Shinobu no llora. Las lágrimas que debería derramar son intercambiadas por la ira irremediable que se acumula en su interior.

Una tempestad turbulenta que apaga su melancolía y la transforma en furia.

Su tristeza se convirtió en odio.

Así que no sabe porque esta llorando. Fue como si la burbuja de odio hubiera explotado, dejando tras de si una interminable lluvia negra.

Gotas saladas cayendo de su rostro. Odiaba esta tristeza, pero lo que odiaba mas era la causante de ella. La misma que disfrazaba con una sonrisa cordial como la que siempre poseía su hermana.

Su odio, su tristeza, sus sentimientos. Ocultos detrás de una sonrisa para nada sincera.

-¿Estas llorando? -la voz calmada de Giyuu resuena en toda su tormenta interior.

-Esta lloviendo Tomioka_san-se obliga a sonreír a pesar de que sus húmedas mejillas la delatan.

Recordando la desesperación, los llantos de las víctimas por la perdida de un ser querido. Por culpa de los demonios.

Eso siempre genero un odio que no paraba de crecer, pero llegó a punto, que ese odio genero frutos. Y eso era las lágrimas de impotencia. Porque no importara cuantos demonios mate, en algún lugar había una víctima y era muy tarde.

-No esta llo... -sus ojos se reflejan en sus cristalizados orbes. Shinobu no lo deja terminar.

-No me contradiga, Tomioka. Si digo que esta lloviendo, esta lloviendo -su voz suena quebrada.

Giyuu mira el cielo sin ninguna nube,solo estaba el resplandeciente sol. Se queda unos segundos, quieto, a su lado. Sin saber que decir o hacer. No sabe como consolar a alguien.

Al rato, el cuerpo de la pilar de insecto se estremece por los espasmos producidos de las lágrimas furtivas que no para de soltar.

-¿Que haces?-pregunta Shinobu mirando hacia arriba, notando que su cabeza es cubierta por el haori de Giyuu.

-Cubriéndote de la lluvia.