incidente de quinto año
Estaba completamente seguro de que había tirado todas sus posibilidades por la basura. Ese día lo había arruinado, sabía por sus ojos que realmente había enojado a Lily Evans. No era la primera vez que ella le decía que era un engreído, ni tampoco la primera vez que le decía que lo odiaba; pero algo en esa discusión fue distinto. James Potter lo sabía. Se mordió el labio y concentró su mirada en el pergamino a medio redactar que tenía en las manos, mirando sin ver, absorto en sus pensamientos.
Lunático tenía razón, como siempre. Tal vez fuera hora de alejarse, de darle espacio. Darle la oportunidad a otras chicas que sí se interesaban en él y, sobre todo, que no eran amigas de su enemigo Severus Snape.
Lo sobresaltó Mary Macdonald entrando de forma ruidosa a la Sala Común. Realmente era muy tarde, pasada la medianoche. La rubia hablaba con preocupación y detrás de ella venía Sirius Black, con el cabello más despeinado que lo habitual y algunos botones de la camisa mal abrochados.
-¡…no puede dormir ahí!-Decía, con voz enojada.
-Tiene merecido más que una noche en el piso-Murmuró Sirius, visiblemente enojado. Saludó con un movimiento de cabeza a James pero siguió caminando hacia el dormitorio de los chicos, deteniéndose para volverse hacia la joven, que ya estaba subiendo la escalera que llevaba a su propio dormitorio, saltando los escalones de dos en dos.-¡Mary, no seas absurda!
-No me arriesgaré a que vengan sus amigos-Respondió ella, agitando la cabeza con preocupación y estirando una mano para tomar el pomo de la puerta.
Sirius la miró un instante y asintió con la cabeza lentamente. Ese argumento lo entendía, no era raro que Mary todavía sintiera miedo por Mulciber y Avery, después de lo que le habían hecho.
-Buenas noches, Mary-Dijo, mientras ella desaparecía en el dormitorio. Sirius se volvió hacia James, que lo miraba en silencio con cara de extrañes-. Mañana-Y sin decir más, entró al suyo. James asintió, comprendía que su amigo le quería contar lo acontecido esa noche pero prefería acostarse, y sabía que James estaba atrasado con su redacción.
No pasó mucho rato cuando la puerta del dormitorio de las chicas de quinto año se volvió a abrir. James se sobresaltó ver salir a Lily envuelta en una bata, con el cabello despeinado y una mueca de enojo, la misma que había utilizado ese mismo día, más temprano, con él.
James fingió escribir algo en su pergamino, como si no hubiera notado a la pelirroja. No sabía muy bien qué decirle, no habían intercambiado más palabras ni miradas después de que ella lo insultara por su comportamiento, por lo que no sabía si ella seguía enojada con él. Sin embargo, si ella lo vio lo ignoró completamente, porque salió caminando con seguridad por el orificio de la Sala Común. James frunció las cejas, ¿a dónde iría a esta hora y con la ropa de dormir?
No había agregado más que dos oraciones a su redacción cuando escuchó de nuevo la apertura del orificio. No fue eso lo que lo sobresaltó, sino los sollozos. Nunca había visto a Lily Evans llorar y verla así, entrando temblando, con las lágrimas rodando por sus mejillas, los ojos hinchados y la nariz colorada, le rompió el corazón.
Lily no debió haberlo visto hasta que se puso de pie, porque se sobresaltó y se tapó la cara con las manos, caminando hacia su dormitorio. James dudó pero no pudo evitar acercarse al verla así, en ese estado.
-Evans, ¿qué pasó?-Intentó acercar una mano hacia ella, lentamente, pero lo empujó, intentando sacarlo de su camino.
-¡Dejame en paz, vos sos tan idiota como él!-Gritó.
-¿De quién hablas? Ya sé que no te caigo bien, pero no voy a dejarte así-Murmuró James, interponiéndose en su camino. Nuevamente estiró un brazo y apretó uno de sus hombros. Esta vez, Lily se quedó quieta.-Podés contar conmigo, Evans, ¿qué pasó?
Lily estuvo en silencio unos segundos. Se enjuagó la cara con la mano.
-Dejame en paz-Repitió, pero su tono había bajado y no se movió de dónde había quedado.-Miró al moreno. Notó su mirada de preocupación y dudó unos instantes si prefería quedarse un momento recomponiéndose en la Sala Común o volver a su dormitorio. Ni sus compañeras de cuarto ni James Potter serían imparciales respecto a Severus Snape, ninguno entendería por qué la ponía tan triste romper esa amistad, hablara con quién lo hablara la juzgarían. Decidió entonces que no tenía ganas de lidiar contra Potter en ese momento, así que se quedaría un momento ahí y cuando se sintiera capaz de dejar de llorar, volvería al dormitorio fingiendo que nada pasó. Podía imaginar la cara de "te lo dije" de Alice si se enterara que estaba llorando por Severus Snape. Se acercó en silencio hacia el sillón frente al fuego y se sentó.
-¿Tiene que ver con Snape?-Preguntó James con calma, sentándose al lado de ella pero a una distancia prudencial, temiendo cuál sería la reacción de la pelirroja. Algo en la conversación de Mary y Sirius, sumado a los últimos acontecimientos, lo hizo sospechar. Ella lo miró, con los ojos aún llenos de lágrimas, y decidió que no valía la pena mentir. Asintió y volvió la vista hacia el fuego.
James se revolvió el cabello con incomodidad. No le sorprendía, después de que horas antes él mismo había sido testigo de cómo la llamaba "asquerosa sangre sucia". Quería decirle que Snape no era nadie para hacerla sentir así, que no tenía por qué llorar por alguien tan insignificante, que no tenía que darle importancia, que no valía lo suficiente para que una discusión con él la angustiara. Pero no podía. Sabía que había un vínculo de años entre ella y el Slytherin, y aunque él nunca lo hubiera entendido, no era momento de cuestionarla. No se le ocurría nada que decir, así que simplemente conjuró un pañuelo y se lo ofreció. Ella lo tomó y se sonó la nariz.
-Ya sé que piensas. Vos y todos.-Dijo Lily, después de un momento.-Tal vez debería haber tomado esta decisión antes…-Se esforzó en reprimir un sollozo. James no pudo evitar volver a presionarle suavemente el hombro. Moría de ganas de abrazarla, pero tenía que contenerse si no quería que ella lo hechizara. Debía estar realmente muy triste para preferir quedarse con él ahí que volver a su habitación.-Soy una estúpida…
-No.-Dijo James. La voz le salió rasposa. Se aclaró la garganta-No tenés que sentirte tonta por sentirte así por alguien que considerabas tu amigo.-Estaba realmente esforzándose en ser imparcial.-Evans… Espero que sepas que vales mucho más de lo que él… Quiero decir, sé que es tu amigo pero…
Lily meneó la cabeza y lo miró. Había dejado de llorar. Tenía los ojos muy hinchados y las mejillas húmedas, y James sintió que se le removían las tripas: incluso en ese estado era realmente hermosa.
-No tenés que fingir, Potter.-Le dijo. Estaba sorprendida de su intento de no ser cruel con Snape y se sintió agradecida con él por respetar eso en ese momento, incluso pocas horas después de que ella le gritara que le daba asco.-Hace años justifico esta amistad frente a todos… Tal vez siempre tuvieron razón y yo… Él… Eso no quita que me duela. Yo lo quería.
Lily llevó la mirada a su regazo, donde estaban sus manos, porque le avergonzaba haber admitido eso frente a Potter. En general no se llevaba mal con él mientras no estaba haciendo estupideces como hechizar gente por aburrimiento o no estaba invitándola a salir frente a todo el colegio, pero no lo sentía su amigo, y le preocupaba esa gran muestra de habilidad, pero las palabras habían salido sin que pudiera frenarlas.
-No tiene nada de malo que te duela.-Dijo James, aunque la súbitamente rigidez de su cuerpo parecía decir otra cosa.-¿Lo vas a perdonar?
-No. Él y yo… Elegimos caminos muy diferentes.-Murmuró Lily.-Alice va a ponerse muy feliz-Añadió, apretando los dientes. Odiaba tener que admitir que se había equivocado. Su amiga había sido por años poco tolerante respecto a su relación con Snape.
-No.-Dijo James, con tanta seguridad que Lily se aventuró a mirarlo. Él la estaba mirando con el cejo entrefruncido.-No creo que nadie se alegre de verte sufrir, Evans. Ella te quiere y aunque no le caiga bien Quejitus, sólo quiere lo mejor para vos. No tomes esta decisión por ella ni por nadie.-Añadió, mordiéndose los labios. Era claro que estaba esforzándose por mantener la calma.-Si rompes la amistad con él, que sea realmente porque vos ves quién es en realidad, no por Alice.
Lily asintió con la cabeza. De todos modos, sí, esa amistad no iría a ningún lado. Estaba claro que ya no podía hacer oídos sordos al comportamiento de Severus. Ni siquiera le había negado que quería ser Mortífago. Lily sintió que le hervía la sangre, ahora con enojo, al recordarlo. No se lo podía mencionar a James Potter, bastante odio le tenía a Snape sin tener la confirmación de lo que quería hacer cuando terminara la escuela.
James, por su parte, la miraba en silencio, pensando que lo daría todo por entrar en sus pensamientos. Vio que su rostro mutaba desde la tristeza hacia la ira, podía notarlo, reconocía su expresión de enojo a quilómetros porque era la forma en que lo miraba a él cuando lo encontraba haciendo alguna travesura. El recuerdo de lo que aconteció horas antes le trajo un nuevo sentimiento, de culpabilidad, mientras miraba a Lily sumida en sus pensamientos.
-Lo siento, Evans.-Dijo en voz baja James.-Por todo. Yo tengo la culpa de lo que pasó hoy.
Lily lo observó, sopesando sus palabras. Era cierto que hoy se había comportado como un verdadero idiota, hechizando gente por ahí, pero sabía que ella también había sido cruel con James. Sin embargo ahí estaba él, intentando escucharla e incluso respetando su dolor.
-No es tu culpa.-Respondió.-Al menos no en esto, no entre Severus y yo.
James no dijo nada, porque en realidad seguía sin saber qué decir, aunque se estaba exprimiendo el cerebro en la búsqueda de algo que le hiciera recuperar la sonrisa. Se aventuró a estirar una mano hacia la de ella, lentamente. Cuando sus manos entraron en contacto, Lily pareció vacilar una milésima de segundo, un segundo donde él sintió el calor de su mano y unas cosquillas dispararse desde la punta de sus dedos hacia el resto de su cuerpo. Pero ella quitó su mano rápidamente, como si le quemara el contacto, y se puso de pie, alejándose de él.
-Que esto no te de la falsa idea de que somos amigos, Potter-Dijo fríamente Lily, de golpe enojada con él. Había recuperado la postura, pero todavía se veía tristeza en sus ojos, incluso ahora, cuando miraba a James con profunda irritación. Abrió la boca para decir algo más, pero debió arrepentirse, porque meneó la cabeza con gesto cansado y salió disparada hacia las escaleras que llevaban a su dormitorio.
James se quedó donde estaba, en el sillón con una mano en el aire, confundido. Eso realmente no había salido bien. De nuevo lo había arruinado con Lily Evans.
