto de un saltó y salió de la habitación. Al salir cerró la puerta con delicadeza. Al parecer, ese día era el mal trío en todos los lugares.

— ¿Que es lo que quieres? Más bien, la pregunta es: ¿Qué haces aquí? — Hermione se limpiaba las lágrimas, pero aun así su voz sonaba firme.

Prrimerro que nada… es porrque te alejaste de mi… si erres mi…

— Tú ocasionaste esto. Yo… ¡Es que simplemente no puedes venir de la nada a pedirme explicaciones! Eres pasado, te olvide. ¿De dónde sacas la cara para seguirte burlando después de lo que me hiciste?

— Déjame explicarrte

— No es necesario.

— Solo quierro

— Quiero que te vayas.

— ¡ENTIENDE QUE FUE UNA TRRAMPA DE CHO CHANG!

Hermione sintió de pronto una ira incontenible. ¿Aun tenía el descaro de echarle la culpa a los demás de sus errores?

— No sé cómo te atreves…

— Necesito… que porr una vez dejes tu faceta de sabelotodo y aprrendas a escucharrme.

Hermione trato de contenerse. Después de todo… no perdía nada con escucharlo.

— Solo quiero decirte, que digas lo que digas… nada va a cambiar.

— Lamentablemente… lo sé. Y me duele mucho, Herrmione.

— Solo… habla.

Viktor tomo aire y mucho valor para continuar. Sintiendo su corazón añicos, ya que la Hermione que antes dio todo por él ya no existía.

— Faltaba un día para casarrnos. Tú habías salido con tus amigas… incluso Cho fue contigo. Zamuel y Finski estaban conmigo, rrecuerrdo que me habías dicho que rregresarrias al día siguiente y… — Viktor se estremeció — Lo único que rrecuerrdo es que había muchas chicas ahí… también rrecuerrdo tu carra, empapada de lagrrimas… te jurro que en ese momento yo…

— No es… necesario esto. — Hermione revivió esos momentos. Ella pensó que ya estaban enterrados, pero sin duda no se esperaba esto. — No…

— Finski convulsiono después de que te marrchaste… según se, llego una ambulancia… murió ahí.

— ¡¿Qué?!

— Si. La causa de muerrte, fue sobrredosisHerrmione, nos drrogarron. Y yo sé que no me crres, perro… perro, nos dierron prruebas a nosotrros también, dimos positivo.

— ¿Por qué le echas la culpa a Cho? No…

— Ella fue la que orrganizo todo, además… las chicas que estaban ahí, fuerron contrratadas por ella.

— No puede ser posible… Ella me ayudo a encontrar el departamento aquí, en Londres… — Esto no podía ser posible.

— Al parrecerr, nos engaño a todos…

— Sabes… lamento mucho lo de Cho, lo tuyo, de tu amigo… todo esto es basura. — Hermione volvió a llevarse las manos al rostro — Pero… entonces… ¿Nunca me engañaste? — Su voz sonaba amortiguada por las manos.

— Ni con la mente… lo jurro. — Hermione lo miró a los ojos. Estuvo con el 3 años de su vida. Con el dolor de su corazón vio que decía la verdad.

— Creo que… será mejor que salgas. Yo… quiero estar sola.

— Este bien… perro antes de dejarrte sola, quisierra pedirrte algo.

— Te dije que nada iba a cambiar, Viktor…

— Lo sé. Perro aun así quierro decirrtelo. Solo… solo si lo tomas en cuenta, sigue en pie mi prropuesta, Herrmione. Ese hijo podrria ser mío… y sabes que yo aún siento algo por ti… Si aún quierres iniciarr algo nuevo conmigo… podrríamos irrnos juntos a Frrancia y serr una familia. Piénsalo, porr favorr, Herrmione. Nos vemos... linda.

Al salir, Hermione se quedo sumida en el silencio. Las cosas definitivamente no iban a cambiar con él pero… ahora, ¿Que iba a hacer? Esa era la cuestión aquí. Lo ÚNICO que necesitaba en ese momento era hablar con Ron, necesitaba hablar con Ron.


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