No llores más, Hermione. Ningún hombre, por más que lo ames, merece ninguna de tus lágrimas. —Ana le dijo eso con todo el dolor de su corazón, aunque Ron estuviera delante de ellas. Pero era la verdad, ella ya no tenía que sufrir más. Y Ana se fue, dejando a Ron plantado delante de Hermione, que lo miraba expectante.

Lo sé. —No, no lo sabe. Ella no tenía ni una idea de lo que sentía por él. ¿Ron vale la pena? ¿Vale la pena estar derramando lágrimas? Si. Merece cada lágrima salada que corre por sus mejillas. Él mismo se lo había ganado, ganado ese lugar en su alma, de donde nacen esas gotitas de sentimientos, que llevan guardadas dolor y un profundo amor hacia ese hombre. Lo amaba con todo su corazón, con todo su cuerpo y con toda su mente. Hermione cerró los ojos y se liberó totalmente, llorando sin poder contenerse. Lloraba porque lo amaba, porque ella sabía que su vida no está completa sin él. Definitivamente, cada lágrima llevaba un beso de Ronald, besándola, amándola y haciendo que su alma se cure poco a poco.

¿Qué más da? —Dijo de pronto, Hermione —Eres el amor de mi vida.

La mirada de Ron volvió a tener luz. Sonrió a pesar del llanto, se quiso acercar lentamente a Hermione, pero ella retrocedió.

Eres el amor de mi vida. —Repitió —Pero en estos momentos, tu amor me lastima. Duele amarte así… pero lo que más me duele es que no luches por mí.

Ron se quedó petrificado. ¿Qué es lo que tenía que hacer en esos momentos? —Basta de huir—Una voz a sus adentros retumbo en su cabeza. No. No huiría de sus sentimientos esta vez. Un impulso surgió de pronto, no sabe cómo, no sabe porqué. Se acerco a ella, la tomo con fuerza ya que quería retroceder nuevamente, pero esta vez no lo permitió. La beso como nunca lo había hecho, pero lo hizo como siempre lo había imaginado. La tomó con fuerza de los brazos apretándola más con él y el mundo de ambos completamente desapareció, tornándose utópico, donde ese beso resulto ser un antídoto para esa horrible sensación que estaba desapareciendo y convirtiéndose en algo profundamente perfecto.


—…Después me enteré que habíamos perdido nuestro matrimonio y yo entré como en estado de shock, no tenía idea de lo que venía… por lo que me acobarde en todo momento y la dejé sola. Claro, no tan sola. Todavía anda con ese malnacido.

Llevaban hora y media platicando en el automóvil de Draco, en donde ambos iban muy incómodos desde el principio cuando se subió la rubia, hasta ese instante. Comenzaron platicando sobre los nombres de sus hijos, hasta sin querer queriendo llegaron a ese delicado tema.

—Siento mucho… bueno… si. —Luna casi nunca se ponía nerviosa, pero, JODER. Estaba frente a DRACO. Su EX. —Creo que pasamos por lo mismo.

Draco freno inesperadamente.

—¿Qué dices?

—Si, como lo oyes. Bueno, quitemos la parte de la infidelidad… perdón. —Draco se puso rojo—yo me di cuenta que me apresure mucho a mi matrimonio sin conocer a Rolf como debería. Ya estaba embarazada cuando decidí hablar con Rolf y comentarle mis sentimientos hacia él. Creo que sufrió un poco.

—Creo que causas un gran impacto en las personas, Luna. Eso hace que se sienta horrible perderte.

Luna respiro hondo. Draco se mantuvo enfrente en todo momento. Las cosas se iban a poner tensas hasta que llegaran a la casa de los Potters. Draco volteo de reojo para ver a Luna y pudo jurar que ella iba sonriendo.


Neville miraba incrédulo el rostro sonriente de Ana, sin poder creer lo que había pasado hace unas horas.

—¿Esto es real? —Ana se levanto un poco y la sabana destapo uno de sus pechos. Neville lo miro y lo apretó levemente. —Oh, si… es real.

Ana soltó una risita nada propia de ella. ¿Qué había sucedido? ¿Estaba en lo correcto?

—Quiero decirte… que no todos los días me levanto por las mañanas, voy a las casas de viejos amigos que resultan ser los vecinos de la familia de mi ex novio y duermo con ellos… esto no sucede conmigo. —Ana beso a Neville con dulzura, mientras él la miraba embelesado.

—Dejemos que las cosas solo tomen su curso.

Ambos se quedaron mirando el techo de la habitación, abrazados y cerrando todo tipo de pensamientos pasados, para poderle darle vuelta a la página y escribir un nuevo comienzo.


Hermione y Ron seguían abrazados en el jardín. Estaban mirando a Rose cuidando de su primito James, mientras que Harry y Ginny preparaban todo para el día de mañana, que sería la fiesta de cumpleaños del pequeño James. Comenzaron a ponerle globos pequeños a la alberca, colocando luces en los arboles y poniendo pequeñas sillitas alrededor de una gran mesa donde haría su presentación un mago para entretener a los niños.

—¡Todo tiene que estar listo para mañana! —Ginny daba pequeños saltitos, sin duda las fiestas infantiles eran sus preferidas.

—¿A qué hora comenzaste a citar a todos? —Harry se acerco un poco a James y a Rose, pero sin explicación alguna ya estaba metido en la alberca con todo y ropa. —¡James, no!

Todos comenzaron a reír con solo escucharlas carcajadas de James. Rose fue corriendo con su mamá para que le diera algo para secar a su tío Harry.

—Gracias, linda. —Ginny sonreía de oreja a oreja —Los cite a las 10 de la mañana. El mago comenzará a las 12 del mediodía. Así pueden estar un rato en la alberca, comen algo y así aprovechan el show.

—¡Genial! —Ahora era Rose quién daba pequeños saltitos—Mami…—La pequeña volteo con su mamá—¿Papi Ron puede estar conmigo en la fiesta?

Ron se levanto sin dudarlo y la cargó, provocándole carcajadas contagiosas. —Claro que sí, mi hermosa princesa aunque… además de eso, hoy te llevare a que veas muchos elefantes y a unas grandes jirafas.

—¡Al zoológico!

—Exacto, mi pequeña brujita. —Ron la abrazó con mucha fuerza. Simplemente ella era su pequeña. La miró nuevamente y se dio cuenta que daría su vida solo por verla sonreír de esa forma. La pequeña le tendió los brazos otra vez pero en esta ocasión Hermione no aguanto las ganas de unirse a ese abrazo tan contagioso.

—¡Hey! —Harry avanzaba hacia ellos —¡Nosotros también queremos ir!

—Y creo que nosotros también… aunque, espero que tengan mucho espacio en esos autos.

Todos voltearon a la cocina impresionados al ver a Luna Lovegood junto con Draco Malfoy.

—¡Si! —Ginny salió corriendo directo a ambos y los abrazo al mismo tiempo. Los pequeños de Luna iban dormidos en la carriola, al igual que Scorpius en la suya.

—¡Llegaron! —Harry se encamino hacia Draco, quien le tendió la mano seguido de un medio abrazo, ya que Harry llevaba en brazos a James. —¡Que gusto es tenerlos aquí! —Le toco el turno con Luna, al verla ella lo beso en ambas mejillas.

—Y ahí está mi Ro-Ro. —Luna abrazo fuertemente a Ron, quien le recibió gustoso. —¡Hermione!... Oh por Dios… ¿Hermione? —Luna abrió los ojos desmesuradamente. —Y esa nena… oh por Dios, ¡OH POR DIOS! —Luna los volvió a abrazar y esta vez lo hizo con mucha energía.


—Me parece que están llegando más autos a la casa de los Potter. —Neville observaba por la ventana, mientras Ana lo abrazaba por la espalda.

—Sí. Mañana será la fiesta del pequeño sobrino de Ron, me parece que vendrán todos sus amigos. Una es la mejor amiga de Ron.

—¿Te quieres quedar a la fiesta? Ginny también me invitó hace unos días, podemos ir y despedirnos de ellos. —Ana se puso frente a Neville —Solo si tu quieres, claro.

—Ron estará bien, ahora está donde tiene que estar. Y además… me parece que solo quiero estar contigo a partir de ahora, en una playa con mucho sol alejándonos de todo y todos. —Ambos se besaron apasionadamente, dejando atrás todo lo demás. —Hagamos tus maletas, amor.


—Me encanta la idea de que estemos todos juntos. —Ginny comenzó a llorar un poco —Me encanta que la pandilla este junta nuevamente.

—Bueno… con unos años y con niños por detrás. —Ron abrazo a Hermione y la beso tiernamente. —Además, no sabía que ustedes había vuelto. —Apuntó a Luna y a Draco.

Los rubios se pusieron de todos colores. Draco iba a hablar pero Luna lo interrumpió.

—Lo sé. Es increíble.

Al parecer Draco tenía un severo problema con el oído. ¿Tenía entendido que Luna dijo algo como eso?

—Pero cuenten como sucedió, ¿Es por eso que se están divorciando de sus parejas, ambos?

Bueno, no solo tenía problemas con el oído, también Draco comenzaba a tener problemas con el habla. No podía hacer sonido alguno.

—Sí. —Luna miró a Draco y sonrió. — Creo que Draco causo un gran impacto en mi. En el momento que me di cuenta que lo había perdido… me di cuenta que no puedo estar sin él.

Al sentir el contacto de su mano, Draco se dio cuenta de que eso era real. El momento, y todo lo que salía de la boca de la rubia no era producto de su imaginación como muchas veces sucedió en el pasado. Ese instante era real.

—El tiempo solo decidirá si estamos en lo correcto—Draco sonrió poco a poco.

Tanto Ginny como Hermione comenzaron a aplaudir rápidamente y en bajito, ya que todos los niños estaban tomando una siesta después de jugar en la alberca. Ron y Harry le dieron pequeñas palmadas en el hombro a Draco y Luna le dio un beso en la mejilla.

—Bueno, no se ustedes pero yo muero de hambre.

Ron se dirigió a la cocina, sin antes llevarse a Hermione de la mano junto a él. Ya solos, se fijó alrededor para ver si estaba alguien cerca.

—Cuando sea medianoche, quiero que bajes al jardín, ¿Está bien?

Hermione se sorprendió de lo que Ron le decía.

— ¿Medianoche? —Hermione sonrió, esto le estaba gustando.

—Sí. Te encantará. —Ron la beso delicadamente. Dejándole con muchas más ganas y grandes promesas ocultas en ese beso tan sencillo.

—Será como… ¿Una cita?

—Será algo más que eso, lo prometo.

—Tortolitos. —Luna se acerco a la cocina — No nos decidimos entre comida china o pizza. ¿Qué se les antoja más?

—¡PIZZA!

Rose y James venían bajando de la escalera. Aunque James aun no sabía caminar del todo bien, al agarrarse de su primita lo hacía como todo un profesional. Rose se emociono y no aguanto las ganas de dar su opinión al escuchar la palabra 'Comida'.

—Lo que diga esta pequeña princesa será. —Luna se acerco a ambos y les dio un pequeño beso a los dos.

—Rose, ¿Por qué te levantaste de la cama?

—Escuche la palabra Pizza — Ron sintió desmayarse, ella era su pequeña.


Eran las dos de la tarde y Ron, Harry junto Draco habían llegado ya al ZOO de la ciudad para divertir un poco a los pequeños. Tanto Ginny, Hermione y Luna decidieron quedarse para terminar todos los preparativos de la fiesta de James. Draco le comentó a Luna si se podía llevar a los pequeños gemelitos, pero como eran solamente unos bebes Luna decidió que era mejor que los niños más grandes se divirtieran.

—Atención a todos nuestros amables clientes que se encuentran en el area de la fuente —anunciaba una voz proveniente de los altavoces que se encontraban en el ZOO — de parte de Safari Hod's bull, les damos la más cordial bienvenida y los invitamos a que participen en todas las actividades ya programadas para el dia de hoy. Tales como danzar junto los…

—¿Ron, podemos ir a ver los elefantes? —Rosie miró a los ojos al pelirrojo, que embelesado la estaba observando desde que llegaron — Porfis

—Dime papá, Rosie. —Ron bajo a la pequeña al suelo, ya que la traía cargada —Claro que iremos a donde tu quieras.

—¡Papi, papi! ¡Quiero! —James estaba muy al pendiente del señor que vendía muñecos de cocodrilo a un lado de ellos.

—Estos niños nos van a dejar pobres —Draco sonrió al ver al pequeño Scorpius sonreír desde que habían llegado a Londres. El pequeño veía con los ojos muy abiertos a los cocodrilos de peluche, por los que James y Rosie corrían rápidamente.

—No solo los niños… Ginny tiene más que ganado ese puesto en primer lugar. —Harry se acomodó las gafas, nervioso.

Los tres se echaron a reír, felices de poder hablar nuevamente, como siempre, siendo los mejores amigos.


—Todo tiene que quedar perfecto, todo tiene que estarlo. —Ginny miraba el contenido que tenía en las cajas esparcidas por toda la casa. Justo en ellas tenía todo lo necesario para poner en las mesas, junto con la mesa de postres y mesa de dulces.

—¡A James le encantará! —Luna miraba maravillada los pequeños arreglos en forma de serpiente —¿A James le gustan mucho los animales?

—Le fascinan, a pesar de ser muy chico, Harry lo ha levado siempre a los zoos, aunque creo que a James no le gusta mucho que los animales estén encerrados…

—James tiene madera para ser veterinario… ¿Verdad? —Hermione sonrió, a Rose también le gustaba mucho cuidar de los animales. En ese momento, Hermione se dio cuenta de cuál era el regalo perfecto para James.


Tantos los grandes como los pequeños llegaron cansadísimos. Los padres se fueron directo a la cama, mientras que los niños tuvieron batería hasta las 10 pm. Cada respectiva madre se llevo a sus pequeños a dormir (Cosa que Hermione estaba muy ansiosa, ya que Rosie era un remolino andante) y todos se fueron a sus habitaciones.

Eran las 11:50 minutos. Ok, este reloj es muy lento. —Pensó Hermione. — Ron se había levantado a las 11 de la madrugada sin avisarle, por lo que la castaña se hizo la dormida todo el tiempo, sabiendo que Ron iba a preparar lo de su cita esa noche. Hermione tomó aire. Bueno, solo faltan 9 minutos más. ¿En qué momento acepto esto? ¿En qué momento acepto nuevamente subirse a esa montaña rusa llamada Ronald Weasley. 8 minutos. AVANZA TIEMPO, POR FAVOR. Se levanto de la cama y se cercioró de que Rose siguiera dormida. Bueno, la pequeña tenía un sueño muy profundo, por lo que sabía que no se despertaría hasta el día siguiente. 7 minutos. Claro, antes de bajar con Ron subiría a cada media hora para ver cómo se encontraba Rosie. 6 minutos. Rayos. Rayos. Rayos. A lo mejor solo es una cena tranquila y ya. —Y yo con todos los nervios del mundo— 5 Minutos. Bueno, el reloj comenzó a avanzar un poco más rápido. Se miró nuevamente al espejo y por octava vez se aseguró de que su cabello estuviera en su lugar. Se arreglo el vestido que traía esa noche, que era un color azul fuerte, se puso un poco más de lápiz negro en los ojos y más labial. Esto no era nada común en la castaña, pero la ocasión lo ameritaba. Merlín. Son ya las 11:59. ¡Qué Diantre! Caminó directo por todo el pasillo, le era un poco difícil caminar ya que traía sus zapatos altos. Al ir avanzando cada vez más, se percato de que había un largo camino cubierto de pétalos de rosa. Al llegar a la puerta escucho un leve sonido, música de fondo muy, muy lenta. Al instante en que Hermione abrió la puerta, su estomago comenzó a dar vueltas por el nerviosismo. Cerró los ojos ya que no sabía lo que vería a continuación. Respiro. Abrió los ojos rápidamente y se quedo helada al verlo. Su cabello brillaba radiantemente gracias a las velas que decoraban el lugar, parecía arder frente a ella, incitándola a tocarlo. Abrió la boca embelesada, era todo una locura. Miró su rostro y se enamoro nuevamente de esa sonrisa tan sorprendida como ella, al parecer también había sido una sorpresa para él.

—Hola linda.

Ron estaba parado frente a ella, mirándola expectante, mientras que los ojos de Hermione comenzaron a llenarse de lagrimas, al ver que en la alberca estaba escrito con rosas; ¿Te casarías conmigo?