Tanto Harry, Ginny, Ana y Ron voltearon. Una niña que no debía de pasar los 3 años venia corriendo rápidamente muy lejos de su madre. La niña venia riendo a carcajadas y mirando hacia atrás, iba tan encismada en su travesura que no vio por donde corría y se estampo de pronto con Ron que acababa de darse la vuelta.

— ¡AUCH!

— ¡Nena!… ¿Estás bien?... ¿Estás…?

Tanto Ron como la niña que al parecer tenia por nombre Rose se miraron detenidamente. La niña tenía un parecido impresionante con Ron. Ojos azules, cabello pelirrojo…

— ¡Rose! ¡No te me vuelvas a escapar de esa forma!

El corazón de Ron se detuvo. Su alma recién construida desde hace 3 años acaba de hacerse trisas. Enfrente de él se encontraba ella. Era Hermione.


Estaba a punto de olvidarla. Estaba a punto de enviarla al olvido. Esos tres años en los que lloro, se emborrachó, fumó, golpeo las paredes, se encerró en su propia soledad, todo… todo se había ido por el caño al ver sus ojos cafés. Ese color café, el mismo que le provoco muchas noches de insomnio. Todo se fue al carajo al ver de nuevo ese rostro, el rostro de Hermione. ¿Por qué? ¿Por qué esto tiene que ser de la forma más cruel posible?

— ¿Hermione? — Ron hablo demasiado bajito, tanto que se escuchó como un susurro. Debe de ser un sueño. ¿Una niña? Pero si… ¡ES IDENTICA A…! Eso no…

— Mami…

Hermione se quedo helada por un momento, pero al escuchar a Rose que pedía los brazos de su mami reacciono. Ron estaba de pie enfrente de ella, con la boca abierta y los ojos desorbitados, con mucho miedo en ellos, fue como si estuviera viendo al mismísimo diablo.

— Mami… — La pequeña Rose comenzó a desesperarse, miraba a Hermione con reproche, ya que no le hacía caso.

— ¿Hermione? — Ginny fue la que hablo. La castaña sintió otro escalofrío recorrer por su espalda cuando los ojos de Ginny se posaron en ella, examinándola de pies a cabeza. — ¡Por Dios, Hermione! ¡Eres tú!

A continuación, Ginny se abalanzo sobre Hermione, provocando que ambas se tambalearan un poco. Ese abrazo fue culminante para que Hermione comenzara a llorar. Después de tres años de huir de lo que fue su pasado, ahora se encontraba en el presente, en donde ella creía que todos la juzgarían por haber tomado la decisión de irse pero… ese abrazo le demostraba cariño, comprensión, una bienvenida muy calurosa. Su amistad con Ginny no había terminado, seguía intacta. Hermione se dio cuenta que Ginny sollozaba en voz baja, y la castaña no puedo evitar acompañarla.

— ¿Porque te fuiste? — Hermione voltio, ese había sido Ron. Su voz sonó quebrada, asustada e incluso suplicante. Ana, quien se había acercado ya a Ron, se le quedo mirando atentamente, ¿Por qué se pone así con la llegada de esa chica?

— Creo que es mejor que nos vayamos y dejemos que esta señorita — Harry se acerco y agacho la mirada hacia Rose quien seguía enojada con su mamá — ya no haga tantos pucheros. Hola, Hermione.

Hermione sentía ahogarse. Fue un error regresar. Fue un error volver a ver a Ron.


— ¿Es importante ir? — Rolf volvía a insistir a su despistada esposa que ni siquiera lo estaba escuchando. — Luna…

— Oh, espera cariño. Estos gemelos no dejaran de llorar si no les llevo su leche con chocolate.

— Es que… me refiero a que si quieres ir a Londres… no sé, no quiero que… te pongas mal.

Luna dejo de preparar los vasitos para sus gemelos, en el fondo se escuchaba que seguían llorando. Se volvió hacia Rolf y lo miró.

— ¿Ponerme mal?

— Sabes a lo que me refiero. No quiero que veas a…

Sin duda conocer a Rolf fue su salvación. Estaba herida, tanto psicológicamente como también lo estaba físicamente. Encontrarlo cuando estaba a punto de caer al abismo y sentir como él pudo rescatarla… siempre estaría agradecida con él. Ahora, viéndolo celoso, protector…

— Quiero que te conozcan, quiero que sepan que he vuelto a ser feliz. — Luna se acerco a aquel chico que tiempo atrás le pidió el numero a su amiga Hermione, aquel chico de la tienda. — Gracias por todo Rolf.

Luna abrazo por un momento a Rolf. Cerró los ojos y pensó en Draco. ¿Qué será de él? ¿Estará bien?... La última vez que supo de él se enteró que se tenía una relación formal con Pansy. Sintió un leve clic en el pecho. Draco.

— Ahorita vendré de nueva, señorita — Rolf se separo de Luna un instante — iré yo con los niños, descansa un poco… aunque, es mejor que de una vez vayas preparando lo necesario para ir a Londres.

Luna abrió desmesuradamente los ojos, se emociono tanto que salió disparada a su habitación para comenzar a preparar todo. De pronto miró la fotografía que tenía en su buró, recordó que ese día estaba de paseo con Ron, su mejor amigo. Una pequeña lagrima resbalo por su mejilla, ya que el simple hecho de recordar a su amigo la lastimaba aún más. No sabía nada de él desde hace ya tres años… ya era suficiente.


— Es tan diferente no estar en los departamentos…

— Solo somos Ginny, James y yo, así que… para nosotros un pequeño departamento estaría genial, aunque tu hermana es un poco exagerada, por lo que me hizo comprar esta casa un poco enorme. — Ana y Ron se detuvieron un poco junto a Harry, los tres veían con detenimiento los juguetes esparcidos por todo el cuarto, sin olvidar de pedazos de galleta, varias cucharas y unos calcetines en el sillón. — Como pueden ver… James es un travieso.

— ¿Qué edad tiene James? — Ana quiso meterse un poco en la conversación

— 2 años, supongo que la misma edad que… bueno, no sé, aunque la niña de… bueno, Hermione… bueno…

Ron palideció por sexta vez en el día.

— En un momento vengo, Ana, te dejo en manos de Harry, iré a ver si Ginny no tiene algún problema en el camino.

— Pero si quieres… — Ana voltio hacia Ron, pero antes de acerco Ron le hizo una mirada suplicante a Harry, tenía que hablar cuanto antes con Hermione.

— No te preocupes, Ron, mira — Tomo a Ana de los hombros y caminaron un poco — yo quiero mostrarte unas cosas por acá, Ana. Se nota que tienes buen gusto en cortinas de cocina…

Ron se apresuró un poco, Ginny de seguro debería estar recogiendo al pequeño James con la vecina, al caminar hacia la entrada de la casa, la distinguió a los lejos. Seguía tan hermosa.

¿Cómo iba a hablarle? ¿Siquiera ella le respondería? ¿Rose era…? ¿Qué pasa? Al irse acercando poco a poco a la castaña una nueva cuestión brotaba del cerebro de Ron.

— Supongo que Rose acompaño a Ginny con… — Hermione voltio, Ron pudo darse cuenta que estaba esperando su llegada — Hola.

Ahí estaban nuevamente esos ojos que lo volvían loco. Hermione seguía impasible, como si no respirara. Ron quiso tocarla, abrazarla… besarla. Ron quiso volver a hablar pero no pudo, algo le dijo que esperara un poco y siguiera mirándola, tal vez si comenzaba a hablar ella volvería a irse, volvería a desaparecer de la faz de la tierra y nunca más la miraría tan hermosa como esa tarde.

— ¿Por qué? — Fue lo único que pudo decir. Hermione comenzó a llorar un poco, por lo que se volteo. Ron la miro expectante, dándole su tiempo… ¿Tiempo? El ya perdió la noción del tiempo. Se acerco más a ella… quería abrazarla. Después pensó en Ana, su salvación. Él no puede sentir nada, no puede sentir nada… pero con ella delante de él, con solo sentir el embriagador perfume que emana de ella… Hermione…

— Hermione… — Eso sonó más que una súplica. Hermione sintió su corazón acelerarse de un modo alarmante, así como nunca lo había sentido antes. Él estaba detrás de ella, respirando muy cerca de su cuello, deliciosamente muy cerca de su cuello. Rose fue con Ginny hacia donde estaba James por lo que ambos estaban ahí solos, en medio de la acerca. Hermione se armo de valor y volteó lentamente tratando de no ser muy brusca. Al quedar de frente con él pudo ver que estaba con los ojos cerrados. Hermione quedo paralizada, era tan perfecto, era tan… Ron.

Bastó un segundo… una decima de segundo. Él ahí pasmado, con los ojos cerrados, respirando profundamente, esperando algo, algo que anhelaba desde hace tres años. La tentación pudo más que toda su voluntad. Se acerco lentamente, pendiente de cada movimiento… Lo besó. La desesperación la estaba matando, de hecho desde que se separó de él comenzó a morir. Estaba muerta sin él. No era nada sin él. Volvió a sentir el cielo, lo toco nuevamente. Sentir sus labios era el bálsamo necesario para la herida que sentía en su alma. Ron no podía creer lo que pasaba. ¿Ella lo besó? ¿Esto… es real? El sabor entrañable de su saliva lo podía confirmar. Besarla en ese momento había hecho que perdiera el hilo del tiempo, el hilo de todo. Sentirla en sus brazos lo hacía sentirse completo, ahora estaba completo. No podía dejar que otra vez se fuera, esta vez no lo soportaría. Sin dudarlo más, la aferro hacia él, la aferro tanto para que no se volviera a ir nunca más. Ese beso era lo que más necesitaba en la vida, era su elixir.

Harry se acerco a la ventana y pudo ver lo que sucedía afuera. Sonrió.

— Pues si… tienes razón, tu baño es muy lindo. — Ana estaba un poco molesta, Harry ya la había llevado por cada rincón de su casa.

— ¡Ana! — Harry se altero un poco al verla — Pero… pero, ¡Mira! Mira, que tal si te enseño el patio… créeme te encantará, tenemos una piscina enorme.

Ron comenzó a sentir un poco húmeda su mejilla. Se separó un instante de Hermione y puso ver que lloraba. Lamentablemente, Ron se dio cuenta de que estaban en el presente.

— Yo… Perdón, Ron. Yo… no me pude…

— No es necesario que te disculpes, yo…

Hermione lo miró. A Ron el corazón se le hizo trizas al verla llorar de esa forma. Acerco su mano al rostro de Hermione y comenzó a quitarle las lágrimas, lo hizo con toda la ternura que sentía en el momento.

— Esto fue un error… si, lo sé. Pero fue nuestro error. Y siendo sincero, no me arrepiento de haberlo cometido.

Cuando Ron estaba a punto de acercarse, escucho una voz en su interior, una voz muy familiar… la voz de Ana. — ¡NO! — Ron se alejo instantáneamente de Hermione, quien ya había cerrado nuevamente los ojos.

— Lo siento… no puedo.

Ron se dio la media vuelta, no sería capaz de volver a resistir una vez más. Tenía que alejarse lo más pronto posible de ella, era necesario… por ahora. No había quedado en claro Rose…

— ¡Hey! — Ron se dio la vuelta frustrado — Tenemos que hablar…

— Lo sé… te debo gran explicación.

— ¿Gran explicación? ¡Pero como…!

— ¡Ron! — Ana salió de pronto corriendo de la casa de los Potter, mientras que Harry detrás de ella continuaba gritando sobre enseñarle por 3° ocasión el cuarto de James — ¡No seas grosero! ¡Hiciste llorar a tu amiga!

Hermione la miro confundida, ella era la chica con la que Ron había llegado…

— No… no pasa nada, yo tuve la culpa. — Hermione miró por donde Ginny había entrado, a la casa de su vecino. — Por ahora solo esperaré a mi hija y nos iremos a un hotel cerca de aquí.

— Tu hija… es muy hermosa. Es muy linda. ¿Se llama…? — Ana era dulce, pero Ron en esos momentos se estaba quemando las pestañas por gritarle a Ana sobre su curiosidad.

— Rose.

— Rose… me suena mucho a Ron — Ana rio, pero al parecer su chiste no fue gracioso — Bueno, digo, por la R y… es lindo. — Harry miró a Hermione y esta se voltio nuevamente, tratando de no tener más contacto visual con nadie hasta la noche cuando celebraran la fiesta de James. Aunque Hermione sabia claramente todo el interrogatorio que se le avecinaba con Ginny.

— Ana, tenemos que irnos. Creo que… iremos al mismo hotel que Hermione. — La castaña volteo enseguida, claro que no lo hará — Y no acepto un no por respuesta… Hermione.

— ¿Por qué es necesario ir ahí…? ¿Ustedes irán juntos? — ¿Serán novios acaso? — Ustedes pueden quedarse con Harry y Ginny yo…

— No es necesario. Iré yo. — Ron se mostraba desafiante — Y claro… Ana. Ya que tu marido no se digno a venir. No sé cómo se atrevió a dejar que vinieras sola.

— Yo… soy divorciada. — Hermione se puso un poco roja — Viktor y yo nos separamos al nacer Rose.

Tanto Harry como Ron se quedaron pasmados. Ana aun no entendía el porqué de sus expresiones, a lo que solo puso los ojos en blanco. Miro alrededor y pudo distinguir a los lejos al vecino que se había quedado con James. Ginny venía de la mano con James y con Rose, pero Ana no podía quitar la vista de ese chico… ¿Será posible…?

— Bueno, pues… ¿Qué me he perdido? — Ginny llego finalmente con todos, mientras que Ron aun no podía salir del shock. — Bueno, Rose es una niña muy bien portada, le calló sensacional a Neville…

— ¿Neville? — Ana contesto, un poco asombrada — ¡Oh Dios mío! ¿Neville? ¡Imposible!

— Si… Neville — Ginny sonrió — ¿Acaso lo conocen? — Volteo con Ron — De hecho a él lo conocimos en China, lo conocimos en el avión, y es muy agradable.

— ¡Por supuesto! Estuvimos juntos en la universidad de Surrey, pero… bueno, hicimos nuestro servicio social en China, pero a él no le agrado tanto así que supongo que se regresó a Londres… nunca creí volver a encontrarme con él. — Ana se puso un poco roja al ir relatando la historia — Ron se le quedo mirando un rato, pero no le puso mucha atención.

— ¡Genial! Lo invitamos a la cena de esta noche, tan vez y puedan platicar un poco… me alegra que lo conocieras, creo que es bueno que seamos familia.

Hermione sintió como se entumecía su estómago. Es su novia. ¿Se iba a molestar con él? Era un insulto. Ella se fue… lo dejó. Era notable que tuviera que rehacer su vida, era lo mejor, era muy obvio. ¿Pero por qué le correspondió su beso? Ella sintió amor en ese beso, sin duda lo sintió. Ahora todo se había vuelto más confuso.

Harry noto la mirada perdida de Hermione, al igual que la mirada de Ron fija en la castaña. Ana seguía mirando un poco extrañada la casa de Neville.

— Bueno, por mi se pueden quedar aquí, hay espacio suficiente… además, hay que esperar a Luna, me envío un mensaje y al aparecer si vendrá al igual que ustedes. ¿No les parece genial?

Nadie contesto. Al parecer todos estaban encismados en sus propias cosas. Harry pudo notar esto y se dio la media vuelta un poco exasperado, James a ver a su papá corrió detrás de él. Ginny se fue corriendo detrás de James, mientras que Rose estaba en una gran batalla consigo misma.

— Mami… quiero… — La pequeña manita de Rose tiraba de la blusa de su mamá, haciéndola entrar en razón — James…

— Claro que si cariño, ve a jugar con él — Rose le sonrío a su mami y sin pensarlo dos veces corrió lo más rápido que pudo. Ron admiro esta escena con un poco de sentimiento. Estaba seguro de una cosa, Rose llevaba su sangre. ¿Pero porque Hermione tuvo que escondérselo? Tenía que arreglar todo de una buena vez.


— ¡Por qué tenemos que ir! — Draco seguía manejando lo más lento posible. Estaba tratando de hacer que Pansy se cansará y de una vez le dijera que se regresaran a casa, pero al parecer no estaba funcionando.

— ¡Por qué te rehúsas a ver a tus amigos! Hace mucho que no sabemos nada de ellos… ¡Hasta comienzo a creer que la que quiere verlos nada más soy yo!

Draco bufó. Claro que ella solamente quería verlos. Bueno… a decir verdad él también quería ver a sus amigos de nuevo. Los extrañaba. Scorpious iba dormido en el porta bebé en el asiento de atrás. Lo miró y volvió a recordar a Luna. Eso era su temor, tener que volver a verla. Scorpious definitivamente tenía todas las fracciones de Pansy, pero… algo le recordaba de Luna. Si tal vez… si tal vez su hijo no hubiera…

— ¿Qué te pasa? — Pansy lo quito un poco de sus pensamientos — Me tienes preocupada, cada vez que te hablo de tus amigos te pones así… te vas a otra galaxia y la verdad no sé por qué.

— Estoy bien… solo que, estoy nervioso. — Draco zanjo el tema lo más cortante posible. Pansy estaba un poco harta de la situación. Desde hace meses su relación ya no había sido la misma, Draco estaba cada vez más distante y frio. Y más cuando se enteró de que sus amigos harían una reunión por el cumpleaños de James… ¿Qué tiene que ver todo esto con el comportamiento de Draco? Luna. Draco no estaba consciente de que Pansy sabía que él no la había podido olvidar, pero ella tenía el pensamiento de que con el tiempo él aprendería a amarla… Pansy se acomodo en su asiento, mirando fijamente la ventana, pasando por todos los vecindarios ya muy cerca de la casa de los Potter. Una lágrima rebelde salió de su mejilla, soltando todo el dolor silencioso que siempre la embriagaba.


Ana, Ginny y Harry comenzaron a guardar sus cosas. Ana les comenzó a contar varias anécdotas que tenían sobre la rehabilitación de Ron, unas más graciosas y un poco vergonzosas que otras.

— ¡Es en serio! De verdad… Ron no sabe bailar, incluso cuando fuimos a una celebración del centro de rehabilitación, hizo unos pasos de baile muy exóticos que lo hicieron quedar mal — Harry y Ginny no paraban de reír, mientras que Ron seguía un poco desesperado.

— ¡Lo hubieras grabado! Me encantaría tener una grabación de Ron haciendo el ridículo… ¡Eso es oro puro para los Weasley!

— Vendré en un momento… — Ron se paró decidido, era momento de actuar.

— No amor… no te sientas así… solo estamos jugando, sabes que no… — Ana lo tomo de la mano, pero Ron la quito instantáneamente — Siéntate…

— No… por mí no hay problema, sigan hablando, solo que tengo que ir al baño.

— Esta bien, no hay problema — Ana siguió platicando con Harry y Ginny, mientras que Ron caminó lo más apresurado posible. ¿Por qué Hermione aun no bajaba? ¿Estaría llorando aún? ¿Es momento de hablar de una vez? ¡Por supuesto! A lo lejos se escuchaba la voz de Hermione, que estaba cantando una canción de cuna. Al llegar a la habitación, Ron abrió la puerta muy despacio. Al entrar completamente, vio como estaba Rose dormida, con la boca abierta y con un pequeño hilo de saliva calleándole por la boca… Ron no pudo evitar sonreír pero a la vez sentirse vació, un total extraño para ella. Rose era una niña muy hermosa, de hecho, para él ella era la niña más hermosa que había conocido.

— Me quitaste muchos de estos momentos, Hermione.

La voz de Ron sonaba muy hueca. Dolida. Triste. Hermione se levanto muy despacio. Miró a Ron y lo saco apresuradamente del cuarto.

— Vamos a hablar en otro cuarto, no quiero despertar a Rose.

Ambos caminaron a la siguiente recamara, en donde al parecer la habitaría otra pareja, tal vez Luna o Draco. Ron cerró la puerta con candado, para sorpresa de Hermione.

— No te escaparas. Veo que tenemos mucho de qué hablar.

— Bueno… creo que sabes que… Rose…

— ¿Por qué la apartaste de mi? — Ron sintió una decepción enorme en el pecho. Al momento en que la vio por primera vez supo lo que Hermione le estaba confirmando. Pero aún así, no pudo evitar sentir esa desagradable sensación de hundimiento en todo su cuerpo. — ¿Por qué lo hiciste?

— ¡No lo sabía! — Hermione comenzó a llorar, por más que trataba evitarlo, las lágrimas le jugaban una mala pasada — Según las pruebas… según las pruebas que me hice el resultado había sido negativo, tu no eras su papá… pero cuando nació Rose… — Hermione hizo una pausa, Ron la miraba expectante — Ella… te vi a ti.

— ¿Por eso Viktor te dejó? — La voz de Ron sonaba seca, no parecía siquiera su voz.

— Cuando la vio… él se puso mal, pero me dijo que lo mejor era decírtelo, hablar contigo.

— ¡Y porque jodidos no me buscaste! ¿Quién te crees para alejarme de ella? ¡Es mi hija! — Ron comenzó a mirarla como si quisiera asesinarla. Hermione dio unos pasos atrás pero su espalda toco la fría pared. — ¡Como fuiste capaz de semejante…! Eres… — Ron ahogo un grito y solo gruño. — ¡Dios! — Se acerco a la pared y comenzó a darle puñetazos. De pronto, se escucho que Harry subía las escaleras rápidamente. — ¡Ron!

— ¡Ron! ¡No lo hagas! — Hermione trato de sujetar a Ron del brazo, pero el seguía golpeando con todas sus fuerzas la pared. — ¡Ron, te estás lastimando!

— ¡Hermione! ¡Hermione! ¡Contesta! ¿Estás bien?

— ¡Ron! ¡Basta!

— ¡Hermione! ¡Hermione! ¡Abre la puerta! — Harry estaba desesperado por abrir la puerta, pero se dio cuenta que estaba cerrado con llave.

— ¡Ron! ¡Por favor! ¡Te lo suplico! ¡Ya basta!

Hermione seguía tratando de quitar a Ron de la pared, ya que estaba sangrando. Harry dejo de gritar en la puerta y se alejo, pero al momento regreso con las llaves de la puerta, abriéndola al instante. Tanto Harry como Hermione lograron que Ron parara de golpearse.

— Como… pudiste… no… Hermione… — Ron seguía tratando de golpearse pero Hermione lo abrazó. Ambos estaban llorando, mientras que Harry los miraba asustado, impactado.

— Perdóname… perdóname por no buscarte… pero… no podía volver de la nada, diciéndote que teníamos una bebe… no quise hacerte… no…

Harry se acerco a Hermione y le dio unas palmaditas en la espalda. Ron seguía llorando mientras sus manos no dejaban de sangrar. Hermione se aferro aun más de Ron, lo abrazo tan fuerte que ambos cayeron sentado en el suelo.

— Ginny y Ana salieron a comprar unas cosas, tienen suerte de que no hayan escuchado todo esto. — Harry se paso la mano por su cabello aun más alborotado de lo normal. — Las llamaré y les diré que caíste por la escalera, para que traigan unas vendas, alcohol…

— No es necesario, Harry. En mi maleta traigo un botiquín. ¿Me lo podrías traer, por favor?

Harry salió de inmediato y fue a donde estaba la maleta de Hermione. Al entrar al cuarto vio como Rose aún seguía dormida, así que con mucho cuidado, busco el botiquín y se lo llevo a Hermione.

— Yo iré abajo a esperar a Draco. Al parecer está por llegar… si ocurre otra cosa, no dudes en avisarme, Hermione.

— No hay problema, ya todo está mejor.

Harry le sonrió a su amiga y se agacho para ver porque Ron aún no había hablado nada. Ron estaba con la mirada perdida así que solo le dio unas palmadas en la espalda y se dispuso a ir a la sala. Hermione hizo que Ron se levantara y lo llevo a la cama.

— Se que no vas a hablarme… pero tienes que ponerte en mi lugar. — Hermione comenzó a sacar unas cuantas gasas y un poco de agua oxigenada. — Mira lo que has hecho… sigues siendo un… tonto. Esto te arderá un poco.

Ron hizo una mueca. Respiro hondo y decidió no hablarle a Hermione. Pasados los minutos, Hermione logró limpiarle bien sus heridas y le coloco una gasa en cada mano. Los nudillos de Ron estaban muy maltratados, incluso llegó a pensar que se los había roto.

— Quiero pedirte una disculpa… aunque sé que esto no va resolver nada. Solo puedo decirte que… Rose es una magnifica niña, es muy inteligente y por ahora no sabe quién eres tú… pero sin duda quiero que… quiero que convivas con ella, quiero que te conozca y quiero que… quiero que te ame.

Ron voltio con Hermione. Hermione volvía a llorar.

— Creo que hoy te he hecho llorar muchas veces. — Ron se sentó en la cama y le acaricio de nuevo las mejillas, limpiándole las lagrimas. — Creo que… creo que esto me tomo por sorpresa y por eso actué así… yo quiero… yo quiero…

— Ya. Ha sido mucho por hoy. Es mejor que mañana hablemos con más calma y… — Ron la acerco a sus labios y se unieron en un beso que ambos habían estado esperando desde que termino el primero. No era necesario decir palabras. Ambos estaban sintiendo de nuevo esa chispa, ambos estaban sintiendo lo mismo. Ron se separó de pronto, dejando a Hermione con ganas de más. Se levanto y se dirigió a la puerta. Antes de abrirla, Ron se dio la media vuelta.

— Hablaremos mañana… esto no acaba aquí, Granger.

La castaña lo vio salir y enmudeció. ¿Eso no quedaría aquí?... Dios. Suspiro, se sentía… bien. Hermione solo estaba segura de una cosa. Aún lo amaba. De hecho, lo amaba más que antes.